Los primeros rayos de sol de la mañana que entraban por la ventana de la habitación despertaron a Obi-Wan, quien se sorprendió al darse cuenta de que había estado más tiempo dormido que de costumbre. Este era un hecho bastante inusual, ya que él normalmente solía madrugar para poder estar despierto antes de que amaneciera. En definitiva, todo lo contrario a Anakin... Su antiguo Padawan tenía una tendencia natural a que se le pegaran las sábanas casi todas las mañanas.

Cualquier otro día, Obi-Wan se habría levantado de la cama rápidamente al percatarse de lo tarde que era para él, pero hoy se veía incapaz de hacerlo. Lo cierto es que carecía de la fuerza de voluntad necesaria para separarse de la agradable presencia de Anakin totalmente envuelto en sus brazos.

Obi-Wan sintió que una radiante sonrisa se formaba en sus labios mientras observaba a Anakin apaciblemente dormido junto a él. Su cabeza estaba apoyada en su hombro, y los cabellos revueltos del joven estaban provocando un agradable cosquilleo en el cuello de Obi-Wan. A pesar de que Anakin estaba completamente envuelto en el abrazo de Obi-Wan, el brazo izquierdo del joven Jedi le rodeaba por la cintura en un gesto inconsciente de no querer perder el contacto. Sus cuerpos desnudos estaban totalmente entrelazados, siendo el irresistible y suave contacto de la piel de Anakin mil veces más cálido y agradable que cualquier rayo de sol que pudiera entrar por la ventana.

La emoción lo embargó al recordar los acontecimientos de la noche anterior. La alegría que se llevó al ver que Anakin había llegado a salvo de la misión en Dathomir, lo reconfortante que fue volver a bromear con él como siempre hacían. El brillo de esos ojos azules que tanto había añorado, o el sabor de esos dulces labios con los que tantas noches había soñado cuando estuvieron separados. Incluso había extrañado lo mucho que le gustaba a Anakin llevarle la contraria a veces, siendo la única persona de la galaxia que siempre conseguía sorprenderle con contestaciones ingeniosas a sus comentarios sarcásticos. Lo único que no eché de menos fue lo poco que parece a veces cuidar de sí mismo…, pensó Obi-Wan negando con la cabeza al recordar la herida en su estómago que habría dejado sin tratar si Obi-Wan no se hubiera dado cuenta de ello.

Entonces recordó el momento en que atendió su herida en el baño, riendo en voz baja al acordarse de la contestación en broma de Anakin cuando Obi-Wan le pidió que se quitara la camisa para poder curarle. Obi-Wan, si querías que me quitara la ropa solo tenías que decírmelo… No hacía falta que montaras todo este numerito de curarme las heridas, volvió a resonar la voz atrevida de Anakin en su cabeza. Lo cierto es que el joven Jedi siempre sonaba muy seguro de sí mismo cuando bromeaba, algo que hacía muy frecuentemente desde que Obi-Wan podía recordar y que muchas veces le había conseguido poner de los nervios en el pasado. Lo que nunca le había dicho a Anakin es que este aspecto de él insolente y descarado, siempre dispuesto a hacer bromas en los momentos más inoportunos, era quizás una de las cosas que más le gustaban de él, habiéndole arrancado sonrisas en el pasado por mucho que hubiera intentado disimularlo y ponerse serio con él. Y mejor que siga sin decírselo… bastante descarado es ya sin saberlo.

Esta confianza en sí mismo contrastaba enormemente con lo inseguro y vacilante que se había mostrado Anakin esa noche a la hora de expresar sus deseos. Esta noche quiero que… me gustaría… me gustaría sentirte dentro de mí, le había dicho Anakin con un fascinante rubor en su rostro. Obi-Wan tragó saliva y sintió que sus propias mejillas se sonrojaban al recordar aquello…

Obi-Wan pensó que si en un futuro se sentía triste o decaído por algo, lo único que tendría que hacer era volver la vista atrás a esa noche, pues ese recuerdo tan especial sin duda ensombrecería cualquier pensamiento negativo que pudiera asolarlo. Obi-Wan nunca olvidaría la mirada de expectación de Anakin después de que entre un sinfín de besos lograron de alguna forma llegar desde el baño a la habitación y tumbarse sobre la cama. Mucho menos olvidaría el seductor contacto de sus cuerpos desnudos tras haberse desprendido de todos sus ropajes, o el deseo que corrió por sus venas al tener a Anakin totalmente desnudo debajo de él moviéndose de aquella manera. A pesar de que desde la noche en la que Anakin se salvó de la infección por aquel virus ambos habían experimentado en el aspecto íntimo de su relación, aún se sorprendía consigo mismo cada vez que sentía esos deseos e instintos que su amor por Anakin había despertado en él, tan impropios en un Jedi y a la vez tan perfectos.

