¡Hola de nuevo! ¿Les gustaron los nuevos one-shots? ¿Y sus vacaciones?
Regresé antes y por eso les dejo algo nuevo...
Y antes de pasar a lo interesante, quiero quejarme de algo. Un anónimo dejó un montón de reviews pidiendo que Serenity y yo nos suicidáramos (entre tras linduras). He borrado todos los reviews. Si quieren dejar críticas constructivas, adelante, pueden hacerlo, si no les gustan las historias, también pueden expresar su descontento. Pero si la pareja no les gusta, ¿POR QUÉ LEEN DE ELLOS? Además, no ganan nada dejando mensajes así, sólo conseguir dejarse en rídiculo. En serio, gente, maduren.
Como sea, sólo tenía que expresar eso.
Gracias por los reviews y a quienes nos tengan en alertas. Son amor.
Disclaimer:
La serie Naruto (tanto manga como anime) son propiedad de Masashi Kishimoto. Las letras y citas incluidas en el texto son propiedad de sus respectivos autores.
A Pocket of Drabbles pertenece a serenity-touched, yo sólo me ocupo de la traducción.
Carey (*)
—¿Qué dem-? —Sakura dijo, pestañeando mientras abría la puerta de su departamento para encontrar a Kakashi del otro lado, completamente empapado. Su –generalmente- cabello anti-gravedad estaba caído a cada lado de su enmascarada cara.
Estaba lloviendo con fuerza, pero no era porque estaba todo empapado que ella había hecho la pausa. Era porque estaba cargando un pequeño gatito de pelaje carey.
Él con gentileza lo sostuvo frente a ella. El gatito hizo un indefenso meow mientras colgaba en el aire. —Sakura, tómalo, por favor.
—¿Huh? ¿Q-qué, por qué? —Preguntó, retrocediendo para no ser tocada por el mojado pero adorable gato.
Él suspiró. —Mis ninken se comerán a esta jodida cosa. Está lloviendo y no podía abandonarlo.
Sus ojos verdes se clavaron en su suplicante ojo visible. Él parecía realmente serio sobre ayudar al gato. No tenía idea de que le gustaran los gatos, pero parecía que tenía cariño por los animales en general. Internamente, se había conmovido por la escena frente a ella. Ahora sabiendo algo más sobre su antiguo maestro que antes desconocía. Él realmente era una persona amable debajo de todo ese cabello mojado y colgante y su máscara.
—¿Por favor? —Pidió débilmente, acercándole el gato hacia su pecho. —Mira sus pequeños ojos saltones. ¿Es bonito, verdad?
El gato maulló una vez más, como si estuviera de acuerdo.
Sakura suspiró. —Bien, pero sólo un rato. Será mejor que me ayudes a encontrar comida para él.
—De hecho tengo todo lo que necesitas. —Kakashi dijo casi alegre, haciéndole notar la mochila que estaba colgando en su hombro. Jalando al gatito de vuelta a su propio pecho, la rodeó para entrar a la casa. —¿Tienes una toalla?
Cerrando la puerta, ella dijo que sí mientras corría a su baño. Una vez que estuvo de vuelta en la sala, le ofreció dos toallas –una para él, otra para el pobre gatito remojado. Ella observó cómo secaba al gato, haciendo maullidos de descontento por tener su pelaje carey todo despeinado.
Una vez que terminó, bajó al gato, mientras usaba la otra toalla para secarse el cabello. —¿Te importa si me quito la camisa? —Preguntó de pronto.
—Uh… —Ella lo miró con duda, preguntándose si también se quitaría la máscara. Qué no daría ella para ver su rostro después de todos esos años. —Seguro, no me importa.
Bajando el cierre de su chaleco, éste terminó cayendo torpemente en el suelo. Sakura no pudo evitar sentir como su corazón saltaba ante la vista de él quitándose su playera de mangas largas mojada, revelando sus bien definidos músculos en su playera sin mangas negra con su máscara incorporada. Para su mucha decepción, él no hizo señal alguna de quitársela.
Jugando con su cabello, ella sugirió. —Um, si tú quieres… puedes quitarte todo y lo arrojaré a la secadora. —En seguida se arrepintió de decir eso, sintiendo que su estómago caía ante la mirada de sorpresa que él le estaba dando. Sus mejillas se tiñeron de un brillante rojo.
—Oh, ¿Tratando de verme desnudo? —Preguntó con una voz ronca y juguetona.
Sus mejillas encontraron la manera de quemarla mientras sentía su espina cosquillear con el tono de su voz. —N-no ¡Por supuesto que no!
Él se río. —Bueno, si tienes algo que me pueda poner mientras, entonces tomaré la oferta.
—Um… —Pensó por un momento. —Debería tener algo que te quede. Un segundo.
Ella caminó a su habitación, feliz de escaparse del sentimiento de vergüenza por haberle propuesto que se quitara todo. Su mente invocó imágenes de cómo es que probablemente él lucía debajo de todo, haciéndola sonrojarse con fuerza ¿Por qué no le importaba imaginarlo desnudo? Trató de decirse a sí misma que era cualquier otro hombre. Sin importar qué tan mayor fuera, ella no podía evitar el sentirse atraída a él. Había algo seductor en él. Parecía que era todo ese aire misterioso que siempre tenía alrededor de él… o quizás era porque él parecía tener un maduro y bien definido cuerpo que no le importaría tocar.
