- ¿Seguro que te encuentras bien? – le había dicho Yamato a Koemi mientras que atravesaban las puertas automáticas del hospital.

- Que sí, no empieces tú también. Solo estaba cansada por todo lo que pasó ayer por la mañana – era la frase del día.

- Vale, vale… como tú quieras – perfecta para Taichi, sin duda, poca gente los ganaría a cabezotas.

Caminaron de camino hacia el ascensor, esperando a que este llegase junto a la demás gente. Koemi parecía distraída, pareciéndole haber visto a alguien al final de uno de los pasillos que daban a aquel recibidor. Entrecerró los ojos para ver mejor reconociendo finalmente al médico que ayer había atendido a Taichi.

- Vete subiendo tú…

- ¿Qué? ¿Por qué? - ¿qué había pasado ya?

- Acabo de ver al doctor que está llevando el caso, quiero preguntarle algo.

- Voy contigo…

- No, no hace falta. Tú vete subiendo que a este paso van a pensar que nos hemos perdido por el camino.

- Vale, tú mandas. Te veo arriba.


Y eso mismo había hecho. Había dejado a Koemi irse por su cuenta y él había cogido el ascensor cuando por fin había llegado al recibidor. Una vez en la planta de la habitación salió y caminó con paso rápido hacia allí, reconociendo la voz de aquellos que buscaba al estar la puerta abierta.

Lo que no contaba era escuchar también con tanta claridad la conversación que estaban teniendo.

"¿En serio? Más bien estaba preocupada por si se me habría pegado algo de ti"

Detuvo sus pasos unos segundos, ya que ni siquiera tuvo tiempo de intentar buscarle contexto a aquella frase. La conversación entre ambos era demasiado fluida y tranquila para tan siquiera perder tiempo en silencios incómodos. ¿Estaba hablando de lo que él creía?

No, ¿no podía ser? Claro que podía ser. Estaban hablando claramente de ello. Y aunque posiblemente cualquier otro que los conociera considerase aquello como la confirmación de lo que todos llevaban diciendo años, él no. Hacía mucho tiempo que había dejado de lado esa paranoia ya que sabía que por ambas partes no había absolutamente nada más que amistad.

Pero… aquello era diferente. Aquella vez no era un rumor idiota de instituto, aquella vez estaban hablando entre ellos tranquilamente dando por supuesto que nadie más estaba escuchando.

"El remedio para que se te aclarase la cabecita sobre la nube que siempre hemos tenido sobre nuestras cabezas no fue que se nos fuera la mano una noche, fue darse cuenta de que estamos perfectamente como lo que siempre hemos sido"

No, ahora ya no era una paranoia. ¿Cómo había pasado aquello? ¿Cómo había podido pasar? ¿En qué momento habían pasado ellos dos de la barrera de la amistad? Se había quedado completamente helado a mitad de camino, unos pasos por detrás de la puerta. Todo el buen humor que parecía haber controlado al chico toda la mañana se había esfumado por completo.

No, no estaba enfadado, no sabía ni siquiera como estaba. Había pasado años sin saber de ellos, pero ¿tanto habían llegado a cambiar las cosas entre ellos dos? ¿Cómo habían podido? Una parte de su cabeza le decía que no tenía derecho alguno a plantear nada, a buscar explicaciones, ni siquiera a abrir la boca. Pero otra le decía que aquello se podía considerar una de las peores puñaladas que se había llevado en la espalda en años.

Sí, él se había ido. Pero también Taichi sabía que por muy cobarde que hubiera sido y nunca se hubiera atrevido a decirle nada a ella, cuando se había ido del país, seguía sintiendo algo por Sora. Ella era libre también de irse con quien quisiera, no podría nunca decir lo contrario, pero, ¿con el que había sido toda su vida su mejor amigo?

No podía creerlo… no quería creerlo. No escuchó más de la conversación más allá de aquella frase de Taichi volviendo sobre sus propios pasos. Sin duda, necesitaba aire de repente. Mucho aire.


- Ya era hora, me dejas aquí solo con esta arpía que me tiene amenazado con tirarme cosas a la cabeza – dramatizó Taichi nada más ver aparecer a su mujer sin poder evitar sonreír de oreja a oreja.

- Seguro que algo le habrás hecho – le dijo a modo de contestación acercándose hasta ellos, mirando hacia los lados-. ¿Yamato?

- ¿Hm? – Sora giró la cabeza hacia ella.

- Dijo que iba subiendo…

- Pues yo no lo he visto – negó con la cabeza.

- Se habrá perdido. Tanto cuento y tanta graduación estelar y lo dejas en tierra firme y se queda sin orientación…

- Habrá ido al baño o algo…

- ¿Quién? – preguntó al final Ryo sin entender nada-. Cuando te vi estabas sola…

Por un momento hubo un cruce de miradas entre los otros tres, acabando con Sora bajándose de la cama de un salto.

- ¿Venías a algo? – le preguntó directamente al médico.

- No, solo acompañaba a Koemi hasta aquí…

- Vale, pues… vamos a dejarlos solos un rato, que se saluden en paz – giró la cabeza lo justo para mirar a Taichi significativamente antes de salir acompañada del otro chico.