Tampoco olvidaría la intensidad de sentimientos que pudo apreciar en esos ojos tan expresivos cuando Anakin le dijo que le quería. Obi-Wan estaba seguro de que jamás dejaría de sentir mariposas en el estómago cada vez que esos dulces labios pronunciaban aquellas palabras. Te quiero, una expresión tan fácil de pronunciar que era capaz sin embargo de despertar semejante explosión de sentimientos en su corazón cada vez que salía de la boca de Anakin. Lo único que podría compararse a la emoción que sentía cuando escuchaba a Anakin decir estas palabras era la felicidad que podía vislumbrar en aquellos intensos ojos azules cuando era el propio Obi-Wan quien le decía a Anakin que le quería. Era como si una parte del joven Jedi aún siguiera sorprendiéndose cada vez que Obi-Wan mostraba hacia el exterior los sentimientos que en el pasado jamás expresó, habiendo tratado inútilmente entonces de aferrarse a los dictados de los Jedi de no formar lazos emocionales. El hecho de que una parte de Anakin todavía se sorprendiera cada vez que Obi-Wan le demostraba su afecto era un claro reflejo de lo frío que este se había mostrado hacia su antiguo Padawan en el pasado. Por tanto, Obi-Wan se había propuesto compensar sus errores del pasado expresando de todas las maneras posibles el inmenso amor que albergaba hacia él, de modo que algún día el joven Jedi dejara de sorprenderse cada vez que presenciara estas muestras de afecto. Y cuando al fin deje de sorprenderse, seguiré repitiéndoselo toda la vida para que nunca lo olvide.

Las palabras no bastan para expresar lo mágico que fue lo que después ocurrió entre ellos. Obi-Wan pensó que no podría haber nada más hermoso que la imagen de Anakin estremeciéndose de placer bajo las atenciones de la mano de Obi-Wan mientras este le preparaba para poder entrar en él sin que le doliera. Estaba seguro de que esa arrebatadora imagen de Anakin retorciéndose de placer habiendo perdido toda la coherencia le perseguiría en sus sueños toda la vida. Obi-Wan se había tomado su tiempo, en parte porque adoraba verlo así, pero sobre todo porque no podría soportar hacerle daño. Lo necesitada que sonó la voz de Anakin cuando le dijo que ya estaba preparado era algo que tampoco olvidaría jamás. Pero por encima de todo, lo que nunca olvidaría es lo que ocurrió después de eso. Cuando Obi-Wan finalmente entró en él y se sintió envuelto en las profundidades del cuerpo de Anakin, pensó entonces que la hermosa imagen del joven Jedi cuando le había estado preparando con sus manos era tan solo superada por la perfección de aquel momento en el que por fin sus cuerpos estaban tan físicamente unidos como era posible. La emoción que lo embargó al sentirse dentro de Anakin, arrancándole suspiros de satisfacción, amándole con cada fibra de su ser, fue mayor de lo que cualquier palabra puede expresar; pues aquella unión era un reflejo del profundo amor que existía entre ellos.

Obi-Wan debió de haberse perdido en sus recuerdos, pues solo cuando sintió que pequeños besos eran colocados en su cuello se percató de que Anakin ya estaba despierto.

-Buenos días, Anakin- dijo Obi-Wan sonriendo y cerrando los ojos apaciblemente por lo agradable que se sentían esos besos.

-Buenos días- le contestó Anakin con una sonrisa radiante en su rostro y acabando con la distancia entre ellos para capturar sus labios dulcemente. Un sinfín de tiernos besos fueron intercambiados entre ellos, tan solo interrumpidos por risas cómplices-¿Aún en la cama a las diez de la mañana, Obi-Wan? Debo de estar soñando…

Aquella sonrisa burlona tan típica de Anakin ya empezaba a asomar en su rostro. Qué poco has tardado, Anakin, pensó Obi-Wan cariñosamente.

-Ah, ya sabes, Anakin… será otro de los muchos vicios de mi antiguo Padawan que también se me habrá pegado. Verás, lo cierto es que es una persona muy incivilizada

Anakin le miró divertido, dispuesto a seguirle el juego.

