Harry Potter: pertenece a JK Rowling.

Las Crónicas del Campamento Mestizo: pertenece a Rick Riordan.

N/A: Estamos llegando al final de La Maldición del Titán.

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26: Artemisa, Atlas y Luke

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Percy y Annabeth subieron a sus Pegasos y atacaron a ambos animales, distrayéndolos y volando lejos de ellos, mientras que el trasero del animal de tortura era abierto y Bianca era jalada por Nico, para salir a salvo del toro mecánico, el cual se encendió en llamas.

—Muchas gracias —dijo la pelinegra.

—Oye —dijo Percy —Somos Olímpicos...

—Protegemos a los nuestros —dijo Annabeth con una sonrisa —Bien equipo: vámonos de aquí. —Tomaron los Pegasos (en el caso de Harry, su Hipogrifo) y continuaron la búsqueda, teniendo que tomar una canoa, hasta llegar a la represa Hoover y luego rodearla, solo para encontrarse con un ejército de esqueletos y salvar a una mortal llamada Rachel, quien podía ver a través de la niebla, Percy la salvó de los guerreros esqueleto, junto con la ayuda de Nico y luego la acabaron arrastrando con ella, mientras el grupo entero escapaba de la horda de soldados esqueleto, logrando esquivarles, por unos minutos, solo para ser rodeados por MÁS esqueletos, atacaron a Harry, pero no podían dañarlo y él se aprovechó de eso, para despachar a varios de ellos, mientras que Lou creaba con la Niebla un monstruo y hacía huir a unos cuantos esqueletos, al tiempo que Percy empuñaba a Contracorriente y luego creaba una marejada de agua, siendo cubierto por Annabeth y su maestría con la espada. Entonces, un par de estatuas alas de Zeus, cobraron vida, agarraron a Annabeth y Percy, la otra a Harry y a Lou, mientras Nico y Bianca se agarraban del cuello de una estatua cada uno y eran elevados en el aire, el trayecto no fue corto, pero llegaron hasta la Costa Oeste, gracias a las estatuas de Zeus, quienes se fueron diciendo algo sobre unas amigas estatuas a las cuales visitar y algo más. El viaje siguió, mientras buscaban a Nereo, el dios de las olas del mar, hijo de Ponto y Gea, Ponto era el dios del mar, antes de que llegara Poseidón y aquello podría significar que este tuviera alguna clase de disputa con el actual señor de los mares y por consecuencia Percy y Gwen, podrían estar en peligro, aunque Thalía y Harry dijeron que ellos intentarían por una vía diplomática, hasta donde se pudiera, caminaron hasta dar con un anciano, con olor a algas recalentadas, peces muertos y sal marina, le atrapó y a los otros vagabundos les dio la impresión de que uno de los dos había robado al otro, pues el aspecto que tenían los Mestizos era deplorable, al final, pudieron evitar que el anciano escapara, amenazándolo con arrojarlo a las aguas, logrando hablar con él.

— ¡MALDITOS SEAN TODOS USTEDES: MESTIZOS! —Gritó enfadado — ¡YO SOY NEREO, SEÑOR DE LAS OLAS DEL MAR, YO ESTUVE ANTES QUE TU PADRE, MALDITO HIJO DE POSEIDON!

—Y Océano estuvo antes que tú —espetó Harry, haciendo enfadar a Nereo, quien mostró sus horrorosos dientes verdes —Habla ahora, anciano.

—Una pregunta por captura —dijo Nereo —Son las reglas.

—Ya veo —dijo Harry, sacando discretamente su varita —Por suerte, puedo congelar las aguas, con un par de hechizos en Griego Antiguo.

— ¿Dónde podemos encontrar a ese monstruo horrible, que persigue Artemisa y que puede provocar el final del Olimpo? —preguntó Percy, el anciano abrió sus ojos.

—Eso es muy fácil: está aquí mismo —dijo sonriente, para luego huir, momento en el cual, desde las aguas surgió un amigo marino de Percy: Mitad Vaca y Mitad Serpiente (para mí, tendría que ser mitad Anguila y no Serpiente).

—Hola —dijo Percy, acariciándole la cabeza.

