Disclaimer: Candy Candy y sus personajes pertenecen a sus respectivas autoras, la historia a continuación es de mi autoría, realizada con el propósito de entretener y no de lucrar.
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Una rubia se miraba en el espejo del baño del corporativo, revisaba y retocaba su maquillaje, algo tenía que hacer para no sentirse tan nerviosa, pero no sabía que, ya se había lavado la cara cerca de diez veces, pero ni el agua fría lograba calmarla – respira Candy respira – se decía a si misma – vamos mujer que solo es una comida, ni que te fueras a casar con el – se dijo mirando su reflejo frente al espejo, faltaban unos minutos para las dos, por lo que dando un último respiro salió del baño y se dirigió a la sala de juntas para despedirse de George.
En la sala ya se encontraba un rubio ansioso, hablando con su buen amigo ciertos temas, no precisamente de negocios
No lo vallas a arruinar ahora William – le decía el pelinegro – vamos muchacho ya ármate de valor y dile todo lo que sientes por ella
Si George, esta vez voy decidido a todo, es hora de aclarar todo esto, he dejado pasar demasiadas cosas por alto
En esas andaban cuando cierta rubia entro al salón sin tocar, dejando a los caballeros mudos
Valla, cualquiera diría que estaban hablando de mi – dijo Candy sonriendo (si supiera que andaba en lo cierto)
Nos vamos princesa – pregunto Albert ofreciéndole el brazo a Candy
Si, ya estoy lista – respondió al rubia mientras sujeta al güero – George, usted no irá a comer – pregunto preocupada por su amigo
No se preocupen por mi señorita, yo comeré con Sofía (la secretaria de George) tenemos que ver algunos pendientes así que nos quedaremos a trabajar aquí, en la sala de juntas, y pediremos algo al cafetín
Bueno, pero no dejes de comer ok, lo que menos deseamos es que te enfermes – recomendó la rubia
Bajaron el ascensor en completo silencio, pero a diferencia de las últimas veces, este no era un silencio incomodo, sino todo lo contrario, estaban disfrutando tanto de su compañía mutua que ninguno de los dos quería romper la magia, pero era necesario
A donde iremos Albert – cuestiono la rubia mientras subía al auto del lado del copiloto mientras el rubio mantenía la puerta abierta para ella como el caballero que siempre ha sido y será
Y veras princesa, sé que te encantara el lugar – dijo antes de cerrar la puerta y subirse el al lado del conductor
Candy miraba por la ventana ensimismada en sus propios pensamientos, mientras que el rubio la observaba de reojo, deseaba tanto poder tomarla de la mano y decirle cuanto la amaba, - con calma – se decía – todo con calma – y soltó un suspiro que la rubia percibió
Todo bien Albert
Si Candy, todo de maravilla – dijo el rubio regalándole una sonrisa – más bien cuéntame, que tal tus clases con George
La verdad es que espere que fuese más difícil, pero no, todo me pareció súper sencillo, es más estuvimos revisando el negocio con los Hendell´S y aunque hay varios puntos que no me han quedado claro, pude notar que ese negocio no nos será rentable Albert, pero ya me sacare la duda mañana que terminemos de revisarlo George y yo
Valla Candy me sorprendes, siempre supe que eres una mujer muy hábil e inteligente, pero no espere que aparte de eso tuvieras esa pasión por los negocios, por lo que te oigo hablar pareciera que siempre hubieras manejado todo lo referente a ellos
Gracias Albert, pero ya deberías saber que cuando algo me apasiona, no paro hasta dominar el tema a fondo
Sí, eso también es cierto, lo mismo paso con la medicina, no contenta con ser enfermera, te especializaste en cirugía y ya hasta la cuenta perdí de todas las capacitaciones y cursos que llevaste – comento el rubio logrando que Candy se sonrojara
Bueno, es que como te lo dije hace un instante me apasiona
Sabes, esa es una de las cosas que tanto admiro de ti Candy, nunca te dejas vencer hasta conseguir lo que deseas, me siento muy orgulloso de ti princesa, te admiro mucho, esa fuerza, esas ganas de luchar, el no dejarte vencer por nada ni por nadie, a veces me gustaría tener esa fuerza Candy – comento el rubio con tono apesadumbrado
Albert! Tú tienes esa fuerza, todo lo que soy lo aprendí de ti, siempre me has ayudado y has estado a mi lado cuando he estado a punto de flaquear, siempre apoyándome y dándome ánimos, cuando había algo que creía no podría alcanzar, pensaba en ti, enfrentando y asumiendo tus responsabilidades estoicamente y me decía "si él puede, si él no se deja vencer, yo tampoco lo haré", tengo que confesarte que fuiste lo que me motivo a seguir adelante siempre
Fui Candy? Es que acaso ya no lo soy? Ya no tengo ese orgullo, placer y privilegio?
