La batalla de las diosas
capítulo 26: Pandemónium.
En una parte del Inframundo, una escondida, un lugar donde pocos entran ya que pocos tienen la llave para entrar, y no es que fuera un lugar especial, si no que da la sensación de privacidad al estar en ese lugar desolado. Un sitio de rocas rojizas, un cielo escarlata con una estrella y un trono puesto ahí por capricho de Hera. Ese lugar es donde las diosas acostumbraban tener sus reuniones, pero ahora ellas no se encontraban.
En el sitio sólo se encontraba un demonio observando algo mediante una esfera de cristal. Los dioses utilizan esas esferas como un medio simple para observar la Tierra, pero habían perdido esa capacidad hace algún tiempo; mas no importaba, porque lo que Él veía no era la Tierra, sino otro sitio en el mismo Inframundo.
Al lugar entró la Diosa del Amor, sin aviso previo, pero Él no se sorprendió al sentirla llegar. Afrodita sonreía de forma coqueta, se acercó a él por la espalda y lo rodeó con sus brazos, le dio un suave beso en el cuello para después susurrarle al oído.
—Él, creo que te amo.— su voz fue sensual y provocadora.
—¿Qué intentas hacer?— preguntó Él con fastidio, pero sin molestarse en apartarla.
—Estoy cansada de que me rechaces.— dijo con voz infantil—. Cuando me rechazan alguien sale herido, sólo te advierto. No pasa nada si... sólo un poco...
—Tu plan salió de maravilla, ellos vinieron a salvar a Bombón. Y no saben que nosotros sabemos que están en el Inframundo. Ja, ja.— comentó, ignorando a la diosa que trataba de seducirlo.
—¡Ajj! ¡Sólo hablas de trabajo!— se molestó Afrodita, apartándose de él, resignándose de mala gana—. Hace 30 años las Grayas me revelaron que los niños falsos serían mi perdición o mi carta de triunfo, ahora entiendo que la carta sólo es una, sólo uno de ellos me es útil. Los demás no me sirven.— cruzó sus brazos, viendo con una mueca a su acompañante—. ¿Estás seguro de que no quieres conservar a los niños? Tú te encargaste de regresarlos a la vida cuando eran pequeños.
—Exacto, cuando eran pequeños, ellos eran realmente tiernos.— sonrió al recordarlos—. Eran crueles, sádicos, pequeños muñecos sin objetivos reales, con una vida sin valor. Al crecer tomaron sus propias decisiones, ya no son tan huecos de alma. Podrían serme útiles de vez en cuando, pero ya no les tengo afecto, no tienen valor para mí, son desechables.
Afrodita volvió a acercarse a Él, lo sujetó del brazo y se acurrucó en su hombro, cariñosamente. Ella fijó su vista en la esfera de cristal que él miraba, en ella se veía la imagen de Bombón, la cual mantenía una discusión con Brick respecto a Princesa.
—¿Y las niñas? ¿alguna vez tuvieron un valor para ti?
—Siempre odié su bondad, su ridícula forma de ayudar a otros y hacer el mundo mejor; me dan asco. Pero ellas han sido de un gran valor para mí, porque es muy divertido oscurecer la luz. Además, el motivo por el que las molestaba a ellas más que a cualquier otro niño es porque, siendo realistas, su creación es una blasfemia, los humanos no deberían jugar a ser dioses, y aún así ellas están vivas. Es irónico que seres de supuesta bondad sean creadas con basura, con un acto ilícito.
—Los niños falsos son una mierda. Entonces ¿ninguna tiene valor ahora?
—A ellas se les dificultaba diferenciar entre el bien y el mal. Particularmente, cada una era inestable; Bellota y Burbuja de niñas eran incapaces de controlar sus emociones, tenían arranques de ira y tristeza, aún ahora, pero en menor medida; nadie pierde el valor realmente si aún puedo atormentarlos con sus miedos e inseguridades. Y luego está Bombón, la perfeccionista, de pequeña controlaba cada aspecto de su vida, no actuaba sin pensar, controlaba sus emociones e instintos.
—Entonces ¿cuál era su inestabilidad?— inquirió Afrodita, intrigada.
—Era emocionalmente fuerte, pero le temía al fracaso. Un sólo error era capaz de deprimirla, asustarla; a veces incluso buscaba complacer a los demás y esto la llevaba a cometer más errores que trataba de ocultar. Era la más perfecta de las niñitas perfectas, pero su grandeza la llegaba a cegar sin querer. Por ese detalle se volvió mucho más inestable que sus hermanas, ahora sólo es la sombra de la niña perfecta que solía ser, ahora...
—Ahora es presa de sus sentimientos.— completó Afrodita, sin apartar la vista de la imagen de Bombón, que recibía una bofetada en el rostro por parte de Brick—. Un ser incapaz de controlar sus deseos.
En la imagen se ve que la discusión de Brick y Bombón es intervenida por Bellota y Hermes; Bombón salió de ahí llorando y se dirigió a una gran ventana que daba al Inframundo, ahí se quedó recargada y sumergida en sus pensamientos. Afrodita ve la imagen, perpleja, se digna a separarse de Él y tomar la esfera de cristal en sus manos para analizar mejor a la pelirroja.
—Es admirable.— menciona la diosa—. Bombón tiene sentimientos hacia el niño falso, lo quiere demasiado, lo... desea en serio. Aún cuando sabe que él no la ve de esa forma. Bombón está luchando por conquistarlo. Es admirable, pero ¿en serio cree que tiene oportunidad?
—Eres la Diosa del Amor ¿no lo vez?— dijo Él, como si fuera algo sencillo—. Princesa enloqueció, Brick fue originalmente sólo a salvar a Bombón; la chica sabe que él siente algo muy fuerte por ella, no es amor, pero podría llegar a serlo.— Él se acercó a Afrodita y le arrebató la esfera de cristal, después le sonrió a la diosa—. Bombón es el tipo de mujer que cree que por tener las cartas a su favor ya tiene el juego asegurado. En éso se parece a ti.
—¿Estás insinuando que yo podría perder?- se molestó, frunciendo el ceño y los labios.
—Sólo digo que no deberían ser tan confiadas. Después, mujeres como tú y ella, terminan sacando sus garras cuando ven una amenaza imprevista.
—Vaya, entiendes a la perfección a las mujeres, incluso mejor que yo. Por algún motivo, no me sorprende.— hizo una sonrisa socarrona, llevo ambas manos a las caderas y alzó la ceja—. Pero no sabes nada de niños... Me refiero a Ella, lleva días perdida y parece que a ti ni siquiera te importa. Oye, incluso yo me preocupo por Eros de vez en cuando.
—Aparecerá tarde o temprano, sólo sigan buscando.— dijo de forma distraída.
—Necesito a la niña para mi plan, pero es tuya, tu responsabilidad.— se puso seria—. Si no tengo a la nefilim, no haré más tratos contigo.— regresó a acercarse a Él, se le apegó y le habló con seducción—. A menos que quieras hacer otro... ¿Te has preguntado qué resulta de la unión de un demonio y un dios? Sería interesante averiguarlo.
—No me interesa saberlo.
Él ignoró su seducción completamente, haciendo que la diosa se pusiera roja de la ira y la vergüenza. Cada que trataba de seducir a Él, la hacía sentir como si sus intentos fueran penosos e inútiles. Pero esta vez parecía que él no se había percatado realmente de sus insinuaciones, estaba realmente concentrado en otra cosa. Oh, entonces era así...
La diosa le arrebató la esfera de cristal y la arrojó al suelo para hacerla añicos, recuperando así la atención de Él, que volteó a mirarla con una expresión entre aburrida y fastidiada.
—¡Nunca te atrevas a ignorarme!— gritó la diosa, después resopló y se calmó, no tenía caso—. Como sea, Él. Está bien si no te preocupas por la niña, pero al menos preocupate por nuestro acuerdo. Necesito a la nefilim y si no regresa, alguien lo pagará muy caro.
—Regresará, no te desesperes.
—Confiaré en ti, sólo porque te tengo aprecio.— se dio la vuelta para retirarse—. Iré a avisar a Eros que es hora de iniciar con el plan, espero que no haya fallos.
