DEUDA SALDADA
CORAZON INDOMABLE
Cap 25
Mansión Bonot 31 de Octubre
10:30 pm
Bonot se cercioro de que estos testarudos se reconciliaran de una vez por todas, sabia del carácter efusivo y tremendamente apasionado de Terry y sabia que Albert era un hombre noble, comprensivo, ante todo un caballero pero tratándose de una mujer cualquier gota de cordura se convertía en nada.
Temía que las cosas fueran a terminar mal, en un pleito feroz, Terry ahora no estaba confundido como en Philadelphia sabia lo que quería y la razón por la que estaba aquí, nada lo haría cambiar de parecer si en otro tiempo sin estar seguro defendió sus amores por Candy ahora con mas razón lo haría.
Albert es un hombre cuerdo y consiente evitaría a cualquier costa un pleito excepto si, los llegaba a encontrar en una situación intima como en Philadelphia eso no lo toleraría exigiría respeto a su protegida y a su apellido, con todo eso encima lo que mas temía el mago era la reacción de Candy, ella aun desconocía algunas verdades y eso pudiera arruinarlo todo, lo que Gerard no sabia era que esto ya se había vuelto un juego de dos donde Candy era una jugadora dinámica ya no se dejaba llevar pasivamente por donde Terry o el experimentado mago la condujeran.
Gerard estaba en su propio análisis de la situación cuando un fuerte grito lo puso en alerta.
-¡Terrence Grandchester!
Escucho la voz de Candy y sin atreverse a mirar solo siguió con atención su monologo en el resguardo de las sombras, conoció por boca de Candy los muchos eventos por los que atravesaron, como se conocieron como se enamoraron y como se separaron en dos ocasiones la tercera y ultima por la introducción de Susana a la vida de Terry y las desafortunadas circunstancias que los llevaron a tomar esa decisión de separarse definitivamente.
Fue testigo de cómo Terry la forzó a que ella al fin se abriera, si, era arriesgado doloroso y quizá extremo pero necesario ya que Candy era demasiado testaruda y una verdadera mártir viviente, Gerard fue testigo audible de lo mucho que ella amaba a Terry también comprendió que ella se sentía culpable por amarlo, por no poder olvidarlo al saberlo ajeno, se sentía abrumada y desesperada porque ese amor la estaba sobrepasando en lugar de desaparecer, no quería dañar a Susana pero al no querer hacerlo y enfrentar su realidad, logro dañar aun mas al amor de su vida, a ella misma incluso a Susana que vivió conformándose con migajas de un amor que nunca seria para ella.
Al final esos dos lograron comprenderse, perdonarse y entregarse sin temores al amor que los consumía lentamente. Mientras ellos se abrazaban el salió a buscar a Martha para que presenciara el resultado de su obra, ella era la autora intelectual de todo aquel teatro y pensó que a Martha le encantaría ver la culminación "la huida de los enamorados".
Martha hablo delante de Anie, Archie, Patty y Gerard al verlos alejarse en el auto.
-Es el triunfo del amor Gerard, gracias por ayudarnos, la Deuda esta a punto de saldarse.
-Creo Martha querida que ya pagase tu deuda,
-En parte Gerard, mi deseo era juntarlos y lo logramos, de verdad quiero verlos juntos pero para siempre, hasta que no sepa que lo lograron me sentiré satisfecha.
-Abuela, no puedes obligarlos a casarse, si a eso te refieres.
-jajajajajaja Patty lo haría si pudiera jajajajajaja ellos nacieron el uno para el otro, verlos juntos y felices seria maravilloso desde ahora lo que venga dependerá solo de ellos.
Al medio día del 1 de Noviembre la mansión Bonot fue quedando poco a poco vacía, los invitados se despedían del anfitrión estaban muy felices por los días maravillosos que pasaron en esa casa de ensueño.
Gerard despedía a cada una de las personas hasta que Anie, Archie y las OBrien entraban en el vestíbulo listos para regresar hacia sus hogares.
-Patricia por favor recapacita, piensa bien lo que estas haciendo, no se porque razón estas así pero…
-Abuela lo que tenia que pensar ya lo pensé y no hay vuelta de hoja -dijo Patty decidida.
-No me has querido decir que paso anoche entre Gerard y tú pero no entiendo tu comportamiento.
-Abuela no quiero hablar de eso ¡vámonos ya!
Las dos mujeres se encaminaron hacia la puerta ahí estaba Gerard, Patricia sabia que no iba a poder esquivarlo, le dolía haber tomado aquella resolución, para ella no había otro camino posible.
-¡Martha!
-Gerard querido…
-Por que no esperan a que todos se marchen para escoltarlas personalmente a Florida.
-Muchas gracias Gerard podemos irnos solas, además tu tienes compromisos en Las Vegas y no queremos darte mas molestias.
-¡Patricia no seas grosera! -dijo Martha perdiendo la calma.
Gerard sin tomar en cuenta la renuencia de Patty a su cercanía, la tomo de la mano y la alejo un poco de su abuela y amigos.
-Patricia reconsidera tu decisión, ven conmigo.
-No Gerard, lo siento no puedo, no dejare sola a mi abuela.
-¡Por supuesto que vendrá con nosotros! y siempre…
-Gerard ¡eh dicho que no! Creo que ayer quedo todo claro, no hay más que decir.
-¿Es tu última palabra?
-Si
-Entonces, que así sea.
Patty sintió que un grito quería salir desde sus entrañas desgarrando su garganta al ver como la dulce mirada de Gerard aquella que le brindaba solo a ella ahora era tan dura como una roca, ella quería decir que no, quería negarse pero no iba a dejar su vida para convertirse en la amante en turno de un famoso mago "nómada" además estaba su abuela no iba a dejarla por seguirlo a él aunque lo amara, así que dueña de si misma amarro su corazón y no dejo escapar ni una sola lagrima en presencia de Gerard.
Lo vio de frente la mirada de fuego de Gerard la asustaba, le provocaba escalofríos que casi podía sentir el odio que despedían aquellos ojos negros que la habían embrujado desde el día que lo conoció, se dio la media vuelta y salió de la casa del hombre al que amaba.
Patricia OBrien salió convertida en mujer con un talante y una seguridad que Anie nunca le había visto ya había escuchado hablar de aquel cambio súbito cuando una chica pierde su virginidad, ya no eran los gestos ni la mirada clavada en el suelo de la tímida Patricia que hacia apenas unos días había estado con ella en Nueva York.
El andar airoso y decidido, la postura erguida, la dureza en su semblante y ese brillo en las pupilas de Patty no daban lugar a dudas, su doncellez se había quedado en la casa de Bonot, entonces ¿por que ella se iba así como si nada parara? y ¿por que Gerard la dejaba partir?
Anie no podía entenderlo, ella tenia mas que cualquier otra virtud el ser discreta y mesurada le hubiera gustado correr detrás de su amiga y preguntarle que ocurría pero ni Patricia se veía con ánimos de dar explicaciones a nadie ni tenían el tiempo ni el lugar idóneos para hacerlo salían rumbo a la estación de trenes, ella y Archie hacia Chicago y su querida y cómplice amiga junto a su dulce abuela regresaban a Florida, en que momento, en que lugar sin incomodar a Patty ni levantar sospechas podría ella abordarla y decirle que estaba cometiendo un grave error al alejarse de Gerard y mas en aquellas circunstancias.
Entonces se dio cuenta de algo, si sus sospechas eran ciertas Patty estaba completamente enamorada del mago, de Gerard no tenia duda el no ocultaba su amor por ella, entonces ¿por que demonios se separaban? soltó un hondo suspiro que Archie pudo pervivir.
-¿Qué sucede Anie?
-Nada Archie
-¿Nada? No me quieras engañar cariño
-Es que se vuelve a repetir la historia
-¿Cual historia?
-La historia Candy y Terry
-No querrás organizar otra fiestecita para juntarlos ¿o si?
-No estaría mal… -dijo ella con una sonrisa picara al darse cuenta que Archie también lo había notado.
-Anie Britter, ni Patricia es Candy, ni Gerard es Terry, Candy es testaruda pero ingenua y despistada y Terry… ¡Terry es un malcriado! ¡Actor engreído y pesado!
-No olvides Archie cariño que más que pronto, será tu primo.
-¡Ah por Dios! ¡Ni me lo recuerdes! -dijo Archie con un bufido.
-jajajajajaja vamos cariño no es tan pedante, es un romántico encantador.
-¡Anie!
-Lo es para Candy… -dijo ella sonrojada
-Y al parecer para mi prometida también -dijo Archie molesto.
-¿Celoso?
-¿De ese patán? ¡Claro que no! -contesto indignado, Anie sonrió, se despidieron de Gerard que parecía tan tranquilo y calmado como si nada hubiera ocurrido- ¿A donde debo enviar la invitación Gerard? -dijo Archie.
-Archie, mejor dime en que mes se casaran y yo estaré al pendiente de la fecha no tendré residencia fija en algunos meses.
-Entiendo, bueno pues…
-Pasara la navidad con nosotros, por favor Gerard ya es parte de la familia -Archie trato de disimular su asombro sabia porque motivo Anie lo estaba invitando.
-Muy amable de su parte al invitarme Miss Britter, Albert también me hizo la invitación pero estaré en Francia para Diciembre.
-¡Oh que lastima! -exclamó Anie desilusionada.
- Su boda no me la perderé por nada, después de todo soy padrino de compromiso jajajajaja ¿en que mes se llevara a cabo el enlace?
-En Junio
-Hermoso mes
-Te esperaremos Gerard
-Ahí estaré Miss Britter
-Nos retiramos o perderemos el tren, un gusto haber sido tus invitados Gerard, tu casa es preciosa y tu un anfitrión inmejorable.
-Archivald esta es tu casa gracias por asistir, se que es un momento importante acaban de comprometerse.
