Hola y Bienvenidos a un nuevo cap de YyY U.D. Gracias a todos los que leen.
Sorpresas y más sorpresas. Ya me estoy aproximando más a Haruna y a Tachimukai, estoy escribiendo el cap 29, tengo la costumbre de publicar un sábado sí y un sábado no, o depende de mis ganas.
También para contaros que he llegado a 10 fanfics, espero que la imaginación fluya para más.
¿Acepto?
Shindo esperó a su futura esposa. Marianne estaba a la puerta, Akane le entregó el ramo y la abrazó. - Espero seas muy feliz.
- Gracias Akane.
Ya que Akane no era dama de honor, caminó hasta su asiento con sus amigas, Shindo la miró y pensó que, aunque no fuera la novia, para él era la persona más deslumbrante del lugar.
Mientras él estaba pensativo, todos giraron la cabeza al ver la entrada de la novia, él reaccionó, ella fue acercándose, una vez en el altar él le brinda la mano, no sin antes ver a Akane que tenía una mirada de resignación. Fueron las palabras más largas para él, solo esperaba el momento indicado para que dijeran "si hay alguien que se oponga a este matrimonio que hable ahora o calle para siempre."
El chico al escuchar la frase iba a decir algo, pero Marianne se adelanta.
- Yo…- dijo ella. Todos e incluido Shindo la miraron. - Yo me opongo a este matrimonio.
- ¡¿Marianne que es lo que te ocurre?!- pregunta la madre.
- ¿Te volviste loca? - preguntó su padre
- A todos les debo una disculpa, Señores Shindo, Padre, mamá. Casarme no es la solución para unir nuestras empresas, alguna vez se pusieron en el lugar de sus hijos y les preguntaron ¿Qué era lo que en realidad deseaban? Solo pensaron en ustedes y el dinero, yo no deseo estar atada a un chico algo aburrido que solo se la pasa pensando en futbol.
- ¡Eh! - dijo Shindo con algo de indignación.
- Sabía que ella no era la indicada para Shindo-senpai. - Dijo Tenma a sus amigos cercanos.
- ¿No pueden unirse sin destruir las vidas de nosotros? Mis aspiraciones van más allá de ser la señora de la casa y criar a mis hijos, deseo ser libre como siempre lo he sido viajando por el mundo y tomando recuerdos de todo. Por eso es por lo que me opongo. - Marianne se acercó a Shindo - Eres libre, lucha por Akane y sé feliz.
- Claro y gracias por lo que haces.
Marianne sale triunfante del lugar, quitándose la coronita y tirándola junto a el ramo de flores.
Se formó un pequeño revuelo por lo sucedido, Akane se apartó del resto para hacer una llamada a Sakuma.
- Pensé que estarías aún en la ceremonia. - Dice el platinado desde la otra línea.
- Si, pero ha ocurrido un inconveniente, iré a casa, ¿nos vemos al rato?
- Estoy haciendo un recado, creo que te alcanzo.
Shindo se abrió paso, incluso sus amigos bloquearon a sus padres para que no lo detuvieran, él tomó el brazo de ella- Hay que irnos de acá.
- ¡Oye! ¿pero qué haces? ¡Suéltame! - Akane estaba tratando de soltarse, Shindo pidió un taxi y la obligó a entrar.
- No me trates de esa forma, es la única manera de que hablemos.
- No quiero, prefiero no mirarte. - se cruza de brazos.
Akane estaba pensando tantas cosas en el recorrido, ¿Qué fue lo que pasó ahí dentro? Si Marianne lucía tan entusiasmada con la boda, todo se había complicado. Ahora que tenía a Shindo a su lado le daba un poco de miedo lo que pudiese pasar.
Llegaron al edificio donde vivían, entraron y se sentaron en un sofá del lobby, Sakuma en ese mismo momento igual llega, pero los ve juntos.
- Akane quiero pedirte perdón y que vuelvas conmigo. - pidió él y ella se sorprendió un poco, luego miró a un lado.
- Aunque haya pasado esto, yo no puedo… está Sakuma, tenemos una relación y…
- Quiero que nos vayamos de Inazuma un tiempo y dejar a todos atrás, comenzar una vida contigo.
