Inuyasha podía ver los rayos del sol traspasando sus cortinas, puso su brazo sobre sus ojos aun tenia sueño pero sabía que le esperaba un gran día por delante, él y Kagome se irían fuera de la ciudad a disfrutar y olvidar todos los males que los rodeaban.
El joven bajó las escaleras con el cabello mojado, su madre le había hablado para que fuera a desayunar a lo que no se pudo negar. Al ingresar al comedor se sorprendió de ver a Kikyo sentada junto a su madre comiendo fruta.
"Buenos días Inuyasha" dijo la joven de labios rojos y vestimenta color blanca.
Izayoi no pudo dejar de notar que su hijo tenía una maleta en su mano izquierda.
"¿Vas a alguna parte?" preguntó curiosa su madre.
"Tal vez" respondió Inuyasha sonriendo mientras se sentaba en una de las sillas frente a ellas.
Las dos mujeres se vieron entre ellas confundidas "Si o no, Inuyasha" amenazó su madre, el joven la volteo a ver, había metido tanta comida a su boca que no podía decir nada, sólo levantó los brazos al igual que sus hombros con una noción de que no tenía idea.
Kikyo y una de las meseras que les estaba sirviendo comenzaron a reír.
Al pasarse la comida le contestó "Oh vamos mamá es un bonito día no hay que arruinarlo" Inuyasha le guiño el ojo a Kikyo, ella trataba de pararse de reír ya que Izayoi la veía con cara de pocos amigos al igual que la mesera que había salido rápidamente del comedor.
"Espero que no planees salir de la ciudad, son muchas cosas las que se tienen que hacer" y de eso era exactamente de lo que quería escapar.
"¿Qué pasó con la mamá de Kagome?" preguntó el joven sin mucha importancia tratando de cambiar el tema.
Izayoi le dio un sorbo a su café y comentó "Le ofrecí de nuevo el trabajo pero no lo aceptó"
Inuyasha frunció el entrecejo "Tal vez no lo hiciste de una manera sutil" contestó "Puede que si le ofreces un aumento…"
"Se va a dedicar al templo tiempo completo, eso fue lo que me dijo, además de que le dimos una buena suma de dinero cuando se fue, tenía muchos años trabajando aquí"
"Bueno entonces definitivamente le tenemos que dar un aumento a Kaede" dijo levantándose de la mesa después de darle otro sorbo a su café con una cara de desagrado, vaya que era amargo y no era sólo el café.
Le dio un beso en la mejilla de su madre y comenzó a caminar fuera del comedor.
Kikyo se levantó y lo siguió "¡Inuyasha, no me dejes hablando sola!" gritó su madre "¡Inuyasha!"
Él la ignoró, sintió de pronto como alguien enredó su brazo con el suyo.
"No te desharás de mi tan fácil" Kikyo comentó poniéndose su gafas de sol de diseñador.
Inuyasha no dijo nada y siguió caminando "Al menos me puedes decir a dónde vas, no querrás preocupar a tu madre"
"Oh y estoy seguro que te preocupan mucho los nervios de mi madre" contestó en tono sarcástico.
Kikyo se puso frente a él para detener su paso "Sé que te puede hacer pasar un buen rato" le dijo poniendo sus manos sobre su fuerte pecho y acariciándolo, se acercó a su cuello y le dio un beso manchando un poco el cuello de su camisa.
Inuyasha sonrió y acercó su rostro al de ella tomando sus brazos "Gracias, pero no gracias" le dijo empujándola lejos de él.
"Nos vemos después" comentó Kikyo riendo Inuyasha ya había subido a su auto, sacó su mano y se despidió
"Lo dudo" comentó entre dientes.
Kikyo vio cómo se alejaba su auto de la mansión, sabía que iba con esa chica y no lo podía permitir, tenía los contactos y dinero suficiente para saber a dónde se dirigía, no se iba a dar por vencida, pero antes le tenía que marcar a un viejo amigo.
