Las nacionales están a la vuelta de la esquina, por ello Will nos tiene ensayando como esclavos las canciones una y otra y otra vez.

Escoger una para cantar en otro idioma nos fue bastante difícil, hubiera querido cantar algo de tatu en ruso, not gonna get us o alguna de Waste Management… sin embargo me topé con una un poco más… adecuada a Glee y, pudiéramos encontrar un saxofonista que nos apoye, lo cual haría del acto algo más impactante: Julia Savicheva - Esli v Serdce.

Era nueva para mí, en la vida la había escuchado, pero entre tanta canción aleatoria me encontré con ella, así como por ejemplo me encontré hace bastante tiempo con Her Name is Calla o Nachtmahr. Grupos completamente diferentes en cuanto a género pero igual de buenos, al menos para mí.

Así que después de tanto deliberar en sí debíamos cantar en Alemán de nuevo o sí debíamos hacerlo ahora en francés, decidimos que nos vendría mejor hacerlo en Ruso, todo un reto, lo sé, pero ese reto nos valió las regionales. Crucen los dedos, con un poco de suerte ganaremos las nacionales y regresaremos a McKinley con un trofeo en las manos.

Cantaremos todos esa, pero sobre todo se escuchará a Rachel y a Santana que son las que tienen una voz más potente, espero, de verdad, con todas mis fuerzas que Santana no haga el ridículo de sí misma… como lo hizo cuando cantó La Isla Bonita.

Ahora que no está Quinton creí que Finn volvería a ser el líder masculino, pero para sorpresa de unos cuantos y la no sorpresa de la mayoría, quien se lleva el premio es Blaine. El señor de los solos. Lo digo con un poco de dolo… a decir verdad sí es quien desde que ha entrado a la preparatoria canta en demasía, a veces me da flojera, a veces me aburre verlo bailar, otras tantas nada más de verle la ropa ya estoy llena de pereza… pero, eso implicó que Finn no cantara con Rachel, que no la acompañara en la voz y… nenes, eso ya es un plus.

En fin, la canción del medio será It's All Coming Back to Me Now de Celine Dion; canción que al menos a mí no me impresiona en lo absoluto habiendo unas mucho mejores, pero ya conocen a Shuester… y para finalizar tenemos Edge of Glory de la majestuosa y controversial: Gaga! Gaga para reina gay!

Es un caluroso pero nublado fin de semana, no hay sol que pase por las nubes pero me sofoca la resolana y aunque comienza a hacer un poco de viento, es cálido.

Los padres de Rachel no están, para variar, este mes se la han pasado de viaje y creo que es por el trabajo de Leroy, no recuerdo bien de qué van sus convenciones, no sé si vende medicamentos o si en realidad es doctor, algo me dijo Rachel en uno de esos días en los que estábamos echadas en el pasto del parque y lo único que tenía en mi mente era su mano entre la mía, por ende sólo la oía, pero escucharla… bueno, me era difícil.

Cuando una posa su mirada en sus labios no hay poder humano que pueda quitarme de ahí… me atrapan… y luego comienzo a imaginarla en mil y un posiciones, desnuda o semidesnuda o con ropa, pero cerca de mí, siempre.

Ya no es cuestión de hormonas masculinas o femeninas, es cuestión de que es Rachel y tratándose de ella mi libido sube y sube tanto que se me calienta todo el cuerpo.

Dejemos de divagar, ya que los padres de Rach no están en casa y volverán hasta el Lunes, nos ha invitado a ensayar las canciones de las nacionales, obviamente la mayoría, como siempre, la han mandado al diablo con aquello.

Así que sin quejarnos en lo absoluto, dejamos que Artie, Sugar, Mercedes, etc. Se larguen a casa y nos dejen a nosotros divertirnos como ultimadamente nos hemos divertido sin ellos; además, como aún no estamos demasiado listas para contarle a los otros sobre nuestra relación, preferimos estar en compañía de los que valen la pena para pasarlo bien.

