Autora: StunningSunset
Traductora: nekoumori
Disclaimer: Ninguno de los lugares o personajes me pertenece, pertenecen a Masashi Kishimoto, y en caso de que haya un OC a StunningSunset.
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¿Realmente atraigo los problemas, verdad? Naruto, te juro que nunca diré de nuevo que eres un imán para los problemas.
Suspirando, Sakura se dio la vuelta en la cama. No se podía dormir.
¡Maldito Kazekage! ¡Sólo porque estoy dispuesta a morir por mis ideales no quiere decir que vaya a matar por ellos! ¡Especialmente no a Gaara-san!
Bueno. Aparentemente, no iba a quedarse dormida en ningún momento. Con un gruñido frustrado le dio un puñetazo a su almohada – sin chakra, por supuesto – y se puso en pie. A lo mejor un paseo bajo la luz de la luna la iba a ayudar. Siempre y cuando volviera antes que Yuka-san se despertara, no debería haber ningún problema. Con eso en mente, se puso un yukata corto y pantalones, se ató las sandalias, y saltó por la ventana.
Y luego se dio cuenta que las noches en Suna eran mucho más frías de lo que recordaba.
Temblando, pero sin estar dispuesta a volver a por una chaqueta todavía, se frotó las manos en el tejado de una casa cercana a la de Yuka. Tuvo que luchar las ganas de ponerse las manos bajo los sobacos mientras saltaba de casa en casa. Refunfuñando en voz baja, se concentró en crear una sólida capa de chakra sobre su piel. Con semejante manto de chakra, era fácil protegerse del frío, aunque pensaba que era malgastar chakra cuando podría haber cogido una manta antes de salir de su habitación.
Sintiéndose mucho mejor, dio vueltecitas en un baile improvisado, riendo mientras lo hacía. Realmente había mucha libertad en la noche, libertad que no iba a tener una vez saliera el sol de su cama en el horizonte.
Ahora sintiéndose mucho más feliz - empujar los problemas al fondo de su mente parecía funcionar a las mil maravillas – corrió tan rápido como pudo, riendo exaltada al sentir el viento cortarse contra su cuerpo. La sensación paró de repente cuando saltó entre dos edificios.
¿Qué coj-?
Algo la había envuelto con fuerza, bajándola hacia un edificio al lado de su camino. Con los brazos atrapados junto a su torso, no podía hacer nada sino esperar hasta que, una vez más, pudiera sentir algo bajo sus pies. Por su puesto no la iban a soltar.
"¿Quién eres? No eres un ninja de Suna."
Kami-sama, ¿podía ser la voz algo más monótona?
"No lo soy. Pero no estoy aliada a ninguna aldea. Soy una médico independiente."
"¿Una nuke-nin?"
"¡Iie! Simplemente no formo parte de ninguna aldea. Soy neutral." Explicó, manteniéndose quieta. Sabía que luchar le iba a hacer sospechar y posiblemente invocar su lado sádico.
El silencio se alargó hasta que la dejaron caer para que se pudiera sentar, pero no se le escapó el hecho que no la soltaron del todo.
"No puedo sentir ninguna mentira en ti, pero no puedes decir la verdad. Eres demasiado joven para tener todo el conocimiento requerido para ser médico."
"Hey, hey, no seas condescendiente. Soy mayor que tu, y hasta donde puedo ver, tú eres lo suficientemente bueno para ser un gran shinobi, así que dame algo de crédito y acepta que a lo mejor yo también soy buena."
Sintiendo una punzada en el pecho ante sus palabras, aunque debería estar acostumbrada a ser subestimada, lo que parecía ser la historia de su vida, giró la cabeza, haciendo pucheros.
"¿Puedes soltarme ahora, Gaara-san?" Susurró, con una bola de sentimientos en la garganta que siempre había estado enterrada en su corazón pero parecía que ahora estaban a flor de piel, preparados para explotar en cualquier momento.
"Hn. Aún no te creo." Dijo con intención mientras su arena volvía dentro de su calabaza. Ambos sabían que si quería , podía matarla en un instante, así que en realidad era una farsa que pudiera moverse libremente.
Tan pronto la arena se apartó de su cuerpo, dio una vuelta para quedar sobre su costado, dándole la espalda.
"No pasa nada, no te voy a forzar." Contestó ella, sintiéndose algo herida. "Aunque realmente desearía que alguien me tratara como a una persona normal, por una vez." Murmuró para si misma.
Gaara resopló.
"Eso es imposible."
Encogiéndose de hombros, se hizo acurrucó en posición fetal sobre el tejado, murmurando medio dormida. "Yeah, bien, pensaba que siendo ciega nunca iba a ver de nuevo, así que supongo que incluso alguien que no puede dormir puede soñar, ¿verdad?"
