Epílogo
3 años después…
(POV Korra)
Y me veo aquí, parada frente al espejo observando mi figura: elegante y adornada. El vestido que estoy usando es realmente precioso. Asami efectivamente se esmeró en acompañarme a buscar algo que me hiciera ver dignamente. Un lindo vestido azul con cuello redondo, y la falda creo que es plisada, la verdad es que no entendía mucho de esas cosas, fue Asami quien se encargó de darme los detalles del estilo de ésta. Y es que en unos minutos más debo partir a lo que será mi titulación. Sí, al fin, soy profesora de educación física. Tanto que costó, tanto que luché por esto y ahora todo por fin ha terminado, y me siento más orgullosa que nunca. No cabe más alegría en mí, siento que en cualquier momento gritaré.
Pero vuelvo a suspirar otra vez, estoy nerviosa, no quiero tropezar al usar tacones ni menos hacer el ridículo frente a mis compañeros que me verán vestida de esta forma, ya que no es algo típico en mí.
Mi madre está golpeando la puerta de mi habitación, me dice desde el otro lado que el taxi que nos llevará a la Universidad está listo. Así que vuelvo a mirarme una vez más al espejo, me coloco un pequeño adorno en la muñeca de color dorado, modifico un poco el flequillo de mi frente y paso mis dedos por entremedio de mi corta cabellera, y es que durante todos estos años me quedé finalmente con este estilo. Y así tomo mi bolsito, del mismo color de mi pulsera, para salir.
Creo que mi madre me mira con asombro y mi padre me sorprende con una cámara fotográfica en mano.
– Papá ¿Qué haces? – pregunté con desgano.
– Te vez hermosa hija ¿Cómo no voy a sacarte una foto?
Atiné a sonreír cuando él mencionó: "diga whisky", no podía pelear por algo tan tonto como una foto de su hija vestida de princesita. Este es el día en que todos estamos contentos.
Subimos al taxi, mi padre se va de copiloto y junto a mi madre nos vamos en la parte trasera. Estoy comenzando a ponerme más nerviosa de lo normal y decido buscar algo con que entretenerme. Miro mi celular y comienzo a escribirle un mensaje a Bolin.
"Voy en camino… estoy nerviosa, pero ¡Somos profesionales!"
Y es inevitable, volver a pensar en él. ¿Vendrá? Después de todo es su hermano quien se está titulando también ahora. No lo digo por mí, aunque muero de ganas de volver a verlo. Han sido 3 años… Pero prefiero omitir aquello y no preguntarle nada a Bolin.
Llegamos al lugar de la ceremonia. Mucha gente estaba en la entrada, sacándose fotos con sus padres y amigos. Todos vestían elegantemente y como no, si más de un curso hoy se titulaba, entre ellas la carrera donde se encontraba mi amigo Bolin y la carrera de mi amiga Asami.
Cuando bajamos del automóvil y caminamos directamente a la entrada, un fotógrafo se nos acercó para sacarnos la respectiva foto, allí junto mis padres sonreímos ante el flash de la cámara.
– Bueno, acá los dejo… ¿Tienes sus asientos, verdad?
– Sí hija – contestaron ambos.
– Bien, los veré más tarde.
Y así los dejé para caminar hacia mis compañeros de curso.
Estaba todo completamente organizado, nuestro jefe de carrera nos dirigía en como debíamos entrar, donde nos debíamos sentar, etc. Y al otro extremo pude divisar a mis amigos. Los saludé con la mano y ellos no podían disimular su gran alegría, yo también me sentía orgullosa de ellos.
Y aquí me quedo esperando que pasen todas las habladurías formales de mis profesores y alumnos destacados. Y mientras solo escucho el bla bla bla de cada uno de ellos, yo empiezo a mover inquieta mi pie y encuentro lo que la tela de mi vestido es lo más entretenido del mundo.