La diosa se fue, Él la vio salir. A veces realmente le caía mal esa diosa. Tenía confianza en sus propios planes, aunque Afrodita dudara de ellos. Realmente Afrodita era el tipo de mujer que Él no soportaba; no era su belleza y sensualidad lo que le irritaba, sino su sentido de superioridad, de creerse demasiado y querer mandar en todo. Mirándolo en retrospectiva, ¿cómo es que se había metido en ese tipo de situación?
No necesitaba que le dijeran qué hacer con Ella, la niña podía cuidarse sola. No se preocupaba por ella en lo absoluto, y aún así había mandado a Eris a cuidarla. Ciertamente había una contradicción ahí.
Siempre había un motivo para sus acciones, ya sean por diversión o por algo realmente importante y maligno. Cuando se trataba de Ella no dudaba en ponerla en su lugar, dejando a Yiós divertirse con la pequeña o torturándola psicológicamente. Ella era una herramienta, una niña sin nombre, cuando todo termine, la niña ya no tendrá valor, la lógica sería desecharla. Pero la niña es una pequeña encarnación del mal, era una versión pequeña e inexperta de sí mismo. ¿Por qué la gente pensaba que desecharía algo así? Poco le había costado tenerla, pero con lo poco que le costó la tuvo.
La sola existencia de la niña no tenía lógica, era una vida prohibida. No era un milagro, sino todo lo contrario, y sin importar éso, la pequeñita vivía y sentía. La pequeña niña sin nombre era la más grande contradicción con la cual Él había tenido que lidiar. Pero no era su contradicción más problemática.
...
..
.
5 de abril. Un recuerdo del pasado...
Aquel día Bombón había sido rechazada por Brick. El coraje causó que la pelirroja, llorando, se encerrara en el baño de su hogar, que comenzara a maldecir e incluso había roto un espejo. Su dolor y pena eran grandes, pero sin quererlo había invocado a un oscuro ser que comenzó a molestarla. Ella no iba a permitirlo así, por supuesto que no.
—¿Qué haces aquí?— se enfadó la chica, alzando la vista, sin molestarse en limpiar sus lágrimas.
"Escuché tus llantos de dolor"
La voz se escuchaba, pero Bombón estaba sola ahí. Ella se puso de pie, ya sin llorar, pero con la cara empapada.
—Éso no te interesa.— dijo toscamente, acercándose al espejo roto.
"Tu sed de sangre me atrajo"
—No era sed de sangre.— habló en murmullos, no quería que alguien afuera la escuchara. Se miró en los cristales rotos, después giró—. ¿Dónde estás?
"No te engañes a ti misma, quieres verlos sufrir, hacerlos pagar por burlarse de ti. Tú misma lo dijiste"
A la mente de Bombón llegaron las frases que antes había dicho "¡Todos me las pagarán! ¡todos deben sufrir! ¡todo el mundo y todas las personas, toda la gente que me desprecia, TODOS PAGARÁN!" Y sonó como un eco prolongado, una y otra vez, perturbándola, dándose cuenta de lo desquiciado que sonaba. El eco no paró hasta que sintió que alguien le acariciaba el cabello.
"Y por cierto... yo estoy justo aquí" le dijeron suavemente en el oído izquierdo, pero cuando Bombón volteó no había nadie.
Ella tragó saliva mientras su corazón se aceleraba por el miedo. Trató de mantenerse firme, aunque sus labios y manos temblaban en una mezcla de terror, tristeza y, muy en el fondo, un poco de vergüenza.
—¿A ti qué te importa?— dijo con voz tosca.
"Es sólo que no creí que una pequeña como tú tuviera tal nivel de maldad fluyendo dentro de su corazón. ¿Qué te pasa?"
—Vete de aquí.— rogó, le incomodaba esa conversación y no quería que nadie descubriera con quién hablaba—. No te quiero cerca de mí.
"Es irónico que seas tú precisamente la que diga éso, tomando en cuenta lo que sucedió..."
—¡Basta!— elevó la voz. Se resignó a tener que contarle, sabía que iba a insistir—. Mi hermana, Burbuja, está embarazada... La odio por éso.— habló con resentimiento, mas lágrimas que amenazaban con volver a aparecer—. Todo el mundo me trata como si fuera ¡una loca! ¡Brick incluso me rechazó!— apretó sus dientes con ira—. Parece como si todos me quisieran recordar que yo no puedo embarazarme.
A ese punto ya estaba llorando de nuevo. Se volvió a ver en el cristal roto, llevando las manos a su vientre, sabiendo que nunca podría ser madre. Envidiaba a su hermana menor.
—... Ah.— susurró al sentir que la tomaban desde atrás, pero no se apartó, sólo cerró los ojos con fuerza. La persona con la que hablaba se había materializado.
—Brick es un tonto, él sabe por lo que has pasado y no te lo dijo, él te tiene lastima.— le habló al oído, haciendo que ella casi entrara en pánico por su cercanía—. Aparte de que está enamorado de otra.
—¿De quién?— preguntó con resentimiento.
—Eso no importa, lo importante es que te rechazó, así como te rechazan tus hermanas y tus amigos.— tomó los brazos de la chica y los apretó, ella hizo una mueca—. Yo no te rechazaría.
—Te dije que basta.— murmuró, viendo los cristales rotos del suelo—. ¿Por qué vienes a molestarme con éso ahora?
—Yo no iba ni a mencionarlo, pero veo que nos has podido sacarlo de tu mente, ¿lo recuerdas?
—Cada momento.— siseó en voz baja.
—¿No te gustó aquella pequeña sensación de maldad? ¿no la extrañas?— susurró con malicia, apretando a la chica contra sí.
Bombón soltó unas lágrimas de impotencia al no poder borrar el pasado. Era algo que le atormentaba día tras día, pero muy en el fondo de sí misma sabía que, por más que lo intentara, no había arrepentimiento. Y éso perturbaba más.
.
Martes 25 de abril, por la madrugada. En algún lugar de alguna parte del mundo.
—¡Ma!— gritó Ella después de despertar de una pesadilla. Estaba en una habitación oscura, cobijada con mantas, en una "cama" improvisada en el suelo.
La niña temblaba mientras se protegía con sus brazos, agitada hasta el punto de casi llorar. Burbuja dormía al lado de la niña, se despertó también y, dudando un poco, se le acercó para abrazarla.
—Está bien, todo está bien, sólo fue un sueño.— le dijo con suavidad a la pequeña, recargándola en su pecho.
Ya habían pasado unos días desde que Nekrós había dejado a Burbuja y a Ella en el hogar de Beauty, y él no había regresado. Beauty era una mujer que, sinceramente, daba miedo. Se esperó a que Beauty comenzara a gritar desde la otra habitación que se callaran, como siempre hacía cada que la niña despertaba a mitad de la noche, pero esta vez no lo hizo.
—Ma... ma... ma...— decía la pequeña en murmullos mientras sollozaba, a la vez que se aferraba a Burbuja.
Eran contadas las veces en las que Ella actuaba verdaderamente como lo que es, como una niña pequeña, pero en estas ocasiones sólo podía causar melancolía. La niña no había querido hablar sobre qué es lo que soñaba, pero Burbuja estaba segura de que era algo relacionado con su madre.
—¿Algún día me contarás qué pasó con tu mamá?— le preguntó, acariciándole el cabello.
—No.— dijo con voz ahogada. Realmente quería contarle, pero no debía hacerlo, no era algo fácil de soportar.
—Estás sufriendo por ella, ¿por qué no puedes contármelo? Te hará sentir mejor.— Burbuja sería madre pronto, así que tener a la niña junto a ella no sólo le provocaba ternura, sino que despertaba su instinto maternal, le había tomado mucho cariño a Ella.
—No.— dijo—. No lo entenderías... Yo sólo quiero que mi ma venga a salvarme.
—¿Salvarte de qué?— preguntó la rubia, sorprendida, era la primera vez que le contaba algo al respecto.
—De mí.— no tenía ningún sentido, pero la pequeña estaba alterada por sus pesadillas, así que Burbuja no preguntó más y sólo se dedicó a abrazarla, darle el cariño que obviamente nunca había recibido.