-La verdad es que no habla muy bien de ti que solo se te peguen sus vicios, y no sus múltiples e incalculables virtudes.

Obi-Wan trató de contener la risa.

-O quizás, Anakin, eso no hable muy bien de él, ya que tal vez no tenga tantas virtudes como él cree.

Anakin le frunció el ceño y Obi-Wan ya no pudo contener más la risa. Qué fácil es hacerle rabiar… Aún así, el joven Jedi nunca daba una batalla por perdida, y volvió a adoptar una mirada burlona antes de seguir hablando.

-Entonces realmente tienes un problema, Obi-Wan… Ya que a pesar de que tenga tantos vicios, me has contado en varias ocasiones que le tienes mucho aprecio.

Y ahí estaba otra vez. Debajo de toda esa fachada de confianza en sí mismo, Obi-Wan pudo detectar en sus ojos un atisbo de inseguridad, como si hubiera una pequeña parte de él que necesitara una reafirmación de lo que ya le había dicho en otras ocasiones.

-En realidad, Anakin- empezó a decir Obi-Wan atrayendo aún más hacia él el cálido cuerpo de Anakin, si es que esto era posible - tal vez sí tenga un problema, porque estoy tan perdidamente enamorado de él que incluso encuentro muchos de sus vicios adorables- la sonrisa de felicidad que esperaba no tardó en iluminar el rostro de Anakin, haciendo que se viera tan hermoso que lo único que pudo hacer Obi-Wan fue capturar sus labios, sintiendo esa sonrisa en los suyos propios. Había pretendido que fuera un beso tierno y fugaz, pero Anakin parecía dispuesto a demostrarle cuánto le había gustado esa respuesta aumentando la profundidad del beso, emitiendo unos sonidos de vez en cuando que harían muy difícil que la situación no subiera de tono muy pronto, estando los dos desnudos como lo estaban. Obi-Wan se habría pasado toda la mañana en esa cama si pudiera, perdiéndose en la suavidad del cuerpo de Anakin, pero ambos tenían muchas cosas que hacer, y Obi-Wan ya había pasado mucho tiempo despierto observando a Anakin durmiendo apaciblemente junto a él hasta que se despertó. Haciendo un esfuerzo sobrehumano separó sus labios de los de Anakin- Pero por fortuna aún no se me ha contagiado tu hábito de quedarte pegado a las sábanas… ya llevaba un rato despierto, pero estabas tan apacible mientras dormías que no tenía la fuerza de voluntad necesaria para separarme de tu lado.

Anakin se ruborizó complacido, como cada vez que Obi-Wan le dedicaba halagos de este tipo.

-La verdad es que he dormido mejor que nunca- dijo Anakin esbozando una tímida sonrisa que Obi-Wan le devolvió al instante.

-Yo también- le contestó Obi-Wan acariciándole suavemente por la espalda, sintiendo todos esos fuertes músculos y haciendo esfuerzos por no bajar la mano hacia otros lugares que harían realmente complicado que Obi-Wan fuera capaz de levantarse a una hora razonable de la cama.

- Ni una sola pesadilla- continuó hablando Anakin con una sonrisa traviesa acercando su frente a la suya- tal vez deberíamos… repetir lo de ayer todas las noches.

-Me parece una gran idea, Anakin- le dijo Obi-Wan sonriendo rozándole los labios- Aunque en realidad no necesitamos ninguna excusa para poder repetirlo.

Anakin le devolvió la sonrisa y los labios de ambos volvieron a encontrarse.

-Claro que también podríamos repetirlo a la mañana- dijo Anakin con una sonrisa pícara cuando se separaron de su beso.

Obi-Wan estaba tentado, muy tentado de dejarse llevar. Pero tenían muchas cosas que hacer, entre ellas pensar y decidir la manera de actuar ahora que sabían que el Canciller había tratado de ponerles a uno en contra del otro, y que el metamorfo había colaborado con él en aquella trama. Demasiados cabos sueltos y muy pocas respuestas.

-No hay nada que no desee más, Anakin-le dijo colocando un beso sobre su hombro- Pero no podemos seguir postergando la conversación sobre el Canciller y el metamorfo.

Anakin puso los ojos en blanco.

-Por favor, te agradecería que no mencionases al Canciller o al metamorfo mientras estamos desnudos en la cama- dijo haciendo una mueca de disgusto. Obi-Wan soltó una risa.

