Capitulo 26: Guardián del mundo

Disparo sin vacilación, la bala se había incrustado en una de las paredes de la habitación. Para su desgracia, Eva, se había movido tan rápido como había dicho que lo haría. Reapareció justo frente a él apuntándole con su dedo índice a su ojo derecho

-Estas muerto- Sin más retrasos hizo surgir un rayo de energía. Bra y Lautrec eran testigos de lo que sucedía; mas la joven no tenía el menor interés en defender al hombre que le aparto de su familia y les amenazo de muerte, tan solo quería que todo eso acabara, regresar a casa ¿Era mucho pedir?

Eva disparo aquel rayo directo al ojo del hombre, haciendo explotar el globo ocular al contacto. Aquel ataque mortal se fue a estrellar contra el piso y en su trayecto había atravesado la cabeza de Jean Luke.

El hombre cayo al piso, sus manos le temblaban, soltó el arma sobre su pecho, era un final tan nefasto fuera de lo que había pensado que sería su muerte en la única ocasión que se detuvo a pensar que después de todo era mortal. Eva gozaba ante la escena, su venganza ante los amos del mundo se consumaba con la muerte de Rediget, por ahora solo faltaba alguien más, terminar con la vida de la joven sayajin; era más que evidente que nunca estaría de su lado y que mejor momento para eliminarla que ahora cuando estaba débil y prácticamente indefensa.

Bra tenía la sombra de esa horrible mujer sobre ella, mientras que en sus brazos se encontraba Lautrec agonizando. Le dejo recostado sobre el suelo y se levanto haciéndole frente a su enemiga. No había nada que pensar, de ahí solo una de ellas podría salir viva y en definitiva sería ella.

-¿Vas a matarme?- le pregunto de manera altanera. Eva, con ese semblante serio que tenía desde hacia unos minutos, extendió su mano

-Si- contesto. ¿Cómo ganarle? No estaba del todo recuperada, aun sentía que le faltaba fuerza.

Puso toda su fuerza en la mano derecha para tratar de apartar el brazo de la sayajin, quiso hacerlo de una sola vez, pero no pudo, lo intento un par de veces más, todo en vano e inútil.

Comenzó a contemplar la idea de que iba a morir, tener a esa mujer en frente a punto de asesinarle le hizo caer en la cuenta de que estaba viviendo sus últimos segundos, quizás nunca sabrían que había sido ella, sus padre le estarían buscando frenéticamente y ella simplemente estaría muerta en algún lugar en alguna isla del sur de la que quizás nunca podrían enterarse, Goten talvez pensaría que al final solo jugo con él, como ya la era costumbre…No, se negaba a morir de esa manera, sin luchar y a manos de ella.

Concentro toda su fuerza en una mano y de un solo golpe aparto el brazo de la sayajin de ella con tal fuerza que logro hacerla tambalear; pero ese intento de sobrevivir solo logro que Eva se apresurada aun más.

Extendió la mano, Bra veía una pequeña y centellante energía emerger de ella. El fin estaba cerca, le quedaba aferrarse a la esperanza de que su cuerpo resistiera ese ataque y después de sobrevivir vería si era o no capaz de pelear

-Yo no voy a morir- le dijo- es inútil- Eva no respondió, sonrió ante el intento de Bra por seguir con vida. Utilizaría todo el poder que tenía en ese ataque, claro guardaría algo para huir y desaparecer un tiempo. Su ki, aunque era una nulidad a comparación de los sayajin, les llamaría la atención.

La energía cobraba intensidad, Bra tenía que superar este obstáculo, tenía que resistir ese ataque que en sus actuales circunstancias le sería mortal.

Escucho un balazo, una figura que apenas se sostenía en pie estaba detrás de Eva.

