Pfff…

Increíble pero si…

Aquí les dejo EL CAP siguiente de esta.. Ugh… Revoltosa pero hermosa historia. Porque sera que siento ñañaras cuando la leo? Too much feeling… Debo advertir que he puesto todo el sentimiento en este cap… Pss.. Es muy fácil meterse en el papel de ella… Y ESO ES MUY TRISTE PORQUE SIEMPRE ESTA PENSANDO LO PEOR…. En fin… Necesito una dosis de alegría… jajajaja.. Creo que me paso a escribir otro capi de Love is not for sale …

La canción que me ha inspirado para este capitulo en particular ha sido "Fix a heart" de Demi Lovato, recomiendo que la busquen en youtube y la escuchen durante su lectura…

Y bueno, no se si ha quedado claro pero las "" comillas son pensamientos del personaje PO, en este caso de Bella.

Chicas, las quiero y mil gracias por su apoyo a lo largo de esta historia y las demás.

Ahora si espero me dejen REVIEW! ja!

Y para quien pidió mi email:

Eilet punto Cullen arroba gmail punto com (ahí me encuentran!)

Besitos Vampiricos..

Kyam Cullen*

Chapter 26

BPOV

Cuando volvimos al hotel Edward fue el primero en ducharse mientras yo veía la televisión y Rose me ponía al tanto de la situación en casa.

- Despedida? – pregunte.

- Lo siento Bells, no hubo nada que pudiéramos hacer – mustio mi amiga del otro lado de la línea.

- Esta bien, era lógico – me hundí de hombros…

- Como va todo? –

- No tengo idea…. Me tengo que ir Rose –

- Llámame Bella, si dejas de ponerte en contacto asumiré lo peor y llamare a tu padre –

- Solo si no te contacto en 48 horas Rose – mustie nerviosa.

- Te quiero –

Edward salió del baño e inmediatamente me encerré dentro.

Abrí el grifo y rápidamente me deshice de mi ropa… Me habían dado de baja en la Universidad, había perdido mi empleo y mi vida había perdido todo su equilibrio.

Me encontré llorando inconscientemente…

Acaso me había vuelto loca? Lo había tirado todo por la borda por una corazonada… Edward podría estar buscando un viejo amor y yo me había impuesto en esta misión…

- Tonta estúpida Bella – masculle limpiando inútilmente mis lágrimas con mis manos húmedas.

Y después de todo esto él no era ni sería más que mi primo, era ridículo y fantasioso que algo más pudiera darse….

No importaba cuanto intentara ser lo suficientemente buena, jamás lo seria porque lo nuestro era imposible… Y no había vuelta atrás…

Todo había sido un error, el juego en Cancún, el viaje, aceptarlo de nuevo y aferrarme a su presencia en mi vida…

Lo único que había logrado con ello era martirizar mi corazón aún más. Cuando algo no te pertenece debes dar media vuelta e intentar seguir con tu vida… Él era demasiado perfecto, demasiado bello e inalcanzable…

Y no importaba lo mucho que necesitara sus labios o su toque sobre mi piel… Sus manos no me pertenecían, sus ojos no ansiaban ver los míos… Su cuerpo no anticipaba cada uno de mis movimientos con cautela…

Él no tenía idea del dolor inmenso en mi pecho cuando lo tenía tan cerca e increíblemente lejos… Y no lo sabía porque él estaba en lo correcto, el me veía simplemente como lo que era... Quien era yo para culparlo? Nadie.. Y quien era yo sin él?... Absolutamente nada…

Aun así debía tomar esta decisión, por mi propio bien… Debía irme de aquí lo más pronto posible…. Que más daba si moría por no tenerlo a mi lado… De cualquier manera Edward no era mío…. Nunca lo seria…

Había llevado esto demasiado lejos y era momento de afrontar la realidad. Era momento de volver a casa e intentar curar mi corazón… Y aunque quizás jamás lograse sanarlo tenía que huir de aquí, pues tenerlo cerca erra como poner sal en mis heridas...

Cuando deje de llorar el cuarto de baño estaba inundado de vapor, tome una toalla y salí para lavarme los dientes.

