Dios…. Todo lo estoy maquinando a mil por hora, creo que voy a tener un colapso cerebral. ¡Necesito vacaciones urgentes!

Amo escribir el fanfic pero con el cole todo se me está complicando tanto. Escribirlo hace que me escape de la realidad y trate de sentir cada emoción de los personajes y así… los haga sufrir más… buaja, jajá.

Meroko-Y-Chan

..

Dejo pasar alrededor de una hora. Aun sentía el aturdimiento provocado por lo que ocurrió con Michael. Por fin acabo ese conflicto tan duro para ambos. No quería al menos por un tiempo que sus amigos justificadamente preocupados la bombardearan con preguntas sobre lo que sucedió. Necesitaba asimilar todo lo que paso, pero ya sería en su casa; no podía quedarse encerrada en el despacho clavándose las uñas en los brazos de impotencia durante toda las fiesta. Seguiría como si nada. El fin de sus problemas se dio y se despidió de sus preocupaciones. Retiro sus manos y en su piel quedaron ligeras marcas donde sus uñas se habían guardado por un rato. Se recompuso y metió el anillo infantil en el bolsillo de su chaleco y se dispuso a salir dignamente.

El escándalo inmediatamente la recibió y se infiltro hasta lo más profundo de sus oídos. Busco con la mirada de sus amigos y mientras pasaba por la cocina que curiosamente estaba vacía por completo, se detuvo frente a la puerta y se dio por enterada que no estaba vacía del todo. Sentado en la mesa se encontraba Taichi hablando animadamente con una rubia en vestido fucsia y tacones de 20 centímetros. Un vestido que parecía blusa. La joven estaba de espaldas a Mimi y se retorcía "coquetamente" un mechón de sus cabellos color del oro platinado con luces en color miel. Esa risita insoportable no se podía confundir con ninguna otra. Kasumi Dine. Frunció el ceño al escuchar a Tai reír y cuando se dispuso a seguir en búsqueda de Davis, Kasumi mencionó algo que de inmediato causa que la castaña se detuviera de golpe y regresara sobre sus pasos.

-Sí que fue un numerito tonto el que se montó ese rubio con Tachikawa- comentó con ese tonito de plástico- Me pareció muy ensayado, ella haciéndose la seria; por algo sus amigos americanos la defendieron, seguro la pobrecilla no hablaba porque estaba conteniéndose las ganas de llorar- decir que sus palabras eran despectivas era poco.

Los ojos de Mimi se oscurecieron de la rabia, ignoro por completo no importándole nada la expresión en el rostro del moreno y menos ver que él tenía la intención de decir algo. Entro a la cocina.

-Créeme, no tenía ganas de llorar, querida.

Tanto Tai como Kasumi se voltearon desconcertados con la voz que los interrumpió en su conversación.

-¡Tachikawa! Es un alivio. Pensé que…

-Ahórrate tu estúpido discurso de hipocresía, Kasumi- la corto de pronto- Si tienes alguna opinión sobre lo que paso allá afuera, ven y dímelo personalmente. No estés hablando de asuntos que no te conciernen.

La rubia de ojos violeta la fulmino de pies a cabeza y un brillo de burla resaltó luego de darle una leve mirada a Mimi. Esa insípida castaña no sabía con quién se estaba metiendo, nadie la humillaba en frente del bombón con quien estaba coqueteando. Aun así no era competencia para ella.

-Yo hablo de lo que quiera, con quien quiera, lo digo porque es evidente que no lo sabes.

-De lo que quieras… menos de mí. No te entrometas en mis asuntos personales, porque no tienes idea de lo que te espera.

Tai carraspeo incomodo tratando de detener esa extraña discusión- Eh… señoritas…

- Solo porque eres una ridícula que necesita guardaespaldas que no sabe defenderse sola. En resumen una cobarde. Te equivocas Mimi, no deberías haberme amenazado, puedo hacer que te destruyan en la universidad con solo chasquear mis dedos.

-¿Qué harás? ¿Les dirás a todos con los que te has acostado que no me hablen?

Punto para Mimi Tachikawa.

-"Auch"- se dijo Tai observando el rostro de Kasumi que poco a poco adquirió un color rojo tan potente que incluso parecía echar humo como una cafetera.

