Capítulo XXVI
Los golpes en su puerta solo confirmaron lo que su olfato le decía y Caín ya estaba levantado y abriendo la puerta.
–Conrad…
–Caín, hemos encontrado invasores en el bosque y creemos que son los que asaltaron la casa de los jefes.
–Vamos.
El pelinegro avanzó a paso tranquilo, sabiendo que Connor y su equipo, tenían todo resuelto.
–¿Y son muchos?
–Si bastantes, pero… Merlín no lo vas a creer.
–Dime.
–Mejor lo ves tú mismo.
Salieron del área de casa y recorrieron un buen tramo hasta llegar al claro donde Connor y los suyos tenían a los asaltantes.
–Ya veo por qué dijiste que no podría creer y… debo llamar a Remus, podríamos tener problemas si esto se sale de control.
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Harry sintió como su esposo estaba bajó las mantas y se destapó para tener mejor vista de lo que sucedía en la parte baja. El rubio lamía su miembro. Harry empezó a gemir, tomó el cabello dorado entre sus manos y guio la felación. Draco sintió pulsar el pene de su moreno y se detuvo dejándolo sudoroso sonrojado y jadeante.
–Sabes que me pones a mil…
Harry se rió quedito acercándose a su esposo y mordiendo juguetonamente el oído de este. Draco besó posesivamente al moreno y al alejarse lo miró y sus ojos plata parecían brillar peligrosos.
–Te amo… y juro que te matare si permites que otro te vea de este modo.
–Nunca lo haría… tú eres y serás el único.
Draco se relamió los labios y penetró a su esposo. Harry jadeó recibiendo al rubio. No supieron ni les importó cuando terminaron entrelazados, pero cuando el clímax los envolvió se sintieron como una sola persona e incluso sus magias bailaron entrelazadas a su alrededor como un manto que los cubrió.
Recostados disfrutando el post-orgasmo escucharon un toque en la puerta y al moreno le extrañó.
–¿Quién nos buscara?
–Deben ser los elfos, ellos tienen un código de servidumbre y saben que cuando sus amos están… indispuestos deben tocar en vez de aparecerse.
–Oh…
Harry se cubrió lo necesario y cubrió a su esposo, luego habló.
–Adelante.
Canny entró y saludó cortés.
–Perdonen amos, pero el señor Remus los espera abajo, quiere que el amo Draco lo acompañe.
–¡¿Ahora?!
–Si amo.
–¿A dónde querrá que lo acompañes?
–No lo sé, pero debe ser importante y urgente.
Dijo el rubio incorporándose y buscando la bata para colocársela.
–¡¿Tú papá?!
–Espero que no.
El rubio tuvo que aplicar un Fregotego, pues Remus no esperaría a que se bañaran. Harry hizo lo mismo y ambos listos, bajaron para ver al rubio trigo que tomaba un poco de chocolate y parecía que había sido despertado poco antes.
–Remus, chocolate a media noche. –comentó divertido el rubio platino.
–Es para despertar.
Harry se rió agregando:
–Moony tú lo tomas en toda ocasión.
El rubio trigo se rió.
–Me pillaste.
–Veo que no es una emergencia por mi padre o algo malo –dijo Draco.
–Lo siento Draco, me desvié a otro tema. Me llamaron de la fábrica, el grupo de guardias que contratamos atraparon a unos sospechosos, y creen que son los que atacaron la mansión y la de Sirius. También me pidieron llamar a los aurores y ya lo hice.
–Vaya, pues vamos. Seguro que mi padre ya debe estar impaciente.
–Seguro que sí.
Los tres magos recorrieron el pasillo de cristal y llegaron a la residencia de los mayores y fueron hasta el salón de la chimenea donde ya estaba Lucius esperando.
–¿Por qué tardaron?
–Lucius, los chicos estaban durmiendo…
Lucius ya no agregó nada y fue hasta la chimenea. Remus llegó con su esposo y entró un poco después que él. Luego fue el turno de Draco y por último Harry. Del otro lado de la red, Caín esperaba a los jefes en la chimenea de la fábrica. Vio salir a los mayores y caminó hasta ellos, en eso salieron los más jóvenes.
Lucius pidió.
–Llévanos con ellos.
–Si.
Los cinco iniciaron su camino y Remus se acercó al capataz.
–Caín, te presentó a Draco hijo de Lucius y a Harry esposo de Draco.
