Quien completa el equipo 3/3
El pequeño Kirlia subió la mirada hacia el Gengar frente a él, o mejor dicho, la Gengar. Él la había reconocido de inmediato. Emocionado, Holly sonrió.
-Por fin te encontramos, Pris- le espetó.
-¡¿Qué?!- saltó Mikeas.
Los ojos de Priscilla se saturaron de lágrimas, y pronto comenzó a llorar. Avergonzada, se cubrió la cara y se dio la vuelta. Sin embargo Holly avanzó hasta ella y le dio un abrazo, emocionado. Él también se puso a llorar.
-¡Oh, Pris! ¡No sabes lo angustiado que estaba! ¡Pensé que nunca más te vería!- exclamó.
Ella se giró hacia él, desconcertada. Intentó alejarlo con una mano.
-¡Apártate de mí! ¡Ya no podemos ser amigos!- exclamó.
Holly retrocedió un paso, anonadado.
-¿Qué?
Priscilla apretó los dientes.
-Ahora pertenezco a otro amo. Vivimos en pueblos distintos. Ninguno de los dos tiene la libertad para ir a visitar al otro. Ya no somos nada, Holly. No sé por qué viniste, pero ya no podemos ser amigos.
-Pero… pero Pris…
La Gengar se giró hacia su nuevo entrenador: Geranio.
-Solo vete, Holly. Llévate a los demás.
Holly se quedó ahí, parado, sin saber qué hacer.
-¿No me escuchaste? ¡Por favor, no hagas esto más difícil de lo que ya es!
Holly quiso alegarle, pero no sabía qué decir. Ya se había esperado que no quisiera volver, pero nunca pensó que los despediría tan fríamente. Peor aun, podía sentir una tremenda angustia de parte de ella, y no entendía bien por qué. Tan confundido estaba que no notó otra mente acercándose. De pronto Mikeas pasó junto a él, lleno de rabia. Holly lo miró, mas no pudo reaccionar a tiempo.
-Pris- la llamó el Chandelure.
-¡No, Miki, ya les dije que se fue…
Pero al voltearse hacia Mikeas, Priscilla recibió una fuerte cachetada de su parte. Desconcertada, se llevó una mano a la cara enrojecida.
-¡¿Qué es todo eso de que ya no somos amigos?! ¡Viajamos todo el camino hasta aquí, nos infiltramos en esta estúpida fiesta y combatimos al tonto de tu entrenador, todo para poder verte! ¿Sabes por qué? ¡Porque queríamos ver que estuvieras bien! ¡¿Estás bien?! ¡Entonces regresa con tu tonto entrenador! ¡¿No estás bien?! ¡Entonces ven con nosotros! ¡Es así de simple! ¡No tienes por qué complicarlo con tus imbéciles niñerías! ¡Ya eres una pokemon completamente desarrollada, así que compórtate como tal!
Priscilla se quedó con la boca abierta. Holly y el público también, incluso Érica.
-Miki…- musitó Priscilla.
Mikeas resopló por la nariz, molesto, pero cada vez más calmado.
-¿Entones qué vas a hacer?- le preguntó- ¿Quieres quedarte con este sujeto?
Priscilla miró a su entrenador un momento. Luego volvió con Mikeas y Holly. Se notaba confundida.
-Pero… pero es mi entrenador- alegó.
-Entones esto es una despedida- afirmó Mikeas, algo brusco- ¡Eso era todo! Que te vaya muy bien, nos marchamos. Un gusto conocerte, Pris.
El Chandelure se hizo a un lado, mostrando que estaba listo para irse. Holly se quedó mirando a Priscilla un buen rato. Él estaba tan confundido como ella, pero comprendió que lo que decía Mikeas era lo más sabio. Tenían que decidir, eso era todo.
-Vinimos a despedirnos, Pris- le explicó- que te intercambiaran de repente fue muy abrupto, pero entenderemos si te gusta tu nuevo hogar.
Entonces Snisy surgió desde un lado de Holly.
-Habría sido una pena no poder decir adiós ¿No crees, señorita?
Holly lo miró de pies a cabeza. Se veía como nuevo. Miró hacia atrás, donde Rosa y el jefe se acercaban. También estaban de pie y en buenas condiciones. Luego miró más allá, hacia Érica, quien lo saludó desde la distancia, agitando su mano. En la otra llevaba una botella de súper poción. Holly le agradeció con un gesto y se volvió hacia Priscilla. En eso, Rosa y el jefe se plantaron junto a sus amigos.
