Prusia le acababa de explicar y le pide a Hungría que no le diga a nadie.

—Pero... ¡pero es que Amerika va a invadir a Oroszország! Y Oroszország está muy cerca de mí, yo...—le mira— Ó, Istenem!

UNGARN! —grita en ese tono marcial con el ceño fruncido.

Ella da un saltito, callándose.

—Di que es secreto y no le vas a decir a NADIE —ordena.

—Pero ¿es que sí escuchas lo que estás diciendo? —con un hilillo de voz poco característico.

—Dilo y te contare el resto —frunce el ceño. Ella se muerde el labio.

—¿Quién más sabe?

Amerika no va a invadir a Russland, a Amerika le gustó también, ¿vale? ¡Estás a salvo! Ahora dime que no vas a decirlo —exige de nuevo, poniéndole las manos en los hombros. Ella frunce el ceño sin entender bien.

—Pero… ¿Cómo que le gustó?

UNGARN! ¡DILO! —exige de nuevo, zarandeándola.

—Pero ¿por qué es tan importante que no se lo diga a nadieeeeeee...? ay, ay... vale, vale, ¡no lo diré!

—Porque si Amerika se entera de que lo sabes te matara —sentencia mirándole a los ojos.

—¿A miiii? ¿Por qué? —sorprendida—. ¿Porque tú los encontraste?

Ja —asiente

—Pero... ¡pero Poroszorszááág! —lo mira preocupada—. ¡¿Cómo logras siempre estar metido en tantos líos?! ¡Tenemos que decírselo a Ausztria!

Nein! Nein! —muy nervioso—. ¡Nadie puede enterarse! ¡Lo has prometido!

—¡Estoy sólo valorando las opciones! Poroszország! Él es muy listo y me ayudará a protegerte —preocupada aun, mordiéndose el labio.

—No necesito protección —aprieta los ojos—. Mira, yo hice un trato con Amerika a cambio de mi silencio, él no va a matarme porque yo le hice un favor.

Más angustiada.

—¿Qué favor? ¡¿Cómo no vas a necesitar protección?! ¡Escúchate!

—Yo le solté, le presté ropa y dinero para que pudiera irse sin que nadie se enterara —explica, pasándose una mano por el pelo.

—Y él te dijo que le... ¿gustó? ¿Cómo coño puede a alguien gustarle...? —se muerde el labio porque Rusia ha invadido Hungría en demasiadas ocasiones. Prusia niega con la cabeza.

—No, no lo dijo... Pero lo sabemos.

Amerika está demente. Y... ¿qué es lo que... pretendes?

Amerika esta demente —asiente.

—Gracias por decirme esto, es... raro, pero... ¿qué tiene que ver Franciaország, Ausztria és Németország aquí?

—Escucha... El caso es que... El señorito y West creen que lo de Frankreich und England es una amenaza por Amerika, pero si Amerika hace lo mismo con Russland... Ya no es una amenaza.

Se lo piensa un poco.

—¿Pero de qué sirve si no pueden saber?

—Ellos no pueden saberlo aún porque Amerika no ha hecho nada, pero una vez Amerika lo haga, será diferente.

—Sí sabes que me estás dando un montón de información... —aprieta los ojos—. ¿Qué es lo que necesitas entonces? ¿Qué tiene que ver Ausztria aquí?

—Hay que evitar que el señorito hable con England y este le haga daño a Frankreich antes de que Amerika deje de ser una amenaza de verdad.

Parpadea.

—Planeas que yo haga que... ¿Ausztria no vaya a hablar con Anglia?

—Él confía en ti... Quizás Frankreich pueda decirte mejor qué necesita...

Frunce el ceño y le mira.

—Espera, espera... espera.

Was?

—¿Tú me estás pidiendo eso o Franciaország? Es que, no sé ni siquiera cómo puedo hacer yo que Ausztria no vaya con Anglia, pero una cosa es por ti y... a mi Franciaország me cae bien, pero no entiendo su situación, hablé con Ausztria y... —se mira las manos.

—¿Hablaste con él? —levanta las cejas.

—Pues... —sigue mirándose las manos—. Pues claro que hablamos para lo de Római, Poroszország...

—¿Que le dijiste? —pregunta Prusia.

—Pues... es que tienes que entender Poroszország que Római... —susurra—. Yo estaba realmente muy preocupada por Romanito haciéndole eso a Spanyolország.

—¿Aja? —la mira.

—Sólo le dije que no creía que fuera cierto —admite mirándose las manos y sintiéndose culpable.

—No pasa nada, Frankreich también se lo confirmo al señorito.

—¿Se lo confirmó? Ohhh...

—Pero él no le creyó.

—¿Qué es lo que no le creyó? —frunce el ceño—. ¿Me estás diciendo que Ausztria no creyó que no estuviera con Római? —levanta las cejas bastante en pánico—. Pero él me dijo que...

