Memories of a different life
[Always – Bon Jovi]

-¿Estás bien?-Bella se giró para mirar a su madre, parada en medio del parking del PPTH. Cuddy iba con unos vaqueros y una camiseta, demasiado informal para cómo siempre había ido a ese hospital.

No obstante, aún lucía los míticos tacones de 10cm.

Delante suyo, Bella la miraba con compresión. Así la miraba desde hacía dos días. Desde que estaban en USA.

La chica comprendía mejor que nadie a su madre y la apoyaba…Primero había sido con el reencuentro con el padre de sus hijos y ahora aquello.

-Claro que estoy bien-Cuddy sonrió y se agarró del brazo de su hija avanzando.

-Así que aquí trabajabas…y aquí conociste a House.

-Si y no.

Bella la miró.

-Ya conocía a House, desde la universidad…

-Entonces…mamá… ¡él es el amor de tu vida!

Cuddy palideció cuando escuchó decir eso a su hija.

-¿Por qué dices eso? Yo amo a tu padre-se excusó nerviosa-.

-Mami, yo sé que amas a papi…-suspiró- pero…el primer amor es el que cuenta…

-¿Y quién te dice que estaba enamorada de House en la universidad?

Bella sonrió viendo a su madre turbada.

-Además, por esa regla de tres, me estas diciendo que el idiota de Gian Luca… ¿va a ser el padre de mis nietos?

Bella asintió contenta, dando un par de brinquitos mientras entraban por la puerta del PPTH. Cuddy miró hacia el que solía ser su despacho. Ahora de Wilson.

Estaba contenta que hubiera sido él su substituto, no había nadie mejor para dirigir ese hospital y sobretodo para controlar a House.

Después de dar una vuelta por la zona y saludar a algunas enfermeras que la reconocieron ya que trabajaban cuando ella, decidió coger el ascensor, como tantas otras veces había hecho. Pasaría por el despacho de House para saludar a Foreman.

Bella estaba agotada de pararse a cada paso para tirarse una media de diez minutos esperando a que su madre terminara de hablar con cada persona que le saludaba, pero no pensaba dejar a su madre sola.

El ascensor paró en la cuarta planta y ambas bajaron dirigiéndose al despacho de House. Pasó por la oficina exterior dónde no había nadie, salvo la pizarra blanca llena de síntomas.

Lo que no esperaba Cuddy era encontrarse aquello. En el despacho de House, las risas sonaban desde fuera.

Allí, House sentado en la silla reía mientras sus hijos jugaban con la pelota roja y gris de su padre. House se levantó para ayudar a Joe a ganar a Dan que no paraba de lanzársela fuerte, por suerte interceptó la pelota justo antes que diera sobre una de las figuras de la estantería y rompiera cualquier cosa.

Joe abrazó a House mientras se reían y Dan se unió a ellos diciéndose infinidad de tonterías. Aquella escena hizo que Cuddy estuviera orgullosa de sus dos hombres; incluso de House. Al fin y al cabo no lo había hecho tan mal y lo más importante, había sabido salir adelante.

De pronto la endocrina pudo darse cuenta que Bella se había unido a ellos, volviéndola a la realidad pero sin perder esa emoción que sentía en su interior, por otra parte, se sentía la peor cosa del mundo. Joe había aceptado a su padre…mientras que Dan aún no la perdonaba. ¿Qué más debía hacer?

-¿Qué hacéis aquí?-Cuddy entró al despacho, miles de recuerdos inundaron su mente-No has cambiado nada, se supone que tenías el día libre para pasarlo con los chicos y vienes al hospital…

Cuddy había dado por hecho que House había corrido al hospital en cuanto le llamaron al busca. Era un adicto a los diagnósticos y no le importaba nada más.

House alzó una ceja y le tiró la pelota a su ex jefa.

-Habíamos quedado que iría a buscar a Joe a tu casa-dijo devolviéndole la pelota.-Si se quedó a dormir ahí no era para

-Los chicos me obligaron a venir-House se sentó en su silla de nuevo interrumpiéndola-tal vez Joe moría por ver a su…

Joe miró enrojecido hasta las cejas a su padre haciéndole gestos para que se callara.

