Los personajes le pertenecen a Nobuhiro Watsuki pero yo me he enamorado de casi todos ellos, por eso los tomo prestados.

Confesión después de la batalla. El nuevo hogar al alcance de nuestra mirada.

Han'nya entró a la tienda en la cual Kenshin se encontraba reunido con Sanosuke, Aoshi, Katsu y Hyottoko, entonces dijo:

- Nos encargamos de limpiar el sitio, hay algunos enemigos que sobrevivieron ¿Qué hacemos con ellos?

- Mátenlos a todos - respondió Kenshin - a menos de que Aoshi crea necesario interrogarlos

- No - respondió Aoshi - no creo que tengan más información que la que ya conocemos, pueden deshacerse de todos ellos

- Cómo ordenen - dijo Han'nya retirándose del lugar.

Cuándo salió fuera se encontró con Misao, Kikyo y Kaoru, Misao entonces le dijo

- He visto a Beshimi y Shikijo custodiando a unos hombres, la mayoría están heridos. ¿Qué harán con ellos?

- Me acaban de dar la orden de eliminarlos - respondió

- ¿Qué? Pero si ya los hemos derrotado - dijo Kaoru

- ¿Y qué esperabas? ¿Qué los dejaran ir? - preguntó Kikyo no sin cierto sarcasmo

Kaoru la miró molesta y se dirigió a la tienda donde se encontraba Kenshin, cuando entró los muchachos se quedaron en silencio ya que notaron que traía una mirada llena de enojo

- Creo que tienes problemas amigo - dijo Sanosuke a Kenshin poniéndose de pie para salir sonriendo de la tienda, los demás lo siguieron y dejaron a Kenshin a solas con Kaoru

- ¿Qué ocurre Kaoru?

- ¿Tú diste la orden de que los mataran?

- Sí

- ¿Por qué? ¿Acaso no fue suficiente con toda la sangre que se derramó en el puente? ¿Por qué si ya están vencidos?

- ¿Qué harías tú en mi lugar?

- Los entregaría a la policía

- Si hago eso el emperador los mandará a ejecutar por traición. ¿Sabes lo que eso significa?

Kaoru lo miró con duda. Kenshin se acercó a ella y le dijo:

- Entiendo tus sentimientos, pero si el emperador se entera de sus nombres sus familias también serán ejecutadas. Es mejor que mueran aquí, en el anonimato, y que sean incinerados junto a sus compañeros, así nadie perseguirá a sus familias

Kaoru se cubrió la cara con sus manos y comenzó a llorar, Kenshin la abrazó y le dijo:

- Eres una mujer muy dulce, siento hacerte pasar por todo esto

- Tal vez te parecerá tonto, pero siempre he pensado que la espada no debería ser un instrumento de muerte, que debería servir sólo para proteger a las personas que amas... pero la realidad...

- La realidad es que la espada es un arma para matar, pero tus palabras son más bellas y me gustaría que esa utopía se hiciera realidad

- ¿Lo dices en serio?

- Dime Kaoru. ¿Piensas que disfruto asesinando?

- Antes de conocerte pensaba que debía gustarte el olor de la sangre, después de todo eres battousai, pero ahora lo dudo... aunque no entiendo. ¿Si no te gusta por qué lo haces?

- A veces es necesario destruir para crear. Decidí unirme al ejercito de Katsura-sama porque vi mucho sufrimiento debido a la inestabilidad del país y a la fragmentación que sufría. Había que ponerle fin, y por eso accedí a usar mi espada para arrebatar vidas... para lograr construir un mejor lugar para vivir

- ¿Por qué apoyaste a Katsura y no a otro?