—Que este enamorado —responde—. El señorito no cree que Frankreich este realmente enamorado de England.

La húngara frunce el ceño.

—¿Y qué no lo está?

—Él no sabe todo... Lo que cuenta Frankreich, no le cree.

—¿Por qué no le cree? —inclina la cabeza.

—No lo sé... —asegura.

—Si no le cree debe ser por algo —razona.

—¿Tú no crees a Frankreich? —la mira fijamente.

—Pero es que Ausztria... —le mira. Prusia frunce el ceño—. Si él no le cree ¡debe ser por algo! —razona ella, acercándosele.

—Porque no confía en nosotros, nunca —replica serio.

—Pero él... —inclina un poco la cabeza y sigue mirándole—. Él sabe cuándo algo es verdad y cuando realmente es ridículo, si es verdad lo de Franciaország, por mucho que le pese... —insiste. El albino se pone de pie.

—Vale, Ungarn, ponte de su lado... Olvida lo que he dicho, voy a ver como lo arreglamos.

Nem, nem... ¡espera! —se levanta también y lo toma del brazo. Él la mira con el ceño fruncido—. Poroszország, ¡espera! —le mira desconsolada—. Es... es que yo... —piensa en decirle lo mucho que confía ciegamente en Austria, mucho más de lo que confía en Francia, desde luego—, por favor, es que... Explícame... ¡explícame lo que pasa y por qué no lo entiende! —frunce el ceño.

—¡No lo sé! —replica—. Porque es un imbécil.

Ella frunce el ceño y le empuja hasta que vuelve a sentarse en la cama. Prusia la mira.

—No es un imbécil —dice con voz modulada—. Yo sé que lo odias y es terriblemente injusto contigo a ratos, pero no es un imbécil. Piensa con bastante claridad.

El albino frunce el ceño.

—Es absurdo que no crea que Franciaország no está enamorado —se muerde el labio—. Sí lo está, ¿verdad? Tú le... ¿has visto? ¿Estás seguro?

—¿Tú qué crees? Yo sí lo creo.

Aprieta los ojos.

—No te enfades.

—Es que... Vamos abajo y velo por ti misma, Ungarn —señala la puerta. Ella frunce el ceño.

—¿Que lo vea?

El pruso la mira a los ojos fijamente.

—Pues preguntale a Frankreich. ¿O tú tampoco confías en él?

La húngara suspira.

—Confío más en Ausztria que en Franciaország —le toma de los hombros y él frunce el ceño.

—¿Y confías más en el señorito que en lo que veas tu misma?

—Yo no he visto lo suficiente... —le pone una mano en los labios—. Pero confío en ti tanto como en Ausztria... —le mira a los ojos. Prusia la mira.

—Yo he visto llorar a Frankreich y he visto como le brillaban los ojos por un mensaje de móvil.

Hungría le pasa una mano por el pelo cariñosamente.

—Solamente estoy intentando protegerle... Yo... No puedo hacer nada, no puedo consolarle pero West no confiaría en mí... —la mira—. Ungarn, Frankreich estaba llorando ahora en la cocina y yo apenas entiendo por qué.

La chica le sonríe.

—Creo que entiendes mejor de lo que crees, eres bastante sensible.

El albino gruñe con desagrado porque esas son cosas de nena.

—Entonces... ¿Anglia no puede enterarse porque se enfadaría con Franciaország?

—Porque England siempre se enfada con Frankreich... Siempre le da la culpa de todo... El pensaría... Bueno, que Frankreich nos lo ha dicho a todos o algo así.

—Pues Franciaország lo ha dicho a mucha gente, nem? —se muerde el labio—. ¿Estás seguro que no puedo decirle a Ausztria que Egyesült Államok...

—Sí, pero England no lo sabe y no debe saberlo... Ungarn... Amerika me amenazó con matarte... Ya sabes lo que hizo en Libyen y en Irak... West lo medio sabe —la mira.

—Pero Ausztria NO sería capaz de decirle a nadie si sabe que Amerika va a matarme a m... ¿lo sabe?

Ja... Russland se lo dijo y yo... Un poco... Y creo que entiende algo, creo que Italien hablo con él o algo así.

—Y Ausztria... ¿sólo les falta convencer a Ausztria?

Italien debe saberlo también, es sorprendente como siempre sabe estas cosas... Entre los tres podéis convencer al señorito.

Hungría le mira a los ojos y sonríe un poquito.

—¿Qué me vas a dar a cambio, pastelito?

—A... Cambio... —se pone nervioso—. Puedo... Puedo pedirle a Frankreich fotos o algo así.

—Oh, no, no me interesa nada que pueda darme Franciaország —sonríe. El albino frunce el ceño recordando las fotos no destruidas.

Spanien... Dile a Spanien, las tenía guardadas para ti igual.

—Oh, gracias, pastelito... pero en realidad tampoco me interesa mucho nada que pueda darme Spanyolország, querido

Levanta las cejas.

