Disclaimer: Ni los personajes ni la historia me pertenecen.

Capitulo 26. Bella y Edward.

¡Ultimo capitulo! :.(

Ahora ya lo sabes. Nadie te va amar como yo te amo.

EPOV

-Necesito un trago- murmuré, dándome cuenta que mi Valium comenzaba a perder efecto y aún estábamos en el avión.

-No necesitas un trago- dijo Bella, rodando los ojos. –Cierra los ojos y vete a dormir.-

-No estoy cansado.-

Quito la vista de su copia de Cumbres Borrascosas de su regazo, probablemente el que consideraba el más sobre leído libro de toda la historia y me vio feo.

-¿Puedo preguntarte algo?-

-No, no tendremos sexo en el baño otra vez. ¿No aprendiste la lección la última vez?-

Ella se rió y sacudió la cabeza. –De acuerdo, chistosito. Eso no era lo que te iba a preguntar. ¿Quién te habló por teléfono el otro día, antes de que fuéramos a cenar con tus padres?-

Santísima mierda. Fruncí el ceño, intento recordar que mentira le había dicho. –Eh… ¿los del aeropuerto? Ya te había dicho.-

-Veras- dijo ella, cerrando su libro y metiéndolo en la bolsa del asiento frente a ella. –Dijiste que les llamaste para preguntarles que te buscaran un vuelo. Pero, soy extraordinariamente observadora y me di cuenta en nuestro itinerario, que compraste los boletos por internet. Así que, no se por que estas mintiendo.-

Me rasqué la cabeza y me di la vuelta para ver por la ventana, para ganar tiempo. –No es nada que te concierna, no te preocupes.-

-Si te concierne a ti, me concierne a mí.- discutió.

-Eh, no. Lo siento. Solo cállate, estas arruinando todo.-

Bella se rió y me abrazó, descansando su cabeza en mi hombro. Suspiró un poco, bese su frente haciendo que sus ojos se cerraran un poco.

-¿Qué hora es?- preguntó.

Saqué mi teléfono del bolsillo y vi que tenía un mensaje de Jasper que no había leído antes de subir al avión.

Quiero que sepas que estoy completa y totalmente en contra de este viaje y creo que eres un tonto, tonto hijo de puta. Pero buena suerte. –J

Probablemente tenía razón, pero como sea. Lo que estaba hecho estaba hecho, y no había regreso atrás.

-Ya casi es la hora- le dije, aliviado de que faltaba poco para que terminara el vuelo.

Era algo raro. La ultima vez que estuve en un avión fue con Jasper cuando fui por primera vez a LA por el invierno. La forma en que todo había cambiado en tres meses era alucinante. O tal vez era solo por la cantidad excesiva de valium que había tomado en el día, mi cerebro tenía problemas para funcionar. Lo que fuera.

Leah fue a recogernos del aeropuerto, y el viaje a Forks duro casi tres horas. Jode mi vida. Estar en un auto con Leah hablando por tres horas acerca de todo lo que había pasado desde que se fue de California era lo mismo que tener que escuchar a Jasper contar Barbie Girl o algo igual de horrible. Gracias a Jesús, María y José por el iPod y su complemento, los audífonos.

Cuando llegamos frente a mi casa, me quede sentado en el asiento trasero del auto de Leah, temiendo el encuentro que estaba por tener. No había hablado ni una palabra con mis padres desde la infame cena, a pesar de todas las ocasiones en las que Esme me había llamado al celular, y dudaba mucho que estuvieran muy contentos conmigo. Aún así, tome mi maleta y salté del auto, arrastrando mi culo hasta la puerta principal tarareando la marcha funebre.

Abrí la puerta y desactive la alarma, notando que se oían voces de la cocina. Deje caer la maleta cerca de las escaleras, me acerqué a las voces, y bostece. Necesitaba una puta siesta.

Carlisle y Esme me miraron al mismo tiempo desde la mesa, donde Esme estaba hojeando una revista y Carlisle estaba tecleando en su laptop, con un paquete de cuentas a un lado.

-Hola- dije en voz baja, levantando mi mano para hacer un saludo. Me paré en el marco de la puerta, asumiendo que ninguno de los dos quería ver mi cara.

-Edward- Carlisle me saludo con un asentimiento. –Ven a sentarte.-

Tímidamente, saqué una silla de en medio de la mesa, entre ellos dos, y suspiré. Me senté y golpe la mesa con mis dedos nerviosamente, esperando a que me dijeran que les diera mi tarjeta de crédito o que empacara todas mis chingaderas que quedaban en la casa y que me fuera o algo igual de jodido y drástico.