La energía de la mano de la sayajin desapareció repentinamente, aun le miraba fijamente, llevo la mano detrás de su cabeza y noto que al regresarla tenía sangre. No comprendía que sucedía, todo pasaba demasiado rápido, Eva se desplomo en el piso, había muerto. Detrás de ella contemplado al cadáver estaba Rediget, como si de esa manera se asegurara de que en realidad aquella amenaza se hubiera extinguido. Tomo una profunda bocanada de aire y murmuro algo que la joven no alcanzo a escuchar y segundos después el amo del mundo cayo al suelo.

Al final le había salvado sin querer realmente salvarla, no se acerco a él, le dejo ahí, muerto o a medio morir su condición no le interesaba. Se dio la media vuelta y vio a Lautrec sentado, pálido, tapando su herida con la mano.

¿Todo había terminado? Alzó la vista y aquella luz roja en la pupila del ojo sobre la pirámide estaba prendida, no parpadeaba más. Alguien estaba ahí, que les vigilo desde siempre y que siempre supo que pasaría. En el tiempo que estuvo ahí, aunque no sabía cuanto exactamente, aprendió algo valioso: El destino del mundo estaba pensando de manera tan lógica que hacia parecer cada hecho como ilógico. Había sobrevivido y si ellos se habían dejado ver era porque así lo quisieron.

Sin duda alguna nada sería como antes, tenía mucho por pensar, mucho por analizar.

Se enorgulleció de ella misma, sobrevivió y en realidad jamás sucumbió ante lo que Rediget le proponía. Él era un lacayo al servicio de los amos, sus amos ¿Querían ser los amos de ella? Si así fue, que forma tan absurda de hacerlo.

Permaneció ahí, mirando al ojo fijamente, ellos le miraban también con seguridad y sonrió victoriosa, porque de alguna manera lo era. La luz se extinguió, no estaban más observándoles. Bra se sentó al lado de Lautrec olvidándolos por completo

-Rediget…esta vivo- le dijo a Bra con dificultad- esta respirando

-Olvida a Rediget… ¿Cómo estas tú?

-No se- contesto con debilidad

-…solo tengo que recuperarme y te llevare a un hospital… con Gohan él sabrá como curarte…Necesito una cápsula, un auto- en ese momento de desesperación hasta llego a pensar que un burro sería bueno, aunque un burro no sabría nadar.

Podía volar hasta el hospital donde Gohan trabajaba y él seguramente sabría atender a Samuel, ningún otro médico sabría comprender el estado de este mitad sayajin y una duda le asalto- Samuel… ¿Desde que desaparecí hasta hoy cuanto tiempo ha pasado?

-¿No lo sabe?- ella negó con la cabeza- 3 días…señorita Bra, desde el 28 de diciembre… a las 11 PM cuando se le declaro como desaparecida….hasta hoy 1 de enero del…801- y miro su reloj, apenas y distinguía las manecillas- hoy 1 de enero, 1:30 AM

-3 días- tan poco y una eternidad

-…Todo el mundo le busca, desesperadamente. Sus padres están moviendo el mundo entero… por encontrarla, yo…- Se detuvo, el dolor no le permitió continuar, pronto se acostumbro a esa nueva intensidad de su sufrimiento

-Es mejor que no hables, Samuel

-Yo me sentí muy feliz de que estuviera viva y podría decirse que a salvo, le hacía muerta o que la desaparecerían por largo tiempo

-¿No sabías tú que yo estaba aquí?

-No- contesto y cerró los ojos, el dolor aumentaba con el correr de los minutos, Bra le abrazó, aquel dolor sordo y quemante se desvaneció.

Necesitaba recuperase y rápido, más a pesar de que lo mucho que lo deseaba aun estaba débil y cansada.

