Hey!

Sí, sí... Me tardé un poco más de lo normal, y con lo que pasa quizá me crucifiquen xD, pero así deben ser las cosas. Bueno, no tengo mucho que contar, mucho estudio, muchas cosas que he descubierto por ahí... Ah... Qué bonita es la vida y qué cabrona también xD.

Ahora, a responder reviews!

*Dirigo: ¿Crees que el final está relativamente cerca? ¿Qué pasa si te digo que éste es el último capítulo? Hahaha no es cierto xD. Chika y Dia lo pasarán feito, pero al final saben que puden contar la una con la otra uwu. Agh sí, el padre de Dia es un maldito, creo que me quedé con eso de los fics de Mag papá y Gaby mamá xD, quizá algún día haga a un PenwinDad amable, algún día. Bueno! De momento no he tenido mucho tiempo de leer, pero lo haré tan pronto como pueda, me quedé con que Yoshiko regresa, así que espero ya esté retozando bien y bonito con Ruby. Y si no... ¡Y si no! Pues... Seguiré esperando xD. Me quedé preocupada con Chika... NADIE TOCA A MI MIKAN! Vale ya xD, te dejaré lo demás en mi review. Espero te guste el capítulo de esta semana, muchas gracias por esperar.

*You-chan: Me tardaré en actualizar, ¡pero jamás abandonaré un fic! Te veo entre los primeros últimamente, gracias por seguir tan fielmente el fanfic, espero siga siendo de tu agrado uwu, hahaha creo que muchos esperaban el KananMari, ya era hora de que Mari se pusiera las pilas )? Espero te guste el capítulo de esta semana y gracias por esperar.

*Elenarivaille23: ¿Las cachetadas son para You? ¡Hay que hacer cameo de Umi! Vale no xD. Muchas gracias por dejar tu review, casi siempre te veo comentar, muchas gracias, espero el capítulo de esta semana te guste, muchas gracias!

*Lovelive: Ohhh You, oh You... esa You, pinshe You xD. Veo que algunos ya esperaban el KananMari, espero que haya valido la pena tanta espera, muchas gracias por tomarte tu tiempo para dejar un review más largo owo, me alegra mucho leer lo que piensas, ya que eres de los lectores que me siguen prácticamente en casi cualquier historia que publico, muchas gracias de verdad TwT. ¡Espero te guste el capítulo! Un saludo uwu

*Ritsuki Kurusawi: You es baka, muy baka, pero así la amarán, o quizá la odiarán xD, pero ya veremos qué hace para poder estar a lado de Riko. ¡Muchas gracias por leer! Espero te guste el capítulo uwu.

*Karma: Aw *guarda la cuerda* Qué tierno review xD, esas son las razones por las que no dejo de escribir : ' 3 eso y porque sé que a mi papá, aunque toda fea la historia, le gusta xD y a alguien más por ahí también le puede entretener. Muchas gracias TwT, espero te guste el capítulo de esta semana.

*C.A Press: Ah, lo de Dia fue más como que Chika pudo transmitirle en esas pocas palabras, todo lo que necesitaba para reunir el valor y hablar con Leah. No sé si lo plantee bien, pero espero hacerlo mejor en el futuro. Oh sí, You no sabe qué demonios hacer con los celos, y eso más su orgullo de "a mi nadie me tiene" uff... You baka, pero así la amamos, o quizá algunos la odien xD. ¿La señora controladora? Emm emm... No me acuerdo dónde está eso xD, ¿no querrás decir "la bravucona de Sakuranomiya"? Si es eso, es porque ese era su apodo en su secundaria, trae fama ) ? . Shiny powah activado! Esperemos que le haya ayudado a Mari, porque se secuestró a un delfín que debía volver a las cuatro de la tarde xD. You tiene mucho que aprender, pero ya lo hará, aunque sea a la fuerza, aunque sea mirando cómo Riko se va con otra persona ( ? Vale no. No te preocupes, como verás, a mi se me ha complicado traer los capítulos semanales xD. Muchas gracias por tus reviews : ' 3 es gratificante leerlas. Espero te guste el capítulo de esta semana. ¡Muchas gracias por seguir aquí!

*Yui Funami Sonoda: Sabrán más de Ame, ya verán e.e hay más de lo que se cree. Hahaha Zura Sect, te hacen veinte preguntas antes de que siquiera te sientes ( ? hahahaha, ya veremos qué pasa con You y Riko, por ahora, pray for Riko. Muchas gracias por leer : ' 3 espero te guste el capítulo de hoy.

Ahh! pensé que no tendría tantos reviews, pero me alegra que hay gente que anda pendiente, aunque también me hace sentir culpable porque me voy sin decir nada a veces xD. Bueno, ya los dejo leer, que tengan una excelente semana! Y gracias por esperar.