–Harry Potter. –dijo el licántropo pelinegro
El moreno asintió…
–Vaya… Mucho gusto de conocerlos a los dos.
Draco tendió su mano y el licántropo la tomó.
–Es un gusto que trabajes con nosotros.
–Lo es para nosotros, no pudimos negarnos a tal ofrecimiento.
–¿Les agradaron las condiciones laborales? –preguntó genuinamente interesado el ex león.
–Si bastante.
–Que bien.
Draco tomó la mano de su esposo y se dispuso a explicarle el motivo de la actitud de Harry a Caín.
–Harry está muy interesado en las criaturas mágicas y planea trabajar para que los derechos de estas sean respetados.
–Por mi parte lo agradezco desde ya.
El grupo llegó al escampado, casi al mismo tiempo que uno de los guardias avisaba de la llegada de los aurores. Los de túnica azul arribaron y detrás de ellos iban dos pelinegros muy conocidos por los Malfoy. Sirius y Severus
–¿Qué hacen aquí? –preguntó Lucius.
–Yo les avise, Lucius. –informó Remus.
–Bueno, tienes razón si esto tiene que ver con lo sucedido en su mansión también deben estar presentes.
Sirius y Severus se acercaron a los Malfoy:
–¿Es cierto que ya los tienen? –cuestionó el animago.
–Esperamos que sean ellos, aunque no los hemos visto –confirmó Lucius.
El grupo se hizo más grande, sin embargo los magos de túnicas azules, pidieron a los Malfoy y Black que les permitieran hacer su trabajo. Entre los aurores también estaba Tonks, sin embargo ella muy profesionalmente tampoco permitió que los civiles interfirieran.
–Nosotros iniciaremos, permítannos trabajar –dijo John Dawlish.
–Pues no hicieron mucho, lo que es mas, ellos iban a atacar este lugar también. –opinó molesto Sirius.
–Por favor Sirius, por los viejos tiempos. –advirtió Dawlish.
–Pero muy viejos –contesto él animago sin desear recordar su tiempo como auror.
Severus jaló al de ojos grises deteniéndolo.
–Ya buscaremos como hacerlos pagar, amor.
Tonks dejó que sus compañeros lidiaran con Sirius, se atrasó y saludó a Remus.
–Hola Remus.
–Hola Tonks… creí que irías a la fiesta.
–A última hora tuve trabajo y mis padres me armaron un bronca, pues los deje esperando y ni ellos pudieron asistir.
Lucius no participó en la conversación, sintiendo que la prima de Narcissa le causaba un poco de malestar. Tonks saludó a Harry y algo más escuetamente a Draco y a Severus, en cambio con Sirius hasta bromeó.
En el claro, Connor vio a las figuras uniformadas y detrás de ellos a los jefes y varios mago más que supuso, serían familia de Lucius y Remus. Por eso mismo se dirigió a sus hombres.
–A ver chicos, dejen que vean a los invitados.
El circulo que rodeaba a los infractores se fue abriendo y dejando ver a estos. Dawlish se adelantó y los observó:
–¿Es una broma?
–No, me temo que no lo es.
Ahí más asustados que si estuviesen frente a un Dementor, se encontraba un grupo algo grande de chicos entre los quince y diecisiete años, vestidos con túnicas oscuras. Varios aurores utilizaron Lumus y fueron revisando el rostro de cada uno de los adolescentes.
–¿Que hacen aquí? ¿Están perdidos o…? –Dawlish se detuvo pues incluso a él le parecieron estúpidas esas preguntas.
–Esto es muy irregular, el hecho de que estén a estas horas en este bosque y sin adultos con ustedes es muy sospechoso… –prosiguió Proudfoot.
–¡Si fuimos nosotros, pero… teníamos nuestras razones! –gritó Stewarrt Ackerley, estudiante de Ravenclaw en Hogwarts.
–Tranquilo chico no hemos preguntado nada –aclaró Tonks– Acompáñenos a la central y ahí llamaremos a sus padres…
–¡No! –se oyeron en coro.
–No hay de otra –concluyó Dawlish.
El grupo fue conducido para salir del bosque. Los Malfoy y Black vieron con asombro la naturaleza de los que se habían atrevido a amenazarlos y agredirlos, y hubo reacciones variadas; Sirius no se lo creyó, Severus se arrepentía de haber sido profesor de esos mocosos, Harry negaba sin entender y los dos Malfoy deseaban retorcerles el cuello.
Harry vio a alguien más que conocido entre el grupo y corrió hasta él:
–¡¿Dennys por qué?!