La pequeña sólo siguió llorando hasta que volvió a dormir. Aunque trataba, Burbuja no la entendía y esto le causaba más tristeza que lastima. Aún había muchas cosas que no le querían contar, pero lo que más impotencia le causaba era no saber consolar a esa niña, al menos podía hacerla volver a dormir tranquilamente.
Nekrós las había dejado hace cuatro días en esa granja protegida con magia para que nadie los encontrara. Burbuja no se sentía muy a gusto estando ahí. Se sentía sometida a un sentimiento que no había tenido desde que era niña, era más o menos la sensación que le da a un niño al estar jugando en casa de un amigo, cuando de repente llega su madre, que generalmente es gruñona y severa; es incomodo e intimidante, sólo dan ganas de irse. En ese caso, Beauty era como esa madre de un amigo a la cual tienes miedo de cruzar una palabra.
Durante el día, Burbuja sólo podía entretenerse con Timmy, el hijo de Beauty, y con su ahora gallina mascota. En la televisión no se veía absolutamente nada desde hacía días, así que literalmente estaban excluidos del mundo. Beauty tenía un esposo, que era muy amable a comparación de su mujer, aunque no sabía mucho de la situación, sólo lo suficiente, Beauty no le había contado demasiado sobre su antigua vida hasta ese momento.
Pero el esposo de Beauty casi nunca se encontraba en casa, iba y venía de la granja, siendo él el único al cual Beauty permitía salir. Porque Beauty era la que indudablemente mandaba. Cosa que no era tan buena para Burbuja, ya que él era el único con el que podía conversar normalmente. Beauty era muy evasiva con las preguntas que se referían a su pasado, a la otra dimensión, a su relación con Nekrós y, especialmente, qué tenía que ver su embarazo con el problema que ellos tenían que solucionar. La pequeña Ella era demasiado seria, así que Burbuja tampoco podía hablar mucho con ella.
La cabaña en la que estaban era bonita, pero sólo tenía 3 habitaciones: el dormitorio, el baño y la cocina que también era comedor, este ultimo era el cuarto más grande y en donde Burbuja y Ella dormían.
Al amanecer, Burbuja guardaba las cobijas y las almohadas, después se sentaba en la silla de la mesa, observando a Beauty ir de un lado a otro mientras hacía la limpieza y preparaba el desayuno.
Beauty era una mujer de unos 20 o 21 años solamente, no era tan mayor que Burbuja, pero aún así la veía infinitamente más madura. Tal vez era porque ya tenía un hijo. La Superpoderosa volteó a ver a Timmy, que debía tener unos dos años y medio, cerca de él estaba Ella, que era una bebé menor de dos años, pero no actuaba conforme a su edad. De hecho, Timmy se acercaba muy a menudo a Ella para jugar, pero la pequeña sólo se alejaba.
Ella era una ternurita, sólo ver a la bebé provocaban ganas de cargarla y abrazarla. Era como una preciosa muñeca de porcelana, con un lindo vestido blanco de princesa y unos ojos escarlatas. Era bellisima, sin duda.
—¡Timmy, alejate de esa cosa!— regañó Beauty a su hijo. Era una madre demasiado estricta.
—¿Por qué odias tanto a Ella? Parece una buena niña.— comentó Burbuja, mientras Beauty servía la comida y se sentaba en la mesa con su hijo en su regazo.
—Éso no te concierne, rubia.— dijo con agresión mientras le daba cucharadas de brócoli a su hijo; sí, éso le daba de desayuno—. ¡Oye, niña! ¡¿vas comer o no?!— le gritó a Ella—. No sé si los monstruos como tú mueren de hambre, pero si te pasa algo, Nekrós se enfadará. Aunque a mí no me importa, pero ya hice la comida ¡Así que ven a sentarte!
—Beauty, no seas mala.— dijo la rubia, compadeciéndose de la pequeña.
Miró a Ella, no parecía ofendida, pero en cierta forma se veía avergonzada, estaba cabizbaja y con rubor en sus mejillas. A Burbuja le fue fácil adivinar qué le pasaba, aunque Ella se sentara en la silla, era demasiado pequeña como para alcanzar la comida sobre la mesa. Así que Burbuja fue hasta ella, la tomó en sus brazos y la sostuvo de la misma forma en la que Beauty tenía a su hijo. La niña quedó desconcertada y apenada.
—... Gracias.— murmuró bajito—. Pero... no lo hagas.
—¿Por qué no?— sonrió con simpatía—. Eres una bebé después de todo ¿no?
—Si supieras lo que soy realmente... no quisieras tenerme contigo.
—No me importa, eres tierna y no has hecho nada malo. Ahora abre la boca.— dijo, ofreciéndole una cucharada de comida, por lo cual Ella le dirigió una mirada asesina, causando un escalofrío en la rubia. Se había pasado, si bien Ella era una bebé, Burbuja no debía olvidar que su mente iba mucho más allá que éso, no podía tratarla así todo el tiempo—. Lo siento.— se disculpó, apenada y con una expresión exagerada de terror.
Unos minutos después, Beauty terminó de alimentar a su hijo, lo dejó en el suelo y el pequeño se fue a jugar con sus juguetes. Beauty se puso sería, posó su vista en Ella y habló claramente.
—Cuando Nekrós mande a recogerlas a las dos, yo iré con ustedes.— soltó con firmeza.
—...¿Qué?— fue todo lo que dijo Ella, éso la había tomado desprevenida.
—Fui una ilusa al creer que por el hecho de estar en una dimensión diferente a la que nací, tendría una oportunidad de tener una vida, pero me equivoqué, el pasado siempre va a perseguirme.
—No, tú tienes una vida aquí, tienes a tu hijo.— habló la niña, con voz apresurada. Ella tenía guardada una jeringa con un liquido transparente, la sacó y la dejó sobre la mesa; al verla, Burbuja reconoció que era la misma sustancia que le habían dado a Yiós para que perdiera sus poderes—. Ya te lo había dicho, esto lo hizo Nekrós para ti, si te inyectas esto perderás tus poderes y por lo tanto todo lo que te vincula con nosotros. Podrás tener una vida normal con tu familia.
—Es por mi familia que tomé esta decisión. Tú no puedes entenderlo porque tu familia... ni siquiera se le puede considerar familia a algo como éso.— cruzó los brazos e hizo una expresión severa—. Mi hijo heredó mis poderes, así que esta vacuna será para él, mi familia se alejará de mí, ya hablé con mi esposo, se irán hoy y quedaremos nosotras solas aquí. No quiero que mi familia se involucre más en esto, los mantendré lejos; pero también quiero ayudar a Nekrós, por éso iré con ustedes.
Ella y Burbuja miraron a Timmy, que estaba jugando en el suelo, parecía muy normal.
—Aún no manifiesta sus poderes del todo... pero los tiene.— Beauty suspiró.
—¿Qué poderes son ésos?— preguntó Burbuja—. ¿Son poderes como los míos? ¿o tiene que ver con su dimensión? No me lo han contado... De hecho, no me han contado nada.
—Digamos que Nekrós y yo somos algo especiales.— dijo Beauty, girando los ojos—. Pero no tiene nada que ver con la dimensión de la que vinimos, no vayas a creer que en mi mundo todos eran mutantes, porque no es así.
—No lo pensé.— dijo, sonrojada—. ¿Y tú, Ella? tienes poderes ¿cierto? puedes volar.
—Volar, fuerza, velocidad, telequinesis, aunque prefiero... no usarla.— contestó la niña, después tomó un cuchillo de la mesa y en un movimiento rápido se hizo una cortada en la mano, haciendo que Burbuja lanzara un corto grito—. También puedo regenerarme.— dijo, y la herida profunda y sangrante de su mano fue cubierta con un extraño vapor que fue sanando la cortada—. Es un poder muy útil, de no tenerlo hubiera... perdido varias extremidades a causa de Yiós. También tengo otros poderes pero... no quieres saber sobre ellos.
—¿Por qué lo dices?— preguntó, curiosa, la rubia.