Tienes todo lo que no me gusta

Capítulo 26:

"Y todo se salió de control"


Ya que había sido una decisión salida de la nada, ninguna de las dos chicas tenía idea de a dónde dirigirse, y mucho menos dinero para ir a comer a algún lugar, o siquiera rentar una sala de karaoke, así que estuvieron dando vueltas en Numazu hasta que se toparon con un local de helados.

— Mari— Kanan decidió hablar primero —… ¿Por qué vinimos aquí?

— Hablé con mi padre hace unos días.

— Oh…

— Me dijo que iba a desheredarme si no te invitaba a salir— rio.

— ¿Por qué? — alzó una ceja.

— Bueno… Hablamos de su antiguo amor.

— Oh…— eso no le decía nada.

— Ellos eran mejores amigos, pero terminaron muy mal, fue doloroso para ambos, incluso era incómodo estar cerca de ellos cuando se encontraban en la misma habitación, así que… yo también tenía miedo de que acabáramos igual.

— ¿Tu padre y tú? — Kanan aún no entendía muy bien.

What? No— Mari negó con la cabeza —, me refiero… a ti… y a mi…

Kanan casi escupe el helado, pero simplemente tosió. Mari comenzó a darle palmadas en la espalda, no se esperaba que la amante de los delfines reaccionara de tal manera, aunque ahora que lo pensaba, lo raro hubiera sido que le diera igual.

— ¿Q-Qué?

— Tu… eres una persona muy importante para mí, creo que lo sabes muy bien— miró a Kanan, esperando alguna respuesta, y ésta, asintió con la cabeza —. Estaba realmente emocionada por regresar, y realmente me sentí estúpida al no poder reconocerte inmediatamente— rio —… pero lo cierto es que… you and I… bueno… hemos crecido, cambiamos, y aunque miro tu rostro y veo a la misma niña que se sentaba en la playa a escuchar mis penas o que se esforzaba tanto para hacerme reír… Cuando volví a verte fue… diferente.

— Sí…— Kanan bajó la mirada, a pesar de que ya habían hablado de eso, el sentimiento aún no se alejaba completamente de su corazón. Suspiró, no era momento para dejarse llevar por sus malos pensamientos, había hecho una promesa silenciosa a You y Yoshiko, no se quedaría atrás, lucharía, así como ellas. Aunque en este momento pareciera que solo el ángel caído avanzaba.

— Pero no diferente malo— se apresuró a decir Mari, ya sabía que Kanan podía ser un poco negativa, y no deseaba que sus palabras fueran malentendidas de nuevo —, como dije… has crecido mucho y yo… a lo largo de los años he comprendido… mis gustos, y así— si todo seguía el rumbo que parecía tener, entonces Mari iba a confesar… ¿amor? La amante de los delfines se puso colorada, su corazón comenzó a latir ante la expectativa, pero dejó que su sirena siguiera hablando, quería escuchar cada palabra —… Y la primera vez que te tuve enfrente, solo pude pensar en que eras la mujer más hermosa que había visto— la rubia juntó sus manos y estiró los brazos —. ¿R-Recuerdas lo que hablamos en el ferri?

— Sí…

— Bueno… Como dije, tuve miedo, porque prácticamente eres la persona que más me importa en el mundo, nunca dejé de pensar en ti, y quizá no lo sabía en ese momento, ni me detuve a pensar en ese entonces, pero yo— ¿por qué ahora era tan difícil? Mari maldijo dentro de su cabeza en todos los idiomas que conocía a su cobarde garganta —… Puede que… estuviera enamorada de ti… incluso ahora…

— ¿Puede? — Kanan sonrió. No todos los días se podía ver a Mari Ohara nerviosa, era un lindo cuadro, y si no arruinara el momento, habría tomado una fotografía.

Gods— la rubia infló las mejillas — I'm— negó, quería que Kanan la entendiera —Estoy enamorada… de ti…

— Oh…

Really?

— ¿Eh?

ONLY THAT YOU'LL SAY AFTER I PRACTICALLY SAID I'M IN LOVE WITH YOU?! YOU ARE A FOOL KANAN MATSUURA! — y acto seguido, Mari se levantó de la banca del parque y comenzó a caminar a la parada. No había entendido la mitad de lo que la rubia había dicho, pero por su cara y por las palabras "you are a fool", podía deducir que era malo.

— ¡Mari! — tiró en la basura la servilleta de su helado y corrió tras su sirena.

Stay away Kanan…— eso lo había entendido perfecto, y no iba a hacerlo. Abrazó a Mari por la cintura, y tras un "enorme" esfuerzo de la rubia por alejarse, pudo abrazarla de frente.