-¿Qué quiere decir, bro?-interrumpió Dan sin entender aquello.

Tanto Joe como House y Cuddy se quedaron callados sin decir nada. Bella miraba a todos sin entender de qué iba el tema.

-Nada, olvídalo –Joe le quitó importancia y miró a su madre con una sonrisa- ¿Vamos a almorzar?

-Joe, habíamos planeado comer con papá –Dan le recordó, mirando a Cuddy con su típica antipatía.

-Sí, pero mamá y Bella podrían venir ¿No? –Joe vio a su madre, quién sonreía. Pero Dan no estaba tan feliz.

-Yeah, y así fingir ser la familia feliz ¿Verdad? –Dan dijo con ironía, logrando que la sonrisa de Cuddy se borrase- Ve a almorzar con ella si quieres.

-Tranquilo, cariño –Cuddy le dijo a Joe con dulzura, acariciando su hombro- Tengo algunas cosas que hacer de cualquier manera.

-OK –Joe besó tiernamente a su madre en la mejilla y luego miró a su hermana pequeña- Bella, ¿Te gustaría venir con nosotros? Iremos a los autitos chocones, será genial.

-No, estoy acompañando a mamá –Bella miraba algo intimidada al padre de sus hermanos- Gracias de cualquier manera…

-¿Segura? Porque salir con tu mamá parece ser muy aburrido –House miró con una semisonrisa a la chica, ella no tenía nada de culpa después de todo- Ven con nosotros, apuesto que incluso tú le podrás dar una paliza a mi chico italiano.

-Ehh… -Bella no sabía qué decir, la propuesta era tentadora.

-Amor, no te sientas mal al dejarme –Cuddy abrazó a su hija, con una sonrisa- Solía vivir aquí ¿Recuerdas? No estaré sola…

-Vale, se ha dicho –Dan sonrió y tomó de la mano a su hermana- Vamos, no permitiré que te aburras aquí.

-¿Segura, mamá? –Bella preguntó en italiano- Porque si el papá de los chicos es tan malo como tú dices, yo…

-Cuddy –House la interrumpió- ¿Podrías decirle a tu hija que eso no sirve conmigo?

Cuddy lo miraba sin entender.

-Te entiendo a la perfección-contestó House en un casi perfecto Italiano, dejando sorprendidas tanto a madre como a hija. Incluso a sus hijos.

-Oh… -Bella se sonrojó totalmente, y todos en la sala se largaron a reír, incluso House- Lo siento…

-No es mi culpa ser tan listo –House tomó su chaqueta y su bastón y caminó hasta la salida- ¿Nos vamos, tres mellizos?

-¡Vamos! –Dan saltó hasta quedar junto a su padre, sin siquiera mirar a Cuddy. Ésta intentó que no la afectase y le sonrió a su otro gemelo, que sí se despidió de ella en compañía de Bella.

0o0o0o

Los 4 salieron de la sala y Cuddy se quedó sola, en trance por un momento.

Jamás pensó volver a pisar esa sala de nuevo. Las cosas seguían igual, nada había cambiado.

Nada había cambiado.

18 años atrás...

House subió a Cuddy a la mesa del diferencial de un solo tirón, acariciando su cuerpo completamente. La endocrina besaba sus labios y su cuello mientras sentía las manos del nefrólogo bajar por su espalda hacia su trasero.

Una parte de ella le decía que debía parar, que era su lugar de trabajo, que debía comportarse. Pero la otra se lo impedía, las caricias de su novio le hacían suspirar, hace casi una semana que no se tocaban y ya se comenzaba a desesperar.

-Hey… -Cuddy detuvo por un instante a House para mirarlo a los ojos, comiéndoselo con la mirada- ¿Seguro que nadie vendrá?

-¿Importa ahora? –House ya estaba bajando pantalón, mirándola en forma suplicante, no se podía arrepentir, no a esas alturas.