—¿Entonces? —sigue incómodo con el tema pastelito pero a ella no le protesta porque en el fondo, muuuuuy en el fondo, que lo diga ella no le molesta tanto.

—Pues ¿tú qué crees que puedas hacer tú para convencerme? —parpadea—, porque aún no he dicho que sí.

—Pues... No lo sé Ungarn, ¿quieres detalles sobre Amerika? No tengo nada nuevo que ofrecerte —frunce el ceño sin entender, disculpa Hungría, es alemán.

—¿Cómo no vas a tener nada que ofrecerme?, tonto —le pone una mano en el hombro y se le acerca al oído.

—Pues es que no he ido a ningún sitio —se excusa, aunque se pone un poquito nervioso con la cercanía porque además sigue sin camiseta. Hungría sonríe, acariciándole el pecho.

—¿Qué tal esos cinco metros? —le susurra al oído. Prusia se ríe nervioso, entendiendo por fin.

—Espera —tiene una de... Esas ideas. Ella levanta las cejas.

—¡No he dicho que sí!

Was? —parpadea. La húngara le sonríe.

—Olvidalo, ¿a dónde vas?

—¿Recuerdas lo que dijo la chica esa en el restaurante? Frankreich en el piano blanco del señorito...—la mira con malicia—. Apuesto a que podemos ir a la cocina a devolverle el reto.

—A... ¿Devolverle el reto? No... No, no... Una vez sobre el piano fue suficiente, la segunda nos mata.

Nein! Nein! —niega con la cabeza—. Ahora no es con el señorito, es con Frankreich... en su cocina.

Hungría levanta las cejas.

—Ohhhhhh! Alice dice que Franciaország tiene un fetiche con la cocina —explica.

—Eh? —parpadea.

—Pues eso me acaba de decir.

—¿Crees que le dará igual entonces? —frustradillo. La chica se ríe.

—En absoluto... Me parece que es SU cocina —se ríe. Y Prusia le sonríe y le toma de la muñeca.

—Vamos.

—¡¿Ahora?! —sonrojada, pero va tras él.

—Ah... —se detiene y se ríe nervioso—. Eh... nah... era broma —miente. Hungría se da un golpe contra él.

—Ah... ¿Si? —decepcionada.

—Pues... están todos... quizás podemos esperar a la noche... o algo.

—¡Pero si ya íbamos!

—¡Pues tú dijiste!

—¡No dije nada! ¡Dije que quería que me convencieras!

—¿Que te convenza de bajar a la cocina de Frankreich?

—¡No, burro! De hablar con Ausztria.

El pruso se pasa una mano por el pelo.

—Bien... espera —vuelve al cuarto de Francia.

—¿Ahora qué? —regresa tras él.

—¡Espera! —pide desde dentro antes de que entre.

—¿Qué? —se asoma.

Prusia regresa con una corbata de Francia en las manos. Francia puede que le mate...

—Vamos.

Hungría vuelve a pasarle una mano por el abdomen, poniéndose de puntitas y dándole un beso en los labios. El albino se sonroja un poco y le devuelve el beso rápidamente, tomándola de las muñecas y tirando de ella, corriendo. Ella sale corriendo tras él, riendo tontamente.

El pruso baja hasta a la sala donde Francia e Inglaterra están besuqueándose... cruza de puntillas sin hacer ruido, pidiéndole a Hungría silencio. Se mete a la cocina y cuando ella entra, cuelga la corbata en la puerta.

Hungría se ríe bobamente (y en silencio) todo el camino y cuando cierra la puerta se sonroja. Él la mira sonriendo de lado un poco sonrojadito también y se le acerca para besarla otra vez. Ella le pone un dedo en el pecho y le sonríe.

—Recuerda que tienes que convencerme... muy, muy bien convencida —advierte sonrojándose más. Prusia traga saliva tensándose un poquito.

—No tienes que preocuparte, yo soy Awesome —súper confiado.

—Ah ¿sí? Vamos a ver si es cierto... —risita nerviosa, pasándole una mano por el pecho (ok... Prusia no puede salir sin camisa nunca más).

XoOXOoX

Romano duerme en el jardín a pierna suelta. España le mira y levanta las cejas.

Hey! ¿Qué haces?

—Mmmm... Bastardo... mmmm —se da la media vuelta. España sonríe y con una sonrisa de idiota se tumba a su lado, abrazándole. El italiano abre los ojos.

—Tengo frío —se le acurruca medio dormido y el español le abraza más.

—Es que estamos en el jardín.

—¿Qué coño hacemos en el jardín? —pregunta despertándose más.

—Shhhh, la siesta —cierra los ojos.

—Mmmm... —se le acurruca girándose hacia él y dándole un beso en el cuello, porque aún está medio zombi—. La chica de Francia no es una prostituta.

Sonríe acariciándole la espalda en el abrazo.

—¿No? que bien.

—Ella me ha dicho que no —cierra los ojos.