— Lo siento, soy una tonta, lo sé, pero la verdad es que no sé qué decir más que… Tú también me gustas, pero yo lo sabía desde que éramos niñas.

— No estoy diciendo que me gustas— aclaró Mari.

— Pero…

— Dije que estoy enamorada de ti, eso quiere decir que te amo, no que solamente me gustas.

— Oh— la peliazulada suspiró con alivio.

— ¿Tú me amas también? — preguntó, sabiendo la respuesta.

— Sí, te amo Mari— admitió, sintiendo cómo los colores se le subían al rostro.

— Así deberías de haberme contestado antes, tonta— pasó los brazos por el cuello de Kanan, pegándose a ella y escondiendo su rostro en su antebrazo.

— Lo siento— la sonrisa en la cara de Kanan era tan grande, que pensó que le dolerían las mejillas al día siguiente.

Never mind…

— Mari…

— ¿Mm?

— Tengo que regresar temprano a mi casa.

— Oh… Sure, I'm sorry.

Don't… worry?

Yes— Mari rio.

El sol comenzaba a ponerse, dejando ver una luz rojiza en el cielo. Ambas chicas iban tomadas de la mano, en silencio, no sabían qué decir, aunque Mari tenía una idea en mente, lamentó que no hubiera pensado en eso mientras estaban solas, ya que, rodeadas de tantas personas que iban de regreso a sus hogares o de salida a algún lugar, no sería precisamente romántico ni cómodo hablar de ese asunto.

Kanan por su parte, estaba divagando en todo lo que podría hacer con Mari ahora que ambas correspondían sus sentimientos, podría darle cartas, rosas, regalos, ¿hacerle una canción? Había dejado las clases de guitarra hacía años, pero podría retomarlas de nuevo. Invitaría a Mari a algún lugar bonito, aunque quizá no se compararía al, ya de por sí, ostentoso hotel Ohara en el cual vivía, pero daría lo mejor de sí para darle todo y más. Decidió parar cuando comenzó a imaginarse casada con ella y con una hija llamada Ai. Pensaba que había algo que estaba dejando pasar.

Antes de que ambas se dieran cuenta, ya habían llegado al hotel.

— Kanan…

— ¿Qué pasa?

— Si yo te amo… y tú me amas… ¿eso nos hace novias?

— Eh— eso era lo que estaba dejando pasar —… ¿Quieres que iniciemos una relación formal? De presentarnos a nuestros padres y eso— ahora que lo pensaba, ambas solo tenían un padre.

Of course! ¿Cuál es el punto si no?

— Oh… Sí— Kanan rio, nerviosamente —… Mari, ¿quieres venir el fin de semana a mi casa?

— Sí— la rubia sonrió —, ¿estás planeando algo?

— Creo que sí, no quiero solo pedírtelo como si nada.

— ¿Cuánto tiempo más hay que esperar? — la rubia hizo un mohín, el cuál derritió de ternura a Kanan.

— ¿Por qué la prisa?

— Creo que si ambas sabemos lo que sentimos no hay que esperar, puedo decirle a mi padre en este momento que somos novias.

— Bueno, puedes hacerlo, pero yo quisiera hacer algo especial— Kanan tomó la mano de Mari entre las suyas y le dio un delicado beso —, después de eso, te presentaré a mi padre como mi novia, y si para ese entonces ya le has dicho al tuyo, entonces vendré a decirle lo mucho que te amo y que voy en serio contigo.

— Kanan…

— Por ahora, espera al fin de semana, ¿sí?

— B-Bien— pocas veces había visto esa decisión en los ojos de la amante de los delfines, así que no halló cómo negarse —. But… can I…? quiero decir… ¿puedo pedirte algo?

— Seguro— Kanan sonrió.

I want a kiss…

— ¿Un beso? — Mari asintió —… Un beso… ¿en los labios? — la rubia volvió a contestar de la misma forma.