-Es por eso que debemos levantarnos ya para poder hablar de ello- dijo Obi-Wan con finalidad separándose del lado de Anakin y levantándose finalmente de la cama, ya que estaba seguro de que si permanecía un solo momento más entre las sábanas con Anakin Skywalker completamente desnudo y mirándole de esa manera, ya no sería capaz de separarse en un buen rato, por muchas cosas que hubiera pendientes por hacer. Al menos uno de los dos tiene que mantener la cabeza fría…

Anakin soltó un quejido y le miró con ojos de cordero degollado.

-Odio cuando te pones en modo Jedi perfecto y responsable- dijo Anakin suspirando exageradamente.

Obi-Wan rió negando con la cabeza mientras buscaba por el suelo sus ropas, que estaban desperdigadas por todas partes debido al entusiasmo con el que ambos Jedi se habían desprendido de ellas la noche anterior. Qué desorden… parece que esto es otra cosa más que se me ha pegado de él. Mientras buscaba la ropa,recuerdos de Anakin estremeciéndose de placer debajo de él lo invadieron, y casi estuvo a punto de volver a la cama con él. Obi-Wan se sonrojó ante el curso de sus propios pensamientos. Contrólate, Obi-Wan.

-Bueno, Anakin, al menos uno de los dos tiene que mostrarse responsable. Además, te recuerdo que esta mañana debes informar al Consejo sobre todo lo relacionado con tu misión en Dathomir- continuó hablando Obi-Wan distraídamente. ¿Pero dónde está mi túnica?, pensó exasperado tras confundir su propia túnica con la de Anakin- ¿Por qué no miras si has recibido algún mensaje del Consejo informándote de la hora en la que la reunión tendrá lugar?

-Ahora mismo prefiero seguir mirando hacia otro sitio… la verdad es que tengo muy buenas vistas delante de mí- sonó la voz de Anakin, con un tono a medio camino entre sugerente y divertido.

Al darse la vuelta y percatarse de la forma en que Anakin lo miraba, se sintió de repente muy consciente de su desnudez. Obi-Wan se hubiera sonrojado, de no ser porque sus mejillas ya estaban ruborizadas por los pensamientos sobre la noche anterior que lo habían invadido mientras recogía sus ropas. Anakin le sonrió dulcemente al percatarse de su reacción, y ahí estaba otra vez la ya familiar sensación de mariposas en su estómago.

Anakin estaba incorporado en la cama, con la espalda apoyada en el cabezal y su firme torso al descubierto. El resto de su cuerpo de caderas para abajo estaba oculto por las sábanas, pero estas eran tan finas y se habían desplazado tanto a causa de los movimientos de ambos desde que se habían despertado, que dejaban poco margen para la imaginación, intuyéndose perfectamente los relieves y contornos de las partes de su cuerpo que estaban debajo de ellas. La luz del sol que entraba por la ventana iluminaba su cabello castaño claro provocando que emitiera destellos dorados, y sus ojos azules brillaban con esa intensidad que siempre lograba dejar sin palabras a Obi-Wan. Como si hubiese sido hechizado por la cautivadora imagen de Anakin, los pasos de Obi-Wan le guiaron hasta la cama donde se encontraba el joven Jedi, rodeando su cintura con sus brazos y atrapando sus labios en un beso, ahogando en su boca el suspiro de sorpresa de Anakin, quien volvió a acabar completamente reclinado sobre la cama.

-Te quiero- le dijo Obi-Wan casi sin aliento después de un beso apasionado.

Y ahí estaba otra vez, la inmensa felicidad en el rostro de Anakin por la que Obi-Wan daría cualquier cosa.

-Y yo a ti- le contestó Anakin sonriendo, gratamente sorprendido por aquel repentino arrebato de cariño.

-Solo por lo urgente que es planificar una estrategia en torno a todo lo relacionado con el Canciller soy capaz de separarme de tu lado…Si pudiera me quedaría toda la mañana en la cama junto a ti- le dijo acariciando su hermoso rostro.

Anakin sonrió un poco más, haciéndole a Obi-Wan sentirse enormemente satisfecho por ser él el causante de aquellas sonrisas.

-Lo sé, Obi-Wan. Yo también- le contestó en voz baja juntando sus frentes- Y tienes razón, tenemos que decidir cuanto antes qué hacer con la información que descubrimos. Otra vez me pudieron las ganas de estar contigo- le dijo Anakin sonriendo.

