Los personajes de Twilight no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)


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—Encontré a Cristopher.

Bella se congeló, sin poder dar un paso más.

»Eso es lo que te he ocultado, encontré la forma en que recuperaremos a nuestro patito.

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Bella quedó congelada en su lugar por al menos un minuto, las palabras de Edward no tenían sentido, no podía ser cierto, era irreal lo que estaba escuchando.

«Tal vez me tropecé con un juguete de Paulette, tal vez esté inconsciente en el suelo», pensó Bella.

Pero todo parecía tan real, incluso la voz de Edward pidiéndole que dijera algo.

—¿Qué?

Se giró lentamente hacia Edward que la veía con nerviosismo, arrepentimiento y mucho miedo a su reacción, debería de estarlo, Bella no era una persona a la que le gustaran las omisiones, directa y honesta era su jodido lema.

—Es lo que he hecho todo este tiempo, encontré a Patito y podemos recuperarlo. —Dio un paso hacia Bella, el mismo que ella retrocedió—. No te alejes, bebé, por favor.

—No-No-No entiendo, Edward, y quédate en tu jodido lugar, no te quiero cerca de mí.

Edward suspiró, pero le hizo caso, suficientes problemas tenía como para hacerla enojar aún más.

»¿Qué quieres decir con que encontraste a Patito?

Edward caminó hacia el armario, y del cajón de su ropa interior sacó un folder color manila, Bella lo miró detenidamente. ¿Desde cuándo tenía eso ahí?, se suponía que entre los dos había confianza, confianza para no ocultarse nada y resulta que todo estaba en sus narices y ella ni enterada.

—Toma, debí dártelo hace mucho tiempo, pero tenía miedo.

Bella tomó el sobre con desconfianza y lo abrió lentamente bajo la atenta mirada de Edward, no le gustaba el nerviosismo de sus ojos, el mismo nerviosismo que había visto cuando le comunicaron que Jasper había muerto, quería acercarse y calmarlo, pero seguía demasiado molesta… aunque no lo suficiente para dejar de preocuparse por él.

Sacando el contenido del sobre, tuvo que taparse la boca evitando que el ardor en su garganta escapara.

Bella había soltado las fotografías de la impresión, ahora, esparcidas en el suelo, podía apreciarse a un precioso niño castaño jugando en unas resbaladillas, formado junto a otros niños, vistiendo uniforme con una mochila negra sobre su espalda, sentado en alguna banca, ayudando con las bolsas del supermercado, subiendo a un auto junto a otros niños, cada una de las fotografías mostraban a un Cristopher diferente, pero en todas ellas, el niño tenía el rostro serio y curiosamente aislado de los demás niños.

—¿Desde cuándo sabes dónde está? —preguntó levantando las fotografías, sintiendo la incontrolable picazón en sus ojos.

—Hace bastante.

Bella apartó la vista de las fotografías y lo miró con la duda grabada en todo su rostro.

»Yo le pagué al detective para que dijera que había perdido el rastro de Cristopher.

—¿Por qué hiciste eso?

—Fue ilegal lo que hicieron, Bella, Leah debió entregarnos a Cristopher de inmediato.

—¿Pero qué dices, Edward?

—No se puede devolver a un niño que ya vive con la pareja adoptiva, es una manera de proteger al niño para que no sufra un nuevo abandono, nuestra solicitud había sido aprobada, Cristopher era nuestro, tan sólo estaban checando en cómo Cris se iba adaptando a su nueva rutina, incluso si no nos consideraban aptos, debían esperar por lo menos un año para que Cris fuera nuevamente adoptable y darnos a nosotros la oportunidad para enmendar nuestro error y que Cristopher regresara con nosotros.

—Pero Rebeca nos dijo que Cristopher fue adoptado por otra familia.

—Era una mentira, él no podía ser dado en adopción porque ni siquiera existía en los registros del orfanato, Cristopher ha sido desde hace años un Cullen, nunca dejó de ser nuestro.