Francia cree que es Inglaterra disfrazado —suelta España, empezando a quedarse dormido también.

—Cre... ¿cree? —abre los ojos de nuevo—. Yo también creo que es Inghilterra disfrazado... —dormido.

—¿Cómo va a ser? —bostezo—. Inglaterra disfrazado... si es una chica.

Romanito se despierta un poco con el bostezo.

—Joder, Spagna, deja de moverte —le pega un poco en el abdomen y se acurruca más en él, sonriendo—. No sé cómo... chica... da miedo.

—Mmmm —protesta por el codazo, despertándose un poco más.

—Está enamorada de Francia —agrega como si tal cosa.

—Mmmm ¿sí? —se le vuelven a cerrar los ojos. Romanito bosteza y se da la vuelta, recargándose en el pecho de España.

—Shhh... Cállate ya —se van a quedar los dos dormidos muertos de frío.

XoOXOoX

Diez minutos más tarde... el cuerpo de Inglaterra entero tiembla... y se acaba el efecto de la poción. Lo bueno es que Inglaterra queda semi inconsciente un instante... pero cuando vuelve en sí no se entera de lo que ha pasado.

Francia no deja de besuquearlo con los ojos cerrados, hasta que se da cuenta de que no responde unos instantes y abre los ojos, viéndolo con el ceño fruncido y el pelo corto y la barba un poquito más larga de lo que habitualmente la tiene... todo un hombre.

—Ohh...

Inglaterra vuelve en sí, entrecerrando los ojos y buscándole de nuevo.

—Mmmmm... —le besa de nuevo, sonriendo malignamente, bajando la mano por dentro de sus pantalones y tomando al Big Ben entre sus dedos, como no...

Y el Big Ben debe estar súper feliz... porque seguro ella estaba súper feliz, pero como no se le nota no tenía que detenerse.

Francia entonces sonríe más, acrecentando la felicidad del Big Ben e Inglaterra suelta un gemido de esos que hacen historia con la mente demasiado embutida, sin esperarse eso. Y el francés piensa en lo mucho que extrañaba al Big Ben, pechos o no.

Respira entrecortadamente aun un poco... insisto, sin notar aun que algo va mal. Así que Francia hace unos cuantos movimientos magistrales más, asegurándose de que el inglés termine y lo note.

Bloo... —suelta y al oír su propia voz después de que Francia hace lo que sabe hacer, algo se conecta en su cerebro— ...dy hell —acaba, mirándole a los ojos. Francia le sonríe.

Angleterre —susurra.

Éste se lleva las manos a la cara notando la barba y sus facciones... y el pelo corto.

—La... poción...

El galo le acaricia la mejilla.

—Me gustas más así.

Inglaterra le mira asustado y muy tenso.

—No... No... No pueden verme —aprieta los ojos.

—Tranquilo... no están aquí —le sonríe.

—Pero... pueden venir —mira alrededor muy nervioso, incorporándose un poco.

—Shhh... Espera —le pone una mano en el pecho y le mira a los ojos— Vamos a mi cuarto.

Prussia ha subido antes —sigue muy nervioso.

—Calma... Voy a buscarles, ¿bien? Espagne ha salido al jardín porque Romain estaba ahí y yo le he pedido que me dejara un poco. Prusse no sé, pero no puede estar ocupando todos los cuartos de arriba —razona.

—No, no... Tengo que hacer más poción... —le toma de la camisa para que no se vaya. Él le mira a los ojos.

—¿Qué necesitas? — le pasa una mano por el pelo y luego un dedo por cada ceja.

—Agua... y las escamas de dragón... y... —aprieta los ojos—. Hay un bote con lo que sobro de ayer... por si esto pasaba, está en la despensa.

— ¿Entonces no tienes que hacer más? ¿Sólo tengo que traerte lo que sobró ayer? —pregunta besándole cada ojo.

France! Bloody hell! —sigue nervioso porque están ahí en medio. Se levanta y le levanta de paso mirando alrededor. El galo le acuesta de nuevo en el sillón.

—Si están por aquí, es mejor que estés acostado ahí y parezcas una chica, a que estés levantado y DEFINITIVAMENTE parezcas Angleterre.

—No! no! vámonos de aquí —hace fuerza para incorporarse de nuevo y se pone de pie, tomándole de la mano. El francés le aprieta la mano.

—Vaaale... ¿a dónde?

Mira a ambos lados y tira de él hasta la puerta de la cocina, la abre y encuentra a Hungría y Prusia sobre la isla del centro. Catatónico, sale de ahí corriendo, tirando de Francia y metiéndose dentro del baño.

Oh la la... —Francia se ríe mirando a Prusia y a Hungría un instante con las cejas levantadas, dejándose arrastrar afuera de la cocina, cerrando la puerta tras él sin que se den cuenta (creo), los otros dos. Besa a Inglaterra en cuanto están dentro del baño.

—Por la re... —empieza y se detiene en cuanto Francia le besa, claro.