-No…

Cuddy siguió besándolo más apasionadamente mientras House hacía el resto, lo estaban a punto de concretar.

El nefrólogo subió levemente la falda de la endocrina para poder entrar, haciéndola gemir levemente en su oído, el calor les superaba.

Entonces Cuddy tomó su rostro entre sus manos y dedicándole una tierna mirada, le susurró antes de que ambos cuerpos se uniesen:

-Te quiero mucho… ¿Lo sabías?

-Sí.

-¿Lisa?

Cuddy se bajó de la nube en la que estaba por aquel tan lindo recuerdo y volvió a la realidad, encontrándose con Wilson en la entrada.

El oncólogo no había cambiado mucho desde que se fue, quizás estaba un poco más gordo y más desarreglado, pero definitivamente su esencia seguía siendo la misma.

Cuddy sonrió y se dieron un tímido pero fraternal abrazo, después de todo, hace 17 años que no se veían.

-Qué gusto me da verte, Lisa –Wilson comentó, sonriéndole- Dios… sigues espectacular.

-Se me ha caído el culo, lo sé, tu amigo ya me lo dijo.

-Lo dice porque él se está quedando calvo y tú sigues igual –Ambos rieron- ¿Y qué haces sola aquí? Creí haber visto a tus hijos caminar en otra dirección.

-Sí, ellos y House saldrán a comer.

-¿Y tú?

-Planeaba recorrer un poco el hospital, ha pasado mucho tiempo ¿No crees?

-Mucho –Wilson miró rápidamente la oficina de House- Otra vez aquí…

-James, por favor –Cuddy conocía el tono del oncólogo y no se pudo evitar sonrojar.

-No diré nada, lo prometo –Wilson rió y tomó su brazo en forma cortés- ¿Me acompañarías a almorzar?

-Sería un honor.

Ambos caminaron juntos al ascensor.

Casa de Cuddy, tarde

-Así que… esta es –Ambos gemelos miraban la que solía ser su casa antes de la separación. Ninguno se atrevía entrar, era como inundarse de un montón de preguntas e incógnitas nuevas qué resolver.

Joe fue el primero en avanzar por los jardines. Estaban cuidados, aunque se notaba que nadie vivía ahí, toda la casa era muy fría. Algo llamó su atención.

-Papá, ¿Qué es esto? –Joe le mostró un juguetito de goma escondido entre las flores. Dan también lo miró impresionado, se veía muy antiguo.

-Creo que es el pato de Dan –House lo miraba con aires de indiferencia, observando el lugar- En el verano, a Cuddy le gustaba sacarlos al patio para que tomasen algo de sol. Dan tenía un pato y Joe un pez.

-¿Cómo es que recuerdas algo así? –Ahora fue Bella quién preguntó, parada junto a él- Digo… ha pasado tiempo.

-Es mi idea –House miró detenidamente a Bella- ¿O esta niña será tan o más molesta que su madre?

-Más –Respondieron los gemelos al unísono, riendo.

-Sólo es curiosidad –Bella puso cara de indiferencia, la misma cara de su madre, y caminó junto a sus hermanos en el jardín- ¿Hace cuánto no vienes, Greg?

-¿Por qué lo llamas Greg? –Dan preguntó, sorprendido.

-Mamá solía llamarlo así –Bella rió ante la cara de sorpresa de los 3 House- No es difícil de adivinarlo.

-Pero tú, niña –House desordenó su cabello- no eres Cuddy, así que no te pases.

-Sí soy una Cuddy –Bella dijo, orgullosa- Incluso, soy más linda que mi mamá.

-JÁ –Ahora los 3 House rieron con sarcasmo. Greg le miró en forma irónica y le dijo:- Pues si eres mejor que Lisa, ¿Qué le pasó a tu trasero?

-Aún le falta por crecer –Bella se enojó con los 3 y caminó más a prisa hacia la entrada principal. La puerta estaba cerrada- Está cerrado, ¿Tienes llave o algo?

-Déjame ver… -House buscó bajo un macetero una llave auxiliar, y la encontró.