El chico mencionado, miró al de ojos verdes.
–Por qué olvidaron e ignoraron.
–¡¿Pero de que hablas?!
Dawlish se acercó al par de magos y pidió al de ojos verdes.
–Por favor señor Potter, no hable con los chicos.
Draco llegó hasta su esposo y lo alejó del grupo de detenidos, llevándolo a donde su padre y los otros estaban. Caín comentó:
–Los conocen.
–Yo conozco a uno de ellos, estudiaba en Gryffindor. A los otros no los recuerdo, mas deben pertenecer a Hogwarts también. –aseguró Harry.
–Muy cierto, todos ellos son estudiantes… mis estudiantes –aclaró Severus con algo de culpa y tristeza impresas en su palabras– deben odiarme si hicieron eso.
Sirius abrazó a su pareja y negó.
–Basta, no te culpes por esto, esos niños pueden estar solo molestando como buenos adolecentes.
Afortunadamente hubo una distracción, pues en eso momento Connor se unió al grupo, no sin antes enviar a sus hombres a seguir vigilando. Caín lo presentó.
–Él es Connor Maclaud, el jefe de seguridad de la planta.
–Mucho gusto.
–Su gente y usted han hecho un buen trabajo. –felicitó Lucius.
–Gracias señor Malfoy. –sonrió coqueto Connor.
Lucius se sonrojó, pues después de todo el hombre moreno de cola de caballo y sonrisa radiante era muy guapo, sin embargo el rubio platino sintió el brazo posesivo de su esposo enredarse en su cintura y sonrió porque adoraba que Remus se pusiera celoso.
–Es mejor que vayamos con Tonks que para ver si nos necesitan en el departamento de justicia. –aclaró Remus.
–Si –afirmó Lucius y se despidió de Connor– Hasta mañana señor Maclaud. Caín ven con nosotros.
–Si señor Malfoy.
El capataz dejó que los jefes avanzaran y se acercó a Connor.
–Cuida de Josué por favor y… No te atrevas a sonreírle de ese modo de nuevo a Lucius Malfoy.
–Bien, bien no te enojes.
Draco y Harry llegaron hasta los licántropos y el rubio pidió.
–Caín, nos presentas
–Oh claro señor Malfoy. Connor Maclaud jefe de seguridad, Draco Malfoy y Harry Potter.
–Es un placer conocerlos y trabajar para ustedes. –respondió Connor.
–Pues nosotros nos alegramos de que lo haga, tiene poco tiempo y ya han logrado capturar a estos… agresores. Por lo que espero grandes cosas de los otros trabajadores también, no es así Caín.
–Y los tendrá Draco.
Harry asintió, giró a buscar a sus suegros y a los Black y viendo que estos ya iban muy avanzados, comentó:
–Será mejor que nos vayamos, esperamos verlo mañana señor Maclaud.
–Hast mañana señores… Malfoy.
Draco, Harry y Caín siguieron a los aurores y dejaron a Connor y su grupo a cargo. Conrad llegó hasta su primo y le palmeó un hombro.
–Solo puedes ver de lejos.
–Lo sé, pero de que esos nobles tienen suerte, la tienen, mira que tener a tres atractivos gestantes como parejas, porque el esposo del Black también lo es…
–Si lo note, mas no es por riqueza.
–No, hasta donde sé, Remus Lupin no tenían ni un galeón partido a la mitad, por eso digo que es suerte.
–Lo es, pero deja eso en paz y sigamos con la ronda.
–Te dejare a cargo, debo ir a cuidar de Josué.
–Está bien, ya no creo que haya otra sorpresa, que aun no me repongo de la última.
–Este mundo cada vez está más loco.
–Y nosotros que no participamos en la guerra para que nuestros cachorros no crecieran entre combates y mira.
–Los magos de Londres no pudieron escoger.
Los dos licántropos concluyeron su conversación y el de coleta se retiró rumbo a la zona residencial.
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Tanto la casa Nott como la Zabini recibieron una nota parecida.
Atraparon a los culpables del ataque de la mansión Malfoy y Black. Los esperamos en el Ministerio.
Hermione no consintió quedarse en casa y pidió a Theo que fueran al Ministerio con los otros. En otra parte Ron le mostró la nota a Zabini y este negó.
–No lo sé, después de todo para nosotros solo fue un intento de ataque…
–Iremos.