Si he de ser sincera, no Albert, ya no lo tienes – dijo Candy notando que el rostro del rubio se tornaba lúgubre – pero no me mal interpretes por favor, es solo que decidí que debía hacer las cosas por agradarme a mí, y no a ti, o a cualquiera, creo que es ahí donde nos hemos equivocado Bert – puntualizo la rubia llamando cariñosamente a su interlocutor, cosa que le arranco una sonrisa al güero, sonrisa que no se quedó en sus labios, sino que también llego a sus ojos, logrando que estos mostraran el brillo que tanto le encantaba a Candy
Creo que tienes razón princesa, una vez más logras sorprenderme, has madurado mucho, y si, es a nosotros mismos a quienes tenemos que ser leales, y yo me he desviado mucho de ese camino, con mi afán de hacer las cosas correctamente, comencé a hacer lo correcto para otros y no para mí, podrás disculparme por eso alguna vez princesa – cuestiono el rubio estacionando el auto
Cuando Candy volteo a ver a donde habían ido para comer, quedo impresionada por la belleza del lugar, era un restaurante sencillo, del tipo campestre, rodeado de árboles y en la parte trasera se notaba una laguna, ella volteo emocionada y le regalo una radiante sonrisa al güero
Espero que el lugar te guste preciosa – dijo el rubio mientras le daba la mano para bajar del auto
Estas bromeando Bert, no me gusta, me encanta, hace mucho que no tenía contacto con la naturaleza, entre tanto baile, viaje y reunión social, habíamos dejado de lado salir al campo y hacer lo que tanto nos gusta – respondió la rubia mientras se encaminaban al interior del local
Es muy cierto, hemos dejado tanto de lado preciosa – suspiro el rubio – pero nunca es tarde para corregir los caminos – afirmo mientras ayudaba a Candy a sentarse
Nuevamente tienes razón – confirmo la rubia – y si no me equivoco, por eso es que estamos aquí verdad? – Cuestiono la pecosa – para retomar nuestros caminos
Y espero con todo mi corazón Candy, que después de que hablemos, podamos compartir el mismo camino, preciosa
Ya veremos Albert, aún hay mucho por aclarar, pero que te parece si antes de eso, ordenamos algo de comer, muero de hambre – dijo la rubia haciendo un gesto gracioso
Es la mejor idea que he oído en todo el día Candy, aquí entre nos, no he probado bocado desde anoche
Y eso Albert, estas enfermo? Te sientes bien?