El galo se separa después de unos cuantos segundos, riendo. Inglaterra tarda un poquito más en recuperarse.

— ¡Por la reina, por la reina!

— ¿Qué pasa? Calma, cher, calma —le pone una mano en el pecho— Quoi?

—Me han visto —aterrorizado.

— ¿Te ha visto quién?

— ¡Ellos! Pru... Prussia, creo.

Angleterre... no me jodas —se ríe un poco—. Nadie te ha visto hacer nada, Prusse dudo que supiera algo mucho más allá de donde tiene Hongrie los dos pechos...

Le mira a los ojos aún muy asustado.

—Es en serio... ¿tú has visto lo que hacían? —le pasa una mano por el pelo y le acaricia la mejilla. El inglés sigue respirando agitadamente y baja la mirada.

—Estaban en... la cocina...

Mais oui, en nuestra cocina —frunce un poco el ceño—. Me va a oír Prusse —sonríe. El otro sonríe un poquito con eso y Francia sonríe al verlo sonreír—. ¿Cuál es el plan?

Se pasa una mano por el pelo.

—Hay... hay un bote con el resto de la poción en la despensa.

—Bien, vamos a mi cuarto, esperamos un rato... Te relajas... Y ahora bajo yo por el resto de la poción— le besa rápidamente los labios— ¿bien?

What? No, no, no... No voy a salir de aquí... podrían... he tenido mucha suerte de que estuvieran ocupados, ni siquiera puedo asegurar que no me hayan visto —se tensa de nuevo. Francia le pasa una mano por el pelo.

—¿Podrías calmarte? Venga, vamos a mi cuarto. Yo reviso primero que no haya nadie, me niego a pasar una hora en el baño.

Inglaterra se muerde el labio y se da cuenta de que el sujetador se le está clavando, cosa mala. El galo le acaricia la cabeza de nuevo, sonriendo.

—Sólo son cuatro y dos están ocupados...

Abre la puerta porque sigue con el pomo en la espalda.

OK, ve...

El francés le mira con el ceño fruncido.

—No vas a irte ¿verdad?

—No puedo salir así con todo el mundo en la casa —replica.

—Eres capaz de salirte por la ventana o algo —sonríe—. Ahora vengo.

El inglés le "fulmina", sonriendo un poco.

—Lo haré si tardas demasiado.

Saca el labio de abajo haciendo mueca de tristeza. Inglaterra le empuja fuera y cierra la puerta detrás suyo.

Francia sale y se asoma a la cocina de nuevo, escuchando a Hungría y notando la corbata en la puerta, frunciendo el ceño ante la idiotez de Inglaterra al no notar el signo universal y EVIDENTE. Sale al jardín y ve a España y a Romano dormidos a pierna suelta (y congelados). Arruga la nariz y vuelve al baño, abriendo la puerta de golpe.

La puerta está cerrada con pestillo porque Inglaterra, que es muy listo, no... sabe lo que va a pasar en el cuarto, pero lo sabe perfectamente. Así que se ha quitado la ropa interior de mujer pensando que si luego no pasa… pues bueno, en el peor de los casos va a tener que volver al baño después de tomarse la poción para volver a vestirse... Y si pasa, pues al menos no le dará tanta vergüenza que le vea. Se está subiendo los tejanos otra vez con sendas prendas en los bolsillos traseros cuando oye a Francia fuera. Con mucho cuidado de no engancharse nada, se cierra la bragueta tomando la camiseta y poniéndosela de nuevo a toda velocidad.

—Auuuu... — se queja Francia del golpe que se ha dado al intentar abrir la puerta.

Inglaterra se acerca a la puerta poniéndose bien la camiseta y dando un par de saltitos para acomodarlo todo dentro de los pantalones.

—¿Qué haces, git? — pregunta sin abrir.

— ¿Tú qué crees que hago, idiota? ¡Intentar abrir la puerta! ¡Sal!

— ¡Demuestra que eres tú! —responde acabando de ponerse los zapatos, embutiéndose el sujetador y las bragas en los bolsillos para que no salgan.

—Sé que eres Angleterre, ¿no te parece buena demostración? —"indignado".

Levanta la barbilla frente al espejo, lamentado su barba de dos días, claro, esta mañana no se ha afeitado... e intenta peinarse, despeinándose de una manera diferente antes de abrir la puerta del baño con media sonrisita porque sólo ha pedido eso para molestar y ganar un poco más de tiempo.

—Todos te han visto y saben quién eres —sentencia tomándole del brazo en cuanto abre la puerta, "serio".

What? —se asusta automáticamente. El francés se ríe abrazándole—. Caíste .

Se tensa y frunce el ceño un poco.

Oh! Shut up! —"protesta".

"Whaaat?" —le imita riendo.

El inglés saca la cabeza un poco, mirando al pasillo.