Entonces, un pequeño recuerdo llegó a su memoria.

18 años atrás…

-Jajajajajaja…. Shhhhhh…–Cuddy le susurró en los oídos a House, bastante ebria luego de una fiesta en el hospital. Ambos estaban en la entrada de la casa de la decana- Vamos a despertar a todos los vecinos.

-No me importa –House sonrió y besó intensamente a su novia, levantándole levemente el vestido y apretándole fuertemente una nalga- Por mí y que se entere todo el país…

-¿Qué cosa?

-Que te provocaré el mejor orgasmo de tu vida.

-Jajajajajajajajaja –Cuddy lo volvió a besar torpemente, metiendo su mano dentro del pantalón de su novio- Abre la maldita puerta de una vez, no veo una mierda…

-No me has dado llaves, "osita".

-¿No? Qué mala novia soy…

-MUY mala –House le pegó una nalgada, haciéndola reír.

-¿Me acabas de pegar? ¿EH? –Cuddy ahora le dio una nalgada a House, partiéndose de la risa y besándolo una vez más. House ya introducía su mano por los pechos de su chica cuando ésta le susurró:- Hay una llave bajo el masetero.

-Así me gustas más –House sonrió y sacó la llave del lugar señalado.

Entraron a la casa y la diversión continuó…

-Hey, papá –Dan lo trajo al presente- ¿Qué tanto piensas? Pon la llave de una vez.

-Qué tanto me apuras cabrón, ni que fuera mi obligación –House puso la llave y todos entraron, él al final. Como lo había pedido, todo seguía igual- Hogar dulce hogar, nenes.

Dan, Joe y Bella miraron impresionados el lugar. Y no era para menos.

La casa parecía un viaje en el tiempo a 17 años atrás, donde todo iba bien, donde aún eran una familia feliz.

En el pasillo había un pequeño recibidor en donde dos fotos estaban puestas en el mueble: una de Joe y Dan de bebés, vistiendo trajes de estrellas de rock, y otro con sus padres, cada uno tomando a uno de los bebés.

-¿Dónde están aquí? –Dan preguntó, impresionado por la segunda fotografía. Al parecer, era él quien estaba en los brazos de su madre.

-No sé, en un circo o algo así –House también se quedó mirando la fotografía, hace mucho que había olvidado que existía- Le pedí a los de la limpieza que la dejaran igual… al menos saben hacer bien su trabajo.

-Quizás fuiste demasiado específico –Joe observó una mancha de papilla más que seca en un delantal- Apuesto que fuiste tú, cerdo, el que ensució así.

-Claro, porque incluso de bebé te limpiabas como un marica –Dan le devolvió la pelota y ambos se largaron a reír.

Y mientras los gemelos tenían su propia forma de reconstruir su pasado, House estaba perdido en el suyo propio.

Era increíble como las cosas iban tan bien, y de un momento al otro tan mal. Las paredes parecían repetir todos los gritos que ambos alguna vez se dijeron, todos los insultos, todas esas cosas malas que llegado un minuto detonaron en lo que ya todos sabían.

Aún así, al ver la casa en la que alguna vez vivió con toda su familia, no podía evitar sonreír al recordar todas las cosas lindas vividas ahí.

Cuddy y él llenando todo el comedor de papilla de bebé, intentando en vano darles de comer a sus gemelos.

House poniéndoles al revés los pantalones y Cuddy no mejorando demasiado la situación, ninguno tenía idea cómo criar a un bebé, menos a dos.

Ambos dormidos en el sofá profundamente, víctimas del agotamiento, mientras sus dos bebés hacían estragos con la harina de cocinar.

17 años y estaban aquí, otra vez.

-Papá, no hay nada que comer –Dan comentó, viendo el refrigerador vacío.

-Claro que no, idiota, si nadie vive aquí.

-¿Podemos pedir algo de comer? –Joe propuso, también hambriento- Aún hay muchos cajones qué registrar.

Bella apareció en la sala con un calzón rojo muy pequeño en sus manos, casi como un colaless.