-Vaya, Anakin, últimamente no haces más que darme la razón. ¿Debería preocuparme?

Ambos rieron mientras Anakin ponía los ojos en blanco.

-Bueno, Maestro, siempre te he dado la razón cuando la has tenido. No es culpa mía que la hayas tenido pocas veces.

Tan insolente y atrevido como siempre… tan perfecto.

Ahora fue el turno de Obi-Wan de poner los ojos en blanco mientras pensaba alguna contestación, pero los dulces labios de Anakin se posaron sobre los suyos para darle un último beso antes de que se levantaran finalmente de la cama, dejándole una vez más sin palabras.

Después de haberse vestido, ambos Jedi se dirigieron al baño, donde Obi-Wan cambió el vendaje de la herida en el estómago de Anakin, sintiéndose aliviado al comprobar que tenía mucho mejor aspecto que ayer. Mientras volvía a limpiar la herida con delicadeza tratando de no ruborizarse por la atenta mirada de Anakin mientras lo hacía (había pocas cosas que lograran distraerlo más que esos ojos azules clavados en él), Obi-Wan recordó la conversación de la noche anterior cuando había estado aplicándole los vendajes, preguntándose para sus adentros cuándo sería la próxima vez en que volvería a curarle sus heridas por no haberse dejado ayudar antes. Anakin le había prometido que no volvería a dejarse sin tratar ninguna herida, aunque Obi-Wan no estaba seguro de si lo cumpliría…Como ya le dije, he oído esa frase demasiadas veces ya.

Cuando ya hubieron desayunado (algo que también les llevó bastante tiempo debido a lo distraídos que estaban por la presencia del otro), se sentaron en el sofá del salón para tener la inevitable pero necesaria conversación sobre el Canciller y el metamorfo.

-Entonces, resumiendo, la situación es la siguiente- comenzó a decir Anakin con un gesto concentrado que se reservaba para cuando la importancia de la situación lo requería- el desgraciado del Canciller trató de ponerme en contra tuya haciéndome creer que me habías traicionado intentando revelar mi secreto sobre los Tusken. Para ello, primero me contó que un intruso había tratado de hacerle llegar al Maestro Yoda la grabación que revelaba mi secreto sobre la matanza de los Tusken…-Anakin dejó de hablar tras decir esto último, y su mirada pareció completamente perdida durante unos segundos, sin duda sumido en los recuerdos de esa fatídica noche en Tatooine que aún le perseguía en sus pesadillas. Obi-Wan, que estaba al lado suyo en el sofá, le dio un cariñoso apretón sobre una de las manos de Anakin para reconfortarlo. Anakin le sonrió asintiendo con la cabeza y continuó hablando- Aquello parecía apuntar a tu culpabilidad, y el asqueroso, cobarde, y embustero del Canciller puso especial énfasis en esta cuestión: solo un Jedi podría haber ayudado al intruso a que entrara en el templo, y tú eres el único Jedi conocedor de mi secreto.

Anakin profirió algún que otro insulto más contra el Canciller con los que Obi-Wan no podría haber estado más de acuerdo, a pesar de ser una persona que normalmente prefería evitar las palabras malsonantes. Lo cierto es que el Canciller merecía todos y cada uno de esos duros insultos. Obi-Wan continuó resumiendo la estrategia del Canciller al ver que Anakin estaba demasiado distraído por su resentimiento hacia Palpatine como para seguir hablando inmediatamente.

-Y cuando vio que eso no fue suficiente y seguías confiando en mí a pesar de nuestra discusión y de que todas las pruebas parecieran estar en mi contra, decidió probar su plan B, instándote a que revisaras las grabaciones de las cámaras de seguridad del templo por si encontrabas algo de utilidad… a sabiendas de que darías con la grabación en la que el metamorfo se hacía pasar por mí dando órdenes al intruso de entregar el paquete al Maestro Yoda con las imágenes que revelaban tu secreto sobre los Tusken- Obi-Wan sintió una punzada de rabia. Realmente los insultos de Anakin se quedan cortos, pensó Obi-Wan para sí mismo. Anakin asintió con la cabeza, con una expresión miserable y de enorme disgusto en su rostro, tal vez volviendo a sentirse culpable por haber confiado en el Canciller durante tanto tiempo. Obi-Wan volvió a darle un suave apretón sobre su mano mientras se acercaba aún más junto a él en el sofá antes de seguir hablando- Pero ambos subestimaron lo extremadamente hábil que es mi antiguo Padawan con todo lo relacionado con las tecnologías, siendo perfectamente capaz de recuperar el contenido que ha sido borrado de una grabación- le dijo Obi-Wan con una sonrisa- Lo cierto es que cometer este error fue algo enormemente irresponsable por parte del Canciller, y hasta estúpido si me apuras, teniendo en cuenta que es un hecho sabido por todos lo bien que se te da todo lo relacionado con las máquinas… Al fin y al cabo, no haces más que alardear de ello cada dos por tres.