— ¿Eres amigo del Ofiotauro? —preguntaron los demás asombrados.

—Eres increíble, hermano —dijo una sonriente Gwen, mientras le acariciaba la cabeza.

— "Aquel que sacrifique al Ofiotauro, ganará el poder para destruir el Olimpo" —susurró Annabeth algo asustada.

—Debemos protegerle de los Titanes y sobre todo: de Luke —dijo Annabeth, mientras que los Di Ángelo le miraban —Alguien a quien creíamos un amigo, el cual nos traicionó y se ha aliado con los Titanes.

—Está enfadado con los dioses, porque siente que abandonaron a Thalía y que los mestizos fueron abandonados por sus padres —explicó Harry.

En las manos de Harry, apareció la siguiente edición de su periódico, editado por su madre y corregido por su tía Lily, el cual decía en letras grandes y con la fuente de letra que él había escogido para las noticias más importantes.

Sirius Black es absuelto de los crímenes de los cuales se le acusaban.

Y daba la noticia, en el estilo deseado por Harry: Narrado desde el punto de vista de James y Lily, debajo, en otra noticia más corta decía

Se abre investigación, sobre posible paradero de Peter Pettigrew: presunto cómplice de Tom S. Ryddle.

Harry sonrió, por ese lado, todo iba bien. Por el otro: La Mantícora había vuelto y era flanqueada por soldados esqueletos… los cuales no le sirvieron de nada, pues un libro apareció ante todos, se abrió y tanto Nico, como Bianca lo leyeron, comprendiendo perfectamente el Griego Antiguo, para luego rezar algo y los esqueletos desaparecieron en fuego negro.

—Guarden sus armas. Excepto tú, Zoë Belladona: Sacrifica al Ofiotauro y recuperarás a tu señora —dijo la Mantícora.

— ¿Y por qué deberíamos de creerte? —Preguntó Nico envalentonado, listo para darle un espadazo al más mínimo movimiento, al hombre-león.

—Thalía es hija de Zeus, hija de uno de los tres grandes —la Mantícora sonrió— ¿Es que acaso, no has escuchado la profecía? —todos gruñeron, poniéndose ante el Ofiotauro para defenderlo, mientras que Nico leía a una velocidad vertiginosa el libro, hasta dar con algo, sonreír y cerrarlo. —Thalía, tu padre te abandonó transformándote en un árbol. Zeus y Hermes los abandonaron a ustedes y a Luke —luego miró a Percy y a Gwen —Poseidón os abandonó a vosotros. —Miró entonces a Nico y a Bianca —Hades los abandonó a ustedes también —entonces miró a Harry con mayor desprecio —Y tú. Tú, Harrison eres el único que ha conocido lo que es el amor de una madre…

—Primeriza —contestó Harry sonriente, para luego mover su mano, como alejando las palabras de la Mantícora de él —Mamá nunca tuvo un hijo semidiós, por ser la señora del matrimonio. No va dejando hijos por allí, ¿o sí? —enfundó la espada y sacó la Naginata, la Mantícora se tensó y retrocedió, el Ofiotauro mugió y se hundió en las aguas, Grover se tensó donde estaba —Creo que ustedes tres, ya saben lo que puede hacer La Lanza Negra y tú, mi amigo… serás el siguiente el otorgarle tu sangre, para fortalecerla. Alégrate: tu sangre fortalecerá mi Lanza y mi espada y cuando llegue el momento, mi lanza atravesará al gran señor de los titanes, poniéndole fin a su amenaza.

