Disclamer; personajes de JK Rowling
Bueno aquí esta una escena bastante controvertida del séptimo libro. Aquí les va, espero que les guste mi versión. Banda sonora a cargo de JILLIAM de Within Temptation, November Rain de Guns n´roses y Metallica con The day that never comes (tremenda canción de su último disco Death Magnetic, corran a bajarlo o comprarlo como sea, buenisimo, les digo le da otro ambiente a este capitulo).
Capitulo 26 Bailando con el Diablo.
-Así que la viste- Draco Malfoy se apoyó de lado en un muro en el exterior de su casa, eran ya las tres de la tarde, y el lugar bullía en actividad. Lord Voldemort continuaba sin aparecer, sin embargo todas las personas en el lugar permanecía temerosas ante la posibilidad de su inminente llegada. Sin embargo en cuanto a las decisiones y órdenes del Señor Tenebroso, nunca habría nada claro, las sorpresas estaban al orden del día y la intriga era el plato fuerte de la cena. Theodore había llegado ese día, y luego de presentar sus informes, llenos de las más absolutas falsedades, a Lucius Malfoy y a los demás mortifagos, acudió a reunirse con su rival. Mientras hablaban, entraban y salían de la casa muchas personas, mortifagos, carroñeros, criados. Ninguno prestaba atención a los dos jóvenes que estaban de pie a un lado de la gran y señorial entrada a Malfoy Manor, permaneciendo semi ocultos por las grandes columnatas de mármol.
-No pudiste escoger un lugar mejor para hablar de esto- gruñó Theo, a quien se le alteraban los nervios cada vez que alguien se acercaba
-Si nos descubren cuchicheando ocultos por ahí, te aseguro que algo de veritaserum aparecerá en tu copa de vino, como por descuido, en la cena. Es mejor así, a la vista de todos- declaró Draco Malfoy rodando los ojos. Se estaba muriendo de la impaciencia, pero hacia todo lo posible por seguir aparentando frialdad, por dentro su corazón estaba desbocado, ante la perspectiva de que Theo y Hermione hubiesen hablado. Se estaba consumiendo de los celos, pero lo poco que le quedaba de orgullo, le impedía demostrarlo y mucho menos a él- Habla Nott ¿Cómo esta?
-Sana y salva. Al igual que los demás- dijo Theo de mal humor, Malfoy podía ser cualquier cosa, pero había que reconocerle su astucia, en ese punto en particular, tenia toda la razón- Hablé con Potter, ya sabe de nuestro acuerdo.
-¿Y ella?- contesto Draco aprensivo. Si, era cierto, le gustaría saber como había reaccionado Hermione al hecho de que estaba traicionando todo por ella.
-Solo le dije que me habías dejado el camino libre- Theo lo fulminó con la mirada. Al principio el otro chico se molestó, por supuesto era de esperarse que no le explicase claramente la situación, pero por otro lado…………Draco entonces sonrío, si Theo estaba tan molesto era que …………………
-Te dio calabazas- dijo Draco con los ojos brillantes de expectación- no puedes mentirme, estas hecho un basilisco. No quiso irse contigo ¿cierto?
-Bueno eso fue exactamente lo que me lo dijo antes de……….- contestó él completamente frustrado. Theo estaba tentado de escupirle en la cara que se había acostado con ella, pero no lo hizo, en primer lugar porque era un caballero y en segundo lugar porque no ensuciaría un recuerdo tan bonito utilizándolo como un medio para molestar a Malfoy.
-¿Antes de que?- Draco era un maestro en eso de descubrir secretos y verdades entrelineas. Eso que le había dicho Theo sonaba a………..
-No es tu asunto- dijo Theo maldiciendo internamente lo bocazas que era a veces- no es tu problema, es entre ella y yo.
-¿Se acostó contigo?- Draco frunció el ceño. Estaba furioso, apretaba los puños contra sus piernas para no caerse a golpes con Theodore allí mismo. Por supuesto, era su culpa si ella había corrido de nuevo a los brazos de Nott, ¿Que podía reclamarle? él era el principal responsable, había hecho todo lo posible para que ella lo odiase. Lo raro era que Hermione no había vuelto con Nott. Había supuesto que sucedería, pero al parecer en eso, como en otras muchas cosas estaba absolutamente equivocado. Sin embargo, los celos lo carcomían, era difícil aceptar que ella se había entregado de nuevo al otro. Draco no pudo dejar de mostrar una sonrisa trágica, si, ya sabia en carne propia exactamente lo que sentía Nott hacia él. Y no era nada fácil- Si, es obvio y lógico hasta cierto punto, ella se acostó contigo.
-Déjalo si- dijo Theo, sin embargo ese hecho constituía su principal esperanza de que ella hubiese olvidado a Malfoy y al final, después de que todo acabase, decidiera unirse a él- no te voy a decir nada y tú no ganaras nada tampoco con la información. En cuanto a ella, pues si, me dio calabazas elegantemente y adivina ¿Por qué? Esta terriblemente confundida por que un idiota llamado Draco Malfoy la utilizó hasta cansarse y luego le escupió en la cara que era una maldita sangre sucia.
-¿Qué te contó?- Draco sintió un escalofrío surgiendo desde su espina vertebral. Había caído tan bajo como ser humano con ella y al mismo tiempo se había elevado hasta las alturas, que era imposible realmente describir con palabras todo aquello que había sentido. Pero aun así, violarla era algo de lo que se arrepentirá toda su vida.
-No mucho en realidad- esta vez Theo era el que se estaba consumiendo de los celos- pero si lo suficiente para saber que le hiciste daño como nadie.
-Bien- esta vez Draco quería salirse de la conversación a como de lugar. En los últimos días, Theo y él había tratado de ser diplomáticos en cuanto al hecho de que estaban enamorados de la misma mujer, pero habían alcanzado el punto de quiebre, no podían seguir tensando mas la cuerda, su umbral de paciencia era bajo, en cualquier momento iban a estallar. Se odiaban, aunque existiese esa tregua entre ellos, se detestaban porque deseaban para si el motivo de la existencia del otro, ella- si esta a salvo, creo que tú y yo hemos terminado con esto por ahora.
-Debemos diseñar un plan- dijo Theo- he estado pensando en el sitio ideal para huir si se presentase el caso, nadie la buscara allí ni a ella ni a Potter.
-¿Dónde?- pregunto Draco interesado.
-Cierra la boca y escúchame- dijo Theo para luego empezar a explicar su idea.
Después de un rato, Alecto Carrow se acerco a los jóvenes. Theo y Draco la saludaron con una inclinación de cabeza. Ella miro a los dos chicos con un poco de suspicacia.
-Nott- dijo Alecto- tu padre llama por ti, están haciendo un inventario de las cámaras de Gringotts, al parecer te necesitan para comprobar algo. Necesitan que verifiques un encantamiento o algo así.
Theo miró a Draco, este se encogió de hombros, no tenia idea de que era lo que pasaba.
-Nos veremos- dijo Theo antes de emprender la marcha con la regordeta bruja.
-Espero nunca jamás verte la cara Nott- masculló Draco con amargura. Pero esta vez………quizás, no era en serio. Le costaba reconocerlo, pero necesitaba la ayuda del bastardo.
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12 horas después.
La verja de metal de Malfoy Manor se contorsionó y se convirtió en un rostro grotesco. Fenrir Grayback se mostró inmutable. No era la primera vez que lo veía, una demostración gratuita de la magia mas siniestra, pero decididamente deseaba que fuese la última. No confiaba en los Malfoy´s y ellos tampoco en él, de hecho, lo despreciaban por ser un hibrido.