Joe y Dan miraron horrorizados:

-Dime que esa cosa… -Dan comenzó, prácticamente vomitando.

-No la ocupó mi santa madre, por favor –Joe tenía los ojos cubiertos con sus manos, no podía verlo.

-Qué facilona mi vieja, Dios –Bella acabó de decir- ¿Enserio usaba esto contigo?

-No en el último tiempo juntos, créanme –House tomó el encaje y lo guardó en su bolsillo- Pero saqué esto muchas veces antes de que se embarazara de ustedes dos, críos.

-¡IUG! –El sentimiento de los hermanos fue mutuo- ¡HOUSE!

-¿Qué? Oh, cómo si acá fuéramos vírgenes –Bella enarcó la ceja- No me pongas esa cara, en estos tiempos las chicas le muestran el trasero a cualquiera.

-Papá, ella podría ser tu hija –Joe suspiró- Cerdo.

-¿Y para qué querría una hija? JO, con ustedes dos me basta.

Los tres hermanos cerraron los ojos y negaron con la cabeza.

Dan preguntó:

-¿Y de dónde lo has sacado?

-Fui a la pieza de la izquierda, creo que era la de mamá.

No faltó más, Dan y Joe corrieron hasta allá. House y Bella les siguieron atrás, caminando.

-Esto es… -Joe no sabía cómo terminar la oración.

-Como una especie de tributo a la repugnancia máxima –Dan terminó.

-Increíblemente, iba a decir algo peor.

Los dos miraban la habitación que alguna vez perteneció a sus padres.

Ambos se habían quedado perplejos al ver una foto de ellos dos besándose apasionadamente en un sofá.

House miró la foto también, no tan sorprendido.

-Si eso les da asco –House observaba el armario de la esquina- No se les ocurra abrir esto y sacar una caja escondida arriba. O les juro que no podrán volver a mirar el rostro de su madre de nuevo.

-IUG –Los tres salieron de la habitación.

House se sentó en la cama matrimonial, y mirando la fotografía de los dos besándose, pudo recordar tantas noches compartidas con la endocrina.

Tanto de sexo como de sueño, pasar de follar cada noche a una afortunada vez a la semana, ya que los niños no les daban tiempo para nada más.

-Papá, ha llegado alguien –Dan le informó mientras Joe iba a mirar por la ventana.

-Es mamá, y viene con tío James.

-¿Ah? –House salió de la habitación y fue hasta el salón. Cuddy y Wilson traían algunas bolsas de supermercado llenas de comida- Judas de Wilson.

Cuddy entró, quedando sorprendida al ver a sus hijos y a House ahí. Ellos también estaban sorprendidos de verla:

-¿Mamá? –Joe le dio dos besos en la mejilla y le ayudó a cargar las bolsas- Pensábamos que llegarías más tarde.

-No, decidimos comprar comida y cenar acá –Cuddy no podía evitar mirar a House parado a unos metros, tal como cuando estaban juntos. Era todo demasiado raro- Y ustedes, ¿Qué hacen aquí?

-Quisimos conocer nuestra antigua casa –Joe respondió, sonriendo. Wilson entró con más bolsas, quién también se sorprendió por su presencia.

-Hey, ¿Qué hacen aquí?

-Les quisimos dar una sorpresa –House dijo con una exagerada sonrisa, burlándose- ¿Interrumpimos algo?

-¿Algo? –Cuddy y Wilson se miraron extrañados- Claro que no.

-Genial, porque ella es mi chica –Todos se miraron perplejos, un gran silencio se produjo en el comedor.

-No soy tu chica –Cuddy dijo, sonrojada, tardando en reaccionar.

-Digo… lo fuiste, claro, lo fuiste.

Cuddy sonrió levemente y asintió.

Los gemelos sacaban toda la comida de las bolsas.

-Prepararé la cena, vean televisión si quieren, hoy contraté el cable.

-¡Sí! –Los tres hermanos corrieron para apoderarse del sofá.

-Los acompañaré –Wilson comentó y también caminó hasta la sala de estar.

