Capítulo 26

—¡¿Kagome, te has vuelto loca?!—me reprendió Sango—que hacías a esas horas con Sesshomaru, podría haberte matado... ¿te hizo algo?

—Eh... yo... —"si supieras lo que hizo" estábamos sentadas en un tronco que estaba tirado sobre la tierra que parecía haber caído durante una tormenta.

—¡Solo imagina el alboroto que haría Inuyasha si se enterara!

¿Entonces, tal vez Sango piense que debo de rendirle cuentas a Inuyasha?

—¿Crees que deba decirle?

—Pero por supuesto que no, y menos con la mente tan maniática que tiene últimamente.

—¿A... a que te refieres Sango?

—Bueno... el piensa que Sesshomaru podría estar interesado en ti como mujer...

¿Inuyasha piensa eso? Se había dado cuenta entonces... y como no lo iba a pensar, después de todo lo que Sesshomaru hizo para salvarme.

Recordé con emoción el dulce sabor de su sangre, y sentí un placentero escalofrío al darme cuenta que de alguna manera permanecíamos unidos... Sesshomaru... y yo... quien lo diría, aun así ni quería ilusionarme, ya que sus palabras habían sido muy claras, el carecía de sentimientos... sentimientos de los cuales yo ya no tenía control...

Me había perdido por completo en mis pensamientos y cuando recordé que Sango estaba a mi lado sentí una pesada mirada sobre de mi.

—Ay, no me digas que es verdad... Kagome...

—Yooo...—me puse muy nerviosa y no sabía por donde comenzar...

—No puede ser Kagome, Sesshomaru es uno de los demonios mas peligrosos que existen, ¿que fue lo que pasó?

—Sango... ¿me creerías si te digo... que ni siquiera yo se como pasó?

—¡Entonces es verdad!

—A penas anoche lo hablamos... Sango, tengo miedo.

—¿Qué dices? A caso el te está amenazando...

—No, no claro que no... lo que siento pasó sin ningún aviso... pasó sin que nada lo evitara...

—No te ves muy contenta Kagome...

—Lo estoy,—sonreí y sentí incluso que mi mirada sonreía también—pero tengo miedo de lo que vaya a suceder a partir de ahora, temo que pase con Inuyasha y conmigo...—iba bajando mi voy conforme terminaba mi frase

—Basta Kagome, no soporto verte así, sé que sientes algo muy grande por Inuyasha pero creo que le diste lo suficiente, creo que mereces ser feliz, y si ahora encontraste el amor nuevamente, creo que lo que menos debes hacer es perderlo.

—Pero Sango... es el hermano de Inuyasha...

—Y tú eres la reencarnación de Kikyo—dijo resaltando el hecho.—Por favor Kagome, Inuyasha esta estancado en los sentimientos de su pasado, al grado de que se aferra a un cadáver, te pido que tu no hagas lo mismo-me sentí mal ante las palabras de Sango aunque eran verdad... se había escuchado muy frívola—se que se escucha cruel, pero varias de las desgracias que te han sucedido, han sido por el amor de Inuyasha, y en la mayoría Kikyo esta mezclada.

—Haz arriesgado tu vida a medida que Inuyasha se transformaba en bestia, haz recibido flechas por el e incluso no te has tendido ante la desconfianza cuando todo apunta a él.

—Eso no es nada Sango, Inuyasha... siempre ha sacrificado su vida por mi también... siempre me salva de situaciones peligrosas...

—Pero nunca ha tenido el valor de amarte libremente, y es una oportunidad que se te está donado...

—¿Crees que debo decírselo?

—Creo. Que no es tiempo, creo que... no le debes nada pero esa es decisión tuya.

Deberle... algo... es verdad, no le debía nada a Inuyasha respecto a este tema, mis sentimientos por él estaban en vías de cambio, y ciertamente, él nunca ha sido claro conmigo, además él y yo, jamás hemos tenido una relación... a pesar de que lo parecía en ocasiones, nunca fuimos nada más que amigos... y en otras ocasiones, él siempre eligió a Kikyo.

—Tienes razón Sango

—Ay, que lastima...—dijo suspirando—siempre creí que el que se ganaría tu corazón sería Koga—me quede con los ojos como platos parpadeando del asombro.

—Eh... yo.. no se que le diré a él.-me ruboricé

—Tranquila, de alguna manera siento que el sabe que no le correspondes de esa manera, además te quiere y el entenderá.

"Ay Kagome en que líos te metes... deberías de concentrarte solo en la perla, ya que... después de destruirle, volverás a tu tiempo..."