"¿Ya tienes todo listo hija?" preguntó Hatsumi mientras lavaba los platos, Kagome entró a la cocina con su abrigo puesto y una pequeña maleta en su mano derecha.
Se sentó en la mesa y dejó ir un largo suspiro "Creo que ya" comentó cansada, se había tardado al menos dos horas tratando de averiguar que si iba a poner y que se iba a llevar para el viaje al lugar desconocido.
"Navidad se acerca, espero que no te vayas por muchos días" comentó su madre "Oh y también ya pedí el préstamo estoy esperando a que llegue la respuesta, en verdad te necesito para ayudarme a que este templo se vuelva a levantar"
Kagome se acercó a su mamá "No creo que me vaya por mucho tiempo, prometo que cuando regrese mi tiempo será para ti y el templo" sabía que no le gustaría esto a Inuyasha pero también tenía responsabilidades con su familia antes de entrar a clases.
La joven escuchó el timbre "Creo que es Inuyasha, te habló en cuanto llegue" dijo Kagome dándole un beso de despedida a Hatsumi.
"Cuídate hija y diviértete"
Kagome corrió a la puerta y la abrió, frente a ella estaba un apuesto joven observándola con una cálida sonrisa en su rostro, él tenía puesto un pantalón de vestir negro y un abrigo beige.
"Hola muñeca" susurró mientras se acercaba a ella, la tomaba de la cintura y le daba un beso profundo.
Kagome no pudo dejar de notar el olor ligero de un perfume de mujer, se separó de él preguntándole extrañada "No sabía que te gustaran las fragancias femeninas"
Inuyasha la vio con confusión, sin embargo no la soltó "¿Estas celosa?" preguntó riendo un poco tratando de encontrar su mirada.
Kagome luchaba por salir de sus brazos pero no podía y mucho menos quería verlo a los ojos.
Inuyasha trató de darle otro beso pero la joven lo mordió en cuanto sus labios se tocaron.
"Owww" se quejó el joven alejándose de ella
"¿Por qué hiciste eso?"
"Te lo merecías" dijo Kagome tomando su maleta apartándose de él, Inuyasha corrió tras de ella y bloqueó su paso.
"Hmm sé que la fragancia de mi mamá no es la mejor pero prometo no abrazarla, no sabía que fueras alérgica"
Kagome se puso tan roja como un tomate, Inuyasha tomó su maleta riéndose sin cesar.
Ambos entraron al carro, Inuyasha tomó la mano de Kagome mientras viajaban por la autopista hacia las afueras de Tokio.
Kagome observaba a Inuyasha detenidamente, le encantaba ver su fuerte y masculino rostro relajado, las líneas de su mandíbula perfectamente alineadas y simétricas, la hacía sentirse fea al comparar su rostro con el de él, no tenía ninguna marca y sus ojos brillaban con el reflejo del sol.
La música tocaba en el fondo, la joven cerró sus ojos y se relajó, la mano de Inuyasha entrelazada con la suya. Aun cuando estaban en silencio le gustaba pensar que había una conexión entre ellos, no necesitaban hablar para saber que estaban en sincronía uno con el otro.
Kagome recordó que se había quedado con los papeles que le habían dado a Inuyasha.
"Se me olvido darte los papeles del notario"
Inuyasha siguió manejando relajado "No te preocupes, me los das cuando regresemos, confió en ti"
La joven recordó aquella vez que habían estado juntos en el carro, después del incidente con Kouga en la cena, su corazón empezó a latir muy fuerte cuando pensó en las palabras de Inuyasha, sabía que lo había defraudado, cualquier cosa relacionada con él lo ponía de mal humor.
Sin embargo, no tenía idea de que ambos habían sido amigos, esto la inquietaba un poco, quería saber la verdad pero sabía que este no era el momento de preguntárselo.
Kagome se había quedado dormida, escuchó el sonido de una multitud y ¿cámaras fotografías?