-Oye, tampoco alardeo de ello…- dijo Anakin poniendo los ojos en blanco pero con el amago de una sonrisa en sus labios. Obi-Wan levantó una ceja y Anakin soltó una risa- Bueno, puede que alguna que otra vez sí- Obi-Wan levantó la ceja un poco más- Vale, está bien, tú ganas. Bastantes veces- Obi-Wan asintió con la cabeza, divertido ante el hecho de que Anakin le sacara la lengua en un gesto bastante infantil de disconformidad. Realmente es muy fácil hacerle rabiar…, pensó Obi-Wan con ternura.

-Muy bien, Anakin, el primer paso es admitirlo.

Anakin sonrió exasperadamente, para mirarle después fijamente con los ojos brillantes.

-El Canciller también subestimó otra cosa más, Obi-Wan… mi confianza hacia a ti. A pesar de que al principio me asusté mucho, después entendí que tú nunca me traicionarías, y gracias a eso pude darme cuenta de la manipulación de la grabación.

Obi-Wan le sonrió halagado, colocando un beso en la mano de Anakin que estaba entrelazada con la suya.

-Así es, Anakin. Es por eso que tienes que dejar de martirizarte por haber confiado en el Canciller. A la hora de la verdad, confiaste en mí, y ninguna de sus trampas y manipulaciones surtió efecto.

Anakin asintió con la cabeza, aunque Obi-Wan estaba convencido de que aún tardaría mucho tiempo en dejar de sentirse culpable por haber sido manipulado, el muy cabezota. Tendré también que repetirle todas las veces que sea posible que él no ha tenido la culpa, hasta que se convenza de ello.

-Así que lo único que sabemos es que el Canciller ha tratado de ponerme en contra tuya…Pero, ¿por qué? ¿Y cómo podemos averiguarlo? Porque preguntárselo no es una buena opción que digamos- finalizó Anakin irónicamente.

-No es una buena opción, no- continuó diciendo Obi-Wan repitiendo la ironía antes usada por Anakin- Tenemos a nuestro favor que el Canciller desconoce que has descubierto su trampa, y lo que estará pensando en estos momentos es que has caído en ella. Nos interesa que siga pensando esto, ya que no sabemos lo que pretende ni de lo que es capaz.

Anakin asintió con la cabeza.

-¿Qué hay del Consejo? ¿Crees que… deberíamos contárselo ya? Me ordenaron acercarme al Canciller para averiguar si tramaba algo, y ha resultado que era así.

Obi-Wan suspiró. Había tratado de evitar pensar en eso por las consecuencias que contar algo al Consejo podría acarrear para Anakin… aunque también sabía que en algún momento tendrían que informarles que habían descubierto que el Canciller tramaba algo.

-Anakin… sería prácticamente imposible contarles nada ahora mismo sin tener que revelar tu secreto sobre los Tusken. No se me ocurre ninguna manera de informarles de la trama del Canciller sin que esto salga a la luz. Además, aún ni siquiera sabemos qué es lo que está tramando. Tal vez por ahora lo mejor sería no decir nada, hasta que descubramos toda la verdad. Después ya pensaremos qué hacer.

Sí, ya se preocuparían por eso cuando llegara el momento… Ahora tenían que centrar todos sus esfuerzos en descubrir lo que el Canciller estaba tramando.

Anakin asintió con la cabeza con un gesto de preocupación.

-Sí, supongo que tienes razón…- dijo Anakin pareciendo totalmente perdido en sus pensamientos. Tras unos segundos en silencio, continuó hablando- Encontrar al metamorfo sería una buena manera de tratar de descubrir las intenciones del Canciller, ¿no crees? Después de todo, son cómplices en esta trama, así que seguro que él sabe bastantes cosas.

