Antes que nada, les ofrezco una disculpa por está tardanza. Gracias a todos por sus comentarios y apoyo. Estamos de vuelta.
Steven Universe no me pertenece.
POV- Steven
Perla, Amatista y Garnet se encontraban de pie en la playa; una a lado de la otra contemplando el agitado océano, sintiendo bajo un cielo con nubes grises un viento lacerante que casi simulaba disfrutar el horror próximo.
Las chicas eran pistones dispuestos a dispararse en cuanto la primera señal del infierno asomara su espantosa boca. Garnet al centro, Perla a la derecha, Amatista a la izquierda, todas con sus manos extendidas a punto de tocarse y una mirada de determinación.
-no siento la presión psíquica en el aire- había comentado Garnet para luego sugerir formar a Alejandrite. Era la mejor opción y ahora estaban en posición.
Peridot estaba en la mano izquierda de la gran estatua, acomodada entre los grandes dedos, dispuesta a disparar el cañón de sus extensiones. Me había dado un tierno beso en los labios antes de subir, dejándome aquí con el cañón de mi madre.
Discutimos un momento sobre si llamar a Connie. Las chicas se opusieron pero, en el fondo, todas sabían que quería ayudar y no llamarla, sería casi una traición a nuestra causa. Le marqué y curiosamente, ella ya venía en camino. No tardaría mucho en estar aquí. Entonces podríamos pelear como Stevonnie.
No había tiempo para celos, no había tiempo para miedos… por qué si perdíamos, no habría tiempo para nada. Y eso lo sabíamos todos.
Acomodé el cañón de mamá hacía el océano, miré a la chicas en su posición, miré a Peri en lo alto.
Todo estaba listo. Así pasaron los angustiosos segundos.
POV- 3ra persona.
Cuando se dejaron ver las primeras cabezas de gemas carnívoras en la costa la tensión se disparó; primero tres, luego cinco, luego incontables avanzaban lenta pero inexorablemente hacia el templo, no se divisaban gigantes… aún.
Se dejaban ver de todo tipo de monstruos, desde las humanoides con una cuchilla en vez de un brazo o extremidades de más, hasta algunas amorfas que parecían derretirse. Todas traslucidas, todas con las gemas en su cuello, algunas ya con la horrible boca abierta, listas para devorar.
Perla, Amatista y Garnet al ver el contingente solo tocaron sus dedos levantando un poco sus brazos –llegó la hora- dijo Garnet, cerraron los ojos y brillaron. Se manifestó Alejandrite.
- ¡Izquierda! ¡Derecha! – gritaba Peridot mientras dispara de un lado a otro su cañón una y otra vez, se había encargado de reforzarlo aunque con algunos inconvenientes. Las carnívoras que ya habían alcanzado la playa eran sus blancos. Recibían el impacto y retrocedían un par de pasos, luego volvían a avanzar pero acumulaban daño.
Las gemas ya sabían de antemano la resistencia de estos monstruos y se habían anticipado a ello; ataques en conjunto para debilitar y rematar.
Alejandrite barría la costa con el gigantesco mazo de Sardonix, las gemas afectadas por el rayo de Peridot explotaban si recibían de lleno el golpe. Las otras generalmente aguantaban y regresaban a atacar.
- Me desespera estar aquí si hacer nada – pensaba Steven parado junto al cañon de Rose sin perder un segundo de la batalla. Lo mejor era esperar y le había quedado claro. La Gran fusión estaba haciendo un excelente trabajo, giraba con el látigo de Sugalite regresando gemas carnívoras al mar, luego aplastaba con el mazo y saltaba si se juntaban demasiadas gemas en sus pies. Evitar que la mordieran era vital.
Peridot seguía en su labor de tiradora, comenzó a notar que se establecía un ritmo y por un momento todo pareció que saldría mucho mejor de lo esperado.
-Ñi, ji, ji coman arena bestias- pensó regalándose ánimo y ganar confianza.
Entonces la tierra se cimbró.