-Discúlpenme por haberme ido así de su cena- dije, sacudiendo la cabeza. –Había estado guardándome un montón de cosas, y…-

-No hay necesidad de disculparse, Edward.- dijo Carlisle, interrumpiéndome. –Hemos estado repasando lo que se dijo en la cena, y concluimos que a pesar de nuestras intenciones, te hemos dado la idea equivocada de lo que sentimos por ti. No solo como nuestro hijo, si no como persona.-

Metí la mano debajo de mi playera y me pellizque el estomago, con fuerza, intentando averiguar si estaba soñando o en coma por tomar tantos Valium, o algo. Me dolió.

-Eh… esta bien…- divagué, por que estaba alucinando y no tenía idea de que decir.

-No estábamos preparados para ser padres- dijo Esme, cerrando su revista. –Eso no significa que no te amábamos, por que te amamos y siempre lo haremos. Solo que no nos dimos cuenta hasta que fue muy tarde que no estábamos haciendo un buen trabajo al criarte. Cuando nos dimos cuenta, era muy tarde. En vez de intentar arreglar nuestros errores, intentamos arreglar los tuyos, y como resultado, pareció que estábamos molestos contigo en vez de nosotros. ¿Lo entiendes?-

Asentí como reacción, por que de verdad necesitaba un minuto para que todo lo que me estaba diciendo se procesara.

-Edward, sabemos que fue nuestra culpa, la forma en la que eres. La bebida, la falta de respeto, la promiscuidad, meterte en problemas con la policía… todo eso. Pero eres brillante, y quiero que eso sea tu prioridad, en vez de tener a todos viéndote como un tipo de busca problemas.-

Carlisle sonrió y empujo su laptop por la mesa para darme toda su atención antes de continuar. Por el rabo de mi ojo vi que su fondo de pantalla era una foto mía jugando beisbol del año pasado.

-Siento si alguna vez pensaste que no estaba orgulloso de ti, o que no me daba cuenta de las cosas maravillosas que has logrado. Por que si lo estoy. Pero no quería que te confiaras o renunciaras, así que seguí pidiéndote más. Solo quería que maduraras y mostraras un poco de responsabilidad. Quería que hicieras las cosas bien por ti mismo.-

-Estoy haciendo las cosas bien yo solo- le dije. –Tengo mi vida en control. No necesito que estés temiendo a que no lo haga las cosas bien.-

-Tu vida esta en orden ahora.- aclaró Esme.

-Si- estuve de acuerdo. –Ahora. ¿Y que?-

-¿Por qué crees que es así?-

Levante las cejas y miré alrededor de la habitación. –No lo sé. Solo me di cuenta de algunas cosas. Se que es lo que esta bien y lo que esta mal. Se que es lo que es importante. He lidiado con unas situaciones de mierda y estoy muy lejos de ser perfecto, pero creo que estoy en camino de ser un adulto responsable. Fue una coincidencia que todo esto pasara cuando conocí a Bella, pero bueno, si fue ella la que sacó todo eso de mi, es algo muy bueno, ¿verdad?-

Los dos asintieron y me sonrieron. Era muy bizarro, por primera vez sentía que estaba de acuerdo con mis padres. Comunicarse nuca fue uno de sus puntos fuertes. Beber, gritar y quitarme mis cosas lo eran.

-Bueno, estoy cansado- dije, golpeando la mesa con las palmas de la mano. –Creo que me voy a la cama.-

-¿Estas seguro que no hay algo más de lo que quieras hablar con nosotros?- preguntó Carlisle.

Por supuesto que había otras cosas de las que quería hablar. Pero, iba a esperar hasta la mañana, por que no quería arruinar nuestro bonito momento familiar con cosas típicas mías.

-De hecho, si.- dije, haciendo un gesto. –Hay algo de lo que tengo que hablarles.-

-Adelante- dijo Esme, asintiendo.

-Bueno, si tienen que ir al baño o algo, deberían hacerlo ahora. Por que esto va a tardar.-

-Bien, estoy en el porche de enfrente.- dijo Leah por el teléfono. Suspiré y presione el puente de mi nariz, apretando el volante del Mercedes de Carlisle para desquitar mi agresividad.

-Leah. Cuelga el puto teléfono para que no te oigan.-

-Oh, si- susurró. –Espera como cinco minutos. Te llamare si sale algún obstáculo.-

Colgué y miré la casa que estaba frente a mi auto estacionado, dejando escapar un suspiro exasperado. Sentía como si hubiera pasado muchísimo tiempo desde que me había estacionado en la calle de la vuelta y escalado arboles. Hoy solo estaba esperando a que Leah sacara a la chingada a Bella de la casa para que pudiera hablar con Charlie, así que el auto no estaba estacionado en la calle de la vuelta, pero me gustaba el cabrón que vivía ahí. Nunca llamó a la policía y se quejo de que un puto Volvo de niño rico se estacionaba frente a su casa cada maldito día de la semana. Si así hubiera pasado ¿Quién sabe que carajos nos hubiera pasado a Bella y a mí? Tuvimos nuestros mejores momentos cuando escale esa chingadera de árbol.