-¿Cual es el motivo de su visita?- dijo el rostro con una voz fría y metálica.
-Traigo a Harry Potter- confirmó el hombre lobo. Harry, quien estaba amarrado con Ron, Hermione, Dean Thomas y un duende de nombre extraño, se trató de remover de sus ataduras. Tenía el rostro deformado por la hinchazón que le había producido un hechizo de Hermione, para intentar encubrir su identidad, justo un momento antes de que fuesen capturados. Todavía no se dejaba de reclamar su estupidez y también su gran bocota. El nombre de Voldemort al parecer había sido convertido en tabú en ese mismo momento y él invocándolo, había propiciado el desastre.
Había sido descuidado, no tomó en cuenta las advertencias de Nott sobre Fenrir Grayback. Al parecer el hombre lobo no era ningún tonto, sabía hacer su trabajo, los había atrapado y no se dejo engañar por el hechizo de Hermione, colocarle sus anteojos había bastado para confirmar su identidad, así como una fotografía de Hermione en El Profeta. Los carroñeros también habían atrapado a Dean Thomas y a un duende, les habían quitado a todos sus varitas. Harry escuchaba los sollozos de Hermione, quien estaba muy asustada y él se sentía muy culpable.
-Cálmate- dijo Harry. Por favor, que Draco Malfoy este dispuesto a ayudarnos salir de esta, ¿Dónde Diablos esta Nott?. Confiar en esos chicos no era fácil, pero estaba en un atolladero bien complejo, no tenia varita, estaba totalmente indefenso ante las perspectivas de enfrentarse a Voldemort.
La verja se abrió y caminaron por un sendero en el magnifico jardín de la casa hasta llegar a la entrada. Justo cuando llegaron a la mansión, Narcissa Malfoy abrió la puerta de madera con desagrado. La mujer rubia arrugó la nariz al ver a Fenrir Grayback.
-¿Qué haces aquí?- dijo ella con enfado.
-He traído a Harry Potter- contesto Fenrir Grayback- por lo que he oído ofrecen doscientos mil galeones por él.
-¿Potter?- una voz resonó desde el interior. Pronto Harry y los demás vieron a Lucius Malfoy visiblemente complacido apareciendo por la puerta del marco de su casa. Miró atentamente al chico que Grayback señalaba como el fugitivo y levantó una ceja incrédulo- Este no es Potter y en caso que lo sea ¿Que rayos le paso a su cara?
-Será mejor que entremos- dijo Narcissa bastante inquieta. Los prisioneros fueron empujados hasta el interior de la casa, mientras estaba en el living room, Lucius empezó a dar vueltas alrededor de ellos, fijo su atención en el cabello rojo de Ron.
-Me dijeron que el chico Weasley tiene viruela de Dragón- dijo él.
-Fue comprobado por una visita del ministerio-confirmó Narcissa- permanece recluido en su casa desde hace mas de 9 meses.
-Hum- Lucius estaba muy pensativo. Si sus ojos no le engañaban, ese era Ron Weasley y la chica era Hermione Granger. Del chico de anteojos no estaba seguro, su rostro estaba deforme, Pero los otros dos según sus fuentes estaban con Potter, huyendo. Decidió salir de dudas de la manera más lógica- ¡Draco!
-Quizás sea mejor que llame a Bella- dijo Narcissa Malfoy un poco nerviosa. La mujer se desplazo rápidamente hacia una habitación al lado del living room en busca de su hermana.
Hermione intentaba ocultar su cara bajando su rostro y dejando que sus cabellos cayeran sobre este. La perspectiva de ver de nuevo a Draco Malfoy la tenía frenética, emocionada y asustada. Oía los latidos de su corazón. Sin embargo, tenia miedo, en todos esos meses habían estado a punto de caer bajo las garras de Voldemort, pero jamás habían estado tan cerca como ese momento. Tenia el presentimiento de que iba a morir allí, ella y todos los demás.
Draco bajó las escaleras y quedo paralizado en el sitio. Frente a él en medio de la sala de recibimiento de su casa, estaba ella, amarrada como un animal. Se tambaleo de la sorpresa y sintió como su cara perdía el color. Las manos empezaron a sudarle. Descendió lentamente por los escalones, uno por uno, su mente analizaba rápidamente lo que haría a continuación, su casa era un nido de mortifagos, las posibilidades eran casi nulas, y lo peor de todo, maldita sea seria su suerte, en realidad necesitaba de Theo y él estaba haciendo no se que en Gringotts.
Su peor pesadilla estaba hecha realidad, los había atrapado. Lord Voldemort sin duda no tardaría en aparecer. Si su padre no lo llamaba, lo haría Bellatrix Lestrange. Draco fijó su atención en el muchacho de pelo negro que estaba junto a Hermione Granger, tenia los lentes torcidos en su rostro, si bien este estaba desfigurado, claramente se evidenciaba una cicatriz en forma de rayo. ¡Diablos! Según Nott, ellos estaban advertidos, ¿Como habían caído en menos de veinticuatro horas en las manos de los Carroñeros? Por supuesto, el tabú del nombre, y los pocos que se atrevían a mencionarlo en voz alta, eran precisamente ellos, ¡Maldito espíritu Griffyndor!. Vio a Fenrir Grayback mirando con ojos de codicia hacia la figura de Hermione. Draco tragó grueso, ¡No! ¡Ella no! Su padre vigilaba cada uno de sus movimientos, así que trato sobrehumanamente de no demostrar nada de su desazón. Draco caminó lentamente hasta donde estaba la figura imponente y dominante de su progenitor. Entonces Lucius Malfoy lo sujetó del brazo con violencia y lo acercó hacia donde estaban los cautivos, de la misma manera tomó a Hermione de los cabellos y la obligo a levantar la mirada, cuando lo hizo ella se encontró con la cara de Draco justo frente a la suya. Hermione gimió cuando vio a Draco mirarla de la manera mas fría y distante que le era posible, como jamás lo había hecho, incluso parecía que no la conocía.
-Dime Draco ¿Esta es Hermione Granger, la amiguita de Potter?- la voz de Lucius se hizo imperativa. Draco no se dejaba engañar, su padre lo estaba sometiendo a una prueba.
-No sabría decirlo- dijo Draco con desgano mientras seguía clavando su mirada en ella. Hermione lo atravesaba con los ojos. Por un momento pareció que solo estaban ellos dos en el lugar. Tantos recuerdos, tantas emociones que compartían, era decididamente imposible no sentir la energía fluctuando entre ellos. Luego Draco desvío la mirada, no podía seguir delatándose tal como lo estaba haciendo. La voz salia pastosa de su boca- no me parece que sea ella.
-Bien, me lo suponía- dijo con amargura Lucius, luego empujo a su hijo hacia Harry.
-¿Es este Harry Potter? Míralo bien Draco, con las gafas- Lucius estaba perdiendo la paciencia con su propio hijo. Draco se estaba comportando como un idiota y presentía cual era la causa. Narcissa lo había puesto sobre aviso, era la maldita sangre sucia, Draco Malfoy se había atrevido a albergar en su corazón, un sentimiento por ella. Increíble, inaudito………..tanto esmero, tantas enseñanzas tiradas al vertedero. Sin embargo el muy imbecil lo estaba ocultando muy bien, pero a fin de cuentas, era su padre, quien lo conocía mejor que nadie, a él no le pasaba inadvertida la expresión de pánico de ambos chicos al reconocerse.
-No lo se, su cara no es la misma- contestó Draco, tratando de imprimirle seguridad y calma en su voz, cuando lo que estaba era aterrorizado ante la perspectiva de perderlo todo.
