Después de pensarlo, Surge alzó un puño y se dirigió a Bruno violentamente:

- ¡No es justo! - le gritó -. ¡Este Onix es tuyo! ¡Estamos en completa desventaja contra ti!

- En eso te has equivocado - dijo Bruno, sin alterarse -. Este Onix no es mío, es salvaje. Estoy en la misma situación que vosotros.

- ¡Más te vale que sea verdad! - le amenazó Surge.

- ¿Pero por qué tenemos que llegar a este extremo? - preguntó Bill, desesperado.

- Es en las situaciones extremas cuando un hombre es puesto a prueba verdaderamente - afirmó Bruno -. Es en las situaciones extremas … ¡donde mi sangre hierve de verdad!

- ¡En eso estoy de acuerdo contigo, Bruno! - exclamó Surge -. ¡Yo me llamo Lieu Tenant Surge, soy el líder del gimnasio de Ciudad Carmín! ¡Acepto tu desafío!

Capítulo 26 - ¡Bill y Surge vs. Bruno! ¡La preocupación de Pikachu y un importante hallazgo!

En otro de los túneles de la cueva, estaban Pikachu, Yellow y Blaine. Pikachu estaba inusualmente nervioso:

- ¿Qué te pasa, Pika? - preguntó Yellow -. Ya sé que debes de estar incómodo sabiendo que el enemigo está aquí, pero …

- Umh - murmuró Blaine -, Yellow, ¿me dejas echarle un vistazo a la pokédex?

Yellow se giró hacia Blaine y le dio la pokédex de Red. Blaine empezó a pulsar los botones:

- El Prof. Oak te explicó el comando de la pokédex que te indica el estado emocional de Pika, ¿no? - le preguntó Blaine a Yellow.

- Mmh, sí - respondió Yellow -, pero nunca he sabido muy bien cómo funcionaba, y como puedo comunicarme con Pika leyéndole la mente, pues …

Mientras Yellow intentaba leerle la mente a Pikachu, Blaine se llevaba una gran sorpresa mirando la pokédex:

- ¡Vaya! - exclamó -. ¡El nivel en el que se encuentra Pikachu emocionalmente no aparece ni en la pokédex!

- Puedo ver … que Pika está recordando algo muy importante para él - dijo Yellow, entristecida -, pero no soy capaz de leer sus pensamientos con claridad …

- Yellow, lo he estado pensando - dijo Blaine, muy serio -, y … Mira, a partir del traje de Súper Necio, descubrimos que la batalla de Red había sido en el Monte Luna. Este Pikachu debería de haberlo sabido, ya que él estuvo allí, ¿no? Entonces, si quiere llevarte hasta Red, ¿por qué Pikachu no te condujo hasta allí?

Yellow no dijo nada, simplemente se quedó mirando a Blaine:

- Quizás no te hubiera llevado hasta allí no porque no quisiese … - continuó Blaine -, ¡quizá fuese porque no podía!

- ¿No podía llevarme hasta …? - preguntó Yellow, empezando a liarse.

- Míralo de este modo - dijo Blaine -. Cuando Pikachu fue separado de Red, no sólo sufrió heridas físicas, también emocionales. Puede que entre esas heridas emocionales se encontrase la pérdida de memoria.

- Pika … - murmuró Yellow, cogiendo a Pikachu en brazos y acariciándole.

- Esa cicatriz de su oreja que no se ha curado ni con tus poderes - comentó Blaine, señalando a la oreja derecha -, quizás sea en realidad una herida psicológica.

- Pika - dijo Yellow, mirando a Pikachu -, ¿es eso verdad?

De pronto, un destello iluminó la zona. Sobresaltados, Yellow, Pikachu y Blaine miraron hacia una extraña pared de cristal que había al final del túnel. Lo que pasa es que Yellow no se dio cuenta de que había un cristal:

- ¡Mire lo que hay en la sala de al lado, Blaine! - exclamó Yellow -. ¡Es Bill y LT. Surge, están luchando sobre un Onix!