- Es que…
Sakuma estuvo escuchando, ya que ellos le daban la espalda, lo pensó y tomaría una difícil decisión. – ¡Lo comprendo! - dijo Sakuma llamando la atención de ambos, se pusieron de pie y Shindo activó su modo defensivo. - Akane y Shindo-san deben estar juntos. - Él sonrió tiernamente. - No me opongo a que tengan una relación nuevamente, así es el amor si debes de sacrificarte hazlo por una persona que valga la pena hacerlo, esa eres tú, Akane, te amo y por tanto deseo que seas feliz aún si no es conmigo. - Sakuma miró al chico- Tienes a una mujer muy valiosa por favor hazla feliz y cuídala.
- Jiro…- Akane comenzó a derramar lágrimas.
- Akane, prométeme que serás feliz. - Sakuma tomó la mano de Akane y luego la de Shindo juntándolas.
Él dio vuelta para irse, Akane miró a Shindo, soltó su mano y gritó- ¡Jiro! - este voltea y recibe un abrazo de ella. - Discúlpame por todo, te lo agradezco tanto, de verdad, fui feliz a tu lado.
Se separan y él seca sus lágrimas. Del bolsillo de su traje saca una cajita- Esto es un obsequio, úsalo el día de tu boda. Nos vemos.
El sigue su camino sin mirar atrás. Shindo se acerca y ve que un auto negro se estaciona fuera.
- Pensé que te irías con él.
- Es que solo quería agradecer su gesto.
- No pensé que esto fuera a pasar- Shindo la sorprende aún más poniéndose de rodillas y de igual forma saca una caja roja- Perdón por las palabras que salieron de mi boca lastimándote, no fue mi intención, eres la mujer de mi vida. ¿Quieres casarte conmigo?
- No creo ser digna de ti, en este tiempo ocurrieron algunas cosas.
- No tienes que darme explicaciones, yo te sigo amando y quiero compartir mis alegrías y mis desdichas contigo. Que seas la madre de mis hijos y quiero envejecer a tu lado, tocándote melodías con el piano hasta el fin de mis días.
Akane nunca pensó que llegaría ese día, todo lo que pasó este tiempo la habían hecho perder la esperanza, gracias a Marianne y a Sakuma todo había vuelto a ser como debería haber sido. - Claro que quiero ser tu esposa. - él pone el anillo en su mano, luego se pone en pie, la abrazó y levantó dándole vueltas de la felicidad. La deja tocar piso y se besan dulcemente. - Discúlpame por haberte tratado tan fríamente.
- Tenemos todo el tiempo del mundo para nuestras disculpas y poder perdonarnos, pero ahora, ¿te atreves a hacer una locura?
- Estoy dispuesta, te sigo a donde quieras.
Con solo escuchar eso él deja una nota en la recepción y luego la lleva afuera y se suben a un auto. Mucho rato después, llegan al aeropuerto de Inazuma. Caminan dentro.
- ¿Qué hacemos aquí? - pregunta ella.
- Ya lo verás.
Caminan más adelante y se encuentran con la familia Kidou, los tres estaban esperándolos.
- ¡Ya era hora! - Dijo Kidou.
- Se les hará tarde. - continuó Yuka.
- Esto es para ustedes- Anzu le entrega sus boletos de viaje.
- Gracias pequeña Anzu. - Akane toma los pasajes.
Ellos se despiden y Yuka saca una bolsita con arroz, Kido sabía lo que su esposa haría- ¡Yuka no! - pero ya era tarde.
- ¡Sean felices! - tira arroz por todas partes.
- ¡Oigan no pueden hacer eso! - llama la atención un guardia- Tendrá que limpiarlo.
- No se preocupe que lo hará- dijo Kidou mirándola amenazante.
- Controle a su hija.
- Es mi esposa.
- ¡Mucho peor!
Yuka se queda limpiando el lugar, en lo que Kidou y Anzu van a ver la partida del avión y desearles buen viaje.
Un viaje de muchas horas en primera clase, los dos juntos, milagrosamente el pasaporte de Akane estaba ahí en su bolso, ¿su hada madrina tal vez?
Sakuma llegó al Teikoku ese mismo día, estaba deprimido. Genda lo vio llegar, no sabía si hablarle o no. El platinado comenzó a llorar frente a su escritorio, le dolía que ella ya no estuviera a su lado, pero había hecho lo correcto. Tal vez.