Al abrir los ojos se dio cuenta que su auto estaba rodeado de fotógrafos y personas que querían ver quien estaba adentro.
Inuyasha sonrió cuando la vio "¿Que tal dormiste?" la joven se sintió apenada al escuchar esto, no había sido su intención quedarse dormida.
"Bien, gracias" respondió Kagome un poco sonrojada.
"Pensé que había escogido un lugar calmado y vacío pero al parecer muchos ídolos vienen aquí" comentó Inuyasha sin importancia, tomó unas gafas que estaban en el auto y se las dio a Kagome.
Él se tapó por arriba de los labios con una bufanda, "¿Lista para salir?" le preguntó, se veía emocionado, aunque Kagome pensó que todo el mundo lo reconocería sus ojos eran difíciles de ignorar.
"¿Estás seguro que no quieres los lentes?"
"Se te ven mejor a ti" comentó sonriente "Espera a que te abra la puerta"
Inuyasha salió del carro y caminó velozmente alrededor del auto para ayudar a Kagome a salir, la gente de alrededor los había visto y querían saber quiénes eran.
"Es Inuyasha Taisho" gritó una persona del público.
Inuyasha tomó a Kagome entre sus brazos y la ayudó a pasar por la estampida de gente, entre el ruido y las voces de las muchas personas que estaban ahí Kagome pudo escuchar "¿Quién es ella?" "¿Es la novia de Inuyasha?"
Los empleados del hotel ayudaron a los dos jóvenes a poder entrar y dejar a la masa de gente atrás.
"Eso fue divertido" dijo Inuyasha con sarcasmo sin soltar a Kagome.
Desde su llegada a Japón Inuyasha había atraído mucha atención, sin embargo desde la muerte de su padre su popularidad se había ido por los cielos ya que se había convertido en el soltero más rico, guapo y codiciado de Asia.
Ambos caminaron a la recepción, Kagome se quedó observando a la gente que estaba afuera por las largas ventanas, ellos aún le querían sacar fotos, esto la hacía sentirse extraño, ella no era famosa, ni rica, no estaba segura si podría vivir con ello.
Sin embargo, el hombre que amaba siempre estaría rodeado de esto por lo que tenía que ser fuerte.
Inuyasha llegó y la tomó de la mano, ambos caminaron por el hotel, era muy lujoso y hermoso.
"Es una de las propiedades que me heredó mi padre, nunca pensé que estaría así de lleno, lo lamento" dijo Inuyasha sin encontrar sus ojos.
"El sólo hecho de estar contigo me hace feliz" le contestó la joven honestamente, se sentía tan bien con él que estaba dispuesta a olvidarlo todo.
Llegaron a las afueras del hotel, la vista era impactante podía ver el bosque y las montañas, el sol resplandecía en el horizonte.
Inuyasha la abrazó "Quédate conmigo" le suspiró apretándola entre sus brazos.
Kagome hundió su cabeza en el pecho del joven, los pájaros cantaban, podía sentir la brisa de los arboles acariciar su rostro, quería llorar, no podía encontrar las palabras para decirle lo mucho que lo amaba.
"Es tan difícil poder decirte lo que siento" dijo Kagome, lagrimas saliendo de sus ojos.
Inuyasha se separó de ella y con su mano levantó su rostro para que lo viera.
Los ojos de Inuyasha se veían tristes pero aun así sonreía, una hermosa y cálida sonrisa que hacía que sus piernas se volvieran gelatina.
"Sólo trata"
Kagome lo vio detenidamente, los rayos del sol iluminaban los ojos de su amado, no quería que esto terminará, él era demasiado para ella.
"Inuyasha…." suspiró
"Disculpe, Señor Taisho, tiene una llamada urgente en recepción" Inuyasha se quedó quieto por un instante, ella lo soltó.
"Será mejor que vayas" le dijo Kagome limpiando sus lágrimas, el joven frente a ella la vio con duda, no quería separarse de ella.