-Bueno… supongo que se quedarán contigo hoy –House estaba incómodo, se habían quedado a solas- Mañana los vengo a recoger ¿OK?

-Claro –House la miró una vez más antes de caminar hasta la puerta de salida- Hey… ¿Dónde vas?

-¿A mi casa?

-No, no… quédate a cenar.

-¿Qué? No…

-Estoy seguro que tu estómago apreciará algo de comida nutritiva aunque sea una vez.

-Está bien, pasaré a comprar algo.

-Enserio House –Cuddy sin darse cuenta tocó su brazo- Quédate, te lo estoy pidiendo.

-Eh… -House también estaba ruborizado- Vale… pero conste que sólo lo hago para no pelear contigo.

-Por supuesto –Sin darse cuenta ambos estaban riendo- Puedes ver televisión también.

-Gracias, mamá.

-De nada.

House sonrió.

3 horas después

Luego de una gran cena, charlas y risas, House, Cuddy y Wilson habían acabado en el living charlando y bebiendo una copa de vino.

Dan y Joe se habían ido a dormir, ya cansados luego de un día agotador. Bella también estaba cansada, pero aseguraba darle terror la casa de su mamá y la esperaría para dormir con ella en la cama, por lo que estaba a su lado dormitando.

Los tres amigos evitaban hablar del pasado, por lo que pasaban el tiempo contando anécdotas divertidas vividas durante el tiempo que no habían hablado. El centro de la atención por supuesto que era House.

-Y entonces llega la vieja –House contaba.

-Señora –Wilson le corregía- No era tan vieja.

-La DINOSAURIO –House recalcó, haciendo a Cuddy reír- y me pide que le mire la vagina ¿Qué mujer hace eso, sin más?

-Hombre, eres doctor –Wilson también reía.

-Pero es que ni siquiera me dijo qué le pasaba, sólo se abrió de piernas y ya. Pensé que era una acosadora, me asusté.

-Sí, claro –Ahora fue Cuddy quien habló, muerta de la risa.

-Y bueno, le dije que mejor cerrara las piernas porque no estaba de ánimo de oler nada putrefacto ni tocar nada verde esa tarde…

-MEGA idiota –Wilson suspiró, y los tres se largaron a reír.

-¿Me culpas a mí? La culpa la tiene la vieja –House se hizo el indignado- Si quería que le abriera la vagina, que al menos me invitara un trago ¿No?

-¡Cerdo!

Las risas continuaron un rato más, hasta que Wilson, también agotado, se fue a su casa.

Ahora sólo quedaban House, Cuddy y Bella en el salón.

-Se ha dormido –House comentó, viendo a la italiana dormir apoyada en el vientre de su madre.

-Está muy agotada –Cuddy acarició el cabello de su hija.

-Es parecida a ti.

-Eso dicen.

-Y ha sacado tus ojos ¿No?

-Sí.

-También tu personalidad –House esta vez puso cara de susto, logrando una vez más hacerla reír- Tiene 14 años y es tan mandona como tú, pobre de su marido.

-No soy tan mandona –Cuddy se defendió, pero en el fondo sonreía sin querer- ¿Más vino?

House asintió y se quedó mirándola fijamente mientras la endocrina le servía en su copa.

-Háblame de ti –Dijo el nefrólogo, bebiendo un sorbo junto a ella- Sé lo básico, un marido, otro bebé, linda casita…

-No hay mucho más –Cuddy sonrió- No te aburriré.

-¿Qué tal es él?

-¿Él?

-Olvidé su nombre.

-¿Matt?

-Sí… Matt.

-Bien… es un buen hombre –Pero la suficiencia con la que Cuddy hablaba obviamente no satisfago al nefrólogo- ¿Enserio quieres que te hable de él?

-Claro, ¿Por qué no? Digo… han pasado 17 años, ¿No crees que lo nuestro está bastante superado?

-Por supuesto –Pero en realidad Cuddy sintió que lo dijo por obligación- Sólo… no sé… es algo incómodo.