Yellow fue corriendo y se estampó la cabeza contra el cristal:

- ¡Tranquilo, Yellow! - exclamó Blaine -. Hay un cristal separando ambas cavidades de la cueva, pero Bill y Surge … no son capaces de vernos al otro lado.

- ¡Bill! - gritaba Yellow, dando puñetazos al cristal -. ¡BILL!

Pero nada. Como decía Blaine, aquel cristal tenía alguna propiedad extraña que impedía que los del otro lado les pudieran ver o escuchar.

Al otro lado, Surge y Bill hacían luchar a Electabuzz y a Vulpix contra el mismísimo Bruno, que lo esquivaba todo como si fuera un pokémon:

- Sólo nos está probando - gruñó Surge -, ¡ni siquiera ha sacado a sus pokémons! Aunque no creo que tuviésemos oportunidad alguna contra pokémons de tipo roca.

Electabuzz era de tipo roca y Vulpix era de tipo fuego, ambos inefectivos contra el tipo roca:

- ¡Eh, chaval! - le dijo Surge a Bill -. ¡Tú eres universitario! ¿No? ¡Piensa alguna estrategia!

- ¡En la universidad no te enseñan esto! - protestó Bill.

- No voy a usar a mi Onix en esta batalla - dijo, entonces, Bruno -. No me gustan las batallas en las que mis pokémons llevan ventaja sobre el oponente.

Fue entonces cuando sacó sus nunchakos con las dos pokéballs en los extremos:

- Es cierto - murmuró Surge -, Bruno no es sólo un experto en pokémons de tipo roca.

- ¡En efecto! - exclamó Bruno, sacando a Hitmonlee, Hitmonchan y Machamp -. ¡También soy un experto en artes marciales!

De sus tres pokémons, Bruno envió a Hitmonlee y a Hitmonchan a combatir contra Electabuzz y Vulpix. Comenzó una batalla bastante reñida, Electabuzz era bastante agresivo y ganaba mucho territorio, pero los ataques de Hitmonchan y Hitmonlee eran demasiado potentes:

- ¡Cuidado! - exclamó Bill -. ¡Se van a caer!

De una potente patada, Hitmonlee mandó volando a Electabuzz y a Vulpix, que se resbalaron de la roca y se precipitaron hacia el lago de baba ácida. Electabuzz agarró a Vulpix con una mano y con la otra se agarró a la roca.

Yellow y Blaine lo observaban todo desde el otro lado.

- ¡Ellos solos no podrán! - exclamó Yellow, preocupada -. ¡Blaine, aunque sea difícil, tenemos que hacer todo lo posible por ayudarles!

- Tienes razón - murmuró Blaine -. ¡Te elijo a ti, Rapidash!

Pikachu y Rapidash empezaron a atacar a la pared de cristal con sus más poderosos ataques de tipo fuego y eléctrico.

Por alguna extraña razón, Bruno fue capaz de oír el alboroto que había al otro lado de la pared de cristal, que para él era opaca:

- Hay alguien allí - comentó -. Pero se necesita una cantidad de poder desmesurada para atravesar esa pared. ¡Eh, vosotros, los que estáis allí atrás! ¡Ni se os ocurra interferir en esta batalla!

Yellow y Blaine le escucharon:

- ¡Blaine! - exclamó Yellow -. ¿Qué hacemos?

- ¡Se trata de Bruno, el que luchó contra Red! - exclamó Blaine -. ¡Debemos seguir insistiendo! ¡Vamos, Rapidash!

Bruno volvió a escuchar golpes detrás de la pared de cristal:

- Ya veo que estáis sordos - masculló -. ¡Pues sufrid las consecuencias!

Uno de los Onixes salvajes que ejercían de puentes colgantes atravesó la pared (la de roca, no la de cristal) y sorprendió a Yellow, a Blaine y sus pokémons:

- ¡Oh, no! - exclamó Yellow -. ¡Un Onix!

Onix les golpeó con su duro cuerpo y les lanzó hacia atrás.

Bruno se volvió a girar hacia Surge y Bill:

- Ya sabéis - les dijo -, Bruno de la Elite Four vive por y para la batalla, y no detesta nada más que las interrupciones.