Pase largos minutos viéndome al espejo, no era fea… Tampoco era bonita en extremo… Mi cuerpo era pequeño y delgado… Quizás demasiado… En este caso no importaba… Limpie una lágrima de mi mejilla y me coloque la ropa interior, seguido por una hoodie limpia y unos jeans.

Cepille mi cabello y salí a la habitación. La luz estaba apagada, únicamente las lámparas de noche estaban encendidas. Edward estaba sentado en la cama, con la espalda en la cabecera. Enfundado en sus jeans oscuros y su hoodie negra, con el cabello divinamente húmedo y su rostro perfecto completamente relajado.

Me senté en el borde de la cama, frente a él, que me regalo una hermosa sonrisa.

"Probablemente sea lo mejor para ti… Yo solo quiero lo mejor para ti…Y si yo no lo soy estas estancado…"

- Quiero…. Quiero volver a Forks – la sonrisa en sus labios desapareció.

- Ha ocurrido algo? – su voz era más ronca de lo habitual.

- Perdí mi empleo, perdí el semestre en la universidad – mustie.

- Lo lamento Bella, yo voy a ayudarte con eso, no tienes que preocuparte – dijo apenado – quieres.. Quieres irte ahora mismo? – desvió la mirada.

- Edward, no me importa haber perdido mi vida en Cancún – mis labios temblaban debido a mi nerviosismo – Es algo mucho más fuerte por lo que debo irme – debió notar que mis manos también temblaban porque de inmediato las acogió en sus manos cálidas.

"Intente terminar con esto hace tiempo… Y solo he terminado con heridas que curar…"

- Que ha ocurrido? Paso algo malo con nuestra familia? – sus palabras terminaron de llevarme al borde del llanto – Bella, porque lloras? Dije algo malo – sus manos sobre mi piel… Con una connotación completamente distinta a la que mi corazón buscaba.

"Como si pusieras sal en mis heridas.."

- Tengo que irme porque – me puse en pie.

- No tienes que explicarme, entiendo que esto no tiene sentido… Jamás debí arrastrarte a esto – dijo con los ojos llenos de agonía y dolor.

- No es por esto Edward, no eres tú – me puse de pie.

- No finjas, no tienes que seguir fingiendo, se lo que soy y lo que he hecho y - dijo llevándose las manos a la cabeza, con la respiración agitada.

"No se siquiera como comenzar"

- No Edward, no tiene nada que ver con eso – negué – Tu eres demasiado perfecto –

- De que demonios estás hablando? – me miro a los ojos.

- De que la que está mal soy yo, soy yo quien no es muchas cosas, soy yo quien no merece estar contigo – susurre tan bajo que no creí que me hubiese escuchado.

Edward se acercó a mí y termine con la espalda recargada sobre la pared, ambos con la adrenalina a flor de piel, yo a punto de romper en llanto y huir por la puerta y él a punto de desesperación ante mis palabras sin sentido a sus oídos.

- Porque quieres irte? – susurró, su pecho agitado por la respiración acompasada.

- Y si no existiera el mañana Edward? – pregunte mirándolo fijamente, su rostro afligido, con los mechones broncíneos cayendo sobre su frente.

- Y si el mañana no existiera? – pregunte hundiéndose de hombros – Si el mañana no existiera que habría hecho yo? –

- No te entiendo – se inclinó hacia mí.

- Me habría embarcado en un viaje sin sentido – mi primo retrocedió mirándome con vergüenza – Y no intento demeritar tus razones, pero yo vine buscando algo que no voy a encontrar jamás – mi voz estaba cargada de dolor y mi corazón pendía de un hilo a tal grado que podía abrirme ante el en este mismo instante.

- Quizás estas equivocada – susurro clavando su mirada en mis labios…

"No puedes curar algo que está dañado…. No puedes arreglar mi corazón.. No cuando tú eres lo que necesito y no te puedo tener"

- Y quizás no y mi corazón se rompa en mil pedazos de nuevo – mis ojos se llenaron de lágrimas – Como cuando te fuiste hace años… Como cuando desapareces en la oscuridad después de besarme… -

- Bella.. – susurró.