—Has realizaba las misiones suficientes, cazando toda clase de criaturas —murmuró la Mantícora oliendo el aire —Minotauros y Gárgolas… la has bañado en la sangre de un ángel… —Harry sonrió, mientras que atacaba a la Mantícora con su magia, una magia la cual provocaba que hombres y mujeres le obedecieran y ya que la Mantícora era un macho, pues… salió corriendo contra Harry, lanzando un zarpazo. Para asombro de todos, las garras de la mano derecha de la Mantícora se agrietaron y luego trozos de ella se esparcieron por todos lados, mientras ella aullaba de dolor —Me bañé en la sangre del dragón Vil, una de las muchas formas de hacerte inmune al enemigo —tras esa explicación, atravesó el pecho de la Mantícora, mientras que la hoja de la Naginata se volvía azul y la criatura desaparecía. Tras eso, se giró hacía el Ofiotauro y extendió su lanza, horizontalmente, mientras que la vaca-serpiente miraba fijamente el arma de metal negro— ¡Vreíte tin prostasía mésa sto dóry mou, ópou den tha enochlitheíte í den epitetheíte, koimitheíte méchri tin iméra tou thanátou mou! (Encuentra protección dentro de mi arma, donde no serás molestado o atacado, duerme hasta el día de mi muerte) —el Ofiotauro mugió de felicidad y se transformó en partículas de magia o energía, entrando en la lanza, todos esperaron una reacción, pero nada ocurrió. Aprovecharon y salieron corriendo, mientras que los guardias que seguían a la Mantícora, comenzaban a disparar contra ellos, Percy empuñó a Contracorriente y mandó una gran cantidad de agua contra los soldados, mientras que la Mantícora aun les perseguía. Percy sacrificó la chaqueta del León de Nemea, mientras que Harry dejaba salir al Taurofidio, para que Poseidón bendijera el viaje que Grover se proponía a hacer junto a la... Vaca-Serpiente mascota de Percy, el Ofiotauro mugió e hizo que a las cabezas de todos, llegara el recuerdo de donde estaba Artemisa, tras eso, fueron con el padre de Annabeth, quien les prestó un vehículo todoterreno que tenía, para ese tipo de casos, ante ellos apareció Atenea.

—Por favor, dense prisa —rogó la diosa, ellos asintieron y tomaron camino.

Un camino muy largo y casi creyeron que fracasarían, pero pudieron dar con el camino exacto, para ir hacía la Montaña de la Desesperación, donde estaba encerrada Artemisa, cruzaron por el jardín de las Hespérides, donde discutieron con ellas, hasta que una, hizo despertar al dragón Ladón, Zoë ordenó que bordearan el árbol, mientras ella le hacía frente y cuando este lanzó su garra de frente, Harry la empujó hacia su derecha y cuando el dragón tragó a Harry, este lo cortó desde dentro para salir.

— ¡Posible! —chilló una Hespéride, mientras que Harry les entregaba unas hojas a sus amigos y los empujaba contra la sangre del dragón.

—La sangre de dragón, sirve como reemplazo a las aguas del Rio Estigio: Te hace inmunes a cualquier daño —dijo Harry —Es por eso que yo estoy aun de pie. Mi madre me envió contra el Dragón Vil —las Hespérides abrieron sus ojos asombradas y luego gruñeron —Coloquen la hoja en un lugar donde deberán de tener un punto débil, de otro modo no surtirá efecto —sus compañeros asintieron, mientras que la tierra bajo sus rodillas y brazos se volvía onda y la sangre aumentaba, volviéndose pronto en una piscina. Harry recordaba que la experiencia de "estar listo para emerger", fue instintiva y todos surgieron de la sangre, la cual se secó rápidamente y desapareció de sus cuerpos, para luego desaparecer del agujero. Tras eso, bordearon a las Hespéride y siguieron el camino, subiendo por la montaña, al lugar donde el cielo era sostenido, encontrándose con Artemisa, quien lo estaba sosteniendo, quien les advirtió de la trampa, la diosa estaba sudando y sufriendo por literalmente estar sosteniendo sobre sus hombros, el peso del mismísimo cielo.

—Que conmovedor —dijo el general, junto a él estaba Luke y un grupo de Dracanae trayendo el sarcófago de Cronos.

—No te conviene venir en contra nuestra, traidor —advirtió Harry.

—Ya lo veremos —dijo el general.

—Adelante Atlas —dijo Harry dando un paso al frente, con ambas armas en cada mano —Ponme a prueba.

—Libera a Artemisa —gritó Zoë.

—O vamos, hija —dijo Atlas sonriente— ¿Acaso no te gustaría tomar el lugar de tu señora? —Percy y Harry se resistieron a decir cualquier cosa, mientras contaban a los soldados esqueletos y en como vencer a Luke.

