Amigos míos:

Aquí les traigo la continuación de la historia, me disculpo por hacerlos esperar pero es que con la visita de mi hermano y las celebraciones de fin de año, pues como que estuve un poco liado. (Artemis: El muy baka tiene suerte de estar vivo) Oye no cuentes eso. (Artemis: Qué tiene de malo no es spoiler) Bueno ya cuéntalo si quieres... :-P (Artemis: compro fuegos artificiales de esos que sólo disparan luces hacia arriba y cuando lo encendió, el artefacto ese lanzo dos disparos al aire y luego se volteo y empezó a disparar por todos lados. Lo único bueno es que nadie salió herido aunque, este baka casi se quema, pues en lugar de esperar a que esa cosa terminara de descargarse, el muy baka intentó enderezarla). Ok, ok, en ocasiones no soy el más listo del mundo, pero en mi defensa sólo debo decir que intentaba evitar que alguien más saliera herido T_T. El próximo año ya no compro nada T_T. (Artemis: Bueno mientras Kaliborn sigue en su reflexionando, por aquí ya vamos empezando).

Disclaimer: Los personajes de Naruto son propiedad de Masashi Kishimoto, yo sólo los estoy tomando prestados para brindarles una bonita historia alternativa no relacionada con la trama del manga o el ánime.


Conspiración

Con la ausencia de Naruto y Hanabi, el concejo Hyuga decidió poner su plan en marcha, para lo cual el concejo designo a dos de sus mejores shinobis en acción.

- Tienen sus órdenes.

- Hai Hitoshi-sama. - dijo de uno de los shinobis mientras cubría su rostro con una máscara.

- Muy bien ahora vayan y cumplan su misión por la gloria del clan Hyuga. - dijo otro anciano.

- ¡Por la gloria del clan Hyuga! - contestaron ambos shinobis antes de desaparecer en medio de una nube de humo.

- Finalmente la mayor vergüenza del clan va a resultarnos de utilidad. - dijo Hitoshi mientras él y los demás miembros del concejo desaparecían en la oscuridad.

Aquella mañana mientras Hinata salía a hacer unas compras, su antiguo guardián Ko se encargaba de cuidar al pequeño Jiraiya quien dormía plácidamente en su cuna.

- Muy bien Ko te lo encargo, vuelvo en unos minutos. - dijo Hinata mientras se preparaba para salir.

- Descuide Hinata-sama yo me encargo. - respondió Ko con una gran sonrisa mientras veía salir a la morena.

No muy lejos de allí los dos shinobis del clan Hyuga vigilaban cada movimiento al interior de la casa con ayuda de su Byakugan.

- Kota ¿Estás listo?

- Hagámoslo Takashiro, por la gloria del clan. - respondió el aludido.

- Esta misión debe ser sencilla.

- Pero ¿Qué hacemos con Ko? - preguntó Takashiro

- Está marcado ¿Cierto? - dijo Kota con malicia.

- Como todos los de la rama secundaria.

- Entonces si nos causa problemas, simplemente usa el sello y mátalo, pues las órdenes del concejo son absolutas, necesitamos a ese bebé para controlar a su padre. - añadió Kota con total frialdad.

- Por la gloria del clan Hyuga.

Ambos shinobis se desplazaron muy sigilosamente a través de los techos de las viviendas cercanas a la residencia Uzumaki y tan pronto estuvieron en posición esperaron que Hinata se alejara lo suficiente para poner el plan en marcha, pues si bien es cierto eliminar a un miembro de la rama secundaria no tenía importancia al interior del clan, el matar a un miembro de la rama principal era penado con la muerte.

Mientras Ko revisaba la temperatura del biberón del pequeño Jiraiya, Kota se infiltraba en la habitación del bebé, quien a sentir una presencia extraña empezó a llorar escandalosamente, llamando la atención de Ko quien se dirigió a toda velocidad a la habitación del pequeño Jiraiya sólo para ver como Kota salía por la ventana con el bebé en brazos.

- ¡Alto allí cretino! - grito Ko mientras activaba su byakugan.

- ¡Pon a esta basura en su lugar Takashiro! - gritó Kota mientras daba un gran salto hacia el exterior de la habitación al tiempo que Ko caía de rodillas con las manos sobre su cabeza.