—Lo que me dices no tiene sentido, Edward.

—Yo sé que no lo tiene, nena, para mí fue difícil entender todo lo que el detective y el abogado me decían, pero es verdad, hay demasiadas lagunas en las leyes de adopción que Rebeca utilizó para hacernos creer que no podíamos recuperar a Cristopher.

—Pero cuando Leah regresó, dijo que no podía hacer nada para regresarnos a Cris, nos dijo que Rebeca lo había ingresado nuevamente a la base de niños adoptables.

—No le convenía dar a conocer que nos quitaron al niño, el instituto se hubiera visto afectado, y Rebeca nunca pudo hacer eso porque necesitaba que los altos mandos dieran la autorización para que Cris regresara, ellos no nos quitarían al niño cuando no había pruebas suficientes para asegurar que Patito no fuera feliz con nosotros.

—¿Por qué no me lo dijiste? —suspiró mirando las fotografías de su pequeño niño—. ¿Por qué te quedaste callado todo este tiempo? Tenía derecho a saberlo, Edward.

—Porque hubieras demandado a la institución.

—Por supuesto que lo hubiera hecho, nadie me quita a mi bebé y queda impune.

—¿Y qué hay de los otros niños, Bella? ¿Qué pasaría con los niños que viven ahí?

—¿Qué pasó con mi niño? Por cuatro años ha estado lejos de aquí y tú me vienes a decir que te preocupaste por otros niños.

—Estás enojada, Bella, y lo entiendo, yo también quise demandar a la institución, se llevaron a nuestro hijo, pero no podía, hay muchos niños que dependen del orfanato, niños que no merecen pasar por más desgracias.

—Y preferiste sacrificar a mi Patito, preferiste dejar que estuviera lejos de aquí solo para que otros niños estuvieran bien.

—No es así.

—Sí lo es, preferiste cuidar a otros niños que al nuestro, dejaste que por cuatro años estuviera solo, lejos de nosotros.

—Las cosas no son así, Bella, y lo sabes, estás molesta y enfadada conmigo, no estás pensando con claridad.

—Las cosas son demasiado claras, Edward, me ocultaste todo esto, preferiste hacerlo solo, y pusiste la seguridad de otros niños sobre la de mi Patito.

—¡No es así!

—¡Sí lo es!

—No lo es, no te dije nada porque no quise perderte de nuevo.

—Nunca me perdiste.

—Sí lo hice, las primeras semanas en las que se llevaron a Cristopher no fuiste tú, no eras mi Bella y no quise que volviera a ocurrir.

—Había perdido a mi bebé, Edward, estaba triste.

—No era solo tristeza, Bella, tú no estabas bien en ningún sentido, dejaste de comer, de dormir, Marcus estuvo a punto de despedirte hasta que yo le expliqué lo que estaba pasando.

—No es cierto.

—Claro que lo es, por esa razón detestaba tanto a Pau, estaba preocupado de que volvieras a ese oscuro lugar en el que te instalaste cuando Patito se fue.

—Esa no es justificación y no te excuses en que te preocupabas por mí, porque no te estoy preguntando eso, era mi niño, Edward, merecía saberlo e ir por él, traerlo de regreso con nosotros.

—Bella, por favor comprende…

—No, tú comprende —se limpió las lágrimas traicioneras que resbalaban por sus mejillas, no sabía si eran de enojo, tristeza, emoción o una combinación de todo—, ponte por un momento en mis zapatos, me vienes a decir todo esto y esperas que no esté enojada, me mentiste, Edward, me hiciste creer que no teníamos rastro de Patito, tú no entiendes por lo que estoy pasando, creer que perdí para siempre a mi bebé y resulta que no es así, todo este tiempo has estado tan cerca de él. Tú no entiendes cómo me siento.

