Esta es una historia alterna escrita sólo para entretenimiento, basada en el anime de Kyoto Misuki. Las situaciones y actitudes de los personajes son producto de mi imaginación y autoría.
Un Compromiso
Capítulo 26
Por Sofía Morrison
La reunión de Candy con sus amigos y su novio fue amena. Todos hablaron de sus planes a futuro, como Stear que expresó su deseo de pedirle a Patty que lo visitara en Chicago para pedirle matrimonio.
….
Mientras tanto, la Navidad se acercaba, ya que solo faltaba una semana más. Cierto hombre en cierta parte del mundo, con el cabello cano y la mirada cansada, pensaba en su hijo. Acababa de recibir una devastadora noticia de la salud del mismo. Se preguntaba, mientras veía a sus otros hijos, qué podría hacer para ayudarlo o si siquiera se dejaría ayudar. Nadie mejor que él conocía el orgullo de Terry.
….
-Estoy muy feliz por ti, Albert. Me da tanto gusto que estés contento con Candy. No hay mejor hombre para ella, lo juro. – dijo Archie, después del shock inicial.
-Gracias Archie. Significa mucho para mí. – dijo Albert complacido. – Pero viene lo difícil, hablar con la tía abuela. – dijo él, con un suspiro. Esperaba secretamente que su tía lo aprobara, pero quería estar preparado mentalmente por cualquier cosa.
-Suerte. La necesitarás. – dijo Stear, al tiempo que los tres descendieron el auto llegando al hotel.
-Tía Elroy, hay algo de lo que quisiera hablar con usted. En privado. - pidió Albert. Ella sonrió y asintió, caminando rumbo a su habitación.
-¿Y bien? ¿Qué sucede, William? Los Rockefeller nos invitaron a su celebración de Navidad. La invitación es algo apresurada, pero sería muy favorable para nuestras negociaciones asistir. - dijo ella, mientras se quitaba su sombrero. Le había complacido mucho la invitación.
-Tía, escúcheme. Lo que le diré es muy importante para mí. - Albert suspiró. No le temía a la tía, pero no conocía bien la opinión de ésta sobre Candy. - He decidido casarme con Candice.
-¿Y su relación con el joven Terruce? A pesar de que dejaron en claro que no hay compromiso de matrimonio, tienen una relación sentimental, ¿cierto?
-Ambos decidieron terminar su relación. Candy me lo ha dicho, antes de confesarnos nuestros sentimientos. Después, ha aceptado tener una relación conmigo. Quise hablar con usted antes de proponerle matrimonio formalmente.
La tía lo miró sin expresión. Se quedaron en silencio un minuto, hasta que la tía habló.
-Bien, me alegra saber que sentarás cabeza. Después de tu matrimonio podrás aceptar ser la cabeza de la familia, tomando al fin la posición del patriarca.
-Pero… ¿eso quiere decir que no se opone? - preguntó Albert, un poco extrañado de la reacción tan positiva.
-¿Oponerme? ¿A verte casado, dirigiendo los negocios, dándome nietos? Por Dios, qué poco me conoces, William. Es cierto que Candice necesitará algunos cambios y educación, pero creo que la carga que llevarás es demasiado pesada, como para sumarle un matrimonio forzado. - confesó la tía. - Recuerda que eres mi pariente más cercano. Me estoy volviendo vieja y quisiera verte feliz. Lo mereces, William. - dijo ella, con una sonrisa tierna.
Miró a su sobrino y la nostalgia por su hermano la invadió. Sin embargo, ella había sido criada para controlar sus emociones y sentimientos, así que quitó todo el sentimentalismo de su ser.
-Se lo agradezco mucho, tía. Sé que solo Candy me podrá hacer feliz. Yo espero hacerla igual de feliz. - dijo él, sonriendo y con un gran peso menos.
-Ahora, debemos planearlo todo. Primero se lo diremos al consejo pero, dando yo mi aprobación, no habrá problema alguno. Después la fiesta de compromiso y por último la boda. Sería conveniente que Candice asistiera a la fiesta de Navidad, para que se dé a conocer en la sociedad como tu novia. Deberemos decir que Candice está bajo mi tutela, para no generar preguntas sobre su origen. Escribiré la carta para el consejo y en cuanto estemos en Chicago, haremos público el compromiso. - sentenció la tía. Albert, que no quería discutir tras el gran triunfo, sólo asintió con la cabeza.