-Estaba pensando lo mismo que tú, Anakin- Anakin sonrió complacido, con esa expresión de orgullo que tantas veces había llevado en su rostro cuando aún era su Padawan cada vez que Obi-Wan y él tenían la misma idea. Hay cosas que nunca cambian, pensó Obi-Wan cariñosamente- En ese punto también contamos con ventaja, ya que el metamorfo desconoce que sabemos de su implicación en esta trama. Además, por lo que me has comentado, parece adoptar con frecuencia la apariencia de mujer que llevaba cuando nos enfrentamos a él en Tatooine, ya que en el fragmento de la grabación que pudiste recuperar lucía esa misma forma. Podríamos interrogar a la gente de Coruscant, preguntar si la han visto con la descripción que tú les proporciones. Tal vez deberíamos empezar a buscar por…

- Los bajos fondos- finalizó Anakin por él mientras Obi-Wan asentía con la cabeza.

Los bajos fondos eran los niveles inferiores de Coruscant, situados a cientos de pisos por debajo de la cima de los altísimos rascacielos de la ciudad. Debido a su profundidad, estas zonas no veían la luz solar y recibían únicamente iluminación artificial. Esta zona de la ciudad era la única que muchos de sus habitantes podían permitirse, y daba refugio a una población muy extensa. Abundaban especialmente en esta zona los criminales y la gente de mal vivir, por lo que no era de extrañar que cada vez que Anakin y Obi-Wan tenían que capturar a algún extorsionador o maleante empezaran a buscar por esta parte de la ciudad.

-Así es, Anakin, empezaremos a buscar en los bajos fondos. Pero tendremos que esperar hasta que los dos estemos libres de las tareas que nos encomienda el Consejo… Yo calculo que hoy estaré libre para las ocho de la tarde.

-Yo quizás tarde un poco más- dijo Anakin suspirando exageradamente- Acabaría a esa hora si no fuera porque voy a perder bastante tiempo a la mañana en la reunión con el Consejo para informarles de la misión en Dathomir…

La expresión de disgusto y resignación en el rostro de su antiguo Padawan le arrancó una risa.

-Vaya, Anakin, realmente pareces entusiasmado con esa idea - le dijo Obi-Wan irónicamente.

-Muy gracioso…La verdad es que no me apetece nada escuchar ahora otra regañina del Consejo. Aunque la misión fue bien, lo cierto es que tuve que desobedecer algunas de sus órdenes en algún momento-Anakin se llevó las manos a la cabeza, revolviendo sus cabellos ondulados en un gesto de desesperación- Ya me estoy imaginando el sermón del Maestro Windu.

Obi-Wan sonrió ante esos gestos de frustración de su antiguo Padawan con los que tan familiarizado estaba ya. Le paso un brazo por detrás para acercarlo aún más junto a él en el sofá, de manera que Anakin apoyó su cabeza en su hombro.

-Vamos, seguro que no irá tan mal.

-Lo dudo mucho.

Obi-Wan realmente esperaba que esta vez no le regañarían demasiado, por un lado por el éxito de la misión de Anakin en Dathomir, y por otro porque Obi-Wan había atribuido gran parte del éxito de su propia misión en Christophsis a Anakin, ya que gracias a la excelente revisión que hizo el joven Jedi de los planos del sistema de seguridad de la prisión fueron capaces de infiltrarse en ella. Obi-Wan recalcó este hecho cuando relató al Consejo los detalles de su misión hacía unos días, así que esperaba que lo hubieran tenido en cuenta y que hubieran valorado las aportaciones de Anakin como él se merecía.

-¿Cuándo tienes que irte a la reunión?- le preguntó Obi-Wan en voz baja.

-En veinte minutos… debería irme ya para llegar puntual- Sin embargo, las palabras de Anakin no se correspondieron con sus actos, ya que mientras decía esto se abrazó completamente a Obi-Wan, acabando los dos tumbados en el sofá a la vez que Obi-Wan reía.

-Deberías irte ya, sí- No obstante, Obi-Wan le agarró firmemente por la cintura acercándolo aún más contra él, haciendo imposible que Anakin se marchara a ningún sitio.

Ambos estaban apoyados de lado en el sofá, situados uno frente al otro y mirándose a los ojos fijamente.

-Hoy me va a costar más que nunca estar separados todo el día- le dijo Anakin con ojos brillantes enlazando una de sus manos con la que Obi-Wan tenía libre- voy a estar todo el rato acordándome de ti… y de anoche- le confesó sonriendo tímidamente, con esa expresión vulnerable que tanto fascinaba a Obi-Wan, ya que él era el único con el que se dejaba ver así, mostrando hacia los demás siempre una fachada de absoluta e inquebrantable seguridad en sí mismo. Obi-Wan le sonrió dulcemente antes de inclinarse y atrapar sus labios en un tierno beso, deseando mientras mantenía capturado suavemente su labio inferior con sus dientes poder disponer de más tiempo para darle toda la atención que se merecía.