—¿Que no lo hago? —preguntó tomándola de la cintura y pegándola a su pecho, Bella no tenía la energía para alejarlo—. Cada noche he pensado si Cris tiene una cama donde dormir, con cada lluvia me pregunto si alguien lo está abrazando y asegurándole que está bien, cada maldita nevada rezo para que no pase frío, que esté abrigado y calentito, no me digas que no entiendo, porque soy el único que comprende lo que sientes al no tenerlo aquí, porque por cuatro años parte de mi corazón se fue con él.

—Y aun así lo dejaste en esos horribles lugares en vez de traerlo con nosotros.

—No es así.

—Sí lo es, somos un equipo, pero tú preferiste hacerlo solo.

—¿Sabes cuántas veces estuve cerca de tenerlo y era trasladado a otro estado? —preguntó sosteniendo su rostro para que lo viera a la cara—. ¿Cuántas veces tuve que soportar verlo subir a un auto de servicios infantiles sin saber a dónde lo llevarían?

—No lo sé, porque no me diste esa oportunidad.

—Me preocupé por ti, Bella, no quería que te ilusionaras con tenerlo de regreso para que al final lo mandaran a otro estado y tuviéramos que empezar de nuevo.

—Esa no es excusa para dejarme afuera, me podría romper, pero te tendría a ti y tú me tendrías a mí, en cambio preferiste hacerlo solo, pasar por todo esto sin mí.

—No me arrepiento, Bella, ódiame cuanto quieras en este momento, pero lo volvería a hacer, no haría nada distinto porque te amo, te amo y no quise verte sufrir, pero sabes tan bien como yo que hubieras hecho lo mismo. Son niños inocentes que no tienen conocimiento alguno de nuestros problemas, Jasper y Alice causaron que nuestro niño inocente sufriera y no estaba dispuesto a que ni tú ni yo cargáramos con ese pesar de lastimar a varios niños haciéndolos perder el único lugar seguro que habían conocido.

Bella iba a renegar, pero Edward la silenció cubriéndole la boca con su mano.

»No somos como Alice y Jasper, no iba a permitir que te sintieras culpable después de que Cristopher estuviera con nosotros, ¿en serio ibas a poder dormir sabiendo que había niños que estaban en peores situaciones? Cristopher estaría con nosotros, pero ¿en serio serías capaz de no sentir nada por los niños que lastimamos?, te conozco, Bella, y sé que hubieras hecho lo mismo que yo.

El débil sollozo de Bella bastó para confirmar que Edward tenía razón, Edward besó repetidamente el tope de su cabeza mientras Bella sollozaba escondida en su cuello.

—No sería capaz —murmuró Bella—. ¿Lo has sabido desde que se fue?

—No —respondió besando la coronilla de Bella, al menos ya no le gritaba y le permitía estar cerca de ella, Bella era una mujer sensata y aunque no estaba cien por ciento perdonado, al menos lo estaba dejando explicarse sin alejarse—. Durante el primer año solo sabía lo mismo que tú, pero cuando el detective dijo que había irregularidades con los cambios de Cris a las casas de acogida, decidí que no sería bueno que tú lo supieras.

—¿Qué irregularidades?

—No eran traslados oficiales, el detective descubrió que Cristopher era mandado a casas con baja supervisión y no tenía visitas con el psicólogo, ¿por qué hacerlo si era un niño problema?

—Mi bebé no es ningún problema, Edward.

—Sé que no lo es, pero Cristopher comenzó a pelear con los demás niños y ser grosero con las personas que lo cuidaban, por esa razón era trasladado, no duraba más de un mes en las casas, por eso muchas veces ni siquiera era inscrito en las escuelas, Leah viajaba continuamente para supervisar a Cristopher y era ella quien lo llevaba a otras casas.

—Eso no tiene sentido.

—No lo tiene, por eso el detective entró a la oficina de registro y no encontró ningún registro de Cristopher, en ninguna de las casas.

—¿Él no existía?