"Estaré bien Inuyasha, ve" antes de irse se acercó a su rostro y besó lo que quedaba de sus lágrimas.
"Te amo"
Kagome observó cómo se alejaba y se quedó observando la vista magistral que estaba frente a ella.
"Inuyasha, será mejor que llegues lo antes posible, hoy se firman los papeles que acreditan que eres el accionista mayoritario de la compañía"
"¿No puede esperar otro día?" preguntó Inuyasha desesperado, quería regresar con Kagome lo antes posible y no quería dejarla.
"No Inuyasha, sé un hombre y enfrenta tus responsabilidades, esto es parte de una agenda que se debe cumplir, no voy a permitir que haya caos" le gritó su tío enojado antes de colgar el teléfono.
No se podía ocultar y mucho menos de su tío, su cabeza comenzó a doler, las palabras de ser un hombre retumbaban en su cabeza una y otra vez pero no era su tío quien las decía sino su padre en el auto cuando era pequeño y había visto aquellos asesinatos.
Lo único que le había dicho para confortarlo había sido "Cállate y sé un hombre"
Kagome llegó y lo abrazó por detrás, Inuyasha se quedó quieto, la joven pudo sentir la tensión y lo soltó.
"¿Estas bien?" preguntó preocupada, el joven frente a ella tenía la mano sobre su cabeza y veía al suelo.
"Surgió algo con la empresa, te prometo que llegaré pronto" dijo comenzando a caminar hacia la entrada sin verla.
"Inuyasha" dijo Kagome tomando su brazo.
El joven la vio, su mirada fuerte y fija en sus ojos "Estaré bien, no tardo" respondió con voz seca después de mostrarle una sonrisa sin emoción alguna.
Ella sabía que Inuyasha no estaba bien, ¿Por qué no le decía lo que ocurría? No quedaba más que esperarlo, esa noche le diría a Inuyasha lo mucho que lo amaba.
"Tanto tiempo sin verte" comentó un joven en traje sastre con cabello negro, alto y bien parecido.
La mujer sentada en el sillón del mismo hotel subió la mirada y una sonrisa se formó en sus labios.
"Kouga, que bueno que puedas acompañarme" comentó
"Este era un evento que no me podía perder, haces mi trabajo mucho más fácil"
La joven se levantó y le dio un beso cerca de los labios.
"Parece que Inuyasha se fue por lo que sólo tenemos que seguir la segunda parte del plan" dijo Kouga tomando a la joven frente a él de la cintura.
"Sera mejor que nos movamos de aquí, no quiero que esa niña nos vea aquí"
Los ojos de Kouga brillaron mientras lamia sus labios.
"Como tú digas, Kikyo"
Inuyasha estaba sentado en un enorme cuarto de juntas, había mucha gente ahí al menos quince años mayor que él, se sentía abrumado y aburrido, sólo quería firmar los papeles y reunirse con Kagome.
Su tío entró a la sala con los papeles en mano, se leyeron la mayoría de las clausulas, los abogados le preguntaban una y otra vez si entendía, a lo que Inuyasha siempre contestaba de la manera menos cortés que no era un idiota.
"Bien, creo que eso es todo, sólo necesitamos su firma" dijo el abogado finalmente.
El joven tomó la pluma estaba nervioso, sentía como si corazón se fuera a salir de su pecho. Inuyasha suspiró, gracias papá por obligarme a crecer tan rápido, pensó enfadado.
Firmó los papeles uno por uno, hasta que por fin terminó.
"Gracias señores, pueden retirarse" dijo Sesshomaru poniendo su mano sobre el hombro de Inuyasha y apretando fuerte.
"Te dije que tenías que venir hoy a la empresa, ¿sabes por cuanto tiempo estuvieron estas personas esperándote?" gritó molesto su tío.
Inuyasha se quedó inmóvil el dolor de cabeza no se había ido, no tenía tiempo para esto.
