Llevo una temporada que se me olvida contestar a los reviews sin cuenta. Lo siento, simplemente se me olvida. Pero quiero que sepáis que obviamente también los leo y me hacen ilusión.
A Daniela: Gracias por la corrección. A veces se me olvida lo que yo misma he escrito :S El nombre de la bebé es Claire, ya está corregido. Me alegra que te gustara y que también sientas que la serie vuelve a mejorar.
No sé si os esperábais esto que va a ocurrir o no, aún así espero que os guste. Este capítulo no está recomendado para menores de 16 pero, como siempre os digo, haréis lo que queráis.
Disclaimer: "Puedo escribir los versos…" es un fanfic basado en la serie Bones. Booth, Brennan y el resto de los personajes mencionados son propiedad intelectual de su creador, Hart Hanson, de la antropóloga forense Kathy Reichs y de la cadena Fox. Yo no intento violar las leyes de copyright, ni obtengo ningún tipo de remuneración económica por escribir esto. Sólo escribo para divertirme y con la idea de compartirlo para que más gente lo disfrute.
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Capítulo 26: Algo que pedir
A veces se preguntaba por qué no se lo había dicho. Pero en realidad lo sabía. Tenía miedo, como siempre que las cosas se ponían serias en su vida. Pero había algo que tenía que pedirle a él, que la quería tanto, a quien quería tanto. Algo que, si no se lo decía, la estaría reconcomiendo por dentro. Algo que, de hecho, la reconcomía.
Agachó la cabeza y miró su vientre, aún plano.
-Lo hago por ti, mi niño –susurró-. Por ti y por tu padre.
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-Vale, ¿dónde está el truco? –preguntó Booth acabada la cena.
-¿El truco? –replicó, confusa.
-Sí. A ver, Huesos, paso a por ti al laboratorio y me dicen que ya te has ido a casa, llego y te veo en ese camisón tan… con esa bata tan fina encima –los ojos del agente la recorrieron de arriba abajo y Brennan no pudo evitar sonrojarse intensamente-. Y has cocinado mi comida preferida.
-¿Te gusta? –preguntó, señalando con la cabeza el plato.
-Sí –dijo Booth, devorándola con la mirada.
-Me refería a la comida.
-Ya, pues yo no.
Brennan sonrió, aún con las mejillas ardiendo intensamente.
-¿Eres consciente de lo que me provocas cuando me miras así mientras llevas ese traje? –preguntó la antropóloga acercándose a él, y sentándose en su regazo, mirándolo como si fuera una presa a la que acechara-. Siempre he sentido algo por los hombres en traje, sobre todo desde que te conocí–susurró en su oído-. A veces me pregunto cómo aguanto para no saltar encima de ti y llevarte al sofá de mi despacho cada vez que vienes a recogerme –Booth iba a contestar cuando sintió aquellos labios silenciándolo. Sabía que su compañera lo estaba desviando de lo que le quería preguntar, iba a separarse de ella para preguntarle qué ocurría pero sintió la mano izquierda de Brennan acariciando su estómago bajo la camisa y sus dientes mordisqueando su oreja y no pudo más que gemir-. Tú y sólo tú haces que me sienta así –susurró en su oído mientras cogía la mano derecha del agente y la bajaba a su entrepierna, haciendo que se introdujera bajo sus bragas-. Tócame, Booth –rogó, frotándose contra él.
Booth sintió que cualquier pensamiento coherente se evaporaba cuando comenzó a acariciar los húmedos pliegues de su compañera. Desde que ésta estaba embarazada parecía tener una pasión insaciable, mayor aún de lo habitual. No era que él se quejara… pensó, acariciándola con más rapidez.
-Mmmm… sí, Booth, ooooh, sigue así, mi amor… -jadeaba Brennan. Se sentía cercana al orgasmo mientras los expertos dedos del agente aceleraban su ritmo-. Estoy a punto de… -Booth acarició con algo más de fuerza su clítoris y eso bastó para que explotara, gritando su nombre-. Gracias, mi amor –susurró exhausta mientras apoyaba la cabeza en su hombro-. Necesitaba desahogarme.