—Dios, soy una pervertida. —Masculló para sí misma.
Continuó hurgando dentro de su closet buscando una camiseta grande y unos pantalones para que él pudiera cambiarse. Encontrando algunas cosas que ella usaba para dormir cuando su ropa estaba sucia, ella volvió a la sala para encontrar a Kakashi arrodillado en el piso, sacando de su mochila un traste y algo que parecía un arenero. Estaba sorprendida de que él previera todo eso. Incluso sacó una bolsa de comida seca para gato.
—Aquí tienes. —Sakura dijo, dándole la ropa, asustando ligeramente al gato y frenándolo de seguir husmeando en su casa.
—Gracias ¿Baño? —Preguntó.
—Al fondo del corredor. —Murmuró, poniendo los ojos en el piso alfombrado.
Alzó la vista para verlo marchar, y él le dio una mirada que hizo que su corazón saltara mientras la dejaba. Tal vez imaginarlo desnudo antes no había sido una buena idea. Suspirando, preparó el arenero y colocó una porción pequeña de comida para alimentar al felino.
Fue adorable ver a la pequeña creatura ronronear feliz mientras comenzaba a comer. —Aww, eres una cosita bonita. —Sakura murmuró con cariño.
—Gracias. —Respondió Kakashi, haciéndola mover su vista hacia él para verlo en su nueva ropa.
—Tú no. —Ladró.
Él era algo más que bonito. La camiseta que estaba usando estaba un poco apretada, mostrando sus músculos más que antes y los pantalones parecían ligeramente pequeños. La longitud de cada pierna se extendía a sus tobillos, pero fuera de eso, parecían ser suficientemente buenos como ropa temporal. Estaba triste porque seguía usando su máscara, pero sabía que no se la quitaría incluso aunque estuviera incendiándose.
Él extendió su ropa mojada y ella prontamente la metió en la secadora que estaba en un cuartito al lado de la cocina. Cuando regresó, él estaba sentado en el sofá con el gato en su regazo. Él acarició con sus nudillos la nariz del gato, haciéndolo ronronear de deleite.
—Así que, ¿Dónde demonios encontraste a este gato y por qué viniste acá? —Preguntó con curiosidad, sentándose al lado de él.
—Bueno, lo encontré de camino a casa. Compré algunas cosas para él y cuando llegué a casa recordé a los cachorros.
—¿Oh, cachorros? —Preguntó.
—Uno de mis ninken tuvo cachorros, así que se están quedando conmigo hasta que estén entenados. Los perros y gatos no se llevan bien… y no estaba seguro de quién podría ayudarlo. Esperaba que no te importara la intrusión.
Ella se encogió de hombros. —No, está bien. Sólo me sorprendí de que vinieras.
—¿Por qué?
—Oh… no lo sé. Normalmente tú no me visitas a menos que estés evitando el hospital, o estés hambriento.
—Como si sólo viniera para aprovecharme de ti, Sakura-chan. —Se burló. —Realmente disfruto tu compañía.
—Sí, seguro que sí, Kakashi-kun. Sabías que un arenero encajaría aquí. —Se burló entrecerrándole los ojos.
Él sonrió y colocó al pequeño gatito carey en el suelo. Después de un momento, el gatito caminó con dudas al arenero para hacer sus cosas. Una vez que salió de ahí, Sakura vio con horror como de la nada arrastraba su pequeño trasero a través del suelo alfombrado, dejando una larga marca de popó.
—Oh… debí de haber mencionado eso. Le gusta limpiar su trasero en las alfombras. —Kakashi dijo con lentitud.
Ella le dio una mirada de muerte. —Pensé que acababas de encontrarlo, ¿Cómo podrías saber eso?
—Um… —Él paseó la vista por el cuarto, tratando de evitar la mirada que vendría con su respuesta. —Ok, quizás, o quizá no, intenté dejarlo en tres lugares diferentes cuando lo encontré una semana atrás. Me obligaron a tomarlo de vuelta.
—¡¿Qué?! —Exclamó.
—Cálmate. —Le calló. —No es un gato malo… lo juro.
Ella se dio la vuelta para encontrar al gato tallando su trasero a lo largo de la alfombra, pareciendo una foca esforzándose para llegar a la costa. Entonces se dio cuenta de que la maldita cosa estaba haciendo un "ocho" de popó en la alfombra.
Todos los sentimientos de adoración previos por Kakashi se desvanecieron.
—Largo. —Masculló. —Y limpia el piso.
Nota de la autora: Originalmente, el título estaba escrito como "Tortoise Shell" (concha de tortuga), venía así en la lista del reto de drabbles, pero recientemente aprendí que es el tipo de gato que tengo (nunca escuché el término tortoiseshell) y tenía que escribir sobre ello y pues esa fue mi interpretación.
Me alegra que les haya gustado la anterior propuesta esponjosa. Un lector me preguntó si voy a hundirlos en cursilería. Por supuesto que sí. Eso y en marcas de popó de gato carey.
Nota de traducción: (*) Bueno, para quienes no hayan entendido la explicación, es un juego de palabras. La palabra original era Tortoise Shell (evidentemente, hace referencia al carey), pero hay un tipo de gatos a los que se les dice Tortoiseshel o torties, que no son más que las hembras de tres colores (se les llama así porque tienen los colores del caparazón de la tortuga).
Nos leemos luego, espero que no tengan comentarios de odio esta vez...