Si princesa, gracias por preocuparte, solo eran los nervios de que hoy te vería y el no saber qué pasaría, si aceptarías comer conmigo o no
Jajajaja – rio Candy divertida – quien diría que sería yo la causante de que el gran hombre de negocios William Albert Andley no pudiera comer de los nervios, sabes lo poderosa que me has hecho sentir - finalizo pícaramente
Me lo imagino, y créeme cuando te digo que no me importa que me tengas en tus manos, siempre y cuando también me tengas en tu corazón princesa – dijo el rubio tomando a Candy de las manos y logrando que esta se sonrojara por el comentario
Estaban de lo más íntimo, el momento justo para que Albert suplicara perdón… pero como nunca sale nada como él lo espera, llego la mesera para tomar su pedido, ordenaron algo sencillo y ambos adoraban un puré de papas con pollo frito y de postre pastel de chocolate
Para recordar viejos tiempos – dijo la rubia
Los mejores de mi vida – afirmo el güero – no sabes cómo extraño esos días Candy, en los que no era más que un lavaplatos, era tan feliz compartiendo no solo el departamento contigo princesa, sino también tu día a día
Yo también era muy feliz en ese tiempo Albert, sentía que por fin tenía una familia, eras mi familia, mas allá de la amistad, creo que desde ese tiempo ya te amaba, pero no lo quería aceptar, y es que estaba tan cegada por la ilusión de mi juventud que bueno no sé, creo que fue un cumulo de cosas, la juventud, la inexperiencia, la ilusión y el espejismo del amor, en fin
Yo me volví a enamorar de ti en ese tiempo Candy, cuando te deje en Inglaterra con Terry fue porque pensé que él era tu felicidad, que te haría feliz y bueno yo tendría que olvidarte pues en ese tiempo ya te amaba, por eso viaje a África, para alejar mi corazón del tuyo y dejarte ser feliz, por dejar de amarte es imposible, aun amnésico volví a hacerlo – sonrió el rubio de medio lado – y sé que lo volvería a hacer si algo parecido llegara a ocurrir
Albert! Puedo preguntarte algo
Claro Candy, con toda confianza, creo que es el momento de por fin ser transparentes el uno con el otro
Por qué ese afán de dejarme ser feliz con otro aunque me ames
Por qué aprendí de ti a anteponer la felicidad de los demás a la mía propia Candy, pensaba tanto en ti, que me dije, si ella puede ser feliz viendo a los que ama felices, porque yo no podría, si ella es feliz razón por demás para yo también serlo, pero no, me he dado cuento que me canse de eso y que desde hoy en adelante quiero ser egoísta y no dejarte ir
Yo también me he dado cuenta de lo mismo Bert, he sido tan tonta, está bien querer que quienes queremos sean felices, pero nosotros también tenemos derecho a serlo, no podemos ir por la vida decidiendo por los demás, ellos también tienen que crecer y tomar sus propias decisiones, lamentablemente lo aprendí de la peor manera, y es que no sabes cuánto me dolió que trataras de casarme con Terry
Perdóname Candy, perdóname por eso y por todo lo que te haya causado daño o dolor, créeme que nunca fue mi intensión hacerlo, erróneamente pensé que estaba haciendo bien, que era lo correcto, una vez más, lo era, pero para la gente equivocada no para mí y mucho menos para ti, si hubiera sido sincero desde un principio todo habría sido diferente, tal vez y hasta ya estuviésemos casado – puntualizo el rubio buscando alguna reacción el su princesa con lo que había dicho
Tranquilo Albert, no eres el único que ha cometido errores, yo también me equivoque, debí pararme frente a ti y aclararte las cosas, si esta conversación la hubiésemos tenido antes en lugar de andar jugando al gato y al ratón, tanto tu como yo nos hubiéramos ahorrado un sinfín de dolores de cabeza, y ni que decir de quienes nos rodean, aunque como bien dicen, todo pasa por algo, mira, Emilia se casara este fin de semana con Neal, cosa que aún no puedo creer, Kate está saliendo con Steve, Patty y Terry están organizando su fiesta de compromiso, mi madre y yo nos llevamos de maravilla, y como cereza del pastel he descubierto que soy buena en los negocios – dijo la rubia guiñando un ojo pícaramente