Eso me puso muy triste... al final de cuentas ni siquiera estaría con Sesshomaru.

—¡Hola mi bella Kagome!—Koga se acercó como si hubiera sido invocado al pronunciar su nombre, mordí mi labio por lo que haría a continuación... —creo que es tiempo de que hablemos de eso que hemos atrasado...

—Bueno creo que los debo de dejar solos...—Sango se fue guiñándome un ojo en señal de apoyo, pero en definitiva eso no me ayudaría ahora. ¿Por donde empiezo?

A penas iba a abrir mi boca cuando el se adelantó

—Creo que has decidido rechazar mi propuesta ¿cierto?—realmente me conocía tanto como para adelantarse a tal respuesta. Me acobardé y me quede callada viendo sus ojos zafiros, el sonrió, no se a ciencia cierta si fue solo para no hacerme sentir mal o si realmente ya se esperaba esa respuesta.—Se que tu corazón no me pertenecerá nunca de la manera que espero...—dijo despreocupado, se que me quieres, pero no como a ese inútil, ¡Que desperdicio, su yo fuera él no dudaría ni un instante en tomarte y no soltarte!

—Koga, ya no es así—me vió perplejo.

—¿A caso has dejado de querer al cachorro?

Me puse muy nerviosa.

—N...no, no, yo no he dicho eso solo, creo que todo ha cambiado...

—Te volviste a enamorar ¿verdad Kagome?—esta vez si sentí culpa y su voz sonó decepcionada. ¿Qué más podía decir...? No podía negarlo, por más dolor que pudiera causarle... mi abuelo siempre dice que es mejor herir con la verdad, que herir con la mentira...

—Eso creo...

—Puedo... ¿saber de quien?—me ruborice... ¿enserio quería saberlo? No, un momento, él también lo sospechaba, seguramente todos lo sabrían al instante, ya que han sido testigos de la cercanía que Sesshomaru ha tomado conmigo.

—Creo que no quiero hablar de eso... por ahora...

—Es Sesshomaru ¿cierto?

¡Que ch...! No pude evitar pensar en una palabrota... como es que Koga prefería no callar nada de lo que sabía. En parte era algo que me gustaba de el que no tenía limites en su honestidad...

—¿Anoche estuviste con él cierto?

—¿Como...?

—Te lo he dicho Kagome... te conozco perfectamente, y esas mejillas sonrojadas—dijo rozando mi pómulo con el reverso de su dedo resaltan cada vez que el aparece o con el simple hecho de mencionarlo... me sorprende que él medio cachorro no se haya dado cuenta... ahora si siento lástima por él.

Eso me hizo sentir terrible, tanto que me dieron ganas de llorar...

—E...e... esperaba Kagome no es verdad solo bromeaba...

—Es que tienes razón...—dije a punta de lagrimas-soy una persona horrible... como fui a hacer esto...

—Ey, linda Kagome, no llores ¡eso no es verdad!—él me abrazó a su pecho y me acarició el cabello como el solo sabía hacerlo para tranquilizarme,—escucha, ese perro es el que debió de darse cuenta de todo antes de perderte,—sentía como si fuera mi padre el que me hablaba...

Levanto mi mandíbula, con su dedo índice, y por un segundo sentí que se acercaba a mi pero ambos nos quitamos de inmediato, yo ya no tenia razones para no negarme a él y él ya no tenía razones para intentar algo conmigo.

—Ese tonto de Inuyasha, si tan solo yo hubiera tenido un poco de lo que sientes por el , ni loco dejaría que eso se borrara... Bueno, ni hablar haré que paren los preparativos...

—¡¿Qué.. que preparativos?!

—Ja ja tranquila Kagome,—dijo al ver mi cara horrorizada y escandalizada—solo bromeo, la mayoría de mis comentarios eran para hacer enfurecer a Inuyasha jaja y han funcionado a la perfección, aunque no del todo. Creí que tal vez reaccionaría pero a ese tarado no le entra ni el aire al cerebro.—Koga como siempre era tan cálido, como no iba a quererlo en mi vida, a pesar de que lo he rechazado se mantiene feliz... debo de aprender de el...

—Y... ahora que pasará...

—Si crees que por esto me iré de aquí huyendo, te equivocas—dijo parpadeando sorprendido y de lo más natural—yo aun te quiero y no podría permitir que algo te pasara. Hasta que esto termine estaré aquí, quien sabe a lo mejor podría robarle la partida al perro mayor.

Koga no perdía su sentido del humor, y en gran parte, eso me fascinaba además de que me subía mi estado de ánimo, como no valoraría a una persona así... ¡Un momento!