—No, Leah pidió y cobró favores para mantener en bajo perfil a Cristopher, te sorprenderías la cantidad de casos similares que ocurren y nadie se da cuenta.

—Es una jodida perra —murmuró separándose de Edward—. Es una trabajadora social, Edward, debe pensar en los niños.

—Lo sé, amor, por eso era difícil creer que Leah había alejado a Cristopher de nosotros.

—¿Y cómo lo vamos a recuperar, si Leah puede mandarlo a cualquier parte del país?

Edward se removió incómodo, Bella frunció el ceño cruzándose de brazos.

—Edward…

—Cristopher está bien, Bella, él está perfecto.

—Me estás asustando, Edward.

—Hubo un incendio.

—¡¿Qué?! —preguntó Bella pálida como la cal.

—Cristopher está bien, todos están bien —aseguró Edward calmándola—. La casa de acogida en donde estaba se incendió por una vela de alguna calabaza, por eso me llamaron a medianoche en Halloween, el abogado me pidió verme al día siguiente ya que el detective había viajado inmediatamente a Florida.

—¿Por eso viajaste a Florida?

—Sí, le dije a Kate que por favor no te dijera nada ya que en ese momento no sabía cómo se encontraba Cristopher ni qué habían hecho con él.

—¿Cómo que qué hacer con él?

—Pon atención, cariño, no hay registros de Cristopher, lo último que saben de él es que fue dado en adopción a nosotros, ¿cómo iban a explicar que él estaba ahí? Incluso Leah no podría sacarlo del hospital, aunque quisiera.

—¿Por qué?

—Tendría que pagar la hospitalización y tendrían que contactarnos.

—Pero…

—El abogado habló con Leah y le dijo que la cuenta estaba saldada en nombre de Edward e Isabella Cullen, le dijo que tenía un mes para regresarnos a Cristopher o todos sabrían lo que había hecho.

—¿Entonces lo viste? —preguntó Bella sonriendo emocionada—. ¿Él te vio?

—No, preferimos que Cristopher no nos viera, yo fui para dejarle saber a Leah que teníamos conocimiento y que no descansaríamos hasta que Cristopher regresara con nosotros y verla a ella tras las rejas, le recordé que había una solicitud de adopción que nosotros habíamos hecho y que estaba por ser aceptada.

Bella sonrió débilmente pensando en ese acontecimiento, había sido tan feliz cuando Leah le había asegurado que esta vez nada ni nadie le quitaría al niño, el plan era adoptar a un bebé, por eso no esperaban que su solicitud fuera rápidamente aprobada, no la habían cancelado cuando Paulette llegó con ellos, pues en ese entonces pensaban que Paulette dejaría de vivir con ellos en cualquier momento, ahora simplemente no podía pensar estar sin Paulette.

—¿Ya sabías de lo de Cristopher en ese entonces?

—Sí.

—Estoy tratando de no enfadarme nuevamente, Edward, me has mentido todo este tiempo.

—Fue por amor. —La besó sonriendo—. No te enojes, dulzura, tendremos a Patito con nosotros.

Bella quería alejarlo, golpearlo e insultarlo, mandarlo a dormir con Butterfly por mentirle, pero no podía, él seguía hablando de Patito y su corazón de mamá pato se derretía de solo pensar que tendría a su niño con ella nuevamente.

—¿Cuándo?

—En dos semanas

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Llegaron a la casa Swan un día antes de Año Nuevo.

Paulette bajó del auto siendo rodeada por las niñas que rápidamente se la llevaron dentro de casa para jugar con los juguetes que Santa les había obsequiado, además le aseguraron que aún había tres paquetes debajo del árbol que tenían su nombre.

Bella abrazó a sus hermanos, cuñadas, a Sue, a Holly y a su nuevo novio, y por último, Charlie la abrazó contra su pecho.

Charlie era un hombre alto, de espalda ancha y grandes brazos, resultado de una vida trabajando en el rancho, Bella siempre se había sentido pequeña y protegida en los brazos de su padre, y esta vez no fue la excepción.