Bajo la luz de la luna, el sueño que la eludía le llegó, y pronto suaves ronquidos salían de su boca de manera regular. Sentado a su lado, Gaara se mantuvo quieto, observándola con metódica curiosidad. La chica era una anomalía.
Le gustaban las anomalías. A lo mejor jugaría un poco con ella.
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Susurros - susurros tensos, se dio cuenta - estaban interrumpiendo su muy necesitado descanso. Con el ceño fruncido, gruñó algo ininteligible y se movió un poco, satisfecha cuando los susurros pararon. Ah, paz. Y luego empezaron de nuevo, con más prisa. Su ceño se frunció aún más. Malditos susurros.
"¿Qué deberíamos hacer? Si se despierta, va a asustarse y luego ¿quién sabe qué hará él?"
"¡Ya, pero no nos la podemos llevar! ¿No ves que tiene arena alrededor de los tobillos?"
Sintiéndose frustrada, y como su descanso había sido muy efectivamente interrumpido, Sakura se levantó con el Ceño Fruncido Infernal™ en la cara.
"¡Mi descanso, maldita sea!" Gruño muy enfadada. Luego se giró hacia la derecha y, con lo que era un tono mucho más meloso, dijo. "Buenos días, Gaara-san. Espero que tu meditación no fuera interrumpida por estos tipos."
Los ninja a los que estaba señalando por encima de su hombro palidecieron y se quedaron en silencio esperando mantenerse en vida un día más.
Gaara solo asintió. El silenció se alargó.
"Y bien... No me puedo ir si no retiras tu arena, Gaara-san..." Dejó la frase a medio hacer. Con un poco de suerte iba a captar la indirecta.
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Un suave golpe resonó desde la ventana de la cocina. Levantando una ceja, Yuka se giró en su silla, solo para escupir el café por el suelo y, coincidentemente, las maletas que había dejado tiradas el día anterior. La silla de la cocina cayó al suelo cuando se puso de pie de un salto.
En la ventana, Sakura se rascó la cabeza tímidamente y la saludó con la mano con una sonrisa aún más tímida. Todo eso mientras colgaba cabeza abajo por los tobillos en medio del aire.
"Ano... Buenos días, Yuka-san..."
La kunoichi de Suna abrió la ventana, aún luciendo un poco en estado de shock. Por supuesto, le daba la culpa a la hora temprana y al hecho que el café que se iba a tomar para despertar había acabado en el suelo.
"¿Qué carajos? ¿Sensei?" Exclamó a meros centímetros de la cara de la niña.
"Hehehe... Es una historia algo larga. ¿Te importaría decirle a Gaara-san que realmente soy un médico independiente y que no quiero hacer daño a nadie? Me gustaría dejar de sentirme como un perro con correa."
Los ojos de Yuka encontraron los de Gaara. Incluso sentado sobre el tejado de su vecino parecía más peligroso que hombres más de do veces más altos y mayores que él.
"Eeeeeeh... Gaara-san... Eto... ¿Podrías soltar a mi invitada?"
El jinchuuriki la observó un momento con la mirada aburrida, con una actitud que indicaba claramente que todo le daba igual. Luego la miró de nuevo y la levantó de su precaria posición entre los dos edificios.
"Hn. Así que si que eres quién decías ser." Murmuró, fijando sus ojos color de jade en la peli-rosa.
"Hai, hai. Ahora que hemos confirmado eso, ¿puedes soltarme?" Preguntó Sakura sintiéndose cansada de colgar cabeza abajo. Se cruzó los brazos sobre el pecho, enfadada que no hubiera suelo y por lo tanto no pudiera dar golpecitos en el suelo con el pie con impaciencia. Por supuesto, si estuviera en el suelo, no sentiría la necesidad de hacerlo en primer lugar.
Gaara la ignoró y se fue llevándola a rastras, aunque tuvo la decencia de ponerla cabeza arriba, por lo menos. Sakura suspiró y esperó tener un largo día.
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"Sabes, el camarero está a punto de mearse encima. ¿No puedes bajar un poco el ura asesina? La mayoría de civiles no lidian bien con la sed de sangre."
Gaara se cruzó de brazos.
"Esa es mi aura natural." Dijo ácidamente.
Apoyando la cabeza sobre la mano izquierda, giró la cuchara apuntándolo de manera acusadora.
"Simplemente te gusta ver su reacción. ¡Por cierto, este helado está delicioso! ¿Quieres un poco?"