Como acostumbramos desde entonces, Puck es quien lleva las cervezas, Rachel pone el día de hoy el escenario para cantar, la pantalla plana y el lugar dónde dormir, Santana las botanas y Kurt y Blaine las pizzas, yo, San y Britt las hamburguesas. Nada mal, eh?

Pero bueno, la noche aún no llega y tenemos el asador prendido y huele a carne de hamburguesa, con el hambre que tengo, mi apetito apenas y puede esperar porque estén listas (y las pizas aún no llegan). Se escucha cómo comienzan a hacerse, el humo se eleva por entre la palmera.

La mayoría estamos de shorts y sandalias, excepto Britt y Rachel que están ya dentro de la alberca.

-No extrañas ser chico?-. Me pregunta Puck; estoy recargada en la palmera y veo cómo da vuelta a las carnes y las salchichas.
-A ratos-. Es una respuesta honesta.
-Por qué a ratos?-. Vuelve a dar vuelta a una carne y escucho el ssss, el jugo cayendo al carbón, mi apetito se abre cada vez más y más.
-Pues no sé, a veces siento que las cosas eran más sencillas, pero luego recuerdo que ya no estoy lidiando con Kitty y que Finn ya no me golpea en los pasillos-. Con esto Puck se echa a reír y yo junto con él –Y pues… la ropa, sabes? Creo que podía ser más como yo o sentirme más cómoda con la ropa de hombre-.
-Si bueno, la verdad es que la ropa de hombre es más cómoda… pero te va bien la de mujer, no te vuelvas una lesbiana Butch-. No puedo creer que sepa esos términos y me le quedo viendo –Qué? Tengo una amiga lesbiana por internet, quería que iniciáramos juntos el negocio de limpieza de piscinas-.
-Oh vaya… como sea, no, no seré butch-. Me veo las sandalias que son color verde, con un short blanco que no me queda holgado y una playera verde también, que tampoco me queda floja… así que no me veo butch –Además, ya me está creciendo el cabello-.
-En unas semanas parecerá una melena de leoncito-. Es Demy que acaba de llegar… ah sí, ella iba a traer un par de botellas de vodka.

Me besa la mejilla y me despeina, alborotándome el cabello que me he peinado con cera.

Rachel nos mira de reojo, creo que en el fondo, siempre estará un poco celosa de esa complicidad y acompañamiento que tenemos esa y yo, que nos unimos tanto en un periodo corto de tiempo y logramos compartir varios secretos. Incluso casi ser algo más que amigos.

-Y me pondré a rugir por los pasillos de la preparatoria-. Contesto y me acomodo de nuevo el cabello que se me vino un poco a la frente.
-Cuidado con la gatita, no la vayas a atraer-. Dice Puck.
-Ew Kitty-. Demy no puede negar su aversión por la rubia porrista que es mi minicopia.
-Es sexy-. Decimos él y yo al mismo tiempo y volteo en seguida a con Rachel para cerciorarme de que no me ha escuchado.

Negativo. Ella sigue jugando con Britt en la alberca y ahora se les une Santana que ya le ha echado ojo a Demy. Ambas se miran un poco y sé que son cómplices de lo que haya dicho esa mirada, mi amiga deja las botellas de Absolut en la mesa que está en la 'palapa' y camina hacia la alberca mientras se quita los shorts y la playera sin mangas.

Puck y yo la observamos sin decir una sola palabra, casi con la boca abierta. Digo, amo a Rachel y estoy con ella y soy con ella, nada más, pero eso no me quita poder ver lo que hay… o ustedes que opinan?

-Y nunca te la tiraste-. Me dice. Kurt viene hacia nosotros y escucha el comentario.
-Estaba reservado y reservada para Rach-. Le apunto con mi cerveza que acabo de abrir.
-Bien dicho Kurt-. Puck se encoje de hombros.
-Aún así creo que debiste de habértela tirado, con ese cuerpo!-. Menea la cabeza y me juzga por haber sido cobarde.
-A final de cuentas recuerda que fue ella quien me desairó-. Escucho un chapoteo y Blaine sale a la superficie, se les ha unido a las chicas en el agua.