La estancia estaba oscura, apenas iluminada por una luz mortecina y verdosa proveniente de unas lámparas colocadas en las paredes. El lugar era elegante, con muebles y finos tapices adornando el sitio, despidiendo olor a riqueza y abolengo. Sin embargo el aspecto en general era bastante siniestro, reflejando la podredumbre interior de una familia poderosa de magos del lado oscuro.
-Vaya , vaya- la voz de Bellatrix llego como un trueno a sus oídos- que tenemos aquí, el niño-que-vivio y la sangre sucia- hizo caso omiso de Ron, de Dean Thomas y del duende, quienes se encogieron solo al ver la maléfica presencia de esa temible mujer. Le dio un vistazo rápido a Harry- este es Potter, no tengo ninguna duda al respecto, no me engañaría jamás, siento su magia, la he combatido anteriormente.
-Llamaremos a Voldemort- dijo Lucius, empujando hacia un lado a Draco, quien se colocó de espaldas a toda la escena.
-No lo hagas, todavía no, debemos estar interrogarlos primero- dijo ella. Bellatrix entonces prestó toda su atención a una espada que tenia Fenrir Grayback en sus manos, su euforia dio paso a un terrible temor.
Bellatrix le lanzó un hechizo aturdidor a Fenrir Grayback y a sus demás acompañantes y tomó la espada. Su cara estaba aterrorizada. Draco se volteó intempestivamente y de nuevo no pudo evitar que su mirada se clavara en la de Hermione Granger.
Mientras tanto todo transcurría en cámara lenta dentro de mi cabeza, el miedo a morir se instaló plenamente dentro de mi ser y mi ojos no podía dejar de enfocar su mirada. Realmente parecía que no me conocía, el gris de sus ojos lucia más frío y distante que nunca, realmente era como si estuviese viendo a otra persona. Sabia que el tiempo y el rencor harían lo suyo, no en vano yo nunca estuve dispuesta a perdonarlo, pero aun así tenia la ínfima esperanza de que todo siguiera en esa minúscula burbuja que había representado el amor que yo sentía y que él alguna vez me juró. Después de todo……la esperanza es lo único que se pierde.
-Bien, bien- Bellatrix Lestrange caminaba de un lado a otro como poseída en un arrebato de furia. Entre las pertenencias de los prisioneros, habían encontrado una espada de oro con rubies incrustados. Un arma que no debía haber estado en poder de esos impuros y traidores a la sangre, puesto que debería encontrarse en la cámara de los Lestrange en Gringotts, sin embargo, allí estaba el inaudito objeto, lejos de donde debería estar y sin duda en las manos de quien menos debería tenerla. Harry Potter.
Bellatrix interrumpió su deambular maniático, y observó por un segundo la espada, luego dirigió su mirada al grupo y seguidamente, volvió a mirar la espada. Su grito de frustración resonó por toda la estancia. Los prisioneros dieron un respingo. Harry, quien no podía ver bien a causa de la hinchazón de sus ojos, se percató inmediatamente de lo que estaba pasando por la cabeza de la infame bruja. La espada la había encontrado, mas bien ella lo había encontrado a él la misma noche que Ron había regresado a ellos hacia unos meses, inexplicablemente había sido conducido por una cierva plateada (quizás un Patronus, nunca podría estar seguro) hasta ella. Y Ron había enfrentado sus fantasmas interiores y finalmente destruido el guardapelo con la espada de Griffyndor, no si antes recibir una buena dosis de tortura psicológica a cargo del fragmento del alma de Lord Voldmemort. Ahora bien, Harry tenia la extraña sensación de que Bellatrix Lestrange parecía conocer el propósito y función de esa espada, una de las pocas cosas capaces de destruir Horrocruces. Y si estaba en la suposición correcta, la bruja que era la mano derecha de Voldemort, probablemente, sabia lo que era un Horrocrux y el uso que el Señor Tenebroso les había dado. Si creía que no podría irle peor, el destino se encargaba de demostrarle lo contrario.
-Lucius, estamos en graves problemas, muy graves- dijo Bellatrix- debo pensar, pensar ¿Qué hacer? - "esta espada estaba en Gringotts, en mi bóveda, sin embargo debo corroborarlo". Una idea siniestra paso por su mente veloz y se devolvió allí para instalarse definitivamente.
-Interrogaremos a los prisioneros, uno por uno- dijo ella mirando al grupo de jóvenes magos atados uno junto al otro. Su mirada inquisitiva se detuvo en una figura de cabello castaño. Bellatrix sonrío, le tenia ganas a la chica desde la batalla en el Ministerio de Magia, hacia casi dos años, ahora se las cobraría con creces. Querido Theo, creo que no quedara mucho de tu recompensa, a menos que te guste recibirla por partes- primero, la sangre sucia. Draco, tráemela. Todos al comedor
Una sucesión de hechos ocurrieron rápidamente, Ron se removió de sus ataduras y empezó a gritar llamando a Hermione hasta que un puñetazo de un mortifago lo calló, Draco sintió una oleada de pánico estremeciendo cada fibra de su ser y Hermione empezó a temblar descontroladamente.
Ella solo sintió las manos de Draco desatándola del resto, lo vió rehuyendo su mirada, luego la tomó por los brazos y la pego a él. De pronto se sintió arrastrada hacia un largo pasillo, el resto de los rehenes conducido por otros mortifagos estaban siguiendolos.
Bellatrix iba adelante, Hermione también podía devisar la figura de Lucius Malfoy a su flanco derecho, mientras Draco la sujetaba por el izquierdo El chico sentía las miradas sobre él, estaba siendo vigilado por su padre y lo sabia. Si no obedecía las ordenes, solo lograría que los mataran mas rápido, él incluido. No fue una sorpresa para que su tía eligiese un sangre sucia para torturar, pero esperaba que por lo menos escogiese a Thomas o quizás al duende. Sin embargo dentro de si, sabia que seria ella, la mala suerte lo perseguía. Estaban rodeados de mortifagos y él todavía no había logrado hablar con Potter. No sabia lo que su tía haría a continuación, pero si de algo estaba seguro, es que usaría el cruciatus contra Hermione. De nuevo su corazón asustado empezó a palpitar con fuerza. Aprovechando que estaban en un pasillo oscuro, pegó mas a la chica a él y le dijo en el oído.
-Voy a sacarte de aquí. Resiste y vivirás. Necesito que lo hagas- Hermione no pudo contener un gemido. Sintió su aliento calido junto a su oído y su agarre que era fuerte pero firme, por un instante hasta pareció un gesto cariñoso. Sin embargo el temor no se aparto de su mente. Esas palabras habían sido muy reveladoras. Sabía lo que le iba a suceder a continuación. No había que ser un profeta o un vidente para saber que Bellatrix Lestrange, la mortifaga más cruel de las hordas de Lord Voldemort, iba a torturarla.
Mientras Draco se devanaba los sesos intentando encontrar una solución en donde él solo pudiese enfrentar a la veintena de mortifagos que estaban en el lugar, un golpe de suerte lo descolocó por un momento.
-Metamos a los prisioneros en el calabozo debajo del piso del comedor. La sangre sucia se queda conmigo- dijo Bellatrix. Draco se vio obligado a entregar a Hermione a su tía. Si en algún momento en su vida se había sentido como un miserable y como un canalla, en ese instante sin duda estaba rompiendo su propio record. Hermione y él cruzaron miradas por un segundo, ella sin duda estaba aterrada y desesperada, él quería con todas sus fuerzas sacarla de allí y de hecho, estaba trabajando en ello. Se vio obligado a apartarse de ella, con mucha resistencia.