El sello de Ko empezó quemarle mientras él se retorcía de dolor e intentaba en vano buscar a su atacante quien infundía su chakra a través del nefasto sello.

- ¿Por qué? - fue lo último que dijo Ko antes de perder la consciencia.

- Por la gloria del clan. - respondió Takashiro quien al ver a Ko tendido en el suelo lo dio por muerto y abandonó la habitación detrás de Kota.

Algunos minutos más tarde, cuando Hinata regresó a su casa en compañía de Chouji quien la estaba ayudando con sus compras, pudo notar que algo raro había pasado.

- Algo no está bien aquí Chouji. - dijo de pronto la morena.

- ¿Por qué crees eso Hinata?

- Porque Ko no está en la sala y la leche sigue en la estufa.

- Quizá este con el bebé. - dijo Chouji con calma.

- Ko jamás descuida sus obligaciones es imposible que haya olvidado darle su leche a Jiraiya a tiempo. - añadió la morena mientras dejaba las compras sobre la mesa y corría hacia la habitación del bebé.

Cuando Hinata llegó al cuarto de Jiraiya encontró a Ko tendido en el suelo al borde de la muerte.

- ¡Ko! - gritó Hinata atrayendo la atención de Chouji quien subió corriendo las escaleras.

- Lo-lo sien- en-en-to, Hi-na-a-ta-sa-a-ma, le he fa-fa-lla-do. - dijo Ko mientras la llama de la vida en su interior se extinguía lentamente.

- ¡Ko, resiste por favor! - dijo Hinata mientras trataba de hacer reaccionar a su leal guardián. - Chouji hay que llevar a Ko al hospital ahora.

- Déjamelo a mí.

- ¿Cómo está Jiraiya? - preguntó de pronto Hinata.

- Hinata, verás tu bebé...

- ¿Qué diablos ocurre Chouji? - dijo Hinata visiblemente molesta.

- Tu bebé no está.

- ¿Qué? No, no es verdad, dime que mientes. - dijo Hinata mientras dejaba a Ko para correr a la cuna de su hijo.

Cuando Hinata corroboró la veracidad de las palabras de Chouji, se le formó un terrible nudo en la garganta, para luego dejar escapar un grito desgarrador, el cual se escuchó por todos los alrededores llamando la atención de Sakura quien pasaba por allí camino a su casa.

Al escuchar el grito de su amiga, Sakura irrumpió en la residencia Uzumaki partiendo la puerta de un solo golpe.

- ¡Hinata! ¿Estás bien? - gritó la peli rosa mientras ingresaba a la casa de su amiga.

- ¡¿Por qué?! - un segundo grito llamó la atención de Sakura que corrió escaleras arriba siguiendo la voz de su amiga.

- Hinata.

- Se lo llevaron, se lo llevaron. - dijo Hinata mientras rompía en llanto.

- Tranquila Hinata. - dijo Sakura mientras la abrazaba.

- Se llevaron a mi bebé. - dijo la morena mientras sollozaba en los brazos de su amiga.

- Tranquila lo recuperaremos.

- Sakura-san qué bueno que estés aquí. Ko está muy mal. - dijo Chouji mientras cargaba el cuerpo de Ko.

- Demonios. Chouji déjalo aquí voy a estabilizarlo. - dijo la Haruno mientras observaba a Ko.

Tras estabilizar a Ko, Sakura y Chouji llevaron a Ko al hospital mientras Shizune y Tsunade permanecían al lado de una muy alterada Hinata, hasta que los calmantes le hicieron efecto.

- ¿Quién rayos pudo hacer algo así? - dijo Shizune mientras regresaba a la habitación del bebé.

- No lo sé pero cuando lo descubra, yo misma lo voy a enviar al infierno. - dijo la rubia furiosa.

- Al menos pasó cuando Naruto estaba fuera de la aldea, de lo contrario es muy probable que el Kyubi estaría destruyendo el lugar en este momento. - dijo Shizune mientras un anbu hacía acto de presencia.

- Gracias por venir, a partir de este momento respondes al nombre de Satoshi tu misión es encontrar a los secuestradores y traerlos ante mí vivos o muertos.

- Traeré sus cadáveres con gusto Godaime-sama. - dijo el anbu.