Cuando estaba a punto de perder mi paciencia y convertirme en un Hulk hambriento estuvieron listas las hamburguesas y llegaron oportunamente las pizzas. Así que ese apetito enorme que no se me ha podido quitar desde que fui chico, comenzó a ser saciado.

Apuesto que si no me pongo a hacer ejercicio pronto ganaré bastantes kilos y no quiero que eso vaya a suceder, recuerdo los que gané cuando Beth y no puedo dejarme subir de peso, bajarlo es tedioso, exhaustivo.

-Te estaba viendo desde la alberca-. Se acerca Rachel a mi oído mientras yo mastico una salchicha –Y eres taaaan sexy que apenas puedo esperar para tenerte en mi cama-. Trago con dificultad. Y río de manera tonta, tan tonta que me avergüenzo de mí, estoy segura que me sonrojé un poco –Y aún tengo el don de hacerte sonrojar-. Creo que me sonrojé un mucho.
-Basta!-. Digo juguetona –Me estas apenando-. Kurt y Blaine nos miran y sonríen.
-Me gustan juntas-. Dice Blaine.
-Sí, creo que por fin se les nota felices-. Complementa Kurt.
-Después de toda esa maldita tensión sexual ya era hora! No podía más con ellas, lo juro, hasta yo me frustraba-. Ese comentario no pudo venir de alguien que no fuera Santana.

Yo refunfuño entre dientes pero Rachel me abraza por la cintura y recarga su cabeza en mi pecho, agarrándose fuerte de mi playera y luego se levanta para besarme la mejilla.

Demy, Kurt, Blaine y Britt sueltan un 'awwww' sincero, Santana y Puck lo hacen de forma sarcástica y me hacen reír. Paso mi mano por la cintura de Rachel también y la levanto del suelo para abrazarla fuerte.

Tras esa demostración la deposito de vuelta en el suelo y seguimos comiendo hasta reventar.

Terminamos llenos, yo siento que el estómago me va a explotar, siento la comida en la garganta, cómo pude comer tanto? Estamos echados en el pasto haciendo gemidos como de dolor, quejándonos de todo lo que 'tragamos' esa es la palabra, tragar.

El día se siente más fresco y apuesto a que mas tarde lloverá, así que sólo esperaré un poco a que pueda moverme a la alberca, por moverme digo caminar, no rodar.

Siento la mano de Rachel tomar la mía y luego caigo en cuenta de que Puck está hablando de Beth.

-Me ha dicho Shelby que ya se cae menos mientras camina y que ha comenzado a decir más palabras, también ha considerado en llevarla al Kinder para que comience a socializar con más niños y me mandó unas fotos-. Siento que el corazón me corre rápido dentro del pecho y sé por qué Rachel me ha tomado de la mano tan fuerte. –Quiere que le dé un par a Quinn, claro, si ella quiere-. Me tomo unos segundos para pensar en mi respuesta.
-Podrías enmarcarlas y dármelas?-. Respiro con mayor soltura –Y, puedes decirle a Shelby que tengo ganas de visitarlas?-.

Santana se levanta un poco recargándose en los codos y me mira con seriedad.

-Creo que he superado esa parte de mi vida, estoy muy contenta de que Shelby sea su madre adoptiva, la quiere y la cuida y creo que poco a poco debo introducirme en la vida de Beth-.
-Es lo más sensato-. Dice Puck que tiene los ojos cerrados y la frente arrugada porque le cala la luz que reflejan las nubes.

San vuelve a acostarse y sé que me ha creído, aunque no dudo que después pueda interrogarme sobre si eso fue verdad o una gran máscara para ocultar lo mucho que me duele Beth.

La verdad es que ya no me duele, las circunstancias de entonces fueron esas, yo no podía hacerme cargo de ella, no porque no tuviera los medios monetarios, sino porque no iba a saber cómo cuidar de ella y darle todo el amor de madre que merecía.

