TWILIGHT Y SUS PERSONAJES PERTENECEN A STEPHENIE MEYER
CAPÍTULO NO BETEADO
MÚSICA DE ESTE CAPÍTULO:
BORN TO DIE-LANA DEL REY
BOUND TO THE FLOOR-LOCAL H
PRETTY WHEN YOU CRY-VAST
WRONG-DEPECHE MODE
CAPÍTULO 26
AMPUTA MIEMBROS INEXISTENTES PARA SOBREVIVIR (PARTE II)
Bella mantiene la cordura por un delgado hilo. No es suficiente, sabe que no es suficiente si él sigue hablando, llenado su cabeza de palabras imposibles y hechos aberrantes. Es peor cuando su parte racional empieza a convencerla también que lo que dice este hombre es verdad. No puede evitar recordar el tatuaje en el hombro de Elizabeth, "M.A".
—No te creo —ella dice entre dientes.
—Es tu problema si no me crees, Bella. ¿Por qué me tomaría la molestia de haberte seguido y haberlo involucrado? Él es tan culpable como tú, por todas las putas que he matado, por todos los inocentes desaparecidos; de tu fracaso y tu desdicha. Te quería dejar ese mensaje claro, ¿fue claro? Yo creo que sí, si unes las piezas puedes entenderlo todo mejor. ¿Qué haría Edward si se entera de quién es su padre? ¿No sientes ahora mismo, asco de haber cogido con él?
Bella sacude la cabeza negando todo, jamás sentiría algo así por Edward.
—No te creo. Y si fuera verdad lo que dices, Edward..., Edward no tiene la culpa.
—No directamente, no. Como yo tampoco tuve la culpa de ser secuestrado por Abe o haberme enamorado de él, es algo..., circunstancial,...humano, . —Riley empieza a reírse—. Pero tú sabes mejor sobre la naturaleza humana, al menos eso crees. Tú que crees que tu vida es un secreto bien oculto y que nadie sabe las manías detrás de cada acción. Conozco tu proceso mental, conozco por qué haces las cosas. En parte, eres igual que yo. —Bella levanta la mirada asqueada de tal comparación—. Solo que tú usas un método diferente, te riges por reglas no estructuradas y modificas la moral a tu conveniencia. Yo no soy un hipócrita, hago lo que necesito hacer—dice Riley relajadamente.— Cuando salga de aquí, Edward va a enterarse de todo y tú quedarás viva para atestiguar como su vida se arruina. Eso, Bella, es lo que realmente deseo para ti. La muerte sería muy fácil.
Puede soportar todo, menos que Edward se entere, sabe que lo destruiría, lo dejaría como a ella. Ya no puede haber más víctimas de Abe, y primero muerta antes de que eso pase. Bella sabe que necesita tiempo y necesita hacer algo pronto.
— Crees que tienes todo solucionado pero ¿Qué harás conmigo Riley sino piensas matarme?—pregunta Bella. Riley se ve un poco atormentado, es obvio que no ha pensado las cosas detenidamente.
—Qué decepción me has dado. Te tomas el tiempo de matar mujeres que aparentas violar y atraerme a ti , pero ahora que estoy presente, no sabes que hacer conmigo. —Riley voltea con ella con una extraña mirada.
—Te equivocas, sé exactamente que voy a hacer contigo. Voy a mantenerte aquí, días, semanas, meses, hasta que tu padre se vuelva loco y no pueda encontrarte. Hasta que la gente que te conoce piense que te has matado por ahí de una sobredosis y cuándo pase el suficiente tiempo, dejen de buscarte ¿no es así como empezó todo? Tú, siendo tú yendo contra las reglas, diciendo "oh es Bella, ella es así, ella siempre está jodiéndose a sí misma". Eres predecible de esa manera Bella, buscas problemas, siempre lo has hecho. Vas a ser testigo de como se darán por vencidos en buscarte o salvarte, ¿quién va a perder el tiempo buscando a una drogadicta como tú? Pensarán que estas por ahí drogándote en un "hotelucho" de quinta. Mientras, vas a ver como poco a poco la vida sigue sin ti. Pero, esto—dice Riley sacando una carta—es la mejor parte. Aquí Abe dice todo lo que te he dicho y más. Esta es la carta de Abe, dirigida a Edward diciendo quien es su padre, qué es su padre. Cuando tu vida no sea nada, cuando Edward esté destruido y tu lo veas con tus propios ojos, lo que tu venganza ha creado, es ahí cuando voy a matarte.
