Harry se encontraba concentrado practicando el hechizo que le enseñaba Remus, realmente hacer un patronus era más difícil de lo que se veía, por más que su tío le recomendaba tener un pensamiento feliz, por más que pensara, no lograba hacer el efecto deseado.

Remus lo interrogó divertido, aconsejando que estaba escogiendo mal los recuerdos, que tenía que buscar algo que lo hiciera realmente feliz. Luego de varios intentos finalmente lo logró, haciendo que una brillante luz saliera de su varita, cuando Remus le preguntó en que había pensado, Potter simplemente se sonrojo y desvió la mirada explicando que ya era demasiado entrenamiento para ese día.

Harry iba bajando las escaleras luego de una aburrida clase de adivinación, decidió ir a entregar la bola de cristal que se encontró, al principio no vio a la profesora Trelawney dando un salto cuando la mujer puso una mano sobre él.

—Él vendrá esta noche — comenzó a repetir la profesora con una extraña voz. Harry la miraba asombrado sin entender que estaba pasando — aquel que traicionó a sus amigos, su corazón está podrido — Harry se estaba asustando — siervo y amo se unirán una vez más — luego de esas últimas palabras la profesora comenzó a toser, excusándose en que no recordaba nada de lo que había pasado.

Más tarde Harry aún con aquellas palabras en mente se reunió con sus amigos, durante esa tarde sería el sacrificio de Buckbeak, no podían estar en el momento mismo, aún así querían darle apoyo a Hagrid, estar con él en un momento como ese. Los muchachos se sentían impotentes por no haber logrado ayudar de otra forma, habían perdido ante el poder que tenían los Malfoy. Sintieron un escalofrío al ver al verdugo que se encargaría de la macabra labor.

— Me voy a quedar con la cabeza, voy a adornar la sala común — los muchachos se quedaron petrificados cuando escucharon la voz de Draco, Harry quería golpearse la cara no podía creer que sintiera algo por alguien con ese tipo de pensamientos retorcidos.

Fue consciente de la realidad cuando Hermione arrinconó al rubio, una parte de él quería salvarlo, sabía muy bien de lo que era capaz su amiga, por suerte, Ron intentó calmar los ánimos cuando la castaña tenía su varita apuntando directo a la garganta de Malfoy, aunque el rubio no se escapó de un fuerte puñetazo. Harry quiso preocuparse, sin embargo, no pudo evitar soltar una pequeña risita, después de todo, Draco se merecía ese golpe, el rubio le dio una mirada enojado mientras sus mejillas se tornaban de un rosa que a Harry le pareció extremadamente adorable.

Los chiquillos no sabían como animar al semigigante, quien entre lágrimas les explicaba que al ponerse el sol su querido hipogrifo sería asesinado a sangre fría, el trio solo pudo abrazarlo intentando transmitir su apoyo y cariño, aunque tuvieron que huir cuando la gente del ministerio se hizo presente, corrieron del lugar dando una última mirada con lástima a Buckbeak, a lo lejos lo último que escucharon fue el sonido de la guadaña cayendo.

Ron salió corriendo cuando Scabbers se soltó de sus manos, Harry y Hermione salieron corriendo tras él, para finalmente encontrarse rodeando el sauce boxeador, pero en ese momento esa no era la mayor amenaza, Ron comenzó a gritar por la presencia del Grimm, aunque Harry de inmediato lo reconoció como su Sirius, quien rápidamente tomó a Ron y lo arrastró hasta dentro del árbol.

Con dificultad lograron entrar, encontrándose en la casa de los gritos, Harry no había visitado nunca ese lugar pero había escuchado muchas historias de sus tíos.

Encontraron a Ron herido sin entender nada mientras Sirius lo miraba de forma amenazante, Hermione estaba aún más confundida que Harry.

— Lo encontré — comenzó a gritar Sirius cuando Remus llegó al lugar, llamando la atención del trío quien cada vez estaba más confundido. Ron sentía como su mascota se movía entre sus manos, como si quisiera huir del lugar.

Estaban por explicar qué estaba pasando cuando Snape llegó al lugar, causando aun más confusión.