—Seguramente porque son heredados de su padre, ¿no es así, pequeño monstruo?— se burló Beauty, sonriendo con sorna. La niña sólo bajó la mirada y no dijo nada al respecto.
—Espera.— habló Burbuja, recordando algo—. Ustedes tenían tres de esas inyecciones, una se la dieron a Yiós, la segunda era para Beauty pero ella se lo dará a su hijo... ¿Para quién es la tercera?— las otras dos ignoraron su pregunta por completo, pero Burbuja sabía que había sido escuchada, lo notó por cómo el rostro de Ella se oscureció y cómo Beauty apartaba la mirada, como si algo le atormentara.
—Está decidido, iré con ustedes.— reafirmó Beauty.
—Por mí está bien pero... Beauty, si tu esposo e hijo se irán lejos de ti para que estén a salvo...— Burbuja salió volando hacia afuera y regresó al segundo siguiente, cargando su gallina en brazos—. ¿Podría Nina ir con ellos?— dijo, refiriéndose a su gallina, ése es el nombre que le había puesto.
—Eres muy rara.— dijo la mujer, conteniendo una risa. Realmente la chica que cuidaba era un alma bondadosa.
Unas horas después, el esposo de Beauty regresó, tomó unas maletas y se fue junto a su hijo y la gallina de Burbuja. Las tres los vieron marcharse, Burbuja se sentía muy triste, pero Beauty no mostraba expresión alguna, como si no lo sintiera realmente. Pero Burbuja sabía que no era así, a Beauty le dolía, pero trataba de ser fuerte por las personas que quería, los estaba protegiendo después de todo.
Beauty no lloraba por su fortaleza y orgullo, por tener que ser la que proteja a todos. Para Burbuja era sencillo saber lo que la mujer estaba sintiendo, ya que conocía a alguien exactamente igual. En ese aspecto, Beauty era igual a Bellota.
.
..
...
En el Inframundo, en la pequeña habitación que está conectada a la enorme habitación de las Moiras, ahí estaban los dioses Hermes y Tánatos, las esclavas Sedusa, Femme Fatale, Princesa, y también Brick, Boomer y Bellota. Bombón, por su parte, estaba sola en la otra habitación más grande, llevaba sólo un par de minutos alejada de los demás.
Los dioses habían decidido tomarse un tiempo, para que los chicos se calmaran un poco y para pensar bien en qué hacer a partir de ahora. El mensaje de Hades decía que los homúnculos podrían ayudar a vencer a Afrodita, pero Tánatos no se explicaba cómo; también decía que debía ir a la habitación de Zeus a despertarlo, ya que el Rey de los Dioses se encontraba sumergido en un sueño eterno.
—¡Ese estúpido de Hipnos!— insultaba Tánatos al Dios del Sueño—. ¡Seguramente él es el que está detrás de esto! ¡Siempre es lo mismo con él!
—Sí, tu hermano es desagradable, en serio, pero también está la posibilidad de que Afrodita lo esté obligando.— comentó Hermes, con un tono que le restaba importancia.
—¡No me importa! ¡No es la primera vez que lo hace!— cruzó sus brazos, haciendo una expresión disgustada—. Esta vez no permitiré que se vaya llorando a los brazos de nuestra madre.
—¿Entonces él es el consentido de tu madre, Tánatos?— se acercó Femme, que ahora lucía un nuevo cambio de ropa, un traje blanco con detalles dorados que le llegaba hasta los talones—. Por cierto, este vestido que me diste es asqueroso.
—En realidad es una toga.— escupió la respuesta, con expresión amarga.
—Uhjj, con razón me veo gorda.
—En realidad se te ve bastante bien.— opinó Sedusa con voz despectiva, ella permanecía recargada en la pared, cercana a ellos, con los brazos cruzados y una expresión burlona—. Lastima que tu rostro lo arruine.
—¡Mira quién lo dice, greñuda!
Mientras, con los demás distraídos, Brick, Boomer y Princesa volvieron a salir al pasillo, permaneciendo alejados del resto; Brick y Boomer tenían su conversación propia y hablaban en murmullos tan bajos que sólo ellos tres podían entenderse. Era un tema peligroso.
—La golpeaste.— recriminó Boomer a su hermano, con una expresión casi horrorizada. Brick no respondió—. ¿Acaso ella ya lo sabe?
—No, no. Ella no puede saberlo.— se apresuró a responder, con la mirada oscurecida.
—Entonces no debiste hacerlo... Ya le has causado suficiente daño, no puedes torturarla más.
—Créeme, es lo ultimo que quiero.
—Entonces dile la verdad. Va a sufrir pero tiene que enterarse, si es que no lo sabe ya.
—¡Ella no lo sabe, Boomer!— Brick reaccionó a la defensiva, volviéndolo a negar—. ¿Desde cuándo actúas como el hermano más responsable?
—No estoy actuando responsable, estoy actuando con miedo.— dijo, con la mirada agitada—. Hace dos años prometiste... prometimos que no haríamos "éso" Cuando me enteré que tú lo hiciste... me diste miedo, Brick.
—Tenía que hacerlo, no tuve opción.— apretó la mano de Princesa, que permanecía a su lado, sin reaccionar.
—No sé si hayas estado loco en ese momento, pero esa no era una opción. Es enfermizo de mil maneras distintas. Bombón no lo merecía, sin importar lo que ella hubiera hecho antes, la odiábamos pero tampoco para darle ese destino.
—Lo hice confiando en que ella no iba a aceptar, sabes que no puedo recordar nada de ese momento.
—Sabes cómo era ella en ese entonces.— el rubio se lo echó en cara, con mirada dolida—. Lo sabíamos los cuatro.
—Pero todo tiene un límite, Boomer. Le dije que no iba a ayudarlo si trataba de obligarla... Pasé los últimos dos años no queriendo pensar en éso, pensando que ella no aceptó aquello, porque creí que ella era más fuerte que yo. Me equivoqué.
—Ahora le estás pasando la culpa a ella.— se molestó el chico de azul, apretando los puños de la indignación—. ¡No tenía forma de saber en lo que se estaba metiendo! ¡Pero tú, Brick, tú sí lo sabías cuando aceptaste aquel trato! ¡¿Acaso valió la pena?!
—¡Tú no puedes entenderme, Boomer!— soltó la mano de Princesa y se dirigió a su hermano, con una mirada agresiva—. Tú siempre estuviste enamorado de Burbuja ¿no es así? ¡bien! Aunque en aquel tiempo tú creías no tener una oportunidad con ella, al menos sabías lo que sentías.
—¿Qué tiene que ver éso con ésto?— preguntó, de la misma forma agresiva que su hermano mayor.
—¡Yo vivía sólo para odiar y destruir! ¡yo no quería el amor de nadie, ni siquiera el de mis hermanos!— se acercó más al rubio, esta vez con una expresión casi enloquecida que a Boomer aterró y lo hizo retroceder—. ¡Fuimos creados para destruir a las Superpoderosas, pero los tres sabíamos que éso nunca iba a ocurrir y aún así lo intentábamos! ¡era un sinsentido! ¡Tú al menos sentías amor, Boomer! ¡Yo creí que no podría sentir otra cosa que no fuera odio!
—Brick, cálmate.— dijo con una voz casi quebrada, destrozado por la repentina mirada triste de su hermano.
—¿No te das cuenta?— acorraló a su hermano contra el muro. Brick se veía macabro, pero a la vez muy destruido, como si su alma se hubiera partido—. Cuando fuimos creados por Mojo, odiábamos a las chicas, pero queríamos a nuestro padre ¡entonces morimos! Cuando fuimos revividos por ese demonio ya no sentíamos amor por nuestro verdadero padre, lo habíamos olvidado. Hermes nos dijo que nosotros no podemos revivir, ¿entonces cómo ese demonio nos trajo de vuelta?— Boomer comenzó a asustarse tanto que cerró los ojos, pero éso no impidió seguir escuchando a su hermano—. Nosotros no somos homúnculos, Boomer, no somos creados por la ciencia ¡Venimos de la maldad pura!