Aunque en realidad, lo que no he preguntado es, cómo se siente en estos momentos Rachel respecto a Shelby, su madre biológica. Sabía que le dolía, que no tenerla a su lado o no haberla tenido nunca era algo que le molestaba, yo la veía entristecerse de vez en cuando por eso… también enfurecer cuando llegaba sin avisar porque el sube y baja emocional la cansaba.

Permanecemos en silencio un rato más, incluso siento que me voy a quedar dormida y del otro lado escucho a Kurt roncar, lo cual me provoca una ricilla divertida lo mismo que a Rachel. Me estiro y me doy cuenta que ya no siento el estómago como una roca y entonces me siento.

Veo a Rach que sólo trae puesto el short, sus senos debajo de la tela del bikini, el vientre plano, la piel tostada, y esas piernas… me levanto y con rapidez la cargo, abre los ojos sin saber qué es lo que está pasando y se aferra a mi cuello fuertemente.

-Qué haces Quinn, qué vas a hacer? Quinn-. Pega su cara a mi clavícula y sin soltara nos damos un chapuzón.

Salimos rápido y buscando aire, después de tener la piel caliente por la resolana, el agua nos parece fría, puedo sentir cómo se me erizan los vellos y me duele un poco, quién sabe por qué.

Nos quedamos viendo mientras sonreímos y luego vemos por el rabillo del ojo que los demás brincan y en el aire se toman de las rodillas para caer de bomba en el agua, me salpican los ojos y me los tengo que tallar para que el cloro no me hiera más de la cuenta.

Pasamos una buena hora y media jugando, aventándonos agua en la cara, persiguiéndonos por debajo del agua y jugando luchitas como aquella vez en casa, sólo que esta vez Demy no se sube a mis hombros, sino Rachel y se pone bastante contenta cuando la vencemos a ella y Santana… quiero apostar a que esta noche vuelve a pasar algo entre ellas.

Estamos divertidos cuando el cielo se ilumina y se escucha un trueno, Rachel encoje los hombros y se lleva las manos al pecho, sé que se ha asustado y yo me río mientras me acerco a ella y la abrazo. Se deja mimar y eso a mí me encanta… dios! Cuánto tiempo pasé imaginándola tan cerca de mí y ahora… uff.

-No te rías-. Me regaña y hace un puchero.
-Es que te viste muy graciosa…-. Me da una reprimenda con la mirada –Y tierna y tierna-. Agrego.

Al cabo de unos minutos la lluvia cae en forma de llovizna y luego en un abrir y cerrar de ojos es un aguacero. Me gusta cómo se ve la corona que se hace en el agua con cada gota, y aunque ya estamos mojados decidimos que es momento de entrar a la casa.

Tiritamos cuando llegamos al pórtico y nos cubrimos con un par de toallas que estaban lejos del alcance de la lluvia, secándonos con ellas el exceso de agua y así sentir menos frío por el viento que había llegado junto con la lluvia.

Me gusta mucho el olor a tierra mojada y el sonido de las gotas sobre la teja color terracota que nos cubre. Nos quedamos viendo hacia la alberca y cómo arrecia cada vez más, la palmera se mueve de aquí para allá y entonces decidimos entrar a la casa.

Procurando tener los pies limpios entramos a la sala que tiene una suave alfombra color gris muy claro, casi blanco y al menos a mí me parece delicioso cómo se siente en las plantas de mis pies.

-Necesito bañarme-. Digo, no es bueno dejarme por mucho tiempo el cloro en la piel y en el cabello.
-Puedes bañarte en mi habitación; le diré a Santana y los demás dónde pueden bañarse-.
-Ahorren agua y báñense juntas-. Dice Demy guiñándome un ojo, es muy íntimo y muy pronto para hacerlo, así que Rachel y yo sólo nos volteamos a ver, sonreímos y agachamos la mirada, yo camino a las escaleras y subo rápidamente.

A veces soy tan marica.

Cuando salgo del baño Rachel me está esperando sentada en la cama, con las manos entre las rodillas, me mira y me sonríe.