-¡Allí vienen las giganteees!- gritó Peridot alarmada, Alejandrite volteo a ver al océano inmediatamente y comprobó que dos inmensas cabezas se dejaba ver a lo lejos. Alejandrite rugió con fiereza mostrando su boca inferior, luego dijo para sí,
-prepárense chicas- volteó a ver a Steven, espero un poco ya que necesitaban más rango de tiro, luego gritó - ¡ahora Steven! -
-Mi turno- dijo el chico mientras apuntaba hacía una de las cabezas el cañón con algo de dificultad. Rezó la letanía que lo activaba y el cañón dejó salir su energética carga con un destello.
El rayo dividió la playa con su luz llevándose algunas gema de mediano tamaño y levantó el agua levemente al pasar por encima avanzando implacablemente. Luego vino un estruendo y una explosión rosada destelló bajo el rostro de una de las gemas gigantes.
-¡bieeen, en el blanco!- gritó Steven.
-¡excelente tiro!- gritó Peridot.
Entonces Alejandrite giró con el mazo para volver a barrer a las gemas corruptas de la costa, se impulsó para brincar a una gran altura, desapareció el mazo e invocó el arcó de Ópalo y apuntó hacía el mar,
-si la atravesamos –pensó- tendremos una oportunidad de ganar esta guerra- y disparó a la gema gigante que había recibido el rayo de rose.
La gema gigante recibió el impacto de la flecha a la altura de su gema, justo en la garganta, pegó un grito horrible y gutural que retumbó en toda la costa, se llevó las manos al cuello. Luego explotó.
-¡Lo lograron!- gritó Peridot con una repentina alegría –podemos ganar-
Steven levantó las manos con emoción – ¡siiiiii…- pero se silenció de súbito cuando algo llamó la atención a su derecha.
Por su parte Alejandrite sonreía ante el avance conseguido, sin embargo y repentinamente, la segunda gema gigante pegó un salto increíblemente rápido llegando hasta la fusión, la cual, tomada con la guardia baja no reaccionó. Recibió un golpe a la altura del hombro con lo que vendría siendo un arma larga que llevaba la bestia y cayó proyectada al mar, con un movimiento rápido, logro lanzar el látigo de Sugalite enredando la gema de un pie llevándosela consigo y estrellándola aparatosamente en la costa mientras ella caía en el mar.
Peridot estaba en shock. Sacudió su cabeza y procedió a cargar su cañón y continuar con su ataque a las gemas de tamaño normal en lo que Alejandrite se recuperaba,
-si la gema gigante se para primero será un desastre- pensó,
-¡Tenemos que salir del agua ya! –era la plática en la mente de Alejandrite- ¡las gemas que aún están sumergidas podrían atacarnos!-
Alejandrita brincó bastante descompuesta del mar para alejarse rápidamente de ser mordida, pero en su desesperación de llegar pronto a la costa, perdió concentración y no notó que la gema gigante estaba de pie esperándola.
-¡CUIDADO!- gritó infructuosamente Peridot.
Fue recibida por un golpe directo a la cara con el arma de la gema gigante provocando un zumbido fuerte en su cabeza, cayó pesadamente quedando bastante aturdida. La gema carnívora se le fue encima y la aprisionó en el suelo, el cañón de Peridot era insuficiente para la cantidad de gemas y pronto Alejandrite se vio rodeada por las gemas de menor tamaño, iba a ser infectada.
(Mente de Alejandrite)
-¡no se separen!- gritó Garnet
-tenemos que separarnos- dijo Amatista- la infección será masiva, ¡nos volveremos como ellas! –finalizó sintiendo el pánico de volver a ser contaminada.
-si lo hacemos quedaremos a merced de estas bestias- gritó Garnet,
-vamos a morir aquí- finalizó Perla.
Alejandrite comenzó a brillar.
De pronto, todas las gemas carnívoras que ya habían sido golpeadas por el cañón de Peridot y que rodeaban a la gran fusión se estremecieron, levantaron un grotesco gemido cavernoso en conjunto, un cántico de muerte… luego explotaron.