-¿Cómo te atreves a decir eso de mí?- Kasumi elevo su mano dispuesta a plantársela a Mimi y efectivamente lo hizo. El impacto hizo estruendo un todo lo ancho de la cocina y la castaña quedó con el rostro volteado hacia un lado encontrándose de frente con los ojos chocolate de Tai que no atino a detener a Kasumi…

-Me atrevo a eso y más- contesto con un filo peligroso en sus palabras y dio un paso con un destello de ira en sus ojos, que advertían una sola cosa: quería golpearla bien fuerte. El castaño supo que si Mimi se le iba encima a la otra chica habría que llevarla a emergencias, a Kasumi. Pero el sujetar a la oji miel por la cintura no basto para que esta alargara el brazo y dejara la palma de su mano marcada en la mejilla izquierda de Kasumi, que a diferencia de ella, llevo su mano a la mejilla adolorida.

Alzo a Mimi en brazos mientras esta pataleaba lanzando improperios a diestra y siniestra a la rubia que se mantuvo en silencio por el dolor que le causo la bofetada.

Camino hasta el patio trasero de la residencia cargando con una furiosa e insultante castaña, agradecido de que extrañamente no hubiera nadie en su camino. Cerró la puerta que conectaba con la sala estar y soltó a Mimi.

-Habré la puerta- le ordeno entre dientes. Su pecho subía y bajaba aceleradamente y odiaba admitirlo pero el rostro le ardía en donde la golpearon. Maldita muñeca de plástico- tengo que enseñarle quien manda.

-No harás nada de eso y no pienso dejarte salir hasta que te calmes- sentencio cruzándose de brazos y tono autoritario.

-¡¿Cómo demonios me voy a calmar?! ¡Esa tipa me llamó cobarde! Y para empeorarlo tú muy campante la defiendes y no dices nada. ¿Amigo? Si como no. Supongo que cuando hablan mal de Sora o alguien más, te arrancas, pero a mí que me atropelle un auto. Y se suponía que nos llevábamos mejor. Que decepción. Abre esa puerta ahora y déjame largarme.

-¿Qué dijiste?- dijo incrédulo- ¡Te saqué de ahí para que te calmarás! ¡Estabas a punto de acabar en el suelo con Kasumi debajo de ti!

-Uy perdón. Olvide que no se debe golpear a tú novia. La próxima vez déjame un recordatorio pegado al refrigerador- grito molesta.

-¡No la defiendo! Solo te ayude a no hacer que pasaras por otro mal rato, como el que seguro te hizo pasar ese mendigo principito de Washington. Y basto con que antes provocara que te cor…

-¡Anda, dilo! ¡Para que me cortara!- el aire en sus pulmones quemaba como una llamarada de una enorme fogata- No llego a entender porque carajos te interesa tanto. Lo entiendo de Yolei o cualquier otro pero ¿De ti? Honestamente no me explico…

-¿Qué no te explicas? ¿NO TE HE DEMOSTRADO QUE ME PREOCUPO VERDADERAMENTE POR TI, MIMI?

La oji miel abrió los ojos como platos cuando Tai iba caminando como un depredador hacia ella y la acorralo contra la pared. Él estaba muy cerca de ella y su respiración mecía suavemente los ondulados caireles de Mimi. Sus ojos se sentían muy pesados sobre ella.

-¡Maldigo a los sujetos que te comen con la mirada! ¡Odie a Washington desde el momento en que me entere de las cobardes acciones que te hizo! ¡Lo idiota que fue cuando trato de excusarse con tu amiga Addison!...

-Basta…- pidió Mimi mordiéndose el labio inferior. Nunca había visto tan alterado y furioso a Tai, ni siquiera cuando discutían… y la sola mención de Addison…

-¡Ya me estoy hartando de todo! ¡Si tuvieras la más remota idea de lo que me pasa contigo!

-¡Pues dímelo de una buena vez! ¿Qué te pasa conmigo, eh? ¡Si te pasa desde hace tiempo, usa un gramo de tu supuesto valor y dímelo a la cara…!- estallo percatándose que temblaba ligeramente y sus manos estaban heladas.

Tai la miro escrutándola con sus ojos por unos cuantos segundos… oscurecidos por completo, su rostro en penumbras. Su mente maquinando las palabras que le incitaban a decir.

-¡Dilo!

