Capítulo 25: Fuera de mi vida

Bella abrió los ojos en la oscuridad completa de una sala de hospital. Esta vez no se sintió confundida en absoluto, recordando con dolorosa claridad los eventos que la habían conducido hacia ese lugar. Podía recordar al hombre calvo con el arma, apuntándole mientras le hacía preguntas imposibles. Recordaba también el momento en que Edward había intervenido, tratando de convencer al sujeto de que se alejara de ella. Y también podía rememorar el disparo, el fuerte olor de la pólvora en el aire, el dolor punzante en su pierna y, luego, la impotente mirada de Edward justo cuando ella perdía la conciencia en la ambulancia.

Pestañeando un par de veces, dejó que sus ojos se ajustaran a la oscuridad, y miró alrededor. Como lo había sospechado, no estaba sola. En una silla incómoda junto a su cama estaba Edward. Dormía, con los párpados sellados en un gesto de dolor. Parecía estar teniendo una pesadilla, por lo que ella extendió su mano y tocó con suavidad su mejilla. Los ojos de Edward se abrieron de pronto, y Bella se asustó al ver el temor escrito en sus facciones.

"¿Edward?" le susurró, creyendo que tal vez aún estaba perdido en las profundidades de un desagradable sueño.

"Bella" respondió él. El dolor fue reemplazado por alivio. Sus ojos se suavizaron y una tímida sonrisa se apoderó de sus labios. "¿Cómo te sientes?"

"Mi pierna duele un poco, pero estoy bien" le contestó.

"Me alegro. Tal vez puedas marcharte pronto entonces" dijo Edward y tomó con delicadeza su mano, bajando su mirada hacia su palma. Jugueteando con sus dedos, Edward murmuró con suavidad. "Pensé que iba a perderte en ese callejón". Levantó sus ojos esmeraldas hacia los de ella, y Bella se sorprendió al ver que casi estaba llorando.

"Lo siento" fue todo lo que pudo conjurar como respuesta.

"No lo estés. No fue tu culpa. Aún cuando has hecho de asustarme un hábito" le brindó la sombra de una sonrisa y apretó su mano. "¿Podrías explicarme qué ocurrió?"

"Bueno, salí de la oficina luego de una reunión con Caroline, mi editora. Dado que mi libro está finalmente terminado, quería fijar una fecha para su lanzamiento y chequear otros detalles. Cuando me marché caminando, este hombre apareció de la nada y me arrastró al callejón. Estaba apuntándome con un arma y gritándome. El resto, ya lo conoces. Estuviste allí" dijo Bella.

Y entonces algo se apresuró en su mente. "Espera un segundo. ¿Cómo supiste que estaba en problemas? ¿Cómo me encontraste?".

"No lo sé. Solo lo supe. Asumo que de la misma forma en que tu supiste que yo estaba en el fondo de esa pileta" respondió Edward. "Estaba en el hospital, me quedé dormido y tuve un sueño"

"¿Un sueño?" había un filo en la voz de Bella que Edward no pudo identificar, algo entre el temor y la incredulidad.

"Si, estábamos en un claro, en algún lugar del bosque. Yo estaba sosteniéndote. Y entonces, caíste en mis brazos, cubierta de sangre. Una enfermera me despertó entonces, y sentí la necesidad imperiosa de hallarte" explicó Edward.

El rostro de Bella se transfiguró en una mueca a la que Edward no pudo nombrar.

Mirando profundamente en sus ojos, notó cierta confusión y un dejo de esperanza en sus pupilas.

"Sabes de que estoy hablando, ¿verdad?" quiso saber Edward. "Has tenido ese sueño también. La noche en que me salvaste". No era una pregunta.

"Si" respondió Bella. Igual que cada noche desde que tengo memoria, pensó, pero no dijo nada.

"Bella, ¿qué está ocurriendo?" preguntó.

"Honestamente no lo sé" respondió ella, pero su voz fue apenas un suspiro.