- ¿Lo has escuchado? - le preguntó Surge a Bill -. Parece ser que hay alguien al otro lado de esta sala, pero no hay posibilidad alguna de que puedan ayudarnos.

- Por cómo estaba gritando - comentó Bill, mirando a Bruno -, creo que los que están al otro lado pueden oírnos, pero nosotros a ellos, no. Todo estaba planeado, este escenario de batalla es realmente extremo.

- ¡Y este tipo es realmente fuerte! - exclamó Surge, mirando a Bruno.

El Machamp de Bruno se encaró con Bill y Surge, ya que Hitmonlee y Hitmonchan no dejaban que Electabuzz y Vulpix pudieran escalar para subir de nuevo al cuerpo del Onix.

- ¿Y bien? - preguntó Bruno -. ¿Quién es el rival de mi Machamp?

- Un momento - murmuró Surge, observando a Machamp -, ese Machamp está llevando el cinturón de un Machoke. A lo mejor acaba de evolucionar … ¡Oye, chico! ¿Qué más pokémons tienes?

- Y … ¡¿yo? - preguntó Bill, aterrorizado sólo por la idea; sacó una pokéball -. Este es el único pokémon a parte de Vulpix con nivel suficiente para combatir, pero no sé si …

Surge no le dejó terminar, empezó a susurrarle al oído un plan. Al ver la pokéball de Bill, Bruno volvió a actuar:

- ¡Parece que mi Machamp ya tiene oponente! - exclamó -. ¡Muy bien, en ese caso, atacaré ya!

Bill dejó caer la pokéball, justo como Surge le había recomendado:

- ¡Ahora corre, chico! - exclamó Surge, echando a correr.

Como loco, Bill le siguió como alma que lleva el diablo, intentando no tropezarse con las rocas del cuerpo del Onix. Fue dejando caer pokéballs a medida que avanzaban, hasta llegar a la pared:

- ¡Oh, final del trayecto! - exclamó Surge.

- Onix puede atravesar las paredes, pero vosotros, no - dijo Bruno -. No podréis llegar más lejos. Odio a los cobardes.

- ¿Y cómo vamos a luchar si no tenemos a nuestros pokémons? - preguntó Surge.

- ¡¿Cómo? - gritó Bruno.

Entonces, las pokéballs que Bill había dejado atrás se abrieron justo detrás de Bruno y su Machamp. El Electrode de Surge y el Exeggcute de Bill aparecieron:

- ¡Ataque combinado! - exclamó Surge, triunfante -. ¡Autodestrucción!

Exeggcute y Electrode estallaron, provocando una enorme y gigantesca explosión. Onix fue severamente dañado, con lo que se agitó, dolorido, haciendo que todos los que estaban encima suya empezaran a caerse:

- ¡Gracias a las dos explosiones juntas, caerás a las babas ácidas, Bruno, jajaja! - reía Surge, como loco.

Él y Bill estaban volando por los aires también y se precipitaban hacia el lago:

- ¡Necio! - chillaba Bill -. ¡A nosotros nos va a ocurrir lo mismo!

Pero Surge lo tenía todo planeado. Sus tres Magnetons aparecieron en el aire y crearon una barrera mediante bombas sónicas, atrapando a Bill, Vulpix, Exeggcute, Surge, Electabuzz y Electrode, manteniéndoles sanos y salvos en el aire:

- No te preocupes - dijo Surge -, gracias a la defensa de mis Magnetons, no nos ocurrirá nada.

Pero Surge estaba colgando por fuera de la barrera, agarrado a uno de sus Magnetons. Bill le observaba, preocupado:

- Bueno, ahora voy a entrar yo - dijo Surge, empezando a escalar para entrar dentro de la pirámide defensiva que formaban los tres Magnetons:

- **Surge se ha quedado fuera para cerciorarse de que entrábamos todos - pensó Bill, preocupado -. Pero si resbala y se cae …**.

En ese momento …

En Isla Canela, el joven muchacho y su Haunter acababan de entrar en el laboratorio de Blaine para depositar unas cajas:

- Bien, esto ya está - dijo el chico -. Haunter, ¿me ayudas a abrir esa cápsula? Blaine me pidió que mantuviera vigilado a este tío mientras no estuviera aquí.