Tengo miedo, debo reconocerlo, ahora se abren grandes puertas a lo que es la vida en verdad. La etapa de estudiar también fue una fase de diversión y no un cien por ciento de responsabilidad. Ahora la cosa es seria. Un horario fijo, trabajar, ganar dinero, y todo eso para vivir bien y claro, dentro de mis planes, viajar y cumplir mis sueños ya más adultos. Porque al final eso es en lo que nos estamos convirtiendo ahora, en adultos responsables dispuestos a dejar nuestra huella en el mundo, o por lo menos eso en algunos. Yo solo quiero demostrar mis enseñanzas a los que estén dispuestos a escucharme. No por nada desee ser profesora, quiero enseñar que el deporte es una rama fundamental en la vida de cualquiera.
La alumna destacada de la carrera terminó su discurso para los nuevos egresados y todos aplaudimos, lo que significa que a partir de ahora, comenzaran a llamarnos para entregarnos nuestro apreciado título. Y los primeros somos nosotros, los de Educación Física.
Escucho mi nombre junto con el de otros compañeros más. Me levantó como resorte de mi silla y comienzo a caminar, siento que las piernas me tiritan y que posiblemente en cualquier momento pueda tropezar de los nervios que me invaden, pero logro llegar sana y salva al escenario que se ha montado, con cortinas azules de fondo, con unas letras de "graduados" y flores a su alrededor y en las esquinas. Veo a mucha gente, veo a mis padres como me sacan fotos y sonríen orgullosos, mi mirada sigue viendo a toda la gente que nos observa. Veo también a mis amigos, allí ellos lucen radiantes también ¿Estarán igual de nerviosos que yo? Y mi mirada se dirige sin querer a quien tantos deseos tenia de ver.
Sí, él vino. Mako
(POV Mako)
Logré llegar a tiempo. Claro, después de cuanto período que no pisaba Ciudad República. No es que me haya olvidado por completo de donde provengo, pero es que entre terminar la facultad, mi carrera y mi nuevo trabajo, todo era viento en popa. Pero aun así me sentía vacío, había dejado muchas cosas en esta ciudad, en especial a ella. Y sé que en el fondo no me lo recrimina del todo, pero seamos sinceros, hasta yo mismo me decepcioné de ciertas promesas que al final ninguno de los dos pudimos o intentamos cumplir.
Lo único que conseguí yéndome a Ba Sing Se, es estudiar con los mejores maestros, titularme con excelencia académica y comencé a trabajar en uno de los mejores bufets de la ciudad y además de eso conseguí un corazón roto y solo, completamente solo. Y no es que no haya podido tener chance de conocer a alguien más, la verdad siempre tuve la esperanza de que en algún momento de la vida, Korra y yo pudiésemos tener una segunda oportunidad.
Y esta vez, no debía fallar en los planes que mi hermano había programado para conmigo y organicé todo con demasiada anticipación para no faltar a la titulación de mi pequeño hermano y menos al de ella. Por suerte o por esas cosas de la vida, o del destino, como ya hace un tiempo venia creyendo, es que a ambos les tocó precisamente el mismo día.
Llegué a la Universidad donde ellos estudiaban. Mucha gente vestía formalmente y los flashes de las cámaras abundaban. Me apresuré en poder entrar al dichoso lugar, en las ubicaciones que quedaran disponibles, cuando veo que todo está completamente repleto.
El escenario estaba frente a mis ojos. Y una sonrisa aparece en mis labios al recordar que hace un tiempo yo también me subí a algo parecido a recibir mi título. Me había graduado de Derecho.
Miré la hora en mi reloj – sí, el mismo que me regaló Korra hace años y que aún conservaba - y ya venía siendo hora de que la ceremonia diera inicio.
Mientras alguien daba la bienvenida y comenzaban a entrar los graduados y se sentía una típica música de graduación, yo la buscaba, pero divise primero a mi hermano y a Opal. No han cambiado para nada en estos tres años. Luego vi que entraba un pequeño grupo donde encontré a Asami. La verdad es que ella siempre ha lucido bien, es una mujer que sabe conservarse bien y a la altura de su elegancia.
Y en otro grupo más la vi. Korra.