-¡No se separen! -gritó una juvenil voz-¡Derroten a ese monstruo, nosotros nos encargamos de las de menor tamaño!- gritó cerca de la oreja de Alejandrite la joven fusión Stevonnie con la espada de Rose en la mano.
-Bien- respondió la fusión mayor dejado de brillar y recuperando confianza y fuerza,
Alejandrite rugió y con uno de sus brazos tomó el cuello del monstruo, con otros dos inmovilizó sus brazos y golpeó el vientre con los otros tres al mismo tiempo varias veces dando un último remate que hizo al monstruo volar haciéndolo caer pesadamente de espaldas, visiblemente lastimado. La fusión gigante se incorporó, y esta vez ya sin preocuparse de las gemas del suelo, volvió a saltar bastante alto y al estar en el aire invoco el látigo de Sugalite para luego realizar el giro de Amatista lanzándose como un bólido hacia la adormecida gema gigante.
Stevonie había alardeado, aunque podía vencer a una de estas gemas con dos a tres cortes certeros, el número comenzaba a ser imposible para ella sola y los disparos de Peridot se habían detenido; sus cañones estaban bastante recalentados y debían enfriarse, ese era el preció por hacerlos más potentes y Stevonnie lo sabía.
–¡Demonios!- exclamó mientras cada vez más gemas traslucidas se acercaban. Una le brincó intentando golpearla con una navaja en vez de brazo y se cubrió con su escudo mientras que con una media vuelta, tajaba el cuello haciéndola explotar, luego con una patada alejaba a una a su derecha que pretendía morderle, luego un brinco con giro hacia atrás abanicando con la espada para golpear dos gemas más y protegerse con el escudo al caer, de pronto ya tenía tres encima , hizo su escudo más grande y las empujó con fuerza haciendo un limpió corte justo después, pero ya no eran 3, si no 5.
-no voy a durar así- comenzó a preocuparse la fusión morena.
Entonces vio el bólido en el cielo que era Alejandrite y al ver el próximo impacto se alejó rápidamente de dos saltos del grupo de gemas carnívoras y generó una burbuja protectora,
-esto va a ser brutal- pensó Stevonie mientras volteaba a ver a Peridot, la cual estaba aferrada a uno de los dedos de la estatua, también había previsto el impacto.
Alejandrite se veía en ese momento como si fuera el planeta Saturno. Un bólido gigantesco con una rueda alrededor que era generada por la fuerza centrífuga de la punta del látigo de Sugalite, Peridot se cubrió ante el inminente impacto.
Justo antes de llegar a la gigante carnívora, Alejandrite dejó de girar generando un latigazo de una fuerza descomunal que impactó en el pecho y cuello de la gema monstruo, enterrándola violentamente y levantando un geiser de casi 100 metros de arena, la onda de choque tiro a todas las gemas de la costa e hizo explotar a otras, Peridot ondeaba como bandera garrada con todas sus fuerzas de uno de los dedos de la estatua, Stevonnie aguantó en la burbuja.
Fusiones extrañas…más fuertes..unidas por algo más allá del deber…fusiones prohibidas…
La arena comenzaba a descender después del descomunal impacto, no se alcanzaba a ver mucho, Stevonnie rompió la burbuja y aprovecho la confusión para ir hasta donde estaba Peridot, subió a la mano de un par de saltos donde la vio en el suelo,
-¿estás bien Dot?- le preguntó dándole la mano, la gema verde tenía los ojos mareados pero al escuchar la voz se centró y la vio, le dio la mano y se puso de pie,
-Sí, e..estoy bien- dijo un tanto nerviosa, venía siendo la primera interacción entre ellos –
-me alegro- y Stevonnie le sonrió.
-e…ese golpe tan impactante debió eliminar a la gema gigante- dijo Peridot desviando la mirada hacía donde había sido el impacto y cambiando el tema. Stevonie volteó y se acercó a Peridot para poder ver mejor, aún seguía cayendo arena pero se comenzaba a disipar. Pronto pudieron divisar a Alejandrite con una rodilla en el suelo, ya sin el látigo, jadeando ligeramente. De la gema gigante, no había ni rastro.