- Confió en ti Satoshi, pero recuerda, el tiempo apremia, si Naruto regresa y no encuentra a su hijo no sé que pueda pasar, para asegurar el éxito de tu misión Inu irá contigo. - dijo Tsunade mientras otro anbu con una enorme aura asesina hacía acto de presencia.

Algunos minutos más tarde en la torre de la Hokage Tsunade revisaba el informe médico sobre el estado de Ko, a quien la vida se le iba escapando poco a poco de su cuerpo.

- Shizune ¿Tienes alguna idea de quién pudo haber hecho esto?

- La verdad no, pero quizá Hinata pueda ayudarnos.

- Déjala descansar, ella realmente lo necesita.

De pronto alguien llamó a la puerta del despacho de Tsunade, era un mensajero del hospital Ko, había muerto.

- Shizune trae a Hinata ella tiene que saber esto. - dijo Tsunade.

- Hai Tsunade-sama.

Al cabo de unos minutos Shizune regresó sola pues Hinata seguía bajo el efecto de los calmantes. Al día siguiente cuando Hinata recibió la noticia de la muerte de Ko, sintió una gran furia recorriendo todo su ser.

- Tsunade-sama ¿Puedo ver el informe de la autopsia de Ko?

- Claro, pero ¿Por qué?

- Ko no hubiera permitido que secuestraran a mi hijo sin pelear y no había ninguna señal de lucha en esa habitación. - respondió la morena.

- Muy bien Hinata aquí lo tienes.

Tras revisar el informe Hinata solicito revisar el cadáver de Ko, sólo para corroborar sus sospechas.

- Muy bien Hinata como gustes. - respondió la sanin.

Mientras tanto en un pequeño refugio en las montañas cuatro de los cinco miembros el concejo Hyuga estaban reunidos para iniciar el proceso de sellado.

- ¿Hitoshi lograste convencer a Karma?

- Ese tonto es un blandengue así que no le dije nada de nuestro plan.

- Es mejor así de lo contrario tendríamos que matarlo por traición. - dijo una anciana que lo miraba seriamente.

- Bueno empecemos a sellar a ese mocoso, mientras más pronto empecemos más pronto terminaremos.

En una habitación contigua otros dos ancianos esperaban la llegada de sus compañeros en compañía del pequeño Jiraiya quien lloraba desconsoladamente ante la ausencia de su madre.

Cuando los cuatro ancianos iniciaron el proceso de sellado, algo muy extraño paso, pues el cahkra del pequeño bebé empezó a crear un pequeño manto protector sobre Jiraiya dificultando así el proceso.

- Maldición esto sí que va a ser difícil. - dijo uno de los miembros del concejo, mientras el sello se negaba a aparecer sobre la frente de Jiraiya.

- Es parte de su herencia Uzumaki, pero no debemos rendirnos el sellado de este bebé es fundamental para la supervivencia del clan.

Mientras los cuatro ancianos libraban una terrible lucha contra el manto protector que envolvía al pequeño Jiraiya, el mismo que además de dificultar el sellado drenaba parte de la fuerza vital de los ancianos sin que estos lo notaran, para mantener con vida al bebé, Hinata revisaba el cadáver del buen Ko.

- De acuerdo al informe médico el cadáver de Ko no presenta signos de lucha ni heridas externas que pudieran explicar su muerte, los análisis descartaron también la presencia de cualquier posible veneno. – dijo Shizune mientras abría el compartimiento que contenía el cuerpo de Ko.

- Lo sé Shizune-san, es justo por eso que quiero ver el cuerpo de Ko, pues me temo que todo esto se trate de una traición.

- ¿Traición? ¿Pero qué quieres decir Hinata? – inquirió Shizune bastante confundida.

- Es mejor que no lo sepa Shizune-san. – respondió Hinata en tono parco mientras Shizune descubría el rostro de Ko.

Tras ver el rostro de Ko, Hinata dejó escapar unas cuantas lágrimas, para luego marcharse sin decir palabra alguna, dejando anonadada a Shizune.

Sin embargo, lo que la asistente del Hokage no sabía era que las lágrimas derramadas por Hinata no eran de pena, dolor o tristeza, sino de rabia y frustración pues tras ver el rostro de su leal guardián, la oji perla pudo corroborar que la causa de muerte de Ko no era otra que el nefasto sello de pájaro, el mismo que permanecía en la frente de Ko incluso después de su muerte.