No fue difícil encontrarla, y además de toda la charla fue fácil verla al momento en que ella y un grupo más de chicos subían al escenario a recibir su título. El problema era que no sabría con exactitud si ella lograría divisarme, ya que con todo el nerviosismo que me está invadiendo no quise acercarme más y opté por quedarme al final de toda la gente que estaba en los asientos con vista hacia los alumnos. Me sentía cohibido. Era como si de pronto llegase a invadir esta ciudad, me sentí un intruso de repente. Comienzo a sentirme culpable por todo el tiempo que pase lejos de acá. Se supone que yo iba a volver, que vendría a visitar a quienes eran mis amigos, mis conocidos, incluso mis antiguos compañeros de trabajos.
Ba Sing Se me consumió. Me maravillé con todas las cosas que esa ciudad me ofrecía. Por ser un buen estudiante y por ser amigo de Wu.
Escuché su nombre entonces y despabilé de todos mis pensamientos. Vi como seguía luciendo el mismo corte de cabello cuando nos despedimos aquella vez en el tren. Además de un precioso vestido azul, claro, el azul siempre ha sido su color y está mirando para todos lados con esa sonrisa única de ella. Está nerviosa, pero ahora queda estática y yo temo porque sé que está mirando en mi dirección. Me quedo petrificado y me cuesta respirar. Más culpa siento en este momento ¿Cómo dejé pasar tanto tiempo? ¿Por qué abandoné lo que siempre quise mantener a mi lado?
Es por eso que fuerzo todos los músculos de mi cara para poder regalarle una sonrisa. Lo logro, pero en ese instante un profesor o alguien dice su nombre en alta voz, ella da dos pasos y un señor vestido formalmente se acerca a su lado para darle un abrazo y entregarle el dichoso cartón.
Yo comienzo a aplaudir sin dudas. Ella se sonroja. A mí eso me mata.
(POV Korra)
Una vez recibido mi título, la sonrisa se queda pegada en mi rostro. Allí sale escrito mi nombre. Estoy completamente satisfecha y es que en parte no puedo despegar mis ojos de ese cartón porque la verdad, estoy muerta de vergüenza y no quiero mirar en dirección a Mako. Mi corazón late a toda velocidad y no puedo controlar mucho el temblor de mis manos. Lo único que pienso es que ya quiero que terminen de entregar los diplomas a nuestro curso y poder ir a sentarme, así al menos tengo la seguridad y el respaldo de la silla y no causaría alboroto alguno por todo lo que estoy sintiendo ahora.
Cuando la gente comienza a aplaudirnos, me percato de que ya era hora de volver a mi lugar y esperar ahora a que mis dos mejores amigos también recibieran su título.
Vuelvo a mirar hacia atrás una vez que ya estaba sentada en mi lugar y él no deja de mirar en mi dirección. Se nota el cambio que estos tres años le han hecho. Su compostura, su estilo, incluso su cabello. Vuelvo en mi dirección y espero a que siga la función de hoy. Que pase luego, quiero ir a casa de Asami, donde habrá una gran cena de celebración y después de eso su merecida fiesta.
Pero mi corazón está alborotado. De hecho estoy sorprendida de que haya venido, sí, se supone que su hermano es el que se gradúa. Se supone que es parte de su familia, sangre de su sangre y como mínimo debe estar a su lado en una fecha tan importante como la de hoy, pero aun así me alegra, me sorprende que haya venido. No había excusa alguna para faltar. Y sólo quiero mirar para atrás una vez más. Ver cómo ha cambiado. Como habla ahora, como interactúa con las personas. Aunque en el fondo me siento un poco dolida y celosa de su aparición. Y como no, si vino por su hermano, no por mí.
– Tonta – bufo de mal humor.
Cuando Bolin recibe su título y lo levanta en el aire el público ríe y yo igual. Su esencia no se pierde y apunta hacia el final de salón. Claro, ya pudo percibir a su hermano. Giro descaradamente sobre mi asiento para ver su reacción. Se nota orgulloso y aplaude con entusiasmo, vuelvo a mi postura y sigo aplaudiendo.
Y la jornada va avanzando y finalizamos con la entrega a los alumnos de robótica, en donde está mi amiga Asami.