El joven que estaba dentro de la cápsula era Súper Necio, que seguía sin dar muestras de vida, aunque sólo estaba inconsciente:

- Tío - comentó el chico, mirándole -, han pasado semanas y aún no se ha despertado.

El muchacho le echó un vistazo a la máquina que mantenía en observación a Súper Necio, para comprobar que todo estaba bien:

- No hay ningún problema - comentó, y sacó una cesta de manzanas -. Y ahora, a alimentar a sus pokémons.

El Paras, el Persian y el Marowak de Súper Necio salieron de sus pokéballs y se comieron las manzanas:

- Seguro que estáis muy preocupados por vuestro entrenador, ¿verdad? - les preguntó el chico, acariciándoles.

El muchacho observó a la pantalla de un monitor, y vio la foto de la estatua de hielo de Red rota por detrás:

- Este es Red, el entrenador que Blaine y los demás están buscando - dijo el chico, y luego volvió a mirar a Súper Necio -. Y la persona que estaba en el lugar en el que Red fue congelado era este tío … Bueno, no me extraña que todavía esté en coma, según me dijeron, un Gastly tomó el control de su cuerpo.

Y, en ese preciso instante, Súper Necio se movió, emitió unos ruidos, abrió los ojos y se levantó:

- ¡Aah! - gritó el muchacho -. ¡Está vivo!

- ¿Do … Dónde estoy? - preguntó Súper Necio, atontado.

- En el gimnasio de Isla Canela - respondió el muchacho -. Pero oye, ¿te encuentras bien?

- ¿Isla Canela? - repitió Súper Necio -. Vaya, deben de haberme traído aquí mientras estaba inconsciente …

Entonces, Súper Necio vio la foto de la estatua de hielo de Red tomada por Brock en el Monte Luna:

- ¡Esa foto! - exclamó Súper Necio, sobresaltándose -. ¡Espera! ¡¿Ya no está dentro? ¡Sólo está la cubierta de hielo! ¡¿Cómo demonios salió?

- Un momento - dijo el muchacho, acercándose a Súper Necio -. ¿Quieres decir que cuando tú le viste todavía estaba dentro?

- Sí - afirmó Súper Necio -. Fui mandado con un grupo de obreros para ver si conseguíamos sacarle del hielo. Pero ni los obreros con sus herramientas, ni mi Marowak con su hueso pudimos romper la cubierta de hielo para que el chico pudiera salir. Fue entonces cuando encontré un trozo de sus guantes en el suelo y me lo quedé.

- ¿De verdad? - preguntó el muchacho -. Espero que no sea mentira …

- Si quieres una prueba - dijo Súper Necio -, mira estas fotos. Las saqué yo mismo cuando lo vi.

El muchacho y su Haunter le echaron un vistazo a las fotos de la estatua de hielo de Red. Estaban tomadas desde todos los ángulos, y se veía claramente que el Red de carne hueso estaba dentro:

- ¡Es Red! - exclamó el muchacho -. ¡Está dentro! Pero … ¡mira! Detrás de esas rocas se ve como … ¿una sombra?

Unos minutos después …

En la batalla de Blue (que seguía inconsciente) y Sabrina, Lorelei ya estaba harta de que Amy se interpusiera en su camino:

- ¡Se acabó! - chilló Lorelei -. ¡Niñata, me las vas a pagar por haber interferido en esta batalla!

Amy también se estaba enfadando, y era difícil provocarla:

- ¿Ah, sí? - preguntó -. ¡A ver qué haces, cuatro ojos!

Lorelei se sintió terriblemente ofendida, e hizo aparecer a otro de sus pokémons, el Slowbro de antes:

- ¡Ese pokémon tiene cara de tonto! - exclamó Amy -. ¡Jolteon, nos lo cargaremos en un abrir y cerrar de …!

- ¡No, cuidado! - gritó Sabrina -. ¡Slowbro no es sólo de tipo agua, no te dejes engañar!