-Gerard no me hubiera perdido por nada del mundo ver a mi hermana al fin feliz.
-¿Ni por nuestra boda? -dijo Archie malhumorado.
-Ni por mi boda Archie, con boda y sin boda nosotros somos felices y Candy y Terry no lo eran ¿me entiendes?
-Creo que si -contesto Archie sabiendo exactamente a lo que se refería ella, Gerard sonrió ante la complicidad de esta pareja que a leguas se veía que llevaban una relación bastante intima entre ellos, así como tiene que ser entre una pareja de enamorados.
-Ahora si nos vamos -Se despidió Archie.
Patricia descendió la escalinata hacia el coche que ya los esperaba, había estado parada en el pórtico mirando a un punto indefinido pero había escuchado todo claramente, ella sabia que Gerard iría a Francia en Diciembre, incluso el la invito a que lo acompañara, eso era lo que precisamente ella no deseaba, andar como su "dama de compañía" a donde el decidiera ir ¿y por cuanto tiempo? ¿Hasta que él se cansara de una mujercita tontamente enamorada e inexperta?
Sin mirar atrás abordo el auto seguida de su abuela que se despedía cariñosamente de Gerard, Patricia sentía que sus brazos se desprendían de su voluntad para volver a refugiarse en los fuertes brazos del mago para sentir su calor como en la madrugada de hoy, hasta entonces cayo en la cuenta de lo que había hecho, ni siquiera había reparado en lo sucedido entre ella y Gerard sintió que no tendría fuerzas para irse pero su orgullo era mas fuerte, ella se había revelado y emancipado de sus padres por no desear ser una "dama convencional" relegada a los deseos de sus progenitores como si de una posesión se tratara cediéndola al mejor postor, pasando a ser entonces la sumisa esposa de un marido a quien no había escogido y por el cual no sentía nada, ahora tampoco seria la marioneta de ningún hombre, ni aunque este hombre fuera el amor de su vida.
Continente Africano
Aldea Zuru, sabana Africana
11:30 de la mañana
-¡Ahh¡ esto es tranquilidad, paz total -exclamo Albert quitándose las gafas oscuras abriendo los brazos y dando una gran bocanada llenando sus pulmones del aire mas puro que pudo haber respirado, deleitando su olfato de ese olor característico de la sabana Africana
-George este es el lugar que siento como mi hogar.
George Johnson sonrió satisfecho al ver al rubio feliz como hacia mucho tiempo no lo había visto, la señorita Candy llenaba sus días de risas y felicidad pero no era comparado a la que veía hoy reflejado en sus ojos, en su rostro. El sabia que este lugar era muy importante para Albert nunca lo había visto mas feliz en su vida como cuando piso África por primera vez y se quedo a vivir algunos meses aquí en este rincón apartado del mundo como él lo llamaba, en realidad la estadía de Albert fue corta ya que al saber la noticia de la fuga de Candice del colegio, él que siempre había sido muy responsable sobre todo tratándose de esa chiquilla dejo muy a su pesar esta tierra agreste y caliente, todo cuanto amaba aquí incluyendo a la mujer de la que se enamoro.
Con mucho pesar tuvo que dejarla para ir en busca de Candy pues no se sabia nada de su paradero, en su camino de regreso se encontró con el viejo continente en guerra, fue herido y al no contar con identificaciones oficiales fue tomado preso en calidad de espía, se volvió un prisionero de los Estados Unidos, llego a Norteamérica de pura casualidad al mismo hospital donde Candy trabajaba y lo demás ya era historia pasada.
Cuando recobro la memoria y se dio cuenta que el sentimiento que depositaba en Candy era efectivamente amor pero no por ella, sino por otros ojos verde intenso como dos pedazos de Jade, se sorprendió el como Candy le recordaba tanto a esa chica que conoció en África de la cual hasta ese momento se dio cuenta que estaba enamorado de ella que la extrañaba, Candy era quien estaba ahí cerca de el cuidándolo con esmero y cariño, eran muy parecidas en carácter pero la rubia pecosa de coletas no era la dueña de ese amor que él sentía, ese sentimiento que le confundió ya tenia dueña.
Recordó entonces el lugar donde fue tan feliz y lo primero que hizo fue encargar a George mandara ayuda a la aldea Zuru donde el había prestado sus servicios al igual que esa chica que lo embrujo desde el momento que la vio, su verdes ojos intenso, su tez mística canela y sus cabellos largos y negros lo hipnotizaron pero no tanto como su entrega, valentía y arrojo, aquella mujer de origen árabe-egipcio con alma aventurera como la suya se había refugiado en la sabana Africana para prestar sus servicios como medico, porque ella lo era, una de las pocas mujeres que se atrevían a profesar tan dura y ardua profesión aun mas para una mujer.
Ella se dedicaba a los aldeanos mientras Albert se preocupaba por los animales, hacían una mancuerna perfecta ayudándose cuando el otro así lo requería.
Salma o "Jade" como la llamaban los aldeanos era un verdadero oasis en el desierto árido, nunca ni una vez una mujer le había interesado románticamente, claro que como hombre apuesto y joven tubo sus variadas aventuras en cuanto a pasiones se refiere pero estaba muy ocupado cuidando en la distancia de Candy y sus sobrinos y viviendo su propia libertad que no se ataba a nadie, como el mismo lo decía "no pertenezco a ningún sitio" hasta que apareció Salma que con solo una mirada lo atrapo sin que el pudiera si quiera poner algún tipo de resistencia.
Esta misteriosa damisela tan diferente a todo lo que el había conocido, joven igual que el, aguerrida, bellísima, inteligente, que aun sin vestidos lindos, grandes y estorbosos los cuales había cambiado por ropa cómoda, botas, pantalones ajustados y camisas claras de botones mas bien parecía atuendo masculino lo que ella vestía pero aun así lucia tan avasalladora mas mujer a los ojos de Albert, valiente parecía no asustarle la vida, ni siquiera vivir en medio de la nada entre condiciones austeras, animales salvajes y personas de un país y costumbres muy diferentes a las suyas.
-Quizá con suerte aun estés aquí… -pensó Albert
-Vaya, vaya, el vagabundo americano regreso, ¡creí que mis ojos no te verían mas! -Albert se volvió feliz.
-¡Cocum! ¡Viejo amigo eh vuelto!
-Nuestro querido benefactor esta es tu casa, bienvenido Albert
Aquellos hombres se abrazaron con nostalgia y verdadera alegría de volverse a ver, sus pieles parecían el día y la noche fundiéndose en un añorado abrazo. George celebraba interiormente aquella felicidad de su querido amigo, casi su hijo.
-Cocum las cosas han cambiado un poco por aquí.
-jajajajajajaja -el hombre de piel oscura rio de buena gana mostrando una blanca dentadura- Albert, hemos mejorado mucho gracias a ti y tu tecnología, ya no tenemos que buscar agua en lugares lejanos, ni tampoco sufrimos hambruna en tiempos de sequia como en el pasado, todo gracias a ti.
-Cocum, solo les hacia falta una pequeña ayuda para facilitarles las cosas, ustedes han sobrevivido en la sabana por siglos pero una pequeña ayuda no les caería mal.
-Albert gracias, la aldea esta muy agradecida con tu apoyo y…
-¡Cocum! ¡Cocum! ¡Es Willy!
-¿Qué pasa con él?
-¡Los chicos dicen que fue al territorio de los leones!
-Pero… ¿Cómo? El sabe que esta prohibido ir ahí.
-Encontró un cachorro de león y quiso devolverlo
-¡Por todos los dioses!
-¿Qué pasa? -pregunto Albert intrigado
-Willy… esta en peligro.
No muy lejos de ahí por el camino de terracería a los lejos, Albert conoció al tremendo Willy, no era un jovenzuelo arriesgado y travieso como el había imaginado, sino un pequeño niño de no mas de 6 años, llevaba en sus brazos al cachorro de león como si de un gato domestico se tratara, el terror consumió a todos los hombres de la aldea al ver que una manada de leones estaba no muy lejos de allí, si el cachorro chillaba el niño estaría perdido.
Albert bajo de un salto del vehículo y agazapado sobre la hierba se acerco sigilosamente al niño, para su infortunio el León alfa olfateo en el aire la presencia de intrusos en su territorio, se levanto dejando a las leonas a cargo de la prole y se dirigió hacia ellos, el en un salto increíble atrapo al niño con los brazos que estaba parado sin atreverse a mover y rodaron con todo y el pequeño felino sobre la espesura.
Albert inmediatamente tapo la boca del chiquillo para que no gritara, sin esfuerzo le quito al cachorro de león y lo dejo sobre el crecido pasto seco, con sigilo y con el niño apretado contra el se perdió entre la maleza, el león estaba ya muy cerca sabia que podía olerlos pero el maullido del cachorro atrapo su atención, el imponente y majestuoso león lo tomo por el pellejo y lo llevo junto a la manada.
Albert al fin destapo la boca del chiquillo le pidió que no hiciera ruido al comprobar que el león se alejo lo suficiente, se levanto del suelo arenoso con el niño en brazos corrió hacia los hombres de la tribu, ellos estaban ya preparados con sus lanzas para enfrentarse al león si se requería para salva guardar a su querido amigo y al niño que al parecer conocían muy bien, afortunadamente no fue necesario los aldeanos con sus típicos atuendos rojos comenzaron a cantar y a bailar con alegría en su lengua madre al ver a Willy a salvo.
-Willy eres un travieso, tu madre estará muy preocupada por ti -dijo Cocum abrazando con cariño al niño.
-Pero ¿por que? Solo quería llevara al cachorro con su familia -contesto con inocencia el audaz chiquillo.
-Eres muy valiente Willy, estuviste en grave peligro -decía Albert examinándolo minuciosamente para cerciorarse que no hubiera nada de gravedad.