Edward asintió. Era consciente de que Bella no sabía porqué ambos tenían esos extraños sueños y premoniciones. Sin embargo, aún había muchas otras preguntas que Edward creía que ella podía responder.

"Entonces dime qué quería el hombre que te atacó. Dime porqué me miraba como si me conociera. Dime porqué te llamó mentirosa en cuanto me vio" su voz era gentil, pero firme. Necesitaba y quería respuestas.

Bella dudó un momento, y Edward lo percibió. Estaba buscando las palabras jutas para expresarse sin tener que confesarle todo. Él respetó su momento, pero mantuvo los ojos clavados en ella esperando su respuesta.

"Quería saber dónde encontrar a uno de los personajes de mi libro" contestó suavemente.

"¿Qué?". Ahora Edward estaba completamente atónito. Había supuesto que el hombre estaba fuera de sus cabales, pero no a tal nivel.

Bella se movió incómoda en su cama, y comenzó de nuevo. "Debes entender algo, y no estoy presumiendo al decírtelo, solo estoy explicando la realidad. Mis libros son realmente un suceso mundial. Los fans me escriben desde todas partes del mundo. Y mis personajes son adorados por miles de personas. No es la primera vez que oigo que alguien está perdidamente enamorado de uno de ellos, especialmente del protagonista masculino. Estamos hablando de gente inestable, que no puede diferenciar entre la realidad y la ficción. Siempre supe que existían, pero es la primera vez que uno de ellos es capaz de encontrarme".

Edward la miró durante un instante. Los ojos de Bella estaban clavados en sus manos, visiblemente avergonzada. Todo lo que él quería era tomarla de la barbilla y forzar a que sus ojos se encontraran con los suyos, extrañando la sensación de sus pupilas chocolates en las suyas. Pero resistió la necesidad esperando obtener más respuestas.

"¿Qué pasó entonces? ¿Estoy loco o pensó que yo era tu personaje?" preguntó.

"No estás loco" fue todo lo que Bella respondió, sin levantar la mirada.

"¿Cómo es eso posible?" quiso saber Edward. Ella no respondió, así que él tomó su rostro en sus manos y la obligó a levantar la mirada. Sus ojos estaban llenos de lágrimas. Edward acarició su rostro con el pulgar.

"Sé que tiene muchas dudas. Yo también las tengo. Pero puedo responder algunas de ellas. Quiero contarte todo. Quiero que sepas quién soy y lo que hago. Pero necesito mostrártelo. Necesito que vayamos a mi hogar"

Bella estaba casi rogando. Había un tono triste en su voz. Edward la observó durante unos segundos. Estaba ansioso por saber que había ocurrido en el callejón, pero si ella estaba dispuesta a contarle todo (y ella había dicho TODO), podía esperar.

Edward asintió despacio y acarició nuevamente sus mejillas.

"Voy a ver si podemos irnos pronto" le dijo y abandonó el cuarto.

Arribaron a la casa de Bella un par de horas más tarde. La pierna de Bella pulsaba de dolor, pero aparte de esa sensación se sentía bien. Su estado mental, por el otro lado, era un asunto completamente diferente.

Se encontraba en su apartamento con Edward. La única vez que él había estado allí, ella había estado inconciente y apenas podía recordarlo. Ahora no sólo estaban solos en ese lugar, sino que además Bella estaba a punto de mostrarle su oficina. Y las diferentes posibles reacciones de Edward a su historia era lo que la tenía preocupada.

Alice había estado emocionada de saber quién era, y todavía más feliz de saber que Bella había soñado con ella toda su vida. Para Alice había sido un signo. Edward, en cambio, era una historia diferente. Su naturaleza era práctica y racional, y los extraordinarios eventos que había estado experimentando desde que se conocieran era completamente inquietantes para él. Y ella estaba a punto de arrojar mucho más sobre su ya acongojada mente.

Edward la ayudó a entrar al departamento sosteniéndola en sus brazos como a una novia, y la miró para que le indicara hacia donde ir.

