Como si lo supiéramos
En los hospitales, dicen que lo sabes. Que sabes cuando vas a morir. Algunos médicos dicen que es una mirada en los ojos de los pacientes. Otros dicen que es un olor. El olor de la muerte. Y otros creen que es un sexto sentido. Cuando el más allá viene hacia ti, sientes sus pasos.
Sea como sea es escalofriante. Si lo sabes ¿qué puedes hacer para evitarlo?. Hay que olvidarse de que estás muerto de miedo. Si supieras que éste iba a ser tu último día en la tierra, ¿cómo querrías pasarlo?
Naruto seguía operando el cerebro del paciente accidentado en un quirófano cercano.
Gaara continuaba con la mano en el mismo sitio.
-¿Sabes la estupidez que has hecho?-cuestionó el jefe de la brigada en el oído al pelirrojo, mientras le ponía un chaleco protector.
-Una verdadera estupidez-secundó Sasuke, enfadado.
-¿Te apetecería que te dieran el coñazo cuando tienes la mano en un cuerpo con una bomba en su interior y un desconocido te está poniendo un chaleco antibalas en el pecho?
-¿Dominas la ironía?-le preguntó el hombre por su otro oído.
-Solo cuando me tocan las narices-entonces miró a Sasuke- lo presentí-dijo firme.
Deidara se acercó al azabache-deberías irte.
-No, me quedo.
-Sasuke, ya no eres necesario.
-Me quedo.
-Esta no es una operación corriente-seguía insistiendo el rubio, porque conocía la cabezonería del chico- este hombre podría estallar y matar a todos los que están aquí. No puedes quedarte en el quirófano.
-No es por la operación. Gaara es mi persona-dijo y miró a su amigo- Gaara es mi persona.
Sasori, Kiba y Sakura estaban en los vestuarios.
-Los colores me parecen más intensos, me duele la cabeza-dijo Sasori.
-Es la adrenalina-respondió Kiba-¿no notas un olor extraño?
-Callad la boca-ordenó la chica furiosa.
-¿Estás bien?-le preguntó el castaño.
-Claro que no-dijo el pelirrojo-¿cómo va a estarlo?, no tiene sensibilidad.
-¡Queréis callaros de una vez!-chilló ella-¡qué importa si el azul es más azul o si tienes superpoderes olfativos!¡Gaara puede morir!¡en cualquier momento podría...!...morir. Dejaría de estar vivo. Sería...un cadáver. Lo siento, reacciono de una forma muy extraña ante el estrés.
-¿No deberíamos hacer algo?¿llamar a su familia?-apuntó Kiba.
-Nosotros somos su familia-aclaró Sasori.
-Tenía envidia-continuó Sakura- tenía envidia de Gaara y de su talento y tenía envidia de...he sido una envidiosa. Una envidiosa.
Llega el momento. Todo está listo. Gaara debe nivelar el proyectil y sacarlo del cuerpo. Deidara abrirá al paciente. Dependen del pelirrojo.
Sasuke había tenido que abandonar la sala. Pero era Sasuke y no podía quedarse fuera sin hacer nada. Entró en el quirófano donde estaba Naruto operando.
-¿Cómo está el paciente?-preguntó al rubio.
-Voy a acabar. ¿Qué tal todo ahí fuera?¿cómo está la chica de la bomba?
-Es Gaara. La chica de la bomba huyó, y es Gaara el que sujeta la bomba.
Las orbes azules le miraron a una velocidad inusitada. Se podía ver claramente unos ojos de pánico a pesar de la mascarilla que le cubría medio rostro y el pañuelo naranja con girasoles que llevaba tapándole el cabello.
Entonces, las máquinas empezaron a pitar. El paciente corría peligro todavía.
Deidara, el jefe de la brigada y un par de hombres más esperaban a que Gaara diera el paso.
-Quiero que Sasori, Sasuke y Sakura se queden en mi casa-dijo mirando al cirujano- asegúrese de que los tres sigan viviendo en mi casa.
Entonces, con lentitud, lo sacó y se lo dio al jefe de la brigada. Una lágrima inevitablemente caía por su mejilla fruto del pánico.
El hombre salió de la sala con el proyectil en las manos. Y unos segundos después, saltó por los aires.
Todo había terminado.
Naruto y Deidara se reunieron con los demás horas más tarde en la planta baja. Ambos pacientes se habían salvado.
Naruto buscaba a Gaara desesperado.
Pero el pelirrojo estaba en las duchas con su mejor amigo. Sasori llegó y les observó desde la puerta. Era muy diferente a su sueño.
-Vamos Gaara- dijo el azabache abriendo el grifo del agua caliente. El pelirrojo estaba lleno de sangre y hollín. Parecía algo ido y Sasuke tuvo que desvestirle.
Sasori se marchó. Ese no era su sueño.
Cayó la noche y llovía.
Gaara estaba recostado en su cama y no quitaba los ojos de la ventana. Abrazaba su almohada con fuerza y escuchaba la profunda respiración del azabache a su lado.
Sakura llamó a la puerta y entró.
-Tienes una visita.
Bajó y se encontró con Naruto en el recibidor.
-Hola-dijo sorprendido.
-Hola-el otro parecía realmente aliviado de verlo con vida y aparentemente sano-casi mueres hoy.
-Si. Casi muero hoy.
Al rubio se le aguaron los ojos. Iba a decir algo, pero prefirió abrir la puerta para irse.
-Naruto -Gaara le habló, provocando que le mirase-no puedo recordar nuestro último beso. Lo único en que pensaba era en que iba a morir y no podía recordar la última vez que te besé. Es patético, pero...quiero recordar la última vez que fuimos felices. No paro de intentar recordarlo. Y no puedo Naruto. No soy capaz.
-Me alegro de que estés vivo-dijo y se dispuso a salir. Pero se detuvo de nuevo-fue un jueves por la mañana-ya el otro se había dado la vuelta para marcharse y subir las escaleras a su cuarto, pero se giró nuevamente-llevabas esa camiseta roja algo ceñida que te queda muy bien. La que tiene un agujero-el rubio sonreía, recordando-te habías lavado el pelo y olías como a frutas. Yo llegaba tarde a operar, dijiste que nos veríamos luego. Te acercaste a mi, te apoyaste en mi pecho y me besaste. Un beso rápido. De los normales. Como si fuéramos a hacerlo a diario durante el resto de nuestra vida. Seguiste leyendo el periódico y yo me marché. Ese fue el último beso-iba a irse, pero el otro le retuvo de nuevo hablando.
-Frutas del bosque-dijo-mi pelo olía a frutas del bosque. Por el acondicionador.
-Frutas del bosque...-sonrió nuevamente y se fue.
Si supieras que éste iba a ser tu último día en la tierra, ¿cómo querrías pasarlo?
Continuará...
Canción: Anna Nalick - Breathe (2 AM)
En el próximo...Kakashi!