-Me agradan los leones y no les temo, los leones son mis amigos así como lo son de mi padre, mi madre dice que mi elemento es el fuego y que el espíritu del león me cuida.
-¿En serio? -dijo Albert divertido, de pronto al levantar la vista y ver por primera vez la carita sucia del chiquillo vio en sus ojos el color del cielo africano, ojos grandes claros, chispeantes e inocentes, el cabello lacio y rubio, nada que ver con la tribu africana.
-Seguramente sus padres son cazadores extranjeros -pensó, eso le molesto de sobremanera, que hacían unos Europeos rompiendo el perfecto equilibrio africano con sus matanzas indiscriminadas y que padres tan irresponsables le permitían a su hijo andar por la sabana solo.
Camino a la aldea, de reojo Albert miraba a ese chiquillo "El espíritu del león me cuida" recordó, el niño era bastante bien portado para alguien de su edad jugaba alegremente con Cocum con quien parecía tener una cercana relación, eso le pareció mas extraño aun, los extranjeros no eran bien recibidos por los Zuru definitivamente era un jovencito bien portado, Había algo en ese niño que le parecía muy familiar.
-Willy ¿Cuántos años tienes?
-Voy a cumplir 5 Señor
-Eres muy pequeño aun Willy
-Parezco pequeño pero se cuidarme Señor, Además debo cuidar de mi madre.
-¿No eres muy joven para esa tarea?
-No Señor, mi padre me lo encomendó ¿verdad Cocum? -el viejo Jefe Zuru con el niño en su regazo solo sonreía.
-¿A si? Y ¿Dónde esta él ahora?
-No lo sé Señor mi madre dice que él es el espíritu del león y que muy pronto regresara…
Albert se divertía con las respuestas inocentes del niño, Cocum solo miraba la escena y sonreía.
-Hemos llegado a la aldea Willy, prepárate que tu madre estará muy enfadada -dijo Cocum con fingido gesto.
-La madre de este niño ¿esta aquí en la aldea? -pregunto Albert tratando de entender lo que su corazón anticipaba pero antes de que Cocum le respondiera una turba de mujeres se acercaron rodearon a Willy y a su madre mientras que los hombres bajaban del vehículo que Albert había donado a la aldea.
Albert no podía distinguir a Willy y a su madre entre la multitud pero su corazón latió desbocado y una tremenda ansiedad se instalo en su pecho, solo escuchaba la reprimenda que la madre le propinaba al chiquillo en lengua nativa. Después la madre sucumbió ante la desesperación y abrazo a Willy con cariño al comprobar que estaba bien después de todo, Las mujeres bailaron alrededor de ellos al celebrar la hazaña de Willy, que hubiera salido ileso de tal aventura.
-¡Ocume! Aquí esta el salvador de Willy -grito Cocum llamando a su esposa, Ocume al mirar y reconocer a Albert no podía creerlo, de inmediato llamo a la madre del niño en lengua Zuru, ella se irguió con el chiquillo en brazos mientras lo llenaba de besos, la muchedumbre se aparto dejándola a ella y a Willy frente al héroe, al levantar la vista se encontró cara a cara con el padre de su hijo, entrego a Ocume el niño y salió corriendo de allí Albert fue tras ella. Le dio alcance cuando ella inútilmente trato de perderse entre la multitud entrando a su choza, su vestimenta la delataba.
-¿Por qué no me lo dijiste?
-¿Decirte que?
-Que es mi hijo
-¡No lo es!
-No intentes engañarme es una copia exacta de mi mismo, es tan parecido a mi sobrino Anthony… era idéntico a mi cuando éramos niños.
-¡Willy es mío!
-Y del espíritu del león… así me llamabas…
-Creí que nunca ibas a volver, ¡creí que mandabas ayuda para lavar tu conciencia! Te fuiste sin decirme adiós…
-Lo siento, se que no fue la mejor manera pero como te dije en la carta regresaría lo mas pronto que pudiera.
-¡Si claro! ¡Van a ser ya casi 6 años William! 6 años de esperarte…
-Es mi hijo
-No lo es…
-Y tú mi mujer… no mientas mas Salma, ese chiquillo es idéntico a mi.
-Creí que nunca volvería a verte, mi padre a mandado por nosotros muchas veces pero no quería irme, quería estar aquí para cuando volvieras por nosotros -decía ella llorando- cada luna llena hago el ritual de las mujer Zuru, cuando sus hombres se internan en la sabana para la caza, ellas lo hacen para que regresen lo mas pronto posible y con bien, lo hice por ti para que volvieras a mi… funciono, aunque te tardaste…
-Salma, ojos de Jade, ansiaba volver con toda el alma, ansiaba volver a mirarte, volver a tocarte, solo di dos palabras y nunca me apartare de tu lado.
-Te amo
-¡Eso es mi princesa! -la atrapo en sus brazos sin que ella opusiera resistencia alguna la beso con pasión, Salma olvido su enojo y correspondió inmediatamente lo había esperado por mucho tiempo para seguir ocultándole su amor que se mantenía intacto desde que el partió sin poder decirle personalmente el motivo por el cual se iba, se abrazaron con fuerza como si nunca se hubieran separado.
-Tu padre querrá asesinarme -dijo él separándose un poco de la boca de ella.
-La verdad si, el Jeque juro vengarse si no volvías por mi y por su nieto.
-¿Estoy en problemas?
-Lo estarás si no desposas a su hija lo antes posible.
-¿Me acompañaras a América?
-William iré a donde tú vayas pero primero habla con mi padre.
-¿Y si manda a sus tropas a matarme?
-Soy su única hija, los hijos que engendremos son su legitima descendencia, así que no querrá matar al hombre que hará eso posible, el desea muchos nietos, será mejor empezar cuanto antes, -dijo ella melosa, olvidándose del dolor y el arrebatado enojo.
-Eso tiene un rápido arreglo -contesto Albert ante las seductoras palabras de la mujer que amaba.
-William te extrañe tanto, me has hecho mucha falta… -dijo ella con nostalgia abrazándose a él.
-Salma perdóname, si lo hubiera sabido antes hace mucho que hubiera regresado por ti y por nuestro hijo, ¿Cómo se llama?
-Como su padre, William Alí Ramses
-Incluiste toda la descendencia -dijo Albert sorprendido
-Si, no quiero ofender a nadie, ni a su padre, ni al mío con sus ancestros árabes de 500 años atrás, ni a los dioses egipcios de mi madre.
-Ven aquí, estas más bella, más encantadora que cuando me fui.
-Por favor no lo recordemos mas, dime que no volverás a dejarme.
-Nunca mi princesa
-Willy ven hijo mío -el niño estaba entrando en la choza que compartía con su madre.
-Si madre -contesto tímidamente el pequeño.
-Quiero presentarte a alguien muy importante para nosotros dos
-¿Es el? ¿El espíritu del león?
-Si, así es cariño, volvió… como te lo prometí.
-Lo supe desde que lo vi, es igual a mi mamá…
Albert se inclino conmovido, extendió los brazos y el niño tímidamente se acerco a él, emocionado lo abrazo con fuerza al comprender que le había salvado la vida a su propio hijo, lloro sin importarle mostrar su sensibilidad a los dos amores de su vida, era exactamente igual a él, hasta la fascinación por los leones había heredado sin importarle el peligro.
Salma la princesa árabe con descendencia egipcia miraba con inmensa alegría a sus dos amores, sus gatunos ojos verdes derramaban lagrimas de felicidad al contemplar a padre e hijo juntos al fin.
Cocum y George estaban fuera de la choza conociéndose he intercambiando impresiones de lo sucedido, ahora George entendía porque Cocum preguntaba constantemente en sus misivas cuando pensaba William Albert Adley volver a la aldea, ante tal insistencia por parte del jefe de la aldea Zuru George pregunto en varias ocasiones el interés que aquel hombre tenia porque Albert volviera, pero el sabio hombre mayor nunca dijo ni una sola palabra de lo que los Zuru guardaban para el solitario y joven empresario.
-¿Por que nunca me dijo lo que pasaba? yo lo pregunte en varias ocasiones, sabia que algo muy fuerte ataba al Señor William a este lugar pero nunca me imagine que fuera una familia, si usted me lo hubiera hecho saber William no hubiera tardado tanto en volver por lo que es suyo -asevero George que no comprendía el por que del silencio.
-Mi querido amigo, lo considero así porque viniendo con Albert debe ser una buena persona en la cual se puede confiar -George asintió ante el voto que el reacio jefe de la aldea le brindaba- nuestra querida Jade nunca quiso que hiciéramos del conocimiento de Albert su situación, ella no estaba segura si el deseaba volver aquí y no quería que el viniera solo por obligación. Ella nunca se canso de aclarar que no hubo una relación formal entre los dos, deseaba que el volviera por su propio pie arrastrado por ese lazo que los a unido por casi 6 años.
Nosotros tratamos de hacer llevadera toda esta espera, cuidamos de ella como del pequeño Willy como nuestro más grande tesoro, son parte de nuestra familia ha vivido con nosotros por 8 años, ella es heredera de una gran fortuna mi amigo sin embargo vive aquí entre nosotros prestando sus servicios, curando a nuestros enfermos y Albert después de la carta que me envió explicándome su verdadera identidad la cual Jade ya conocía, ella no permitió que se lo dijéramos prefirió esperar a que regresara por propia voluntad como el propio Albert se lo dijo en su carta al irse, supongo que un hombre como William Albert Adley tendrá mil compromisos que atender como jefe de su propia tribu no puedo reprocharle su ausencia, se bien a lo que uno se enfrenta cuando tienes bajo tu cuidado a tantas personas y la vida de ellas depende de las decisiones que uno tome, supongo que ahora ya mas tranquilo ha venido nuevamente porque los dioses así lo quisieron, ha venido en el momento justo a reclamar como usted lo dice, lo que es suyo.