—Es bueno tenerte aquí, Bells, vamos a casa antes de que mi nieta abra tus regalos.

—¿Mis regalos? —preguntó Bella prefiriendo ignorar el "nieta" en la oración de Charlie.

—Eres mi hija, Bella, además Holly nunca me dejó comprarte nada cuando eras niña, lo justo es que lo haga ahora.

—Tus gustos eran una mierda, Charlie —respondió Holly entrando a la casa junto con su silencioso novio.

Bella se rio ignorando la pelea de Charlie y Holly, era simplemente imposible que ellos no discutieran. Edward se sentó junto con ella mientras abría el regalo de Charlie.

Ambos fruncieron el ceño al ver el casco y las botas de equitación, pero Bella le agradeció el regalo a Charlie y prestó atención a Paulette que tenía problemas en abrir la caja de su muñeca.

Año Nuevo estuvo rodeado de comida, vino, champaña y niños corriendo por todos lados.

—¿Ahí es donde vives, Pau? —preguntaron los niños mientras veían la bola de Times Square.

—Sí, eso queda muy cerca de mi casa, muchas veces mami y yo vamos de compras cerca de ahí.

Edward había llamado a su madre minutos antes de medianoche para desearle feliz Año Nuevo, Bella estuvo presente invitándolos a cenar a casa después de que regresaran.

La cuenta regresiva comenzó y Paulette, abrazada junto a sus padres, gritó feliz Año Nuevo, recibiendo muchos abrazos y besos, era un nuevo año y todo iba a mejorar en su vida.

Después de todo, su deseo de Año Nuevo era un hermanito, aún no se los decía a sus papis, pero lo iba a hacer regresando a casa. Cristopher ya había tardado mucho en regresar, además quería un hermanito más pequeño que ella.

—Feliz Año Nuevo, mi cielo —murmuró Bella besando su mejilla, dejando marcado su labial de un intenso rojo en la mejilla de Paulette.

—Feliz Año Nuevo, mami. ¿Cuánto falta para mi cumpleaños?

—Muy poco, amor —aseguró Bella dándole otro beso antes de abrazar a sus hermanos.

—¿El próximo año habrá otro integrante en la familia? —preguntó Vanessa en medio del abrazo.

Bella no supo qué responder y antes de que pudiera preguntar a qué se refería, Vanessa se alejó para abrazar y desear un feliz año a los demás miembros de la familia.

Los niños fueron mandados a la cama antes de la una de la madrugada, era tarde y tendrían niños de mal humor si no dormían sus horas necesarias.

Mientras Bella bajaba después de arropar a una Paulette soñolienta y de mal humor, encontró a su padre bebiendo una copa de vino junto con Edward.

—¿Acaso era la única que no lo sabía? —preguntó cruzada de brazos.

Edward, Charlie y Sue tuvieron la decencia de sonrojarse.

—Yo tampoco sabía nada —se defendió Holly.

—¿Y por qué sabes a lo que me refiero, mamá?

—Está bien, sí lo sabía.

Los hermanos de Bella miraban la escena esperando que alguien hablara, Charlie suspiró y se puso de pie.

—Llamé a Edward unas semanas después de que se fueron de aquí.

—¿Por qué?

—Tenía a toda la familia recordándome el error que había cometido, todos aseguraban que no regresarías más a casa si no arreglaba las cosas.

—No lo hubiera hecho, papá.

—Lo sé, por eso actué.

—Llamaste después de que te dije que si no resolvías las cosas con Bella vendería mi parte del rancho —murmuró Holly cruzada de brazos, su novio se había ido a dormir temprano.

—Eso no importa, Holly —murmuró Charlie—. Llamé a Edward y le dije que daría todo mi dinero con tal de que recuperaras al niño.

—¿En serio?