-Así que esta es tu hembra ¿Eh? Ha crecido mucho, pero sigue igual de hermosa. No está mal- comentó el jefe.
Rosa parecía sorprendido por su tamaño.
-Ho… hola- saludó tímidamente- vaya que has cambiado, Pris.
Priscilla miró a los cinco, sin entender lo que ocurría.
-¿Y todos ustedes se las arreglaron para venir hasta aquí, solo para decir adiós?- alegó.
Holly sonrió.
-¡Claro!
-Eres una amiga apreciada- le aseguró Snisy.
-Eres una del grupo, te guste o no- reclamó Mikeas.
Priscilla se puso roja y sus ojos se llenaron de lágrimas de nuevo.
-¡Chicos! ¡No lo puedo creer! ¡Yo…
-¡Gengar! ¡¿Qué haces?!- exclamó Geranio, desde atrás- ¡Atácalos, son tus enemigos!
Priscilla y los demás se giraron hacia el entrenador.
-Pero son mis amigos- alegó ella-no puedo atacarlos.
Holly se giró hacia ella. Recordó el momento en que Priscilla intentó atacar a Sunny cuando su entrenador se lo ordenó. Se preguntó qué la llevaba a elegir una opción distinta.
Geranio se mostró contrariado, como si de pronto le dijeran que el agua era seca o el sol no da luz. Las cosas simplemente no eran así.
-¡Gengar!- exclamó Geranio.
-Me llamo Priscilla- alegó ella.
Geranio esbozó una mueca de desprecio y apuntó a Priscilla con su pokebola, pero entonces Holly se teletransportó frente a ella. Al ser un pokemon distinto de la que se encontraba registrada en la cápsula, esta no encerró a la Gengar.
-¡¿Qué haces?!- alegó Geranio.
-Pris, vinimos a despedirnos, pero también vinimos a asegurarnos de que estuvieras bien con como están las cosas- le explicó Holly, y entonces se giró hacia ella- ¿Quieres quedarte con este tipo? ¿Estás bien aquí?
Priscilla al principio no supo qué responder. Miró a Geranio, molesto y frustrado. Miró al grupo de invitados, que contemplaban todo como un espectáculo y comentaban, divertidos. Finalmente miró a sus amigos, que habían arriesgado todo para ir a verla una última vez.
-¿Estás diciendo que me fugue?- quiso asegurarse.
-Es una opción- le espetó el Kirlia- pero es algo que debes decidir por ti misma.
Geranio apretó los dientes.
-¡¿De qué hablas?! ¡Claro que no puedes fugarte! ¡Eres mi pokemon, mi propiedad!
Pero entonces Priscilla sujetó la mano de Holly, firme. El Kirlia la miró hacia arriba, sorprendido y algo ruborizado. Esta asintió, contenta de tenerlo ahí con ella.
-Quiero estar contigo, Holly- dijo, y él notó que de repente se le disparaban los nervios- ¡No quiero volver a pensar que no te volveré a ver!
Holly sintió que el corazón dejaba de latirle un momento. No podía creer lo que estaba escuchando.
-¡Pris!- exclamó- ¿Significa…
La Gengar asintió. Sin embargo, en ese momento fue envuelta en una luz, y de un momento a otro, desapareció. Holly miró hacia un lado, donde Geranio sostenía una pokebola, la pokebola de Priscilla. La había vuelto a encerrar.
-No sé quiénes se creen que son, pero no pueden venir a quitarme mis pokemon así como así ¡Váyanse de aquí o llamaré a la policía!
Mikeas apretó los dientes. La llama que le salía por la cabeza creció nuevamente, al menos al doble de su tamaño normal. Enfadado, avanzó amenazante hacia Geranio, pero Holly lo paró levantando un brazo.
-Aún no, podrías herir a Pris- le espetó.
-¡Pero…
-Cuando yo te diga- le espetó Holly.
Luego el Kirlia miró un momento a Snisy, quien también lo miró. Seguidamente se dirigió al Houndoom.
-Jefe, cuando te dé la orden, roba la pokebola del cinturón de este tipo.
El jefe sonrió con malicia y mostró sus colmillos.
-Será un placer.
Geranio se llevó una mano a las pokebolas.
-¡Oye! ¡¿Qué te crees?! ¡Eso sería un delito!