-Draco, baja con los prisioneros y asegúrate de que disfruten las comodidades de Malfoy Manor- dijo Lucius con un poco de impaciencia. No sabia a que se debía que su cuñada le diera largas al asunto de llamar al Señor Tenebroso, tenían a Potter, no había duda, ella misma se había encargado de confirmar su identidad. Voldemort estaría eternamente agradecido a él y a su familia por haberlo atrapado (porque al estupido de Grayback le daría sus doscientos mil galeones para que no abriese su bocota, el crédito seria exclusivamente para los Malfoy´s). Entonces ¿Por qué no llamarlo?
Llegaron al imnenso comedor de Malfoy Manor,que como toda la casa, lucia como un castillo medieval. Era oscura como el resto de la mansión y estatuas de magos, quizas ancentros de la familia Malfoy, franqueaban sus muros, depositadas en una especie de nichos, inmoviles, testigos silenciosos, de lo bajo que habia caido su familia, esclavizada por un Señor Tenebroso.
Una puertecilla oculta se abrió en el piso de la gran estancia, Lucius realizó un gesto con su mano y Draco bajó a los prisioneros atendiendo a la orden de su padre. Entonces Lucius se tocó con la varita la marca tenebrosa que tenia tatuada en su antebrazo, esta brillo fugazmente, Bellatrix lo vio y de nuevo chilló
-¿Estas loco? – dijo ella enfurecida con la estupidez de su cuñado- ¿Por qué lo has llamado? ¿No entiendes el gran peligro que corren nuestras vidas? La espada ……..la maldita espada- entonces tomó por el cabello a Hermione, se lo jaló y la obligó a arrodillarse en el piso. Hermione derramaba lágrimas de indignación.
-¿De quien es esa espada? ¿De dónde la tomaron? ¿Es esa la espada de Gryffindor?-gritó Bellatrix. El señor Tenebroso sin duda llegaría en unos minutos y ella tenia que tener respuestas a como de lugar.
-No se de que me habla- dijo Hermione con dificultad- no entiendo nada.
-Habla- grito Bella y apuntando a la chica castaña con su varita gritó- Crucio.
Mientras bajaban los enmohecidos escalones de madera, Draco se sobresaltó al escuchar el grito de una mujer y cerró los ojos con fuerza. Ron Weasley se removió en sus ataduras de nuevo y gritó el nombre de Hermione con voz lastimera. Draco lo empujó a él y a Dean hasta el final de la mazmorra y entonces se giró y fijó su atención en Harry. Draco agitó su varita y lo liberó de las ataduras.
-Tienen que salir de aquí- dijo Draco con premura. La adrenalina había hecho que encontrase una solución arriesgada pero rápida- ¿Todavía eres amigo de mi antiguo elfo domestico? Porque de aquí no podrán salir con magia común y te necesitó conmigo para intentar distraer a los mortifagos y salvar a Granger de las garras de mi tía. Sin contar la maldita espada que sin duda es importante, si Bellatrix ha armado tanto jaleo por ella. ¡Me estas escuchando Potter! Tienes que llamarlo tú, ya no soy su amo. Rápido.
-¿Por qué lo haces?- preguntó Harry- nos odias, ¿Qué beneficio te trae todo esto?
-No voy a contestar preguntas estupidas- gritó Malfoy- Hazlo, Potter, el elfo, ¿Diablos como es que se llama?...........el elfo que trabajó en esta casa. Hazlo rapido, la va a matar.
Draco no aguantó más, al parecer, tendría que solo enfrentarse a su tía. Corrió hacia las escaleras dispuesto a matarse por ella si era necesario. La puerta del calabozo fue cerrada.
-Maldito imbecil- masculló en voz baja Draco.
Harry levantó una ceja y de pronto iba a comenzar a decir algo……….cuando recordó………………Dobby.
Mientras Draco subía las escaleras como un bólido. Harry llamó al elfo domestico.
-Harry Potter- dijo el elfo haciéndole una reverencia- ¿En que puedo ayudarlo?
Harry logró esbozar una sonrisa mientras escuchaba los gritos lastimeros de Hermione y a Ron golpeando la puerta de madera intentando salir. Por fin, algo de suerte.
Draco de nuevo llego a la sala y la vio, en el piso, en una posición inaudita, contorsionando su cuerpo como una muñeca desarticulada, respirando con dificultad y Bellatrix Lestrange lanzándole repetidos cruciatus. Observaba impotente como el cuerpo de Hermione se estremecía y temblaba ante cada nuevo ataque, como el dolor transfiguraba su rostro, como su piel empalidecía. Nott, ¿Dónde carajo estas? Necesito tu ayuda. Draco se movió rápidamente hacia donde estaba la chica y su tía, agarraba con fuerza su varita. Era todo o nada.
-¿Dónde conseguiste la espada?- gritó Bella- Maldita, responde ¿Quien te la dió? Crucio.
Entonces todo se convirtió en un caos, Harry y Ron se aparecieron con Dobby, Draco lo vió y supo que era el momento, en un movimiento rápido pateo el abdomen del mortifago que tenia mas cerca de él y logró enviarlo hasta el suelo. Eso distrajo lo suficiente a los demás magos incluyendo a Bellatrix, para que Harry lograra golpear a otro mortifago y tomar su varita. Dobby lanzo un hechizo contra la araña de cristal del techo, que cayó directamente hacia el lugar donde estaban Bellatrix y Hermione, Draco corrió a su lado y logro apartarla de la gran lámpara, que se hizo añicos al estrellarse. Sujetó a Hermione a su cuerpo y la chica sollozó débilmente, el joven la tomó por la cintura y la apoyo en su tórax. Estaba flácida, como un cadáver. Draco ahogó un gemido.
-Sujétala- grito Bellatrix, confundiendo las acciones de su sobrino- Draco no dejes que escape. Yo me encargare de Potter.
Draco miró a su alrededor y el caos seguía, todos luchaban, pero el elfo estaba deshaciendo muebles y enviándolos por los aires como si fuese su particular venganza hacia los dueños de esa casa que tan mal lo habían tratado por años. Harry volteó y jaló a Ron hacia él, el duende tomó la espada de Griffyndor que yacía olvidada sobre el suelo. Bellatrix les lanzaba hechizos y Harry conjuraba protecciones para evitar que los impactasen. Días antes habían acordado los tres ir a la casa de Bill en Cornualles si todo llegaba a complicarse, esperaba que Hermione lo recordase. Dobby se acercó al grupo para ayudar de nuevo de nuevo desvanecerse. Harry se estremeció cuando vio a Hermione con Malfoy, ese decididamente era el momento de confiar.
Hermione volvió en si por un momento y se sintió atrapada por esos brazos que la rodeaban, el olor que envolvía ese hombre le era conocido, a menta, a limpio, y las formas del cuerpo que la sujetaba contra si. Levantó su mirada y pudo observar su mandíbula tensa en un rictus de preocupación, labios delgadas que formaban una sola línea y sus ojos acerados mirando inquietos a su alrededor. Era su salvador, su ángel vengador, su amor y el culpable del gran conflicto de su vida.
-Malfoy- dijo ella en un susurro. Miles de sentimientos pugnaban dentro de su ser. De nuevo peleándose entre ellos, sin embargo no podía negarse la sensación tan conocida de plenitud que tenia cuando estaba en sus brazos. Pero el dolor de la tortura recibida era insoportable, y no pudo seguir reorganizando sus ideas.