- ¿Hinata-san? – fue todo lo que dijo Shizune mientras la Uzumaki abandonaba la habitación.

- Ella sabe algo. – dijo de pronto un anbu haciendo acto de presencia

- ¿Estás seguro de eso Inu?

- Claro que sí. ¿Acaso no viste sus ojos? – respondió Inu.

- Estaba llorando.

- Esas no eran lágrimas de dolor, sino de furia.

- Por cierto ¿Qué haces aquí y en dónde está Satoshi?

- Satoshi está siguiendo sus propias pistas, yo vine por órdenes de la Hokage.

- ¿Qué piensas hacer ahora?

- ¿Acaso no es obvio? – respondió Inu antes de desaparecer en medio de una nube de humo.

Algunos minutos después Hinata se encontraba en su habitación preparándose para salir en rescate de su hijo mientras dos anbus vigilaban su vivienda desde un árbol cercano y aunque el tiempo era fundamental, la morena sabía bien que atacar el clan Hyuga a plena luz del día era un suicidio seguro, por lo que debía esperar a la noche antes de poner en marcha su misión.

Aquel día, tan pronto los últimos rayos del sol perdieron su brillo, Hinata abandonó la seguridad de su casa usando un traje de asalto, de color negro, el mismo que le permitía ocultarse con facilidad en la oscuridad de la noche.

Lo que la morena ignoraba era que estaba siendo seguida muy de cerca por Inu y Satoshi quienes no sólo vigilaban todos sus movimientos, sino que estaban dispuestos a protegerla con su vida de ser necesario.

Al llegar a las inmediaciones de la mansión Hyuga, Hinata observó con detenimiento la ventana del despacho de Hanabi, buscando la oportunidad de tomarla por sorpresa, sin embargo, pese a que espero por casi 30 minutos, las luces del despacho de su hermana permanecieron apagadas, por lo que la morena decidió no darle más largas al asunto e ingresar a la mansión Hyuga no sin antes escudriñar el punto de acceso con su byakugan.

Por su parte Inu y Satoshi observaban con detenimiento los movimientos de la morena al tiempo que desaparecían su presencia para intentar no llamar la atención de Hinata quien de habérselo propuesto los hubiera detectado fácilmente con su dojutsu.

Cuando Hinata ingreso al despacho de su hermana, se dio con la sorpresa que dicha habitación no había sido utilizada en varios días, toda vez que sobre el escritorio de Hanabi pudo encontrar documentos y correspondencia que databa de al menos nueve días atrás, los mismos que se encontraban pendientes de firma o de lectura.

- No entiendo ¿Acaso estos imbéciles están actuando a espaldas de mi one-chan? O ¿Ella viene planeando esto hace meses? – dijo la morena mientras no daba crédito a sus ojos.

- Ya sabíamos que vendrías por tu hijo, sin embargo no podemos permitir que lo recuperes, al menos no hasta que el sello esté completo. – dijo de pronto una voz que provenía desde las sombras, al tiempo que un humo gris inundaba la habitación.

- ¿Veneno? – dijo Hinata mientras contenía la respiración.

- Aunque quisiera matarte, no puedo hacerlo, pues sería una traición al clan. – dijo de pronto Kota mientras veía como Hinata luchaba por mantener la consciencia.

- ¿Por qué? – dijo Hinata mientras volteaba a ver a su atacante.

- Por la gloria del clan, aunque una fracasada como tú jamás lo comprendería. – dijo el hombre mientras se acercaba a Hinata con unos gruesos grilletes en mano.

- Te mataré, te juro que te mataré. – dijo Hinata mientras caía de rodillas al suelo.

- Una inútil como tú no es rival para mi, ahora deja de resistirte y duérmete. – dijo Kota mientras se acercaba a paso lento a Hinata.

Sin embargo, Kota no logró dar más de tres pasos antes de que Inu y Satoshi hicieran acto de presencia.

- ¿Quiénes son ustedes? – preguntó Kota desconcertado.

- Inu, yo me encargo. – dijo Satoshi mientras se lanzaba a toda velocidad contra su interlocutor.

- ¡Intrusos! – gritó Kota a todo pulmón antes de perder la consciencia tras el ataque de Satoshi.

- Hinata ¿Estás bien? – fue lo último que escuchó la morena antes de perder el conocimiento.