Well, ¿dónde están? Y no es "guaaad" es "what" —le corrige aunque lo ha pronunciado perfectamente bien— la reina estaría escandalizada.

—Uy... Entonces estoy pronunciando justo como quiero —sonríe—. Prusse et Hongrie están... Bueno, y los otros dos están enfermándose de pulmonía en el jardín.

What? —parpadea ahora— What's the matter with your friends?

El galo le jala del brazo y lo saca del baño.

— Sólo están durmiendo. Sube a mi cuarto, te alcanzo en un minuto...

El inglés le mira un instante y luego mira las escaleras, yendo para allá. Francia le da una palmada en el culo, él da un salto y se lleva las manos a dicho lugar, asegurándose que no ha movido la ropa interior de su sitio en sus bolsillos… y el galo se gira al closet de la alacena para sacar una cobija.

Inglaterra sube mirando alrededor, tenso, abre la puerta del cuarto con cuidado metiendo la cabeza y al notar que no hay nadie entra corriendo. Francia sale al jardín y le echa la cobija encima a España y Romano, y unos instantes más tarde sube también

España sonríe en sueños, agradeciendo la manta y abrazándose más a Romanito, acurrucándose.

Inglaterra ha aprovechado para echar una meadita vertical, de esas tan geniales, en el baño del cuarto. Francia entra al cuarto y al inglés le da un infarto cuando le oye y esta aun meando, cerrándose los pantalones demasiado deprisa, pillándose un poco de pelo que va a acabar arrancado dolorosamente, pero él es un hombre y no llora.

Francia cierra la puerta y pone el pestillo. Inglaterra sale del baño mirándole. Levanta una botella de Champagne fría que saco de un minibar pequeño que tiene en la sala y el inglés levanta las cejas.

Allò —sonríe acercándosele.

He... Hello —vacila un poco.

Oh dieu... —se le acerca un poco nervioso también—. Está todo en orden, ¿verdad?

— ¿A qué te refieres? —pregunta mirándole.

—Al Big Ben —abre la champaña y el otro se sonroja de golpe.

Bloody wanker!

—Saca unas copas, s'il vous plait —pide abriéndose los botones de la camisa.

— ¿De dónde quieres que saque unas copas aquí arriba? —pregunta sonrojándose más al verle abrirse los botones. Apartando la mirada, incomodo.

—Pues de la mesita de noche, claro —explica.

El británico se acerca a donde señala y Francia aprovecha para quitarse los pantalones en lo que saca las copas.

Inglaterra se da la vuelta con tranquilidad y cuando le ve abre los ojos como platos dando un paso atrás, pegándose a la pared.

— ¿Qué haces?

—Me desnudo, obviamente —sin mirarle, sonriendo.

Se lleva una mano a los ojos cubriéndose.

— Eso es obvio... Why?

Francia le mira y levanta una ceja.

— Pues para tomar la champagne.

— ¡No tienes que estar desnudo para tomar champagne, git! —protesta aun tapándose los ojos.

— ¿Quieres que me vista de nuevo? —se le acerca. Él vacila. —Eso pensé —le sirve en una de las copas acercándosele mucho, mucho, invadiendo su espacio vital.

— ¡NO! ¡Si quiero que te vistas! —protesta demasiado tarde, quitándose la mano de encima de los ojos y sonrojándose mucho por la cercanía, desbocándosele el corazón. Vuelve a apretar los ojos.

—Pensé que estarías interesado en aprovechar la reaparición del Big Ben mientras te es posible, mon amour —le susurra al oído. El inglés tiembla y se sonroja más.

Wh... What?

—Sabes exactamente a lo que me refiero —le quita la otra copa de la mano y se la sirve. Inglaterra traga saliva y entreabre un ojo. Francia le da un trago a su copa, aun prácticamente recargado en él— ¿O no?

Se humedece los labios.

— Yo... creo que no.

—Ah non? ¿No sabes qué puedes hacer con el Big Ben que a ti te interese y a mí también?

—No... —miente histérico.

—Si quieres podemos NO hacerlo así, sólo que me temo que todos los que estén en la casa oirán tus tan masculinos gemidos —se pasa la mano por el pelo. El inglés se sonroja más y se le acelera la respiración.

— No... Pueden... no deben...

—Pues por eso sugería hacerlo exactamente al revés —se encoge de hombros— Además, claro que extrañaba al Big ben y me parecía que podíamos... celebrar su regreso.

Abre los ojos entendiendo y le mira fijamente a los ojos. Francia sonríe levantando las cejas sugerentemente. Inglaterra sigue con la respiración y el corazón súper agitados... se humedece los labios sin poder sonrojarse ya más.

—Estoy seguro de que no se te ha olvidado como hacerlo... —bromea el galo. El británico frunce el ceño.

Of course not!

—Puede que incluso, sólo por las circunstancias, te permita ser un poco bestia...

What? —se tensa más, pero lo pregunta en un tono sutilmente menos escandalizado y más flipado.