-¡Maldita sea! ¡Estoy enamorado de ti!- grito golpeando la pared a ambos lados de la cabeza de Mimi. Está cerro los ojos con fuerza al sentir el estruendo junto a ella y al instante los abrió dándose por enterada de lo que acaba de escuchar. Hecho esto y antes de que pudiera reaccionar, Tai la sujeto de la cintura atrayéndola hacia él, en un movimiento ágil, fundiendo sus labios en un beso que despertó miles de cosas en el interior de la castaña.

¿Él dijo qué? Él. Taichi Kamiya enamorado de ella. Imposible. Por mucho tiempo ha estado segura de que no la soportaba, más sin embargo ahí estaba besándola. ¿Por qué hacía algo como eso cuando recién terminaba un capítulo en su vida? Uno que fue complicado en extremo. Era consciente que desde hace un tiempo atrás comenzó a cambiar su opinión del chico y bueno, ella lo beso en el hospital como si fuera la última vez en que ella iba a estar en sus brazos, pero estaba otra vez envuelta en ellos y lo estaba besando de igual forma. ¿Qué sucedía con ella? No sabía cómo responder a lo que él le dijo, y creía que era por eso que quería alargar el beso lo más que pudiera. No quería dar ninguna respuesta, pero en su interior, su consciencia le susurraba que al separarse ese asunto no ha acabado.

Tai la acerco más a él clavando los dedos en la tela de su blusa. Mimi sentía como si un huracán la estuviera absorbiendo hasta su punto más fuerte, en donde definitivamente el oxígeno en sus pulmones se agotaría hasta asfixiarla. El tacto de él era como una tela que fue prendida en fuego y que al apagarse y no haberse destruido por completo, seguía ardiente. ¿Por qué él le causaba semejantes sensaciones?

Poco a poco por falta de aire fueron rompiendo el beso. Aun así la poca distancia persistía entre ellos y entre pequeños jadeos de parte de los dos, sus frentes se mantuvieron pegadas. Al abrir sus ojos, Mimi se encontró de lleno con los de Tai.

Él sonrió de medio lado- No estoy seguro desde cuándo, ni mucho menos como, pero me atrapaste con tu chispeante actitud y tú ferocidad al defender a los que amas. Eres una persona admirable, Mimi; y no soporto verte triste por nada ni por nadie.

-Pero…- balbuceo confusa- Kasumi…

El moreno rió y acuno el rostro de la oji miel en sus manos- increíblemente, y a pesar de todo. Solo tengo ojos para ti. Nadie se te acerca siquiera.

-Yo… te he tratado tan mal… mejor dicho los dos…

-¿Te digo por qué? Porque soy lo suficientemente imbécil para que después de todo, sigo pensando en ti.

Sonrió un puso un poco de distancia entre los dos, sus labios aun hinchado por la presión. Era mucha información que procesar, aun cuando su cabeza decía "No seas tonta. Acéptalo también, que no te de miedo, Mimi" pero había otra voz de advertencia, una que resonaba tan fuerte que hacía que la otra que la incitaba se escuchara muy a lo lejos.

-Entonces vaya que eres tonto-contesto- Pero… yo no sé…- se mordió el labio inferior- me he oxidado a mí misma en esto, pero…- admitió estirando sus brazos hacia él y escondiendo su rostro en su pecho- sé algo con certeza. Te odiaría si odiar y querer fuera simultaneo.

Sabía que lo que recién dijo eran palabras de bastante peso y ya no hay vuelta atrás; sin embargo esto no se lo esperaba, bajo sus achocolatados ojos para observar a Mimi que escondía su rostro en su pecho. Sus palabras se escucharon ahogadas pero pudo entenderlas claramente. Una sonrisa aliviada se plantó en su rostro y al mismo tiempo la oji miel se separó de él. Le dio un ligero guiño.

-Tengo que irme. Yolei debe estar paranoica.

Hablo como si no hubiera oído lo que Tai le dijo o eso quería pensar por el momento. Él la atrajo de nuevo por la cintura y ella rodeo su cuello volviendo a unir sus labios en una sensación que era conocida para ambos. La apretó más contra sí y la levanto en el aire sin romper el beso. Uno que decía mucho sin decir nada.

Esta vez, el beso no duro mucho y cuando se separaron, la castaña no le dijo nada, ni siquiera le dirigió una pequeña miradita, entro de nuevo a la residencia y Tai se recostó contra la pared hasta al irse deslizando quedó sentado en el césped. Se pasó una mano por el revoltoso cabello. ¿Qué significaba todo lo que acaba de pasar?