–Pero…
–No Blaise, si no vamos después cualquier idiota querrá molestarnos sabiendo que no hacemos nada para hacer pagar a los culpables.
Zabini aceptó derrotado y se levantó también, cambiándose para ir al Ministerio.
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La antesala de espera se llenó por Severus, Sirius, Draco, Harry y Caín; Remus y Lucius debían rendir declaración, luego seguirían los Black. Esto antes de que se les tomara declaración a los acusados, pues debían esperar a los padres de muchos de ellos.
Severus se removió en su lugar.
–Estas sillas siguen siendo muy incomodas.
–Claro Sev, no creo que las hayan cambiado desde la última vez que estuvimos aquí.
Caín sonrió y preguntó discretamente a Draco.
–¿Estar aquí?
–Sí, ya que trabajaras con nosotros debo advertirte que Severus mi padre y yo no somos muy… estimados en Londres mágico y por eso no es la primera vez, que ellos están aquí, la última vez fue porque también fueron agredidos por unos magos resentidos.
–Entiendo lo que es que solo quieran molestarte por ser algo… diferente.
–Pues la verdad es que no los culpo no fuimos muy buenas personas antes –aceptó el rubio y Harry lo abrazó.
–Eso fue como bien dices antes, hoy han hecho cosas beneficiosas para el mundo mágico y nos es justo que solo quieran hacerles pagar a ustedes cuando hay tantos que son culpables y que no se reformaron. –aclaró el de ojos verdes.
Los magos vieron llegar a sus amigos y también a muchos otros desconocidos que mostraban un rostro de desconcierto… los padres de los acusados. Hermione avanzó por el pasillo hasta llegar con Harry y Draco, pues Severus y Sirius ya habían entrado también a declarar.
–¿Qué pasó?
Preguntó la castaña y Draco presentándole a Caín dejó que este relatara lo sucedido. Al mismo tiempo los demás escucharon y cuando terminó de hablar el licántropo. Ron mencionó.
–¿Por qué lo harían? Apenas vimos a Collin en el callejón Diagon.
–No creo que él sepa nada. –opinó Harry. Draco alzó una ceja, pues no estaba muy seguro de confiar en el otro Crevey.
Cuando salieron los Malfoy mayores y los Black. Dawlish llamó a los Nott. Hermione y Theo avanzaron y dentro de la zona de interrogaciones ya estaban esperando tres de los chicos con sus padres: Euan Abercrombie y Natalie McDonald de Gryffindor, Orla Quirke de Ravenclaw. Los aurores leyeron los datos de las dos chicas y el chico, estudiantes de quinto año en Hogwarts y Hermione tuvo que preguntar:
–¿Por qué lo hicieron? Pudieron herir gravemente a alguien.
–El hechizo era muy sencillo no debía haber heridos, además consideramos que sabrían de inmediato cual era. –aclaró la ravenclaw.
–Más la intención es lo que no queda claro –intervino Theo.
–Si es por nuestro matrimonio, considero que ni ustedes ni nadie tienen por qué inmiscuirse en nuestra vida. –sentenció la bruja castaña que ya estaba poniéndose molesta.
Los tres adolescentes se miraron entre ellos y Euan respondió.
–Les diremos lo mismo que al auror Dawlish. Ustedes traicionaron a su casa y se unieron a los enemigos y no conformes olvidaron a Hogwarts y a los maestros que murieron defendiéndolo.
–¡¿Cómo atreves a decir eso?! –bulló la ira de Hermione.
–¡Es cierto! ¡Olvidaron que Hogwarts sufrió daños en la guerra y que MacGonagall y otros profesores fueron asesinados, por estos a los que ustedes llamaron esposos! –exclamó Natalie.
–Ahora incluso hacen bailes de caridad por la Universidad Mágica ¡¿Y Hogwarts que?! –terminó Euan.
–Así que de verdad se creen vengadores –comentó Theo– Pues miren que como ustedes insisten en recalcar, fui de los mortifagos antes de cambiar de bando por mi esposa, pero antes de eso me parece que no vi a ninguno de ustedes o a sus padres luchando de lado de los buenos ¿O sí?
–No lo estuvieron y si nosotros no defendimos Hogwarts o ayudamos a los profesores fue porque ¿qué creen? –dijo Hermione– que estábamos un poco ocupados combatiendo a Voldemort y tratando de salvar al mundo mágico… incluyéndolos a ustedes. Por eso… mocosos si tenían una queja, mejor hubiesen ido conmigo a decírmelo y no actuar como vándalos.