-Eres tan linda cuando te apenas-. Le sonrío y camino hacia ella mientras me seco el cabello con la toalla.
-Y tú a todas horas, pero eso ya lo sabes-.
-Claro que lo sé Fabray, soy irresistible-. Me echo a reír.
-Pero sobre todo modesta… creo que ya te lo había dicho-. Le doy un pico.
-Bueno, ahora es mi turno en el baño, San y Britt ya están en el sótano, ellas sí ahorraron agua-. Me dice de forma pícara, camina hacia la puerta y se mete sin verme.

Suspiro, en parte porque me encanta y en parte porque no sé cómo reaccionar a veces a esas formas de ser pícara conmigo, no sabía que tenía el poder de hacerme apenar y eso es increíble.

Bajo al sótano y sólo faltan Kurt y Blaine. Santana tiene una cerveza en la mano y no es sino hasta que la veo que se me antoja una, cuando se siente la lata fría en la mano el cerebro en seguida manda la sensación de que estamos a punto de refrescarnos, se me hace agua la boca tan solo de sentirla y cuando le doy el primer trago su amargo sabor y burbujeante textura en la lengua me relajan en seguida.

Veo el escenario y en recuerdo a Rachel cantando con Blaine, cuando me llamó amiga, yo de cara triste, la gente pensando que lo estaba porque Sam estaba con Santana sin siquiera sospechar que estaba así porque el estar en sus terrenos me recordaba lo cerca y lejos que estaba de mí.

Pero ahora la tengo, es mía, Rachel Berry es mi novia.

Al pasar los minutos me enfrasco en una plática con Demy y con Puck, Rachel, Kurt y Blaine aún no bajan, la música suena, comienzan a conectarse los micrófonos y entonces siento unas manos que se aferran a mí estómago y reconozco que es Rach quien está tan cerca de mí.

No puedo esperar para graduarme, mudarme a Nueva York y de ser posible vivir con ella, estar juntas mucho tiempo, platicar de nuestro día a día, tenerla así, abrazada a mí mientras le preparo el desayuno los fines de semana.

Doy un trago a mi cerveza y con la mano libre le acaricio las manos que tiene entrelazadas.

-De qué hablaban eh?-. Me besa el hombro y se pone a mi lado.
-De las nacionales-. Contesta Puck –Tenemos que regresar con un trofeo, imagina a las chicas que traeré locas por mí de regresar como campeones-.
-Ya las traes locas Noah, no hace falta que regreses con un trofeo… pero la verdad es que yo también lo quiero en una vitrina en el salón-.

Sonreímos, imaginando cómo se vería ese enorme trofeo en la pared de nuestro salón de coro. Hemos luchado por él dos veces, la tercera es la vencida, no podemos regresar a Mckinley como perdedores, derrotados, no una vez más, muchos de nosotros vamos a graduarnos ya y es una victoria que necesitamos…. Pero sobre todo, merecemos.

-Ya hemos pensado en la ropa que llevaremos?-. Pregunto directamente a Rach.
-He pensado en algo rojo con negro para las mujeres y los hombres traje negro con corbata roja-. Sonreí.
-Pues sí, dudo mucho que se vieran atractivos con un traje rojo-. Digo.
-A mí me hubiera encantado un traje rojo-. Dice Blaine.
-Habla por ti dude, yo no me pondría un traje rojo-. Le contesta Puck y con justa razón.

Comienzan a discutir pero en buen modo, que si mejor uno amarillo, que si con los moños que usa Blaine, o quizás con ajustes de moda que pueda sugerir Kurt, ríen y se avientan cojines en la cara, Puck no contesta sus mini agresiones porque aventarse los cojines así es cosa de chicas. Yo si siguiera siendo Quinton tampoco lo haría.

-Qué vamos a cantar hoy? Porque no nos iremos de este sótano hasta que me acompañes en una canción-.
-Al mero estilo pretty/unpretty?-. Me echo a reír.
-Pero sin nariz rota-. Contesto.
-Y sin tensión sexual-. Me grita Santana desde el sillón.

Rachel menea la cabeza y le voltea los ojos pero tiene una sonrisa en el rostro; me gusta que se esté divirtiendo.