«Yo iré por Luke, tú por Atlas» dijo Harry entre dientes a Percy, mientras era flanqueado por Gwen.

—Suelte el cielo, señora Artemisa —dijo Percy.

—Si lo hace, el cielo lo aplastará todo —dijo un sonriente Atlas.

—Mejor —dijo Harry sonriente y las sonrisas de Atlas y Luke se borraron, mirando al siempre impredecible hijo de Hera, con una sonrisa tan grande en su rostro, que todos pensaron que en cualquier momento, su rostro se llenaría de grietas —Suelte el cielo mi señora Artemisa. Pongamos fin a todo. Si Atlas no sostiene el cielo, menos los dioses o semidioses debemos hacerlo. Al fin y al cabo: ¿Cómo se sostenía el cielo, antes de Atlas?

—Cuando Urano…

—Pues que él y Gaia lo sostengan —dijo Harry doblando el torso hacía su izquierda, preparándose para darle un golpe a Artemisa, que la obligaría a soltar el cielo.

— ¡NOOO! —Gritó Luke lanzándose contra Harry y detrás de él, iba Atlas.

— ¡LAGO! —Rugió Harry, mientras que Nico empujaba a Luke y entre Percy y Annabeth, asesinaban a Atlas, clavándole sus espadas en el pecho, para luego sacarle el corazón, mientras que el Hipogrifo ponía a salvo a Harry, Luke quedó con la espalda sobre el suelo, el cielo literalmente se le vino encima, así que él lo atrapó con sus manos, mientras que Artemisa volvía al lado de los jóvenes semidioses y de su fiel cazadora.

— ¡MALDITOS SEAN TODOS USTEDES! —Gritó Luke, quien ahora sostenía el cielo, los Semidioses sonrieron creyendo que se lo merecía y se alejaron de allí— ¡VUELVAN! —Gritó— ¡NO TE VAYAS, POR FAVOR, THALIA! —ellos se fueron con la diosa, mientras que la siempre fiel Zoë, con una servidumbre que casi rayaba en el amor más enfermizo, le daba un masaje a su señora, alejándose de ese lugar, dejando a Luke olvidado y con su nueva carga.

Pero el ejercito titán apareció, mientras que el doctor Chase aparecía de la nada, subido en un avión biplano de la primera guerra mundial, con una ametralladora de balas de bronce, que destruyó a parte del ejercito titán, mientras que todos subían a bordo del biplano y salían rápidamente de allí.

— ¿Papá? —Chilló Annabeth descolocada, mirando a su padre maniobrar ese avión lejos del Jardín de las Hespérides y del ejército titán, el cual caía como moscas debajo del fuego del Olimpo… casi literalmente— ¡¿MAMÁ?! —era algo de otro mundo, el ver a la diosa Atenea empuñando una ametralladora Browning M 1917, mientras enviaba al Hades a cientos de titanes y semidioses al mando de Luke, Percy y Thalía esperaba que ese traidor recibiera una bala por "accidente"

— ¡ALABADO SEAS HERMANO ARES! —Gritó Harry eufórico, dándoles un susto a todos, quienes se volvieron a verlo— ¡GRACIAS POR SER EL SEÑOR DE LA GUERRA INJUSTA! —a primeras Percy, Annabeth, Lou, Bianca, Nico y Gwen no lo entendieron, pero entonces algo se encendió en sus mentes, como si algo enseñado en la escuela hace ya muchos años, fuera entendido solo en ese momento.

Guerra Justa = Todos con las mismas armas y oportunidades.

Guerra Injusta = Un bando con armas más poderosas que el otro, aprovechándose de dicha ventaja.