….

Anika gruño molesta, una vena empezaba a palpitar en su cien, y es que su primo, Davis y Willis, desde que Mimi se llevó a Michael, tomándolo de la mano, esos tres no han dejado de vociferar palabrotas dedicadas a Washington. Los entendía, porque después de todo ella también estaba preocupada por Mimi, pero también sabía de sobra que la castaña se sabe perfectamente defenderse solita. Es más, Mimi podía enfrentar a un equipo completo de porristas enojadas porque se les quebró una uña.

La sangre le comenzó a hervir y no logro contenerse-¡Uy, cierren la boca, los tres!- chillo furiosa.

Los tres jóvenes pegaron un respingo y lentamente voltearon sus rostros temerosos hacia el de Anika que estaba roja del coraje, era bien conocido que la peli negra cuando se molestaba era igual de tenebrosa que Mimi o Yolei.

-¿Cómo demonios no estás alterada?- se quejó Daniel frunciendo el ceño- ¿Y tú, Yolei?- la peli morada dejo de morderse el labio inferior nuevamente y suspiro viendo reprobatoriamente a los chicos.

-Anika tiene razón, cállense, parecen una cotorra en karaoke, y sí estamos alteradas, pero hay que mantener el glamour en una fiesta, incultos.

Ahora todo tenía sentido, no era porque estuvieran tranquila, sino porque su look nocturno se vería opacado por su histeria ágilmente oculta debajo de sus vestidos y tacones altos. Tenían que ser mujeres.

-Es que hace tiempo que Mimi se fue con ese tipo y no ha regresado- Davis bufo atendiendo la hora en su reloj- Aunque… bueno, la última vez que vimos a Washington, ella quiso quedarse sola por un rato, necesita relajarse antes de que golpee a cualquiera que se le cruce.

-Si sabes bien eso, ¿Para qué estás quejándote?

Davis se encogió de hombros- Para liberar mi frustración, el Doc me dijo que no debo reprimir tensión porque se me puede subir a la cabeza.

Todos los presentes lo observaron con incredulidad, ¿Davis haciéndole caso a un doctor? Como si fuera posible.

-Solo quieres maldecirlo.

-Pues tú también, Willis.

-¿Pasó algo malo?- Sora apareció entre la multitud junto con Kari. Ambas habían escuchado que Takuya Kambara se había alterado en un altercado acerca de un tipo que se infiltro, se decía que nadie en toda la fiesta lo conocía.

-Michael vino- respondió Yolei sonriendo con resignación. Kari y Sora se miraron entre sí, preocupadas, no sabía mucho acerca de todo lo que ocurrió entre el pequeño grupo de amigos de Mimi, ella y Michael, pero con solo escuchar las palabras "engaño" y "mentira" basto hasta de sobra.

Kari se adelantó a intervenir entre el silencio tenso que se formó. Todos sumidos en sus pensamientos preocupados y molestos- Mimi está bien, eso se los aseguro muchachos, ella es más resistente que una pared de hormigón- dijo. Puso una mano en el hombro de Davis y otro en el de Daniel y le dedico una pequeña miradita a Willis, esos tres eran los más inquietos con la situación. Tenían que relajarse- Y sino, con un pequeño golpe bastará.

Todos rieron por esa sincera y pequeña ocurrencia, a cada uno le divertía a su manera el explosivo carácter de Mimi, y si ella hubiera sido hecha de algún material, seguramente sería de acero.

…...

El reloj marcaba las 3:10 am. Hasta hace unos cuantos minutos volvieron de la fiesta de Takuya que resultó ser un rotundo éxito, lo malo es que nadie conto conque como era domingo, a la mañana siguiente había que ir a clase, y con los inhumanos que todos tenía como profesores en la universidad, hasta a los más valientes les acobardaba no llegar a clase y que luego los docentes les pasarán factura, por lo tanto se decidió continuar con la fiesta luego de las pruebas de final de semestre. Mimi termino se ponerse su pantalón de dormir negro con llamitas de fuego por todos lados y su camisa de tirantes roja.