—¿Como que esto termine, a que te refieres Koga?—Él se me quedo viendo asombrado, ni siquiera se había dado cuenta de lo que había dicho. Entonces yo tenía razón, algo me ocultaban.—Qué es lo que esta pasando que nadie quiere decirme...—dije molesta.

—Nada Kagome no es nada, creo que exageras mis palabras.

—Por supuesto que no lo exagero. Desde antes de que yo partiera, me di cuenta de que tu y Lyia me ocultaban algo y ahora que vuelvo incluso Shippou evita decir cosas frente de mi, ¡¿en que momento dejé de ser confiable?!

—No... no pienses que es eso, estas equivocada... mira confía en mi, lo sabrás tarde o temprano solo... te pido tiempo

—Solo prométeme que nadie de ustedes corre peligro.

—¿Peligro? ¡Puff!, por favor Kagome sabes que nosotros podemos arreglárnoslas con cualquier cosa, el que me preocuparía sería el debilucho de ese semi perro pero es duro de matar así que...

—De cualquier forma me enterare tarde o temprano

—Eso me preocupa,-escuche que murmuró

—¿Qué?

—Nada Kagome olvídalo.

Nos quedamos un tiempo platicando, hasta que Hakkaku, Ginta, y los demás lobos se acercaron a nosotros, las lobas lloraron cuando se enteraron de "nuestro rompimiento" eran tan tiernas, aun así prometieron darle consejos a Koga para que me reconquistara.

—Creo que Koga no tardará en matar a Inuyasha—le dijo Hakkaku a su compañero—después de todo si lo mata ya no podrá negarse la señora.

—Si creo que debemos de planear como ayudar al jefe.

—¡Ay! No sean idiotas, de momento no lo matare. Tiene más cosas de que preocuparse y prefiero que esté lúcido cuando le gane.

—Bueno pero no te enojes Koga...

—¡Ahora que lo pienso que hacen aquí, deberían estar haciendo sus rondas bola de ineptos!

Los lobos corrieron a sus posiciones de inmediato y Koga los siguió...


Yo comenzaba a aburrirme, no sabía que hacer para matar el tiempo jugaba con Shippou y Miroku a la baraja, pero ya era tan seguido el juego que ellos comenzaban a ser buenos y yo ya no aguantaba más. Era la única que no podía abandonar la choza el resto andaban de aquí para allá. Como parte de mi ocio intenté averiguar el secreto que todos me ocultaban pero eran demasiado cautelosos ante el tema.

Pasaron los días y comenzó a cambiar el clima, había olvidado cargar con ropa para frío y lluvia, al menos debía volver por ese tipo de ropa, pero Inuyasha ni para eso me quería dejar ir, no lo entendía, y lo peor de todo era que esta vez todos estaba de su parte.

No lo soportaba más, me sentía como leona enjaulada y honestamente no lo toleraría más, estaba decidido volvería a mi época esta noche mientras todos duermen, le dejaría una nota a Kaede para que les informara a todos.

Decidido eso, en mi ultimo día me mantuve obediente para evitar sospechas, no me queje ni siquiera por que Inuyasha y Koga peleaban, cosa que era el pan de cada día entre ellos.

No podía fingir que no estaba fastidiada, mi mal humor era visible supongo que eso animó Shippou a hablar conmigo.

—Creí que no me hablarías hasta que todo se resolviera—le dije malhumorada, el pequeño se sonrojó.

—Ay Kagome perdóname, si no lo vuelvo a hacer...

—No importa Shippou, solo deseo que esto y termine.

Esto... lo cual ni siquiera sabía que era, solo sabía que todos me lo ocultaban.

Cayó la noche y uno por uno comenzaron a caer rendidos, a excepción nuevamente de Koga e Inuyasha quienes a diario rondaban el perímetro durante las noches.

Mejor para mi, así podía irme sin riesgo a despertar a los más sensibles de olfato, me reí de mi, como si eso fuera a detener a Inuyasha después de todo el puede traspasar el pozo, no me sorprendería que lo hiciera y tratara de traerme a rastras.

¡Uy! Que coraje.

Pues no me importa ,si tengo que taladrarlo de "abajos" no volvería tan rápido, iría unos días a la escuela y ¿porque no? saldría con mis amigos, este encierro ha ido demasiado lejos.

En cuanto tuve la oportunidad tomé mis cosas para dirigirme a mi destino, tenia un extraño presentimiento en cuanto salí de la casa, como ya comenzaba a ser costumbre sentía una mirada pesada sobre de mi, a pesar de que habían pasado unos días desde mi encuentro con Sesshomaru algo me decía que no era él.