—¡Ya basta!— rogó Boomer, observando a su hermano a los ojos, el pelirrojo ya había comenzado a llorar.
—Yo no quería ésto ¡Yo no pedí ser esta cosa!— retrocedió unos pasos, liberando al fin a Boomer, que lo miraba con una tristeza profunda, pero sin llorar—. Yo no era feliz, mi vida no tenía ningún significado. Ni siquiera sabía lo que era el amor, no sabía lo que era la compasión, no sabía que necesitaba a otras personas para vivir. Yo rechazaba ese tal amor y estaba seguro de que nadie podría amarme, creí que no me importaba, pero me dolía mucho.— seguía llorando, esta vez con más calma, levantó la mirada para ver los ojos de su hermano—. Por éso, cuando sentí que mi vida podría tener sentido, cuando descubrí que dentro de mí podía sentir amor, me aferré demasiado a ese sentimiento. Ese amor se hizo tan indispensable que sin él yo... moriría por dentro.
—¿Por éso aceptaste arruinarle la vida a Bombón?— se sorprendió Boomer, pero en realidad todo lo que pudo sentir fue desprecio—. ¡Éso no justifica nada! ¡Está bien, no entiendo tus sentimientos y jamás los entenderé! ¡pero no importa el motivo por el que hayas hecho lo que hiciste! Nada lo justifica! ¡Eres repugnante!— hizo a un lado a Brick y señaló hacia Princesa, que se mantenía distante, pero observándolos—. ¡Mírala solamente! ¡¿Valió la pena?! ¡¿Valió la pena cometer ese pecado por Princesa?! ¡Éso no es amor, Brick! ¡es algo asqueroso! Tenías razón, Brick ¡eres un monstruo!
Brick volteó para ver a Princesa, que mantenía una mirada aterrada, temblaba y lloraba a la vez que se abrazaba a sí misma. Ella era demasiado frágil ahora, un pedazo de cristal ya roto por los maltratos. Brick se acercó a ella, al primer intento de tocarla la chica se apartó, como si sintiera que iba a ser herida una vez más. Brick estaba dispuesto a arreglar los pedazos rotos de su alma, no iba a abandonarla, porque ella estaba así por culpa suya. Logró abrazarla y calmarla, por ahora, era lo mejor que podía hacer, lo único que podía hacer por ella.
—Sí, soy un monstruo.— contestó a su hermano, teniendo a la chica en sus brazos—. Y he convertido a Princesa y a Bombón en monstruos también.— ¿quién sufría más? ¿la pelirroja que no sabe de la crueldad en la que se vio involucrada o la niña que había sentido las llamas del infierno? Si alguien merecía el castigo, era Brick. Le dio un beso en la frente a Princesa, después miró a su hermano—. Quería que este asunto permaneciera aparte, pero ya nos alcanzó a todos. Iré a preguntarle algo a Hermes, si me responde lo que creo... entonces le diré a Bombón la verdad.
Brick entró a la habitación donde estaban los demás, dejando a Boomer a solas con Princesa. La chica se había calmado, permanecía observando el suelo, Boomer no se sentía cómodo, y no era por el silencio casi insoportable.
—Lo siento.— le dijo en un murmullo, ella no respondió—. Es que... yo no sé qué sentir por ti.— le daba lastima la chica y en un pasado distante llegó a agradarle; pero ahora no sabía cómo su hermano soportaba el saber que ella era la que había matado a... Realmente, jamás entendería los sentimientos de Brick, tampoco quería imaginar el tormento que pasaba, el tormento que merecía.
Brick se acercó a los dioses. Hermes se estaba burlando de Tánatos por tratar de hacer que Femme se sentara a su lado.
—Hermes.— lo llamó el pelirrojo.
—¿Eh? ¿Qué pasa, Brick?— preguntó el dios, extrañado.
—Cuando escuchaban el mensaje de Hades, ustedes mencionaron algo que... llamó mi atención.— se explicó, no quería darle muchas vueltas al asunto. Estaba a punto de hacer su pregunta, pero fue interrumpido.
—¡Brick!— exclamó Boomer, que llegó y se acercó a la velocidad de un rayo, con la mirada agitada. Todos lo miraron, alarmados de repente—. ¡Princesa!
—¿Qué pasa con ella?— se preocupó Brick.
—¡Quise detenerla pero no pude!— dijo, señalando hacia afuera—. ¡Dijo que iba a hablar con Bombón!
—¡¿Que ella qué?!— oh, no, no, no, no. Ésa era una mala idea, nada podría salir bien de ésto.
En la otra habitación, Bombón seguía recargada en una de las ventanas, distraída mientras jugueteaba con su larga cabellera pelirroja, que está completamente suelta y un poco despeinada. Su paz se vio perturbada cuando sintió que alguien se le acercaba a sus espaldas.
—¿Vienes a burlarte de mí?— preguntó, sin voltear, haciendo un gesto fastidiado. Su pregunta no fue respondida, así que dio media vuelta para verla—. Antes de que digas algo, quiero decirte que estoy feliz por ustedes dos. Me alegra tanto que estén juntos al fin.— su sonrisa y voz eran sarcásticas, pero sus ojos iban mucho más allá que algo tan simple—. ¿Qué te pasa? ¿no puedes hablar? ¿Tan afectada estás?— agredió—. Eres débil.
En un segundo, Princesa ya estaba justo al lado de Bombón, la pelirroja se sobresaltó por la velocidad, pero no cambió su mirada cruel. Princesa, en cambio, no mostraba nada en su rostro.
—Yo era sólo una humana cuando me torturaron.— dijo, con voz algo siniestra, levantó un poco el brazo para mostrar las horribles marcas de heridas pasadas.— Cada corte, cada quemadura, cada rasguño...— se delineó una larga marca que permanecía en su brazo.— Yo sé reconocer las cicatrices de cada una de ellas.
—¿Y éso qué?— Bombón habló, irritada, después se señaló el cuerpo completo—. Mírame, estoy igual que tú. Mis heridas son recientes, aún sangran un poco, ¡mi ropa está manchada de sangre!
Con un movimiento rápido Princesa tomó bruscamente el brazo de Bombón, la Superpoderosa contuvo el aliento cuando sintió que la chica comenzaba a delinear las múltiples cicatrices de su brazo y siguió hasta llegar a su hombro. Princesa levantó la mirada para ver a Bombón severamente, la pelirroja apartó la vista de inmediato, con un escalofrío recorriéndole.
—Puedes engañarlos, puedes fingir ser la victima, puedes hacer que Brick ignore lo que está frente a sus ojos.— Princesa le tocó unas cicatrices que tenía en el cuello—. Pero no puedes engañarme a mí.
—No sé de lo que hablas.— se apartó un par de pasos de la otra chica.
—Pero yo sí lo sé. Brick está sufriendo por ti y lo sabes, él tiene miedo, pero yo no.— se puso firme, mientras que Bombón estaba viéndola con una expresión indignada y casi furiosa—. Si sabes algo, debes decirlo. No le temo a la verdad
—Si tú crees que yo "sé algo" ¿por qué simplemente no se los dices? ¿por qué no me delatas?— habló en tono de superioridad—. Será que sabes que no van a creerle a una loca como tú. No vengas a mí reclamándome cosas de las cuales sospechas, sabiendo que tú eres un monstruo.— al decir ésto, Princesa bajó la mirada, Bombón sonrió—. ¿Realmente crees que Brick te quiere? Tal vez él te quiso alguna vez, pero ahora sólo te tiene lastima. Eres una lunática, eres un peligro, si sigues con Brick sólo impedirás que él sea feliz.
—¡Basta!— gritó Princesa, cubriendo sus oídos—. ¡No hagas ésto!
—¿Le temes a tu verdad, Princesa?— se burló—. Tal vez ya te hayas dado cuenta, pero te hirieron tanto que quedaste destrozada en tu interior ¡Jamás podrás ser madre! ¡¿No es éso irónico?!
Cuando Princesa levantó la vista, Bombón estaba a pocos centímetros de su rostro; Princesa retrocedió pero tropezó, haciendo que Bombón soltara unas risitas perturbadoras.