-Somos pokemon salvajes, tonto- le espetó Holly- no entendemos sobre reglas.
Pero entonces, unos cuantos sujetos se interpusieron entre los pokemon y Geranio.
-Alto ahí, pokemon callejeros. No les dejaremos hacer lo que les venga en gana con nuestro amigo- alegó un chico particularmente alto y fortachón.
Todos sacaron a relucir sus pokebolas, mostrando que estaban preparados para una pelea.
-Estamos listos, Holly- le espetó Mikeas- danos la orden y despedazaremos a estos tipos.
Holly miró a sus amigos, luego a sus contrincantes. La mayoría de las personas en la multitud no parecían estar dispuestas a meterse, eso simplificaba el conflicto. Solo tendrían que enfrentarse a unos cuantos de ellos para llegar a Priscilla. Dependía de él comenzar, tanto sus amigos como sus contrincantes estaban esperando a su primer movimiento.
~Solo espero que Snisy haya entendido mi señal~ se dijo.
En un parpadeo creó hojas mágicas a su alrededor y las arrojó hacia las manos de los entrenadores, para hacerlos soltar sus pokebolas.
-¡Ahora!- exclamó.
Los chicos se agacharon a recoger sus pokebolas, perdiendo segundos preciosos. Mikeas, Rosa, el jefe y Holly atacaron a los humanos con todo lo que tenían. Mientras tanto, Geranio se quedó detrás de sus amigos para curar a su Doublade. Rápidamente le dio un revivir y lo roció con una poción para darle fuerzas. El pokemon fantasma se recuperó rápidamente.
-¡Doublade, ve a ayudar a mis amigos!- exclamó Geranio.
La pelea entre el equipo de Holly y los amigos de Geranio fue confusa; había mucha gente y poco espacio. Algunos peleaban encima o debajo de otros, saltaban hacia el lado contrario y llevaban a sus contrincantes al suelo. Saltaban mordiscos, puñetazos, Pirotecnias de Mikeas y Hojas mágicas de Holly. Todos recibieron golpes duros, pero los intrusos atacaron más duro y consiguieron sobreponerse a sus contrincantes. En eso surgió Doublade, pero fue derrotado en un santiamén por las acometidas de Mikeas.
Geranio sacó al resto de su equipo y les dio un revivir a cada uno.
-¡Ustedes protéjanme mientras yo voy a esconder a Gengar!- exclamó.
Sin embargo no consiguió dar más de tres pasos, cuando se palmó el cinturón y notó algo extraño: solo había cuatro pokebolas, las correspondientes a los cuatro pokemon que había sacado para defenderse. Faltaba una. Faltaba su Gengar.
Miró por todos lados, desconcertado, hasta que advirtió al Weavile, apareciendo al otro lado de la pelea. Sostenía una pokebola en sus garras.
Holly acabó con el Frillish con una ráfaga de Hojas mágicas antes de separarse de la pelea para mirar a Snisy.
-¡Bien hecho!- exclamó.
Snisy inmediatamente sacó a Priscilla de su cápsula, y lo primero que hizo esta fue abrazar a Holly.
-¡Lo lograron!
-¡¿Cómo?!- exclamó Geranio.
Miró al Houndoom, a quien habían dicho que fuese a robar la pokebola. Geranio lo había tenido a la vista a todo momento por si acaso. Nunca notó al Weavile acercarse. Luego miró al Kirlia, quien sonreía victorioso. Entonces comprendió; había sido una treta desde el principio. De alguna forma le había dicho al Weavile que él iba a ser el verdadero ladrón, decírselo al Houndoom enfrente de Geranio había sido una trampa.
Geranio se agarró el pelo con las manos, desesperado.
-¡Devuélvanme a mi Gengar, malditos!
En eso, más entrenadores aparecieron desde la multitud, dispuestos a proteger a su amigo. Debían haberse armado de valor tras ver al primer grupo fracasar. Eran demasiados para el grupo de Holly.
-¡Nos vamos!- exclamó Holly- ¡Equipo, escabúllanse!
-Ah, eso fue en la…- iba a decir el jefe.
-¡Cállate, bruto!- lo cortó Rosa.
-¡Vamos! ¡Ya es hora!- exclamó Mikeas.