-En eso estoy totalmente de acuerdo Cocum -expreso George sin perder su aplomo.
Esa misma noche habría una gran celebración en la aldea Zuru, duraría hasta muy entrada la madrugada, el americano que muy lejos de su tierra encontrara la paz y tranquilidad, el amor, volvía para encontrar nuevamente en ese mismo sitio una familia propia.
Albert y Salma ataviados con trajes típicos Zuru, ante una enorme hoguera fueron unidos como hombre y mujer por Cocum jefe de la aldea, George fiel a su querido amigo estuvo presente también, así como su querido hijo Willy.
La celebración fue grande, Los hombres y las mujeres Zuru danzaban con alegría por el enlace de esos dos seres tan distintos a ellos que llevaron a la aldea esperanza, a la muy difícil vida de la sabana.
Albert y Salma nunca intervinieron en las ceremonias Zuru ellos fueron siempre respetuosos de sus creencias, costumbres y forma de vida, por eso se ganaron un lugar en el corazón de los aldeanos, conocidos como una tribu muy difícil de aceptar a los extraños.
Salma había llegado a la Aldea primero que Albert, siendo medico quería ayudar, en su tierra gobernada por hombres y costumbres patriarcales donde la mujer valía menos que una vaca, donde solo sirven mientras den hijos varones para enaltecer la dignidad de su estirpe, en esa tierra que la vio nacer nunca podría aspirar a ser lo que su corazón anhelara.
Su padre el Jeque árabe tuvo 10 hijos varones para saciar su ego pero al final ya entrado en años tuvo una nena hermosa de su ultima esposa de origen egipcio quien había sido un obsequio para afianzar los lazos entre los dos pueblos mercaderes.
Ella, se decía en su tierra, era descendiente de los mismos faraones egipcios según cantaban sus antepasados, lo innegable era su exquisita belleza egipcia exótica y misteriosa figura estilizada y gatuna que enamoro como nunca al Jeque, quedo prendado de ella desde el instante en que la conoció el día de su enlace, ella era una fierecilla y el con toda su experiencia se dio a la tarea de conquistarla fervientemente, quería que ella se enamorara de él aunque le doblaba la edad el Jeque era un hombre muy atractivo y bien conservado.
Logro conquistar a la rebelde egipcia y por primera vez una mujer se le entrego por voluntad propia, por amor, atrapándolo aun mas y quedando perdidamente enamorado de ella, tuvo que esperar un buen tiempo a que sus galanteos la conquistaran, nunca había esperado para tomar lo que era suyo pero esa mujer era especial, de esa ardiente y breve unión de experiencia y juventud, nació una niñita que desde pequeña se gano el corazón de su padre a base de mimos, travesuras y dulzura. El viejo se rindió ante el encanto y cariño de su princesita que lo adoraba y dentro de su palacio le permitió todo, incluso le permitió estudiar medicina en Egipto tierra de su madre.
Salma no deseaba la vida de la mujer árabe, no porque no respetara las leyes de la tierra que la vio nacer, sino que sabia que los hombres árabes nunca le permitirían vivir con la libertad que su querido y consentidor padre le permitió por amor a ella.
Siendo esposa de algún mercader rico jamás profesaría la medicina y ella lo que deseaba era recorrer el mundo, conocer lo que sus libros le mostraban, disfrutarlo, viviendo en su tierra jamás lo lograría así que de espíritu rebelde como su madre quien tampoco soporto el encierro de un palacio que aunque era magnifico seguía siendo una jaula de oro, regreso a su país en la primera oportunidad que se le presento dejando al Jeque, obligándolo a que la repudiara por no darle hijos varones y así alcanzar su libertad, el Jeque enamorado de esa mujer de oscuros cabellos y ojos verdes misteriosos como el Nilo dador de vida del desierto, la dejo partir quedando muy triste con el corazón roto y un harem lleno de hermosas mujeres que no saciaban su necesidad de amor. El hombre volcó su cariño y protección en su hija a quien amaba profundamente era el vivo retrato de su madre le permitió sus locuras por temor a perderla para siempre como al gran amor de su vida.
Esa noche en la aldea Zuru la mujer de Cocum, Ocume y las demás mujeres prepararon la alcoba nupcial para la pareja recién unida, una choza separada varios metros de la aldea rodeada por un circulo excavado en la arena repleto de varas secas que unos aldeanos debían mantener encendido mientras los amantes estuviera dentro en su primera noche como pareja.
Después de la ceremonia, Cocum llevo a Albert y a Salma hacia la choza fuera de la aldea, los llevaba tomados de las manos seguidos por toda la tribu, iban tocando incansablemente los tambores y danzando sin cesar, las mujeres aplaudían y cantaban, los hombres brincaban en peculiar danza y no dejaban de gritar, incluso los niños participaban de tan ruidosa y bella ceremonia, los Zuru celebraban el amor, la unión física, y la fertilidad.
Haciendo toda clase de rituales para que la concepción se diera lo antes posible y en buen termino, les arrojaban semillas de varios tipos y flores silvestres por donde pasaban.
Llegaron a la entrada de la choza, Albert y Salma se quitaron las sandalias debían entrar descalzos como lo hacían los Zuru, Cocum toco sus manos las unió y ellos se adentraron en la choza al fin, entre gritos, aplausos y el sonido ensordecedor de los tambores, inmediatamente el circulo de fuego alrededor fue encendido, al cerrarse la puerta de la choza la tribu se alejo hacia el centro de la aldea a seguir festejando en honor a la pareja recién unida mientras ellos tenían la difícil pero apetecible tarea de hacer el amor durante toda la noche, la tribu festejaba su enlace físico.
Tenían una especie de padrinos que debían mantener el fuego del circulo ardiendo mientras los amantes se entregaban, alimentarían con varas secas el circulo de fuego hasta que dentro de la choza todo fuera silencio y tranquilidad a partir de ese momento la hoguera se dejaba para que por si misma se apagara.
Según la tradición Zuru esa era una prueba de la fertilidad de la pareja, mientras el pueblo observara el círculo arder debían seguir festejando a la vida que se abría paso en medio de la selva, dentro de una choza hecha especialmente como tributo a la fecundidad.
Albert y Salma se maravillaron al estar solos dentro de aquel lugar, nadie que no estuviera "casado" podía ver aquel sitio que consideraban sagrado en donde solo las parejas unidad por el jefe de la tribu podían entrar.
La choza era por fuera como cualquier otra de la aldea a diferencia de que el suelo estaba cubierto por completo por pieles de animales, en el centro había una pequeña fogata, una tinaja con agua limpia sobre el suelo arenoso y el cielo estrellado se podía observar por el hueco en el techo, las varas que recubrían la choza estaban un poco mas abiertas que las de las otras chozas, así que el viento hacia un silbidito encantador al pasar a través de ellas, los Zuru combinaban la concepción con los 4 elementos, fuego, tierra, agua y aire.
En un rincón de la choza había comida y bebida para la pareja. Antes de dar otro paso mas debían desnudarse por completo y disfrutar de todo aquello que se les ofrecía.
Los Zuru creían en el amor, la fidelidad y la familia ningún ritual era más importante que aquel, algunos los consideraban salvajes e incivilizados pero para Albert y Salma los Zuru eran de las personas mas cuerdas y respetuosas de la vida como nadie, elegían a conciencia a su pareja ya que seria su compañero de por vida.
El pequeño Willy junto a los aldeanos celebraba jubiloso la unión de sus padres, él había crecido prácticamente en la aldea y ese ritual lo había visto realizarse muchas veces, el niño en su infantil entendimiento estaba feliz de ver a sus padres "casados" y que ellos pudieran visitar ese lugar mágico que según los chicos Zuru pasar allí la noche con una chica era augurio de una vida feliz.
Era el tipo de felicidad que veía en sus amiguitos Zuru cuando sus padres los llevaban y les enseñaban a ganarse la vida en medio de la sabana, les enseñaban a convertirse en hombres y a realizar las tareas destinadas al sexo fuerte de la tribu, cuando volvían al atardecer sus madres los recibían con mimos y les preguntaban que habían aprendido, aunque el viejo Cocum hacia esa labor con el, Willy sabia que no era su padre, el niño vivía esperándolo, esperando el momento de vivir junto a él y saber que se siente tener a un hombre alto, fuerte aunque a veces duro y al mismo tiempo cariñoso y protector a su lado, durmiendo en la misma choza junto a él y a su madre que desde siempre dormía sola, era la única mujer joven en la aldea que no tenia compañero aunque ya tuviera un hijo.
Willy sabia también que ellos eran muy diferentes a los Zuru el color de piel era mas que evidente, los obsequios de su abuelo el Jeque y la forma oriental con la que vestían no era igual. Mientras el y su madre vestían pantalones en colores claros y camisas que cubrían los brazos para no tostarse por el intenso sol, los Zuru andaban casi desnudos cubiertos por su túnica roja.
El no sabia lo que era el pudor si no fuera por que dentro de la choza su madre le enseño lo que eso significaba, veía con naturalidad el cuerpo humano y era para el muy normal que después de pasar un chico y una chica la noche juntos en aquella choza dentro de un tiempo pasando 9 lunas llenas un bebé crecía en la panza de la mujer, Willy estaba mas que acostumbrado al ciclo natural de la vida viviendo en aquel lugar y al ser el hijo de una medico, Salma enseño a Willy a respetar los dos tipos de vidas que hasta ahora el aprendía, la de su madre y su abuelo a quien ya conocía y la vida en la aldea Zuru.
El pequeño niño entendía que su padre no estaba con ellos pero que tarde o temprano volvería, muchas veces vio lagrimas en los bellos ojos de su mamá cuando ese ritual se llevaba a cabo en la aldea, él sabia que era porque ella extrañaba a su compañero al padre de él, algo que el niño aun no comprendía era el que su mamá una vez le dijera que en cuanto su padre volviera ellos entrarían en esa choza,
-Se supone que los bebés vienen después de que la pareja entra ahí, no antes, entonces ¿como llegue yo? –Pregunto el inteligente niño.