Esperé como diez minutos y cuando Leah no me llamó para decirme que algo andaba mal, comencé a acercarme. Ni siquiera se por que le pedí ayuda, por que era una idiota. Pero como sea… no había nadie más en Forks. Mis opciones estaban limitadas.

Mientras estaba parado ahí, tocando la puerta, esperando a que Charlie abriera y que me arrojara un objeto pesado a la cara, recordé cuando fue la ultima vez que lo vi. Fue antes de que me fuera a Europa. Incluso él era diferente ahora. El Jefe Swan tenía novia. Tenía esperanza en que no estuvieran haciéndolo en la silla en la que me iba a sentar. Asco.

La puerta se abrió y Charlie se fijo dos veces en mí. Se tomó el pecho y dio un paso para atrás antes de entornarme los ojos.

-¿Qué estas haciendo aquí? Bella no esta.-

-Hey Jefe Swan, tanto tiempo sin verlo. Me da gusto verlo también. Me ha ido muy bien, gracias por preguntar.-

-Edward- dijo, su voz toda seria. -¿Qué quieres?-

-Relájese, Jefe. Vine a hablar con usted. Negocios serios.- el suspiró y se quedo ahí parado, sin dejarme entrar a la casa. –En serio, no estoy jugando. Todas las bromas fuera, quiero hablar con usted. De hombre a… bueno a mí.-

El refunfuño y abrió toda la puerta, dejándome entrar a su choza. Una mujer sacó su cabeza de la cocina y me sonrió.

-Edward, esa es Sue.- dijo Charlie, apuntando a su nueva chica. –Este es… Edward, el lo que sea de Bella.-

-¡Edward, por supuesto! He escuchado mucho de ti.-

Era amable. Demasiado amable para Charlie. Hice una nota mental de decírselo cuando él no estuviera cerca.

-Oh… eh, gusto en conocerla.- dije, acercándome hacía ella y sacudiendo su mano. Me senté en la mesa de la cocina y Charlie se sentó junto a mí.

-Sue, ¿te importaría darnos un minuto?-

-No, esta bien- dije, apuntando a una de las sillas vacías. –Se que se van a casar, así que próximamente será familia. Creo que debería quedarse.-

Sue le dio una mirada a Charlie, pero él solo se encogió de hombros así que ella se unió nuestro aquelarre.

-Esta bien- dije, metiéndome las manos en los bolsillos. –Se que tiene esta mala imagen de mi, por que me ha visto crecer y meterme en todo clase de problemas. Pero, ya no soy la misma persona.-

Charlie se levantó y sacó una cerveza del refrigerador y se sentó de vuelta. –Eso lo sé, Edward. Se todas las cosas que has hecho por Bella. Pasé el día entero con ella, y no la había visto tan feliz desde… bueno, desde que antes de que te fueras. Para ser honesto, no estaba seguro de que la vería así otra vez.-

No estaba seguro si alguien había envenenado el agua de Forks, o si nuestros padres habían adquirido como pasatiempo fumar cristal meth o algo, pero todos estaban actuando de forma muy extraña y amable conmigo. No sabía que hacer.

-Bueno, me alegro que se sienta así.- dije, sacando las manos de los bolsillos y agarrando la orilla de la mesa. Estaba temblando como una hoja y… eso nunca pasaba. Yo no me ponía nervioso. Mi mundo estaba de cabeza. Necesitaba la vitamina R de Charlie. El paquete entero. –De eso quería hablar con usted.-

De pronto su expresión cambio, y me vio de la forma más dura y desagradable que alguien me había visto en toda mi vida. Si no hubiera tomado antes de salir de casa, probablemente me hubiera meado encima.

-¿Qué Edward?-

-Nos esta yendo muy bien juntos a Bella y a mí, y los dos sabemos que queremos estar con el otro como… durante mucho mucho tiempo. Así que, estuvimos hablando y… esta bien, antes de que diga la siguiente oración, quiero que sepa que mis padres saben que estoy aquí, y Leah también lo sabe, y estoy seguro que el vecino me vio entrar. Así que no me dispare, por que lo atraparan.-

Sue se rió y Charlie se puso muy, muy rojo.