- En realidad fue por Ikumatsu-dono, para mi ella es la legítima heredera. Lamentablemente no pudo acceder al trono por sí misma y ahora es la consorte de Katsura-sama. De todos modos, que esté cerca del emperador no significa que no vea sus errores; aunque yo también he traicionado mis principios por mantenerme leal a él, y por el bienestar del Japón. No voy a permitir que los días de caos retornen y que se vuelvan a sacrificar tantas vidas inocentes sólo para engrandecer el ego de unos pocos

- Espero que pronto sea el día en que ya no tengas que arrebatar ninguna vida más. Yo esperaré ese día Kenshin, por favor prométeme que llegará

Kaoru lo miraba con los ojos llenos de lágrimas y con una mirada llena de súplica y esperanza; una mirada transparente que conmovió el corazón de Kenshin, estaba sorprendido por su petición pero realmente deseó poder complacerla, entonces le dijo:

- Yo también esperaré la llegada de ese día, Kaoru

Kenshin tomó las manos de Kaoru y las besó, fijó la vista en en las vendas que cubrían sus muñecas y le dijo:

- ¿Te ha dolido mucho?

- Mientras estuve en el puente no sentí dolor, supongo que por la tensión de la batalla, pero después la verdad es que si fue doloroso, aunque ya estoy bien. Megumi y las demás han hecho un gran trabajo, la verdad es que todas son mujeres increíbles, y aunque no me agrada la situación en la que estamos no puedo dejar de admirarlas

- Tu también eres increíble Kaoru

Kaoru miró los ojos de Kenshin quien la miraba fijamente

- Kaoru - dijo - tú eres maravillosa. Valiente, noble, dulce y bella... sin duda lo tienes todo para hacerme caer a tus pies

Kaoru se sonrojo y bajó la mirada. Kenshin puso sus dedos en la barbilla de Kaoru y levantó suavemente su cabeza, se volvieron a mirar a los ojos y él le dijo:

- Cuando estábamos en el puente todos mis pensamientos estaban dirigidos a ti, no te perdí de vista ni por un segundo. Me costó tanto no obligarte a entrar a esa carroza, estuve toda la noche debatiéndome entre dos opciones; por una parte quería protegerte y sentía que la mejor manera era que no participaras de la batalla, pero tampoco quería pasar por sobre tu voluntad

- Gracias por no hacerlo

- Es la prueba de mis sentimientos hacia ti

- ¿Que quieres decir con eso?

- Que quiero protegerte preciosa Kaoru y que prometo que siempre lo haré, pero a pesar de eso siempre te trataré como mi igual y respetaré tus decisiones porque yo... yo no me imagino otra manera de amar

- Has dicho... amar - dijo Kaoru casi en un susurro

Kenshin la besó y la apretó contra su cuerpo, luego acarició su mejilla y le dijo

- He dicho amar Kaoru; te amo mi preciosa Kaoru. Lo comprendí verdaderamente cuando la sola idea de perderte se me hizo insoportable

Las lágrimas caían sin control por las mejillas de Kaoru, no podía pensar en que era lo más adecuado decir tras esa confesión, por lo que después de mirarlo un rato sólo sonrió y lo abrazó. Por un momento sintió que ese hombre era sólo suyo y se sintió totalmente feliz

- Yo también te amo Kenshin - dijo sin dejar de aferrarse a él

...

Cuando Misao vio a Aoshi y los demás salir de la tienda de Kenshin se acercó a ellos

- Señor Aoshi, chicos, vengan por favor

- ¿Qué ocurre Misao? - preguntó Sanosuke

- ¿Qué ocurrirá de ahora en adelante? - preguntó Misao - hay muchos hombres malheridos que no soportarían el viaje hasta Edo por muy cerca que estemos de llegar. Pero las bajas son considerables y si nos vuelven a atacar estamos perdidos

- Iré inmediatamente a ver al emperador - dijo Aoshi - estamos a 2 horas del palacio cabalgando a toda velocidad. No debes preocuparte por nada Misao

Aoshi la miró a los ojos y Misao sintió a su corazón palpitar con fuerza

- Hyottoko, acompañame - dijo Aoshi mientras se daba la vuelta para dirigirse a donde se encontraban los caballos