-Los bebés vienen hijo, cuando hay un inmenso amor entre un hombre y una mujer, como el amor de tu padre por mi -Fue la respuesta de Salma que dejo satisfecho a Willy y a su pequeño e inquieto corazón.
De lo que Willy estaba seguro era que cuando su padre volviera por ellos el y su mamá serian muy felices, por esa razón el pequeño estaba dichoso de que al fin su madre había cumplido su deseo de entrar en "la choza mágica de los bebés" como decían los chicos Zuru y según la creencia, de ahí en adelante serian bendecidos por los dioses.
La recién unida pareja se amaba febrilmente al desnudo sobre la pieles de los animales que los Zuru respetuosamente ponían en ese sitio tan emblemático para ellos, era darles un lugar en el equilibrio de la vida por sacrificar su vida para darles comida y vestido a la tribu.
Era algo extraordinario lo que pasaba con Salma y con Albert ya que ninguno de los dos eran vírgenes como lo marcaba la tradición Zuru pero Cocum hizo la excepción con ellos porque sabia estaban destinados a estar juntos, prueba de ello era Willy y la estadía de Salma en aquel lugar por 6 años después de su nacimiento, aunque su padre el Jeque mando repetidas veces a buscarla, ella no se iba; esperaba por el padre de su hijo y Albert aunque no tenia tanto tiempo como Salma en la aldea se gano el respeto y cariño de todos por su mente abierta y su deseo de ayudar en todo lo que podía, respetaba sus costumbres sin cuestionar y muy al contrario, pedía le enseñaran todo sobre la vida en la selva, el rubio llego dispuesto a aprender y no a enseñar como lo hacían los múltiples misioneros que inútilmente trataban de cambiar las costumbres Zuru por las costumbres europeas, cosa que Albert y Salma no hicieron, eso les valió el cariño y confianza de los Zuru, ellos eran los dueños de la sabana, ningún extranjero iba a llegar a decirles como había que hacer "bien" las cosas siendo que ellos habían poblado esa tierra por tiempos inmemorables y sin la ayuda de nadie.
Aunque Albert tuvo que irse porque así lo requería hace tiempo atrás, sin saber ni el ni Salma que iban a ser padres, Se gano un lugar en el corazón de los aldeanos Zuru.
A la vuelta de casi un año Albert se hizo presente en la aldea nuevamente coincidiendo con el nacimiento de Willy, fue precisamente cuando recupero la memoria e inmediatamente se puso en contacto con George y le encomendó la tarea de enviar ayuda a ese lugar tan querido para él, esperando tener noticias de Salma cosa que nunca paso, por eso Albert veía constantemente a George a escondidas de Candy, sospechando la rubia que su amigo andaba en malos pasos vino luego su desaparición, fue cuando Albert al no recibir noticias de Salma y ver como Candy lo necesitaba mas que nunca decidió al fin tomar las riendas de su familia.
Quizá Albert no regreso en cuerpo a la aldea Zuru pero a Cocum le quedaba claro que el alma del rubio estaba en África ¡y como no! Si allí estaba la mujer que amaba y su hijo que aun desconocía.
Cocum les permitió el ritual porque se lo merecían, su amor había traspasado y resistido los embates del tiempo y la distancia, dos chicos rebeldes e inquietos se habían encontrado en lo mas recóndito del planeta para volverse almas gemelas, para volverse uno solo.
Albert y Salma se amaron con locura desenfrenada, siendo los dos de carácter indomable y deseosos de verse y amarse después de la larga ausencia, sus cuerpos parecían devorarse en uno al otro, cada pliegue y protuberancia, cada relieve y oscuro rincón fue tocado, besado, amado hasta el cansancio y sin tregua, sus jadeos y gemidos se acompasaban con el sonido ronco del tambor, sus cuerpos parecían destilar miel por cada poro, bebieron de sus alientos hasta hartarse y aun sin fuerzas deseaban mas.
Sus sombras volviéndose una danzaban con las llamas de la hoguera en la oscuridad de la choza, el circulo de fuego se extinguió por completo hasta que el sol beso la sabana Africana nuevamente.
FLORIDA
Desde hace tres días Patricia OBrien había regresado al Colegio para señoritas Santa Gertrudis pero sus compañeros la notaban aun mas retraída que antes.
Patricia era otra, caminaba con cadencia, con seguridad, su paso era firme decidido, su rostro ahora miraba de frente como encarando al mundo sus ojos reflejaban una dualidad que no se podía descifrar a ciencia cierta, había un brillo especial en sus castaños ojos que antes no estaba ahí pero a pesar de ello en sus pupilas castañas había alojada una tristeza tan profunda como el mismo mar.
Patricia OBrien cumplía siempre sus obligaciones como profesora, cuidaba cabalmente a sus pequeñas alumnas y les hablaba cariñosamente, en sus ratos libres parecía perderse en el paisaje tras la ventana de su aula, su postura era erecta sosteniendo un libro en sus manos pero su vista y su mente estaban muy lejos de ese lugar.
Sus compañeras no sabían que era lo que había cambiado en Patricia después de sus vacaciones allá en Chicago, esta chica que había regresado diciendo ser Miss OBrien no era la misma que salió un mes atrás de Florida.
-Patty, hasta cuando vas a estar así
-¿Así como abuela?
-Por favor soy vieja ¡no estúpida!
-Abuela, no dije eso…
-No, pero me tratas como tal, como si yo no pudiera entender lo que te sucede -Patty solo guardaba silencio, se sumía en el mismo mutismo con el que regreso de Pittsburg.
Su abuela la miraba con infinita tristeza, ahora se preguntaba como ayudar a su nieta, fue fácil envolver a Candy las circunstancias había ayudado mucho, aquel mal entendido con Albert había sido el detonante para que Candy aceptara acompañarlos a Pittsburg era confiada, ingenua hasta cierto punto, de carácter noble y maleable pero Patricia era muy diferente muy cerebral y muy difícil de engañar, no podía utilizar las tácticas que uso con Candy porque Patricia era su nieta y eso hacia las cosas mas laboriosas, aunque eran familia y en muchas cosas coincidían, en otras Martha y su nieta era totalmente distintas.
Mientras ella insistía con Patricia para que esta se abriera, sucedía todo lo contrario, en ocasiones la encontraba llorando en silencio, la encaraba pero la respuesta de Patty era siempre la misma, silencio.
Martha se preguntaba que era lo que había pasado entre ella y Gerard la noche de la mascarada además de lo ya evidente.
La abuela era un mar de confusión, ayudo a Candy y a Terry porque estaba segura del amor de los dos, un amor tan grande como el de ellos no podía terminar así como así, en Philadelphia pudo comprobarlo con sus propios ojos entonces ya con pruebas sabia que lo que mas deseaban esos dos era estar juntos lo único que necesitaban era acercarse, sentirse y hablar para darse cuenta que vivir separados como lo estaban haciendo era la decisión mas equivocada que habían tomado en su vida, por eso ella los junto les puso el escenario para que ellos escribieran su propia historia de amor.
Pero su nieta le representaba un caso mas difícil, ya que las dos se conocían muy bien y engañarla seria casi imposible, la mentalidad de Patty había cambiado gracias a su amistad con Candy y al apoyo que ella le brindo cuando ella comenzó a tomar sus propias decisiones, Martha fue su soporte cuando ella decidió emanciparse de sus padres.
Pero Patty aun tenia muy arraigada su educación de dama de la alta sociedad no en vano paso 10 años de su vida en un internado el mejor de Inglaterra para luego demostrar en vacaciones Decembrinas o Veranos lo que había aprendido, sus padres lucia orgullosos su pulcra educación presumiéndola como una muñequita de aparador.
Su mente y pensamientos se abrieron a nuevos horizontes una vez que no tuvo esa voz diciéndole todo el tiempo que su destino era ser la encumbrada esposa de algún encumbrado Señor, estudio y conoció por primera vez lo que significa ser dueña de su destino pero aun así seguía siendo sumisa, de carácter tranquilo -aunque no después de haber conocido a Bonot, pensaba la abuela- era callada, tolerante, recatada, introvertida, como hablarle sobre el amor y sus torbellinos pasionales ¿como preguntarle sobre su vida privada? Patricia era una tumba, nada que ella no quisiera decir salía de su boca y por lo visto el tema Gerard Bonot era un tema prohibido entre ellas dos.
Sabia que Patricia lo amaba de eso no había duda de otra forma no estaría en ese estado y sabia que Gerard tenia intereses serios con ella, el nunca lo oculto, lo conocía bien, nunca le pidió a Gerard que tuviera cuidado con su nieta era un hombre de principios, culto, un vagabundo excéntrico sí pero ella lo conocía desde pequeño sabia que era un buen hombre que seria cuidadoso y respetuoso con Patty aunque lo de respetuoso… ya lo estaba dudando.
A tres semanas de haber vuelto a Florida, Martha no aguanto más y encaro a Patty.
-Me escribió Gerard, te manda saludos; esta listo para regresar a Francia.
-Que bien -fue su insípida respuesta.
-Patricia, ¿no dices nada?
-¿Sobre que?
-¡Eres una necia! y yo que creí que Candy era testaruda, ¡tu si que te llevas el premio a la chica mas necia del año¡
-Abuela no volvamos con lo mismo -dijo Patty con flojera de volver a tener la misma conversación de todos los días- ¿Acaso no te cansas de preguntar lo mismo?
-No, y no me cansare de hacerlo hasta que me lo digas.
-¿Decirte que?
-Por que razón Gerard y tú no están juntos -cansada de seguir teniendo una y otra vez la misma plática, por fin Patty dijo algo diferente.
-No funcionaria
-¿Cómo?
-¡No funcionaria!