-Queremos vivir juntos.-

-¡Absolutamente no, Edward!- saltó de su silla y comenzó a caminar de un lado a otro de la habitación. Sue me vio con simpatía y sacudió la cabeza. –De ninguna manera.-

-Esta bien… ¿Por qué no?-

-¡Edward, tienen dieciocho! No han estado juntos lo suficiente para estar seguros de que es lo que quieren y…-

-¿A quien le importa cuanto tiempo hemos estado juntos? La amo.- las mejillas rojas de Charlie se pusieron moradas. Temía que tal vez le estuviera dando un infarto, pero continúe. –Jefe Swan… mi vida entera gira alrededor de Bella. Se que somos jóvenes pero los dos estamos completamente seguros de lo que queremos. De todos modos no sería hasta el próximo semestre, que es dentro de,- conté con los dedos. –cinco meses. Y bueno, si dice no, entonces es no. Yo hablaré con Bella. Solo pensé que era lo correcto, preguntarle antes.-

-Edward, se que soy viejo, y que las cosas son diferentes ahora, pero en mis tiempo, no era lo correcto que las personas vivieran juntas a menos que estuvieran casadas. Y estoy más que enterado de que… mancillaste a mi hija…-

-Jesucristo- dije exasperado, cerrando los ojos. –Charlie, me estas poniendo de verdad incomodo en este momento, estas hablando de mi… haciéndoselo a su hija. ¿Cuál es su punto?-

-No esta bien. A menos de que estén casados, no deberían vivir juntos. No cuando son tan jóvenes.-

Me quede sentado en silencio y miré a Sue, que solo movió la boca para decirme "Lo siento" y miré por su hombro a Charlie.

-Mi hija ha pasado por mucho, Edward.-

-Eso lo sé- dije, mi tono salió un poco más duro de lo necesario.

-¡Sabes que es lo que siente por ti! ¡Piensa que eres el sol, la luna y las malditas estrellas! Tal vez ella confié en ti pero yo no. Lo siento. Tienes el poder de lastimarla y de hacerla sentir peor de lo que se haya sentido en toda su vida, y no puedo tomar eso a la ligera. Vivir juntos pondrá tensión en su relación. Solo son niños.-

-Charlie- dijo Sue, poniéndose de pie. –Él no es un niño. Creo que al haber venido aquí para pedir tu permiso prueba eso. Estas siendo un poco irracional en este momento. Tal vez deberías pensar esto…-

-No- dije en voz baja, parándome de mi lugar. –Esta bien. Gracias por tener tan buena opinión de mi, Charlie. Es decir, solo he hecho todo lo que he podido por su hija, todos los días. Y de nada por haberla convencido de ir a terapia, ya que usted y todos los demás no lograron hacerlo. Que tengan buena noche.-

Estaba encabronadisisimo. Tenía todas estas mierdas que necesitaba decirle, y el lo arruino todo, ni siquiera me dio una oportunidad. Abrí la puerta para irme, pero antes de que pudiera hacerlo, tenía una última cosa por decirle. Siendo el cabrón beligerante que soy, regrese a la cocina y me aclaré la garganta. Ninguno de los dos se había movido de sus lugares.

-Solo para que lo sepa, Jefe Swan, mi padre no me quería con Bella. Pensaba que no era suficientemente buena para mí. Y aquí esta usted, pensando que no soy suficiente para ella. Es irónico ¿no lo cree? Tal vez todos deberían dejarnos decidir a nosotros que es lo mejor.-

Sin dejar que me respondiera, me salí, azotando la puerta detrás de mí.

BPOV

Estaba acostada en mi cama, viendo el techo a la grieta que empezaba desde la esquina hasta la mitad del cuarto. Cuando me mude aquí, comenzó como una pequeña raya que apenas se veía. A través del tiempo comenzó a moverse por el techo y ahora, ahí estaba, justo arriba de mi cabeza, ganando terreno en mi habitación.

Dios, la casa de Charlie era una mierda. Necesitaba serio mantenimiento.

Edward había dejado sus mini bocinas para su iPod en el buro la noche anterior, así que puse el iPod que el me había regalado y puse play. El puso todas las canciones dentro, y cada una me recordaba a él de alguna manera. Me recordaba a uno de nuestros viajes en auto a la escuela por la mañana, o la siesta que tomamos en su cama cuando Carlisle y Esme no estaban, o alguna mirada que dio en una fiesta cuando todos estaban ahí pero nadie estaba viendo.

Edward.

Suspiré y vi el reloj para ver la hora. Nuestro vuelo era al día siguiente, y todo lo que quería era irme. Había extrañado a mi padre, pero después de lo que le dijo a Edward de que no quería que viviéramos juntos, ya ni quería verlo. Y Edward era más idiota por haberle pedido permiso en primer lugar. Debimos haberlo hecho a sus espaldas, mentido y haber sido irresponsables y Charlie no hubiera sido el sensato.

Pero no. Edward el Maduro quería hacer todo de la forma "correcta". Y ahora véanos. Estábamos atrapados y tendríamos que escuchar a Jasper y Alice coger por tres años más.

De pronto salte, cuando escuche algo raspar contra mi ventana. Corrí hacía ahí y la abrí de un golpe, para ver a Edward parado en la rama en su sudadera, las mejillas rojas por el frio y sosteniendo otra rama por encima de su cabeza para mantener el balance.