- ¿A alguien se le ha ocurrido cocinar algo? - preguntó Sanosuke poniendo su mano sobre su estómago

- Sí - dijo Misao sonriendo - Tomoe dijo que se haría cargo, yo creo que ya debe tener algo preparado

- Perfecto - dijo Sanosuke - necesitamos comer, vamos Katsu

Sanosuke y Katsu comenzaron a seguir a Kikyo y Misao que los llevaban hacia donde se encontraba Tomoe. Mientras caminaban Misao dijo a Kikyo

- Me preguntó si Himura ha logrado calmar a Kaoru

- Ella es una chica muy ingenua - dijo Kikyo

- Bueno, la verdad es que tampoco me gusta que tengan que matarlos

- Es la única opción viable Misao

- Lo sé, pero aún así es desagradable

...

Cuando entraron a la carpa que dispusieron como comedor Tomoe servía comida para algunos hombres, todos estaban lastimados, aunque sus heridas no eran graves, Tomoe cuando los vio dijo:

- Les serviré inmediatamente

- ¡Te ayudo! - exclamó Misao

- No es necesario, ustedes ya han hecho suficiente por hoy y deben descansar

- Yo no soy como estos que se cansan tan fácilmente - dijo Misao - aún me queda energía

- Entonces lleva comida para Megumi y el Dr. Genzai, yo no he tenido tiempo de ir a dejarles

- Muy bien, lo hago inmediatamente - dijo Misao sonriendo

- Efectivamente es una chica con mucha energía - dijo Katsu mirándola mientras servía los platos y salía fuera de la tienda

- Nunca he conocido a otra persona con tantos ánimos - dijo Tomoe mientras les servía a los demás

...

- Megumi, Dr. Genzai, les he traído algo de comer - dijo Misao entrando a la carpa enfermería

- Te lo agradezco Misao - dijo Megumi tomando los platos y dejándolos sobre una pequeña mesa, se sentaron alrededor y Misao preguntó

- ¿Cómo están los heridos?

- Estables - contestó Genzai - pero lamentablemente dos murieron mientras intentábamos operarlos

- 5 murieron en lucha, 3 mientras los trasladaban y 2 mientras los atendíamos - dijo con tristeza Megumi

...

Misao estaba inquieta, habían pasado 5 horas desde que Aoshi marchó al palacio del emperador y todavía no habían novedades, eran las 6:00 de la tarde y se encontraban reunidos alrededor de una fogata fuera de la tienda enfermería. Megumi estaba tomando té mientras observaba el fuego. Sanosuke conversaba con Katsu y Kenshin. El Dr. Genzai estaba con Kaoru. Kikyo y Tomoe estaban sentadas en la puerta de la enfermería, atentas por si se requería atención médica y Misao caminaba de un lado a otro sin sacarse de la cabeza sus preocupaciones. Un ruido la sacó de sus cavilaciones, se acercaba una comitiva con banderas imperiales, adelante venía cabalgado Aoshi con otro hombre, se adelantaron y bajaron de sus caballos, el hombre que venía con Aoshi se acercó a Kenshin y mientras hacía una reverencia dijo:

- Es un gusto conocerlo Himura-san, mi nombre es Ryuichi Sakamoto.

- Lo mismo digo - respondió Kenshin - ¿Cuáles son las órdenes del emperador?

- El emperador ha dicho que usted y todos quienes estén en condiciones de movilizarse regresen inmediatamente a Edo. Yo y mi comitiva acamparemos aquí para proteger a los hombres más graves, también traemos personal médico para asegurar su mejoría

- Quedo agradecido Sakamoto-san - dijo Kenshin - Sanosuke, por favor encárgate de que estén todos listos para partir dentro de los próximos 30 minutos

- Claro - respondió Sanosuke, quien se dispuso a movilizar a los hombres

Una vez que estuvieron listos partieron rumbo a Edo, y a las 3 horas de viaje divisaron el castillo de Kenshin. Al fin estaban llegando a su nuevo hogar.