— Black tú no deberías estar aquí, este lugar no es tu asunto — lo miró con arrogancia — viniste a ayudar a tu esposito a hacer estupideces, están metiendo las narices donde no les corresponde — soltó burlesco, a cambio lo único que se ganó fue que Harry lo atacara enojado mientras Hermione lo regañaba por haber atacado a un maestro, pero él no dejaría que molestaran a sus tíos, menos cuando parecía que estaban en un asunto serio.

— Pettigrew no está muerto — explicó Remus mirándolos fijamente — el mapa nunca miente Harry.

— Esa sucia rata está aquí — señaló Sirius apuntando a Ron.

— Yo — Ron estaba indignado — me conoces desde siempre, soy Ronald Weasley — señaló asustado.

— Tú no Ron, la rata — apuntó Sirius molesto.

— Imposible, lleva doce años en mi familia — indicó el pelirrojo.

— Cuéntale los dedos Ron ¿Cuántos tiene?

— Perdió uno este verano — indicó Weasley sin comprender.

— Lo único que logré arrebatarle al bastardo de Pettigrew fue un dedo — señaló Black enojado.

Fue en ese momento que la rata se soltó, salió corriendo hasta finalmente tomar su forma humana, de inmediato Harry sintió repugnancia, viendo como sus dos tíos levantaban las varitas. Intentó acercarse a Potter, logrando que Remus y Sirius se pusieran tensos, no dejarían que ese maldito bastardo le hiciera algo al azabache.

Remus comenzó a enfrentarlo, gritándole todas las verdades que siempre quiso, lo odiaba, lo aborrecía por haberlos traicionado, por haber entregado a sus mejores amigos. Siguieron la trifulca hasta que Harry decidió levantar la voz.

— Sirius, Remus, ninguno de ustedes se ensuciará las manos, ninguno terminará en Azkaban, sólo esa sucia rata — amenazó el muchacho de ojos verdes.

Sirius y Harry ayudaron a Ron que estaba herido, el animago se disculpó en más de una oportunidad explicando que la única forma que tenían de atrapar a Pettigrew era de esa forma, pues no podían arriesgarse a que el animago se enterara que ya sabían toda la verdad o que Harry hiciera algo de forma impulsiva. Remus un poco más atrás traía a Peter, con su mirada llena de odio.

Pero soltó un quejido cuando en el cielo se vio la luna, nunca pensó que había pasado tanto tiempo, ya estaba anocheciendo y una brillante luna se mostraba en el cielo, ya era muy tarde y no había alcanzado a tomar su poción, sentía como sus huesos se estaban acomodando, se estaba transformando lentamente.

— Siempre lo supe, usted es un licántropo — explicó Hermione curiosa, acercándose tranquilamente. Pero el lobo le gruñó y ella dio un salto, en último momento Snape llegó a protegerla, mientras Sirius en su forma animal controlaba a su esposo.

En ese momento de confusión Peter tomó su forma animal y huyó, Harry intentó seguirlo, pero le fue imposible, el muchacho terminó derrotado sentándose en el suelo, el culpable de la muerte de sus padres seguía suelto, sintió como una lágrima se le escapaba, mientras Snape y sus amigos llegaban a su lado, el profesor de pociones le indicó que debían volver al castillo, necesitaban informar la situación al ministerio cuanto antes.

Harry se disculpó apenado por lo que había hecho, Snape simplemente levantó los hombros y le soltó un "cierra la boca Potter" para luego seguir en silencio, volviendo rápidamente al castillo. Harry sabía que Remus estaría bien, Sirius siempre lograba contenerlo.

— Harry nunca me lo dijiste — susurró Hermione. El azabache solo negó con la cabeza explicando que no era su secreto, era Remus quien decidía a quién contarle su verdadera naturaleza.

Una vez en la enfermería los tres amigos estaban conversando cuando un apurado Dumbledore llegó al lugar, rápidamente le comenzaron a explicar lo que de seguro Snape ya había hecho, Harry con lágrimas de impotencia explicó que Peter había escapado, el director sólo los quedó mirando como si estuviera pensando.

