HISTORIAS PERDIDAS DE LOS ASGARDIANOS.
DISCLAIMER: Los nombres de los personajes y la historia pasada de cada uno de ellos pertenecen al señor Stan Lee, y a MARVEL.
Aunque los tres personajes principales de esta historia, Thor, Loki y Sif, pertenecen a su vez a la mitología nórdica.
Lo único que me pertenece es la historia que aquí les presento.
Nota del Autor: Ciertos acontecimientos conocidos sobre la vida y relaciones de algunos personajes han sido modificados según la historia aquí presentada.
N/A: Capitulo relatado por Sif. Y con este capítulo llego al final de la historia. Fue un placer escribir para todos los que han seguido esta historia.
Epílogo: La Reina.
Abrí los ojos lentamente para encontrarme sola en mi habitación. Me ardían los ojos, y dolía todo mi cuerpo. No recordaba nada de lo que había pasado, en los últimos días, era como si hubiera estado ausente, pero a su vez sabía que habían sucedido cosas. Miré alrededor, exhausta quería ver a Loki y abrazarlo, sentía que había estado lejos de él demasiado tiempo y lo empezaba a extrañar.
Abandoné mi cama y fui a buscarlo a la habitación del trono, y para mi sorpresa allí estaba Thor. Entonces comprendí todo, Thor había regresado a la vida como yo, y ahora él era el nuevo rey de Asgard. Esa noticia no me gustó, eso solo significaba que Loki había muerto. O al menos era lo que yo creía, pues no podía creer que Loki hubiera entregado por sí mismo el trono.
"Lady Sif." –su voz me arrancó de mis pensamientos. "Espero que se encuentre mejor. Lamento mucho lo que ha sucedido."
Pequeños flashes de los días pasados comenzaron a aparecer en mi mente, Thor y yo juntos como antes y Loki sufriendo por eso.
"¿Dónde está él?" –pregunté fríamente.
"Midgard." –replicó el dios del trueno.
Mis recuerdos con Loki se mezclaban con los recuerdos vividos hacia pocos días, y eso me tenía algo confundida, pero aún así reaccioné. Loki no volvería a Asgard ahora que su hermano era el rey.
"¿Sabes una cosa Thor?" –pregunté retóricamente, no tenía intenciones de que me respondiera a eso. "Creo que es hora de que sepas lo que pasó ese día en la batalla del Ragnarok. Si, quien asesino a Odin, fueron estas manos" –levanté mis manos para que él las viera.
Obviamente esto sorprendió e hirió a Thor, quien lo no lo podía creer. "Pero… ¿nos traicionaste?"
"Siempre lo he hecho. Desde el momento en que me enamoré de Loki, así ha sido." –respondí sin ningún temor a revelar absolutamente todo.
"Que decepción Sif, pero no me sorprende que hayas caído al igual que él". –su tono de voz podía confirmarme que él estaba tan dolorido como yo había pensado que se pondría.
"No m arrepiento, una vida de travesuras, era una mejor vida, antes de continuar a la sombra del gran Thor." –le dije fríamente mientras caminaba hacia él, quien por la sorpresa no se había dado cuenta que estaba demasiado cerca de él.
"Sif, tu nunca estuviste a mi sombra. Siempre a mi lado." –replicó mirándome aún incrédulo por todo esto.
Sin que se diera mucha cuenta tome el cetro de oro de sus manos, y lo hice sonar en el piso. De inmediato los guardias estaban allí a nuestro alrededor y se quedaron sorprendidos de ver quien los había llamado.
"Nunca nadie estuvo a tu lado dios del trueno. No había espacio para nadie más y mucho de nosotros nos cansamos de vivir ocultos en las sombras, cuando muchas veces tu vivías gracias a nuestros sacrificios." –mis palabras eran ciertas y Thor lo sabía bien.
El gran dios del trueno no tenía nada que decir, obviamente no podía negar lo que yo decía pues ambos sabíamos que eso era verdad. El resto de los guardias nos miraban sin saber qué hacer. Incluso el Destructor estaba allí.
Caminé unos pasos sobre la escalera que dirigía al trono y continúe hablando no solo para Thor, sino para todos los que estaban allí. "Nunca has merecido este trono, por lo tanto, en nombre de tu hermanastro Loki Laufeyson, yo Lady Sif, tomo lo que por derecho me corresponde, proclamándome a mí misma, reina de Asgard y gobernadora de los Nueve Reinos."
Thor me miraba incrédulo, aún no podía creer lo que veía de mí. "Sif no puedes."
"Claro que si." –replique sentándome en el trono. Desde el momento en que Loki había cedido el trono, yo ya no tenía derechos sobre este, pero ahora estaba recuperando por la fuerza lo que había sido nuestro, simplemente con un pequeño cambio insignificante, esta vez Asgard, no tendría un rey, sino una reina. "Y tu Thor, encontrarás tu final ahora." –golpee de nuevo el cetro de oro en el piso y el Destructor lo incinero, destruyendo así al gran Dios del Trueno.
Una exclamación de sorpresa se escucho en toda la habitación y una sonrisa traviesa se dibujó en mis labios. A partir de este momento las cosas cambiarían en Asgard para siempre.
Los guardias desaparecieron de inmediato a cumplir con sus órdenes mientras yo ahora ocupaba el lugar que Loki había abandonado.
"Heimdall, no cuestiones a tu reina." –murmuré desde el trono, pues sabía que él podía escucharme desde allí. "Haz lo que te ordene sin importar lo que sea. Quiero que cierres el Bifrost, y que nadie entre o salga de Asgard." –hice una pausa sospechando su pregunta. "Por Loki no te preocupes, volverá a su debido tiempo."
Fin.
La puerta de una habitación se abrió y Sif dejó de hablar para mirar a quien había llegado. Sonrió al ver que era Loki.
"Mi amor." –lo saludó sonriendo.
Loki entró a la habitación y se quitó el casco dejándolo sobre una mesa pequeña, y se acercó a ella. "¿No te he dicho que no digas mentiras?" –preguntó sonriendo antes de dejarle un beso en la frente a su esposa.
Sif rió. "Pero a tus hijos les gusta mi versión de nuestra historia." –respondió con aquella sonrisa inocente que había aprendido muy bien de su esposo.
"Es verdad papi." –replico riendo una vocecita de niño, desde una de las camas.
"Mami cuenta muy buenas historias" –confirmó otra vocecita en este caso una niña.
Loki sonrió a sus hijos y se sentó junto a Sif. "Pero así no es la verdadera historia."
Sif rodeo los ojos. "Loki, no podemos decirles lo que realmente pasó, aún no, son muy chicos mi amor, ya lo sabrán a su debido momento."
"En eso tienes razón." –sentenció Loki y miró a su esposa. "¿Podemos ir nosotros a dormir?"
"Si mi rey." –sonrió ella y se levantó para despedirse de sus hijos que ya estaban medio dormidos sobre sus camas. "Buenas noches pequeños."
"Buenas noches mami y papi." –susurraron los dos a coro.
"Buenas noches hijos." –se despidió Loki y salió de la habitación detrás de Sif.
Las puertas de la habitación se cerraron y las luces del palacio asgardiano se apagaron. Asgard le abría paso a otra noche tranquila.
Fin.