-Bra… ¡Bra!- Esa voz, la reconoció de inmediato; no quería mirar y que él no estuviera ahí

-¿Papá? eres tú- dijo aun temiendo que en cualquier momento su imagen se esfumara. Se levanto tan rápido como pudo

-¿Estas bien?- pregunto examinándola con detenimiento asegurándose de que, en efecto, estuviera bien- ¿Qué es esa sangre?- Había visto la mancha en la ropa azul de su pequeña, no pudo evitar aterrarse, era demasiada, temía que estuviera herida de muerte y que ese estado obnubilado en el que ella estaba fuera el preludio de su fin. Esa herida que aun no lograba ver era la explicación al ki tan bajo que Bra estaba emitiendo en esos momentos, aunque era la primera vez que lo sentía desde su desaparición.

Inesperadamente ella le abrazo con fuerza, él también lo hizo. Esos 3 días fueron un infierno sin salida, nadie sabía de ella. Ni él, Trunks, Gohan, Goten, Trunks ni siquiera Pan pudieron detectar su ki. La ansiedad le consumía al no saber su paradero o si estaba bien o no e inclusive saber si continuaba con vida. A pesar de que la ausencia de su ki significaba que no estuviera en este mundo, él estaba seguro que ella vivía, porque sentía que estaba viva por esa extraña conexión que sintió desde la primera vez que la tuvo en sus brazos

-Bra… ¿Quién te hirió?- pregunto irritado, capaz de matar a quien hubiera hecho daño a su hija

-Nadie me hirió- contesto la joven con calma

-¿Y esa sangre?- se separo de ella y le señalo la gran mancha de sangre que tenía en la ropa

-No es mía, es de Lautrec

-¿Quién demonios es Lautrec?- y Bra señalo al sujeto sentado en el piso, pálido y a punto de desvanecerse

-Papá por favor, necesita que lo lleve a un hospital, esta mal herido- Vegeta se dio cuenta de los otros 2 tirados en el piso

-¿Quiénes son esos?- y les señalo- ¿Te hicieron daño?

-Papá, por favor, no puedo explicarte aquí, tiene que curarlo…- insistió Bra con desesperación

-Este- y miro con odio a Samuel- ¿tiene que ver en tu desaparición?

-No, papá, te lo explicare luego, tenemos que llevarlo al hospital donde trabaja Gohan.

-Esta bien- dijo malhumorado- pero tú me debes una explicación

Admiraba la ciudad desde la que una vez fuera su oficina, la oficina de presidencia, donde, por un momento, tuviera al mundo sobre sus hombros, donde lloro frente a alguien que no fueran sus padres por primera vez, ahí donde su sueño se materializo y donde despertó tan abruptamente a la realidad. Donde abrió cada carta con horror, donde sospecho de su ayudante, que solía sentarse justamente ahí en el sofá, tecleando en la computadora. Donde se dio cuenta que ella le gustaba; pero no podía corresponderle y sentada en el sillón donde ahora se apoyaba resolvió hacerle frente a Jean Luke Rediget y disculparse con él que ahora era su prometido.

Si, había sucedido mucho entre esas cuatros paredes; por un momento todo le parecía ficción

-¿Qué tanto miras?- Trunks pregunto mientras la abrazaba por detrás, como solía sorprenderla cuando ella era apenas una niña, fijo su vista en el panorama

-Es una linda vista- contesto apoyándose en él- creo que es una muy linda oficina

-Es tuya si tanto te gusta- y le soltó, Bra se volteo intrigada por lo que su hermano mayor le había dicho.

-¿Cómo que es mía?

-Tomaste el control de la empresa y la mantuviste a flote hasta el último momento cuando ya era imposible. Conseguiste sostenerla aun sin inversión y sin causar perdidas, ajustaste los presupuestos fijados y resolviste problemas graves, como la huelga en la sección del sur…definitivamente necesito a alguien como tú junto a mi… ¿Aceptarías ser la vicepresidenta de Capsule Corporation?

-Ya lo fui… ¿no recuerdas?

-Creo que tú lo recuerdas mejor que yo- Bra se sentó en el sillón

-¿Quién lo creería? Hace un año esta proposición hubiera sido imposible

-Hace un año tenía miedo Bra, no quería que tú te involucraras con ellos, no quería que supieras como es el mundo en realidad y robarte la inocencia…dicen que la ignorancia es dicha

-¿Entonces tú hubieras preferido no saber?