-¿Por que dices eso? Ni siquiera lo han intentado
-Es la verdad abuela ¡Yo no deje a mis padres para convertirme en marioneta de un hombre! –dijo Patty ya sin poder contener lo que le quemaba la garganta.
-Pero… no entiendo Patty, ¿por que dices eso?
-¡Porque es la verdad!
-¡Gerard te ama!
-Tal vez…
-¿Tal vez? Pero si te lo ha demostrado ya eran novios, no entiendo que te hizo cambiar de idea.
-El darme cuenta que solo seré para el una dama de compañía mas, su acompañante de aventuras, yo… ¡yo estudie! Y me gusta lo que hago no voy a dejarlo para ser la acompañante de Gerard.
-Patty, se lo dijiste…
-Si y me dijo con "gran ilusión" que le encantaría que "yo" estuviera a su lado -dijo Patty con burla pero sus palabras parecían mas una queja- que lo acompañara a Francia para presentarme a su familia.
-¿Y por que te negaste niña? Pues ¡que mas quieres!
-Quiero… quiero… ¡no sé lo que quiero abuela! Pero no dejare mi vida para vivir la que el quiera que viva a su antojo y voluntad, ¡pareciera que estoy oyendo a mi padre! Además, no voy a dejarte sola.
-¿Qué? ¿Te estas deteniendo por mi?
-Yo nunca te dejaría para irme a vivir una vida de nómada.
-¡Patty no me digas eso! -dijo Martha sollozando.
-Abuela ¿por que lloras?
-Entonces ¿soy yo la que te detiene para que vivas tu vida? Si es así prefiero estar muerta…
-Abuela no digas eso…
-¡Es la verdad! Si yo ya estuviera muerta nada te detendría para irte con Gerard, Hija, la vida es una sola y pasa muy, muy rápido, yo ya viví mi vida ahora te toca a ti hacer la tuya, no quiero ser un estorbo que te cohíba o te detenga de hacer lo que anhelas.
-No abuela, estas equivocada
-¡No mientas!
-No lo hago, yo nunca ¡escúchalo bien! nunca te dejaría sola, te llevaría conmigo al fin del mundo porque te amo, porque eres muy importante para mi, lo sabes, nuestra relación no tiene nada que ver con mi decisión de quedarme o irme… Gerard ya tenia un plan bien trazado de "nuestra vida juntos" pero nunca me pregunto que era lo que yo quería abuela, solo dio por hecho que yo aceptaría todo, sin protestar.
Su vida de aquí para allá no me agrada por ese motivo me resistía a enamorarme ¡por ese motivo no quería llegar hasta este punto! Pero ya vez, el amor juega sucio y nos enamoramos de la persona que menos nos imaginamos, no pide permiso ni consentimiento simplemente pasa…
No fue como mi relación con Alistear… desde que lo vi me enamore de él, lo veía de reojo, a la distancia, yo parecía ser invisible a su campo visual hasta que llego Candy y nos presento, nunca me atreví a dar el primer paso… pero al conocerlo era mucho mas de lo que yo imaginaba, creí que éramos almas gemelas pero no fue así… el sabia muy bien que era lo que deseaba cual era su meta y ni su cariño por mi, que consiente estoy de que no era igual al amor que yo sentí por el, ni ese cariño que me tuvo fue un obstáculo para hacer lo que deseaba con todo su ser, tan así que perdió la vida en el intento…
No le importo familia, ni amigos, ni su insípida novia… hizo solo lo que el creyó lo mejor, hasta prefirió despedirse de Candy que de mi... o de su hermano ¿Por que crees que haya sido eso abuela? A ella si le dejo un recuerdo, una "caja de felicidad" y a mi solo unas líneas insulsas como si eso pudiera disminuir o atenuar el dolor…
-Patty, ¿Estas diciendo que Stear estuvo enamorado de Candy?
-Si, era tan obvio como el y Archie la miraban, la defendían, la procuraban, eran otros cuando ella estaba presente, ellos estaban enamorados de Candy…
Anie supo ganarse el amor de Archivald y eso mismo pensé que nos hubiera pasado a Stear y a mi, pero ya vez ¡este maldito estigma con el que cargamos las mujeres de mantener siempre la boca cerrada! me queje con Candy de que Stear iría a la guerra pero nunca me atreví a encararlo de frente para decirle que no se atreviera a dejarme, que no fuera hacia una muerte segura… me quede callada y no sabes como me pesa eso ahora, al menos debí decírselo, decirle cuanto lo amaba, que yo iba a esperarlo si aun así quería marcharse, iba a pedirle que volviera por mi y no pude abuela ¡no pude!
No pienso quedarme callada nunca mas, cualquier cosa que quiera decir la diré, este el mundo de acuerdo conmigo o no.
-Patty…
-No digas nada abuela se que Stear llego a tener por mi un cariño sincero casi podría jurar que se estaba convirtiendo en algo profundo pero llego la guerra y su primer amor lo arranco de mi lado…
Yo no estoy molesta con Candy, ni guarde ni guardo ningún resentimiento contra ella, yo podía ver que nunca les iba a corresponder a ninguno de los dos porque los consideraba como sus hermanos, además apareció Terry y ella no tuvo ojos para nadie mas, al contrario, le estoy agradecida por su amistad porque gracias a ella pude conocer a Stear y pasar tiempo a su lado, conocer el dulce cortejo del enamoramiento, ella nunca represento para mi una rival a quien vencer porque Stear y yo teníamos mucho en común y sabia que tarde o temprano esas pequeñas cosas que nos unían serian las que sostendrían después el amor pero… bueno ya lo demás es historia pasada.
Abuela Gerard es un gran hombre es… maravilloso, es tan parecido a Stear pero a la vez completamente diferente, no se como explicarlo, es la clase de persona que llama mi atención, es tan culto, tan sabio, esta muy vivido, tiene la experiencia que a mi me falta, es un caballero, un hombre virtuoso, pero también tiene todos los defectos que caracterizan al sexo masculino.
-¿Por que lo dices? ¿Acaso te falto al respeto?
-Hizo algo peor abuela
-¿Que cosa?
-Así tan hombre de mundo como es, con todo lo que eso significa, Gerard nunca hablo de un compromiso serio, de matrimonio, solo dijo "ven conmigo" yo no voy a convertirme en "su amiga especial en turno" ¡aunque lo ame!
-Patty amas mucho a Gerard…
-Si abuela, lo amo mucho… esa es la verdad, en tan poco tiempo supo ganarse mi corazón ¡pero me niego a que decidan mi vida sin siquiera tomarse la molestia de preguntarme si estoy de acuerdo o no!
-Patty la relación con tus padres es muy diferente a una relación de pareja
-¡Ni tanto abuela! el que prefiera ser callada no significa que sea tonta, entiendo todo y muy bien, el amor es de dos, ahí esta la muestra con Candy, si su amor tan grande por Terry hubiera sido suficiente para vivir no hubiéramos armado todo ese teatro para juntarlos ¡si el amor que uno siente por otra persona fuera suficiente para sobrevivir, no sentiría que estoy muerta en vida! y… y…
Gerard es mayor que yo, me lleva mucha ventaja pero no por eso voy a dejarme seducir por sus encantos, es un hombre maravilloso, perfecto, como ninguno que yo haya conocido antes incluso Stear pero… no tomo mi opinión y si no se tomo la molestia de hacerlo ahora que apenas estamos iniciando, mucho menos lo hará después, si yo no hago valer mi opinión, pasado algún tiempo solo dirá "hasta aquí querida Patricia…"
Yo quiero trabajar, quiero seguir haciéndolo, no dejare que nadie me quite lo que tanto trabajo me ha costado ganar ¿me entiendes abuela?
-Si Patty, te entiendo perfectamente.
-Por favor, no quiero que interfieras ni que le digas nada de esto a Gerard, si el me ama de verdad se dará cuenta, sino lo hace es que… no era quien yo creí…
Martha comprendió que tenía razón, se alejo muy triste, la dejo sola, Patricia miraba hacia la ventana seguramente para que su abuela no viera sus lágrimas, su nieta se había enamorado perdidamente de Gerard y tenia razón en sus argumentos, debía dejar que ella sola pasara por este trance, en ese sentido no podía obligar a Gerard a entender las razones de Patricia pero casi estaba segura que, como les sucedió a Candy y a Terry les hacia falta tiempo a solas para poder arreglar sus diferencias.
Quizá Bonot paso por alto el realizar planes junto con Patty y no se dio cuenta, o quizás si y Patty tenia toda la razón, conociendo muy bien a Gerard le parecía tan extraño que él hubiera hecho eso, no era el tipo de cosas que caracterizaban al mago, el era muy metódico, analista, empático, era un buen hombre pero cuando se trata del amor, definitivamente la razón queda hecha cenizas y solo nos movemos al ritmo de nuestros enamorados latidos y lo que antes era tan claro y simple de entender, cuando se trata de amor no hay razones, ni motivos que valgan para neutralizar nuestros avances hacia lo que creemos nuestra felicidad y la de nuestra pareja, aunque nuestros planes y decisiones no sean lo mejor para la otra persona que es un ser extra corpóreo de nosotros con mente y alma propios, aunque lo sintamos nuestro no es de nuestra propiedad, ni parte simbiótica de la cual no podamos desprendernos.
Si, quizás eso fue precisamente lo que le paso Gerard, ahora que lo pensaba bien el nunca le conto en ninguna de sus cartas haber sentido alguna vez amor por alguna persona en particular, amor de pareja claro, quizá esto era nuevo para él también y al sentirse enamorado por primera vez hizo lo que todos hacemos con nuestro primer amor, aferrarnos a el con loca posesión para no dejarlo ir, porque temblamos ante la sola idea de perderlo, sin darnos cuenta que dejamos fuera del intercambio amoroso a lo que tanto intentamos proteger y resguardar, provocando que esa valiosísima posesión salga huyendo despavorida ante la cárcel asfixiante que le representamos y no el campo vasto sin fronteras cubierto de pasto fresco, de pájaros libres y flores aromáticas, con tibios rayos de sol calentando la piel desnuda que prometimos ser en un principio.