Todos echaron a correr entre las piernas de las personas. Snisy se movió como el rayo, sin problemas. Mikeas se abrió paso usando sus llamas para ahuyentar a quienes intentaban bloquearle el camino. El jefe tomó a Rosa de un mordisco y lo sentó sobre su lomo antes de echar a correr detrás de Snisy. Priscilla se hundió en el suelo como si se diera un clavado en una piscina, transformándose en una sombra. Ninguno pareció tener muchos problemas para huir de los humanos.
Holly intentó echar a correr tras sus amigos, pero sus piernas cortitas y poco entrenadas no mucho podían hacer. Era lento y no muy ágil. Podía teletransportarse, pero había tanta gente alrededor que no podía ver dónde terminaría si se arriesgaba a hacerlo. Así fue fácil para Geranio alcanzarlo con un paso largo, agarrarlo por el cuello y levantarlo en el aire para que no pudiera huir.
-¡Te tengo, maldito salvaje! ¡¿Crees que podías venir a robar mi pokemon?! ¡¿Creíste que me podrías ganar en mi propia casa?!
Holly intentó zafarse, pero Geranio lo apretaba muy fuerte. Tampoco podía gritar, dado que le apretaba la garganta. Tampoco podía teletransportarse, puesto que llevaría a Geranio consigo. Pensó que se quedaría sin aire, cuando de repente escuchó un golpe seco. Geranio se dobló por el estómago, lo soltó y lo dejó caer, pero en eso apareció Priscilla para agarrarlo en brazos.
-¡Holly!- exclamó, preocupada.
El Kirlia tosió, pero se encontraba bien.
-¡Pris! ¡Me salvaste!
-¡Claro que te salvé! ¡Tú me estás salvando! ¡No podía dejarte atrás!
Entonces Holly miró sobre el hombro de la Gengar, notó que Geranio se recuperaba de su golpe y se preparaba para atacarlos nuevamente, pero no le permitiría hacer eso.
Holly se separó de Priscilla con cuidado y se teletransportó al frente de la cara del entrenador fantasma. Lo tomó de las orejas para sujetarse y, aprovechando el momento de confusión, le cantó con una Voz cautivadora. El sujeto intentó llevarse las manos a las orejas, pero entonces Holly se colgó de su cuello y le dio un Beso en la mejilla, que le drenó de sus energías y se las pasó al Kirlia. El entrenador se cayó de poto ante la insólita sensación, y de pronto se sintió muy cansado.
Holly se paró en su pecho, comprobando que por un momento se quedaría quieto. Luego se giró hacia Priscilla, y advirtió que el resto de los pokemon de los invitados de la fiesta ya se dirigían hacia ellos para detenerlos. Tenían que irse YA.
-¡Pris, nos vamos!
-¡Sí!- exclamó esta.
La Gengar echó a correr y rodeó el cuerpo de Geranio. Le tendió la mano al Kirlia para que la sujetara y corrieran juntos, pero este, antes de poder dar un paso, cayó de rodillas.
Priscilla se detuvo frente a él, preocupada.
-¡Holly! ¡¿Qué te pasa?!
Pero no tuvo que preguntar más para enterarse. El cuerpo del Kirlia comenzó a brillar intermitentemente. Holly sentía que su circulación se aceleraba, sus músculos se contraían intensamente y su cabeza se sentía que iba a explotar. Ya había experimentado esos síntomas una vez en su vida, solo una vez: cuando evolucionó a Kirlia.
~Está pasando de nuevo~ comprendió.
Después de la pelea con tantos pokemon, a través de todos esos años, estaba destinado a suceder. Derrotar a ese humano había sido la gota que derramó el vaso, su cuerpo estaba a punto de evolucionar, y no sería a un Gallade.
Priscilla lo miró, de rodillas, sudoroso y con dificultades para respirar, mientras una turba de pokemon se dirigían a ellos para someterlos. Tenían que salir de ahí en ese mismo momento.
-¡Holly!- exclamó ella, pero el Kirlia no respondía. No podía.
Nerviosa, Priscilla lo tomó en brazos, lo puso sobre su lomo y se lo llevó flotando. Dio gracias a Arceus que mantenía esa habilidad.
El cuerpo de Holly brillaba intensamente, mientras este se mantenía paralizado por la evolución.
~¡No, por favor!~ pensó, desesperado~ ¡No ahora! ¡Aún puedo encontrar esa piedra! ¡Sé que en poco tiempo la encontraré! ¡Por favor, no evoluciones!