—Holly y Sue me hicieron ver que esta vez te iba a perder para siempre, no habría otra oportunidad si no arreglaba las cosas, pero Edward me contó lo que había hecho, así como nos pidió que no te dijéramos nada.

—Y aceptaron así sin más.

—No te enojes, hermanita —habló Embry poniéndose de pie y abrazándola por los hombros—, al fin y al cabo, tendrás al niño en…

—Dos semanas —respondieron Bella y Edward.

Holly chilló para después darle un manotazo a Edward por no decirle que Patito regresaba a casa, no había comprado obsequios para su nieto, subió las escaleras en busca de su adinerado novio murmurando que debía gastar unos cientos de dólares.

La familia se rio pensando en que Holly nunca iba a cambiar, y todos estaban felices con eso.

Dos días después, antes de que tuvieran que partir al aeropuerto, Charlie llevó a Bella a las caballerizas.

Bella recordaba entrar saltando de la mano de su papi lista para montar algún pony, lo había hecho hasta los dieciséis en donde pudo montar la yegua que Charlie le había regalado.

—¿Qué hacemos aquí? ¿No está demasiado frío para montar?

—No venimos a montar ningún caballo, Bella —dijo Charlie caminando hasta el fondo en donde estaban dos yeguas descansando y visiblemente embarazadas—. Las he inseminado mientras tú no estabas.

—¿Qué bien? —respondió Bella sin saber por qué le decía eso, entendía que Charlie tuviera esas conversaciones con sus hermanos, pero con ella no tenía ningún sentido.

—Son para Cristopher y Paulette.

—¿Qué?

—Le he regalado a todos mis nietos un potrillo, creo que es justo que lo haga con los tuyos, nacerán en unos cuatro meses, espero que vengas para que los niños puedan ponerles nombres.

Bella notó la incomodidad de Charlie, era la muestra de cariño más grande que pudo haberle hecho, ahora entendía su extraño obsequio de Navidad. Sus hermanos habían enseñado a montar a sus hijos, ella lo iba a hacer con los suyos.

—Te quiero, papi —murmuró abrazándolo.

—Y yo a ti, corazón.

Permanecieron abrazados el tiempo suficiente para que ambos pudieran controlar la picazón en sus ojos, demasiado orgullosos para llorar frente al otro.

—Solo diles que les pongan nombres más interesantes, es algo vergonzoso escuchar que a mis caballos pura sangre les llamen pastelito o caramelo.

Bella se rio mientras regresaban a la casa.

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Dos semanas habían pasado demasiado lento, Bella había hablado con Carmen avisándole sobre la llegada de Cristopher, y le había aumentado su sueldo ya que cuidaría de ambos niños. Matilde había ocultado su emoción tras prometer preparar las comidas favoritas de Cristopher.

Esme había llorado en brazos de Edward después de que les avisaran de la llegada de Cristopher, Emmett se había quedado en shock al oír hablar del niño, tantos años creyendo que su hermano era un hombre frío al que solo le interesaba el sexo con Bella, creía fielmente que ese matrimonio se basaba solo en el deseo y éxito entre ambos, pero ahora, ahora veía las cosas de distinta forma. Un sobrino al que nunca conoció, un sobrino que Jasper había alejado con su jodido egoísmo, un sobrino que estaba seguro era la debilidad de Bella, solo esperaba que no la lastimara más de lo que ya estaba.

Holly junto con su novio habían viajado a NY una semana antes de la llegada de Cristopher, Bella solo veía a su madre llegar a casa con infinidad de bolsas de ropa y regalos. Habían decidido que Holly cuidaría de Paulette mientras Bella y Edward iban a Florida por Cristopher.

Paulette había saltado emocionada cuando le dijeron que Cristopher regresaba, desde ese momento no había día en que no hiciera un nuevo dibujo para su hermano mayor, así como preguntar incontables veces cuánto faltaba para que llegara a casa e intentar con todas sus fuerzas que la llevaran con ellos a Florida.