Como sea que fuere estaba muy abatida por ver a su nieta en ese estado, las cosas se arreglan cuando las dos partes están frente a frente para poder llegar a un entendimiento cualquiera que fuere pero Patty sin querer moverse de Florida y Gerard a punto de zarpar hacia Francia seria muy difícil y casi imposible que estos dos llegaran a entenderse, se dio la media vuelta y salió de la habitación.
-¡Promételo abuela! -Dijo Patty sin volverse, cuando Martha estaba a punto de cruzar el umbral- ¡prométeme que no le vas a decir nada de lo que te confié!
-Esta bien cariño, será como tu quieras.
Al cerrarse la puerta del saloncito de Té, Patty al fin soltó todo el llanto contenido en su pecho por largos días, sus sollozos llenaron el lugar ahora que había exteriorizado su pena ya no estaba segura de nada ¿y si, se había precipitado? ¿Si se hubiera quedado a hablar como Gerard se lo pidió? Porque ahora que lo pensaba mejor le pidió que hablaran… Pero estaba furiosa con él, al escucharlo hablar de sus planes le pareció escuchar a su padre planeando su vida sin siquiera preguntarle a ella si estaba de acuerdo o no, si era lo que ella en realidad quería o no, su mente se bloqueo y sobrevino el caos.
FLASH BACK
Después de ser testigos de la fuga de sus queridos y locos rebeldes, Martha, Patty y Gerard, Anie y Archie, volvieron a la fiesta, los 5 amigos estaban felices por haber logrado su objetivo de juntar a esos dos corazones indomables.
Archie y Anie se dispusieron a disfrutar de lo que quedaba de la velada, se pasaron la noche bailando y romanceando.
Martha bastante agotada por el trajín de los últimos días se fue a dormir satisfecha de haber logrado su objetivo.
Gerard y Patricia siguieron en la fiesta hasta que ella decidió retirarse a su cuarto repentinamente porque no se sentía bien, Gerard caballerosamente la escolto, Patty iba algo mareada por la champaña con la que habían brindado, justo en la intersección de pasillos Patty trastabillo y tropezó con su vestido el mago con audaz zancada la atrapo para que no cayera.
Patty parecía respirar con dificultad su rostro comenzó a cambiar de color y a sudar ligeramente, sin pensarlo la tomo en sus brazos y la introdujo en la primera habitación del pasillo, la recostó en la cama y Gerard al ver el estado de Patricia la volteo boca abajo desabotono el vestido violeta por la espalda, sin meditarlo mucho aflojo el ajustado corsé que ella llevaba a lo cual la chica sofocada tomo una gran bocanada de aire y el color volvió a sus mejillas.
-¿Estas mejor? -ella solo movió la cabeza afirmativamente- siento lo sucedido -dijo Gerard turbado ante la mitad del cuerpo de Patricia semidesnudo- te estabas asfixiando y… ¡me retiro! Mandare a alguien para que te ayude.
-¿En donde estamos? -dijo ella mirado alrededor sin reconocer aquel lugar.
-En la habitación principal
-¿En la habitación de Terry?
-No, en las habitaciones del dueño de la casa, me retiro…
-No te vayas… -Patty se levanto con algo de mareo y al ponerse de pie el liviano vestido cayo sin remedio deslizándose rápidamente por su cuerpo hasta llegar a sus pies, ella se puso totalmente roja de la vergüenza, la tela del vestido era demasiado suave para quedarse en su lugar sin los botones, ella quedo en camisola con el corsé flojo, trato de cubrirse abrazándose a si misma no sabia que hacer, Gerard se acerco a ella y levanto el vestido como la cosa mas natural del mundo, aunque por dentro estaba sumamente agradecido por esa celestial imagen de Patricia en ropa interior.
Ella lo cogió tímidamente con sus manos, cubriéndose los pechos como podía, no se atrevía a levantar la vista y mirarlo a los ojos.
Aquel gesto tímido y virginal de Patty desquicio el corazón y el cuerpo del mago, la amaba y saberla un templo puro era una tentación difícil de sobre llevar.
El tomo su rostro y lo levanto ligeramente con su otra mano retiro los anteojos que para su sorpresa estaban empañados y la respiración de la chica era arrítmica, sonrío al ver que ella no hacia ningún intento por rechazarlo, sin poder contenerse mas la beso en los labios con lenta suavidad, con todo el autocontrol y ternura que sus deseos masculinos le permitían, sus manos no la tocaban seguía sosteniendo su mandíbula y las gafas.
Ella acepto el beso que también deseaba y sin poder oponerse por mas tiempo a los llamados de su corazón dejo caer el vestido nuevamente y se colgó del cuello del mago que asombrado no supo como reaccionar, ella al no sentir sobre su cuerpo las manos de Gerard le quito los anteojos y los arrojo al suelo volvió a prenderse de su cuello parándose de puntas y pegándole su cuerpo al mago cubierto solo por tan sutil tela en un intento por igualar su estatura.
Gerard no podía estar más feliz pero debía preguntarle, debía pedir su consentimiento ya que de no tenerlo tendría que detenerse inmediatamente
-Patricia ¿estas segura de que deseas estar conmigo? –dijo el entre los urgidos besos.
-Si -contesto la tímida chica que nunca había sido tan directa y contundente como ahora.
Gerard no pudo mas y la apretó contra su cuerpo, recorrió su espalda desnuda y aflojo con desesperación los últimos lazos de corsé, la dura y estrecha prenda femenina cedió al fin, una camisola de suave algodón y fina tira bordada cubrían el cuerpo de Patricia, esa suave tela lo separaba de la gloria.
Las mejillas de Patty están sonrojadas y sus ojos parecían un abismo sin fondo donde le gustaría perderse gustoso, no pudo pasar por alto la señal de la evidente excitación de su novia, los pezones empujaban atrevidamente el blanco lienzo que los cubría haciendo perder al mago la cabeza, la cordura quedo anulada.
Frente a ella comenzó a desnudarse con rapidez, boto el ostentoso y llamativo saco azul, las altas botas negras pero dejo la camisa desabotonada en su sitio, deseaba sentir las pequeñas manos de Patty despojándola de su cuerpo, el solo imaginarlo lo hizo estremecer, ella al ver que se detuvo, se acerco y como si leyera su mente con timidez puso sus manos sobre su pecho las deslizo con lentitud hacia los hombros por debajo de la camisa blanca del francés, deslizo los dedos con suavidad llevándosela entre ellos pasando por los hombros y los fuertes brazos del mago.
Patricia no imaginaba lo que ese sencillo toque provoco en el hombre, creyó que las manos de Patty eran fuego quemándole la piel su tacto tan suave con olor a violetas lo volvió loco.
Gerard tomo en brazos a Patricia y la recostó en la cama la duda y el temor lo asalto, ¿y si su audacia la atemorizaba? el era un hombre en toda la extensión de la palabra era conocedor de muchas teorías sobre las artes amatorias pero con Patricia ¿Cómo actuar?
El ansiaba arrancarle esa camisola que estorbaba a sus ojos y manos, quería mirarla desnuda recorrerla entera, besar cada rincón de su suave piel pero ¿Cómo lo tomaría ella? seguramente la asustaría así que opto por respirar y calmarse, dejaría que Patty marcara el ritmo y el curso, no avanzaría mas allá de lo que ella no aceptara.
Su sorpresa fue grande al ver que la mujer estaba totalmente dispuesta a entregarse pero no por eso abusaría de su condición de varón, estaba ansioso por mostrarle las muchas formas del amor y el placer físico pero eso seria después, hoy convertiría a Patricia en su mujer con la mayor delicadeza posible así que el primer reto que tuvo fue el que ella no aceptara despojarse de su camisola.
Sus manos tuvieron que conformarse con el cuerpo maduro de Patricia por debajo de la suave prenda, sus ojos estaban deseosos de devorar el cuerpo femenino pero esa noche no fue posible.
Al poco tiempo se hallaba sobre ella con sus cuerpos temblorosos por el deseo y la excitación el apenas pudo deshacerse del pantalón ya que ella no lo dejaba alejarse, Gerard podía percibir claramente como ella deseaba ser acariciada y besada, las caricias mas delicadas del mago arrancaban suaves y quedos jadeos de su boca.
Levanto la camisola hasta los muslos blancos de su amada separo con sus rodillas sus piernas algo tensas y bajo con sumo cuidado la ropa interior, se congratulo al ver la reacción de la chica quien no se oponía a sus delicados toques sino que al contrario su cuerpo respondía con deleite.
Rozo suavemente el vientre por debajo de la prenda y toco delicadamente el botón de rosa a punto de abrirse, estaba tibio, húmedo, palpitante, listo para recibirlo, jamás en su vida había sentido algo igual, su falo se endureció tremendamente y no pudo seguir siendo delicado.
-Patricia, mi pequeño botón de rosa, estas a punto de florecer…
-Gerard ámame, te lo ruego… -fue su ansiosa respuesta.
El se introdujo con decisión tomándola de los muslos y atrayéndola hacia el, ella convulsionaba al sentir el miembro viril que la penetraba, se apretó a su cuerpo por inercia y oscilo salvajemente las caderas haciendo que el mago con ese movimiento cayera encima de ella y la penetrara profundamente encajándose completamente en su cuerpo.
-¡Ahhh! -fue el gemido placentero que salió de los labios de Patricia.