Sus músculos se contrajeron con más violencia. Su cabeza no paraba de dolerle, como si le martillaran directamente el cerebro. Pensó que se iba a desmayar.
Pero de pronto, su cuerpo se relajó. Dejó de brillar, dejó de doler, simplemente se desplomó sobre el lomo de Priscilla. Holly no pudo moverse mucho desde ese momento.
Nervioso, se miró la mano, luego el pecho. No tenía ningún cuerno ahí. Finalmente se tanteó la cabeza y encontró sus dos cuernos ahí, intactos. Seguía siendo un Kirlia. Tendría que haber evolucionado, pero no lo hizo.
Algunos pokemon volador los persiguieron, pero Priscilla los ahuyentó con Bolas sombras e hizo dormir a otros con Hipnosis. Pronto se perdieron en la oscuridad de la noche, donde el cuerpo oscuro de Priscilla se camuflaba.
-¡Holly! ¡Holly! ¡¿Estás bien?!- le preguntó ella, preocupada como nunca.
-Sí, sí, solo necesito descansar- indicó. Poco a poco iba recobrando las energías. En ese momento levantó la cabeza para mirar hacia el frente- vamos a esa plaza de ahí. Ese es el punto de encuentro.
-Entendido- dijo Priscilla.
Aún con un alboroto a sus espaldas, aterrizaron en la plaza y se escondieron bajo una estructura metálica puesta para que los niños jugaran. Todos se encontraban ahí. Ya nadie los seguía, pero los seguían buscando.
-¡Eso estuvo de locos!- exclamó el jefe- ¡Excelente pelea, equipo!
Rosa se sobó las heridas. Mikeas permanecía mudo, aparentemente confundido. Snisy sonreía victorioso. Cuando Holly y Priscilla llegaron, el Kirlia ya estaba casi completamente recuperado.
-Eso… ¡Eso estuvo espectacular!- exclamó Priscilla- chicos, no puedo creer que hicieran todo eso por mí. Son mis héroes, todos ustedes.
Todos le sonrieron y le aseguraron que no era nada, pero estaban tan cansados que el ánimo duró poco. Necesitaban recobrar energías.
Ya era de noche. Holly miró hacia atrás, a las calles.
-Nos siguen buscando. Deberíamos continuar, quizás escondernos en el bosque.
-Sí, estoy cansado- alegó Mikeas.
-Es prudente- comentó Snisy.
El grupo entero comenzó a marchar. Holly siguió a Priscilla de cerca, pero antes de abandonar la plaza, advirtió una silueta en el tobogán.
Extrañado, se giró y se encontró con Érica. La chica se hallaba acostada sobre la pendiente metálica, con la cabeza hacia abajo y los pies apuntando al cielo. Cualquiera habría estado incómodo en una posición así, pero ella se veía de lo más relajada. Lo más extraño de todo era que Holly no había percibido su mente, nada más la había visto por suerte.
Priscilla la miró.
-¿Es una amiga tuya?- inquirió.
-Ah…
Holly no supo qué responder. Érica no parecía haber reparado en su presencia, solo jugaba con sus cadenas doradas, pero de pronto se detuvo y estiró sus labios, como pidiendo un beso. Entonces Holly recordó que le debía algo.
-Vuelvo de inmediato.
Se acercó a Érica.
-¿Cómo llegaste aquí?- inquirió Holly.
-Ya te dije, me perdí.
-No, me refiero a…
Érica sonrió y mostró sus manos abiertas.
-Una chica no puede ir contando sus secretos.
Holly suspiró.
-Eres súper rara.
-Cuéntate una de vaqueros.
-¿Qué?
-Nada, solo vengo por mi recompensa.
Holly se rascó la sien. Se sentía incómodo haciendo algo así frente a la pokemon que le gustaba, pero una promesa era una promesa. Además, esa chica extraña los había ayudado.
Tenso, se inclinó sobre ella para darle un beso en la mejilla. Ella pareció disfrutarlo bastante, como una abuelita querendona con sus nietos.
-Gracias por ayudarnos allá. Me… me cuesta creer que haya humanos buenos como tú. Eres la segunda persona así que conozco.
Érica sonrió.
-Eres muy tierno, Holly. Quizás me perdí, pero me gustó haberte conocido. Ahora ve con tu novia, antes que cambie de opinión.
Holly se puso rojo, luego echó un vistazo a Priscilla.