—Vienes aquí a ofenderme en un arrebato de valentía, pero eres sólo una tonta. Tienes mucho miedo de ti misma, tienes mucho miedo de lo que piensen los demás, tienes miedo de lo que yo pueda provocarte. ¿Qué pasaría? ¿qué pasaría si Brick se enterara con lujo de detalle de todo lo que te hicieron? Seguramente no quisiera acercarse a ti jamás.
—¡Sal de mi mente!— de rodillas, Princesa se golpeó la cabeza con los puños, tratando de alejar los recuerdos y la voz de aquella mujer.
—Nadie va a aceptarte, nadie va a quererte, todos siempre vamos a verte como un monstruo.— se agachó frente a Princesa, tomó su rostro, apretando sus mejillas—. La razón es... que tú mataste a Butch.
—¡Ahhh!— apretó sus puños contra el suelo, con tanta fuerza que lo destrozó, creó grietas en toda el lugar sólo con su energía que emanaba destellos dorados—. ¡No quiero dañar a nadie más! ¡No me hagas ésto!
—No, Princesa, tú quieres arrancarme la cabeza en este momento. ¿Por qué no lo intentas? ¿por qué no demuestras que eres una bestia incontrolable? Cuando los demás vean que no puedes controlarte, te abandonarán. Entonces Brick será mío para siempre.
—¡Sal de mi mente!— lanzó una esfera de energía hacia Bombón, pero ella lo esquivó con sólo ladear la cabeza—. ¡Eres un... un...!
—¿Un qué?— preguntó con una sonrisa siniestra—. Dime qué crees que soy y tal vez te creeré.— esos ojos, esa sonrisa... esa espantosa sonrisa. Princesa sólo pudo ponerse a llorar—. Eres débil.— le dio unas palmadas en la cabeza mientras contenía unas risas.
Un golpe fuerte alejó a Bombón de Princesa, haciendo que la pelirroja se estrellara contra un muro. "Es Brick" pensó Bombón "Ahora está enojado conmigo" Pero cuando se incorporó, se dio cuenta de que quien la había golpeado no era Brick, sino Hermes, y a su lado estaba Tánatos.
—¡¿Qué pasa contigo?!— exclamó el dios con ira—. ¡¿No ves que su mente es delicada?!— Hermes se acercó a Princesa y la puso de pie con cuidado.
—¡No le estaba haciendo nada! ¡ella es la que se puso mal de repente!— hizo una expresión de dolor y bajó la mirada—. Realmente lo siento...
—Tú eres la que fue secuestrada ¿no es así?— preguntó Tánatos, señalándola. Bombón asintió—. No sabía que Perséfone te había traído aquí.
—Afrodita me trajo.
—¿La viste? Dime, ¿cómo es ella?— esa pregunta dejó desconcertada a Bombón.
—Tiene cabello largo y es rubia.— respondió, confundida—. No le presté mucha atención. ¿Por qué me pregunta ésto?
Tánatos no respondió a su pregunta, sólo entrecerró los ojos mientras la observaba. Llegaron los demás, entre ellos Brick, que fue con rapidez hacia Princesa, que temblaba un poco.
—¿Qué le hiciste?— le preguntó a la pelirroja.
—Sólo charlamos.— respondió, con expresión preocupada—. Princesa se puso mal, yo traté de ayudarla, en serio.— volteó a mirar a Hermes—. Créanme.
—Es verdad.— dijo Princesa antes de que Brick pudiera decir algo—. Tuve un mal recuerdo... aún no puedo controlarme.
—Casi destruyes el templo de las Moiras.— dijo Tánatos, cruzando los brazos, después el Dios de la Muerte le lanzó una mirada a Hermes, indicándole que no confiaba en esa versión de la historia.
—¿Estas segura?— Brick tomó a la delicada chica del brazo, ella se sostuvo en él.
Hermes no estaba para nada feliz, estaba muy serio, jamás se le debía mentir al Dios Mensajero, porque probablemente se dé cuenta. Tánatos también estaba muy desconfiado, se acercó a la alada mujer rubia que también se había acercado.
—Femme.— le habló—. No creo que sea conveniente que ustedes estén aquí.
—¿Qué quieres decir con éso?— preguntó, molesta.
—Tánatos tiene razón.— intervino Hermes, con seriedad—. Será mejor que Femme, Sedusa y Princesa regresen a la Tierra.— se giró para ver a los chicos, más especialmente a Brick—. ¿Están de acuerdo?
Brick no protestó, ya no quería que Princesa estuviera cerca de Bombón, ya no quería seguirla exponiendo de esa forma, bien sabía que Bombón sí le había dicho algo muy malo a Princesa y no sabía por qué esta lo quería ocultar. Sin saber que la razón por la que Princesa no acusó a Bombón fue por miedo.
Y Tánatos y Hermes no tenían que decirse nada para concordar que había algo muy malo en Bombón, claramente la presencia de Princesa empeoraba su situación, así que alejarlas era la mejor forma de mantener a ambas controladas. Pero si de alguien realmente estaba preocupado Hermes, era de la pelirroja.
—Muy bien.— Hermes se acercó a Sedusa y a Femme e indicó a Brick que acercara a Princesa. Cuando las tres esclavas estuvieron juntas, Hermes les habló—. Necesito que ustedes tres me ayuden en algo.
—¿Por qué tendríamos que hacer éso?— cuestionó Sedusa, evidentemente molesta.
—Porque si no fuera por nuestra ayuda, tú seguirías encerrada en el Tartaro, Sedusa.— dijo Hermes, cruzado de brazos, pero dando una sonrisa socarrona.
—¿Qué quieres que hagamos?— preguntó Femme, resignada.
—Verán, en la Tierra hay unos mortales en Saltadilla que necesito que protejan.
—Espera.— intervino Bellota, acercándose de un salto—. ¿Te refieres al Profesor, a Mojo, Mitch, Robin y Jimmy?
—Sí, ellos.— dijo el Dios Mensajero con simpleza.
—Ah, no. Ni creas que dejaré que... esas se acerquen a ellos.— dijo la pelinegra con severidad, Hermes sólo le sonrió.
—Muy bien, pero déjame recordarte que el mundo es más peligroso que nunca y que simples mortales como ellos podrían morir.— lo dijo como si fuera cualquier cosa, tratando, claramente, de convencerla. Bellota tuvo que aceptar de mala gana. Hermes se dirigió a las esclavas—. ¿Qué dicen, chicas? ¿pueden cuidarlos por nosotros?— pero las esclavas no lo tomaron bien, Princesa apartó la mirada, Femme hizo un gruñido y Sedusa cruzó los brazos mientras hacía una mueca.
—Femme, tienes que hacerlo.— le dijo Tánatos a la de cabello lacio y rubio.
—¿Desde cuándo eres mi jefe?— se molestó la mujer, llevando sus manos a las caderas.
—Cállate. En realidad no me interesa a quién Hermes quiere proteger, pero yo no te quiero cerca de aquí.— dijo Tánatos con una mueca en los labios, mostrándose fastidiado.
—¡Maldito Dios de la Muerte! ¡Ni creas que puedes hacerme a un lado!— Femme apretó los dientes y los puños, pareciendo como si lo quisiera atacar.
—No te hagas la orgullosa, tampoco quieres permanecer aquí en el Inframundo ¿cierto?— dijo Sedusa, irritada por los constantes reclamos de la rubia.
—¡No te metas en ésto, bruja!
—¡¿A quién llamas bruja, zorra?!
—¡Ya cállense!— les gritó Bellota de repente, dándole un empujón a ambas mujeres. Tanto Femme como Sedusa cayeron al suelo y pusieron una expresión de desconcierto—. Ahora están de nuestro lado, resígnense y trabajen juntas ¡O les va a pesar! ¡¿Me escucharon?!
—Detesto a esta niña.— comentó Sedusa, con expresión amarga.
—Una cosa más.— comenzó a decir Hermes, con una sonrisa nerviosa—. Cuando vayan a Saltadilla tal vez se les sea un poco difícil encontrarlos. Lo que pasa es que le di a Jimmy mi mochila.
—¿Y?— preguntó Bellota, con un mal presentimiento.