-Sólo tengo curiosidad.

-Tenemos una bonita relación… no sé, creo que eso es todo lo que puedo decir.

-Es un hombre afortunado.

En eso House sí fue honesto con ella.

Culpó al vino, a la situación, a la poca luz del salón, a la mínima distancia entre ellos… pero los impulsos por besarla aumentaban cada vez más.

Estaba perfecta. Tal como la soñó tantas veces en su cabeza. El mismo rostro, más adulto por el paso de los años, pero igual de hermoso; la misma sonrisa angelical, las mismas pecas escondidas tras el maquillaje, los mismos ojos de color rebelde que cambiaban tanto con la luz.

Estaban los dos apoyados en el respaldo del sofá, ya era tarde, el vino se volvía a acabar.

-Lo siento –Cuddy dijo, borrando su perfecta sonrisa y maravillosa mirada, por unos ojos culpables- Por todo…

-No te disculpes, estamos bien así –House no soportaba perder esa sonrisa de nuevo, un lo siento no lo valía.

-Joe te adora.

-No es para tanto…

-Y Dan… -Sus ojos se volvían vidriosos- Él…

-Él necesita algo de tiempo, es todo.

-¿Qué debo hacer?

-Nada diferente. Él cederá.

-Quiero lo mejor para ellos.

-Lo estás haciendo bien.

Otra vez se miraron. Había tanta comprensión entre ellos, tanta química, que habían olvidado lo que se sentía.

-Dan tenía razón –Dijo con una sonrisa melancólica la endocrina- Has cambiado…

-Quizás –House también sonrió con melancolía- Pero debí haber cambiado cuando estábamos juntos.

-Ya no importa –Cuddy no quería hablar del pasado o comenzaría a llorar, lo sabía- Nada de eso importa.

-No –House miró la hora, ya era de madrugada- Me iré a casa, recogeré a los chicos como a las 11, ¿Está bien?

-Sí.

-Bien… -House se levantó, mirando a Bella dormir- ¿Quieres que te ayude a llevarla?

-No, no, descuida, yo lo haré…

-Lo haré yo –Cuddy iba a seguir negándose pero House tomó a la adolescente en brazos- Oye, si prácticamente pesan lo mismo, se ven como gemelas.

-Tonto –Cuddy se largó a reír- House, enserio no es necesario, tu pierna…

-Mi pierna está bien –Caminó con la chica en sus brazos a paso lento, cojeando. Cuddy le seguía por atrás- ¿La dejo en tu cama?

-Sí, por favor.

Entraron a la habitación y el nefrólogo dejó a Bella sobre la cama con mucho cuidado, viéndole dormir profundamente.

Cuddy le quitó las zapatillas y la metió dentro de la cama con ayuda de House. Sin querer, sus manos rozaron más de una vez.

Al acabar de arreglarla, Cuddy se volteó y se topó pecho a pecho con House.

La tensión subió el doble, las miradas mataban, estaban hipnotizados.

-Tantos recuerdos aquí… -House dijo en forma graciosa, para liberar la tensión, sin saber qué había creado incluso más, los centímetros entre ellos eran escasos. Pero el anillo de matrimonio de Cuddy brilló a la luz de la luna, y le hizo reaccionar- Bueno… me voy.

-Te…te acompaño a la salida.

Caminaron en silencio por el pasillo, sin poder mirarse ni acercarse demasiado, o quizás algo más explotaría entre los dos.

Cuddy abrió la puerta y House salió por ahí, no sin antes darle dos besos en la mejilla a la endocrina.

Ésta, sorprendida, lo miró. House sonrió:

-A la europea, querida.

-Idiota –Cuddy rió y lo vio caminar hasta su auto- Sé cuidadoso al manejar, por favor.

-Nos vemos.

House se subió al vehículo y salió.

Cuddy entró a la casa y se quedó apoyada en la puerta un largo rato, tratando de calmar los latidos de su corazón.

¿Estaba cayendo de nuevo?

Continuará…


Próx. capítulo: I'm never on your list

Capítulo de Halloween :)