—Si no quieres, non —bebe un poco más.

Aprieta los ojos verdes sin saber cómo responder a eso. Francia sonríe porque siempre es divertido confundir al inglesito.

Shut up! —le empuja.

— ¡Pero si no he dicho nada! —protesta tirando un poco de Champagne.

El inglés frunce el ceño y sonríe un poco al notar que vuelve a tener fuerza, le empuja otra vez. Francia da dos pasos más atrás.

— Eh! Eh!

Sonríe más y vuelve a acercársele empujándole sobre la cama, muy fuerte.

— No sólo he recuperado el Big Ben.

Francia da un gritillo al sentir toda la fuerza de Inglaterra, cayendo dramáticamente sobre la cama. El inglés se ríe subiéndose a la cama de rodillas.

— Nadie se va a dar cuenta que hay dos hombres aquí si sigues gritando así —se burla.

—No me pegues —pide.

—No me pegues... No me pegues —se burla gateando por encima suyo y poniéndole las manos en el cuello como si fuera a estrangularle.

A... Angleterre? —un poco agobiado.

France —responde y aprieta un poco en su cuello. Él le mira a los ojos e intenta tragar saliva.

Inglaterra sonríe más al notar un punto de miedo, apretando lo justo para que tragar saliva sea incomodo, pero no para cerrarle la tráquea. El francés le mira tragando con dificultad, moviéndose un poco. Sonríe más, malignamente, le suelta de una mano tomando los pantalones de Francia que se ha quitado por ahí y le ata una muñeca.

— ¿Qué... qué haces?

—Atarte, obviamente —responde en el mismo tono que Francia ha usado cuando ha dicho "desnudarme, obviamente" atando la otra mano a los pies de la cama fuertemente.

—Querría que la sangre circulara apropiadamente en mis muñecas.

Yes? —le mira a los ojos— es importante querer cosas —sonríe asegurándose que los nudos están fuertes, poniendo las manos sobre su pecho.

— ¿Me das un beso? —pide mordiéndose el labio. Inglaterra levanta las cejas y la barbilla orgulloso.

— ¿Y por qué iba a hacer eso?

—Porque quieres...

—Mmmm... no, no lo creo —se apoya sobre su pecho tocando nariz con nariz. Francia se le acerca buscándole. Él se separa un poco.

— ¡Esto no es ser bestia, es ser cruel!

Se ríe.

Oh, poor little french.

—Pobrecito, claro —sonríe. El inglés levanta las cejas al notar el cambio y la sonrisa —Mira la cara que me pones... —sonríe más. Inglaterra frunce el ceño.

— ¿Qué es lo que te hace tanta gracia?

—Que tengas tantas ganas —le cierra un ojo, y quiero aclarar que Francia está súper feliz tratando de retomar el control y no parecer tan feliz como está— Quieres que te suplique, ¿verdad? Que te PIDA que hagas esto...

—En absoluto —vuelve a sonreír— ¿Para qué iba a querer que vuelvas a pedírmelo? — se sonroja un poco— ¡No me confundas contigo! —chilla más inseguro de lo que querría. El francés suelta una risilla.

— El que yo sea un pervertido no te excluye a ti de ser uno. — cierra los ojos— Te has sonrojado.

— ¡Que va! —protesta frunciendo el ceño.

—A ti ha de ser— se ríe un poquito más— Y ahora estás frunciendo el ceño —sin abrir los ojos.

—Está bien... Te crees muy listo con tus mentiras y suposiciones —se incorpora de encima suyo. El galo abre los ojos.

— ¿A dónde vas?

—Ya que no necesitas ver que hago para saber que hago... —sale de encima suyo.

— ¿A dónde vas? ¿A dónde vas? —levanta la cabeza mirándole.

Inglaterra le toma de la goma de los calzoncillos y tira de ellos hacia abajo, quitándoselos. Francia se sonroja un poquito, cosa extraña, especialmente por la falta absoluta de control.

A... Angleterre?

France —le mira con sus calzoncillos en las manos— estoy preguntándome que será mejor... ¿Atártelos a la cabeza —se los muestra— para que no veas nada... u obligarte a ver sin que puedas tocarme? —se separa de su alcance. El galo se muerde el labio mirándole atentamente sin decir nada— ¿Y bien? ¿Tú que dices?

Levanta las cejas.

— Si te digo que me tapes los ojos vas a obligarme a ver y viceversa. — sonrisilla.

—O quizás sea al revés, puesto que sé que pedirás lo contrario —sonrisilla de vuelta.

—Tapame los ojos —susurra sonriendo y yo reto a Inglaterra a que adivine exactamente qué es lo que no quiere Francia.

—O podría hacer ambas —plantea encogiéndose de hombros.

— ¿Cómo voy a verte y no verte a la vez? — jala los brazos mirando la atadura de reojo.

—Empezando por verme... Y acabando después con los ojos tapados.