-No me gusta saber que mis hijos crecerán en un mundo así; pero es mejor saberlo, conocer tu realidad. He visto un futuro infernal…y yo haré lo que pueda para tratar de evitarlo- miro su reloj- Tengo que irme, tengo una junta en el este… ¿Aceptas? Hermanita

-Si- le contesto mientras pasaba su dedo sobre el escritorio, limpiaban la oficina bastante bien

-Te veo mañana en el este. Es posible que compremos una empresa que apenas empieza a expandirse, similar a la nuestra, sus creadores ya no quieren seguir manejándola y quiero que estés ahí para analizar cada punto de la compra o en su defecto si no la debemos comprar

-Ahí estaré- Trunks asintió, orgulloso de su hermana menor ¿Quien diría que hace 1 mes había sufrido una situación que a cualquier otro le hubiera dejado traumatizado?

-Tú te enfrentaste al diablo, fuiste directamente con él y le encaraste. Nunca me atreví a hacer eso, libraste una batalla terriblemente difícil y saliste. No tienes idea de cuanto te admiro- y salio de ahí, sin decir más, solo con esa satisfacción de tener a esa valiente mujer por hermana.

Bra recordó todo lo vivido del 28 de diciembre al 1 de enero, recordó a Lautrec, no le había visto desde que lo dejo en el hospital bajo el cuidado de Gohan, después de eso no quiso saber nada del hombre. Le llegaban noticias a través de Goten de que Samuel mejoraba cada día, una herida mortal para un humano, Lautrec la estaba tolerando bien; después de todo era un sayajin.

Una llamada de Goten la sacó de sus pensamientos, le recordaba de la cena que tendrían con su madre a la que no podía faltar. Su suegra no era de su agrado, era una mujer demasiado extraña para su gusto, con ideas pasadas de moda y bastante neurótica; a veces simplemente no la soportaba, como 15 días atrás cuando le hablo de que una buena esposa debía quedarse en casa y cuidar de los hijos. Bra evito reír abiertamente, la tenía que respetar…era la madre de su futuro esposo, tenía que aprender a ser tolerante al menos con ella, pronto estarían emparentados, algo que no le caía mucho en gracia a su padre.

Lautrec… ¿Qué sería de Samuel? Había una persona en la oficina que nunca perdió contacto con el joven sayajin, esa era Clarisse.

Bra hablo con ella, preguntándole si sabía del paradero de Lautrec, si ya había salido del hospital o que había sido de él. La secretaría le dijo que Samuel había sido dado de alta hacía 10 días, regreso a su departamento en esta ciudad y que ese mismo día se iría a otra ciudad, ahí trataría de empezar una nueva vida

-Entonces…se ira- dijo Bra para si misma

-Aun puede despedirse de él, claro si lo desea, debe de estar en el aeropuerto en este momento, su avión saldrá en un hora exactamente

-Gracias, Clarisse- entro al elevador, llego a la planta baja y de una cápsula saco el lexus rojo que tanto le gustaba.

Condujo a toda velocidad, inclusive se paso un par de altos en el camino, hasta que al fin llego al aeropuerto.

Camino por las salas de espera buscándolo ¿De donde salía tanta gente? Precisamente el día que estaba en el aeropuerto. Se había dado ya por vencida comenzaba a marcharse cuando una mujer se hizo a un lado y dejo ver a Samuel sentado leyendo el West Herald y tomando un café como le era costumbre

-Ahí estas- y se sentó a su lado. Samuel ya la había visto, esbozo una sonrisa mientras continuaba leyendo- te ves bien- él solamente asintió mientras le daba un sorbo a su café-¿A dónde vas Samuel?

-Central city

-Central city… ¿Qué hay ahí?