-A mí también me va a costar más que nunca, Anakin. No te imaginas cuánto- le contestó en un susurro mientras pensaba en lo realmente duro que iba a ser ver a Anakin cuando estuvieran rodeados de gente en el templo y no poder acabar con la distancia que los separaba, después de haber estado tan cerca el uno del otro la noche anterior.

Anakin se lanzó a sus labios y estuvieron besándose apasionadamente, intentando compensar con ese beso todos los que no podrían darse durante el día. Las manos de ambos se aferraban a las túnicas del otro fervientemente, y aunque Obi-Wan sabía que sería mucho más difícil separarse después, no pudo evitar deslizar sus manos por la espalda del joven Jedi para sentir una vez más la suavidad de su piel, haciendo Anakin lo propio con él. Finalmente se separaron con resignación, siendo eso lo último que deseaban en estos momentos. Anakin se puso de pie para acomodar sus túnicas de manera que estuviera presentable para la reunión con el Consejo mientras Obi-Wan le observaba con una expresión cariñosa desde donde estaba sentado en el sofá.

-Bueno- empezó a decir Anakin con una sonrisa en su rostro- Por si no podemos hablar de esto durante el día, quedamos a eso de las nueve de la noche en el apartamento para ir después juntos a los bajos fondos, ¿no? Intentaré venir antes si puedo.

-Eso es, yo ya estaré aquí desde las ocho, así que tú ven cuando puedas.

Anakin asintió con la cabeza.

-Muy bien, quedamos en eso entonces. Tengo unas ganas de encontrar ya a ese metamorfo que ni te imaginas.

-Esperemos que no se nos escape cuando lo encontremos- dijo Obi-Wan recordando lo que ocurrió la vez anterior en Tatooine en la que el metamorfo consiguió huir.

-No se nos escapará, Maestro. Olvidas que somos el Equipo- le contestó con un aire divertido y poniendo especial énfasis a estas últimas palabras mientras Obi-Wan ponía los ojos en blanco. Cómo le gusta usar los sobrenombres que los miembros de la República usan para referirse a nosotros…

-Olvidas que a el Equipo ya se les escapó el metamorfo una vez.

-Por eso mismo… Ya ha tenido suerte una vez, no se volverá a repetir una segunda- le contestó mientras Obi-Wan sonreía exasperadamente.

-Sabes, Anakin, un poco de humildad nunca viene mal.

- Confundes falta de humildad con tener confianza en uno mismo, Obi-Wan- le contestó con una sonrisa de superioridad mientras Obi-Wan ponía los ojos en blanco tratando de contener una sonrisa. Siempre tiene una contestación para todo, se dijo Obi-Wan divertido para sus adentros. Anakin miró entonces el reloj alarmándose al ver la hora- Oh, no… Ya se me ha hecho tarde. Genial, a esto le llamo empezar una reunión con buen pie.

-¿Cómo lo haces para llegar tarde a todos los sitios, Anakin? Es realmente asombroso…

-¡Oye! No ha sido mi culpa solamente, tú has tenido bastante que ver en que haya resultado algo distraído esta mañana.

Anakin tenía razón en esta ocasión, claro que Obi-Wan no dijo esto último en voz alta.

-Has llegado tarde a los sitios toda la vida, Anakin, incluso mucho antes de que pudieras echarme la culpa a mí por distraerte.

Anakin abrió la boca para contestar, pero por una vez pareció haberse quedado sin respuestas. Obi-Wan rió mientras Anakin negaba con la cabeza exasperadamente. Sí, realmente es muy fácil hacerle rabiar.

Se despidieron una última vez, mirándose a los ojos durante más tiempo del estrictamente necesario. Cuando Anakin desapareció finalmente tras la puerta del apartamento, Obi-Wan se percató de que aún una sonrisa permanecía en su rostro minutos después de que el joven Jedi se marchara. Realmente parecía sonreír muy a menudo cada vez que estaba con él.

Obi-Wan suspiró ante la perspectiva de que aún quedara todo un día por delante antes de que pudieran ir en busca del metamorfo, deseando que llegara pronto la hora a la que había quedado con Anakin para poder llegar a la verdad de este asunto.