Aplaudo como ritual ya de toda esta ceremonia y comienza a sonar la música en el ambiente, el locutor se para frente al micrófono y nos da las felicitaciones y unas cuantas palabras de buenas vibras para lo que se viene por delante.
Nos levantamos de nuestros asientos y caminos en fila hacia la salida donde luego saldrán nuestros padres e invitados para el reencuentro.
Pero de pronto todos empezaron a amontonarse y decidí caminar a toda prisa, empujando a la gente, era extraño que todos precisamente estuvieran entorpeciendo hacia donde quería llegar.
– Permiso – decía de mala gana.
Y sentí como alguien me sujetó fuertemente del brazo.
(POV Mako)
Atiné a salir rápidamente de todo aquel enrollo. La ceremonia había finalizado y seguramente un tumulto de gente estaría afuera esperando a los alumnos para sacarse fotos, saludar, abrazar y demás. Yo, sin pensarlo más, decidí ir en busca de Korra. Quería con todas las fuerzas poder felicitarla antes que todos. Que me perdone mi hermano, pero él entenderá mis razones. Siempre ha sido así. Lo bueno es que nunca ha sido rencoroso y los años lo han hecho un muchacho bastante maduro.
Me sorprendo ver que la gente se ha acumulado en la salida del recinto, esperando a sus hijos o amigos para poder felicitarlos seguramente. Y fue en una milésima de segundo que la vi tratando de pelear por salir de ese espacio. Sin pensarlo demasiado me acerqué a ella y logré sujetar su brazo. Ella me vio y yo sólo atiné a sacarla de ahí. Necesitaba algo de espacio y privacidad con ella.
Caminé y caminé hasta que decidí entrar a uno de los baños donde por suerte no había nadie. La hice pasar y luego de mirar que nadie estuviera cerca cerré la puerta y me quedé observándola. Tres años que habían hecho de ella una mujer maravillosa.
Eso sí, el silencio que estaba produciéndose entre nosotros me estaba poniendo nervioso. Ella no suele ser así. Solo me está mirando con asombro y con su boca entreabierta. Titubeante decido hablar.
– Felicidades… Korra.
Espero algún grito, algún regaño, pero nada. Aún sigue muda.
– Gracias – dijo al fin.
Lo que hizo a continuación me dejó aún más idiota de lo que ya me sentía. Sentirla cerca me trajo tantos recuerdos y ahora que me estaba abrazando pensaba que nunca más querría volver a soltarla. No quiero alejarme de ella.
– Eres tan bobo Mako.
– También te extrañé. – dije con una sonrisa bobalicona.
Ella dejo de abrazarme para luego darme unos pequeños golpes en el pecho.
– ¡Ve a ver a tu hermano! Él estaba ansioso por verte de nuevo. Tres años Mako. ¡Te fuiste tres años! Eres realmente un tonto. – sorbeto - ¿Cómo has estado? ¿Qué ha sido de tu vida? Te mandé tantas cartas y hablamos tanto por teléfono, aun así siento que no sé nada de tu vida en Ba Sing Se. Y a pesar de que nos vimos una que otra vez, bueno… - titubeó - ya sabes como resultó todo…
– Ya habrá tiempo para conversar – le sonreí.
Íbamos a salir del lugar, pero no pude resistir más y tomé su mano, la acerqué a mí. Dimos media vuelta y la apoyé contra la puerta del baño. Necesitaba y ansiaba con locura sus labios.
La besé, porque rayos, extrañaba todo. Y ella me estaba respondiendo. Pasó sus brazos por alrededor de mi cuello y respondía mi besos con feroces movimientos.
Pero necesitaba hablar con ella, contarle muchas cosas. Sobre todo por mi regreso a Ciudad República.
Alguien intentó abrir la puerta del baño y eso nos trajo de vuelta a la realidad. Ella respondió que ya saldría de ahí, que por favor esperara unos segundos nada más.
– Vamos. Iremos a casa de Asami a celebrar.
– Necesito contarte algo importante. – traté de aclararle lo más pronto posible.