Aprieta los ojos porque el plan no le gusta necesariamente, pero el que no le guste le... hace un poco feliz.

— Como sea, ¿podrías venir acá y hacerlo y no nada más contármelo?

—No. En eso consiste, en estar lejos —replica.

—No me gusta. Ven y abrázame —ordena mirándole con cierta sonrisilla... — Quiero un beso.

—Bien, también consiste en eso —sonríe más y traga saliva, sonrojándose un poco porque ahora viene la parte difícil. Francia frunce el ceño y le mira.

— Pues no va a gustarme —la Tour Eiffel difiere completamente. Inglaterra se quita el polo.

— También consiste en eso —responde con un poco menos de seguridad, sin mirarle y con el corazón acelerado... Pero muy decidido.

—No traes la ropa interior —nota inclinando la cabeza y mordiéndose el labio, pensando que las circunstancias son bastante favorables con todo y todo, y que se ve muy bien— No vas a poder hacer esto sin taparme los ojos, no te atreves.

Se levanta de la cama poniéndose de pie y dándole la espalda, quitándose los pantalones, bastante sonrojado, aunque agradece que este retándole en vez de avergonzándole.

Of course no la traigo, es ropa interior de mujer.

Francia le mira hacer todo el movimiento con una sonrisa.

— El culo lo tienes igual.

Se lo cubre con las manos, dándose la vuelta por inercia sin darse cuenta de buenas a primeras que esa es una terrible idea. (Lo siento, él lo intenta, pero es medio torpe).

—Oh... el Big Ben en todo su esplendor... lo recordaba más pequeño —miente sonriendo malignamente. El inglés se cubre sonrojándose más, apretando los ojos.

— ¡No seas imbécil!

— ¿Decirte que el Big Ben se ve grande es ser imbécil? —pregunta riendo, un poco más relajado ahora que siente que tiene el control.

La tour Eiffel sigue ahí en medio de ambos, muy, muy feliz, antes de que se me olvide describirla. Inglaterra se sube sobre la cama de pie y le pone el pie en la mejilla apretándole la cara contra el colchón.

— Decir que lo creías más pequeño, sí lo es.

—Aaaggh! Estoy jugando —protesta.

Sonríe y le quita el pie de la cara, poniéndolo sobre su pecho con una sonrisilla de superioridad mientras sigue cubriéndose con las manos.

—A mí me gusta el Big Ben —admite sin malicia esta vez.

Inglaterra se sonroja un poco y traga saliva, sentándose en la cama a su lado. Francia le mira.

— ¿Estás alargando el momento en el que TIENES que hacer algo? Insisto en que me beses...

Le mira.

— ¿Sabes? Se supone que vamos a MI ritmo y YO decido lo que hago... Sólo por eso... —se aparta un poco más y abre las piernas y... No voy a describir lo que va a ver Francia a continuación más que con la palabra "masturbación"... Lo bastante lejos para que no le alcance. (Onanismo... o na nis mo).

Y Francia no se pierde detalle, mirándole con la respiración un poco entrecortada.

— No... No te atrevas... —amenaza mientras todos morimos de la vergüenza menos él.

Inglaterra sigue con los ojos cerrados intentando ignorar que Francia está ahí para no morirse de la vergüenza también hasta que le oye hablar y se detiene mirándole con un poco de pánico.

—Si te atreves a dejarme así te juro que... —se revuelve un poco en su lugar. Él se le acerca con sus pantalones y se los ata en los ojos. Francia sonríe— Lo sabía.

En cuanto le tapa los ojos le besa para que se calle y vamos a dejarles solos... porque Inglaterra se avergüenza mucho... aunque claro que Inglaterra se avergüenza mucho siempre, pero aguanta más que Suiza, hay que reconocerle.

Y es que Suiza aguanta más que Austria le diga cabronadas. Inglaterra más fácilmente le da un golpe a Francia y lo manda a la mierda, pero... sexualmente… Suiza se hubiera largado a la primera.

Austria dice una cosita mal, una pequeña cosita burlona, y Suiza se detiene por completo. En cambio Inglaterra sabe que Francia le está ayudando cuando está en plan "no eres capaz" y que se burla porque está nervioso. Porque por supuesto, Francia se burla cuando no sabe que más hacer para defenderse y cuando le dice que no es capaz es para animarlo a que lo haga dándole un pretexto. E Inglaterra lo sabe... Y le cuesta, pero al final lo hace. En realidad se entienden muy bien, los demás ya podrían aprender de ellos.

Y es que después de todo al final Inglaterra es capaz de ignorar a Francia y Suiza se toma TODO demasiado en serio.

De hecho, Inglaterra, cuando lo nota burlón intenta humillarle más y Francia con todo, y todo, trata de más o menos controlarse porque en el fondo lo que quiere no es que se largue, sino que lo haga. Pero Austria y Suiza son más torpes, ambos. Austria no se detiene tan fácil y Suiza híper-reacciona a todo. En fin.


¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!