Sus pensamientos divagaron por lo que le pareció una eternidad, la imagen de él observando estoicamente como Bellatrix Lestrange la torturaba, se clavó como una daga en su cerebro y su corazón. Resiste y vivirás, resiste y vivirás. Sus ojos inexpresivos, su boca silenciosa, si actitud inalterable mientras ella sufría en carne propia la maldición cruciatus, sin mover un dedo para evitarle ese calvario. Todo le dolía, como una estaca en medio del pecho. Ella empezó a gemir. ¿Por qué siempre él? ¿Por qué Dios permites que siempre sea él? ¿Es que no es suficiente todo lo que has hecho para que yo lo odie a muerte? ¿No te basta?
Empezó a debatirse con furia para separarse del chico, pero él no se lo permitió. Quería escaparse, no quería enfrentarse de nuevo a todo el dolor que le producían tan infames recuerdos. Cada vez que creía haberlo perdonado, una nueva situación hacia temblar sus decisiones. Era cierto, estaba allí con ella, pero antes había permitido que la torturasen hasta casi matarla y lo único que le había dicho era RESISTE.
Draco bajó la mirada para de nuevo encontrarse con la de ella. Hermione de pronto perdió el conocimiento. Tenia el brazo libre extendido con su varita, mientras la sujetaba estaba vez con más fuerza ya que si no, la chica se deslizaría hasta el suelo. Murmuró el encantamiento acordado. Según Nott, seria suficiente para salir de ese lugar, aun con miles de hechizos anti desaparición. Tendría que funcionar porque si no lo hacia, él y lo mas importante de todo, ella, estaban muertos.
-Nottjhelm- lo último que vio fue la mirada escéptica y decepcionada de su padre. Era un hecho, Draco Malfoy se había convertido en un traidor.
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Odi et amo. Quare id faciam, fortasse requiris.
Odio y amo. Por qué hago esto, quizá te preguntes.
Nescio, sed fieri sentio et excrucior
No lo sé, pero así me siento y sufro
Catallus
El agua caía sobre la pálida figura temblorosa cuyo color de piel era similar al de las losas que cubrían la ducha. Sus finos dedos intentaban aferrarse en las junturas, rompiendo sus uñas, buscando un soporte, intento levantar su frágil humanidad y resbaló debido a la debilidad de su cuerpo, sus cabellos castaños ocultaban su rostro, sin embargo dos luceros apagados se podían entrever en su mirada. Pegó su cabeza y las palmas de sus manos a la pared y un gemido salió de su boca. ¿A que nueva tortura seria sometida? No recordaba como había llegado hasta allí, solo una figura borrosa que la había sostenido en sus brazos y se había desaparecido con ella de aquella sala. Solo llevaba una camisa de color claro colocada, sus piernas desnudas llenas de moretones, las tenía flexionadas, pegadas a su pecho, en una actitud de abandono. La intensa luz del baño en donde en ese momento se hallaba le lastimaba los ojos, los cuales se cerraron de pronto dejando derramar incontables lagrimas. ¿Dónde estaban Harry y Ron? ¿Los matarían? ¿Voldemort estaría a punto de matarlos?
Hermione oyó como se abría la puerta, y el sonido de pasos que se acercaban a ella. No quiso abrir los ojos, estaba inmersa en su miedo No quiso observar a la figura que se acercaba a ella, pero sintió como una mano tocaba su cabeza y no pudo evitar sobresaltarse y que un grito saliera de su garganta. Empezó a respirar agitadamente, el tacto le era íntimamente conocido y odiado, rechazo, atracción, pasión, desazón, todo volvía una y otra vez a ella. ¿Por qué?
-Tranquila-Draco habló en tono bajo. Ella inmediatamente reconoció la voz y abrió los ojos, allí estaba, de pie ante ella, sin que al parecer le importara estarse mojando con la ducha abierta sobre sus cabezas, intentando llevarse la suciedad que no los abandonaría jamás, Malfoy con el cabello desordenado y mirándola con el temor reflejado en sus ojos continuó hablando con ese tono de voz áspero y seco que era habitual en él- Nadie te vendrá a buscar aquí.
Ella no dijo absolutamente nada, tenia la lengua pegada al paladar. Nunca podría describir con palabras, la intensidad del dolor y la crueldad de la tortura sufrida, no en vano Bellatrix Lestrange era un artista aplicando la maldición Cruciatus. Cada fibra de sus músculos estaba atormentada y herida, mil agujas en su cuerpo jamás podrían reproducir el efecto de la maldición. Y el dolor, seguía en su mente atacándola en oleadas, repitiendo ese terrible momento una y otra vez. Un dolor físico y mental. Él la había abandonado a su suerte ¿Por qué?
Draco veía como ella se agazapaba en un rincón como un animal asustado. Sus ojos, que anteriormente habían estado cerrados, lo miraban con confusión, rojos de tanto llorar, el agua seguía cayendo sobre ambos. Hermione empezó a temblar descontroladamente, sus labios se movían y los dientes le castañeaban, pero su mirada seguía perdida, absorta en el inmenso dolor que sentía. Por un momento, Draco incluso llego a pensar que ella había perdido la razón, tal como los Longbottons, aquellas famosas victimas de su tía.
Hermione parecía un animal enjaulado cuando se la llevo de Malfoy Manor, estaba histérica, por eso la había metido en la ducha, medio le había quitado la ropa y abrió el grifo esperando que se tranquilizase un poco. Su mano le tocó levemente un brazo y se inclinó hasta quedar arrodillado frente a Hermione Granger, la enemiga impuesta, su némesis, su antagonista y el único verdadero amor de su vida. Como llego a estar dominado por ese sentimiento enfermizo, esclavizado en el fondo de su corazón, era algo que estaba seguro que se preguntaría hasta el final de sus días, pero allí estaba, perforándole el espíritu y no podía negarlo, ni a él mismo y mucho menos a ella.
-Perdóname- Draco habló con arrepentimiento, nadie sabría lo que le estaba constando hacer esa confesión, después de que ella lo había rechazado una y otra vez. Si, a pesar de todo, por ella valía la pena, bajar la cabeza y mostrar la otra mejilla, dejar el orgullo atrás- soy un cobarde.
-No – ella entonces bajo su cabeza, no quería escucharlo, suficiente pesadilla había sido verlo, inmóvil, impávido, sin decir absolutamente nada durante su tortura- Vete o mátame, pero no me hables.
-Yo te quiero- esta vez las palabras salieron sin control de sus labios. Su voz se hizo susurrante, tomó con fuerza ambos brazos de ella y la obligó a mirarlo- ¡Maldita sea! Te quiero.
-Falso- contesto Hermione, luego una risa histérica salio de su boca. De nuevo la duda y la imposibilidad de tomar una decisión la dejaron desnuda ante él. Esa mujer la había torturado y Draco no hizo nada al respecto, solo la miró como si no existiese. Otra cosa mas para no perdonarlo jamás. Conociendo su lado débil y embargada por la furia y el deseo de venganza, ella continuó hablando- Además que importa, yo lo quiero a él………no a ti- la mentira se deslizo amarga como la hiel por sus labios.
Que fácil era decirlo, mas difícil creérselo, pero por la expresión de Malfoy había metido el dedo justo en la llaga, pero eso……….también era mentira. Ella lo amaba a él, al igual que quería a Theo Nott. Hermione Granger era el epitome del egoísmo porque quería a dos hombres, de manera diferente………….pero lo hacia. Tenia el corazón divido a la mitad desde hacia tiempo, uno representaba la calma de la seguridad del cariño compartido y el otro la tempestad de la pasión desatada. ¿Amor por uno y lujuria por el otro o al revés? Ya ni recordaba como había sido el orden ni quien había sido primero………..el asunto es que allí estaban………los dos. Se había dejado embriagar y embrujar por ambos y cuando al se fin decidió todo se fue a la mierda, dejándola mas confusa que antes. Eran esclavos de sus acciones, algunas de estas no podían dar marcha atrás, lo hecho……… hecho estaba.