Todos los acontecimientos del día seguían amontonándose en su cabeza y le estaba resultando muy irritante. Ahora es cuando todas las bromas de sus amigas eran penosas de verdad, "¿Te imaginas, Meems, que Tai se te declare?" "Ustedes deberían pegarse un beso y ya" "Al final quedarán juntos" bueno en realidad eso último no paso, pero ahora tenía desconfianza de pensar algo equivocado y luego quedar con el rostro volteado de la impresión. Se desplomo en su cama sin ningún cuidado sintiendo como se aplastaban sus almohadas debajo de ella, la oscuridad en la habitación le resultaba confortante, siempre le había gustado la oscuridad, al menos cuando estaba recostada sobre su cama mientras pensaba en sus asuntos. El silencio le otorgaba un dominio total de sus pensamientos. Escuchaba todo claramente, cuando llovía, escuchaba cada una de las gotas estrellarse contra el techo y las ventanas, también se distinguía perfectamente el suave sonido de las aspas del ventilador oscilando y dando un frescor a la habitación, y el sonido de su acompasada respiración. También cuando se sumía en ese estado en blanco sentía la suavidad de las sabanas de la cama y la cobija hecha una bola a sus pies, el cítrico olor de su cabello y también la esencia de limón tenue que se extendía desde su aromatizante junto al televisor. Era consciente de todo menos, de alguna presencia además de la de ella en su cuarto.

Se dio la vuelta hacia la gran ventana en su pared, la luz de la luna ilumino su rostro haciendo brillar sus ojos entre toda la negrura, estiro hacia ese mismo lado su mano izquierda con el anillo de Addison en su palma. Michael le devolvió un recuerdo físico de su amiga, algo que le pertenecería solo a ella, aunque en su opinión ese anillo debía tenerlo Anika, ella era su hermana, pero por algo fue que el rubio se lo dio a ella; pudo haberse convertido en un cretino, pero si hay un característica en él que nunca cambio, fue que era franco y tenía un muy buen sentido común. Addison le pidió a él que se lo diera a ella para que se contentara de la discusión. Siempre le había resultado sumamente divertido ver, que más que ella misma, Addison era la más emocionada con la relación que tenía con Michael. Es más, ella no se daba cuenta que Mimi estaba enterada que ella le pasaba dando ideas al rubio para llevarla a citas. Hasta un día en que Addison llamó a Michael y no contó con que este le pidiera a la castaña que atendiera. La niña no sabía ni que decir y no dejaba de tartamudear ante la extinguida sonrisa tierna de Mimi.

La sonrisa que recién se formó en los labios de la joven, se borró casi al instante. Aun le parecía tan lejano su conversación y el cierre con Michael, que al recordarlo sentía como si la historia fuera de alguien más. Lo que más recordaba era el beso que él le dio en la frente, un gesto que siempre hizo con ella, sin embargo había algo en su manera de actuar que la desconcertó, la combinación de ese pequeño gesto y la voz indiferente de Michael al decirle las últimas palabras, al menos las que se iban a dirigir. Cuando empezaron a hablar ella quería gritarle a todo lo pulmón lo mucho que lo odiaba y el desprecio que sentía al verlo, las inmensas ganas que tenía de golpearlo, el temblor que se extendía por su cuerpo por la energía que influía en ella su acelerado corazón a mil por hora; no obstante todas esas ganas de desquitarse se fueron apagando conforme él iba hablando, hasta que sus intenciones terminaron planas y dormidas nuevamente, cuando Michael acabo de hablar, quiso responderle, tal vez ya no algo furioso, pero sí algo, aunque sea lo más tonto que se le pudo ocurrir, pero nada logro salir de sus labios.

Y por otro lado, lo que cerró con broche de oro su complicada noche: Tai.

"¡Maldición, estoy enamorado de ti!" por Dios, eso sin duda la tomo con la guardia abajo. Ella no se esperaba nada de eso, se imaginó cualquier cosa cuando él se le acerco, tal vez que se le iba a burlar de frente y luego la besaría, o que le iba a gritar todo lo que se le ocurriera. Un rojo carmesí se apodero de sus mejillas que, podía jurar eran como luces de navidad. No supo que decir y se arremolinaron todos sus pensamientos, él le dijo de todo y ella simplemente dijo algo que no alcanzó a comprender del todo "te odiaría si odiar y querer fuera simultaneo" ¿Qué fue eso? De esa oración solo entendía la mitad. Tai le expreso de una forma explosiva lo que sentía, y fue así porque ella lo provoco. Un pensamiento la asaltó de repente y estuvo completamente segura que vertieron hielo en sus venas. Ellos se besaron, sí y se dijeron… cosas agradables, pero nada más, eso quería decir que… ¡Mierda! ¡Tenía que volver hablar con él! no aclararon la situación de ninguna manera, y ella era pésima con la palabras al menos en ESE aspecto. Oh Dios, ¿Qué rayos iba hacer? No sabría ni qué decir, ni donde esconderse, podía lidiar con cualquier conflicto de cualquiera tipo, pero en cuanto al… amor… no tenía ni idea, por tantos años desprecio cualquiera idea y aunque era muy claro que no se amaban, para nada, tendría que charlar con Tai acerca de lo que pasó en la fiesta, porqué… ¿Qué se suponían que eran ahora?