"Como si pusieras sal en mis heridas"

- Lo siento Edward – me pareció una eternidad hasta que finalmente me separe de él, sin la fuerza suficiente para alejarme tan pronto como necesitaba – Ya no puedo fingir, ya no puedo seguir con esta farsa – mis lágrimas espesas rodaron sobre mis mejillas y baje la mirada caminando en dirección a la puerta.

- Crees que es diferente para mí? – sentí su mano sobre mi brazo, deteniéndome con determinación.

- No sigas con esto, por favor… No pretendas para volver a dejarme indefensa – solloce sin girarme para verlo.

- No lo entiendes – murmuro – Todo este tiempo y no has logrado comprenderlo – seguí caminando hasta colocar mi mano temblorosa sobre la perilla de la puerta.

- Porque lo haces? – susurro girándome por completo de modo que mi espalda descansara contra la puerta.

"No se siquiera donde comenzar.. No importa que mi corazón quede hecho trizas.. Ya nada importa…"

- No estoy haciendo nada Edward – solloce fuertemente – Simplemente ya no puedo - temblé – No tienes idea de lo mucho que duele – lleve la mano a la altura de mi corazón… Subí la mirada temerosamente hasta toparme con sus vidriosos ojos verdes llenos de confusión – He estado enamorada de ti mucho antes de que huyeras de Forks – mi voz apenas fue audible…

"No tengo vendajes para el corazón…. No sabré como ponerme en pie de nuevo… Mas no puedo seguir ocultando lo que siento…"

Las lágrimas formándose en sus ojos finalmente resbalaron por sus pálidas mejillas hasta su masculina quijada.

Edward bajo la mirada, respirando con dificultad y cuando nuestras miradas se encontraron de nuevo frunció el ceño antes de sollozar fuertemente y acercarse a mí.

- Es una locura – llevo sus manos a mi rostro… Las yemas de sus dedos temblaron a lo largo de mi piel - Todo este tiempo he buscado una verdad que me permita estar a tu lado – sus ojos verdes me miraban llenos de agonía y alivio a la vez..

- De que estas hablando? – chille colocando mis manos sobre sus hombros, obligándolo a mirarme.

En un movimiento tosco repago su frente contra la mía, con sus cabellos húmedos sobre mi piel... Sus manos aferradas a mi rostro..

Edward comenzó a inclinarse y antes de que pudiera procesar lo que estaba ocurriendo sus labios estaban sobre los míos… En el beso más dulce y tierno que hubiese recibido jamás, sabiendo a una mezcla de menta con sal… Mi rostro empapado con sus lágrimas… Mientras su embriagante sabor quedaba impregnado en mis labios..

Sentí sus manos temblar sobre mi rostro y lentamente separo sus labios de los míos, apenas unos milímetros…

- Te amo… - susurro antes de verme a los ojos – Te amo como un hombre ama a una mujer y no he podido dejar de hacerlo desde que tengo memoria… - sus largos y perfectos dedos acariciando mi rostro.

- Pero tú – mi corazón se detuvo en seco.. Nada tenía sentido..

- Cuando hui… Hacía años que me sentía de este modo y hui persiguiendo una posibilidad – sentí su aliento cálido sobre mis labios – En Cancún, cuando te vi por primera vez supe que nada había cambiado y mis razones solo se reforzaron.. Pero ya no eras una niña Bella – acaricio mi mejilla, con lágrimas en los ojos mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios – eras toda un mujer… Y si sugerí lo del acuerdo fue porque no podía seguir alejado de ti, necesitaba sentirte y tener un poco de lo que jamás seria mío – solloce – Te deseo y te amo con todo mi ser… - llevo su mano a mi cintura – Y aunque quizás esté prohibido sentir eso por ti mi corazón siempre ha sido tuyo –

Se quedó mirándome fijamente, esperando una respuesta de mi parte…

Entonces sentí que mi corazón latía de nuevo… Sonreí antes de estampar mis labios contra los suyos, Edward me envolvió en sus brazos, con mis piernas enroscadas en su cintura y sus manos aferradas a ellas…