- Ya te vale – le dijo Koemi cuando por fin se quedaron a solas -. La próxima vez te buscas un hospital menos conflictivo…

Cuando salieron al pasillo, la pelirroja igualmente lanzó una mirada hacia los lados para ver si por casualidad era capaz de verlo. La altura era un buen factor cuando intentaba dar con él, pero parecía que no había rastro del chico por ninguna parte.

- Ryo… antes de nada, no quiero que esto que te voy a decir te lo tomes con segundas o algo – empezó acabando por darse la vuelta para mirarlo mientras que hablaban.

- Si empezamos así la conversación no sé si dejarte sola e irme a operar a alguien, ¿eh? - arqueó una ceja, confuso-. ¿Qué pasa, Sora?

- Nada, no pasa nada, no te preocupes. Lo que pasa es que considero justo avisarte primero… ¿Recuerdas que alguna vez cuando estábamos juntos te hablé de alguien de mi pasado del que no había vuelto a saber nada?

- ¿El idiota que se había ido dejándote tirada en Tokio sin atreverse a decirte nada más? - ¿en serio? Analizó los gestos de la pelirroja, sin poder creerse que todo aquello fuera a derivar en dónde él creía-. ¿Es el tal Yamato por el que preguntaba antes Koemi?

- Es… y…

- ¿Y estáis juntos? ¿De verdad, Sora? ¿De verdad? – la miró con una mezcla de sorpresa, seriedad y reprobación que la hicieron tener que tragar saliva antes de volver a hablar.

- Creo que eso ya dejó de ser asunto tuyo hace tiempo, Ryo…

- Tienes toda la razón, dejó de ser asunto mío hace años. Perdona si solo me preocupo por las tonterías que te dedicas a hacer con tu vida todavía, la culpa es mía por interesarme – le soltó antes de girar e irse dejándola con la palabra en la boca.


Caminaban por las calles de Kyoto, habiendo aprovechado una charla de medicina interesante para Ryo para ir a conocer finalmente al padre de Sora. Llevaban juntos un año y todavía no había tenido oportunidad y, desgraciadamente para él, tenía la cabeza demasiado chapada a la antigua como para no querer tener la aprobación del padre.

- ¿Qué te ha parecido mi padre?

- Pues que menos mal que me he quedado a estudiar en Tokio… pero, si te soy sincero… impone más tu madre – habló de forma confidencial como si esperase que ella pudiera escucharlo de repente.

- Eso es algo en lo que todo el mundo que la conozca te va a dar la razón – se rió aprovechando para cogerse mejor a él, pues había refrescado.

- Pues con esos padres que tienes seguro que más de alguno ha salido corriendo.

- Oh, no… No hace falta que mis padres asusten a nadie para que salgan huyendo, me valgo yo solita.

- Nunca antes le había hablado de su pasado, al menos no de su vida más personal, pero, por algún motivo, de repente le pareció bien sacar aquel tema, dejando así todas las cosas claras. Era un tema demasiado común en su círculo que no hubiera querido que saliera de otra forma.


Negó con la cabeza, molesta en parte por la forma en la que había reaccionado Ryo. No tenía derecho a decirle aquello, no sin saber de lo que hablaba. Resopló, sin poder evitarlo antes de volver a poner en su lista de prioridades dar con Yamato, no teniendo que buscar demasiado para verlo aparecer de nuevo por el pasillo con… no su mejor cara.

- Ey… ¿Te habías perdido?

- No – contestó más secamente de lo que hubiera esperado.

- ¿Quieres entrar? - ¿qué pasaba? Lo observó interrogante-. ¿Estás bien?

- Perfectamente, ¿vamos?

No esperó a que ella le contestara, simplemente avanzó de nuevo en dirección de Taichi, sin abrir la boca en todo el tiempo que estuvieron allí.


AnnaBolena04: ¡Anda mira! Ya hemos encontrado al ruido. Pero a mí no porque yo he huído muy lejos para esconderme de la que se me avecina de tu parte... Esta vez estoy castigada sin purpurina un mes o dos por mala gente 8)

Has acertado con eso de que lo iba a usar para algo. Llevo diciéndolo desde el anterior fanfic y tarde o temprano tenía que llegar. Posiblemente fuera ya un poco sospechoso el fb y la conversación sin venir a cuento realmente ahí en medio, pero como la dinámica de los dos personajes es muy fluída, tampoco choca demasiado que a veces se tiren pullitas con el tema.

Ahora claro... parece que aquí de repente se ha estrellado el problema en las narices de todos. Lo mismo la pelirroja no va a poder seguir tantranquila como hasta ahora pensando que daba igual todo... Lo mismo tiene que empezar a emparanoiarse. Y parece que tampoco le ha gustado mucho la noticia a Ryo, ¿no?

¿Qué será lo que se me está pasando por la cabeza de ahora en adelante? :D :D Por el momento irme de vacaciones muy muy muy muy lejos porque el arranque esta vez me parece que va a ganar al del ascenso.