-Entonces qué cantaremos?-. Me toma de la mano y se cuelga de mi brazo caminando al escenario con los micrófonos ya instalados.
-Tengo ganas de ponerme mucho más gay que con Pretty/Unpretty-. Dejo mi cerveza cerca de la desnivel –Diamonds de Rihanna-.
-Yei-. Britt aplaude y se acomoda en su asiento –Me gusta esa canción-.

Como siempre las notas altas son de ella, y hacemos un conjunto hermoso de voces como aquella vez, me gusta cómo nos combinamos, cómo nos entendemos en cada acorde, en cada párrafo, con cada palabra.

Cómo nos divertimos caminando de aquí para allá; cantar libera el alma y aunque yo no tengo nada que liberar por el momento, me siento contenta.

La noche pasa con más juegos, canciones, retos. Terminamos un poco ebrios porque uno de esos juegos fue meter la moneda en el vaso tequilero. Yo siempre tengo muy buena puntería, creo que algo de eso se lo debo a Sue Silvester y su equipo de porristas, mis reflejos son muy buenos gracias a ello.

-No sé… -. Comienza a decir Puck con la lengua adormecida –Por qué estoy rodeado de homosexuales… no me estoy quejando-. Reitera mientras se deja caer en el sillón y se tira media bebida encima –Pero me hace falta otro buen amigo con quien hablar de chicas y expresarme de hombre a hombre-.
-Nosotros somos hombres-. Responde Blaine.
-Ya sabes a lo que me refiero-. Da un trago a su vodka –Lo que quiero decir es que, en estos momentos necesito un Quinton de vuelta-. Me llena de ternura su comentario.
-Puedo ser Quinton-. Le contesto también con la lengua un poco adormecida –Soy Quinton-.
-Bah! Pero como ahora eres papa casada no podemos hablar libremente de chicas-. Está haciendo un mini berrinche muy poco característico de Puck.
-Creo que alguien ya bebió demasiado-. Escucho a Britt desde el otro lado de la habitación.

Y sé que tiene razón porque se le están cerrando los ojos y está a punto de voltear el vaso sobre el piso del sótano de Rachel.

Corro y la sostengo antes de que pueda tirarlo, Puck se hace a un lado y se deja caer sobre el brazo del sillón y muere en él, así sin más se queda completamente dormido. No habrá poder humano que lo despierte, yo lo intente varias veces cuando bebíamos en mi habitación cuando éramos bros, ahora recuerdo que hay fotos de él con la cara pintada con plumón.

Creo que las subiré a facebook y las etiquetaré.

Blaine y yo lo cargamos como podemos y las chicas abren el sofá cama que hay en el sótano, creo que dormirá solo… a mí honestamente no me gusta mucho eso de dormir en los sótanos o en lo áticos, pero bueno, el con toda su ebriedad no se dará por enterado de que está solo acá abajo.

Busco en la hielera otra cerveza, quedan tres y media botella de vodka.

-Bien chicas-. Digo –Porque a ustedes también las considero chicas-. Volteo a ver a mis amigos gays –vamos a jugar el juego de las preguntas-. Dejo las bebidas en el centro para que podamos seguir bebiendo y volteo a ver a Rach –Amor, tienes nipes?-. Me asiente y camina hacia el gabinete que está donde tiene los vinos.
-Y eso cómo se juega?-. Pregunta Kurt.
-La carta más grande le pregunta a la más pequeña, si a dos personas les toca un dos, y a tres les toca un as, entonces cada uno le hará una pregunta a los perdedores y tendrán que responder con la verdad-. Que al cabo el alcohol a todo mundo pone sinceros.

Nos sentamos en círculo en el piso y reburujo las cartas, luego fumo un poco y le tiro la ceniza al cigarro aventando al mismo tiempo el humo hacia arriba, evitando que incomode de más a Rachel… Rach, que ya tiene también los ojitos curiosos y un poco rojos.