-¡No es mi…
Pero al girarse de nuevo hacia Érica, esta ya no se encontraba ahí ni por ningún lado cerca.
Holly volvió de nuevo con Priscilla, confundido.
-¿A dónde se fue?- inquirió.
Priscilla no pareció entender.
-¿Quién?
Holly apuntó al tobogán, extrañado, mas pronto se dio cuenta que Priscilla parecía haber olvidado que había una chica humana en el tobogán.
-Eh…- miró una última vez hacia el tobogán. No había nada- no importa, vamos.
-/-/-/-/-/-
Cuando Holly abrió los ojos, notó que era de día. El jefe era el único otro despierto, pues le había tocado la última guardia. Miró a un lado, ahí estaban Snisy y Rosa. Miró al otro lado, donde estaban Priscilla y Mikeas.
~Lo logramos~ pensó Holly.
Casi no podía creerlo.
Poco a poco los demás fueron despertando. El jefe no tenía nada que reportar, no se habían visto humanos en el bosque. Tampoco se veían señas de que los hubieran estado buscando alrededor. Al parecer, de verdad los habían perdido.
Fueron a buscar bayas para el desayuno, el cual se zamparon. Ninguno se dio cuenta del hambre que tenían hasta que comenzaron a comer.
Todos masticaron y tragaron hasta quedar satisfechos, luego se relajaron, algunos incluso se dejaron caer de espaldas.
Entonces Holly comenzó a reír.
Los demás lo miraron, un poco extrañados al principio, pero no les fue difícil entender de dónde salía su risa. Pronto los contagió, y todos terminaron riendo.
-¡Vencimos!- exclamó Holly.
-¡Y cuando le quitaste la pokebola!- exclamó Mikeas a Snisy- ¡Nunca me olvidaré de la cara que puso!
Snisy se pasó una garra por la nariz, haciendo como que no le importaba, pero se notaba contento por la atención de todas maneras.
-¡Esa pelea al final! ¡Así se hace en las calles!- comentó el jefe, contento.
Rosa se giró a Holly.
-No puedo creer que pudieras comandarnos como si fueras un entrenador- le espetó- pensaba que eso era imposible, que un pokemon fuera un entrenador, pero tú lo lograste.
-Oh, no fue nada, ustedes hicieron todo el trabajo- intentó restarle importancia.
Pero entonces Mikeas y Snisy le dieron a la vez una palmada en la espalda, sorprendiéndolo.
-¡Oh, no te pongas así! ¡Lo hiciste fenomenal!- le reclamó Snisy.
-¡Sí, nada mal para alguien que se ve como niña!- comentó Mikeas.
Todos rieron, incluso Holly. Después de eso, Priscilla se puso de pie. Era difícil no notarla, dado que aunque técnicamente medía diez centímetros menos, su cuerpo había cobrado más volumen.
-Chicos, muchas gracias por venir y arriesgarse para rescatarme- los miró a cada uno- Los cinco han hecho un montón. Siempre recordaré su gesto.
-Ni lo menciones- alegó el jefe.
-¡Claro que íbamos a venir!- reclamó Mikeas, aparentemente molesto- ¡Obvio que tú habrías hecho lo mismo por cualquiera de nosotros!
-¡Claro!- exclamó Priscilla.
El Chandelure sonrió, y Priscilla se sintió con derecho de hacer lo mismo. Había tenido algo de miedo de hablarle desde que lo rechazó, pero en ese momento comprendió que no importaba. Mikeas había ido a salvarla incluso sin saber si ella quería volver, ella sabía que en cualquier momento podría hacer lo mismo por el Chandelure, porque eran amigos, y eso era lo más importante.
-Muy bien ¿Deberíamos volver?- los apremió el jefe, finalmente- mis chicos se ponen nerviosos si me ausento mucho tiempo.
Todos es pusieron de pie, excepto Holly.
-Yo…- dijo, antes de pararse de último- yo no volveré con ustedes.
Todos se giraron hacia él, desconcertados.
-¡¿Qué?!- exclamaron.
El Kirlia se rascó una mejilla.