-Muévete por favor- dijo, sin aliento, agarrando el marco de la ventana. Me hice para un lado y se lanzó por la venta, haciendo un ruido seco al caer.

Que Edward escalara por la ventana hizo que mi depresión y tristeza de todo el día se fueran, como siempre lo hacia Edward al meterse a mi habitación a escondidas. Había ignorado mis llamadas toda la noche, así que me imagine que estaba ocupado con sus padres. Charlie había salido a algún lado con Sue y quería que Edward viniera y me lo hiciera en su cama para vengarme.

Oh, mierda. Charlie.

-¡Edward! ¡Eso se oyó mucho! Charlie te va a escuchar.-

El se quedó ahí con las manos en las rodillas, inclinado e intentando recuperar el aliento.

-Me importa una mierda- dijo, moviendo su mano. –Como sea, no importa si me oye. Esto fue más teatro que nada.-

Lo mire sin ninguna expresión, sin entender de qué carajos estaba hablando. –Um… ¿Qué?-

-No mames, trepar ese árbol es difícil. No recuerdo que fuera tan duro. Estoy tan fuera de forma.-

-Edward- dije sin nada de humor, para que me contestara la pregunta de antes.

El levantó una ceja y sonrió, aún respirando pesadamente. -¿Bella?-

-¿Teatro? ¿Qué?-

Bajo la capucha de su sudadera y se paró derecho, bajando el cierre de enfrente y quitándosela. Me reí de su estúpida playera de Equipo de Beisbol de Forks High, por que claramente la estaba usando por la falta de ropa en su casa.

-Estoy cansado- dijo, saltando a mi cama y acostándose en su espalda. Puso las manos detrás de su cabeza y se rió. –Esa grieta esta muy mal.-

-Estaba pensando en eso.- me metí a la cama y me acurruque junto a él, descansando mi cabeza en su pecho. Podía darme cuenta por su cabello mojado que acababa de bañarse, así que enterré mi nariz en su hombro y comencé a olfatearlo discretamente. O estaba tratando, al menos.

-Esta playera probablemente apesta- dijo, atrapándome. –Había estado al fondo de mi closet, por como por un año.-

-No, hueles bien. Siempre hueles bien.-

-Eso es mentira- dijo, besando mi frente. –Escucha. Necesitamos confabularnos, Swan.-

-¿Para que?- pregunté irritada, no queriendo recordar las mierdas negativas que me habían estado molestando.

-Siento que no te haya contestado antes cuando me llamaste. Pero, estaba a la mitad de una intensa discusión con tu padre.-

Mis ojos se agrandaron y me apoye en mis codos para poder ver su cara. -¿Qué?-

-Si, antes, cuando Charlie se fue ¿sabes? Fue a mi casa. Mis padres lo llamarón.-

-¿Por qué?-

-Por que… bueno, ayer después de irme de aquí, llegue a mi casa todo emo y enojado y listo para romper pendejadas de vidrio. Y mis padres ahora están en una misión para demostrarme que me aman o lo que sea, gracias a tú sermón de la cena de la semana pasada. Así que, les conté la situación y llamarón a Charlie y tuvimos una platica en grupo.-

Apreté los labios y vi feo a Edward, quien sonrió. – ¿Por qué no me incluyeron? ¿Y por que Charlie no me hablado de nada?-

Una esquina de la boca de Edward se levantó, se lamió los labios y tomó un mechón de mi cabello, deslizando sus dedos hasta el final.

-Bueno… le pedí a Charlie que no dijera nada- dijo Edward, guiñando. –Quería hablar contigo en persona.-

-¿Y, que? ¿Accedió? ¿Dijo que no le importaba? ¿Qué? ¡Dime!-

El corazón se me salía del pecho de la emoción. Edward solo me miraba y se rió un poco, sin decir nada.

-Eso es lo que necesitamos discutir.-

Deje salir una exhalación pesada y rodee los ojos. -¿Qué?-

-Bien, hablamos de esto por un rato. Horas de hecho.-

-Okay…-

-¿Recuerdas la primera vez que trepe ese puto árbol y me metí aquí? Estaba borrachísimo. Tu cuarto era amarillo. Y Jasper me trajo hasta aquí… y luego tú me sacaste a patadas. Ni siquiera nos conocíamos bien.-

Me reí y asentí. –Me acuerdo. Recuerdo todo acerca de ti. Cada día que pasamos juntos.- lo bese rápido y me reí contra sus labios cuando recordé ese día.