La cara de Kanan estaba tan roja que parecía que en cualquier momento iba a salir humo de su cabeza, Mari no se quedaba atrás, se miraron a los ojos por un largo tiempo. La peliazulada tragó saliva, parecía que su sirena esperaba que ella tomara la iniciativa, así que, con el corazón en la garganta, puso sus manos en las mejillas de la chica de ojos color zircón, podía sentir que estaban calientes. Suspiró profundamente, no había dado su primer beso, ¿Mari tendría experiencia? Quizá se vería increíblemente torpe, pero si era lo que su amada pedía, si su Diosa la llamaba a ella, entonces daría lo mejor de sí misma. Se acercó con lentitud, cerró los ojos cuando sintió sus narices rozarse, el tacto de la piel de Mari era tan suave, que la hizo querer quedarse de esa manera por siempre, junto a ella, dejándose envolver por ese aroma a vainilla y moras que desprendía su cabello. El primer toque la hizo temblar, pero no se detuvo hasta juntar sus labios. Pudo sentir un pequeño suspiro de parte de su sirena, quien tomó las mangas de su playera jalándola un poco, para que se acercara más. Sin abrir los ojos, dio un pequeño paso, y Mari se encargó de cerrar el espacio que había entre ambas, enredando los dedos de una de sus manos en la cabellera azulada de su amada, y descansando su brazo en sus hombros, mientras que Kanan, la había envuelto con sus brazos un poco más arriba de la cintura. Mari sacó su lengua y lamió entre los labios de la ojivioleta, quien, un poco dudosa, dejó a la rubia entrar y explorar su boca, entrelazando su lengua con la suya, invitándola, dulcemente, a seguirla. Sus respiraciones chocaban, y finalmente, se separaron, mirándose a los ojos, viendo esa mezcla de anhelo y amor en la mirada de la otra. Sonrieron, y volvieron a abrazarse.

— Esperaré al fin de semana entonces— susurró Mari.

— Sí… Por favor.

— Te amo.

— Te amo Mari— besó su mejilla y después volvió a sus labios, dejando un beso casto en ellos.

— ¿No puedes quedarte hoy?

— Lo siento, mi padre me necesita para meter el equipo de buceo.

— Entiendo…

— Será otro día, tenemos mucho tiempo.

— Sí— la rubia sonrió, y esta vez fue ella quien besó la mejilla de Kanan.

— Me iré ya, está haciendo frío, y no quiero que enfermes.

— Je, je, sí… Nos vemos mañana entonces.

— Hasta mañana— se abrazaron por última vez. Mari comenzó a caminar al recibidor del hotel, y Kanan se quedó en el mismo lugar, esperando a que entrara, la rubia volteo y mandó un beso al aire para la amante de los delfines, quien puso una mano en su pecho, en señal de que lo había recibido. Una vez que la perdió de vista, comenzó a correr avenida abajo. Lo que sentía no se podía describir de otra manera que no fuera "increíble".


Llegó el jueves, y aunque ahora un aura de romanticismo rodeaba a Kanan, Mari, Yoshiko y Hanamaru, la pareja que más tormentosa se había visto, ahora parecía tener otro episodio.

La amante de los delfines y la datenshi habían intentado hablar con You, pero parecía que lo que le decían por un oído, le salía por el otro, ya que seguía sin platicar con Riko y no solo eso, lastimaba a la pelirroja cada vez que huía a hablar con Ame, o permitía que la capitana del equipo de natación la corriera prácticamente del lugar donde estaba la peligrisácea.

— You es mi amiga— dijo Kanan a Riko en el almuerzo. De nuevo, You no se había sentado junto a ellas, en cambio, estaba tonteando con Ame por todo el campus, dejándose abrazar y acariciar el cabello de una manera no muy amistosa —, pero sinceramente, te diría que dejes de intentarlo por ahora, que la tonta vea lo que perdió y se ponga las pilas— Yohane asintió, dándole la razón.

— ¿E-Eh? ¿Ustedes saben que…? — el dúo peliazulado asintió — Entiendo…

— Riri, You puede ser muy estúpida con sus sentimientos, necesita un buen golpe de realidad, y deberías dárselo.

— ¿Un golpe de realidad?

— Sí, que sepa que no es la única que está detrás de ti, que sepa que no la vas a esperar hasta que se le ocurra detenerse a pensar en qué está haciendo mal, ¿crees que nos gusta verla con Ame? La verdad no, esa chica tiene algo que me da escalofríos, pero si es lo que ella quiere, y con eso pretende alejarte, entonces hazlo, aléjate de ella.

— Pero yo… no quiero alejarme de ella…

— Pienso igual que Yochan— Kanan suspiró con pesadez —, deberías mostrarle que está haciendo mal, y que, efectivamente, te va a alejar, o no va a reaccionar… Esa tonta…

— Creo que mejor… intentaré hablar con ella.

— Como decidas, nos avisas si puedes hacerla entrar en razón, nosotras hemos intentado hacerlo, pero sólo nos dice que ya lo sabe.

— Les diré— les dio una sonrisa, a pesar de que su corazón se sentía pesado al ver a You siendo tan unida a su rival de amores.


Se había animado a llamarla, pero le colgó casi en el acto. No pudo evitar que un suspiro desganado saliera de sus labios, pero no iba a rendirse, tenía que ser valiente; y cuando la llamada de You entró, se felicitó internamente, ya que ella sabía que la peligrisácea tarde o temprano le hablaría, después de todo le había dicho que le gustaba, ¿no era así?