-Conseguí trabajo ahí, es bueno, puedo superarme dentro de esa empresa

-Samuel- le interrumpió- Mi hermano me propuso ser la vicepresidenta de nuestra empresa y acepte

-¿Cómo antes?- pregunto preocupado, sería una lastima que esa brillante mujer se viera reducida a una simple mensajera

-No, no como antes…me tiene respeto y se que me necesita en la empresa; pero tú me ayudaste a organizar esa empresa, tú hiciste un buen trabajo en el área de finanzas, quisiera tenerte en la empresa, eres un gran elemento- Samuel hizo a un lado el periódico, no era la primera vez que elogiaban su trabajo; él que ella lo hiciera era invaluable, más no era suficiente. Permanecer ahí era como dejar una herida abierta

-No puedo quedarme aquí, señorita Brief. Quiero comenzar de nuevo en otra parte del mundo

-Samuel, te subiré el salario, estarás mucho mejor que antes, es verdad

-No lo dudo

-¿Cuál es el problema?

-Que yo la amo- Bra desvió rápidamente la mirada. No había olvidado los sentimientos de Lautrec hacia ella y en todo ese tiempo lo pensó detenidamente, la respuesta era la misma: nunca podría corresponderle porque su corazón ya era de otro.

-Yo no puedo amarte, es mejor que dejes de pensar en eso

-Jamás he pensado en que me usted me va a hacer caso, no soy…-y se detuvo a pensar en sus palabras- no soy de su tipo y como le dije una vez, es más obvio que esta enamorada de Goten, incluso se va a casar con él.

-¿Te lo dijo Clarisse?- Samuel asintió. Si que los chismes corrían por todas partes- Tú encontraras a alguien que te ame y podrás hacer tu vida felizmente

-No lo haré si me quedo aquí- contesto determinante- porque solo la veré a usted y mientras eso pase no podré fijarme en otra mujer, no podré ser feliz y he decidido que no toda la vida tengo que tener estar pensando solo en el dolor y el sufrimiento, es tiempo de experimentar otras emociones.

-Samuel… ¿Y tu herencia Sayajin?

-Yo no soy sayajin, señorita Brief, aunque mi DNA diga lo contrario. Crecí como humano, uno con un poco más de fuerza y resistencia física; pero un humano a fin de cuentas. Si le soy sincero, no me interesa en lo más mínimo. La parte sayajin para mí no existe, soy un ser humano- Bra quiso hacerle ver que no todos los sayajin eran como Eva habían unos que eran buenos, que debía darse la oportunidad de conocerlos, no podía negar una parte de sí, tener sangre sayajin de ninguna manera le quitaba su humanidad; pero no dijo nada, esa era su decisión y debía respetarla

-No soy nadie para forzarte a hacer algo que no quieres- no supo más que decir. Se quedo ahí a su lado sin decir palabra alguna. Samuel regreso a su lectura, le miraba de cuando en cuando, no estaba tan mal que ella fuera a despedirlo, de alguna manera así era o así lo quería ver- Samuel…sabes, últimamente me he preguntado sobre tu relación con Eva- Recordar a Eva era algo desagradable, ella le había traicionado, siendo su madre quiso quitarle la vida solo por negarse a dispararle a Rediget

-No…no le veo el caso a hablar sobre eso

-Esta bien; pero no estés nervioso- Samuel se enrojeció, odiaba ponerse así frente a ella, y hacerlo lo dejaba más nervioso aun, era un circulo vicioso del cual no podía salir.

-¿Qué quiere saber?

-Ah, entonces sí piensas decirme- pregunto sonriente- ¿Cómo la conociste?

-…Ella me busco, 4 años después de que murió Evan, justo el día en que cumplía 4 años de muerto. Siempre la veía pasar cuando me dirigía a la calle a desencapsular mi auto, esa vez se aproximo a preguntarme la hora o una dirección y de alguna manera logro que le contara sobre la muerte de mi hijo, me dijo que me comprendía, que también había perdido un hijo…me siguió frecuentado y me entere que el hijo que había perdido era yo. De cualquier manera siempre tuve mis reservas con ella, tenía algo malo, no se como explicarlo.