Era el momento decisivo Gerard creyó que la lastimaría por causa de su enorme anatomía en comparación al menudo cuerpo de Patricia, pero no fue así, sintió una barrera impedirle el paso pero con una fuerte embestida de su pelvis se adentro rompiendo al furtivo guardián que cedió casi inmediatamente, haciendo con ese movimiento que la castaña volviera a gemir de placer, ni una sola mueca de dolor o temor vio reflejado en el amado rostro, eso lo lleno de orgullo y satisfacción.
-Patty, ¿estas bien? -pregunto preocupado el mago, aunque sentía vibrar a la chica no podía dejar de lado que ella era virgen y debía tratarla con sumo cuidado. Ella se aferro una vez mas a el haciéndolo sentir unas apretadas contracciones queriendo fundir su miembro, las caderas femeninas no pararon de moverse en contra de el, la conciencia del lugar donde estaban y de lo que sucedía tras la puerta quedo esfumada.
Gerard amo a Patricia sin ninguna clase de convencionalismos, que vistiera la camisola no lo detuvo para hacerla gozar del amor que el guardaba para ella, la hizo mujer como el ansiaba, con ardor y urgencia con deseo, con amor, se rindió ante el total abandono de Patty en sus brazos no podía estar mas que agradecido y orgulloso de que ella se entregaba de aquella manera porque confiaba ciegamente en el.
Grande fue su satisfacción al saberse correspondido porque Patty aun con manos inexpertas no se quedo atrás y acaricio la piel desnuda de la espalda masculina de los musculosos brazos y de tan duro abdomen que le nublaba la razón. La mezcla de ingenuidad y loco deseo que desprendía Patty lo desquiciaba, se controlo un poco y solo después de provocarle un merecido orgasmo, una deliciosa culminación a tan arrebatadas caricias, dio fin a sus días de desear hacer sentir mujer a su novia y marcar ese territorio virgen como propio vertiendo su semilla en el vientre maduro de Patricia en señal de que ella era y seria suya para siempre, así se mentalizo y así lo grito mientras ella recibía con una amplia sonrisa ese regalo de vida de su novio.
Recostada en su pecho con la camisola húmeda por el sudor y las respiraciones acompasadas de ambos, abrazados en la ancha cama se deleitaban acariciándose mutuamente la piel, Patty tenia el rostro pleno y el cabello completamente alborotado, Gerard lo jalaba suavemente pasándolo a travez de sus dedos, ambos en silencio querían entender lo que acababa de suceder.
-Quiero que vengas conmigo a Las Vegas -dijo el mago al fin, rompiendo el silencio con su voz tranquila- cuando termine la temporada iremos a Francia ¿Qué te parece? ¡Ahh Patty! Me has hecho el hombre mas feliz del mundo… ya me lo imagino, viajar por todo el mundo tu ahí en el palco principal en cada nueva presentación, en cada nuevo show… ¡acaso no es maravilloso! Tú y yo juntos, conociendo gente, lugares exóticos, viajando, yo triunfando sobre el escenario y tú a mi lado…
Al escuchar aquello Patricia sintió un hueco enorme en el pecho, "acaso el pretendía decidir lo que seria de su vida de ahora en adelante por el simple hecho de que compartieron el lecho" -pensó ella y su pecho ardió de coraje, con la mente confundida y su inteligencia insultada, su entendimiento ya no pudo soportar mas.
-¿Y mi carrera? -Pregunto ella tratando de dar un último voto de confianza al mago.
-Mi querida Patty, no te hará falta trabajar, además estarás viajando conmigo, no vas a dejarme solo ¿o si? -contesto meloso el mago besando su frente.
-¡Yo no trabajo porque me haga falta! -dijo ella molesta irguiéndose del pecho del mago.
-No quise decir eso, solo que estaremos viajando constantemente que… -aquel comentario tomo por sorpresa a Gerard que nunca espero esa clase de respuesta, en su pecho se instalo un escalofrío atroz, presagio de un mal momento al escuchar el tono en que la dulce y tierna Patricia le hablo.
-¿Quieres que sea tu "compañera"?
-Si, eso es precisamente lo que quiero -dijo el con seguridad tratando de hablar con calma pero Patricia ya estaba alzando demasiado al voz y la forma en como pronuncio "tu compañera" le pareció una burla.
-¿Queeeeee? ¿Y lo que yo quiero? -Dijo Patricia levantándose rápidamente de la cama.
-Patricia tranquilízate, ven hablemos… -el trato de guardar la cordura ante el súbito cambio negativo de la castaña.
-¡No! Yo no nací para ser "compañera de alguien" -dijo ella con furia, esas palabras hirieron profundamente a Gerard quien por primera vez estaba con el corazón al descubierto completamente vulnerable al mostrarle a ella lo que nunca había mostrado a nadie mas.
-¿Qué quieres decir con eso? -dijo el sentándose en la cama viendo como ella buscaba sus pertenencias, el escalofrío se volvió temor y Gerard tembló al ver como ese momento sublime se estaba convirtiendo en una pesadilla.
-Que no iré a ningún lugar ¡yo me regreso a Florida!
-Pero ¿por que?... creí que tú y yo, después de lo que a pasado entre nosotros estaríamos juntos… -dijo el completamente confundido,
-¡Pues creíste mal! -el mundo como lo conocía Gerard se desplomo, por primera vez en su vida había hecho el amor, había experimentado el nirvana en brazos de Patricia, llego hasta el por medio de las alas del amor y no por mera ardiente sexualidad que si bien se llegaba al mismo punto de éxtasis pensaba el, el viaje era completamente distinto y el resultado era aun mayor en satisfacción destruyendo sus propios paradigmas, por primera vez en su vida había hecho planes específicos incluyendo a una mujer en su vida y por primera vez era rechazado en el peor momento.
Por primera vez se sentía tan pequeño y vulnerable, como si esa mujercita en camisola paseando por la habitación de un lado a otro furibunda le hubiera robado toda su energía vital, toda su seguridad y la hombría que exudaba siempre, estaba perdidamente enamorado se sentía ahora hecho añicos por las respuestas negativas y crueles de Patricia, se sentía débil y ese miedo desconocido para él lo hizo reaccionar de forma violenta para defender a su herido corazón.
-Patricia OBrien ¡entonces que fue todo esto! -dijo el molesto al no entender nada- ¿dije algo malo? ¿Hice algo que te ofendiera? ¡Porque definitivamente no entiendo nada! -Gerard trataba de controlarse, hacia muchísimo tiempo no sentía el furico arrebato del enojo que ya corría a toda velocidad por sus venas, haciéndolo presa de esa sensación agria, detestable que quema por dentro las venas a su rápido avance.
-¡Así es! ¡No entiendes nada! -al fin logro juntar su ropa y encontró sus anteojos en la oscuridad del cuarto, se dirigió a la puerta de caoba que dividía las dos piezas que formaban una sola.
-¡Patricia ven! ¡No te vayas! ¡Hablemos! -Patty se vuelve para encararlo, se queda muda y estática al admirar a Gerard que completamente desnudo se dirige hacia ella, se le planta enfrente impidiéndole que pueda avanzar mas, ella se queda paralizada mirándolo, nunca había visto a un hombre desnudo y ver a Gerard así caminando con tanta seguridad hacia ella, su cuerpo perfecto de Dios griego la hipnotizo, sin poderlo evitar lo recorrió de pies a cabeza mirando el bien torneado, firme y maduro cuerpo masculino, su boca salivo involuntariamente y una fuerte contracción en su vientre la hizo estremecer, el sin poner mucha atención al estado de aturdimiento de Patricia la tomo por los brazos
-¡Patricia yo te hice mi mujer y quiero que te quedes a mi lado! Que seas mi compañera… mí…
-¡Por cuanto tiempo! ¿Hasta que te canses de mí? -reacciono con mas violencia al sentir que su cuerpo la dominaba.
-No, no, ¿Por que dices eso?
-¡No soy la clase de mujer que baila al son que le toques! ¡Yo también tengo deseos, metas sueños y planes!
-¡Claro que si! Eso siempre lo eh sabido eres una mujer muy especial pero esta noche lo cambia todo Patty. –Gerard sintió que estaba a punto de perderla y bajo un poco la voz, la desesperación se estaban apoderando de él, al ver el odio y rencor en los castaños ojos de la mujer que amaba y lo peor de todo, no comprendía porque ahora ella le provocaba tanto daño.
-¡Para mi no ha cambiado nada! Solo una cosa.
-¿Cual?
- Que me decepcionaste…
Ella gira el picaporte y sin que Gerard pueda detenerla debido a su confusión total por la actitud de Patricia, sin oponerse mas la suelta y la deja ir, la puerta se cierra tras de ella y el mago da un frustrado puñetazo en la finísima madera haciendo vibrar la puerta y a Patricia entera.
FIN DEL FLASH BACK
Patty recuerda todo aquello con pena y deseo, por más que intenta borrar de su mente, los besos, las caricias atrevidas, las sensaciones que experimento y la imagen gloriosa del cuerpo desnudo de Gerard no puede alejarla ni un segundo de su memoria. Siente como su cuerpo reacciona con voluntad propia y la razón no lograra dominarlo, no puede evitar cerrar los ojos y revivir una y otra vez esa noche en el paraíso de los brazos de Gerard antes del caos.
-Si le hubiera explicado… si tan solo él hubiera pedido mi opinión… me anulo tal como lo hizo Stear, tal como lo hizo mi padre… ¡y eso si que no!
¡Patricia OBrien no es ni será nunca esa clase de mujer! Aunque me este muriendo por ir a buscarlo…
CONTINUARA…
CRECI MADURE SIGO SIENDO ORGULLOSAMENTE TERRYTANA
Cilenita preciosa muchas gracias por tus bellas palabras han sido un balsamo¡
Gracias por dejarme mensajito los atesoro un monton jejeje aunque no me dijiste que te parecio el capitulo anterior jejeje bueno a ver que te parece este, SALUDOS¡
A todos los lectores silentes animense a dejarme saber su opinion mil gracias por seguirme¡