Decidió mantenerse firme, hablarían al día siguiente, y el tono desesperado de You le hizo soltar una pequeña risa.

Finalmente, la mañana llegó, y ahora que había repasado sus acciones, su rostro se tornaba rojo, prácticamente se había confesado, ¿eso quería decir que ella y You podrían iniciar su noviazgo ese mismo día? No le veía problema; es más, anhelaba que su encuentro finalmente tuviera lugar.

— No estés tan nerviosa— Chika la tranquilizó, pues sus nervios eran palpables — ¿Ha ocurrido algo?

— Ayer… me confesé a You.

— ¡¿Eh?!

— ¡Shhh! — le tapó la boca — ¡Shhhhh! — repitió, quitó su mano de la boca de su amiga.

— Lo siento— infló una de sus mejillas —, ¿por qué?

— Sólo… lo dije…

— ¿Y entonces?

— No lo sé…

— No sé qué decir— la pelimandarina pensó en cómo iba a conseguir el dinero de la apuesta.

— Esperemos a llegar a Ura— la pianista dio una sonrisa nerviosa.

— Todo estará bien— Chika sonrió, y su amiga quiso encontrar en su sonrisa ese valor para dar el paso que necesitaba.

Pensó en esperar a You en la entrada, sin embargo, la idea fue descartada cuando vio que ya se encontraba ahí, pero no sólo eso, estaba con Ame. Sintió cómo el estómago se le revolvía, podía ser que la co capitana del equipo de natación hubiera hecho muchas cosas esos días, pero de algo estaba segura, al final solo tenía miedo; y ella lo entendía. You sólo estaba asustada, y tenía que comprenderla, se repitió. Chika dijo que se iría al salón, pero se quedó dentro del edificio, mirando desde afuera. Más tarde se le unirían Hanamaru y Dia.

— You, buenos días.

— Riko— sus ojos azules brillaron con incertidumbre.

— Buenos días Riko, ¿cómo va todo? — saludó la capitana.

— Perfecto, Ame… ¿podrías dejarnos solas un momento? Necesito hablar con You, urgentemente— remarcó la última palabra.

— Lo siento, pero justo ahora…

— Está bien Ame— esas palabras que tanto había deseado no escuchar, fueron pronunciadas de los labios de la chica que amaba. Pero no se dejaría vencer tan fácil, la ceja enarcada de la pianista y esa mirada de tristeza que les había dado durante esos días al verlas pasar, le daban las suficientes armas como para hacer su primer movimiento —, voy a hablar con Riko.

— ¿Veremos lo de nuestra salida después? Pensé que, ya que lo hablamos ayer, lo planearíamos ahora — dijo, "inocentemente".

La pelirroja alzó una ceja, tenía que ser una broma… ¿verdad?

— A-Ame…— no lo negaba. Entonces por eso no le había respondido… es más, le había colgado.

Sin darse cuenta, comenzaba a poner las mismas excusas que con Rossalía: "seguro es eso, quizá es esto, puede ser que haya pasado eso". ¿En qué momento había comenzado a seguir en lo mismo con You?

— Lo siento, entonces las dejaré solas— la pelinegra se arriesgó a dejarlas hablar, esperando que la bomba que acababa de dejar caer, sirviera para al menos hacer una grieta, un pequeño agujero donde pudiera colarse. Caminó con algo de lentitud, cuando escuchó la voz de Riko.

— No, perdón— sonaba un tanto grave —, parece que ustedes ya tenían algo de qué hablar, lamento interrumpir.

— Oh no, yo lo siento, no sabía que hoy hablarían.

— No me dejaste hacerlo antes, ¿por qué lo haces ahora? — el enojo en la mirada de Riko la hicieron estremecer por un momento, pero había visto peores miradas en su hogar.

— Bueno, You simplemente me había pedido ayudarla, es lo que he estado haciendo, ¿ustedes dos pelearon? — Riko no supo qué contestar, y You tampoco se atrevió a decir algo — Parece que de verdad necesitan un tiempo a solas, perdón por incomodar tanto — su voz se "quebró".

— No, Ame, yo lo siento— comenzó a hablar You —. Te metí en esto.

— No te preocupes, después de todo, sabes que yo haría cualquier cosa por ti— sonrió.

Riko no pudo evitar reír sarcásticamente. Claro que podía hacer cualquier cosa por You, incluso verle la cara.

— Sí, bueno, yo debo irme a mi clase— Riko comenzó a caminar, pero You tomó su mano.

— No, puedo explicarlo…

— ¿Explicar qué? ¿Ahora sí te sientes con ánimos de hablar? — las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de Riko — Pues ahora soy yo quien no quiere hablar contigo.

— ¡Riko, en serio que no es…!