-¿Estas borracho?-

-Tal vez-

-Tenemos escuela mañana. Y son las 6:45-

-Si. La hora feliz.-

-Lárgate Edward.-

-Pero, um… ¿Edward? ¿Qué putas tiene que ver eso con lo que estábamos hablando?-

-Nada. Solo lo recordé por alguna razón, cuando trepé hace un rato. Esos fueron buenos tiempos. Que bueno que era tan intenso e invadí tu espacio personal.-

-Si- estuve de acuerdo. –Que bueno. Continúa, por favor. Me estas poniendo nerviosa.-

-Charlie estaba inquebrantable. Es decir, se disculpó conmigo, y mis padres lograron convencerlo de que era un rebelde reformado o como sea que quieras llamarlo. Su más grande problema era que él sentía que vivir juntos iba a ser un gran proceso y que por alguna razón, y con eso me refiero a que yo te iba a dejar, íbamos terminar separados.-

Me rasqué la cabeza con mi mano libre, completamente confundía, y luego la puse en el pecho de Edward.

-No tengo idea de lo que estas hablando, pero continúa.-

-Santo Cristo, Bella. Sus palabras exactas fueron, "Lo consideraría si pudiera estar completamente seguro que estas siendo sincero y que no vas a dejar a mi hija." Lo cual respeto ¿sabes? Solo te esta cuidando.-

-No esta siendo razonable, Edward. No hay forma de estar completamente seguros de que no vas a dejarme.-

-Lo sé- dijo, intentando reprimir una sonrisa. Se rió nervioso y se golpeo la frente con su dedo índice un par de veces. –Veras, pero hay una forma de mostrarle que estoy siendo sincero. Siempre estoy un paso adelante.-

Lo mire sin ninguna expresión, intentando adivinar que putas eran toda esta plática criptica y esos secretos. No adivine nada.

-¡¿Qué?- pregunte impaciente. –No entiendo que esta pasando.-

-Nosotros dos juntos somos probablemente la pareja menos romántica que haya existido.- dijo indiferente.

-Lo sé, me gusta.- dije asintiendo, tocando su pecho con mi mano dos veces. –Así que, dime. ¿Qué dijiste? ¿Qué dijo él? ¿Qué, que, que?-

-Ven aquí- dijo Edward, haciendo señas al levantar su barbilla para que yo me acostara.

Regrese a mi lugar original con mi cabeza en su pecho y puso uno de sus brazos alrededor de mis hombros.

-Cierra los ojos- dijo. –Y no espíes.-

Gire la cabeza para que mis ojos estuvieran presionados contra su cuello, y sentí que se movía pero no escuchaba nada.

-Esta bien, ábrelos.-

Gire mi cabeza en la otra dirección, y juro que mi corazón se detuvo.

Era un anillo. Un puto anillo de compromiso. En una caja. En su mano.

No. Mames.

Me le quede viendo por un par de segundos, con la boca abierta, probablemente babeando por toda la playera de Edward, pero no importaba. Finalmente, me acerqué para tocarlo, pero el cerró la caja y se rió.

-Espera- exclamó, sentándose. –Antes de que digas algo, hay algunas cosas de las que debemos hablar.-

-¿Qué en el nombre de la chingada tenemos que hablar? ¡Se supone que solo tengo que decir si o no! Espera… no me has preguntado. Oh, Dios. Voy a vomitar.-

Edward suspiró y dejo caer la cajita roja en su regazo. Cartier. Putisima madre. Definitivamente iba a vomitar.

Puso sus manos a cada lado de mi cara y me forzó a verlo. –Hey- dijo, besando mi frente. –Cálmate. No vas a vomitar. Vas a escuchar lo que tengo que decir, ¿esta bien? Solo soy yo.-

Tome unos cuantos respiros y asentí, esperando a que dijera lo que tenía que decir.

-Puedo regresar esto, si no lo quieres. Así que dime de una vez antes de que tenga que gastar mi aliento.-

-No. Si quiero. Es decir, ¿creo que quiero? No, no, definitivamente si quiero.- el entrecerró los ojos y esperó a que terminara mi ataque. –Si quiero- repetí, más para mí que para alguien más.

-Eh… esta bien. Bueno, estos son los términos, de acuerdo con nuestros padres- el se rió para si mismo y se talló los ojos un par de veces antes de continuar. –Cuando tienes términos impuestos por tus padres cuando vas a comprometerte, es probablemente una seña de que eres muy joven. Pero, como sea. Lo primero… dijeron que querían que esperáramos un año antes de casarnos.-

-Estoy bien con eso- logre decir.

-De acuerdo. Les dije que esperaríamos más- se recostó contra la pared y dejo golpear su cabeza muy fuerte. –No puedo creer que este teniendo esta conversación. Esta bien, si, la regla número dos es que no quieren que tengamos hijos hasta después de que estemos casados y hayamos terminado la escuela. Eso es simple.-

Asentí.

-Necesitamos mantener nuestras buenas calificaciones- continúe. –También necesito conseguir un trabajo, lo cual es una pendejada si me preguntas, pero tiene que ver con la responsabilidad. Tu papá lo sugirió y mis padres estuvieron de acuerdo, así que dale las gracias por eso.-

Me reí y me senté derecha en la cama para poder estar cerca de él. Ya no estaba hiperventilando, así que quería besarlo.