- ¿Serás feliz a su lado? Que estúpido soy, lo seguías amando aún estando conmigo. - dijo, en eso Genda entra y éste seca sus lágrimas.
- ¿Pasó algo?
- Terminamos, ¿eso es lo que querías saber?
- Pues lo siento, aunque era cuestión de tiempo, ella no te amaba lo suficiente.
- Eso lo sé perfectamente, no tenía por qué retenerla más a mi lado, Shindo y ella aún son jóvenes, tienen un futuro juntos. No era justo para ambos estar separados.
- Así que la dejaste ir, pero oye me tienes a mí, aún estoy esperando por ti.
- Déjame pensarlo.
- No hay que pensar nada, ambos nos involucramos con chicas, pero me costó entender que eres un tarado, olvidas las fechas importantes, sabes perfectamente que el cumpleaños de Kidou y el mío es el mismo día, pero solo te acuerdas de el de Kidou.
- Así que estabas molesto y ¿por eso te fijaste en mi asistente?
- Pues sí, ella era más detallista que tú.
- A mi no me vengas con eso, porque siempre cociné para ti, te cuidé cuando enfermabas, preparaba la tina para una velada inolvidable.
- Si, pero Kidou, Kidou, Kidou, todo el tiempo Kidou. ¿Podrías olvidarlo? El vive su vida con su familia. Yo estoy aquí para ti, volvamos a iniciar.
- Si acepto quiero que nos mudemos de departamento, en el que vivíamos me traerá malos recuerdos.
- Bien, será como tú digas.
Kirino llegó junto a sus amigos y le entregaron la nota, él leyó en voz alta lo que decía. Al terminarla de leer el padre de Shindo entró al lugar buscándolo.
- ¡Kirino!- El chico volteó y escondió la nota- ¡Eres el confidente de mi hijo! ¿Dónde está? - Toma al chico del cuello del traje.
- Querido, no trates a Kirino así, todo se resuelve hablando. - dice su esposa.
- Si, por favor señor cálmese, no tengo idea de donde puede estar. - dice el peli rosa para tranquilizarlo, el señor lo suelta.
- Es cierto, nosotros acabamos de llegar y no lo hemos visto. - dice Tenma.
El señor Shindo hace una llamada a su investigador privado para que rastreara el paradero de su hijo. Luego se va y ellos quedan algo más tranquilos.
Ellos llegaron cuando ya era de noche, en el aeropuerto los esperaba un hombre, los guio hasta el auto que los llevaría al hotel, él chofer les abre la puerta.
- Señor Shindo, señorita Yamana, bienvenidos
Ellos entran, se toman de la mano y siguen en auto hasta un hermoso y elegante hotel. Confirmaron la inscripción del hospedaje y los llevaron a su habitación nupcial.
El botones les abrió las puertas y les entregó la tarjeta de acceso, había una botella de champaña, cortesía de la casa, Akane vio que había paquetes de compras y una tarjeta, de parte de Kidou.
Los dos la leyeron, toda la ayuda venía de aquella familia, todos los gastos serían cubiertos por Kidou Yuuto. Días atrás él le había dado una tarjeta para que pudiera cubrir sus necesidades. Shindo fue a hacer una llamada al balcón mientras Akane dejó su bolso, solo tenía algo de maquillaje, su teléfono y cámara, el pasaporte e identificación. Mas al fondo encontró la cajilla con el obsequio de Sakuma, lo abrió, era un bello collar de diamantes.
- Vaya, seguro que lo he lastimado, pero fue un bello gesto de su parte.
Shindo estaba conversando con Kidou ya que le decía instrucciones.
- Mañana a las once te esperan.
- Si, no se preocupe, estaremos ahí.
- Por cierto, que tu padre ha ido a buscarte, Kirino me mandó un mensaje.
- Seguro mi padre está furioso, pero yo no hice el movimiento, lo hizo la novia.
- Que suerte para ti, no quedar mal, solo que has quedado un tanto rechazado.
- Pero con la mujer que amo.
- Te dejo, disfruta tu noche.
Shindo se despide y Akane se acerca con dos copas en la mano. Ya se había refrescado y puesto algo más cómodo.