— ¡¿Qué?! ¿Qué no es lo que pienso? ¿Qué "sólo es una amiga"? Respóndeme algo You— la pianista se acercó a la peligrisácea —. Ayer, cuando te marqué la primera vez, cuando me colgaste, ¿estabas hablando con alguien más? ¿Con Ame?

— N-No…

— ¿Puedo creer que lo que dices es verdad, y que no me estás mintiendo, ni me mentirás? ¿Puedo seguir creyendo que eres una persona transparente? ¿Puedo creer en ti, You Watanabe?

— Riko…

— Mírame a los ojos, y dime que puedo creer en todo lo que me dices— la culpa pudo más que el miedo de You, así que se quedó callada y desvió su mirada al suelo —, ¿así es?

— Estaba… Estaba hablando con Ame…

Riko sabía la respuesta, pero en el fondo, deseaba que You le mintiera, para así poder perdonarla y olvidar lo que había sucedido. Pero ella no podía seguir aceptando lo que querían darle, iba exigir lo que merecía, y ella merecía a alguien más valiente.

— Bien.

— Riko yo…

— Me voy a mi clase.

— ¡Riko, por favor…!

— Suéltame You… Hablo en serio…— miró en el interior del edificio, y se encontró con sus tres amigas, pidió ayuda con la mirada, pero la co capitana del equipo de natación la tenía sujeta del uniforme.

— Tú me gustas— dijo al fin, desesperada, ni siquiera lo pensó, solo salió de sus labios, sentía las lágrimas agolparse en sus ojos —, y yo te gustó, ¿verdad?

La mirada ámbar de Riko se volvió a la peligrisácea. La pianista ya estaba llorando.

— Me gustas…

— Dame otra oportunidad, por favor.

La pelirroja suspiró, y se limpió las lágrimas.

— Me gustas, pero por eso no puedo dártela… Yo ya me cansé de dar una, dos, tres, veinte oportunidades, y no voy a lanzarme al vacío por alguien que… — detuvo su lengua antes de decir algo más, era mejor que hablaran después.

Comenzó a correr, zafándose de You por la fuerza. Chika, Hanamaru y Dia salieron en ayuda de la pianista, ya que miraron a la ojiazul ir tras ella.

— ¡Riko!

Finalmente llegó con Hanamaru, a quien abrazó y silenciosamente, le pidió que la llevara dentro del edificio, pues ella estaba a punto de quedarse sin fuerzas.

— Alto ahí— Dia se interpuso en el camino de You, y Chika se le sumó a los pocos segundos.

— Déjenme pasar, ustedes no entienden.

— No, la que no entiende eres tú— el coraje que tenía la pelimandarina atravesado en la garganta era lo suficientemente grande como para desear darle una bofetada a You, pero se contuvo —. Déjala, después hablarán, si ella lo quiere.

— No tengo tiempo para esto— intentó pasar, pero Dia y Chika le impidieron el paso — ¡Mierda! ¡Déjenme pasar!

— Hemos dicho que no— la bravucona de Sakuranomiya elevó la voz —. Déjala, o va a terminar peor.

You se abrió paso a la fuerza y salió corriendo tras Riko, seguida de sus dos amigas.

— ¡Riko!

— ¿You? — Maru no pensó que las alcanzaría tan pronto, ¿en serio había pasado a Dia?

— Vámonos, por favor— susurró Riko, y Hanamaru siguió caminando.

— ¡Riko, por favor escúchame, sé que he sido una completa idiota!

No le tomó mucho alcanzarlas, aunque habían comenzado a correr un poco.

— ¡You! — la voz de Chika se hizo sonar en los pasillos. Dia la seguía de cerca, parecía extrañamente adolorida y cansada, pero por ahora, lo que importaba era Riko, así que estaba haciendo su mejor esfuerzo.

Finalmente las alcanzó, a punto de subir las escaleras, intentó tomar de nuevo la mano de la pianista, pero ella se volvió antes, mirándola con furia y dolor, sus orbes ambarinos brillaban de una manera misteriosa.

— ¡Te he dicho que me dejes en paz!

— Sólo déjame explicarte, yo quería responderte, pero yo…

— No me interesa lo que quieras decirme, al menos no ahora, sólo déjame calmarme.

— Pero quiero hablarlo ahora.

— ¿Y yo por eso tengo que ceder?

— N-No quise decir eso.

— Ya me cansé— susurró —… Ya me cansé de ser la que siempre tiene que permanecer calmada, la que tiene que entender, la que tiene que sacar excusas de donde sea, con tal de esperar la ilusión de algo que sólo yo me imagino… Me he cansado, no quiero… No quiero más…

— No voy a lastimarte Riko…

— YA NO vas a lastimarme, You, no voy a dejar que nadie más lo haga— corrigió —. Aléjate de mí.