Sesshomaru golpeó la mesa "Te estoy hablando, quiero que me veas cuando te hablo"
El joven frente a él puso su mano sobre su cabeza el dolor era intenso, se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
Inuyasha se detuvo en seco cuando escuchó que Sesshomaru se había comenzado a reír.
"Lamento decirte que no te puedes levantar y sólo correr de tus responsabilidades, eres un pequeño cobarde, sabía que no tenías la iniciativa, eres igual que tu padre"
Inuyasha corrió hacia él y lo empujó contra la pared "No me vuelvas a comparar con ese hombre" susurró con su voz llena de veneno.
Sesshomaru puso su mano sobre el pecho del joven frente a él y lo hizo a un lado
"Sabes, puedes dejar la compañía en mis manos" dijo caminando hacia la puerta
Inuyasha se quedó ahí, viéndolo pensativo, dejarle la empresa a su tío, él no se tendría que preocupar por nada…
"Disculpe, señor Taisho" dijo tímidamente una señora vestida formalmente con una tableta en su mano.
Inuyasha salió de sus pensamientos por un instante "¿Si?"
"El Señor Naraku lo espera en la sala de juntas este" el joven asintió.
Creo que llegaré mucho más tarde de lo que imaginé.
Kagome se había cansado de caminar por las afueras del hotel, la vista era hermosa, podía ve los montes alineados juntos con las nubes moviéndose lentamente de lado a lado. En lo único que había podido pensar hasta entonces era en Inuyasha, cada instante, cada momento siempre en sus pensamientos.
Había visto como el sol se ocultaba en el horizonte, él había prometido que no tardaría, por lo que tenía que ser paciente.
Después de haber pedido la llave del cuarto en el que se quedarían la joven decidió ir a tomar algo al bar del hotel, como era menor de edad sólo había pedido un refresco.
Notó a un joven sentado al otro lado del bar que le sonreía y no la dejaba de ver.
Kagome se sonrojó y prefirió seguir observando los hielos dentro de su vaso.
"Hola" escuchó
Kagome volteo hacia un lado, el joven que le había estado sonriendo se había sentado a su lado.
"¿Estás sola?" preguntó
"Uh, si, no, digo, he, estoy esperando a alguien" Kagome se había sonrojado el joven era muy guapo y había quedado como una tonta frente a él.
"¿Te molesta si te acompaño hasta que llegue tu compañero?" le dijo con delicadeza, Kagome trató de no ver sus ojos, sabía que a Inuyasha no le gustaría verla con alguien más, era la persona más celosa del universo, sin embargo no quería estar sola.
"Si, por que no" contestó con una sonrisa.
El joven sonrió de regreso, pidió otra bebida para él y una para Kagome.
Ella no pudo dejar de notar que tenía alcohol.
"Um, no estoy segura que pueda…." comenzó
"No te preocupes, no te va a pasar nada si tomas sólo una" le dijo el joven alegremente, esa sonrisa coqueta en sus labios.
Kagome lo dudó por unos segundos pero aun así le dio un sorbo.
"Como podrás ver la fusión de nuestras compañías es lo mejor para ambos, no te quedarías sólo con la carga y se ampliarían los mercados para ambos"
Inuyasha lo escuchaba con atención, odiaba a Kouga pero su padre podía ser muy persuasivo.
"No lo sé, tengo que pensarlo"
Naraku sonrió "Por supuesto, es una decisión que no se puede tomar a la ligera" el hombre se levantó y comenzó a caminar hacia la puerta.
"Piénsalo con cuidado, tu padre así lo hubiera querido" dijo antes de salir.
Inuyasha pensó sobre las cosas que le había dicho su tío Sesshomaru sobre Naraku y su padre, al parecer habían sido mentiras.
Sabía que Naraku planeaba algo, tal vez no era tan mala idea dejar a cargo de la empresa a su tío, él tenía mucho más experiencia que él.