-¿Algo más?-

-Si rompemos unas de sus reglas, o hacemos algo que les parezca inapropiado, dijeron que dejarían de pagar por todo. Dudo que cualquier trabajo que logré conseguir podrá mantenernos. Además, tendremos que vivir en un dormitorio, Bella. Un puto dormitorio. No podemos. No puedo compartir mi cuarto con un extraño. Solo… no. Mierda no.-

Me reí un poco por que claro que eso fue lo que molesto más a la nenita consentida de Edward. Tener que compartir.

-Principalmente, esto es solo una promesa de que voy a estar contigo, y ser fiel o lo que sea, y que eventualmente nos veo casados- continúo. –Esto no significa que salgamos de compras con Alice para conseguir un vestido cuando regresemos. Y… eso es todo. Di algo.-

Me mordí el labio y me subí a su regazo, poniendo mi mano en su mejilla.

-Te amo- dijo, sonriendo.

-Yo también te amo.-

Nos sentamos ahí y nos miramos el uno al otro por un par de segundos antes de que respirara profundo y pusiera mi mano en su hombro.

-Esta bien, pregúntame- demande, viendo la caja, la cual estaba arriba de mi cobija.

-¿Qué?-

-Pregúntame, así… apropiadamente.-

-¿Tengo que?- preguntó, gimiendo.

-Si.-

-Bien- masculló. Tomó la caja, la abrió y la puso frente a mí. –Bella, quiero casarme contigo… eventualmente. ¿También quieres casarte conmigo?-

-Si- dije sin dudar. El sonrió y sacudió la cabeza, deslizando el anillo en mi dedo. –Esa fue la proposición más jodida de la historia.-

-Lo sé. Me encanto. Es tan nosotros. Tu poniéndote de rodillas en un restaurant elegante debajo de las estrellas hubiera sido falso y estúpido.-

-Me alegra que lo pienses. Por que nunca lo hubiera hecho.-

-No lo hubiera esperado.-

El se rió y tomó mi muñeca, poniéndola en el aire y dándole vueltas.

-Esto es raro- dijo en voz baja, mirando el anillo.

-¿Y, quien estaba en el teléfono?- pregunté, asumiendo que todos los secretos se habían terminado.

-La perra de Cartier diciéndome que el anillo estaba listo.-

-¿Cómo supiste que talla era?-

El sonrió y movió sus dedos por mi muñeca, pellizcando mi dedo anular. –Até un hilo en tu dedo mientras dormías. Jasper y yo teníamos todo planeado. Cúlpalo por la mayoría de las tonterías.-

-Así que… ¿sabías que Charlie iba a decir que no?-

Edward me miró, como si fuera una tonta. –Obviamente iba a decir que no. No me deja besarte frente a él. No me deja entrar a su casa contigo a menos que él este viendo. ¿Qué carajos pensabas?-

Me encogí de hombros y lo abrace por el cuello. –Nos vamos a robar su show con todo esto. Y carajo, yo sabía que estabas planeando algo raro cuando vi el itinerario en tu cajón.-

-Chismosa- masculló, sacudiendo la cabeza. –Y… ¿y como te sientes acerca de consumir este compromiso?-

Edward Cullen. Buen Dios, nunca terminaba de sorprenderme. No tenía idea de cómo exactamente logre cambiar al playboy del pueblo en el malhumorado, hablador de mierdas, blandito chico que estaba sentado debajo de mi, pero… de alguna forma lo había hecho. Él también me había cambiado. Pero de alguna forma, aún seguíamos siendo nosotros. Ahora, si entendíamos lo que era importante en nuestras vidas. De pronto tuve la poderosa necesidad de besarlo, abrazarlo, apretarlo y amarlo, por que el era tan perfecto. Bueno, es decir, no era perfecto. Para nada. Pero era perfecto para mí.

Así que lo hice. Sin avisarle, tome su nuca y lo bese durante mucho tiempo y con fuerza, sin dejar que el pobre chico tomara aire. Y metí la mano debajo de su vieja playera de Forks, toque, sentí y apreté su pecho e intente bajar su cierre pero Edward me lo facilitó al hacerlo el mismo.

Típico.

Luego, el se quedo ahí y se rió cuando comencé a arrancar sus jeans y bóxers, intentando bajarlos lo suficiente para que hiciera el trabajo. Estaba desesperada. Levantó sus caderas un poco para ayudarme y yo jale y tire y Edward suspiró y los bajo de él en un segundo.

-Cálmate. Todavía traigo puestos los zapatos. Te puedes quitar la ropa mientras yo me encargo de eso.-

Gire la cabeza para ver sus sucios converse rojos y me reí bajito, poniéndome toda nostálgica.