—Que dentro de la mochila llevaba el casco de invisibilidad de Hades...
—¡¿Tú...?! ¡¿Qué?!— exclamó Tánatos, alterado—. ¡¿Cómo?! ¡¿Cuándo?! ¡¿Por qué?!
—Calmate, calmate, amigo. Lo robé hace años, nadie se dio cuenta.
—¿Que me calme? ¡Es el casco de Hades! ¡¿A quién se lo diste?!
—A Jimmy... un niño de cuatro años.— habló, fingiendo estar apenado mientras jugueteaba con los dedos de sus manos.
—¡Hermes, éso es el peor insulto que has hecho!
—Sí, sí, después me castigas... Olvidé que serás el nuevo Rey del Inframundo.— giró los ojos.
—Espera ¿qué le diste a Jimmy?— se molestó Bellota.
—El casco de Hades, servía para hacerlo invisible. Cuando Hades desapareció, supuse que no lo usaría más, así que lo robé, y hace unas semanas le dije a Hefesto si podía modificarlo por mí, claro que no le dije para qué. Ahora el casco cuando es activado vuelve invisible el sitio y las personas que tratan de ocultarse.
—¿Y le diste a Jimmy algo así?
—Estaba preocupado, ¿tú no?
Bellota sabía que tenía que agradecerle, pero no lo iba a hacer, Hermes no había tenido porqué ocultárselo y éso la hacía enfadar.
—¿Entonces cómo los encontraremos para protegerlos si no los podemos ver?— preguntó Sedusa, molesta.
—¿Hablas en serio? ¡Son las tres esclavas! ¡pueden hacer lo que sea!— exclamó el Dios Mensajero.
—Sólo dices tonterías.— dijo Femme—. Tampoco sabes cómo encontrarlos ¿cierto?
—Es que no lo pensé...— rascó su mejilla mientras se reía un poco—. Pero creo que me alegra que ustedes estén vivas y de nuestro lado, podrían ser de ayuda...
—No tenemos opción.— mencionó Femme.
Regresaron al inicio, pasaron por las puertas que custodia Cerbero y cruzaron el río Aqueronte, todos salieron por el portal y entraron a la Tierra. Salieron de la cueva en donde estaba oculto el portal y afuera estaba resplandeciendo el sol en el cielo, habían pasado varias horas desde que habían iniciado su viaje. En el Inframundo todo era oscuro y ahora que salían a la superficie los ojos de los chicos dolían por tanta luz.
Pero para las esclavas fue diferente, el fuerte sol las deslumbró y casi las cegó, pero no podían dejar de mirarlo.
—¿Qué te pasa?— preguntó el Dios de la Muerte a Femme Fatale, que no dejaba de ver el cielo como sus compañeras.
—Creo que ha pasado demasiado tiempo...— dijo, casi melancólica—. Había olvidado cómo se veía.
—No es la gran cosa.— dijo Sedusa, de forma amarga, mientras sacaba unas gafas oscuras de su bolsillo y se cubría los ojos con estos.
—Bienvenidas a la libertad, chicas. Ya no son esclavas.— comentó Hermes, riéndose.
—No seremos libres hasta que esto termine.— dijo Femme, apartando la vista del cielo y cruzando sus brazos—. Por ahora me conformo con estar viva.
Era hora de que las tres esclavas partieran hacia Saltadilla, los demás tenían que ir al Olimpo. Pero, antes de que se separaran, Hermes le dijo a Brick que se tomara su tiempo para despedirse de Princesa, pero éso era sólo una excusa del dios, lo que Hermes quería era unos minutos para poder conversar con Tánatos. Cuando los mortales se distrajeron, ambos dioses se separaron del grupo para hablar entre ellos.
—¿Crees que haya algo mal con ella?— preguntó Hermes directamente a Tánatos, ambos sabían a qué se referían.
—Son problemas personales, no deberíamos interferir.
—No lo creo.— dijo Hermes con voz sombría—. Bombón se estaba comportando extraño incluso desde antes de que la secuestraran. Realmente... ¿tú no sabías que la habían traído al Inframundo?
—Nadie me informó que la pelirroja sería traída aquí... Me pregunto ¿dónde estuvo todos estos días?— Bombón había sido secuestrada el día 20 de abril, pero no fueron a buscarla hasta el día 24, ella pasó mucho tiempo en el Inframundo y Tánatos nunca se enteró—. Pero ella afirma que Afrodita la trajo al Inframundo, tal vez por éso no me enteré... Pero hay algo raro.
—Ella está diciendo la verdad, pero también miente.— dijo el Dios Mensajero—. Es como si no nos quisiera contar todo.
—Insisto en que podrían ser sólo problemas personales. Obviamente ella tiene un problema con la tercera esclava, si es así tal vez no debamos preocuparnos, por éso las estamos separando.
—Sé que Boomer y Brick ocultan algo, son demasiado obvios... ¿serán realmente cosas personales?— miró a Tánatos con severidad, serio como el dios que era—. Dime, Dios de la Muerte ¿no percibes algo extraño en Bombón?
—Te dije que hay algo raro en ella, y no son sus mentiras. Ella tiene algo que no me deja tranquilo, algo que no puedo reconocer, pero me inquieta.
—Deberíamos vigilarla, no confío en ella.
Al mismo tiempo, Brick, Boomer y Princesa volvieron a separarse del resto para hablar entre ellos, sólo que esta vez se alejaron varios metros, realmente queriendo mantener en secreto sus conversaciones.
—¿Lograste hacerle esa pregunta a Hermes?— cuestionó Boomer a Brick.
—Aún no, pero lo haré.
—¿Realmente es necesario?
—Necesito estar seguro, saber si realmente está involucrado en ésto...
—Lo está.— intervino Princesa, sorprendiendo a los hermanos—. Hablé con Bombón... no quise decirlo pero... hay algo realmente malo en ella.
—¿Qué quieres decir?— dijo el pelirrojo.
—Brick, cuando me venciste en nuestra pelea, te dije que debías salvarla, yo ya sabía que se la iban a llevar.— bajó la mirada, se veía perturbada por algo—. Me dieron ordenes de no matar a Bombón.
—¿Ordenes? ¿de quién?— Brick hizo una expresión de terror, ya sabiendo a qué se refería, pero aún tratando de negarlo.
—Tú sabes de quién.— su voz al hablar era fría, casi como si no sintiera nada—. Me dijo que no la matara, yo supuse que iría por ella, pero... ¿por qué la quiere?
—He estado pensando en éso.— comenzó a decir Boomer, algo inseguro—. Al principio me pregunté "¿por qué se la llevaría?" Realmente me sentí mal al no decirle a los demás que nosotros sabemos quién la secuestró realmente, aunque también sabía que no debíamos decirlo porque... es demasiado horrible.
—No podrían perdonarme jamás.— murmuró Brick, dolido.
—... Yo creí no entenderlo.— siguió hablando Boomer—. Pero después de pensarlo ¿que no es lógico? ¿que no pasaría tarde o temprano? Brick, sabíamos que iba a suceder, sólo que no lo pensábamos demasiado.
—Yo no quería pensar que ella sufriera...— apretó los puños, sintiéndose muy culpable, tratando de evitar llorar, ya que era demasiado horrible—. No merecía ésto, no lo puede saber.
—Lo sabe ya.— afirmó Princesa, seria—. Lo vi en sus ojos, no sé cuánto sabe, pero sabe lo suficiente... Y no está triste, lo vi en su sonrisa...
—¡¿Qué rayos significa éso?!— exclamó Brick—. ¿Que lo sabe y no está triste? ¡éso es imposible! ¡Lo que le hice es demasiado horrible! ¡si ella lo supiera estaría devastada, destrozada, llena de dolor! ¡si ella supiera lo que le hice no pudiera seguir viviendo! ¡¿cómo rayos dices que puede sonreír al saberlo?! ¡Ella no lo sabe!
—Por éso no la delaté hace rato.— susurró la chica, entristecida—. No ibas a creerme, y era peligroso. Si ella lo sabe y no está devastada... posiblemente ella no... Quizá ella haya...