-Él………………- Draco la levantó por los brazos y la estrujó contra la pared- ¿Y donde esta tu querido Nott que no ha venido a rescatarte? Ah………..espera…………..esta eliminando sangres sucias como ……………..tú.
-Maldito- ella sintió sus palabras como un cuchillo entrando en su cuerpo y retorciendo sus entrañas. Eso no era cierto y ambos lo sabían- es mentira, además, en todo caso como te atreves a acusarlo de lo mismo que eres culpable, Draco Malfoy. ¿Dónde estabas tú hoy? Oh, si- dijo ella con cinismo- mirando como la tía Bella me cosía a cruciatus.
-Estaba………….- él la empujo de nuevo clavándola en la pared sin medir su fuerza, de lo que luego se arrepintió, no quería dañarla mas de lo que estaba, Hermione gimió de dolor y Draco pegó descaradamente su cuerpo con el de ella. No iba a abusar de ella, esperaba que Hermione no estuviese pensando eso, simplemente la quería cerca de él, sentirla, le acarició suavemente la espalda con sus dedos, la chica se estremeció totalmente, empezó de nuevo a temblar descontroladamente.
-Deja de temblar, no voy a hacerte daño de nuevo, lo juro- Draco clavó su intensa mirada en ella- solo quiero tocarte, me voy a morir si no lo hago.
-Dejaste que ella me torturase ¿Por qué lo hiciste?- Hermione estaba desconsolada.
- Estaba salvándote el pellejo a ti y a tus amigos………………eso era lo que estaba haciendo. Nunca lo has entendido, niña, todos estamos en el mismo barco, aunque a veces rememos en direcciones distintas. Ninguno quiere a Voldemort. Solo que por motivos diferentes. Yo te he salvado……………me debes tu vida.
El agua se escurría por las cabezas de ambos y el joven seguía sujetando sus manos pegándolas en la pared, ella volteo su rostro y Draco solo podía divisar sus largos cabellos ocultando las transparencias de la camisa blanca que la envolvía, estaban demasiado cerca y su vista se le nublaba, por tenerla asi y por la pasión desbocada que ella provocaba en él. No había que preguntarse mucho la razón, la amaba de la manera mas irracional posible.
-Puse sobre aviso a Potter para que llamase a mi antiguo elfo domestico, ese que tú defiendes tanto, quien es el único que puede atravesar las defensas mágicas de las mazmorras de Malfoy Manor, cuando me tocó encerrarlos allí, le ofreci eso, para que huyesen o presentasen batalla, para que no muriesen sin dar la ultima pelea. Todos escaparon- dijo Draco Malfoy. Él fue el que traiciono de manera publica todos sus supuestos ideales, exponiendo a sus padres a la furia de Voldemort, solo por salvar la vida de ella …………..y por tratar de hacer justicia poética y enmendar todas sus equivocaciones. Y era él el que no era amado…………a lo mejor era otro, el dueño de su corazón. Pero tampoco podía culparla, la había humillado, violado, vejado, engañado, en el fondo la entendía si lo odiaba, porque ya él tenia tiempo odiándose a si mismo. Y sin embargo la sentía temblorosa pegada a él, estremeciéndose ante su toque, como siempre había sido, sujeta a todo ese torbellino de emociones que estallaban cada vez que estaban juntos. Quería creer que ella estaba tan enamorada como él lo estaba. Con todas sus fuerzas quería creerlo, para no morir de angustia allí mismo.
-¿De verdad ayudaste a Harry y a los otros?- la voz suave de ella se oía amortiguada por el agua cayendo. Miró de reojo y Draco asintió, ella tragó grueso y se obligó a decir- Gracias- entonces lo entendió, él solo estaba ganando tiempo, por eso no había movido un dedo mientras Bellatrix la atacaba. Eso tranquilizo su agitado corazón.
Draco no aflojaba su agarre y acerco su rostro al de ella, quien desvío sus ojos de nuevo a otra dirección, no quería que su mirada ansiosa la traicionase, el calor del cuerpo de él pegado al suyo le traía una memoria sensorial que Hermione en ese momento no deseaba evocar.
-No quiero que me odies- Draco se acerco a su oído- te he pedido mil veces perdón por todos estos años, me he jugado mi vida y la de los míos por ti.
-Lo has hecho porque te conviene, Malfoy- dijo ella con voz reflexiva, mas tranquila sabiendo que sus seres amados estaban con vida, sus amigos………..su vida- sabes que Harry ganara y que la única manera de sobrevivir es ponerte de nuestro lado. Nunca has sido un tonto y tu familia tampoco. Te pesa el apellido y jamás harías nada que no te fuese a dar frutos a mediano o largo plazo.
Draco se sorprendió un poco ante el comentario y esbozo una sonrisa amarga, ella se había tomado su tiempo en conocerlo, no todo había sido pasión desbordante. Ella había dispuesto un lugar en su cerebro para analizar la razón de sus acciones.
-Es cierto, pero también lo he hecho por ti. ¿Todavía me odias? Se que me deseas, estoy seguro de ello, estoy sintiendo como lo haces, nunca pudiste ocultármelo, pero eso no es lo importante para mi ¿Me odias? - Draco acercó su rostro y hundió su nariz en el húmedo cuello de ella. Hermione cerró los ojos ante el contacto y la electricidad viajo por su cuerpo. Los recuerdos malditos de nuevo volvieron a ella. ¿Cómo puede un ser humano traicionarse tanto a si misma? Había logrado perdonar su violación, su engaño, se deshizo el cerebro tratando de justificarlo, pero todo se había fracturado de nuevo, al verlo impasible mientras a ella casi la mataban. Sin embargo, había que reconocer que al final había salvado su vida y la de los suyos. Y también tenia que darle el crédito a su perspicacia, era cierto, ella lo deseaba.
-No te odio, es que simplemente no te quiero- declaró Hermione y mintió de nuevo, ¿Para que demonios le iba a decir que lo amaba cuando todo estaba perdido? ¿Cuándo no había más nada que hacer? Los últimos hechos habían sido la gota que derramaba el vaso, no lo odiaba, eso era la verdad, mas bien estaba enamorada como una imbecil de él, pero confesarlo no haría mas que complicar el asunto mas de lo que estaba. No podían estar juntos, así de simple, eran demasiado antagónicos, se habían hecho daño como nadie, había rechazado a Nott por las mismas razones que lo estaba rechazando a él, solo que algo le decía que si se confesaba finalmente con Draco Malfoy, seria un total y absoluto desastre, seria capaz de obligarla a quedarse con él en contra de su voluntad. Y ella no podía seguir viviendo en medio de esa trágica historia de amor, en donde los tres protagonistas no serian capaces de ser felices nunca.
-Eres mas terca que yo- dijo él molesto –mientes, se que me estas mintiendo.
-Lo sabrás tú perfectamente- dijo ella en un susurro- eres un especialista en el tema- esas palabras hicieron mella en Draco, quien por un momento no supo que contestar.
Entonces ella sintió que él cedía en su agarre, y cuando ya no se sintió apresada bajo un poco las manos y las entrelazo con las de él manteniéndolas suspendidas pegadas a la pared. Podía seguir por horas mintiéndole descaradamente, pero su cuerpo siempre la traicionaría. Draco reaccionó ante la caricia y pego su cadera a las de ellas, dejando que sintiera toda su pasión erguida golpeando su bajo vientre.
-Nunca vas a regresar conmigo- dijo él con la voz entrecortada- lo se, jamas lo haras, a pesar de todo lo que siento por ti y de lo que estoy seguro que sientes por mi, aunque no lo digas, eres mas orgullosa que yo.