El grito de Kota fue lo bastante fuerte como para llamar la atención de todos los guardias del clan quienes irrumpieron en la habitación en cuestión de segundos, sólo para ver como todos los presentes desaparecían en medio de una nube de humo.

Al día siguiente, Hinata despertó en una habitación del hospital y frente a ella se encontraba Inu y Karma, quienes se alegraron mucho al verla despertar.

- Hinata-sama qué bueno que despierta. – dijo Karma mientras se acercaba a su cama.

- Aléjate de mi traidor y dime en dónde se encuentra mi hija. – dijo la morena mientras intentaba ponerse de pie, al tiempo que notaba que se encontraba atada a la cama.

- Tranquilícese por favor Hinata-sama yo no tengo nada que ver con el secuestro de su hijo, es más he enviado a mis mejores shinobis a buscarlo por todas partes e incluso toda la rama secundaria del clan se ha sumado a las pesquisas. – dijo el anciano.

- Él dice la verdad. – dijo de pronto Satoshi mientras ingresaba a la habitación.

- ¿Quién eres tú? Y ¿Por qué debería creerte? – dijo Hinata furiosa.

- Si quieres saber quiénes somos usa tu byakugan. – respondió el anbu con calma.

Tras verificar la identidad de sus salvadores quienes resultaron ser Kakashi y Sasuke Hinata se tranquilizó un poco y decidió escuchar lo que aquel anciano tenía que decir.

- Sé que quizá no sea el mejor momento pero le ruego que confíe en mi Hinata-sama.

- Muy bien Karma-sama, lo escuchó.

- Aunque no sé quién secuestro a su hijo, estoy dispuesto a hacer cualquier cosa por ayudarle a recuperarlo, yo le debo mucho a su padre como para permitir que su nieto sufra daño alguno.

- Está bien le creo. – dijo Hinata ya más calmada. - ¿Por cierto cómo debo llamarlos?

- Yo soy Inu y mi compañero es Satoshi, somos los anbus designados por Godaime para su caso. – respondió Kakashi con calma. – Por cierto Satoshi ¿Obtuviste alguna información por parte del prisionero?

- Me temo que no, el muy bastardo se suicidó en mitad del interrogatorio.

- ¿Pero cómo es posible?

- Uso alguna clase de veneno de acción rápida.

- Hinata-sama con su permiso, pero debo marcharme, pues es mi deber comunicar al concejo del clan y a su honorable hermana lo que ha ocurrido. – dijo el anciano antes de hacer una reverencia.

- Un momento Karma-sama ¿Acaso el concejo y mi hermana desconocen lo ocurrido con mi hijo? – dijo Hinata totalmente confundida.

- Me temo que sí, pues la mayor parte del concejo partió hace un par de días fuera de la villa hacia Kirigakure pues querían reunirse con la Mizukage por el asunto del Byakugan que posee aquel que responde al nombre de Ao y su hermana fue enviada a una misión en Kumogakure no sato hace un par de semanas atrás. – respondió el anciano con calma.

- Entonces eso quiere decir que quienes estén tras el secuestro de Jiraiya, están actuando a espaldas del clan, lo que los convierte automáticamente en traidores contra la aldea y su propio clan. – dijo Satoshi mientras apretaba el puño con furia.

- Me temo que sí Satoshi-san. – respondió el viejo mientras esperaba el correspondiente permiso para retirarse. – Ahora si me disculpan, debo cumplir con mi deber.

- Muy bien Karma-sama y gracias por su ayuda.

- Descuide Hinata-sama, usted siempre contará con mi apoyo y el de toda la rama secundaria. - dijo el anciano antes de hacer una reverencia y abandonar la habitación.

Tan pronto Inu y Satoshi se sintieron seguros, procedieron a quitarse sus máscaras.

- Lo siento Hinata, te juro que hice lo que pude, pero al parecer no fue suficiente.

- Lo sé Sasuke-san, lo sé.

- Si no fuera por el Byakugan, te aseguro que ese miserable me hubiera dicho todo lo que necesitaba saber. – dijo Sasuke.

- Dime Sasuke ¿Acaso ese sujeto no te dio ninguna información que nos pueda ser de utilidad? – pregunto Kakashi.

- Ahora que lo menciona sensei, sí.

- ¿Y de qué se trata?

- Ese sujeto estaba actuando con la anuencia del clan y nada de lo que diga Karma podrá convencerme de lo contrario. – dijo Sasuke con seriedad.