-Yo te quiero tanto-. Me dice cuando comienzo a repartir las cartas que están boca abajo. Le sonrío con ternura.
-Y yo a ti tontita-.
-Vamos a jugar o vamos a ponernos molestas?-. Me pregunta santana y da un sorbo a su bebida.
-Déjalas-. Es Demy, que la calma mientras le acaricia el lóbulo de la oreja.
-Bien, destapen sus cartas-. Digo.

Tengo una jota y santana tiene un tres, los demás tiene un cuatro, dos sietes, un seis y un diez. Se escucha un 'uuuuuh' en la habitación y saben que no me tocaré el corazón en mi pregunta… pero, primero necesito pensar bien en ella… aunque en realidad, puede que si tengo suerte me toque preguntarle algo otras cinco veces.

Tengo la mano en la barbilla, fingiendo que estoy pensando muy bien en cómo destruirla…

-San… dinos… quién de todos con los que has estado es el peor en la cama-. Se atraganta con su bebida y se echa a reír.
-En serio quieren saber?-. Los demás sonríen, curiosos por saber la respuesta.
-Momento!-. Interrumpo –Debemos jurar que lo que sepamos se queda aquí, no es que nos vayamos a acordar de todo mañana, pero lo que recordemos no debe salir de estas cuatro paredes-.
-Lo juramos-. Dicen todos al mismo tiempo.
-Bien, continúa-.
-Bueno, con toda honestidad y lo lamento-. Voltea a ver a Rachel –Bueno no tendría por qué lamentarlo pero… pues… Hudson, es malo para besar y es malo para hacerlo, no sé cómo pudiste Berry-. Rachel no contesta, pero no ha dejado de sonreír y luego pareciera como que procesa la información, se hace para tras recargándose en las palmas de las manos y agrega.
-Tienes razón, es malo-. Yo me he quedado boquiabierta.
-Ok, reparte rubia-. Me anima Demy.

Rachel dos, Santana cuatro, Britt seis, Blaine tiene un nueve, Kurt un diez y Demy una reina. Uff.

-Bueno, debo asumir-. Comienza sin llegar a la pregunta aún –Que entonces Quinton es mejor en la cama-. Ahora me sonrojo –Qué fue lo que más te gustó que te hiciera esa noche en el hotel?
-Uuuuh-. Dicen pícaramente los que están a nuestro alrededor.
-Es una muy buena pregunta!-. Dice Kurt divertido.

Rachel esta callada y pensativa, pero roja y sonriendo, parece que se perdiera en sus pensamientos, recordando esa noche y por el rabillo del ojo veo como tensa una mano y cierra un poco las piernas. Ay dios.

-Fue muy dulce y… cuando lo hizo despacio supo cómo prenderme a pesar del nerviosismo-.

Hay revuelo, unos aplauden, otros vuelven con el 'uuuuh' y otros chocan los talones contra el piso. Yo quiero esconder la cara en algún lado. Volteo a ver a Puck, mañana estará arrepentidísimo de haberse perdido esto.

Las preguntas siguen, nos enteramos de que Kurt tuvo cierto gusto por Quinton, lo mismo que Blaine. Que Blaine tiene ganas de hacerlo en un estacionamiento con Kurt, que Santana ha perdido la cuenta de los hombres con los que ha estado. Britt se masturba diario (cosa que le consta a San) Demy no ha estado con chicos :O! Rachel tenía fantasías sexuales conmigo desde segundo semestre. Describí cómo se siente hacerlo con una chica siendo hombre…

Que a Santana le gustan más si no están circuncidados o gustaban, ya no sé. Britt tiene la fantasía sexual de hacerlo sobre un Pony (WTF) y Rachel tiene la fantasía de que usemos un strap-on (más WTF) y con tanta sinceridad sexual yo siento que necesito ir a la cama con Rachel ya.

Y… cuando llegamos a su habitación, en cuanto cierra la puerta la tomo de los hombros y la aprisiono contra ella.

-Con que un Satrp on, eh?-. Me sonríe.
-Creo que tengo esta obsesión por si lo moverás tan bien ahora que eres chica-. Uff, me caliento mucho más.