-Lo he estado pensado por un buen tiempo, incluso antes de que intercambiaran a Priscilla. Por si alguien no lo sabe aún, mi entrenadora, Lia, cree que soy un Kirlia hembra y está empecinada en arrastrarme a concursos pokemon. Me hace ponerme vestidos y bailar, y espera que algún día me convierta en una Gardevoir. Ella me usa… me usa como una muñeca, y ya estoy harto- apretó los puños, su mirada perdida en algún lugar del suelo- no la odio, pero no voy a permitir que esto siga. Desde este momento, yo seré el dueño de mi vida. Seré un pokemon salvaje… digo, libre.
Rosa, el jefe y Snisy se lo quedaron mirando boquiabiertos, mientras que Mikeas y Priscilla asintieron, como si hubieran estado esperando ese momento.
-Yo ya no tengo a dónde ir- indicó la Gengar- mi entrenador es Geranio, no Marcial, y acabo de huir de él. Supongo que también soy un pokemon libre. Podemos… podemos ser libres juntos.
Holly sonrió.
-No me gustaría nada más en el mundo- le espetó.
Mikeas miró al suelo, pensativo. Rosa y Snisy se miraron.
-Pues… yo regresaré con mi entrenadora- indicó Rosa.
-Y yo con el mío- agregó Snisy.
-Yo tengo que regresar con mis chicos- les recordó el jefe- Holly, Priscilla, ustedes son bienvenidos en la jauría. Quizás podríamos encontrar un par de costillas por ahí y pegárselas…
-Gracias, jefe, pero creo que hemos tenido suficiente de ese pueblo- lo cortó Holly- ¿No crees, Pris?
La Gengar sentía que Holly le leía la mente. Sonriente, asintió.
-No puedo esperar a alejarme de ese lugar- indicó.
Snisy se rascó las plumas de la cabeza con una garra.
-Entonces… esto es una despedida- supuso.
Holly apretó los dientes, triste. Quería alejarse de ese pueblo porque ahí estaban Lia y Marcial, personas que él y Priscilla querían evitar, pero eso no significaba que estaban bien dejando a sus amigos detrás. Mikeas, Snisy, Rosa, el jefe, Fausto y todos los amigos que habían hecho ahí, los guardarían por siempre en el corazón.
Holly fue y los abrazó a cada uno. Priscilla también abrazó a Snisy. Luego se detuvo frente a Mikeas, insegura, pero este extendió los brazos y ambos se apretaron con cariño.
-Miki, perdón por lo que dije antes- le espetó ella- eres inteligente y empático, y sin duda eres el mejor cabezota que haya conocido.
Mikeas suspiró, aún un poco afectado, pero al final sonrió de oreja a oreja y le dio unas palmaditas en el hombro.
-Y tú eres una buena chica, Pris, quizás la más divertida y valiente que he conocido. Te extrañaré.
-¡Y yo a ti!
Holly se preguntó por qué razón Priscilla se disculpaba, pero percibió varios sentimientos encontrados entre ambos fantasmas, lo suficiente para indicarle que mejor era no meterse en ese momento.
Luego de que todos se despidieran, ambos grupos se separaron: por un lado quedaron Holly y Priscilla, mientras que por el otro lado se paró el resto, o ese era el plan. Sin embargo Mikeas se quedó al centro.
-Miki, ya nos vamos- le espetó Snisy.
-Oh, no, yo tampoco iré con ustedes- indicó el Chandelure.
-¡¿Qué?!- exclamaron los demás.
Mikeas se encogió de hombros.
-Bueno, con todo esto de Holly y Priscilla, me di cuenta que yo también podría aprovechar para irme del pueblo. Mi entrenadora no está por aquí cerca, y no es como si la necesitara.
-¿Estás seguro, Miki?- le preguntó Holly.
-Sí, además…- Mikeas miró un momento a Priscilla- creo que me falta crecer ¿No crees? Explorar el mundo, expandir mis horizontes, aprender a apreciar a la gente a mi alrededor, se podría decir. Creo que será mejor para todos.
-¡Sería fantástico! ¡Ven con nosotros!- le espetó Holly, mas Mikeas negó con la cabeza.
-No, iré por mi cuenta. Quiero empezar de cero en un lugar lejano, quizás conocer a otra Chandelure o una Lampent… además, odiaría interponerme entre ustedes dos. No saben lo aburrido que se siente ir tocando el violín en un viaje.
Holly y Priscilla se pusieron rojos. Se miraron el uno al otro un momento, pero de inmediato desviaron la mirada, tímidos. Los demás se echaron a reír.
Finalmente Mikeas miró a Snisy, a Rosa y al jefe.