- En las últimas palabras de aquel tipo.

FLASHBACK

- Dime para quien trabajas o te aseguro que haré de tu vida un infierno. – dijo el anbu mientras golpeaba de nuevo a su prisionero.

- Prefiero la muerte a la traición.

- ¿Traición? ¿A qué te refieres?

- Jamás traicionaré a mi clan todo lo que hago es por su gloria y beneficio, siempre he servido fielmente a mi clan y eso nunca cambiara.

- Traicionaste a tu clan cuando atacaste a Hinata.

- Esa perra ya no es una de los nuestros, ella abandonó el clan hace mucho y si aún sigue viva es por que alguna vez fue de la familia principal.

- Ya veo. – dijo Sasuke antes de golpear de nuevo al sujeto.

- ¿Qué es lo que ves? – preguntó el prisionero casi sin aire.

- Tú sabes mucho más de lo que quieres decir, lástima por ti. – dijo Sasuke mientras cargaba con electricidad su mano. – Ahora dime en dónde tienen al hijo de Hinata.

- Vete al infierno bastardo.

- Al infierno te voy a enviar yo, si no me dices lo que quiero saber. – dijo Sasuke mientras su interlocutor apretaba los dientes.

- ¡Púdrete! – grito de pronto aquel hombre mientras que la cápsula de veneno que llevaba en los dientes. - ¡Por la gloria del clan Hyuga!

FIN DEL FLASHBACK

- Ya veo, al parecer todo indica que el clan Hyuga es culpable del secuestro del hijo de Hinata. –dijo Kakashi.

- Maldito mentiroso de Karma, voy a asesinarlo ya mismo. – dijo Hinata mientras intentaba ponerse de pie.

- Ese anciano no mentía. – dijo de pronto un pequeño perro que salía desde atrás de las cortinas.

- ¿Estás seguro de eso Pakkun? – preguntó Kakashi bastante serio.

- Totalmente, cuando alguien miente los perros podemos olerlo y ese sujeto no huele a mentira.

- De todas formas voy a vigilarlo por si acaso. – dijo el Uchiha antes de volver a ponerse su máscara y desaparecer en medio de una nube de humo.

Mientras tanto en un lugar no muy lejos de la aldea, los cuatro miembros restantes del concejo seguían batallando contra el chakra de Jiraiya para poder marcarlo con el sello de pájaro.

El lugar en donde se encontraban estaba custodiado por unos diez jounin de elite, todos ellos pertenecientes a la rama principal del clan Hyuga quienes estaban dispuestos a morir con tal de garantizar la supremacía de su clan sobre el resto de la aldea y de ser posible el mismo mundo.

A todos los involucrados en el secuestro del pequeño Jiraiya, poco o nada les interesaba que se tratara del nieto de Hiashi o el hijo de Naruto, para ellos ese bebé era sólo un instrumento para la gloria del clan.


Nobodyknows05: Pues tal como lo suponías el concejo andaba en algo muy turbio y la verdad es que ahora no sé muy bien como van a seguir las cosas, lo que sí me queda claro es que ningún crimen queda sin castigo aunque los muy miserables si que han sabido cubrir sus huellas.

Netokastillo: Bueno, de que los Inuzukas está un poquito locos, pues sí que lo están aunque no todos felizmente.

Auri22: Si yo sé que es un lástima que se retire del servicio activo, pero una kunoichi, siempre será una kunoichi además la Hyuga aún tiene algunas cosas por hacer, en especial después de lo que tengo planeado para los siguientes capítulos.

Cruz. : Me alegra mucho que te guste la historia y ten por seguro que no vas a tener que esperar mucho por las actualizaciones, pues normalmente suelo hacerlo en forma semanal, salvo que ocurra alguno que otro inconveniente. :-P (Artemis: Como el de los fuegos artificiales por ejemplo XD) O ya cállate o no participas en la próxima intro. (Artemis: T_T) Disculpa a mi inner a veces es un metiche.

Buenos chicos ahora si me voy despidiendo no sin antes agradecerles a todos sus buenos deseos y esperar que los mismos regresen sobre ustedes multiplicados por mil como suelen decir los Husihuilkes (Artemis: Lo saco de una novela que está leyendo.) bueno nos leemos pronto.