Albert conocía a su tía para saber que pasarían muchos meses antes de casarse con Candy. Pero ¡si ni siquiera se lo había propuesto!
-Tía, sobre el anillo de compromiso de Candice, ¿usted sabe… - la tía lo interrumpió.
-Ay, muchacho. Compruebo que mis dones de casamentera siguen intactos. - dijo, buscando en su maleta. Sacó una caja pequeña, mirando a Albert.
-Pero, ¿cómo? - preguntó Albert, comprobando que dentro estaba el anillo de compromiso de su madre.
-Tenía dos posibilidades. El primero, elegías a una de las Rockefeller de una vez por todas. O la segunda, descubrías tu sentir por Candice y le proponías matrimonio. No te diré con cuál unión hubiésemos salido más beneficiados, pero me alegra tu decisión.
-Tía, usted de verdad piensa en todo. - dijo él, adulándola.
-Lo sé. Pero ese será tu deber de ahora en adelante. Dile a Candice que debemos hablar, así como comprar su atuendo para la fiesta, lo antes posible.
-Claro tía. Le agradezco… De corazón. - dijo él, besando su mano.
Salió de la habitación, admirando el anillo. Ahora, ¿cómo se lo propondría? Imaginó que a Candy no le importaría mucho, pues el compromiso entre ambos siempre estuvo ahí. Ese anillo solo sería la primer representación física. Luego vendrían muchas más; unos diez niños calculaba Albert.
…..
Después de la reunión de los jóvenes, Terry quería dar un paseo con Susana. Sabía que debía ser breve por su pierna, pero su entusiasmo por salir al fin lo llenó de energía. Candy decidió volver a casa de Eleanor, a descansar. Había tenido muchas emociones.
-Hola Candy. No te había visto en todo el día. - dijo Eleanor al verla entrar.
-Hola, lo siento. Creo que me levanté muy tarde. - dijo apenada.
-¿Terry no está contigo?
-No, se quedó paseando con Susana. Ya sabe, el nuevo amor. - dijo ella sonriendo.
-¿Qué? ¿Cómo que nuevo amor? - preguntó Eleanor alarmada.
-¿Acaso Terry no lo mencionó? Hemos terminado. Él, después de eso, inició una relación con Susana.
-Pero ¿cómo? Es decir, ¿qué sucedió? Yo… supuse que sería difícil pero no que decidieran terminar.
-Pues… - Candy comenzó a relatar la historia del fin de su amor con Terry.
-Entiendo. Lo lamento. Me hubiera gustado tenerte como nuera. - dijo Eleanor con honestidad.
-No diga eso. Susana será muy buena con Terry, lo sé.
-Lo sé. Espero que con ella pueda salir de ésto, del terrible accidente.
-Yo también. Le tengo mucho cariño. ¿Cómo no tenerlo? Aunque estuvo muy grosero conmigo; supongo era su manera de lidiar con el accidente. Ahora que somos amigos, creo que mejoró su humor.
-Lo he notado. Ay Candy, de verdad lamento su ruptura. Pero si fue para mejorar, intentaré alegrarme. Sobra decir que ésta es tu casa y lo será siempre. Lo sabes, ¿cierto?
-Gracias Eleanor. No quiero incomodarlos, volveré a Chicago con los Andrew. Les mandaré cartas y espero saber de ustedes. - dijo ella, sonriendo y dándole la mano.
-Claro que sí Candy. Siempre agradeceré todo lo que has hecho por Terry.
En ese momento, Terry y Susana entraban a casa de Eleanor. Venían riendo, muy animados y Susana con algunos paquetes en las manos.
-Hola Eleanor. - saludó Susana. - Salimos a hacer las compras navideñas.
Candy se acercó juguetonamente a observar los paquetes.
-¿Hay uno para mí? - preguntó en broma. Susana le enseñó un paquete mediano envuelto en papel rosa.
-Sí. Pero son navideños. Así que hasta Navidad.