— Usted conoce las reglas señorita Granger, deben volver antes de la última campanada — el director se giró acercándose a la muchacha — si tienen éxito salvarán a un inocente y atraparan a un culpable, basta con tres vueltas — finalizó el director

Hermione sacó un extraño collar, rodeando a Harry con la cadena y dándole algunos giros, Potter no entendía que estaba pasando, no era posible que aquello fuera verdad. De esa forma retrocedieron el tiempo hasta aquella fatídica tarde, rápidamente entendieron el mensaje de Dumbledore, el inocente no era otro que Buckbeak, así que lo primero que hicieron fue salvarlo de aquella errónea ejecución, ahora sólo debían esperar para atrapar a Peter, pues no podían hacer grandes cambios en el pasado o todo se podría arruinar.

Desde lejos vieron como todo ocurría, sabían que tenían que actuar que estaban a solo escasos segundos de atrapar de una vez por todas a Peter Pettigrew, pero en último momento los acontecimientos cambiaron, era salvar a Remus y Sirius y dejar libre a aquella rata o atraparlo y arriesgar a uno de sus tíos, Harry no lo pensó ni un segundo, sus tíos siempre estarían por sobre su venganza, aguantando el dolor de haber perdido la oportunidad de hacer a Peter pagar, ayudó Remus y Sirius, salvándolos de los dementores que extrañamente y sin ningún sentido los habían atacado, dio un sonrisa al notar que al fin su patronus había funcionado, y tenía la misma forma que la de su padre, tal como Remus le había contado.

Hermione sólo lo miró con compasión dándole un fuerte abrazo, susurrando que ya tendría otra oportunidad de atrapar al culpable de la muerte de sus padres, Harry sólo soltó una lágrima y le abrazó con cariño, ambos se giraron al sentir los cabezazos del hipogrifo, de inmediato comenzaron a acariciar con cariño al animal, al menos habían logrado salvar a un inocente.

Buckbeak se agachó, Harry rápidamente subió extendiendo su mano a una temerosa Hermione que finalmente aceptó la invitación, juntos volaron hasta una alta torre en el castillo, los muchachos abrazaron al animal y le pidieron que se fuera, el animal los miró curioso, pero como si entendiera se les acercó por una última demostración de cariño para luego extender sus alas y volar con un destino desconocido, las campanas comenzaron a sonar y sabían que debían volver a la realidad, al menos habían logrado uno de sus dos objetivos.

— Cómo pueden estar aquí y allá — gritó Ron asustado, sus amigos sólo rieron indicando que aquello era imposible y que todo era producto de su imaginación.

Harry se encontraba triste observando como Remus tomaba y guardaba todas sus cosas, sabía cuánto había deseado su tío ser profesor, para que ahora de un momento a otro todo se le fuera arrebatado, Remus le explicó que muy pronto todo el mundo sabría de su licantropía y ningún padre lo iba a querer cerca de sus hijos, Potter pudo ver lo vidrioso en sus ojos, sin embargo, no lo señaló simplemente se acercó a darle un cálido abrazo.

Remus regreso a su casa a pasos tranquilos, lo único que quería era acurrucarse en su cama y soltar un par de lágrimas, había disfrutado su año como profesor, pero siempre supo que aquello no iba a durar mucho.

No había vistazo de su esposo, así que dejando todas sus cosas tiradas rápidamente fue hasta su cama, se tapó hasta la cara y soltó algunos tímidos sollozos, se sentía enojado, se odiaba, por su maldita culpa, por no haber tomado la poción habian perdido la oportunidad de atrapar a Pettigrew, no le importaba tanto haber perdido el trabajo de su vida, sólo le indignaba todo lo que había ocurrido, no podía sacarse la mirada de decepción de Harry, sabía que el muchacho era demasiado bueno como para reprocharle algo, pero lo había visto en sus ojos.

Lloró hasta que se quedó dormido, al menos de esa forma podía olvidar por algunas horas, las últimas noches no había logrado dormir y cuando lo hacía sólo tenía pesadillas llenas de culpa.

— Moony cariño, despierta — sintió cálidos besos en su cuello y aun con los ojos cerrados abrazó a su esposo, escondiéndose en su pecho y soltando algunos sollozos — ¿qué pasa bonito, quieres que hablemos? — Remus sólo negó con la cabeza y lo abrazó con más fuerza, mientras comenzaba a llorar fuertemente, al fin se había librado de sus verdaderos sentimientos, aquellos que estuvo ocultando de Harry, no podía hacer cargar al niño con sus problemas, lo menos que quería era dañar a su sobrino.