Esa era la pregunta de oro, sin embargo, sabía que el volver a estar frente a él, se quedaría muda mirando sobre su hombro y si tenía una idea de cómo él reaccionaria, se reiría de ella por no demostrar la "ferocidad" para la situación. No se iba a permitir verse frágil. ¡De ninguna manera!

Un fuego del orgullo herido de la castaña se prendió en el interior de sus orbes mieles y gruño lanzando una de los cojines con tanta fuerza, que con el vuelo, el objeto choco con la pared del otro lado de la habitación.

-¿Qué mosca te pico?

Los colores que hace pocos segundos dominaron en el rostro de la joven, se esfumaron en un microsegundo. Su corazón se detuvo y momentáneamente tuvo muerte cerebral, su sangre se coagulo y el oxígeno en sus pulmones colapso. Lentamente giro su cabeza hacia la derecha y se encontró con Willis en pijama frente a ella con una ceja enarcada. La sorpresa dio paso a la ira incontenida y el fuego en sus ojos resplandeció otra vez.

-¿Qué haces aquí?- rugió molesta.

El rubio se encogió de hombros- Si vas a estar divagando en tú retorcida mente, asegúrate de poner seguro a la puerta, en lugar mío, pudo haber entrado un violador por ahí y no te quedaría más que poner la denuncia.

Lo fulminó con la mirada, pero por dentro estaba avergonzada, para su propio pesar. Era cierto ella había estado pensando en lo que significaría enfrentar a Tai, en lugar de dormir, lo que debería hacer porque mañana entraba a la 10am.

-Supongo, enserio Willis. ¿Tienes idea de la hora qué es?

-¿Tú también? –Inquirió curioso sentándose en el borde de la cama- No podía dormir y se me ocurrió echar un pequeño vistazo, desde que apareciste de hablar con Washington estuviste rara, pudiste engañar a los demás evadiendo sutilmente sus preguntas, permíteme felicitarte por lo excelente actriz que eres, pero a mí no me engañas, Mimi. Solo quise saber si estabas bien y por algo es que no estás durmiendo como los demás.

-"Es demasiado astuto, para mí gusto"- suspiro cansada. Con Willis no había escapatoria. El oji azul sonrió satisfecho y con resignación, la castaña se hizo a un lado dejándole espacio al joven para que se recueste junto a ella. Él estiro un brazo y ella acomodo su cabeza sobre este. Muchos con mente sucia pensarían lo más indebido al verlos, pero nadie en ese apartamento lo haría. Eran tan cercanos y se conocían desde hace tanto, que siempre cuando dos tenía insomnio se acomodan a charlar de tonterías, claro si eran los chicos los que no podían dormir, obviamente no se iban a recostar así, sería muy raro y patético.

-¿Y bien?

-Michael ya no volverá- comentó viendo al techo. Había cierta melancolía en sus palabras, pero por fuera lucía muy calmada.

-¿Qué quieres decir con eso?- pregunto confuso.

-Justo lo que dije. Todo terminó. Ya no aparecerá en nuestras vidas. Como él dijo, ya no pertenecemos a la vida actual del otro.

-¿Quién lo diría? Le entro al lado filosófico- añadió con ironía.

-Eso qué importa. Básicamente él fue quien habló, yo solo escuche, pero lo único diferente de sus palabras, es que había seriedad en ellas, Willis. No como antes que no sonaba a burla, incluso me dio esto- levanto su mano y entre sus dedos estaba el anillo del cerezo. El rubio parpadeo un poco para distinguir el pequeño objeto en la pálida mano de Mimi entre la oscuridad y lo tomo dándole unas vueltecitas.

Frunció el ceño-¿Qué demonios hacía con ese con este anillo?