Con lo que jamás conté fue que ambos hombres rondaran por el pozo esta noche.

Vaya sorpresa que me dio el verlos juntos platicando cada uno recostado en un árbol.

—En verdad crees que venga al pozo hoy, la vi muy dormida cuando nos veníamos...

—Por supuesto lobo, hoy estuvo más calmada de lo normal, eso no es bueno, trataba de despistarnos seguramente no tarda en pasar por aquí con todas sus cosas... ¡ayyy! pero si es terca.

Inuyasha se había adelantado a mi plan... nunca imaginé que me conociera tan bien...

—Entonces... —dijo Inuyasha pensando lo que diría

—¿Que animal? di lo que quieras decir—estaba a punto de salir corriendo hacia el pozo rogando que esos seres mas veloces que yo no me alcanzaran, al menos, tenía que intentarlo

—¿No le... mencionaste nada a Kagome?—dijo avergonzado de tener que preguntar... Decidí permanecer ahí para escuchar.

—¿A cerca de tus arrumacos con Kikyo mientras ella no estaba? Si te refieres a eso por supuesto que no se lo dije, te dije que eso era deplorable en mi opinión.

—Ya veo... —hubo un silencio—gracias.

—No me lo agradezcas, ya te dije que no lo hago por ti, ella ya sufrió mucho por tu encuentros, como para que yo también le diga todas las veces que se ven.

—De que hablas lobo.

—¡No quieras verme la cara, perro!—ahora Koga parecía molesto—si alguien se ha dado cuenta de todo soy yo, me di cuenta de que mientras Kagome agonizaba ustedes de veían cerca de la laguna. A demás a mi nadie me saca de la cabeza que esa es una de las razones por la que ella no quiere estar aquí.

Así había sido... no me sorprendió, de hecho ni siquiera me dolió, Koga había tratando de cuidarme y por eso lo ocultó, a decir verdad, yo no tenía porque saber cada movimiento de Inuyasha. Y gracias a Dios eso ya no me importaba.

—¡Ay cállate! Entrometido, tu que sabes...

—Ni quisiera quiero enterarme—la voz de Koga volvió a hacerse indiferente

—Ella... solo fue porque sabía que algo estaba mal conmigo.

—Ella fue a cerciorarse de que Kagome no sobreviviría.

—Que dices infeliz... ella jamás haría algo así...

No quería escuchar más las defensas de Inuyasha hacia Kikyo, así que salí de mi escondite para volver a mi casa. Pero no corriendo como lo había planeado, si no que camine lo más natural posible.

—A donde crees que vas Kagome, no fingí sorpresa lo que supongo que me delató, así que Inuyasha se sonrojó y volteo a ver a Koga quien parecía apenado.

—Regreso a mi casa.

—No lo harás.—exigió molesto Inuyasha

—¿Quieres apostar?

—¡Kagome entiende que no puedes hacerlo!

—Koga por favor, en mi ausencia creo que sería bueno que pidieran a Kikyo que los guíe en busca de los fragmentos restantes...—le dije ignorando a Inuyasha no se cuando vuelva...

—Pero...

—Koga por favor, no tiene caso que permanezca aquí... no me dicen que sucede y encima estoy en calidad de reo, será lo mejor.

Se que este no era el plan que Sesshomaru tenía en mente mientras mencionaba a la otra sacerdotisa, pero en este caso no me sonaba mala idea. Inuyasha levantó sus orejas ante la sorpresa. Y luego trato de despistar su culpa.

—Prometemos decirte lo que esta pasando pronto pero espera un poco más

—Koga ya estoy harta de esta sobreprotección...

—Lo se... y lo siento, creo que lo más sensato es que nos escuches. Solo te pedimos un día...

—Un día—lo apunte con un dedo advirtiéndole que no soportaría ni un momento más.

Volví a pasear mi atención a los alrededores... que era esto que sentía... esta mirada tan pesada...

—Volveré a la cama entonces...—Inuyasha puso una mano en mi hombro para detenerme.

—E..espera Kagome... quiero hablar contigo—raras ocasiones son en las que veo a Inuyasha con una mirada tan decidida, una mirada de hombre más que de un niño, y esta era una de esas ocasiones... no podía negarme a el sabiéndole preocupado, era el instinto que tenía con él, el de protegerlo de todo lo que estuviera en mis manos, el sufrimiento mas que cualquier cosa, pero, algo me decía que esta única vez, el sufrimiento era de lo único que no podría protegerlo.


Amo a ese demonio 3

Besos