— No lo voy a hacer, ¡quiero luchar por ti!

— No me interesa— afirmó, las lágrimas salían de sus ojos aun, y parecía que no se detendrían. Chika y Dia habían llegado, y junto a Hanamaru, fueron testigos de las palabras de la pianista —. Y si vuelves a acercarte a mí, voy a hacer lo que se supone que se debe hacer con personas como tú.

— ¿Personas como yo? — You lo repitió, casi incrédula — ¿Y qué clase de persona crees que soy?

— La que me has mostrado— Riko bajó los pocos escalones que había subido y se acercó a la co capitana del equipo de natación —. Alguien egoísta, que cree que todo gira a su alrededor, y yo no voy a ceder a eso.

— Estás equivocada— apretó los puños.

— Chicas, es mejor que se calmen y lo hablen con calma más tarde zura— Maru decidió intervenir al ver que Chika y Dia no sabían qué decir.

— Yo no tengo absolutamente nada que hablar con ella— Riko comenzó a subir las escaleras, con nueva energía, pero cuando pudo localizar el salón de música, se encerró, se recargó en la puerta y se dejó caer, mientras permitía que su llanto saliera con total libertad.

En cambio, You se quedó parada en el pasillo, intentando procesar lo que Riko le había dicho.

— Lo sabía— dijo para sí misma, en voz baja —. Al final sólo iba a lastimarla.


— ¿En serio piensas todo lo que dijiste? — preguntó Ruby, mientras se paraba junto a Riko.

— ¿Te lo ha contado Dia?

— Y Chika.

— No lo sé— abrió la llave del agua, necesitaba lavar su cara —. Estaba enojada.

— ¿Te arrepientes?

— No, porque Kanan y Yoshiko tienen razón, You necesita madurar… y yo igual. You… Piensa que solo porque le dije que me gustaba, iba a dejar pasar algo así…

— ¿Algo como qué?

— Ayer le intenté hablar, generalmente deja que suene hasta que me manda a buzón automáticamente, pero ésta vez, me colgó, y yo lo entendí, pensé que necesitaba espacio… Pero hoy me dejé llevar por los celos y la decepción…

— ¿Y qué vas a hacer?

— No lo sé… Darle un tiempo, y a mí, supongo…

— ¿Y si You insiste?

— No lo hará, platicaré con ella y le dejaré en claro lo que pienso… le debo una disculpa también… sé que ella es insegura, y aun así la piqué…

— ¿Es que acaso el drama no va a dejarnos nunca? — rio Ruby, al recordar lo ocurrido con Dia días atrás.

— Parece que no— la pianista la acompañó. Sí, sólo necesitaba tiempo.


— ¿You? — la co capitana del equipo de natación no respondió. Ya sabía a qué iban, y no necesitaba un sermón.

— Watanabe You— Kanan elevó la voz.

— ¿Qué ocurre?

— Bueno, Riko no apareció en toda la mañana, y según nos contó Hanamaru, tú tampoco lo hiciste.

— Solo quería pensar.

— ¿Y en qué estás pensando?

— Nada importante…

— You— el ángel caído se sentó junto a su little demon —. Sabes que puedes hablar con nosotras.

— ¿Para que vuelvan a apagar su celular cuando las necesito?

— Eso solamente ocurrió una vez — Kanan se sentó al otro lado de You —. Lo sentimos, nos disculpamos miles de veces, pero sabes que siempre que nos hemos necesitado, ahí hemos estado.

Y así había sido, lo que pasaba ahora, es que la co capitana del equipo de natación estaba demasiado dolida como para reconocerlo. Incluso la habían felicitado cuando las llamó en la noche, casi madrugada, para decirles con una gran emoción que Riko se había confesado a ella, y aunque pensaban que era apresurado, la felicitaron y la animaron a ser honesta; solo que, para lo último, había hecho oídos sordos.

— Pero yo las necesitaba en ese momento.

— Al igual que ahora— contestó la amante de los delfines.

You hundió su cabeza en el hueco de sus brazos, los cuales estaban recargados en la mesa.

— ¿Qué vas a hacer? — preguntó Yoshiko.

— ¿Qué puedo hacer? Le hice daño, y se supone que no quería, pero al final terminé siendo igual que Rossalía— apretó los puños. No quería que lo vieran, pero estaba decepcionada de sí misma.

— Y si Rossalía pudo volver y disculparse, ¿no harás eso tú también?

— ¿Para qué? Ya intenté hacerlo, ella no quiere mis disculpas, ni siquiera me quiere cerca.

— No era el momento, Dia dijo que te intentó detener, pero que tú no escuchaste.