-Ambos somos un par de orgullosos, ese siempre ha sido el problema entre tú y yo- dijo ella sintiendo una lagrima salir de sus ojos- pero esa no es la razón, en todo caso.
-No puedo dejarte ir- declaró él- se que debo, pero no puedo.
-Tienes que hacerlo- dijo ella, observandolo con una intensidad que ya no se molestaba en intentar ocultando.
-Quiéreme- dijo él con voz ronca, dándole un pequeño mordisco en el cuello. Esa mirada la delataba, su estremecimiento al estar en los brazos de él también. Suplicaría…………se humillaría…………………cualquier cosa por tener su perdón…………..porque ella lograra olvidar. No estaba pensando con claridad, no estaba tomando en cuenta ni el lugar, ni la situación, una marea furiosa de deseo azotaba los acantilados de su mente quitándole las perspectivas. Tenia tanto tiempo que no la sentía que literalmente no podía respirar. En ese momento a Draco no le importaba más nada que el hecho, de que estaban juntos, después todo lo que habían pasado, de todo lo que había sucedido.
-No- dijo ella volteando la cara de manera que quedaron con las mejillas juntas, Hermione le estaba hablando directamente al oído, el tono de su voz acariciaba la mente de Draco Malfoy, esa voz de tono bajo, dulce y provocador. Era el eterno juego del tira y encoje, que ambos conocían muy bien, porque lo habían perfeccionado hasta ser unos verdaderos maestros. Leer entre líneas era algo que Draco Malfoy había aprendido con ella.
-Ámame- pidió de nuevo Draco con voz exigente, recorriendo con la punta de la lengua el cuello y la clavícula de ella, la sintió estremecerse y encogerse ante la caricia y como le apretaba ambas manos con furia y tensión, lo sabía, ella estaba rendida, envuelta en una tormentosa lujuria tanto como él, como siempre.
-No- contesto Hermione con voz ahogada al mismo tiempo que le lamia el lóbulo de la oreja, había perdido por completo todo rastro de voluntad, su cuerpo y su corazón le exigían unirse de nuevo al que sabia el amor de su vida, sintió que él balanceaba sus caderas golpeando las de ellas.
-Hazme el amor- esta vez Draco lo dijo en voz muy baja, apartando su cabeza y entonces ambos se miraron directamente a los ojos, con el fuego abrazador de la pasión en sus miradas, él se acerco y rozo tímidamente sus labios un par de veces, con temor de no ser correspondido. Ella podría matarlo por lo que quería, después de que la había forzado, pero tenia que pedírselo, se estaba consumiendo vivo, no aguantaba mas olerla, tocarla y no poder hacer absolutamente mas nada.
- Hazme el amor como nunca, Hermione Granger- entonces ella atrapó su boca como muda respuesta y se hundió en un profundo beso con él, uniendo sus dos almas torturadas por el amor y la duda por un momento en un torbellino de emociones encontradas.
Sus lenguas exploraron sus bocas y su sabor se confundió en uno solo, toda el ansia, todo el deseo reprimido, todo el pesar de lo que pudo ser y no fue, la tortura de encontrar el solaz en la piel del otro, la decepción de saberse dividida en dos, las ganas de entregarlo todo con la seguridad de que te quedas sin nada, fue expresado en ese beso, intranquilo, temeroso, que poco a poco fue cobrando fuerza y vigor en sus corazones y en sus bocas. Las manos entonces se alejaron y empezaron a recorrer con furia el cuerpo del otro, el agua de la ducha seguía cayendo, pero al sonido de las gotas golpeando la losa, se añadieron los jadeos de dos amantes doblemente prohibidos, que trasgredían los límites de la sangre, la amistad y la lealtad. Draco rompió la camisa de Hermione de un tiron, ella le saco la suya por la cabeza. Solo sentir su piel desnuda cerca de ella era suficiente para hacerle perder su control.
Sus rostros se acercaron de nuevo, sus miradas se encontraron, ambos jadeaban, dudaban, sus narices se rozaron y sus labios también. La tibieza del aliento del chico llegaba directamente a su boca. De nuevo ella lo besó con ansia y desespero. Draco solo interrumpió el contacto para besarle languidamente el mentón, el cuello y el nacimiento de sus pechos. Sus labios dejaban un sendero marcado a fuego en su piel.
Hermione no pudo pensar en mas nada, lo quería …………lo deseaba…………lo amaba………….y que se fuera todo al diablo. Quería estar con él…………por ultima vez. Sus uñas se clavaron en su espalda y por un momento solo sintió los labios de él cerrándose sobre sus pechos, sus dientes mordiendo sus pezones, y sus manos retirando sus panties para tener acceso a sus tiernas profundidades. Un escalofrío la recorrió, cuando sintió su lengua metiéndose en su ombligo y recorriendo su bajo vientre.
Gemidos salieron de la boca de Hermione, al sentirlo acariciando sus labios inferiores, ella entonces movió sus caderas frenéticamente y lo dejo hacer lo que quisiese con ella. De nuevo unieron sus bocas, tratando de saciarse uno de otro sin resultado, era imposible colmar tal apetito. La humedad del agua recorría sus cuerpos y presurosos se unieron carnalmente en ese anónimo baño del desconocido lugar en donde se encontraban. Ella enredó sus piernas en las caderas de él y Draco se hundió en su interior regodeándose en la calidez de ella. Le extasiaban las formas de su cuerpo, sus pechos redondos y perfectos, su cintura estrecha, un cuerpo joven y firme en donde perderse. Se movió con ímpetu e intensidad y a cada embestida podía sentirla vibrar y oírla gritar. Las caderas de Hermione chocaban contra la pared rítmicamente, él la abrazaba con fuerza desmedida, impidiendo cualquier posibilidad de escape, por un momento ella levantó la cabeza y cerró los ojos, pérdida e ida por la multitud de sensaciones que recorrían su cuerpo. Enredó sus manos en la cabeza del chico y empujó su rostro a su pecho.
Draco la besó hasta cansarse, mordió sus labios, jugó con su lengua, saboreándola con un ansia desmedida que hacia que el corazón le saltase del pecho. La sintió contorsionándose presa de un orgasmo y así mismo se vacío en ella, seguro de que lo que estaba sintiendo en ese momento, jamás lo volvería a sentir el resto de su vida. Ella dejó el alma en ese beso y le hizo el amor, como nunca antes se lo había hecho, se entrego totalmente a él, pero una sensación de perdida impregnaba ese instante. Ambos cayeron en el piso de la ducha………..respirando agitadamente, el agua seguía cayendo sobre sus cuerpos, y él la tenia acurrucada en su regazo, ocultando su cara en el hueco de la clavícula. Volvió a tocarla, esta vez con una ternura desconocida en él, con una suavidad imprevista, recorrió su escuálido cuerpo con sus manos y sintió como su piel se erizaba con su contacto.
-¿Por qué me odias?- volvió a preguntar, mientras la sentía sollozando en su hombro. Era una pregunta retórica, él creía saber todas las razones, sin embargo tenia que escuchar decírselo.
-Porque no soy yo cuando estoy contigo- contesto ella tratando de tragarse sus lagrimas- porque no puedo evitar querer estar contigo…….porque eres una peligrosa adicción para mi………..una droga que no quiero…….un destino que no deseo…………porque no puedo perdonarte…………que hayas dejado pasar la oportunidad…………porque por tu culpa tuve todo y ahora no tengo nada. Porque me obligas a traicionar la otra parte de mi corazón………..Te odio Draco Malfoy…………te odio con toda mi alma- entonces ella lo abrazó y siguió llorando. Y te amo desesperadamente…………pero no puedo confesarlo…………..nunca lo he hecho ……………ni nunca lo hare.