"Por el pasillo" le dijo ella. "Voy a mostrarte mi estudio"

Él asintió y comenzó a caminar, deteniéndose para que ella le indicara la puerta.

"Lo que voy a mostrarte es mi lugar de trabajo. Allí dentro se encuentra todo lo que significa algo para mi y que me ha servido de inspiración desde que era muy joven" dijo Bella, mirando directamente a los ojos de Edward, y abrió la puerta.

Edward la ayudó a entrar y a acomodarse en el sillón cerca del escritorio, antes de girarse y mirar a las paredes a su alrededor. Se detuvo para examinar cada dibujo, al igual que la fotografía de los padres de Bella. Vio la imagen del hombre parado en el claro y la reconoció inmediatamente. Bella lo notó y aguardó a que formulara la pregunta, pero él solo dijo: "Eres una artista talentosa".

Edward continuó mirando alrededor, hasta que encontró el poster detrás del escritorio. Se volteó para mirarla.

"Conozco esa portada" susurró. "¿Es ese tu libro?"

"Si" respondió Bella.

"Eres realmente famosa. O, al menos, tu alias lo es" dijo Edward y le sonrió, sentándose a su lado en el sillón. Ella le sonrió suavemente.

"Cuéntame sobre tu libro. ¿Por qué es tan famoso? ¿Y por qué el sujeto calvo creyó que yo era un personaje de tu historia?" preguntó.

Bella inspiró un par de veces antes de encontrar las palabras. "Mi libro es sobre la historia de amor entre un vampiro y una chica humana. No hay nada de extraordinario en ella. Es el personaje del vampiro el que es fantástico. Él no es solo increíblemente hermoso, sino además maravillosamente atractivo de un modo peligroso, pero al mismo tiempo dulce. Puse todo mi corazón al escribirlo".

Edward no dijo nada. Solo la miró mientras esperaba a que continuara.

"Tengo mucho para contarte sobre mi y sobre como comencé a escribir. Pero primero, quisiera mostrarte una imagen" Bella se levantó un poco y tomó un papel del escritorio. "Es una imagen de mi personaje". Le extendió el papel, pero antes de dárselo dijo: "Lo dibujé cuando tenía dieciseis años"

Edward la miró inquisitivamente y luego dirigió sus ojos al dibujo que ahora sostenía entre sus manos.

En el mismo instante en que su mirada se fijó en la imagen, algo se rompió dentro de él. Levantó los ojos hacia ella, y Bella vio el punzante dolor en ellos.

"¿Este es tu personaje? ¿Así es como te lo imaginaste?" preguntó, su voz quebrándose en cada palabra.

"Si, pero…" Bella quiso decirle que no lo había imaginado, que él había venido a ella en sus sueños. Pero Edward nunca se lo permitió.

"¿Así que por eso es que me miras del modo en que lo haces? ¿Porque me parezco a él? ¿Por qué te recuerdo al hombre perfecto que imaginaste para ti?" estaba casi gritando y su voz estaba llena de angustia. Bella comenzó a llorar, rogándole que la dejara explicarse.

"No, por favor, déjame explicarte…" le imploró.

"¡No!" respondió él. "No quiero saber. Esto es…¡no está bien! No soy un príncipe de cuento de hadas. ¡Y ciertamente nunca lo seré!"

Se levantó del sillón y la imagen cayó desde su regazo al suelo. Bella solo pudo mirarlo, las lágrimas corriendo por sus mejillas.

"Por favor Edward. Si solo me permitieras contarte la historia completa…" le pidió.

"Necesito irme" respondió él.

Escucharon la puerta principal abrirse, y esa fue su oportunidad de salir de allí.

"Es Alice. Ella puede ayudarte. Yo… Yo necesito marcharme".

Y con esas palabras Edward abandonó la habitación y la vida de Bella.

….

Solo puedo imaginar lo mucho que me estarán odiando ahora. Pero bueno…Son los gajes del oficio!