Me acostumbro a verla a las 10 de la mañana para tomar un café, ahí me decía muchas cosas, por ejemplo su origen sayajin, su infancia en esas instalaciones, los amos del mundo, lo relacionado con mi nacimiento y al final me hablo de la muerte de mi hijo. Mencionaba mucho a los Rediget, a Valery Ox y a Magnus Ballard, aun así me dijo quien era el hombre que dio la orden directamente para acabar con Evan: Jean Luke Rediget y desde ese entonces hasta ese día en que pude matarlo vivía la vida alimentando mi odio hacia él, todo mi dolor y mi frustración ahora tenían nombre y solo despertaba porque algún día yo iba a matarlo. Eva me lo había prometido, que si me quedaba a su lado tendría la oportunidad de matar al tal Jean Luke Rediget, por eso vine a vivir aquí, al oeste, ella dijo que tenía que hacer aquí, que debía de estar cerca para que en menos de un año me vengara de Rediget, por eso vine aquí, siguiendo mi venganza, era lo único que me mantenía vivo saber que podría cobrar la sangre de Evan.

-¿Ella te dijo que hacia? ¿Te decía que asesinaba gente?

-No, me entere junto con usted, cuando le llego esa carta del doctor Nelson, cuando vi las fotografías reconocí al hombre y se me hizo extraño que la persona que mandaba esas cartas hubiera matado a alguien tan relacionado con mi vida. Ese día la vi en el café como siempre a las 10 de la mañana. Le hable de la carta y me confeso que ella era quien las y que más me valía no decir nada o nunca podría vengarme, me aseguro que a usted nunca le dañaría. "Todos los hombres y mujeres que aparecen en esas cartas son gente como Nelson, merecen morir". No tuve el valor para enfrentarla, de decirle que me daba asco, que ya no quería que le siguiera enviando esas cartas, no menciono porque lo hacía; pero me dijo que iba a continuar haciéndolo y que tanto usted como yo aprenderíamos sobre la realidad del mundo.

El día que renuncie a la empresa, ella me dijo que lo hiciera para que de esa manera me dedicara a entrenar en disparar esa arma y para que no se sospechara de mí. Creo que ella sabía que iban a raptarla

-Es lo más seguro- dijo Bra mientras se apoyaba en el respaldo del asiento y recordaba aquellos horribles 3 días- ella trabajaba ahí. Probablemente accesaba sin ningún problema a sus bases de datos- hubo un largo silencio entre ambos, escuchaban el cuchicheo de la gente que pasaba, de los anuncios de las salidas de los vuelos, eso lo hacía menos incomodo. Era muy difícil de recordar para los dos, Samuel llego a las instalaciones del sur sin saber realmente que pasaría, siendo una estación tan vigilada le extraño que no le dispararan o impidieran su paso; después se apareció Eva con ese olor a sangre y esa sonrisa macabra, le hizo vestirse con la bata médica que tanto aborrecía; pero debía hacerlo si no quería levantar sospechas en Rediget y sobre todo en los custodios que resguardaban la puerta, fue la primera vez que presencio la muerte de un ser humano en manos de Eva, de esa satisfacción y de la chispa de vivacidad que surgía en sus ojos. Después de eso, Eva se acerco a una pantalla que estaba dividida en cuatro cuadrantes, fue como se entero de que Bra estaba en ese lugar siendo manipulada por Rediget. No le quitaba la vista de encima, asegurándose de que estuviera bien, entonces noto algo en ella, cuando Rediget se alejaba a Bra le daba por alzar la mirada, cuando entro a la habitación busco lo que Bra siempre miraba cuando el amo del mundo se descuidaba, aquello a lo que escudriñaba con toda atención, aquel cuadro con el símbolo de los amos de los amos, el que miro por un par de segundos y que en el vio parpadear una luz roja

-Hay algo que me tiene intrigado- Bra le puso atención- antes de que entráramos a la habitación donde estaba usted, Eva me mostró un monitor donde podía verles a usted y a Rediget. Usted siempre miraba al cuadro de la pirámide ¿Noto la pequeña luz roja que se podía ver en el ojo?