Brindaron por estar juntos, luego él fue a tomar una ducha y ella se recostó para enviar un mensaje a sus amigos y que supieran que habían llegado bien.
Shindo salió envuelto en una toalla con sus cabellos y torso húmedos, Akane sentía algo de timidez al igual que él. Antes no se hubieran sentido de esa forma, pero al estar separados y junto a otras personas tenían inseguridades.
- "Si ella supiera que estuve con Marianne ¿qué dirá?"
- "No le puedo decir que Sakuma y yo lo hicimos, eh sido de otro, seguro me rechazaría"
- Será mejor que descansemos, mañana tenemos asuntos importantes que realizar. - él se termina de secar y se pone su pijama.
- Descansa, buenas noches.
- Buenas noches, mi Akane.
En aquella cama parecían extraños, tanto tiempo alejados, Akane se había acostumbrado a Sakuma y Shindo a la soledad.
Al amanecer sus cuerpos habían buscado el calor del otro, ella lo abrazaba, parecía un sueño tenerla a su lado durmiendo. Ella despertó y se incorporó.
- ¿Puedo volver a llamarte como lo hacía antes?
- Pues sí, lamento haberte dicho que no me llamaras por mi nombre. Eso ha hecho que seamos como unos extraños.
- Todo este tiempo te eché de menos. Ahora estamos juntos una vez más, comprendo que tuviste que hacerlo por obligación.
- ¿Quieres desayunar? Hoy tengo algo planeado para los dos.
- Siempre con el misterio, vamos a ordenar. - ella sonrió.
Justo cuando terminaron de desayunar, Shindo se lo dijo. - ¿Te he dicho que quiero que seas mi esposa desde hoy?
- ¿Hoy? - Ella lo pensó, siempre lo había deseado, pero quería que todo fuera algo diferente.
- Sé que no es como lo imaginamos, pero tendremos nuestra boda, con nuestros amigos y seres queridos. Por ahora solo lo haremos para que sea oficial.
- Ya lo organizaremos, y respondiendo a tu pregunta, claro que quiero ser tu esposa, no sabes cuanto anhelaba serlo. Y pensé que todo entre nosotros había terminado, hubo días en los que me decía a mi misma que tenía que olvidarte, pero no pude.
- Pero ahora todo esto terminó, tú y yo estaremos juntos. - Shindo tomó la mano de ella, hace mucho que no lo hacía y en verdad el anillo lucía muy hermoso en su mano.
En el armario había muchas prendas, entre ellas un vestido muy bonito para la boda, los Kidou habían pensado en todo, Akane se terminó de arreglar y como toque final se puso el collar que Sakuma le regaló.
Él ya estaba listo, pidió transporte para que los llevaran al lugar donde sería la boda. En solo unos momentos ellos estarían casados y Akane sentía entre alegría y temor, ¿cómo sería su vida de ahora en adelante?
Al llegar fueron con las personas que los iban a casar, les asignaron un juez y un abogado para que todo estuviera en orden, algunos testigos, ellos firmaron los papeles, Shindo sacó los anillos y los pusieron, se miraron en el momento, no podían creerlo. Akane simplemente pensó que en lugar de ella estaría Marianne ahora de luna de miel con él, pero ella estaba ahí a punto de culminar el momento con un beso.
- Los declaro marido y mujer, puede besar a la novia.
Ellos terminaron con un dulce beso, los presentes aplaudieron a la joven pareja. Luego ella lo abrazó fuerte, él correspondió.
- Te amo y nunca pensé que esto fuera a pasar prometo ser una buena esposa.
- Y yo prometo hacerte feliz y enfrentar a todos los que nos quieran hacer daño.
Luego de ahí fueron a recorrer la ciudad y tomarse fotos como recuerdos. No podían ser más felices, pero como en toda situación su paradero ya había sido descubierto.
La ciudad lucía increíble de noche, cenaron en un restaurante con una bella vista, luego volvieron al hotel.
Al entrar a la habitación Shindo la cargó hasta la cama, se besaron apasionadamente, para poco a poco despojarse de sus ropas.
- Extrañé tanto hacer esto. - dijo ella entre suspiros.
- Y yo… me hacían falta tus caricias Akane.