-Bueno, bueno. Basta de charla. Tenemos un anuncio. - dijo Terry con una sonrisa. Susana se sonrojó. No creyó que lo fuera a anunciar tan pronto. Se quitó sus guantes de invierno.
-Le pedí matrimonio a Susana. - dijo enseñando el anillo en su mano.
-¡Oh, Susana! - dijo Candy, al ver el anillo. - ¡Qué hermoso! Muchas felicidades.
-¡Muchas felicidades, hijo! Me da muchísimo gusto. - dijo Eleanor.
Los abrazos no se hicieron esperar. El sonrojo de la nueva novia no desapareció en todo el rato. Después de las felicitaciones, vinieron las preguntas para comenzar la planeación de la boda. El vestido, los invitados; Eleanor sugería hacerse cargo de cada detalle.
-Espero me inviten, ¿eh? - dijo Candy.
-Claro Candy. Nos daría mucho gusto.
-¿Ya fijaron la fecha?
-No queremos demorar mucho. - dijo Terry sonriendo. - Uno o dos meses, máximo.
-¡Eso es muy pronto! Debemos iniciar todo cuanto antes. - dijo Eleanor, sacando una libreta para apuntar todos los detalles.
….
-Candy, te buscan en la puerta. Es Albert. - dijo Eleanor a la puerta de Candy. Ésta, al escuchar el nombre, se levantó de un salto, corriendo a peinarse y vestirse.
-Buenos días, Albert. - dijo desde la escalera. Albert estaba sentado esperándola, con un ramo de flores.
-Buenos días Candy. No llegué muy temprano, ¿o sí? Sé que eres muy dormilona.
-Oye, no tanto. - dijo ella apenada.
-Toma, son para ti. - dijo al entregarle el ramo. Candy olió las rosas y fue a ponerlas en agua. Agradeció el gesto.
-Pensaba en ir a dar un paseo. ¿Quieres? - preguntó ofreciendo su brazo. Candy sonrió, aceptando.
-¿Cómo fue que dejaste de amar a Terry? No quisiera incomodarte, solo quisiera saber.
-La verdad es que somos diferentes. Crecimos distanciados. Supongo que si hubiera sido amor, amor de verdad, hubiéramos aguantado toda dificultad. Nuestro amor hubiera madurado. Pero no fue así. Cuando supe que iría a Nueva York, aunque me emocioné, no dejaba de pensar en que no quería dejarte. Vería a mi "novio" y solo pensaba en ti.
-Entiendo. Gracias por tu sinceridad Candy.
-Y a Terry le pasó lo mismo. Los dos éramos infelices estando juntos.
-Candy, ¿eres feliz? - preguntó él.
-Sí, mucho.
-Candy, no quiero mentirte. Nuestra relación no será algo fácil. No soy un vagabundo, sino alguien con muchas responsabilidades. A veces quisiera volver a como estaba, sin memoria.
-No digas eso.
-No quisiera que fuera así, pero haré todo lo que pueda para que no te sea difícil. No quiero que seas una de esas esposas huecas o sin espíritu.
-No te preocupes, mi Albert. Yo, como tu compañera, te haré más ligera la carga. Aquí estaré yo.
-Compartiremos nuestras alegrías y nuestras penas.
-Lo prometo.
-Bueno, Candy. Mi princesa. - dijo arrodillándose. - No quiero esperar más. No quiero dormir solo, quiero compartir mi vida contigo cuanto antes. Verte al despertar y antes de dormir. Ser quien te guíe, te acompañe, te ayude y te ame siempre. Sé que la costumbre moderna es esperar más tiempo antes de casarse, pero yo te conozco de toda la vida. No quiero esperar. ¿Me harías el honor de casarte conmigo?
Abrió la caja de la tía Elroy, mostrando el anillo antiguo.
-Sí. - respondió Candy. Albert lo colocó en su dedo, y la besó.
-Te amo.
-Te amo.
Continuará…
Hola! Una enorme disculpa por la demora. Ciertos eventos en mi país me hicieron suspender todos los progresos en la historia, pero ya estoy de vuelta. El final está a la vuelta de la esquina, yo calculo dos capítulos más. Agradezco su paciencia, cualquier sugerencia para la boda es bienvenida jajaja Gracias!