Booth la miró con ojos como platos ante la injusticia.
-No puedes aparecer con ese camisoncito tan… pequeño, apretarte contra mí y gemir de esa forma y esperar que yo…
Brennan lo calló con un beso, se incorporó y se colocó frente a él.
-¿Necesitas estimulación? –le preguntó, como si le hubiera preguntado si quería leche con el café. Booth señaló su erección con la cabeza-. No te preocupes, me ocuparé de eso más tarde –dijo con aquella sonrisa ladeada que hacía que Booth supiera que estaba en problemas, la clase de problemas que Booth adoraba. Dejó que la bata se deslizara por los hombros hasta el suelo y la empujó con el pie al otro lado de la habitación. Deslizó las manos por los costados hasta las caderas y las subió hasta los pechos, acariciándolos suavemente-. ¿Te gustan mis pechos? –preguntó al agente. Booth asintió, hipnotizado-. ¿Querrías verlos? -¡Vaya pregunta retórica!, pensó Booth. Quería verlos. Y tocarlos. Y lamerlos y chuparlos y morderlos hasta que ella volviera a gritar. Preferiblemente su nombre. Aunque un "¡Oh, Dios mío!" también le valdría. Asintió y Brennan descendió lentamente un tirante del camisón para después hacer lo mismo con el otro. Bajó lentamente el camisón hasta tenerlo a la altura de la cintura, dejando sus pechos a la vista.
No era la primera vez que veía los pechos de una mujer y desde luego no era la primera vez que veía los pechos de Brennan. Pero se sentía tan estupefacto y salido como si fuera un adolescente ante su primer par de tetas.
La antropóloga comenzó a acariciarlos ante Booth, complacida por la tirantez que se apreciaba en los pantalones del agente.
-Ven aquí –rogó el agente con voz ronca.
-No –sonrió ella, con ánimo de torturarlo un poco más. Bajó la mano y se subió el camisón, acariciándose entre las piernas. Booth se sentía a punto de explotar.
-Huesos… -rogó, frotando inconscientemente su entrepierna con la mano derecha.
Brennan se acercó a él y se colocó sobre sus piernas. Booth la agarró de la cintura y hundió la cabeza entre sus pechos, inhalando su aroma. Descendió la cabeza lentamente, acariciando su vientre con la nariz.
-Booth, tócame.
-Ya lo hago.
Brennan decidió cambiar de táctica.
-Bésame.
Booth se separó de ella y la besó con pasión en los labios mientras las manos de la antropóloga desabrochaban su camisa y se la quitaban. El agente descendió la cabeza y tomó uno de los pechos con su boca, lamiendo los pezones.
-Mmmm… Booth –gimió, moviendo inconscientemente las caderas contra la erección del agente.
-Para, por favor, Huesos, o esto terminará antes de que empiece de verdad.
-Mmmm… no lo creo, Booth –ronroneó-. Siempre has tenido una resistencia increíble- y tras decir esto se arrodilló en el suelo frente al agente, le desabrochó el cinturón y los pantalones, liberando su erección para después agarrarla con mano firme.
-Huesos, esperas de mí más de lo que debe… ¡oh, joder! –no pudo evitar decir Booth al sentir la lengua de la antropóloga en la punta de su pene. Brennan se rió, como siempre que perdía el control-. Vale –trató de tranquilizarse-, voy a pensar en alineaciones de fútbol.
-¿No prefieres concentrarte en esto? –preguntó Brennan con una mirada traviesa, introduciéndose su miembro en la boca. Booth no pudo evitar bajar la mirada y el visual casi acaba con él.