Artemisa entonces convocó un carro tirado por caballos alados, mientras Harry volvía a saltar hacía su fiel Lago y Percy a Blackjack, el cual volaba literalmente con magia, mientras que ellos y el Dr. Chase se volvían la escolta de honor de Artemisa. Tras aterrizar, Annabeth corrió a los brazos de su padre, esperando saber de dónde sacó las balas de bronce celestial y el apenado Dr. Chase admitió haber fundido varias de las antiguas lanzas y espadas ya rotas de Annabeth, para hacer las balas, sabiendo que tarde o temprano las necesitarían. Los hizo pasar a todos, comieron galletes y té, luego el señor Chase llegó nuevamente, con un par de AK-47, pidiendo que entregaran una a Ares y otra a Atenea, claramente las armas estaban mejoradas y los cargadores tendrían balas de bronce celestial, prometieron hacer la entregar de las armas y luego de un descanso, volvieron sobre sus pasos, empleando a los Pegasos y al Hipogrifo, el doctor Chase comenzó a examinar las alas y los cuerpos de los animales, pero Annabeth lo detuvo y ellos partieron hacía el Olimpo.

Sobre las nubes, estaba la montaña misma, sentían como eran llamados, entraron en la montaña y se encontraron algo que no siempre ocurría, aquel tipo de cosas que solo observas una vez en tu vida: estaban TODOS los dioses, desde los 12 Olímpicos, pasando por los dioses menores, hablaban sobre que la construcción de las restantes cabañas estaba llevándose a cabo, Harry se posó ante todos, saludaron a Zeus y luego, para su gran pesar y aun en contra de las palabras de Percy, Harry convocó al Ofiotauro.

— ¡BRAVO! —Rugió Zeus feliz— ¡HAN CONSEGUIDO ALGO NUNCA ANTES VISTO, COMO EL ASESINATO DE UNO DE LOS TITANES MÁS PODEROSOS, HAN DADO UN GOLPE ENORME PARA EL EJERCITO TITÁN! —Su voz adoptó un tonó más tranquilo —Y han traído al Ofiotauro.

—Tío Zeus —rogó Percy, pero estaba muy cansado. Harry cayó al suelo, sin poder sostenerse en sus rodillas, a su lado llegó Lou quien lo abrazó.

— "Retridium" —susurró Harry, mientras se curaba a sí mismo con Medimagia, no podía recibir daños por cortes, pero los golpes sí que dolían y habían tenido grandes combates y demasiado estrés.

Fue Hécate, quien los curó a todos, con solo dos palabras "Synolikí Therapeía" (Tratamiento Total)

—La asamblea ha sido informada sobre el levantamiento del monte Otris en el monte Tamalpais, en San Francisco —dijo Artemisa —Apolo, mis cazadoras, Zoe, Harry y yo, partiremos inmediatamente para dar caza a los monstruos.

—Sería mejor, permitir a Harry ir a Hogwarts y que los monstruos vayan tras él —dijo Hera y tanto Lou, como Mary estuvieron a punto de protestar —Será una trampa, los Centauros serán sus aliados en Hogwarts y no creo que Dumbledore los moleste, si deben dejar su salón de clases, para acabar con un par de monstruos. Harry, tu lanza ahora puede encerrar las almas de un sinnúmero de monstruos y evitar que vuelvan a aparecer, tienes el arma que dará un vuelco a la guerra.

—Yo me encargaré de que los Titanes no escapen de sus prisiones y aprisionaré a los Semidioses del lado de los Titanes —dijo Atenea.

—Desencadenaré toda mi furia contra el crucero Princesa Andrómeda y me aseguraré de que la mayoría de los semidioses y monstruos que lo navegan sean ahogados —dijo Poseidón.

—Tío Zeus… —dijo Harry.

—Es una buena idea, Harrison —dijo Júpiter, tomando posesión de Zeus de forma repentina e inesperada, su cabello negro, se volvió castaño —El Ofiotauro será condenado a nadar bajo las aguas del Aqueronte, donde no será encontrado por los Titanes.

—Padre —dijo Thalía —Déjame hablar con Zeus —el cabello castaño, se volvió negro —Me uniré a la tía Artemisa —el dios se mostró asombrado —Prometo seguir a la diosa Artemisa. Doy la espalda a la compañía de los hombres —entonces, se volvió hacía donde estaban sus compañeros y los abrazó uno por uno, comenzando por Lou, luego Mary, Annabeth, Percy y terminando con Harry.

— ¿No se supone que no puedes hacer estas cosas? —preguntó Percy risueño. —Es decir: abrazar a chicos.