-Addison le había pedido que me lo diera, para que le perdonara cuando me enoje con él, por haberle estrellado un globo de agua y harina a sus "admiradoras"- ambos jóvenes rieron ante ese recuerdo. Puede que hace mucho Mimi no era tan bromista como desde lo dieciséis, pero cualquier chica era celosa si su novio defendió sutilmente y sin intención a otra chica que lo observaba a sol y sombra- Pero me quite el enojo yo sola, así que al parecer olvido devolverlo, le dije que debió dárselo a Anika y no a mí, pero…

-…Pero te corresponde a ti tenerlo. La interrumpió sonriendo- Anika te lo habría dado a ti de todos modos Mimi. Ese sujeto solo ahorró tiempo. Tú tienes que tenerlo… entonces… ¿Vacaciones permanentes de Michael Washington?

-Oh sí. Tú lo has dicho- concordó- No obstante estoy segura de algo.

-¿Qué?

-Es obvio que ya no lo amo, ni lo amaré nunca jamás, pero es muy cierto lo que dicen acerca de que cuando quieres o quisiste a alguien muchísimo, por mucho daño que te haya hecho, es imposible borrar la marca que hizo dentro de ti. Estoy seguro que a pesar de que lo intente, él estará de una forma en mis recuerdos…

-Espero… que solo los buenos. No se merece ni siquiera que pienses en él. Eso ningún imbécil se lo merece… que alguna chica preciosa y divertida piense ni un segundo en él cuando, él mismo ni siquiera se toma un segundo para pensar ella.

-¿Cómo tú?- rio maléficamente y Willis la observo de reojo con incredulidad.

-¿A qué te refieres, Tachikawa?

-¡Que poco observador eres! Y tienes que saber que hablo de Anika.

-¿Anika? ¿Ella qué tiene que ver en esto?

-Eres un tonto. Ella sigue pensando en el beso que se dieron hace dos estúpidos años, y aunque no lo demuestre de ninguna forma, ella te guarda resentimiento porque después de besarse tú seguiste como si nada, sin decir nada y eso hiere el orgullo de cualquier chica- hablo como si fuera lo más obvio del mundo. Ella podía ser la persona más despistada del universo entero, pero luego de que Yolei la terapeara sobre prestar un poco más de atención, se dio cuenta de lo que le ocurrió a Anika una vez que habló con la peli negra acerca del rubio aludido.

Willis se desconcertó mientras evitaba la curiosa mirada miel de su amiga, ahogándolo y demandando una respuesta.

-Ah eso- logro articular después de un incómodo silencio- No pensé que se lo fuera a tomar tan apecho. Yo más bien pensé que no quería saber nada de eso, después de todo fue solo un simple reto de campamento.

-Di eso enfrente de Anika o Yolei y prepárate para quedarte sin tener hijos- sentenció viéndolo con pesar. Como quién le dice a alguien que siente mucho la pérdida de su ser querido.

-Dejemos esto aquí, ¿Quieres, Meems? Te dejo, tienes que dormir, o de seguro colapsarás del sueño.

-¿Te quedas? ¡Por favor….!- gimió aferrándose al brazo del rubio, este la miro desde su posición y entorno los ojos al ver la fingida y poco sincera expresión de niña buena de Mimi. Suspiro y volvió a acomodarse junto a Mimi.

-Mañana en definitiva tengo que ver a la profesora que te odia- dijo divertido.

Mimi abrió los ojos a la velocidad de la luz. ¡Olvido que mañana tenía clases de inglés! Lo que quería decir que tiene que ver a… a… ¡Tai!

Lloro internamente sintiendo pena por ella misma. Estúpido Willis. ¿Por qué le recordaba la mala suerte que evidentemente ella tenía?

Perdoncito por tardar, pero una buena noticia queda poco tiempillo del año escolar. ¡SÍ! Pronto me despediré y mandaré al carajo a todos en el colegio y bienvenidas sean las vacaciones otra vez, a descansar, pero antes de todo eso queda una jornada de exámenes. ¡Vengan a mí, yo les daré su merecido, mundanas pruebas!

Mi momento de locura se fue y quiero saber la expresión que tuvieron durante el capítulo enserio. ¡Díganme, por favor!

PD: ¡! Estefanía! No me dejes abandonada. ¿Dónde está tu opinión?

Meroko-Y-Chan