Bella mira la carta detenidamente, ahí yace lo único que la puede llevar a Abe y la única cosa que puede dañar a Edward más allá de lo irreparable.
—Si dices que Abe ama tanto a su hijo ¿por qué le haría saber algo así? —ella pregunta.
Riley no contesta, en vez de eso se queda pensativo mirando al espacio.
—Edward merece sufrir—dice Riley con mirada perdida.
—¿Por qué es su hijo? —Bella ríe sarcásticamente—Eres patético, Riley, mírate. En vez de tener una vida y de vengarte del hijo de puta que te hizo esto, lo estás protegiendo. Él te está usando y tú has dejado que te convierta en esta patética versión de él... —Riley la golpea en la cara, haciendo que Bella se le parta el labio; puede sentir el sabor metálico de sangre en su boca.
Riley se levanta hasta ponerse frente a frente a Bella.
—No sabes lo que dices, puta de mierda —él dice con voz grave, con odio en los ojos.
Bella puede olerlo. Está cerca, tan cerca, que si acercara unos centímetros podrían tocarse las frentes. Ella sonríe y Riley se ve por un segundo sorprendido por su reacción, hasta que siente los dientes de Bella hundirse en su mejilla. Bella aprieta su quijada hasta que sus dientes cortan la carne.
Riley cae gritando frenéticamente tocando su cara. Bella también cae, pero intencionalmente, provocando zafar sus brazos del respaldo de la silla, lo cual le da más movilidad. Bella trata de liberarse del amarre y tomar su Glock que está en su bota izquierda, pero Riley la tiene de los cabellos antes de que ella lo intente. Cuando está listo para empujar su cabeza contra el piso, Bella lo patea en los testículos.
Riley la suelta por un momento y Bella se arrastra hasta el piso, tratando de buscar algo con qué defenderse, pero sus manos siguen atadas; por lo cual le es difícil alcanzar algo con facilidad. Cuando menos se da cuenta, Riley está parado, frente a ella, y es justo como Abe se vio ese día en el parque. Bella trata de controlarse y no dejar que sus recuerdos la ahoguen. Mueve su pierna derecha, pero Riley la pisa en el muslo, haciendo que Bella grite de dolor.
—Tsk tsk, solo tienes una pierna, no lo olvides —Riley habla balbuceando, tocando su mejilla que ahora le falta un pedazo de carne.
Bella no tiene mucha movilidad, su pierna derecha está siendo aplastada por Riley y la izquierda no sirve de mucho, de hecho, la prótesis hace que pese más y no la pueda mover libremente. Riley se agacha y la toma de los cabellos, arrastrándola por el lugar. Mientras Bella es arrastrada, trata de luchar y zafarse de las manos de Riley; puede ver en el piso los arañazos que han dejado las víctimas. Ella se niega a ser eso, lo fue mucho tiempo y hoy no va a dejar que un patético asesino serial con problemas paternales se la joda.
Puede sentir cómo su prótesis está siendo aflojada por la brusquedad con la que está siendo arrastrada. Si se suelta, le será imposible tomar su arma que está entre la bota y la prótesis. Trata de mantenerla en pose, pero el movimiento no la deja; no sabe cuánto más va a poder sujetarla con su otra pierna.
Al fin, Riley para de arrastrarla, se oye agitado y el dolor de su mejilla le distrae. Voltea a Bella que está boca arriba y la patea en el estómago, en ira por haberlo atacado. Bella trata de parar los golpes con sus manos pero le es tan difícil respirar. Riley para, cuando la ve lo suficientemente herida. Bella está sobre su costado con las piernas hacia en frente en forma fetal con sus rodillas pegadas a su pecho tratando de respirar, es una fortuna que no tenga nada roto.
El cuarto en donde está ahora, es oscuro y apenas puede ver su propio cuerpo, menos a Riley. Cuando menos lo espera, siente un golpe en la cabeza que la hace perder el conocimiento unos segundos.
Cuando abre los ojos, Riley está frente a ella; está cerca porque puede sentir su respiración.
—Mátame, mátame ahora o desearás haberlo hecho—dice Bella maniáticamente
Riley toca su cara suavemente y la vuelve a golpear. Se levanta y prende la luz, iluminando lo que parece ser un cuarto con cadenas y grilletes pegados al piso. Es aquí donde la va a encerrar y será su tumba a menos que haga algo.