No lo había conseguido, pero Holly le dijo que prepararían una fiesta de bienvenida para Cristopher, can pastel, globos y un enorme cartel de bienvenida.

Ahora.

Bella y Edward esperaban en la oficina del abogado, Bella había llorado al ver el pasaporte de Cristopher entre sus manos.

Por cuatro años pensó que no tendría nuevamente al niño, que nunca podría llamarlo suyo, sin saber que Cristopher llevaba su apellido y ante la ley era completamente suyo.

Leah se había marchado después de dejar la carpeta con el pasaporte y el acta de nacimiento.

Les debí dar al niño desde el momento en el que regresé de mis vacaciones, estaba pensando en mi reputación y en el centro, pero no en Cristopher, y acepto mi error.

¿Por qué lo hiciste?

No quería escándalos que afectaran la credibilidad de la institución.

En cambio afectaste a un niño inocente.

Lo sé, soy peor que Rebecca.

Ahora estaban ahí, impacientes porque el abogado y el detective llegaran con el niño.

—Tengo miedo, Edward, miedo de que ya no me quiera más.

—Eso es imposible, nena, tal vez esté enojado, pero nos lo ganaremos, haremos todo para que crea en nosotros nuevamente.

Miedo era poco para lo que sentían, con el estómago revuelto, la emoción a flor de piel, Bella y Edward eran un manojo de nerviosismo.

Ambos se miraron expectantes al escuchar el murmullo de pasos acercándose, estaban en Crystal River, en el condado de Citrus. Bella por fin entendía a lo que se refería Edward, Crystal River, era una pequeña localidad de tres mil habitantes, Cristopher había vivido ahí tan solo por tres semanas y por lo que Edward le había dicho, estaba pronto a ser transferido por problemas de conducta.

El abogado abrió la puerta de la oficina y entró junto con el niño que sostenía su mano.

El pequeño niño que saltaba mientras caminaba y chupaba su pulgar había desaparecido, ahora con casi ocho años, Cristopher tenía el ceño fruncido y un brillo de rabia en sus ojos.

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¡Hola chicas!

¿Creen que Bella actuó de manera exagerada?, ¿Que tal les pareció el regalo de Charlie?, ¿Holly sera una abuela consentidora?,¿Cómo creen que este Patito?

Estuve investigando mucho acerca del proceso de adopción en estados unidos, en Nueva York y las diferentes instituciones que existen (eso incluye género y edad del niño), también busque otras leyes de diferentes estados, incluso países (leí la de México y Perú), fue condenadamente difícil pero por fin encontré la ley que demostraba que no se puede regresar a un niño despues de que este vive con los padres adoptivos (principalmente para proteger al niño y que no sufra ningún daño emocional)…¿Saben lo feliz que me puse cuando lo leí?, lo que dice Edward es cierto, me encontré con historias bastante tristes de personas a las que le habían pasado algo similar, e incluso padres que no habían podido formar el vínculo afectivo con los niños, pero que, bajo ninguna circunstancia se podía regresar a la institución (no sé si estar de acuerdo o no con esto), bastante complicado de entender, créanme desde el inicio del fic estuve investigando y aun no logro comprender por completo varias partes de la ley.

Pero bueno, lo importante es que… ¡PATITO REGRESA!

Paulette esta emocionada, los abuelos lo esperan con ansias, incluso Emmett acepta lo importante que es Cristopher para Bella…pero Rosalie no hablo, ¿A qué se deberá?

Déjenme sus comentarios, opiniones, teorías, criticas, o lo que quieran compartir conmigo en un review.

Yanina, Gracias por la ayuda con la revisión del capítulo y tenerlo listo a tiempo (Aun cuando te lo envió con poco tiempo de anticipación).

Nos vemos en el siguiente semana.

….

Las invito a leer mi nuevo OS, titulado "Sábana", si quieren enamorarse un poquito más de Edward les recomiendo que lo lean.