-Huesos, para, por favor, quiero… Mmmm… -jadeó. Estaba a cien y cada vez más cerca del orgasmo. Pero quería…-. Huesos, quiero estar dentro de ti y hacer que grites hasta que quedes afónica –susurró con pasión.
Brennan gimió ante sus palabras y la vibración en su pene hizo que casi perdiera el control. Se separó de él y Booth la subió a la mesa, apartando los platos con el brazo, tirándolos al suelo.
-¡Los platos! –dijo la antropóloga con los ojos abiertos por la sorpresa.
-Prometo recogerlo luego, cariño, pero después de todo lo que has hecho no puedes pedirme que piense en eso –susurró Booth en su oído mientras la reclinaba completamente. Volvió a besar sus pechos y mordió sus pezones mientras Brennan jadeaba.
-Booth… por favor, por favor… -gemía Brennan.
-¿Qué quieres, Huesos? –preguntó provocador.
-Te quiero dentro de mí –dijo la antropóloga. Booth asintió, al borde del descontrol y se quitó los bóxers, entrando rápidamente en ella. Quería hacerle el amor despacio, con calma, pero había perdido la cordura. Brennan desnuda, completamente abierta a él, sonrojada, con los pezones erectos y brillantes por sus atenciones… No iba a durar lo suficiente, pensó mientras la embestía.
Llevó una mano a su clítoris y lo acarició a la vez que se corría, rogando por que ella también alcanzara el éxtasis.
-¡Boooooth! –gritó Brennan al sentir el orgasmo devastarla por segunda vez.
-¡Huesos! –gritó al sentir las olas de placer por todo su cuerpo.
Al terminar Booth cayó sobre ella. Se levantó y se separó de ella. Ambos se miraron, sonrojados. Miraron a los platos rotos y no pudieron evitar soltar una carcajada.
-Ahora lo recojo –dijo Booth mientras se vestía y su compañera se arreglaba el camisón.
-Espera –le pidió Brennan-. Ven conmigo al sofá, ya lo haremos luego. A fin de cuentas, yo he tenido parte de la culpa… y del disfrute-. El agente no pudo resistirse y volvió a besarla con pasión mientras ambos se sentaban-. He estado pensando, ¿sabes? En el niño, en ti, en mí… Tu eres su padre.
-Eso espero –bromeó Booth. Su compañera le dio un cachete divertido en el brazo.
-Y quiero que lo seas legalmente. Pero también eres el único hombre con el que quiero estar y quiero ser la única mujer con la que quieras estar. Es extraño sentirse territorial –añadió, pensativa.
-Eres la única mujer con la que quiero estar. Ya te lo dije.
-Sí y bueno… si algún día me pasa algo… querría que tuvieras derecho a mi dinero y además… -añadió, antes de que Booth la pudiera cortar-. Si algún día te pasa algo y necesitas una operación o algo así tengo que poder firmar la autorización. Y no puedo si soy tu pareja de hecho.
-¿Estás diciendo lo que creo que estás diciendo? –preguntó el agente esperanzado.
-Yo no puedo saber qué piensas tú que estoy diciendo –replicó Brennan con su lógica aplastante.
-¿Quieres casarte conmigo?
-Sí, aunque me sigue pareciendo una institución arcaica, NUNCA lo haré por la iglesia y es sólo por requisitos prácticos –aclaró rápidamente.
-Huesos, eres capaz de quitarle todo el romanticismo a uno de los momentos más importantes de nuestra relación –a pesar de sus palabras lucía una sonrisa de oreja a oreja.
-Entonces, ¿nos casamos? –preguntó Brennan con una sonrisa, feliz de verlo feliz.
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Siempre he creído que a Brennan sólo la pillarán para casarse por los requisitos prácticos. Además, también me la imagino preparando el terreno así XD
¿Creíble o no? ¿Qué opináis?
Los reviews son extremadamente agradecidos y me hacen seguir escribiendo y actualizando con ilusión ;) Además de tener un efecto antidepresivo... en mí XD