- ¡Exactamente! - exclamó Lorelei, triunfal -. ¡Hasta nunca, mocosa! ¡Slowbro, ataque confusión!

Slowbro golpeó a Amy y a Jolteon con una poderosa onda psíquica, mandándoles a volar por los aires:

- ¡Aaah!

- ¡NO! - gritó Sabrina.

Lorelei no les había atacado en aquella dirección por nada. Sin tener tiempo a agarrarse a ninguna roca, Amy y Jolteon empezaron a caer por la enorme grieta que antes había creado Jynx:

- Jeje, buen viaje - murmuró Lorelei, sonriente -. No creo que sea capaz de sobrevivir a una caída como esa.

Sabrina estaba furiosa, pero con sus pokémons tan debilitados no podía combatir a Lorelei. No le quedaba más remedio que esperar a que Blue se despertara.

Instante más tarde …

Green y Koga seguían buscando la salida de aquel laberinto. Pero Agatha también se había despertado, y les estaba persiguiendo sigilosamente:

- Bien, Green … - murmuró, con una sonrisa psicótica -. Has mejorado bastante desde la última vez que nos encontramos. De todos modos, eres el nieto de Oak, ¿no? Pero no te dejaré escapar tan fácilmente … Creéis que habéis ganado, ¿verdad? ¡Pues no, ya que mientras estéis en MI territorio estaréis comiendo de MI mano! ¡Nunca más se volverá a interponer nadie en el camino de Agatha! ¡No volverá a ocurrir lo de aquella vez!

Agatha recordó cómo fui humillantemente derrotada en la final de la Liga Pokémon de hacía veintiocho años … contra el Prof. Oak. Por aquellos entonces, ambos habían pertenecido a un grupo de investigación pokémon, pero el Prof. Oak decidió dejarlo porque, según él, habían olvidado su verdadero propósito. Agatha no fue capaz de aceptarlo, especialmente al enterarse de que el Prof. Oak iba a levantar su propio laboratorio para comenzar su propia investigación. Por eso, ambos combatieron en la Liga Pokémon, prometiéndose encontrarse en la final, donde ganó el Prof. Oak, eso sí, después de una dura batalla. El Prof. Oak le asestó el golpe final a Agatha proclamando que crearía una enciclopedia pokémon (la actual pokédex), todo para el beneficio de los humanos y los pokémons. Agatha estuvo insistiéndole en que era una locura, que nunca podría recolectar los datos de TODOS los pokémons del mundo, y en que el Prof. Oak iba a desperdiciar su talento con aquello. Pero, tras la batalla, el Prof. Oak desapareció de la vida de Agatha para siempre:

- Me humillaste, pero has sido mi inspiración durante todos estos años - murmuró Agatha -. Pero hoy, te verás forzado a admitir que era yo quien tenía razón. Tu nieto y su amiguito … ¡estarán en el cielo para recibirte cuando vayas!

Green ayudaba a Koga a caminar a duras penas. Koga estaba perdiendo bastante sangre y se encontraba muy débil:

- ¿A dónde se supone que vamos, Green? - preguntó.

- Debemos ir al corazón de la isla - respondió Green -. Pronto habremos salido de este laberinto.

- ¿Tú crees? Pues a mí me da la impresión de que estamos andando en círculos.

En efecto, volvieron a encontrarse en el lugar en el que yacía la cola cortada de un Arbok:

- ¡Esa es la cola que Agatha le cortó a mi Arbok! - exclamó Koga.

- **No puede ser** - pensó Green.

- ¿Lo ves? Hemos estado andando en círculos …

- ¡!

Tanto Green como Koga se sobresaltaron. El enorme chillido parecía venir de arriba, pero se iba acercando más y más …

- ¡¿Pero qué dem …? - gritó Koga.

Con un ruido sordo, Amy y su Jolteon (que regresó automáticamente a Eevee) cayeron al suelo, en frente de Green y Koga. De milagro, no cayeron en mala posición y no se rompieron ningún hueso:

- ¡Ay …! - se quejó Amy, arrascándose el trasero -. Mi culo … ¡Eevee! ¿Estás bien?