Salimos del lugar y la chica que esperaba el baño nos miró con una cara muy extraña. Korra con su ya clásica forma de ser la miró con cara de pocos amigos y la chica no volvió a fijarse en nosotros.
Antes de seguir caminando hacia donde su familia la esperaba le dije de una sola vez.
– Vine para quedarme en Ciudad República, Korra.
(POV Korra)
Escuchar aquello me hizo inmensamente feliz. Y así me fui caminando hasta donde mis padres. Quienes me saludaron, me abrazaron y hasta un ramo de flores me entregaron para conmemorar este día. Una vez entregado eso, todos divisaron a Mako, algunos con sorpresa, mi padre con un rostro algo desconcertado, pero el más feliz de todo fue Bolin, que corrió hasta su hermano para darle un gran abrazo. Sentí algo en el corazón al ver esa escena. Bolin seguramente se sentía completo.
– Es bueno volver a verte Mako – habló Asami quien también se acercó para darle un abrazo.
Luego de todo el formalismo de saludar a nosotros los titulados y también al recién llegado, partimos en dirección a casa de Asami.
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La felicidad reinaba en este lugar. Mis padres mencionaban cada tantos segundos lo orgullosos que se sentían de mí. Además recibí muchos mensajes de felicitaciones de mis otros amigos. Y el día avanzaba. Mis padres habían dejado ya la casa para ir hacia la suya y nosotros así podíamos empezar a festejar de manera más alocada. Después de todo, una no se gradúa todos los días. Y ahora que me encuentro a solas un rato bebiendo algo de cerveza, escucho la música dentro de la casa y la risa de algunos es que me da por pensar en todos estos años que pasaron. La distancia que se formó con Mako cuando viajó a Ba Sing Se. Lo intentamos de muchas maneras, pero ninguno de los dos soportaba la distancia. Lo nuestro era tanto carnal como pasional. Los sentimientos estaban siempre presentes, pero yo lo necesitaba aún más.
– Korra – apareció él.
Me quedé observándolo. Lo que me dijo hace unas horas atrás aún estaba siendo procesado en mi cabeza.
– ¿Podemos conversar?
Asentí en silencio. Cada una de sus palabras me estaba reconfortando. Es cierto, él en verdad viene para quedarse. Me mira con esos ojos dorados que tanto extrañé y me dice que todo esto también lo hace por mí.
– Sé que es una locura, pero quiero. ¿Crees que las oportunidades se dan dos veces en la vida? Porque si es así, yo quiero tomarla.
Lo pensé un momento. No necesitaba pensar más al respecto. Una de las tantas promesas habíamos cumplido. Yo lo estaba esperando. Pero no quise dar una respuesta certera, quería probar a intentar algo que para nosotros fue clásico y el comienzo de todo. Lo miro a sus ojos y digo:
– ¿Cómo te llamas?
Mako sonrió con una amplia sonrisa en el rostro y tomó mi mano para darme un saludo.
– Me llamo Mako ¿y tú? – acariciaba mi mano y sentía como todo en la vida eran cosquillas.
– Mucho gusto Mako, yo me llamo Korra.
Si esta era nuestra segunda oportunidad yo también la tomaría.
Hola.
Esta historia era algo que tenía pendiente hace años a todos mis amigos y seguidores de Obra del Destino. Hice muchos amigos y conocí a mucha gente, tanto por la serie Avatar, como por este fanfic.
Y se que ha pasado mucho tiempo, pero les debía el final feliz para estos dos.
E incluso hasta el día de hoy sigo decepcionada con el final de Avatar Korra.
Pero como se que en algún momento hubo gente del fandom y del ship Makorra. Quise darle una sepultura hermosa a esta odisea que viví con este fic.
De antemano agradecer a todos los que pasaron por esta historia. A los amigos que quedaron y a los que se fueron.
Sean felices y nada pues. Sigo viva, pero es a otro fandom al que dedicó mi tiempo ahora. Aunque el makorra siempre fue espectacular en su momento y los fans de este ship eran sin duda hermosos y fieles.
Gracias totales.
Atte. Valsmile.