-La destruyeron- murmuro Stevonnie –La destruyeron, ¡Así se hace chicas! –gritó con júbilo la morena.
Peridot sonrió ante el dulce sabor de un pensamiento positivo,
-Podemos ganar. Podemos destruir gemas grandes y chicas, es cuestión de resistencia- y sonrío tomando instintivamente la mano de Stevonnie- es cuestión de resistencia mientras tengamos a Alejandrite- se dijo así misma.
Entonces se escuchó una especie de latido como proveniente de un gigantesco corazón que retumbo revolviendo sus vientres, para todos, todo se volvió negro. El latido se repitió en la oscuridad.
Peridot se tomaba de la cabeza, conocía la sensación y el dolor bastante bien,
-¡Nooo!, ¡no de nuevo!- gritaba mientras sacudía de un lado a otro su cuerpo apretando los ojos hasta el dolor,
Stevonnie tenía una mano en la frente y otra en el pecho, sentía su cuerpo como si vibrara y su mente a punto de apagarse, el dolor de duplicó y apretó los dientes hasta casi romperlos.
-¡Aaaaah! ¡que está pasando!- Stevonnie se tabaleó,
Alejandrita rugía ahora hincada complemente, la mente de las tres gemas que la componían eran garabatos blancos en fondos negros que se movían al azar, no podían mantener un pensamiento coherente y el gran cuerpo formado comenzó a brillar.
Fusiones…fusiones prohibidas…
Se oyó una voz...
Las cristal gems sentían como si surgiera de sus ojos hacia dentro de sus cabeza, una violación mental…
Por fusiones prohibidas miles murieron ayer, ¡por fusiones prohibidas millones morirán hoy! ¡Todas pagaran!…
Retumbó la voz como una caverna inmensa, y al volverse la voz aún más profunda y demoníaca, Garnet, Amatista y Perla se separaron violentamente cayendo pesadamente cada una por su lado sabiendo que no pudrían fusionarse de nuevo. La voz era un poderoso ataque psíquico.
Stevonnie se separó en un poff contundente que dejó a Steven en medio de la mano y a una Connie que en la separación resbaló de la mano quedando peligrosamente sujeta de una orilla,
-¡Steven!-gritó la morena totalmente desconcertada,
Peridot discutía con esa voz que ya le había hecho demasiado daño,
-¡No volverás a controlarme! ¡No lo harás inmunda cosa!-
-Ya he conseguido mi objetivo- y rió lenta y burlonamente,
Peridot sintió que la voz se retiraba, frunció el ceño y pensó,
-¡NO!- y se aferró a la voz-¡no te dejare ir!, ¿¡Quién eres!?, ¿¡DONDE TE ESCONDES!?-
Peridot volvió a oír una risa pesada y maligna,
-miserable intento de gema, aquí... yo decido...-
Y Peridot sintió un descarga eléctrica tan fuerte en su cabeza que le sacudió totalmente y cayó de espaldas con su cuerpo humeando.
Connie no soportó más y soltó la orilla para caer inevitablemente al vacío, pero una mano, evitó la tragedia,
-Te tengo- dijo Steven y la ayudo a subir, inmediatamente fue sobre Peridot a quien había visto caer de forma extraña, pero Connie le tocó el hombro y le hizo ver hacia la costa.
Las pupilas de Steven se expandieron, Connie soltó una gritito de terror y llevó sus manos a la boca.
Bajo el cielo aún color plomizo de el hermoso Beach City y saliendo de un embravecido mar, a la costa seguían llegando más y más gemas traslucidas, ahora podría haber mucho más de cien.
Y en el centro de todo, Garnet, Amatista y Perla en una débil posición de combate.
Sin poder fusionarse más.
Primera parte del final. La segunda estará entre mañana o pasado en la noche.
Mil disculpas por este inmenso atraso. Se me junto la perdida de mi lap, de mi cel y de mis musas.
No más atrasos. Terminemos con esto.
Gracias por estar.
Hibiky Wolf