El señor Shindo en esos momentos estaba caminando de un lado a otro esperando noticias. Estaba más que furioso, no sabía dónde estaba su hijo, y no había hecho negocios con la otra familia.
- Ese hijo tuyo se desapareció, ni rastro de él. Debí detenerlo cuando salió del lugar con Yamana.
- Pero lo intentamos… sabes que sus amigos se pusieron en nuestro camino, siento un alivio dentro, deberías pensar en la felicidad de Takuto.
- Veía un futuro próspero para él.
Es eso el teléfono suena, era un correo detallado, de donde estaba el muchacho y qué había hecho.
- ¡¿Se ha casado?! Mira esto…- le muestra el correo, las averiguaciones que hicieron trajeron esa noticia.
- Pero Yamana se ve que es una buena mujer para nuestro hijo.
- Pero no posee riquezas.
- Pero para nuestro hijo la verdadera riqueza está en el corazón.
Akane reposaba en la cama, el brazo de su ahora esposo la rodeaba. Él llamó su atención.
- ¿Te gustaría que fuéramos por un bebé?
- Claro, mi amor, pero por ahora solo quiero que estemos estables, necesitamos terminar la carrera.
- Tienes razón, pero sería muy lindo que tuviéramos uno.
- Si lo sé, pero ya habrá tiempo para eso, ahora nos toca a nosotros disfrutar esta nueva etapa de nuestras vidas.
Habían pasado unos días y Midori junto con Ryoma estaban almorzando en un restaurante. La pelirroja se sentía un poco triste.
- La extraño, sabes, aunque sea un poco loca, la extraño.
- Si ya lo sé, pero aquí me tienes a tu lado hasta que vuelva, soy tu galán. Pero ten en cuenta que un día cada una tomará su camino. ¿Quieres hacer algo divertido?
- Espero que no sea lo que estoy pensando porque si no te mato.
- ¿Tan malo fui que no te gustó?
- No es eso, solo que me sigue dando vergüenza.
- Bueno, pero vamos que estoy aburrido y de paso nos ejercitamos. - Nishiki la toma de la mano y se la lleva.
Mucho rato después ellos estaban montados en bicicletas dando un tranquilo paseo por la carretera especial para ciclistas, los dos juntos.
Luego pararon para descansar- No pensé que esto sería lo divertido. - dijo ella.
- Al parecer he dañado tu inocencia. - Rio él ya que era cierto.
- ¿Quieres morir? - Amenazó ella.
- Cálmate, no tiene nada de malo pensar en eso. - Ryoma para calmarla besó sus labios.
Pasaron algunos días, Akane estaba pasando su luna de miel muy feliz con Shindo, pero quería compartir esa noticia con sus padres así que llamó a casa.
- Familia Yamana.
- Mamá, hola.
- Akane hija ¿Dónde estás? Tus amigos me dijeron que te fuiste de viaje.
- Si, por eso te llamaba, para decir que Takuto y yo nos hemos casado.
- ¡¿Qué?! ¿Te casaste? Oh hija pues felicidades.
En ese momento su padre dejó caer la taza de té, cosa que ambas no pasaron por alto ya que sabían como se ponía cuando escuchaba esos temas.
- Me saludas a papá, los amo, no sé cuando volveremos, pero ten por seguro que estaré bien.
- Si, de eso no tengo dudas Shindo siempre cuida te ti.
Ellas se despidieron y la madre de la chica se acercó para decirle a su esposo.
- Pero esta niña ¿Qué le pasa? - él se echó a llorar y luego admiró una foto de su pequeña Akane. - Hace unos años te cargué en mis brazos mientras llorabas, diste tus primeros pasos, estuve en tu primer día en el colegio, aprendiste a usar la cámara, entraste a secundaria y conociste a ese chico. - esto último lo dijo con furia. - Ese chico me ha quitado una parte de mi corazón.
La madre para picarlo un poco dijo- Me ha dicho que estaban de luna de miel.
- ¡NO PUEDE SER! Mi hija… mi pequeña.
- Ella dejó de ser nuestra pequeña hace mucho tiempo. - La madre se va del salón.
- ¿Qué quieres decir con eso, mujer?
- Tu mejor que nadie debería saber qué pasa cuando dos personas se quieren mucho.