Los padres de los jóvenes no se atrevieron a intervenir, temiendo que el matrimonio Nott no se conformara con darles esa reprimenda a sus hijos y pedir un castigo legal contra ellos.
–Si eso es todo –dijo Theo y se levantó ayudando a su esposa– No retiramos, saben dónde encontrarnos para cualquier cosa, auror Dawlish.
–Si señores Nott.
Hermione salió hecha una furia, pero una caricia en su mano la volvió a calmar.
–Por favor cariño, por el bebé.
–Sí, pero… condenados mocosos…
En la sala de espera, con Ron y Zabini siendo los últimos en salir del lugar de interrogaciones; el motivo e identidad de los otros agresores ya era de conocimiento de todos. Hasta ese momento como líder conocido Dennys Crevey, Euan Abercrombie. Natalie McDonald los tres gryffindor. Orla Quirke ravenclaw. Laura Madley, Eleanor Branstone Owen Cauldwell los tres de Hufflepuff y esos eran los conocidos para los ex leones y ex serpientes.
Harry y Draco no fueron llamados y el moreno lo agradeció, pues se sentía herido y culpable a partes iguales. Hermione notó la actitud triste de este y se acercó abrazándolo:
–No es justo, sabes.
–¿Qué?
–Que te culpes por todo lo sucedió, al contrario deberías de recordar que gracias a tu esfuerzo y el de muchos, hemos sobrevivido a la tiranía de Voldemort.
–Pero los maestros…
–Si Harry como mucho magos y brujas, pero los que viven y nacerán fueron porque luchamos y porque ellos –Hermione señaló a los ex mortifagos– se unieron a nuestra causa, tal vez al principio no fue como deseamos, pero hemos construido algo real y bonito, y nadie tiene por qué hacerte sentir culpable de vivir.
Draco agradeció con una mirada a la castaña por las palabras a su esposo y agregó:
–Si el motivo es que Hogwarts no ha sido reconstruido bien pudieron pedirlo de otra forma y no usar la violencia, si no en que se diferencia el antes y después de la guerra.
–Si… tienen razón.
Y como si las palabras de Hermione y Draco tuvieran que ser confirmadas, la familia Crevey con Collin al frente se acercó a ellos y fue directamente con Harry y Draco.
–Mis padres quisieran disculparse con ustedes… Malfoy.
Draco miró altaneros a los muggles –padres de Collin–, pero solo fue por un momento y explicó:
–Mira más que nada Crevey, le debe una disculpa a Severus, pues su casa y la de Sirius fue la más dañada y por si fuera poco el susto que les dieron y como has de saber con Severus gestando, pues… el más enojado es Sirius.
–Entiendo y no saben lo avergonzados que estamos –admitió el chico fotógrafo.
Dawlish y su jefe Gawain Robards, salieron en ese momento y se dispusieron a escuchar lo que sucedía. Draco respondió a Collin:
–Por mi parte y la de mi padre, nuestra mansión no recibió daño alguno…
–Espera Draco –intervino Lucius acercándose y Collin se sintió morir, pues no en vano Lucius tenía fama de no perdonar fácilmente una afrenta– Yo si quiero que esos jóvenes reciban su merecido castigo...
Sirius se unió al rubio platino.
–Definitivamente.
–Por favor señores, mi hijo es joven y… –lloraba la madre de Collin y Dennys.
Robards intervino y explicó:
–El Ministerio puede poner una sentencia de trabajo comunitario por ser menores infractores, pero también puede ceder esa decisión a los querellantes y esta vez los Malfoy y Black han solicitado esa opción.
–Pues hemos hablado –explicaba Lucius– y llegamos a la conclusión de que si los jóvenes quieren tanto que su colegio sea reconstruido, pues se hará y se financiaran los medios, pero todos y cada uno de ellos trabajaran a tiempo completo en eso… sin pago alguno.
–Y no es problema que usen magia siendo menores de edad, pues estarán vigilados por adultos responsables. Algunos empleados del Ministerio se han ofrecido a ello y nosotros también cuando podamos. –sonrió cruelmente el animago.
Collin sonrió y sus padres se tranquilizaron, era un justo castigo. Los acusado salieron no sin antes ser advertidos que su trabajo iniciarían al día siguiente. Robards se unió a los agredidos y les informó.