-Tú también lo viste- respondió sorprendida- pensé que solo yo la había notado, esa luz roja, me imagino, era la cámara de los amos de los amos, desde ahí podían ver como su ejecutor me lavaba el cerebro, pudieron ver que tú y Eva entraron en la habitación. Tenían una posición privilegiada

-Por un momento- le interrumpió- me pareció que usted les sonreía, cuando Rediget se cayo después de dispararle a Eva se detuvo frente al cuadro y les veía sonriendo ¿Por qué hizo eso? Señorita Brief- no sabía que responder, después de todo Samuel estaba mal herido, no imagino que él estaba lo suficientemente lucido para darse cuenta de lo que ella hacía.

-A veces creo que he sido como una niña que juega a la orilla del mar, mientras que hay un océano que yace ante mí sin ser descubierto

-Eso alguien lo dijo hace mucho tiempo

-Así es

-¿Y usted que escogió? ¿La orilla del mar o el océano que esta en frente?- Bra sonrió, Samuel también lo hizo, supo que no habría respuesta a eso y que sería inútil insistir. Una voz anuncio que su vuelo estaba a punto de partir. Se levanto, termino su café ya frió y tomo su pequeña maleta – La voy a extrañar, le deseo mucho éxito, el que usted merece y mucho más.

-Te voy a extrañar, Samuel- se levanto, lo miro unos segundos hasta que se decidió a abrazarlo- Yo elegí pelear - Samuel se separo de ella, extrañado por esa revelación, nunca pudo entender su significado. Comenzó a caminar, Bra se quedo ahí hasta que le perdió de vista. No había nada que hacer ahí y tenía que alistarse para la cena con la familia de Goten, se retiro.

12 de mayo de 805, West City

- Los amos del mundo se acabaron ese día, el primero de enero del 801. Fueron los mismos amos de los amos quienes decidieron acabar con los descendientes de los caballeros de la luz.

Descubrieron a Eva desde el momento en que vagaba de ciudad en ciudad, solo prepararon el terreno para que todo sucediera. Eva nunca supo que habían dado con ella, ni los amos lo supieron

-¿Por qué los mataron?- pregunto el joven

-Porque estaban tan cegados por la vanidad, la soberbia y la superioridad que decidieron que lo mejor era comenzar ese grupo de nuevo, reiniciarlo con un nuevo líder, alguien que tuviera la visión y la competencia para dirigirlos a las metas propuestas por sus antecesores.

-¿Encontraron a esa persona?

-La encontraron antes que ellos, se fijaron en esa persona desde siempre, le siguieron mientras crecía para saber si tendría el perfil necesario…incluso engañaron a Rediget, le llamaron en secreto para convencerle que la entrada de su familia a su grupo era necesaria por el poder que estaban teniendo con una transnacional de gran importancia y ahora esa persona esta refundado y reestableciendo lo que alguna vez fue el subgrupo de los amos del mundo

-Debe de ser brillante

-Lo es- y bebió lo que quedaba de su café. El joven miraba el rostro del hombre, sobre todo sus lentes oscuros que parcialmente ocultaban una cicatriz en el ojo derecho

-Usted es…Jean Luke Rediget ¿No es así? sabe todo esto porque en realidad estuvo ahí, sobrevivió al ataque de la sayajin- El hombre no respondió, asentó la taza de café con cuidado

-Jean Luke Rediget murió, todo lo que él era y representaba falleció ese primero de enero

-Pero…-el joven se negaba a creerlo

-En su tumba esta su lujosa caja que aun espera el cuerpo que la ocupara

-Si es usted, lo sabía…- y aquel hombre le pido silencio, el entusiasmado joven freno sus emociones. Era un honor estar frente al mismo Rediget, un amo del mundo sobreviviente.