-Chao, Snisy. Fue un gusto conocerlos, Rosa y jefe. Quizás los visite algún día, pero no cuenten con ello.
Snisy levantó una garra, algo triste, pero contento por él. Holly carraspeó para hacerse notar.
-Entonces declaro la misión como un éxito. Snisy, jefe, Rosa, Miki, Pris: aunque nos separemos, recuerden que siempre seremos un equipo ¿Entendido?
Los demás parecieron emocionados por la idea.
-¡¿Un equipo?! ¿O sea que tendremos un nombre de equipo?- exclamó Rosa.
-Una manada en espíritu. Eso suena como algo que pueda contarle a mis futuros cachorros- comentó el jefe.
-¿Y qué nombre se le ocurre a nuestro líder?- preguntó Snisy a Holly.
Este se habría mostrado sorprendido y habría hecho como que rechazaba la idea, pero sabía bien que era el líder, le gustaba y sabía que a los demás también les gustaba.
-¿Qué tal "Los liberados"?
Mikeas se echó a reír.
-¡Los liberados! ¡Qué nombre más ridículo!- exclamó- ¡Me encanta!
Los demás también mostraron su aprobación.
-¡Los liberados!- exclamaron a la vez.
-¡Los liberados!- rugió Priscilla, emocionada.
-Los liberados- musitó Holly- entonces, con nuestro nombre establecido, doy por terminada la primera y última junta de nuestro equipo ¡Liberados: pueden retirarse, y que sean felices en sus vidas!
-¡Sí!- exclamó Rosa.
-A ti también, Holly- le espetó el jefe.
-Ha sido un viaje entretenido. Gracias por todo, chicos- comentó Snisy.
Los tres se marcharon. Entonces Priscilla y Holly se giraron hacia Mikeas. El Chandelure miraba al suelo, pensativo.
-He aprendido mucho de ustedes dos. Siempre los llevaré en mi corazón- aseguró- hasta nunca.
Con eso, dio media vuelta y se marchó hacia las montañas.
Holly y Priscilla vieron a sus amigos marchar. Luego se miraron el uno al otro, sonrientes, y se fueron por su lado.
-/-/-/-/-/-
Ya era hora de almuerzo, pero aún no tenían noticia de Holly. Casi había pasado un día entero desde la última vez que Lia lo vio.
La muchacha estaba sentada a la mesa, mirando su plato. No hacía nada, no tenía ganas de comer, solo podía pensar en su perdida Kirlia. Sus padres y Libra comían e intentaban unirla a la conversación, pero la chiquilla contestaba con monosílabos o evitaba los temas.
De pronto alguien llamó a la puerta. Antes que cualquiera pudiera reaccionar, Lia se paró y fue a contestar.
-¡Lia, espera!- le pidió su hermano, pero la muchacha estaba muy nerviosa para escucharlo.
Cruzó la distancia hasta la puerta principal, la abrió de golpe y miró a la figura frente a ella, pero no era Holly, sino una panza de dragón azul. Era el Hydreigon de su hermano, se veía agotado y lleno de barro.
-Lo siento, señorita, pero no he conseguido encontrar a su pokemon- le espetó.
-¡Hydreigon!- exclamó Libra.
Lia se hizo a un lado para que Libra pudiera atender a su dragón. Todos sus compañeros habían regresado antes, a distintas horas de la noche, con las manos vacías. Él era quien se había quedado más rato buscando, pero también en vano.
-Siento fallarle, amo.
-Descuida, chico. Sé que diste lo mejor de ti- Libra resopló, haciendo una mueca molesta- todo es culpa de ese endemoniado Kirlia.
-¡Libra!- exclamó Lia.
-Lo siento, lo siento. Es solo… creo que estamos todos alterados- intentó excusarse.
Lia agachó la cabeza, apesadumbrada. Libra, sintiéndose mal, posó una mano sobre su hombro.
-La encontraremos, descuida- le espetó- se me ocurren un par de ideas.
Lia lo miró, interesada.
-Pero después te las cuento. No lograrás encontrar a Holly con el estómago vacío, así que siéntate y come ¿Sí?
Lia suspiró, pero accedió e hizo lo que su hermano le decía. Sus padres le dirigieron una sonrisa de agradecimiento por conseguir que su hermana almorzara.
~Creo que deberé involucrarme personalmente~ pensó~ no escaparás de mí, Holly. No te creas tan listo.