–Solo resta un arresto y es que me temo que es un adulto que será juzgado como tal…
Ron suspiró abatido y explicó:
–Ginny también está involucrada… ella les proporcionó la dirección de Sirius y les informó que Blaise y yo no estaríamos en la mansión si no en la Madriguera.
Blaise apretó la mano de su esposo como consuelo y Harry dudó:
–Pero no veo que motivo tendría, ella sabe que no podíamos ayudar a defender Hogwarts si estábamos presos.
–No lo sé compañero y a mis padres les sentara muy mal… más, si ella es encarcelada.
Tonks intervino comentando:
–Hay un centro de reinserción juvenil para magos y brujas rebeldes, es muy bueno, un tiempo ahí marcara una diferencia, además tus padres y ustedes podrán visitarla.
–Eso estaría bien, pero yo no pienso visitarla –sentenció Ron.
El grupo fue retirándose y es que para interrogar y encerrar a Ginny, ya no se les necesitaba, pues sus cómplices ya habían declarado.
Los matrimonios partieron rumbo a sus casas, pues deseaban descansar bien hasta que el nuevo día con la inauguración de la fábrica iniciara.
Zabini y Ron querían también dormir, mas debía ir a la Madriguera a avisarles a los padres del pelirrojo. Un beneficio que Robards les había obsequiado por ser héroes de guerra.
Al llegar Ron prendió las luces de la sala y dejó a Blaise sentado en el sillón y él subió a la recamara de sus padres. El mago moreno se arrellanó en el sillón y estaba quedándose dormido cuando escuchó la chimenea y vio a un desconcertado Fred con zapatos en mano saliendo de ella.
–¿Qué haces aquí Blaise?
–Yo… visitando ¿y tú?
–Bueno, pues… –El pelirrojo se rio– Llegando.
–Oh… te corrieron –afirmó Zabini.
–Pues… si, dice que debía estar descansado para mañana que sera un día importante.
–Lo es, mañana se inaugura la fábrica de su jefe como bien sabes.
–¡¿Cómo sabes quién es?!
–No fueron muy discretos en la fiesta.
–…
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En el segundo piso Arthur y Molly despertaron un poco alarmados, pero al ver su hijo sano y llamándolos, bajaron con él a la sala a donde Fred no pudo esconderse a tiempo, mas aprovechando que sus padres parecían preocupados se fue a sentar a lado de Blaise.
–¿Fred algo tarde no?
–No mamá es temprano, no dijiste que de aquí nos iríamos a Surrey, solo me adelante.
Molly optó por no seguir discutiendo con Fred y preguntó:
–¿Qué sucede Ron?
–Siéntense.
Los patriarcas Weasley obedecieron temiendo la seriedad del menor de sus hijos varones. Ron se sentó a lado de su esposo y comenzó con su relató:
–Esta noche recibimos una nota informándonos que atraparon a los que atacaron la Mansión Black y…
–¡¿Atacaron la mansión Black?!
Ron se rascó la nuca:
–Oh bueno, no se los dije porque no quería preocuparlos, pero si fue atacada y… –contó rápidamente Ron y luego continuó– El caso es que ya dieron con los culpables…
–No dieron, ni siquiera fueron los aurores los que los atraparon –intervino Blaise.
–Sí, de hecho fueron los guardias de la fábrica.
–¿Ya tiene guardias? –preguntó Fred.
–Sí y déjame decirte que Lucius se tomó en serio la parte de fábrica con trabajadores licántropos.
–Es bueno para esas personas, por fin tienen un trabajo decente. –dijo feliz Molly.
–El caso es que los agresores resultaron ser estudiantes de Hogwarts.
–¡No puede ser! –se aterró Molly.
–¡¿Hablas en serio Ron?! –dijo Arthur.
–Si papá, si no lo hubiera visto no lo hubiese creído.
–¿Y cómo sucedió? –seguía la matriarca pelirroja sin creerlo.
–La explicación que dieron fue que, porque Hogwarts fue dañado y los profesores fueron… –siguió relatando Ron.
–Pero hay más verdad Ron –preguntó Arthur.
–Eran jóvenes, pero hubo alguien de cerca que los ayudó…
–No me lo digas –intervino Arthur– ya lo imagino –El hombre tomó las manos de su esposa entre las suyas y confirmó– Fue Ginny.
Molly negó empezando a llorar.
–¿Por qué Arthur? ella sabe lo que pasamos estando exiliados en el bosque, como Charly y Ron estuvieron encerrado siendo torturados ¡¿Por qué lo hizo?!