Estaba desayunando al lado de 2 futuros inversionistas, su empresa le había mandado a cerrar aquel negocio, no había nadie tan confiable y agresivo como él para hacerlo. Mientras los 2 potenciales inversionistas y él hablaban sobre su futuro negocio, se fijo en una pintura, un niño jugando a la orilla del mar y recordó las palabras de la mujer de la que alguna vez estuviera enamorado "creo que he sido como una niña que juega a la orilla del mar, mientras que hay un océano que yace ante mí sin ser descubierto", hacia tanto tiempo que no pensaba en ella

-¿Esta bien señor Lautrec?

-Si, disculpen mi distracción ¿Qué estábamos diciendo?- A la orilla del mar o en el océano… le dijo que había elegido pelear.

Samuel Lautrec caminaba por el centro comercial buscando un regalo para su hija, pronto cumpliría 2 años, también le llevaría algo a su esposa. Se paro en una de las vitrinas y al voltear a su izquierda la vio venir, la mujer de la que alguna vez se enamorara. Se veía más hermosa que nunca, llevaba varias bolsas de tiendas de ropa en la mano, paso junto a él sin percatarse de quien era y de haberlo hecho ¿Qué diferencia habría? Al pasar junto a él, se fijo del anillo de boda que ella traía en la mano, después de todo se había casado.

Mientras caminaba Bra sintió que alguien le observaba, se detuvo y busco con la mirada si en realidad alguien la veía; había decenas de personas pasando, podía ser cualquiera, talvez lo estaba imaginado, quizá estaba nerviosa, ese día celebraría su aniversario de bodas. Le llamo la atención el hombre frente al aparador de la juguetería quien parecía estar muy concentrado en lo que estaba viendo. Era mejor seguir caminando, se le haría tarde.

Lautrec miro de soslayo hacia donde Bra estaba, para alivio suyo seguía caminando

-¿Qué escogiste- dijo para sí Lautrec- la orilla del mar o el océano?- Lo más probable era que nunca lo supiera, pensó que lo mejor era no saberlo, ser ignorante no era tan malo, permitía ser feliz -Algunas cosas eran mejor no conocerlas nunca.

-El costo de la felicidad…no es nada, lo único que tienen que hacer es rendirse- continuo el hombre tratando de convencer al joven- Deberán entregar su individualidad y permitir que seamos nosotros quienes dirijamos sus destinos. Te aseguro que si le preguntaras a estas personas si están dispuestos a entregarse por felicidad varios te dirían que sí sin dudarlo.

No te prometo nada, más que ayudaras a construir el futuro para la humanidad, un futuro mejor, no solo para la elite si no para todos; pero tu vida deberá consagrarse a los amos, tu trabajo será para ellos, nadie te reconocerá nunca como un líder que potencialmente serás, estarás oculto, más tú serás parte esencial en la decisión de su destino, el poder descansara en tus manos.

Tendrás el poder de eso y más si tú quieres

Por la tarde aquel hombre entro al edificio grisáceo oscuro de vidrios polarizados. Estaba satisfecho había conseguido su objetivo, al final el chico había aceptado. Sería un buen elemento, necesario para la reiniciación del subgrupo.

-Lo hice- dijo mientras se sentaba delante del escritorio. Su líder, la persona que los estaba renovando desde sus cimientos, estaba de pie, de brazos cruzados y dándole la espalda mirando el mundo a sus pies- Él acepto- y recordó lo que alguna vez le dijo a alguien- es solo cuestión de adoctrinarlo en nuestros principios- dijo que eligió pelear. Por eso estaba ahí, con el mundo a sus pies, resguardándolo de todo mal que pudiera evitar, como anteriormente lo había hecho su padre y a su vez peleaba encarnizadamente en su interior de toda idea que comenzaba a colarse por su mente.

No ser un amo del mundo, ser su guardián.