La levanto y laza sus piernas en mi cintura, nos besamos frenéticamente y nos abrazamos fuerte, camino con ella a la cama y la dejo sobre el colchón, hincándome entre sus piernas para comenzar a desnudarla y en el camino me desnudo yo también.

Siento que la piel me arde.

Se arrastra con los codos hasta la parte superior de la cama y abre las piernas para que me ponga en medio de ellas.

La beso un rato más, pero no tanto porque me urge hacerle el amor, es de esas noches en las que no puedes esperar, que no te interesa el coqueteo, las caricias, los besos largos, quieres estar dentro de ella y tenerla dentro de ti ya.

Y al bajar la mano y sentir su humedad, lo mucho que resbalan mis dedos en su sexo sé que no puedo esperar más para tocarla, así que comienzo con su clítoris mientras ella llena la habitación de gemidos.

Ahora tengo su mano entre mis piernas también y entre la dos hacemos de su cuarto una sinfonía de gemidos y sudores que nos nublan la mente y nos hacen hervir el cuerpo.

Me animo por primera vez a bajar poco a poco hasta que los vellos de su pubis me hacen cosquillas en la punta de la nariz y cuando bajo un poco más y le beso los labios vaginales y me deja estar ahí sé que tengo el permiso para usar mi lengua.

Soplo un poco y veo cómo se le eriza la piel, también puedo sentirlo en las yemas de mis dedos que le acarician las piernas. Levanto un poco la mirada, tiene las manos en el rostro y los pezones erectos.

Estoy nerviosa, nunca lo he hecho pero al olerla no puedo parar y la punta de mi lengua encuentra el lugar donde debe estar.

Jadea con cada toque de mi lengua en su sexo, la traigo más a mi cara, pasando mis manos por debajo de sus piernas y hacia sus ingles, como si le abrazara las piernas y le al estirarme le alcanzo un seno. Lo estrujo un poco y luego le pellizco delicadamente un pezón; ella se retuerce debajo de mí y siento que estoy tan mojada que no aguantaré más.

Me dice que no me detenga y que siga con mis movimientos rítmicos, reconozco que está por llegar y cuando lo hace me jala un poco el cabello y aprieta sus piernas alrededor de mi cabeza.

Tan llena de energía como está, me da media vuelta y me pone de espaldas al colchón, me abre las piernas y siento el primer ataque. La humedad de su lengua con la humedad de mi sexo hacen un conjunto delicioso y casi puedo asegurar porque se convertirá en una de mis formas favoritas.

Me aferro a las sábanas de su cama y se me acalambran los dedos de tan fuerte que las tengo sujetas, luego las suelto y me aferro a las orillas del colchón, siento que si no me sostengo me caeré, así como cuando uno se caen en un sueño, esa sensación de vacío bajo uno. Y recuerdo que es así como yo siento los orgasmos.

Tengo el corazón latiéndome fuerte en el pecho y la piel me brilla por el sudor, lo mismo que a Rachel. Se tira sobre mí, respirando rápidamente y se frota contra mi cuerpo.

-Eso fue…-. Dice entrecortadamente –Wow-.
-Lo sé-. Respondo.
-De haber sabido que se sentía tan bien-.
-Lo sé-. Vuelvo a decir.

Mi respiración es sonora e intento jalar tanto aire como sea posible para que mi ritmo cardiaco vuelva a la normalidad. Le acaricio la espalda que hace un arco en donde está la espina y luego le acaricio las nalgas, tomándome la libertad, rompiendo un poco las barreras del pudor.

Gime cuando se las acaricio.

-Prende la luz-. Abro los ojos y me quedo petrificada.
-Cómo dices?-.
-Que estires la mano y prendas la luz de mi buró-. Me ordena.
-p-p-pero…-. Me pone un dedo sobre la boca.
-En serio, hazlo-.

La luz ilumina la habitación, puedo verla sobre mí, mirándome con esos hermosos ojos que tiene.

-Quiero hacerlo con la luz prendida-.

Y así sin decir más, lo hacemos de nuevo y de nuevo y de nuevo, hasta que estamos demasiado cansadas y caemos rendidas una al lado de la otra.