–Ella está algo dolida por lo sucedido.
–Pero todos sufrimos papá y no por eso la tomamos en contra de las personas, imagina que algo le hubiese pasado al profesor Snape o a sus hijos –retó Fred.
–Supongo que no le agrada que nosotros estemos juntos –agregó Blaise.
–En ese caso solo sería egoísmo –se enfureció Arthur para quien (al igual que para Molly) todos su s hijos al igual que su felicidad eran importantes.
–No digas eso Arthur, debe de haber una explicación.
–Y lo sabrán mamá, pero venimos antes porque los aurores, de hecho Tonks, nos permitieron avisarles antes de que ella sea arrestada.
–¡Oh no, mi pobre hija! –lloró Molly.
–Gracias Ron… Blaise. –agradeció el pelirrojo mayor.
–Lo lamento señores Weasley.
–Lo lamentamos nosotros Blaise. No podré ver a Sirius o a Remus a la cara, mucho menos a Severus o a Lucius.
–No, ellos no están molestos, ni mucho menos, estaban aliviados de que esto, pues resultara poco serio incluso el castigo de los menores es que trabajaran en la reparación de Hogwarts sin pago. Pero en cuanto a Ginebra… –Blaise se calló y dejó a Ron seguir.
–Mamá, papá a pesar de que los Malfoy y los Black no la acusaron, el delito se persigue por oficio y…
Molly se aferró a Arthur y preguntó preocupada:
–¡¿Qué haremos Arthur?!
Fred torció los labios y comentó:
–Si es tan grande como para organizar agresiones es grande como para enfrentar el castigo.
–Fred no digas eso, ella al igual que cualquiera de ustedes es nuestra responsabilidad –cortó Arthur.
–Pero papá…
–No Fred, si Ginny debe pasar por esto no lo hará sola.
Blaise sonrió y añadió:
–Eso es ser una familia unida. –comentó.
Blaise besó a Ron y eso fue como una señal para el pelirrojo que argumentó:
–Ginny tendrá un abogado, no será encerrada en Azkaban si no en un centro de reinserción...
Estaban mencionando eso, cuando Arthur sintió las protecciones y las bajó sabiendo que eran los de túnica azul.
–Llegaron –confirmó el patriarca.
Dawlish y Tonks llegaron, y Arthur abrió la puerta, dejándoles pasar en lo que Molly subía por Ginny. Fred, Ron y Blaise se quedaron en la sala:
–Gracias Tonks.
–De nada Arthur.
–Chicos es mejor que se vayan a descansar.
–Pero papá…
–No Ron, deben dormir que si no podemos ir a la inauguración, deben ir ustedes como nuestros representantes.
–Si papá –Fred no se opuso, pues no estaba muy contento con lo hecho por su hermana.
Blaise y Ron se despidieron. Fred esperó a que su madre y Ginny bajaran, y subió a dormir. La chica pelirroja no parecía asustada. Fred la detuvo y mencionó:
–Son niños Ginny.
–No lo son, si han vivido una guerra y no olvidaron ni son malagradecidos con los profesores que los cuidaron y educaron en Hogwarts.
–Pues tú estuviste segura en las cuevas, mientras los otros estuvieron capturados y torturados.
Ginebra se enfureció gritando:
–¡Yo hubiese ayudado si me hubieran dejado!
–Ahora quien es la malagradecida –cortó Fred subiendo al segundo piso.
Arthur y Molly fueron seguidos por los aurores que por respeto a ellos –como héroes de guerra– permitieron que Ginny fuese acompañada por sus padres.
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Harry y Draco se metieron bajo las mantas y el moreno suspiró abatido:
–No puedo creerlo, siempre la considere como una hermana.
–No lo tomes personal ni mucho en cuenta, ella debe de estar haciendo un berrinche al igual que sus seguidores.
–Lo siento por lo señores Weasley.
–Pues no deben de sentirse mal, no todos los errores de los hijos son culpa de los padres, me atrevo a decir que cuando estos crecen y toman sus propias decisiones ya no es responsabilidad de los padres.
Harry miró a su esposo y besó el cuello de este:
–Los nuestros también.
Draco se rió:
–Oh no, los nuestros serán nuestros bebés siempre ¿verdad?
Harry se unió a la broma de su esposo.
–Si.
–Ahora mi querido esposo hay que dormir, pues tenemos cosas que hacer mañana.
Harry asintió y se apretujó más en los brazos de Draco.