Pues si princesa, hay que verle el lado positivo a las cosas, pero no olvidemos todo lo que nos ha costado, hay que valorar lo que logremos de hoy en adelante pequeña, porque me darás una oportunidad verdad Candy – rogo el rubio haciendo un puchero
Uhmm, no lo sé Albert, no quiero volver a sufrir otra vez, y si después descubres que todo es más importante que yo y me dejas abandonada en la casa como la esposa abnegada que nunca seré – cuestiono la rubia seriamente – tienes que estar seguro de que lucharas porque lo que dices sentir por mí no sea relegado por tus tantas ocupaciones y responsabilidades, porque créeme que yo no cometeré el mismo error dos veces Albert, no permitiré que me dejes en el olvido
Candy! Yo no quiero relegarte y estoy muy seguro de que eso no volverá a ocurrir, créeme cuando te digo que he aprendido bien li lección princesa, y tampoco quiero que seas una esposa abnegada, a mí me gustas como eres, libre, espontanea, directa, sencilla, tierna, desinteresada, y todo de ti, amo cada fibra de tu ser Candy, con todos tus defectos y todas tus virtudes, y si en algún momento me estoy desviando del camino, jálame de las orejas y regrésame a tu lado preciosa, porque ahí, junto a ti es a donde yo pertenezco
Una vez más, cuando el momento era el correcto para un beso, y para que por fin se reconciliaran, llega la bendita mesera con la comida, dejando a Candy con las ganas de probar los labios del rubio, cuestión que la hizo sonrojarse a mas no poder
Albert solo atino a sonreír por lo acontecido, comieron a gusto y en silencio, disfrutando de su mutua compañía; cuando llego la hora del postre Candy tuvo ganas de jugar y embarro la nariz del rubio con betún de chocolate, sorprendió al güero y causándole gracia
Pequeña tramposa, ya verás – dijo el rubio robando una tajada del pastel de Candy – ese será tu castigo por tu osadía Candy, me comeré la mitad de tu pastel
No Albert! – Respondió la rubia con un puchero – todo menos eso, por favor
Uhmm entonces, dime Candy, que harás por recuperar tu pastel – dijo Albert divertido
Bueno, que te parece si limpio tu nariz y te doy unas disculpas – dijo la rubia con una mirada traviesa y planeando en su loca cabecita como limpiaría la nariz del rubio
Está bien – dijo el rubio – pero aparte de eso, tendrás que comer conmigo mañana y también pasado mañana, aceptas?
Si – dijo la rubia tomando la servilleta entre sus manos y levantándose de su silla para dirigirse al lado del güero – bueno cierra los ojos Albert, porque si no me vas a distraer y terminaré ensuciándote mas – pudio la pecosa
Está bien Candy, como tú quieras – respondió el güero recostándose en el respaldo de la silla y levantando la barbilla, para darle más libertad de movimiento a la rubia
Que más no quería Candy, había salido a pedir de boca, se acercó lentamente al rubio y apoyo una de sus manos en un hombro, mientras que el rubio mantenía aun los ojos cerrados, de manera sigilosa, acerco sus labios a la nariz del güero y comenzó a lamer el betún de chocolate que esta había, cosa que dejo pasmado al rubio
Albert no sabía qué hacer, si moverse o no, si tomarla por la cintura o no, si disfrutar lo que Candy estaba haciendo, lo que le parecía por demás sensual o no, bueno eso si haría, lo disfrutaría, y en esas andaba, perdido en sus sensaciones, cuando sin darse cuenta, sus brazos lentamente viajaron a la cintura de la rubia, atrayéndola más a él, acción que hizo que Candy perdiera el equilibrio y por su mala posición más la fuerza con la que el rubio la atrajo, terminaron cayendo con todo y silla al piso, felizmente el rubio había reservado el restaurant completo para ellos, pues deseaba privacidad y comodidad para hablar con su princesa, pero jamás se imaginó, ni en sus más locos sueños, que terminarían en el piso, tirado sobre una silla y con Candy sobre él
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Hola a todas
Jejejeje un poquito de diversión, espero que les guste este capítulo, tratare de subir otro más tarde, las dejo bellezas, y gracias por sus comentarios, no dejen de hacerlo porfa, no se imagina cuanto me gusta leerlos, besos y feliz noche