- Ha … ¡Ha caído una niña del techo! - exclamó Koga, boquiabierto -. ¿Será una trampa de la Elite Four?

Green estaba algo irritado:

- No, no es ninguna trampa - negó.

Entonces, Amy se fijó en que Green estaba allí. Se sonrojó al máximo, hasta casi saltársele las lágrimas:

- Gr … ¡Green! - exclamó.

- ¿Os conocéis? - preguntó Koga.

- Es una conocida de Red - explicó Green, inexpresivamente -, y sólo por eso se cree que puede interferirse en nuestras batallas cuando le apetezca.

- **Umh … Qué vergüenza … Acabo de decir "mi culo" … ¡Seguro que he quedado en ridículo delante de Green!** - pensó Amy, desesperada; se levantó -. Umh …

- ¿Qué haces aquí? - preguntó Green, secante -. Te dije que te marcharas.

- Oh, umh … Yo … - titubeó Amy, apabullada -. Es que …

- Oh, pobre niña - murmuró Koga -. No seas tan rudo con ella, Green. ¡Ugh! ¡Maldición! ¡Estoy muy débil! No creo … que pueda seguir …

Amy e Eevee se alarmaron mientras Green se arrodillaba junto a Koga:

- No te fuerces, Koga - pidió Green -. Ya has perdido bastante sangre …

- ¡Oh, tiene una herida en el brazo! - exclamó Amy, tras ver la herida en el brazo de Koga, sin dejar de sangrar -. ¡Puedo ayudarle!

Amy se acercó a Koga y sacó varias pociones de su mochila. Las aplicó a la herida de Koga y luego la vendó:

- Ya está - dijo Amy -, con esto, sangrará menos.

- Mmh … - murmuró Green.

- ¡Soy una experta en objetos! - exclamó Amy -. Me especializo en compra de todo tipo de objetos, por eso siempre suelo ir bien equipada a la batalla. Antes de caer por aquí, estuve ayudando a la psíquica y a la chica del vestido negro a luchar contra la de gafas. Eevee fue una gran ayuda gracias a mi objeto ataque X, pero nos tiraron por la franja esa …

- Vale, vale - cortó Green -. Pero esto es muy peligroso, estamos luchando contra la Elite Four, puede que ni siquiera hayas oído hablar de ellos. Eres demasiado pequeña …

- P … pero Yellow … también … - titubeó Amy.

- Él fue elegido por Pikachu - respondió Green.

Amy se le quedó mirando, sonrojada. A Green le parecía una molestia, pero finalmente hizo una decisión:

- Bueno - dijo -, ya es demasiado tarde para echarte de aquí. Intenta no estorbar y pórtate bien.

- ¡Vale! - aceptó Amy, con decisión.

Koga se acercó a ella:

- Ah, qué mona es - comentó -, nunca había visto unos ojos morados como esos, no desde la última vez que vi a mi hija. Gracias por sanar mis heridas, pequeña.

Amy sonrió, sin que el rubor desapareciera de su cara. Green suspiró y, justo cuando iba a decir que siguieran caminando, la expresión de Koga cambió radicalmente:

- No, Green - dijo -, aquí hay algo más que nos está haciendo perder la energía.

Entonces, a Eevee se le erizaron los pelos del lomo y gruñó, Amy señaló a algo que había detrás de Green y Koga:

- ¡Ah …! - exclamó.

Green y Koga se giraron a toda prisa, y les pareció ver su propia sombra moverse:

- ¿Serán alucinaciones? - preguntó Koga.

- No - negó Green -, hay algo por aquí.

- ¡Cuidado, a vuestros pies! - chilló Amy.

Sin pararse a pensar, Green y Koga enviaron a Golduck y a Koffing. Pero su propia sombra se elevó del suelo y les atacó:

- ¡Ah! - exclamó Green -. ¡Golduck!

- ¡Koffing! - exclamó Koga, recogiendo del suelo a su debilitado pokémons -. ¿Qué demonios ha sido eso?

- Un Gengar - murmuró Green -. Tiene la habilidad de mezclarse con las sombras de la gente. Esa mujer … está jugando con nosotros.