Bella mueve su pierna derecha nuevamente, su mano apenas puede tocar su tobillo. Se estira un poco más y con su dedo índice siente el mango de su Glock. Riley está a sus espaldas, moviéndose abriendo los grilletes con unas llaves. Bella trata de verse quieta, pero es difícil porque necesita estirarse más. De reojo, lo mira darle la espalda por unos segundos en los cuales Bella aprovecha y toma el arma escondida en su prótesis. Lo primero que hace es quitarle el seguro y al voltear Riley la recibe sorprendido, pero Bella no duda cuando dispara el gatillo. Riley grita y cae al piso de costado, tocando su pierna derecha recién herida. Bella trata de levantarse, pero su prótesis está suelta y tiene que apretarla para poder incorporarse: no puede darse ese lujo.
—¿Dónde está? —Bella pregunta aún apuntando a Riley que está apretando su muslo.
Riley se empieza a reír maniáticamente—. ¡¿Dónde está?! —vuelve a preguntar Bella, esta vez desesperadamente, pero Riley no para de reírse.
—¿Qué te da tanta gracia puto cabrón?
—Esto, tú —él contesta y para de reírse—. ¿Por qué crees que hago esto, Bella? ¿Crees que es porque Abe me hizo esto que soy? ¿Crees que es por venganza a Edward por ser su hijo? No, eso lo puedo soportar, siempre pude soportarlo.
—¿Dónde está? — pregunta Bella con voz dura. Riley sonríe, como si fuera a contar el mejor final de una historia.
—No sabía como destruirte, no tenías nada que perder, hasta que al fin hiciste contacto con Edward. Imagina mi sorpresa cuando descubrí que justamente la persona que más debías odiar era por la cual sentías interés; era perfecto. Es como si tú misma, sin saberlo, no pudieras evitar atarte a Abe. Cuando vi que lo seguías y me di cuenta de tu fascinación enferma por él; ahí supe que hacer. Supe que era cuestión de tiempo para que Edward significara algo más. Los asesinatos fueron un detallado y sutil mensaje para ti, siempre para ti. Tú eres la causante de todo, siempre lo fuiste.
Bella levanta su arma de tal manera que apunte a la cabeza de Riley.
—Es la última vez que pregunto, sabes que no voy a dudar en apretar el gatillo. ¿Dónde está Abe?—la voz de Bella es fría, Riley no duda por un segundo que ella sea capaz, pero no tiene miedo de su ira.
—Está muerto —él dice mirando a Bella—, murió semanas después del accidente de una infección por sus heridas. —la voz de Riley ahora se ha transformado en una mezcla de ira y tristeza—. Sabía que lo buscarían en hospitales, así que no tuvo la asistencia médica debida. Murió porque lo seguías persiguiendo, murió por tu culpa. Pero mírate, eres una puta inválida, ¿no es eso justicia divina?—dice Riley ácidamente.
Bella está petrificada. El hombre al que ha estado buscando la mitad de su vida está muerto. Pero es una victoria pírrica, si acaso es victoria alguna. ¿Es esto una mala broma? Piensa. Porque no se siente libre o feliz, no siente que se haya hecho justicia.
—No, él no puede estar muerto —ella dice maniáticamente sacudiendo su cabeza.
—Lo está, murió lentamente, en casa y no pude hacer nada. Me quedé solo, nunca había estado solo en mi vida. Puedes creer todo lo que he dicho o no. No hay forma de comprobar que Abe es padre de Edward, pero sí hay forma de comprobar que Abe está muerto —Riley dice—. Cementerio municipal, sección 4C, hilera 18, ahí puedes encontrar su tumba.
Bella baja el arma. Se siente desplazada por la realidad tan brutal a la que está siendo confrontada. Abe no puede estar muerto, ¿qué demonios le queda ahora? qué vacía se siente, ahora que su venganza se descubre como una simple burla del destino.
Un movimiento de Riley la hace recobrar razón, así que levanta su arma con una mano mientras que con la otra ajusta su prótesis. Se sujeta de una mesa y trata de levantarse, pero sin perder de vista a Riley.
—No me importa que hagas conmigo. He hecho lo que le prometí. Abe me hizo prometerle que destruiría tu vida, y lo hice, sé que lo hice. Ahora puedo ver que lo de Edward fue un golpe fuerte, pero la muerte de Abe, eso sí fue el golpe de gracia, qué ironía. —Riley empieza a reírse.