— Po mi culpa, por mi maldita licantropía Peter se escapó — sollozó lleno de tristeza abrazando a aun más fuerte a Sirius, quien en ese momento había puesto a su esposo sobre su regazo mientras le daba un fuerte abrazo intentando calmarlo.

— Moony, nada de lo que ocurrió fue tu culpa. No sabíamos que íbamos a demorar tanto, nunca pensamos que llegaríamos hasta el anochecer, nos arriesgamos a hacerlo un día de luna porque Peter sabía de su condición, nos confiamos en que no sospecharía que haríamos algo el día de tu transformación — le beso la sien con dulzura — yo también podría haber recordado tu poción, si quieres culpar a alguien, el error fue de ambos, pero no llores más cachorrito que me rompes el corazón — rozó sus labios haciendo que Remus llorara aún más fuerte.

— Y mi trabajo…mi trabajo…yo siempre quise ser profesor — soltó por primera vez, no lo había admitido en voz alta pero realmente le había dolido haber dejado el castillo, el amaba enseñar.

— Amor algún día el mundo cambiará y podrás ser profesor, te prometo que lucharemos para que la licantropía deje de verse como una maldición — lo abrazó y dio un beso en sus labios — ahora a limpiarte la nariz y lavarte la cara, tenemos que ir por Harry a la estación.

Harry se bajó con una sonrisa, siempre era gratificante volver a su hogar, a lo lejos vio a sus tíos, a comparación de otros años esta vez no los extraño tanto, los fundió en un abrazo, pero frunció el ceño al darse cuenta del rostro de Remus, podía notar que había llorado. Prefirió no preguntar hasta estar en casa.

Recibieron miradas acusatorias por parte de algunos padres, tanto Sirius como Harry les dedicaron malas miradas, al parecer el rumor de su licantropía ya se había extendido y ellos no dejarían que nadie molestara a Remus, nadie lo haría sentir mal. Quien con más cizaña los miraba, dándoles una sonrisa burlesca haciendo que Sirius le hiciera un gesto obsceno e impidiera que Remus se diera cuenta, Harry por su parte simplemente lo fulmino con la mirada, haciendo que Draco se sintiera culpable tironeando la túnica de su padre para que se fuera cuanto antes.

— Harry, quiero pedirte perdón — Remus estaba frente a su sobrino con una sombría mirada — por mi culpa no pudimos atrapar a Peter — ahogó un sollozo, mientras bajaba la cabeza avergonzado, Harry no podía creer lo que estaba viendo, de inmediato se lanzó al cuerpo del castaño, abrazándolo con fuerza.

— Lo único importante es que ustedes están bien, ya pronto lo podremos atrapar — dijo de forma tranquila — no llores Remus, a mis padres no les gustaría verte así — le dio un cálido beso en la mejilla — y Sirius me va a matar, cree que te estoy haciendo llorar — soltó Harry divertido, mientras Black negaba con la cabeza al ver el ceño fruncido de su esposo.

— Mis cachorros, creo que nos merecemos unas vacaciones — explicó Sirius divertido — adivinen quien tiene vacaciones y reservaciones en Tresco — los miró con una amplia sonrisa — y, por cierto, Harry seguimos siendo tus tíos ¿acaso ahora te sientes lo suficientemente mayor para llamarnos por nuestros nombres? — preguntó el animago divertido mientras el muchacho se sonrojaba de forma súbita.

— Puedes decirnos como quieras cariño — Remus le guiñó un ojo — por cierto, deje cierto mapa en tu habitación, ahora que ya no soy profesor de Hogwarts, puedes heredar nuestra mayor reliquia, estoy seguro que este sería el deseo de Prongs.

Todos soltaron una risa y se fundieron en un gran abrazo, ellos eran extraños a muchos ojos, pero, aun así, eran una hermosa familia y se apoyarán hasta el final de sus días, más ahora, que sabían que tiempos oscuros se acercaban a pasos agigantados.