25

Igneel coloco suavemente las manos sobre la barriga de su esposa, Reíla. Era cálida y suave a la vez, entonces sintió que la piel se movía suavemente. Lágrimas de felicidad le empañaron los ojos mientras observaba a su esposa, quién tenía la misma expresión de felicidad, cálidas lagrimas recorrían suavemente su descenso por la fina cara de Reíla.

Está contento de escucharte-. Dijo Reíla.- Naty-chan está contento de escuchar a papá ¿Verdad mi cielo?

Dijo dulcemente mientras acariciaba su barriga hinchada con delicadeza, Igneel río ante el nombre tan cómico con el que había bautizado al bebé.

-Insisto, Naty suena a "Natilla"- Igneel posó sus manos sobre las de Reíla.

-Pero sé que a Natsu le gustará el que lo llame de esa forma.

Ante los pucheros tan infantiles de su esposa, Igneel no pudo hacer más que reír ante las adorables ocurrencias de su mujer. Se sentía henchido de alegría y felicidad, tanta que pensó que iba a estallar…

Igneel se incorporó jadeando y sudando, con los ojos abiertos de par en par y su corazón adolorido y latiendo ferozmente dentro su pecho. El solo recuerdo de su hermosa Reíla le dolía como filosas enredaderas en su corazón. Las lágrimas corrían libres por sus mejillas sin que pudiera evitarlo. Recordó la desesperación que sintió al ver la mordida en la blanca y delicada piel de Reíla. El shock al ver su cabeza rodar…

Se estremeció ante el recuerdo y de nuevo el dolor se hizo presente, la frialdad e inexpresividad de Sting al dispararle a Reíla. Apretó con furia los puños, sintiendo que las uñas se le clavaban en la piel. Pero no le dolió e ignoró por completo la sangre que salía de sus nuevas heridas. Ese bastardo…ese hijo de puta de Sting…lo mataré…lo haré pedazos ¡LO MATARE!

Un nuevo dolor lacerante estaba naciendo de nuevo en su interior, un dolor que no tenía nada que ver con la tristeza y el agobio de la pérdida. Era un dolor punzante lleno de fuego, se imaginó la cabeza de Sting rodando por el suelo, dejando rasgos de sangre a su paso. Al retractar esa imagen en su cabeza, Igneel sintió escalofríos extraños, escalofríos de placer. Cerró los ojos y sonrió malévolamente, dejando que ese placer extraño lo consumiera por dentro.

0/0

Natsu no contestó ninguna de las preguntas que Rogue le había gritado, quería seguir corriendo como alma que lleva el diablo. Quería alejarse lo más lejos que sus piernas le permitieran.

− ¡NATSU! ¡NATSU DETENTE CARAJO!—le gritó exasperado Rogue. Natsu se detuvo en seco, jadeando con fuerza y con su corazón desbocado. La cabeza le daba vueltas y tenía la sensación de que iba a vomitar en un momento a otro.

− ¡Al fin, maldición! Ahora si fueras tan amable de decirme ¡¿Qué MIERDA SUCEDIÓ ALLA ATRÁS?!

Natsu lo miró como un autómata, sin decir nada y solo jadeando con fuerza como respuesta. Rogue acomodó a Lisanna en sus brazos, quien tenía hipo a causa de que estaba conteniendo el llanto.

−Esa mujer…está loca de remate. ¡Está completamente loca!—Natsu movía los brazos en ademanes exagerados, realzando sus palabras, que salina a borbotones de su boca. Rogue frunció el ceño con enfado al no entender a lo que Natsu se refería.

— ¿Quién? ¿Quién por amor a todo lo sagrado está completamente loca?− Rogue estaba impacientándose con el comportamiento estúpido de su compañero. Colocó a Lisanna sobre sus hombros, en un intento vano de que dejara de hipar.

—Nekie, Nekie está loca.− escupió Natsu entre dientes, todavía con la conmoción de lo sucedido en su cabeza. Nunca pude pensar que Nekie fuese capaz de semejante cosa. Pero algo dentro de su cabeza hizo un sonidito parecido al de campanillas. Al recordar el cómo Nekie había asesinado a Mystogan sin ningún tipo de piedad, en seguida retiró de su mente semejantes pensamientos. Por supuesto que Nekie sería capaz de hacer semejante locura. Rogue no pregunto ni dijo nada más al ver la preocupación en la cara de Natsu. Solo suspiro y siguió caminando, sin esperarlo.

Lisanna se sostenía firmemente de algunos cabellos de Rogue. El muchacho no pudo evitar sentir un pinchazo de melancolía al recordar a su querido amigo Frosh al sentir las pequeñas manos de Lisanna sosteniéndose de su cabello. Yo protegeré a esta niña con mi vida, aunque me cueste la mía. Se juró en silencio con todas sus fuerzas. No esperando cometer el mismo error de nuevo, porque si lo cometía… jamás se iba a perdonar.

.

.

.

Mucho tiempo sin subir ni escribir nada, falta de inspiración más que nada. Lo siento mucho . espero y publicar pronto :,c.

Atte:

A.F