—Rindo honores a mis amigos masculinos —corrigió ella —Debo unirme a la cacería, si deseo algo de paz. Por más ínfima que pueda ser esa paz, chicos, pues no la he tenido desde que… salí de la colina —dijo mirándolos a todos —Son los mejores compañeros de batalla que he tenido.

Para gran enfado de Zeus. Percy y el Ofiotauro, fueron perdonados.

—Eres de buen corazón Perseo Jackson —dijo Atenea —Eso es indudable y ya has dado tu vida en otras dos ocasiones por el Olimpo. No estoy deshaciéndome de tales logros y este logro aun más —dijo extendiendo su mano al Ofiotauro —Es tu Defecto Fatídico del que debemos cuidarnos. Tu lealtad personal, para salvar a tus amigos o familia…

—Yo… yo… —apretó sus manos y susurró— "Sacrificaría el mundo entero" —palideció— "Mi señora Artemisa…"

—El mío son los celos —dijo Harry interviniendo, estaba apoyando en un pilar mientras comía —No sabes la cantidad de veces que… —miró a su hermana quien estaba lejos y se acercó más a su amigo y a Atenea —Que estuve a punto de matar a Lily, la madre de Mary, para que mi padre fuera en busca de mi madre.

Artemisa se acercó a Harry y le ofreció un anillo al rojo vivo, el cual no quemaba su mano —Aquí tienes, hijo de Hera —dijo ella, él lo tomó y lo colocó en su mano derecha, apretándola y gruñendo, mientras que el metal se enfriaba —Con esto, serás reconocido como mi único Cazador varón.

—Gracias por esta muestra de confianza, mi señora Artemisa —dijo Harry.

—Él pasará a ser miembro de mi grupo de cazadores —dijo Artemisa, mientras tomaba el lucero del alba de Percy, enviado por Poseidón, la diosa de la caza le pasó la mano por encima y una cinta de color azul envolvió el lucero, para luego entregarlo —Ustedes dos, hagan que me sienta orgullosa de esto que les estoy concediendo. Hijo de Poseidón —dijo Artemisa y él se paró lo más recto que pudo —Sigues sin ser un Cazador, pero esto te permitirá acompañar a mis cazadoras y participar en dichas cacerías, veamos si estando en mi terreno, me haces pensar distinto de ti.

—Haré que se sienta orgullosa, señora de la caza —dijeron ambos varones y ella murmuró un "eso espero", para luego alejarse mientras que Annabeth y Lou abrazaban a ambos chicos, a lo lejos sus madres les gritaron a ambas semidiosas "Espero y no se equivoquen en el amor", ambas se sonrojaron, mientras eran abrazadas por sus novios.

Despues, volvieron al Campamento y Nico agradeció a Percy por proteger a su hermana, algo que Percy hizo inconscientemente, pues no recordaba esa promesa, Hades apareció orgulloso ante sus hijos y dijo a los otros (Harry, Mary, Lou y Annabeth), que se volverían a ver el verano siguiente, asintieron, se despidieron con un choque de puños, algo normal en los adolescentes y luego salieron de allí, con el suelo abriéndose bajo sus pies.

—Ellos han vivido en el Casino de Loto… desde antes de la II Guerra Mundial —sopesó Thalía, quien estaba vestida de blanco, con chaqueta plateada, camisa blanca, pantalón plateado y botas de combate negras y sonrió a Harry y Percy de forma burlona —Hola Cazadores —sintieron algo inexplicable, como un aire caliente y luego algo húmedo y frio sobre sus ropas, encontrándose vistiendo igual que ella: con chaquetas plateadas, camisas blancas, pantalones plateados y botas de combate negras. Un relincho y un glugluteo, a su lado estaban Blackjack y Lago.

Annabeth besó la mejilla de Percy y Lou la mejilla de Harry, antes de sacarle la lengua a la hija de Zeus y decir al unísono: —No son cazadores son... Soldados.

Ni Harry, ni Percy lo negaron. El verano acababa y con él, el campamento, Harry, Mary y Lou volverían a Hogwarts a la misión de dar con los Horrocruxes.