Los días iban pasando, ellos debían volver, por mientras los Kidou les habían ofrecido pasar la estancia en su mansión mientras se resolvían las cosas.
Su vuelo llegó en la noche a Inazuma, con todas sus pertenencias. El mismo hombre los esperaba, pero en compañía de otro, los guiaron al auto y de él sale Kidou.
- Como lo hablamos antes, Shindo, en casa les hemos preparado su habitación. Y no será molestia tenerlos.
- Se lo agradecemos mucho Kidou-san. - dijo Akane.
- De verdad, no lo habríamos logrado sin su ayuda. - dijo Shindo.
Ellos entraron al auto junto con Kidou, en una furgoneta, ya que estarían ellos, el chofer y los guardas de Kidou. El interior era de lujo, muy moderno y en tono blanco y negro.
Shindo tenía en mente esforzarse para alcanzar sus metas y llegar a ser como su exentrenador.
Llegaron a la mansión Kidou, el mayordomo les abrió, bajaron todas las maletas para llevarlas a la habitación que les habían preparado.
Yuka estaba en las escaleras para darles la bienvenida, como toda una señora elegante- Bienvenidos, espero tengan una estancia agradable. - Baja para ir con ellos- Me da gusto de que por fin se hayan casado, pero ya iremos arreglando todo para su boda, se lo merecen.
- Muchas gracias, de verdad. - dijo Shindo.
- No es nada, lo único que, si es que este vestido solo era una fachada elegante, claro me gusta el rosa, pero ya me incomoda un poco por que es casi la hora de irme a descansar.
- Yuka, no cambias jamás. Aunque conociéndote no irás a dormir de inmediato, solo te la pasarás jugando. - dijo Akane.
- Pensé que la esposa de Kidou tendría una vida de una mujer educada pero ya veo que es de una gamer.
- Bueno, pueden pedir lo que quieran antes de irse a descansar.
Era la mañana siguiente, el desayuno estaba casi listo, Shindo y Akane despertaron, aunque estuvieran invitados en aquella Mansión se sentían algo extraños, decidieron levantarse, no sin antes darse un beso de buenos días.
Se cambiaron para ir a desayunar, los guiaron al jardín donde se encontraban Kidou y Anzu.
- Buenos días- Dijeron Shindo y Akane a la vez.
- Buenos días- contestaron Kidou y Anzu.
- Siéntense por favor, esta es su casa.
- ¿Y Yuka no se ha levantado?- pregunta Akane.
- No demora en hacerlo, siempre se le pegan las sábanas. - contesta Kidou.
- Hoy tengo práctica de ballet, como ya estamos de vacaciones han cambiado los horarios, así que mamá me tiene que acompañar. Pero yo puedo irme sola, papá.
- Si, lo sé, pero eres muy pequeña, siento que te dejaré cuando cumplas siete.
- Pero falta una eternidad.
- Solo dos años- dijo Akane.
- ¡Ven es una eternidad esto!- Anzu terminó su jugo de naranja y se levantó- con permiso, iré a despertar a mamá.- Ella se retira.
- Es una niña enérgica.- comenta Shindo.
- Como todo niño de su edad. Se queja de que no la dejamos ir sola a sus clases, pero igual va a cumplir seis en unas semanas lo que acorta el tiempo. Además, desde el año pasado ya sale de casa sola para que vaya a jugar.
- Yo tuve una infancia en casa, con mis clases de piano.
- Yo solía salir a jugar, pero era un tanto solitaria.
Terminaron de desayunar y Yuka ya estaba levantada con ropa deportiva, ya que era practica para moverse en la mañana. Anzu tomó su maleta y tiró de su madre.
- Buenos días a todos. - Yuka antes de ir con Anzu besó a su esposo. - Volvemos al rato.
- Yuka-san ¿puede llevarme? Necesito hacer una parada. - Pide Shindo.
- Claro vente.
Shindo se despidió de Akane, y Anzu abrazó a su padre. Ellos tres subieron al auto que los llevaría a cada lugar.
Lo sé algo muy básico este cap, pero es que no tengo mucha imaginación.
Para invitarlos a leer mis 2 fanfic ShindAka.
Devolviéndote a la vida: +18 por temática de violencia.
Noche de Verano: un drabble. No os costará mucho leerlo.
Continuará...