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Lucius era besado, mientras era masturbado por Remus tratando de que se tranquilizara para que durmiera bien. El rubio platino sintió la lengua del licántropo recorrer el interior de su boca y como la mano de este trabajaba mas en su erección y se corrió. Remus siguió bombeando hasta que sintió laxo a Lucius. Al mismo tiempo el licántropo había sentido su propia liberación solo con tocar a su esposo.
El de ojos plata sintió el sopor del sueño acercándose y murmuró.
–Un Fregotego…
–Si amor.
Remus obedeció y al terminar de limpiar a su pareja notó que este ya dormía y se unió a él.
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En el Ministerio, Ginny fue interrogada y como su versión no difería de lo relatado por los chicos, lo que restaba era que fuera encerrada en los separos, antes de su juicio que su abogado pudo agilizar para dos días más tarde. Molly y Arthur no deseaban dejar a su hija ahí, pero Tonks llegó a ellos y los convenció:
–No se preocupen yo estoy de guardia, la cuidare y… la verdad es que ella debe pensar las cosas, parece que ya sintió que actuó mal, pero un tiempo a solas la harán terminar de entender y… esto es confidencial, pero se murmura que podría salir bajo fianza, pues ninguno de los afectados la acusó.
–¡Gracias a Merlín! –agradeció Molly.
Los Weasley se despidieron y regresaron a la Madriguera.
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El día esperado había llegado y en la mansión Malfoy los elfos preparaban el desayuno y la comida que se servirían en el banquete de la inauguración. Lucius dormía plácidamente en lo que Remus –junto con Peter– constataban que todo estuviese en orden.
–Lamento haberlo despertado tan temprano.
–No, al contrario fue mejor así, pues Lucius debe descansar otro poco y si lo despertábamos a él no lo haría.
–Qué bueno que lo del atentado quedó resuelto.
–Sí, pero es una lástima que la hija de nuestros amigos estuviese involucrada, y que manipulara niños no es muy bueno.
–Si.
–Y retomando lo que nos atañe, dime si hubo personas del Departamento de control de criaturas mágicas que estuvieron interesados en asistir.
–Hubo una que me envió la confirmación de su asistencia, pues no creía en el proyecto y tenía planeado echarlo abajo…
–Dolores Umbridge.
–¿Cómo lo supo?
–Oh la conozco bien y creo que solo tomó el puesto en ese Departamento para fastidiar.
–Pues entonces le agradara saber que no asistirá, pues está bajo investigación por uso indebido de su autoridad y latrocinio.
–¡Por fin, Merlín y Morgan escucharon mis plegarias!
Peter se rió de la actitud de Remus.
–Pues todo parece estar listo, me adelantare a la fábrica para checar que los trabajadores estén listos.
–Te lo agradecer Peter y en cuanto podamos iremos para allá.
–Sí señor Remus.
El castaño se quedó un momento indeciso y por fin dijo:
–Deseaba informarle al señor Malfoy de… bueno mi novio y…
–No te preocupes él, ya lo sabe.
–¡¿Cómo?!
–Bueno vimos que uno de los gemelos ¿o los dos? te estaban cortejando aunque con esos dos no se sabe.
–Si de hecho, mi novio es Fred Weasley y me acompañara esta tarde.
–Por mi parte solo te puedo decir que si soportas sus locuras él te hará feliz y que como todos ellos son muy leales.
–Quisiera investigar más sobre eso.
–Es tu decisión y en cuanto a Lucius… yo se lo digo, pero solo sería confirmarlo, si fuese como antes yo creo pondría el grito en el cielo, pero ahora las cosas han cambiado, los Weasley y los Malfoy se llevan bien.
–Si.
Peter se retiró y Remus subió a ver a su esposo, pero este seguía durmiendo. El licántropo se metió bajo las mantas y buscó el calor del rubio platino que se pegó a él instintivamente. Tenían un día muy atareado por delante, pero mimarse un ratito no los iba a dañar.
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En la fábrica desde temprano todos los trabajadores se alistaban para causar una buena impresión. Caín terminó de arreglar a Josué y el niño sonrió.
–¿M veo gapo?
–Sí, muy guapo hijo.
…
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Gabriela Cruz, dobbyhp, Alba marina, susigabi, Gelygirl, Jaquelin-25, Renesmee Black Cullen1096, Ale-are, S. Mercury Neptune –Ya no te dejé con tanta duda jajaja-, AnataYume y Jisi Snape.