-¿Es por él?- preguntó Draco cerrando los ojos, esas palabras de ella le resbalaban, sabia que no era cierto, no después de hacer el amor, solo era una excusa mental, algo para justificar el hecho de no estar con él, de no poder decidirse entre ellos dos. Entonces hizo la pregunta que mas temía hacer……………..antes de que ella respondiera intuía la respuesta………………..por supuesto que la conocía, estaba seguro de que había sido así, pero necesitaba escucharlo de su boca, para finalmente sepultar todas sus esperanzas- ¿Estuviste otra vez con él?
-Si………..- dijo ella con voz ahogada y vacilante- te hice el amor hoy así como se lo he hecho a él también ayer. Y me odio por ello, te odio a ti por ello, por provocar que tu fuego arda en mí. Te pido que me odies tú también. Por favor, hazlo. Dime puta, reclámame que soy una cualquiera, dímelo………..dímelo.
-No lo voy a hacer, no puedo insultarte, no lo mereces, yo mismo soy el culpable de esta situación, no te molestare mas nunca……………esta es la ultima vez- dijo Draco dolido, sintiendo el cuerpo de ella estremeciéndose ante la noticia, aferrada a su cuerpo como si no existiese mas nada en él universo, unida a él como nunca, fundiéndose en esa dolorosa despedida que seria para siempre. Amor y odio, eso era lo que siempre habían sentido uno por el otro. Difícil de reconocer, imposible de manejar. Ella no podía aceptarlo, él nunca la obligaría a decidir entre los dos, ni tampoco aceptaría seguir siendo el segundo para todo , pero por un instante, lo sintió, su amor, correspondido no de palabra pero si de hecho, porque la conocía bien y ella no era de las que le regalaba besos o caricias………lo que hacia…………lo hacia por amor……aunque se lo negase mil veces…pero no podía dañarse mas a si mismo, ………..no podía seguir viviendo ese infierno, en donde los celos lo enloquecían, porque ella nunca seria solamente de él, ella era de los dos, porque se había entregado en cuerpo y alma a los dos. Al fin había entendido las implicaciones de ese terrible destino que él había construido para si mismo. Quería retroceder el tiempo, jamás haberse acercado para dejar que ella fuese feliz con otro. Agrego con voz trémula, mientras la jalaba a su cuerpo y enredaba sus brazos en el, esta vez, sin encontrar ninguna resistencia de parte de ella- pero en este momento………estaré aquí para ti……………solo para ti.
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Nott llego a su casa cansado y preocupado, toda la situación se había descontrolado. De manera inaudita los habían capturado y se habían salvado por un pelo. El ambiente en Malfoy Manor era totalmente caótico, Lord Voldemort estaba torturando a todos los que habían participado en la captura de Potter y compañía y que no había logrado detener su precipitada huida. Lucius Malfoy estaba haciendo lo imposible por justificar que Draco se hubiese llevado a Hermione Granger y hasta el momento, ninguna excusa era suficiente para el Señor Tenebroso.
Le había dicho a Malfoy que tenia que llevarla allí, hasta su casa, si lograba sacarla de la maldita mansión, el ultimo lugar en donde los buscarían. Subió las escaleras y escucho la ducha abierta, recorrió el pasillo y luego se acercó al baño, ya que le llamó la atención la luz encendida, entró y entonces los vio, a los dos, desnudos, entrelazados, con el agua escurriéndose de sus cuerpos. Ella tenia los ojos cerrados y abrazaba al hombre con fuerza, parecía dormida. Draco Malfoy simplemente tenía sus labios pegados contra la piel de Hermione y sus fuertes brazos hacían contraste con la frágil figura de ella, rodeándola de una manera tan intima que no había ninguna duda de lo que había sucedido entre ellos, la joven lucia bastante pálida y tenia moretones en todo su cuerpo.
La violencia de la situación logro desestabilizar la frialdad habitual de Theo Nott , él sabia lo que ella sentía por Malfoy, pero verlo con sus propios ojos había sido demasiado.
Theo Nott sintió su corazón ardiendo de pena y celos, un dolor infinito mas allá de cualquier otra cosa, verla en brazos de otro hombre era como una estaca clavada en su corazón, sentía rabia, saboreaba la traición como si fuese algo descompuesto en su boca, la respiraba, la palpaba. Fulminó con su mirada al joven rubio que justo en ese instante levantaba la vista. En ese momento Draco supo que estaba en grave peligro. La mirada azul de Theo destellaba odio como nunca antes
-Te espero en la cocina- Theo habló con voz fuerte y autoritaria. Draco no rechistó, espero que Theo saliese de la pieza y cargo a la chica hasta una habitación, la dejo en la cama, cubriéndola con una sabana. Se coloco un pantalón y una camisa y bajo las escaleras. En otras circunstancias habría protestado, nadie le ordenaba cosas a un Malfoy, pero en ese momento, ya nada importaba.
Theo lo esperaba sentado frente la mesa central de la cocina, que estaba vieja y tenia la madera del tope resquebrajaba, las ventanas estaban abiertas y una brisa suave entraba por ellas, la estancia solo estaba iluminada por un farol de queroseno que bamboleaba en el techo con el viento, brindando una luz mortecina que ocultaba gran parte de las facciones del joven alto que esperaba en el lugar, envuelto en un torbellino de celos. Theo tenía en su mano una botella de Whiskey de fuego y había sacado dos vasos de cristal de un destartalado armario.
Draco dudó por un instante al llegar y verlo en la penumbra. Haciendo acopio de toda su valentía y su orgullo, camino al centro de la cocina, sabia que tenia muchas cosas que temer, pero jamás se arrepentiría de lo que recién había pasado con ella, nunca, y menos ante él. Se sentó elegantemente, sin perder nunca su estilo aristocrático. Inmediatamente, Theo le sirvió un trago y rodó el vaso hasta él de manera descuidada.
Draco no tomó el vaso que le ofrecieron por precaución, no era tonto, sabia que Nott quería matarlo con todo el alma. Lucia pálido y ojeroso, tenia los labios azulados por el frió que tenia y un mechón de cabello rubio platinado le ocultaba uno de sus ojos, parecía un chiquillo en comparación, con el mago alto, con una barba de color avellana, de ojos azules que lo enfrentaba en esa mesa. No podía quitarse la sensación que tenia encima, la mirada acusadora de Nott lo hacia sentir como un ladrón, como si hubiese profanado la intimidad de algo. Enfrentar a Nott en su propia casa lo ponía en una situación de desventaja, se sentía vulnerable. Theo miró con sorna a Draco, quien no bebía el Whiskey, sacó una cajetilla de cigarrillos de su abrigo y encendió uno lánguidamente.
-Tómatelo, entraras en calor- dijo distante y frió. Un halo siniestro envolvia a Theo, se sentia tan desolado que dejó que el Plogsom tomase control de sus acciones. En ese momento Theo Nott dejo de ser él para convertirse en otra cosa- No temas, no es mi estilo matar con veneno.
-Yo se perfectamente cual es tu estilo Nott- dijo Draco secamente- te conozco muy bien, me matarías en cuanto tuvieses la oportunidad pero lo harías con tus propias manos- Theo le dedico una sonrisa hipócrita y le enseño los dientes de manera intimidatoria- pero no beberé, quiero tener la mente bien despierta para esta charla.
-Bien dicho- contestó Theo Nott- una desagradable pero necesaria pequeña charla.
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DEJEN REVIEWS.