Dijo que no, pero ella aprovechó la oportunidad para meterle la cuchara en la boca, tan rápido que ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar. Como no había mala intención en sus acciones, su arena no se levantó a defenderlo. Con el ceño fruncido, se sacó la cuchara de la boca, notando como el postre se deslizaba por su garganta en una fría caricia.
El camarero y los demás clientes del café hicieron una mueca, esperando mientras aguantaban la respiración; la sangre de la chica iba a caer sobre ellos en poco tiempo.
Para su sorpresa, el demonio no aplastó la peli-rosa quien estaba sonriendo, inclinada sobre la mesa, con la cabeza ladeaba de manera adorable sobre sus manos.
"¿Ves? Está bueno, ¿verdad?"
Silencio. Silencio. Siiiiileeeeenciooooo.
"Eres rara."
Ella cayó de cabeza.
"Gah, ¡idiota! ¡Eso no es lo que se suponía ibas a decir!"
La cara impasible de Gaara se movió para fruncir el ceño.
"No me llames eso. Pinky (1)." Añadió, casi como si le hubiera ocurrido más tarde.
Una vena se hinchó en la frente de la pequeña cuando gruñó con voz peligrosa y una sonrisa sádica. "¡Oooooh, hasta aquí hemos llegado! ¡Nadie me llama Pinky, Tanuki!"
Una pequeña sonrisa maliciosa apareció en sus labios mientras la miraba. Aún con el hecho que ella estaba de pie y le había retado, su posición bajo ella no indicaba sumisión en lo más mínimo. Lentamente se puso en pie y se la miró con pereza.
"¡Vamos a aclarar esto en una pelea, Shannaro!"
"Hn. No te lo voy a dejar fácil, Pinky."
"Ya, bueno, estaría muy decepcionada si limitaras tus golpes, Tanuki. ¡Guíame!"
Discutiendo todo el camino, los do niños dejaron la cafetería, no prestando atención a la aliviada gente que dejaban atrás que se sentían como si acabaran de escapar el apocalipsis. En algún lugar de su mente, Sakura se preguntó cómo podía actuar de manera tan amigable con él, sabiendo que todavía no era el Gaara que había cambiado por Naruto. Y luego se preguntó, considerando su actitud en este punto del tiempo, por qué todavía no estaba muerta.
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La sangre manchaba la arena.
"¡Tenemos que pararle! ¡Va a matarla!"
Las gotas se hundían lentamente hasta que solo quedaba una mancha escarlata.
"Ya lo sé, maldita sea, pero ¿ cómo esperas que pare a nuestro hermano pequeño? ¡Vamos a ser nosotros los que muramos entonces!"
Los pies se esforzaban para encontrar apoyo en el suelo antes de saltar de nuevo con igual rapidez.
"Tío, ella me está perturbando. Esa sonrisa inocente en su cara está demasiado fuera de lugar."
El suelo se partió en una erupción de arena y tierra endurecida.
"Ahora me está perturbando a mi. Y nuestro hermano también."
La batalla estaba pasando mientras los hermanos miraban con incertidumbre.
"Ne… El rojo y el rosa son parecidos… De algún modo, creo que esto no pinta bien." Murmuró Kankuro, sintiendo escalofríos recorriendo su espalda.
¿Por qué, oh, por qué no podía su hermano pequeño bañado en su sangre ya? ¿Por qué parecía que estuvieran jugando? ¿Porqué todavía estaba viva?
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Ella era consciente que la estaban observando. ¿Cómo iba a no darse cuenta? A Gaara no le importaba en absoluto, así que a ella tampoco. Pero en medio de su diversión, un pensamiento entró en su mente con absoluta claridad mientras la lucha se acercaba a los hermanos.
¡Ahora!
Su cuerpo se movió por si mismo antes de tener tiempo de pensarlo. El senbon salió de su mano, con mortal puntería.
Con el más pequeño de los suspiros, Kankuro cayó al suelo, inmóvil, sin respirar, y lo más importante, con el corazón parado a medio latir en su pecho.
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Notas de la traductora:
Tanuki: mapache
(1): en esta ocasión, Gaara usa Pinky a modo de insulta hacia Sakura. Pinky es una palabra derivada de pink, que en inglés significa rosa (como su cabello). Vendría a querer decir algo como 'rosita' o 'cosa rosa' o algo así.
¡Y he aquí el siguiente capítulo! Puesto que este semestre solo tengo tres asignaturas y por lo tanto debería tener más tiempo libre para traducir, así que seguramente lo haga más seguido.
Voy a tratar de darme prisa con el siguiente, ya que este acaba en un punto ligeramente... vamos, que voy a darme prisita.
Muchas gracias a todos los que habéis dejado comentarios, realmente sois los que me dais ansias de seguir :)
Nos leemos pronto ˆˆ