Bella camina hacia él cojeando y lo golpea con la empuñadura de la Glock, una y otra vez, hasta que Riley pierde el conocimiento.
Faltan unos minutos para que amanezca, pero la luz amarilla de halógeno ilumina sus manos, que tiemblan cuando enciende el cigarro; hace horas que no se ha metido nada, eso hace que no pueda pensar con claridad. Trata de poner su mente en orden mientras espera que Riley despierte. Tose un poco porque está un poco corta de aliento de arrastrarlo por todo el estacionamiento hasta encontrar su auto y conducir hasta aquí. Mete la mano en el bolsillo de su pantalón y saca la carta. La contempla y sabe que leer su contenido sería otra traición más a Edward, una traición menor a comparación con lo que realmente piensa hacer. Así que sin leerla o dudarlo dos veces, conecta la punta del cigarro con una esquina de la carta, hasta que ésta se prende lentamente en un fuego que pronto cobra vida. Cuando el papel está a mitad de consumirse, Bella lo deja caer al asfalto. No es hasta que es ceniza, que Bella se siente más tranquila.
Riley está sentado e inconsciente en su Focus plateado al que Bella denominó "Auto de maricas". Se encuentra atado al asiento del piloto con sus manos a su espalda y sus piernas bien sujetadas de tal manera que no puede ni siquiera mover sus pies. Se puede dar cuenta que ya no está en el estacionamiento, está en una calle oscura estacionado en una empinadura; lo sabe por el extraño ángulo en el que las casas se miran. Bella está afuera, recargada en el cofre, fumando. Riley trata de desatarse, pero no puede, provocando que Bella se de cuenta del movimiento y camine hacia él.
Sin decir palabra, Bella abre la puerta tomando una cinta adhesiva que tomó del sótano y la pone sobre la boca de Riley, el cual forcejea continuamente. Luego, toma una bolsa de papel con dos hoyos y la pone sobre la cabeza de Riley, de tal manera que los hoyos queden a nivel de los ojos. Bella toma las llaves y enciende el auto.
—Listo. Te ves bien, Riley, muy bien —dice Bella palmeando el pecho de Riley—. Dile hola a Abe de mi parte y guárdame un espacio en el infierno.
El auto reverbera, ruge listo para caminar, Bella aprieta el acelerador una, dos, tres veces, pero el auto está en "Parking" así que no se mueve. Riley empieza a gritar debajo de la bolsa, a moverse erráticamente. Cuando Bella está satisfecha con su trabajo, lo admira una vez más, hasta que se inclina y mueve la palanca hasta ponerla en reversa. El auto se mueve inmediatamente, retomando la aceleración que Bella acaba de proporcionarle. Están en una calle que está de bajada así que no será difícil que adquiera velocidad. Ve el auto alejarse rápidamente, al igual que las motivaciones en su vida. Ya no le queda nada; no tiene venganza, no tiene motivos o ira para cazar y no lo tiene a él. Está exhausta y se rinde por completo ante la vergüenza de haber fracasado en su venganza. Su único consuelo es que Edward estará bien, tiene una vida, la puede seguir sin ella y eso le da un poco de paz. Sabe que su último día de vida lo dedicó a protegerlo. Tal vez Bella no tenga redención. Tal vez nunca creyó en ello, pero Edward sí, ojalá algún día la perdone.
Ella camina, mientras escucha el auto de Riley chocando contra otros autos y esquivando a otros; escucha la patrulla a lo lejos y ella la ignora. No necesita justicia de los hombres, ni la divina, ella ya hizo la suya con sus propias manos usando el método incorrecto con la técnica incorrecta.
Fotos de Abe, Riley, Tanya en el grupo y Tumblr (link en mi perfil)
Si desean ver como fue el choque de Riley es justo como sale en el video de Wrong- depeche mode.
NOTA DE AUTOR:
Me paro y les doy un aplauso por todas las teorías que han formulado, eso siempre fue la mejor parte de la historia. Muchas gracias por el recibimiento del capítulo pasado y de la historia en general. Ustedes son las mejoras lectoras que una autora pueda tener, no tengo la menor duda. Gracias por leer mi extraña historia y ser parte de mi locura, me encanta que se extienda a una locura comunal.
Saludos,
Eve