El dolor de cabeza había disminuido, no pudo dejar de notar que había oscurecido, lo único que quería hacer era estar con Kagome. Tal vez dejarle la empresa a su tío no era una idea tan descabellada, podría estar con el amor de su vida sin problemas y preocupaciones, ese sería su regalo para Kagome, seguiría estudiando y trataría de ser normal, aunque tendría responsabilidades con la empresa no serían las mismas.
No podía esperar para decirle.
"Vaya no pensé que sería tan fácil" comentó la joven de labios rojos tomando la mano de Kagome quien se había quedado dormida sobre la barra.
"Creo que la combinación de una bebida alcohólica con pastillas para dormir noquearía a cualquiera" dijo Kouga cargando a la joven entre sus brazos.
Kikyo sonrió "Gracias Sulong" le susurró al joven que le había dado la bebida a Kagome.
"Lastima, se veía agradable" comentó Sulong antes de irse.
"Vamos al cuarto antes de que llegue Inuyasha" señaló Kouga comenzando a caminar hacia las habitaciones.
Inuyasha llegó al hotel cansado, ya era tarde, en lo único que podía pensar era en Kagome, quería abrazarla entre sus brazos y decirle lo mucho que la amaba.
Imaginaba su rostro cuando le dijera que estaría con ella sin importar que, dejaría la compañía a cargo de su tío para tratar de vivir una vida lo más normal posible.
Se alegró al ver que los fotógrafos se habían ido, subió al elevador y esperó a llegar al piso.
El lugar estaba sólo le gustaba sentir tranquilidad, metió la llave a la puerta y la abrió.
Prendió la luz, el cuarto olía a perfume de mujer, floral y dulce, sonrió mientras caminaba hacia al cuarto, era el penthouse lo que hacía muy amplio el lugar, era como un pequeño departamento, muy lujoso.
Entró a la habitación con la misma sonrisa, aunque tenía problemas, sabía que el ver a Kagome lo haría sentirse mejor.
"Kagome…"
Kouga estaba acostado en la cama con la joven entre sus brazos, le besaba la mejilla con delicadeza.
"Hola Inuyasha…" dijo Kouga viéndolo fijamente
Inuyasha sintió como todo su mundo se derrumbó en cuestión de segundos, su corazón se había hecho pedazos.
"¿Qué demonios crees que estás haciendo?" le preguntó acercándose sus manos se habían convertido en puños que apretaban tan fuerte que sentía que su sangre no circulaba.
Kagome yacía dormida ligeramente sonrojada, respiraba profundamente.
"La dejaste sola Inuyasha, no le hablaste pensó que la habías abandonado por lo que me habló a mi"
"Mientes…" dijo entre dientes.
"¿No es verdad que la abandonaste? Vamos Inuyasha ella siempre me ha querido a mí, date por vencido ¿por qué estaría aquí si ella no me hubiera hablado?"
Inuyasha se quedó quieto, no podía respirar, Kagome lo había engañado, lo había abandonado… los haría pagar… a todos los que lo habían lastimado de una u otra forma….
El joven salió del cuarto corriendo sus ojos vacantes, el enojo había tomado lo mejor de él lo único que lo podría hacer sentirse bien sería la dulce venganza.
Kouga se levantó al ver que Inuyasha había salido del cuarto, tomó el teléfono y le marcó a Kikyo.
"Todo listo" dijo viendo a Kagome.
La joven quien dormía profundamente susurro entre sueños.
"Inuyasha…"
Hola de nuevo, ya por fin entramos al final de esta historia ahora si faltan dos capítulos aparte de este. Agradezco mucho sus reviews y les pido que no dejen de comentar y de expresar sus opiniones, me hacen muy feliz y me inspiran. A mis lectoras fuera de México no duden en expresar sus dudas si encuentran algún tipo de modismo explicaré cualquier palabra o expresión con gusto.
Los invito a leer mi nueva historia "La sombra del amor" hasta la próxima ; )