— ¿Y qué tenía que meterse Dia?

— Es nuestra amiga.

— No— You se levantó de la mesa y miró a ambas peliazuladas —. Ustedes son mis amigas, mis mejores amigas, ella, Hanamaru y Chika no tenían por qué ponerse en medio.

— No te desquites con otras personas por algo que tú provocaste, ¿acaso te detuviste a pensar en lo que ella sentía al verte con Ame? — Kanan frunció el ceño. Había un límite en lo infantil que su amiga de la infancia podía ser.

— ¡¿Y qué hay de lo que yo siento?! ¿Saben lo que sentí al verla tan tranquila al lado de Rossalía?

— Ya, y por eso decidiste que era mejor devolvérsela e irte con Ame, de todas las personas posibles, te fuiste con Ame Kagami— Kanan se había levantado también y ahora la enfrentaba, Yoshiko supo que esa situación no iba a terminar bien —, y no sólo eso, le permitiste alejar a Riko de ti, ¡Caray! ¡Sé un poco coherente!

— Ame solo hacía lo que yo le había pedido.

— Por favor You— el sarcasmo hizo su aparición en la voz de la ojivioleta —, dime que no eres tan idiota como para creerte que solo lo hacía porque "era lo que querías".

— ¿Idiota yo? ¡¿Y qué hay de ti?! ¡Tú y tu estúpida espera eterna para que Ma…!

— ¡CHICAS! — Yoshiko se puso en medio de ambas y las separó con toda la extensión que poseía en ambos brazos — Esto se está saliendo de nuestras manos— miró a Kanan —. Kanan, recuerda que es You a quien le hablas, y You— la peligrisácea sintió su corazón oprimirse al notar que las lágrimas se habían acumulado en los ojos de la datenshi, mordió su labio, solo estaba empeorando las cosas —… recuerda que es Kanan de quien hablas, ¿en serio quieres decir lo que querías decir?

— Yochan…— Kanan aflojó sus hombros, los cuales estaban tensos. Tomó la mano de Yoshiko y la apretó, sabía que de las tres, el ángel caído era el primero en llorar cuando había una pelea, pero también la primera en hacerles entrar en razón.

— Lo sé— You volvió a sentarse y cubrió su rostro con ambas manos—. Lo siento… realmente… Yo no quería decirlo…

La amante de los delfines y el gran ángel caído Yohane se sentaron de nuevo a su lado y la abrazaron, quizá era lo mejor de momento, ya después hablarían con ella.


No solo había hecho una grieta, parecía que había roto algo, pero… ¿entonces por qué se sentía tan triste? Al fin parecía que estaba avanzando, después de tanto tiempo, al fin estaba un paso delante de Riko Sakurauchi.

— ¿Por qué, madre?

Podía escucharlo en su cabeza, una voz autoritaria, un tanto chillona, que le repetía que, si no podía conseguir lo que quería, entonces no servía que estuviera viva, que tenía que luchar, pisotear a quien estuviera en su camino, y que, si regresaba pisoteada, entonces ella la hundiría aún más. Antes no le importó seguir esas palabras.

La chica que era aspirante a capitana del equipo den natación cuando ella iba en primer año.

Tuvo un conveniente accidente con su bicicleta mientras iba cuesta abajo, la lesión le impidió presentarse, así que fueron con la siguiente en la lista, y el nombre de Ame Kagami apareció en la hoja del equipo, siendo precedido por la palabra "capitana".

El chico que amenazaba con denunciarla por haberle hecho daño a la chica que le gustaba.

Encontraron en su casillero del gimnasio al que asistía revistas pornográficas y fotografías de chicas en ropa interior en el vestidor femenino. Nadie le creería a un pervertido, menos a alguien que quisiera apuntar como culpable a una chica que simplemente iba y venía de la escuela a su casa, ayudaba a su madre inválida y que era respetada por todo su equipo; no había forma.

Las chicas que quisieron confesarse a You.

Bastó con tener una plática pasiva-agresiva con ellas.

La perra que había arrebatado a You de sus brazos en Tokio.

Una mezcla con un poco de hidróxido de sodio había sido la solución, tampoco era que quisiera dejarla ciega, solo enseñarle una lección para que no volviera a meterse con ella.

No sentía el más mínimo arrepentimiento, no quería ser pisoteada, pero… You siempre había sido tan alegre y enérgica, que ahora, verla todo el día yendo de un lugar a otro, llorando, lamentándose, golpeando piedras y paredes… Esa no era su You, no era la You que quería ver. ¿Por qué se ponía así por una simple pelea?

La sensación de que era una intrusa se hizo más grande en su pecho, pero ella no era una intrusa… ¡Era el verdadero amor de You!

Pero entonces… ¿Por qué…?