—No.— interrumpió el pelirrojo, severo—. Si lo supiera ella estaría desconsolada, es todo lo que puede pasar.
—Hay otra opción.— dijo Boomer con timidez—. Si ella realmente lo sabe y no está triste o molesta... quizá sólo está bien con ello...
—¿Pero qué dices? Nadie podría estar bien con algo como éso.
—Brick.— habló Princesa—. Has estado negando todo este tiempo... Has querido proteger a Bombón de la verdad, temiendo por ella, por el dolor que pueda sentir... pero quizá ella no quiere ser rescatada.
—... ¿Qué?— ya no entendía nada, ¿de qué estaban hablando ahora? Bombón era una persona, ninguna persona podría saber algo tan terrible y encontrarse bien. Temía el imaginar que Bombón hubiera...
—Pase lo que pase, debes de salvarla.— Princesa dio la vuelta para regresar con los demás—. Es hora de que nos vayamos.
—Espera.— Brick la tomó del brazo, ella se puso tensa, ser tocada le traía recuerdos espantosos—. ¿Estás... molesta conmigo?
—No puedo juzgarte... ya no puedo juzgar a nadie.— su voz fue baja, casi temblorosa—. Pero lo que hiciste hace dos años fue peor que lo que yo he hecho, ésto no puede seguir, la verdad ya no puede ocultarse... ya nadie puede ayudarte, pero aún puedes salvarla.
—Pero tengo miedo...— dijo, con cara triste y voz temblorosa—. Tengo miedo de enfrentar las consecuencias de lo que hice, tengo miedo de que me odien.
—Suéltame.— dijo la chica con voz quebrada, Brick le estaba apretando demasiado el brazo. Brick la soltó de inmediato, ella se alejó unos pasos, temerosa—. Yo pagué por lo que hiciste... tú me hiciste ésto.
—Yo no quería nada de ésto.
—Basta ya.— interrumpió Boomer, poniendo su mano en el hombro de Brick.
—Yo... te perdono.— habló Princesa, pero no parecía segura de lo que decía—. Pero lo que nosotros pensemos no importa, sólo importa Bombón, sólo importa alejarla de su destino.
—No sé qué hacer.— dijo Brick.
—¿Existirá una forma de remediarlo?— dijo Boomer, desanimado.
—Ni siquiera sabemos qué siente ella.— Princesa estiró su brazo para tomar la mano de Brick, después miró a Boomer y lo sujetó de la misma manera—. Bombón ya no es la niña que intentábamos humillar hace dos años... No sabemos si quiere volver.
Después de unos minutos, las tres esclavas partieron hacia Saltadilla. Los dioses quedaron más tranquilos, pero alerta. Bellota estaba preocupada, incluso ella percibía que algo extraño sucedía a sus espaldas.
Brick y Boomer quedaron solos en este asunto, con miedo a lo que pasaría, sea lo que sea, ni siquiera estaban seguros de ello, no estaban seguros de nada, no podían sacar conclusiones, sólo temían a la incertidumbre.
Bombón se acercó a ellos, se quedó quieta justo al lado de Brick, sonrió y le tomó la mano al pelirrojo. ¿Por qué hacía aquello? ¿por qué tan de repente? ¿cuál era su finalidad? Parecía que sólo esperaba el momento en poder acercarse a Brick, pero ¿para qué?
No debía ser así, pero tenerla a su lado hacía que Brick se llenara de miedo. Brick no quería sentir ese miedo, se suponía que el miedo no era hacia ella... y aún así le temía. ¿Cómo protegerla de esa forma?
¿Y si Bombón no quería ser protegida? ¿qué motivos tendría?
¿Cómo permitió que ésto pasara?
Si Brick tan sólo supiera lo que pasaba en la mente de Bombón en ese instante, si pudiera ver lo que ella sentía, entonces se daría cuenta de que sólo se estaba protegiendo a sí mismo. Aún cuando quiere salvar a Bombón de todos los males a los que la condenó, Brick también teme por sí mismo, por su alma manchada en el peor pecado. Si tan sólo supiera que para Bombón era diferente.
Bombón quería a Brick, realmente lo quería, pero los sentimientos de esta mujer iban mucho más allá de algo tan simple como el amor. Los sentimientos de Bombón la apresaban, sus deseos la consumían; ella sentía cosas que estaban a punto de explotar y que estuvo conteniendo tanto tiempo. Era una bomba de tiempo que no quería ser controlada. Su mente era un pandemónium maldito.
La verdadera pregunta aquí era: ¿Cómo es capaz esta mujer de controlarse a sí misma? ¿cómo puede soportar el dolor de apresar sus impulsos que al mismo tiempo la controlaban a ella?
Quería tanto poderse liberar y obtener al fin todo lo que ha deseado y deseará, lo que hay y lo que habrá. ¿Por qué te asombras? Yo te diré el misterio de la mujer...
le dedico el capítulo a o.O PerFect Maniac O.o siento haberte hecho esperar xD
Sé que dije que el capítulo se iba a llamar "En la habitación de Zeus" pero le cambié el nombre a ultimo minuto, ya que aún no llegan a la habitación jaja (de hecho, se iba a llamar "En la habitación de Zeus parte 1" pero cambié de idea. Sólo va a haber un capítulo dividido en dos partes y no será este...) Pero el siguiente capítulo sí estarán en la habitación de Zeus, pero, la verdad es que no importa la habitación en sí, sino lo que pasará ahí...
El capítulo iba a subirlo el lunes 13, porque se cumplieron dos años del fic (¡genial!) pero no pude, y el capítulo también iba a ser más largo, pero no se pudo, lo que pasa es que ahora ya tengo un trabajo y me quita mucho tiempo :/
Incluso en este capítulo tocaba poner el Resumen de la Historia! pero no tengo tiempo y será para el siguiente :(
Aún así, estoy muy emocionada por estos capítulos ¡esto será bestial! jaja
por cierto, el flash back de Bombón termina en el siguiente capítulo...
y recuerden que hay algo que Brick quiere preguntarle a Hermes ¿qué será?
aunque no sé cuándo lo subiré...
Ahora les dejaré unas curiosidades:
—Cuando inventé a los personajes oc, los primeros que creé fueron Nekrós y Yiós, obviamente, después pensé en Beauty (aún cuando sabía que faltaban unos 20 capítulos para su aparición) pero a Ella aún no la imaginaba. Pensé en Ella capítulos después de iniciar, y me decidí realmente en agregarla a pocos capítulos de su primera aparición. Debo decirlo, por poco no metía a Beauty en el fanfic, pero me di cuenta de que había dado indicios de que aparecería, así que la dejé (además de que la historia no podía avanzar sin ella). Otra cosa, a Ella la creé para rellenar huecos argumentales, pero la verdad es que es una de las mejores decisiones que he tomado en este fanfic.
—La historia básica del fanfic la pensé en unos pocos días, no recuerdo cuántos, pero tal vez en dos (xD). Es decir, imaginé mucho, incluso hasta este punto en la historia y también pensé en el final. En ése entonces calculé que el fanfic tendría unos 26 capítulos, pero miren, ya estamos en el 26 y no se ha acabado...
—En los últimos dos capítulos he tenido que mover y eliminar escenas. Pero específicamente en el capítulo 24, iba a mostrar una escena de Bombón antes de encontrarse con Brick y los otros. Esa era una escena de Bombón saliendo del lugar donde la mantenían encerrada, pero el capítulo me quedó demasiado largo y tuve que eliminar una escena y esta era la indicada ¿Por qué? ¡Porque era una escena terrible! Quiero decir que en ésa escena se iba a insinuar cómo Bombón había obtenido sus cicatrices, no lo escribí a detalle pero se entendía y era algo espantoso. En resumen era Bombón saliendo de un lugar, caminando por un pasillo mientras dejaba un rastro de sangre por sus heridas, no puedo decir más. Era una escena que no mostraba nada pero a la vez era un spoiler devastador, no debía dejar tal escena tan fea. Pero... aunque es una escena eliminada y nunca verá la luz, es canónica y lo mejor es dejarla a la especulación.
en fin, me iré a continuar otros fics que tengo pendientes
¿reviews?
