(P.V. de Mac)

Me lo puso difícil, pero al final cayó. Aquí estoy, abrazada a mi marido, con una sonrisa de oreja a oreja. Él hace más de media hora que se durmió. En cambio, yo continúo despierta. He intentado dormir, pero no pego ojo. Presiento que algo va a pasar. Algo malo.

Decidida, cierro los ojos y me concentro en René. Busco en mi memoria su imagen. Su pelo rubio, su piel pálida, sus pupilas rojas,… y surge efecto. La veo, junto con otros vampiros. Van corriendo por el bosque, en dirección a nuestro edificio. La luz de la luna se refleja en sus colmillos, haciéndolos más terroríficos.

Nerviosa y asustada, me muevo bruscamente de mi sitio, haciendo que Harm se despierte. Al principio mira a todos los lados, hasta que enfoca bien y me mira.

H: Sarah, ¿qué pasa?
M: He visto a René. –Le observo-. Viene hacia aquí, con otros vampiros.
H: Tenemos que avisar a Gordon. –Dice, levantándose-. ¿Sabes cuándo llegarán?
M: No llegaran. –Digo, seria-. Los encontraremos antes.

Totalmente vestidos, salimos del apartamento y llamamos a la puerta de enfrente. Nos abre Sofía, la cual continúa con la ropa puesta. Al ver nuestras caras, avisa a su marido de que estamos allí.

Mientras le contamos todo, ella llama al teléfono de los demás, avisándoles. Cuando termina, Gordon le pide que avise a Chegwidden. Le indica que le informe de la situación y que vengan cuanto antes. Como último recurso, también han llamado a los licántropos. Sé que si alguna persona se enterase de nuestra existencia, también les buscarían.

G: Harriet, intenta localizarlos. Cuando lo hagas, quiero que me digas exactamente dónde nos encontraremos con ellos, y cuando falta.
Ha: Cómo tú digas. –Y la veo cerrar los ojos-. Mac, dame la mano.
M: ¿Qué?
Ha: Los encontraré más rápido si puedo ver tu visión. Para ello tienes que darme la mano.

Y así lo hago. Nos sentamos en el sofá de dos plazas, y comienza nuestro viaje.

Nos veo a nosotros, corriendo por el bosque. En dos segundos, la manada de hombres lobos se nos han unido. Llegamos al claro, donde los vi por primera vez. Ellos aún no han llegado. Nos preparamos, estando alerta. Cualquier ruido puede ser un indicio de sus movimientos.

Mientras esperamos, levanto la vista hacia la luna. Está llena, lo que permite que tengamos más luz. Los gruñidos de nuestros acompañantes me traen de nuevo a la cruel realidad. Me devuelven al motivo por el cual estamos todos allí.

Siento como Harm se acerca más a mí, protegiéndome con su cuerpo. Inspiro profundamente y capto su olor. En dos minutos estarán a la vista. Tenemos el viento a nuestro favor, con lo cual tardarán en olernos, y eso si lo logran.

La visión salta, y nos muestra a nosotros luchando. Ahora veo con más claridad las hogueras. No tenemos bajas. Son ellos. Al menos se están quemando siete vampiros en ellas. A René eso le enfurece, y comienza a atacar, sin importarle el objetivo. En uno de esos ataques, mata a un neófito de los suyos. Harm aprovecha la oportunidad, y se lanza a por ella.

Abro los ojos, de golpe. Me giro a Harriet, que está bastante sorprendida. La verdad, no entiendo el por qué. Después, observo a Gordon, sin entender nada, y él se dirige a su hija.

G: ¿Qué has visto?
Ha: ¡Ha sido increíble! –Sonríe-. Están mejor que mis visiones. Tienen mejor calidad de imagen y…
Ke: Parece que estás comparando dos televisores.
Ha: Pues casi, casi.
G: Harriet… -La regaña-.
Ha: ¡Ah, sí! Bueno, estábamos corriendo por el bosque, y hemos llegado al claro de la zona norte. Hemos tardado… más o menos cinco minutos. Dos minutos antes de llegar, se nos unió el clan licántropo. Después, se quemaban en varias hogueras unos… seis o siete vampiros. René se vuelve loca y ataca sin importarle nada. Cuando mata a uno de los suyos, Harm se lanza a por ella.
H: ¿Y…?
M: Ahí termina la visión. –Sentencio-. Debería ir yo sola, y aceptar lo que ellos quieran hacer conmigo.
H: ¡NO! –Me grita-. ¡NO PIENSO DEJAR QUE ELLA TE HAGA DAÑO!
M: ¡Y YO NO VOY A DEJAR QUE OS ARRIESGUÉIS POR MI CULPA! –Contesto, en el mismo tono-.
H: ¡ES NUESTRA DECISIÓN!
M: ¡NO! –Le señalo-. ¡ES TÚ DECISIÓN! ¡ELLOS NO ESTÁN OBLIGADOS A ACTUAR!
Ka: Somos una familia, Mac. –Dice, haciendo que los dos nos giremos a ella-. Las familias se ayudan, y para bien o para mal, tú eres parte de la nuestra. Te defenderemos de lo que haga falta. ¿O acaso no harías tú lo mismo por nosotros?
M: Sabes que no dudaría en hacerlo.
Ka: Y tú también sabes que nosotros tampoco. Queremos y vamos a ayudarte. –Se acerca a mí y me abraza-. No es tu lucha, es nuestra lucha. Es de todos. Ninguno dejaremos irte sola.
Ke: ¡Sí! ¿No pensarás que me vas a privar de arrancar unas cuantas cabezas?

Sonrío ante la decisión de todos, y después camino hasta Harm. Sin decirle nada, le abrazo. Cuando llevamos un rato así, me separo de él y le miro a los ojos. Veo que él también se arrepiente de nuestra discusión. Le sonrío, en modo de disculpa y todos nos marchamos a la inevitable.