-No. Déjatelos puestos.-

-¿Eh?-

Me baje los shorts de la pijama y los tire por mí encima de mi hombro. –Déjatelos puestos- repetí.

-Eh, mis pantalones…-

-Eso también.-

-¿Quieres que te lo haga completamente vestido, con los tenis puestos?- asentí y ladee la cabeza, esperando a que empezara. –Como sea- dijo él, encogiéndose de hombros y saltó hacía enfrente haciendo que yo cayera de espaldas. Me reí fuerte y el me tapó la boca con la mano, intentando no reírse el también.

-Bien, el Jefe no puede saber que estoy aquí cogiéndote. Eso sería cruzar la línea y… todavía le tengo miedo. Y a su pistola.-

-Lo siento- susurré, enredando mis piernas en su espalda. –Solo apúrate y házmelo, Cullen.-

Mordió su labio y me embistió, y si, me tiraba a Edward casi todos los días, a veces varias veces por día, pero hoy era diferente. Significaba mucho para mí. Éramos nosotros, totalmente disfuncionales, jóvenes, locos, confusos, estúpidos. Pero estábamos enamorados y dispuestos a dar todo lo que teníamos el uno por el otro. Y así era como siempre íbamos a ser.

Edward intento ser todo romántico y lento como por 30 segundos antes de que me diera cuenta de que estaba intentándolo demasiado. Mordí suavemente su cuello y moví mi boca hacía su oreja, para susurrarle.

-¿Edward?-

-¿Mmmm?-

-Puedes ser duro.-

-¿Y que tal si tu papá nos escucha?-

-Bueno- dije, moviendo mis dedos frente a su cara. –Estamos comprometidos y voy a tirarme a mi prometido si eso es lo que quiero.- hice una mueca y fruncí el ceño. –Bueno, no deberíamos usar la palabra prometido todavía por que me pone rara.-

Edward sonrió y se sostuvo de la cabecera de mi cama, embistiendo con fuerza y haciéndome pegar contra la pared. Ahogue un pequeño grito y mordí el lóbulo de su oreja y me callé y lo deje que me hiciera lo que quisiera, por que él sabía que hacer. Siempre.

Quería recordar todo de este día, por que a pesar de que cada día con Edward significaba algo para mí, este día era monumental. No había palabras para describir la felicidad que sentí después de todo el drama con el que tuvimos que lidiar durante meses.

Así que pase el resto de nuestra sesión solo ahogándome en todo lo que pude de Edward. La forma en que sus manos y dedos se sentían cuando estaban presionados contra mi piel. La forma en que apretaba los labios y cuando abría la boca un poco sin darse cuenta cuando estaba concentrado. La forma en que mi lámpara hacía que sus gruesas pestañas hicieran más verde sus ojos. Los pequeños sonidos, gemidos y respiración que dejaba salir cuando algo se sentía bien para él. La forma en que su piel suave se sentía contra la mía.

La forma en que me veía, cada día, demostrándome sin palabras y con una sola mirada lo mucho que me amaba.

Me reí en el hombro de Edward cuando recordé lo que me dijo Charlie el primer día que lo conocí.

-¿Qué hay de malo en Edward Cullen?-

-El es exactamente como tú.-

-¿Qué hay de malo en eso?-

-Lo malo con eso es que el no se comporta y les da a sus padres mucha aflicción. Exactamente como tú. Y dos errores no hacen un acierto, así que aléjate de el.-

Por suerte nunca había escuchado lo que Charlie me decía que hiciera.

Después de que terminamos y estábamos enredados el uno con el otro, estaba acostada sobre el pecho de Edward y veía mientras él jugaba con mi anillo, moviendo el diamante de un lado a otro con su dedo.

Una vez que recordé el día en que nos conocimos, mi mente solo comenzó a recordar mi entera relación con Edward. Recordaba las cosas más raras.

-¿Te acuerdas cuando arruinaste mi cumpleaños?-

-No fue mi culpa- dijo, sonriendo. –No puedo hacerme responsable de lo que pasa cuando estoy ebrio y me ofrecen tríos.- rodee los ojos y lo golpee a un lado de la cabeza.

-¿Te acuerdas de la primera vez que me besaste? ¿Y me gritaste y me dijiste que no te besara?-

-¿Qué mierda?-

-Solo quiero que seamos amigos.-

-¿Okay…?-

-¡Así que no me beses!-

-¡Tú me besaste a !-

Me reí y sacudí la cabeza. –Me tentaste, a propósito, por que sabías que quería hacerlo.-

-No sabía nada- dijo inocentemente, sonriendo para si mismo.

Presiono sus labios contra los míos y movió una de sus manos por mi pierna, hacía mi cadera y toco dos veces mi tatuaje. Ese estúpido puto tatuaje.

-Mi recuerdo favorito es cuando no fuimos a la escuela y nos agarramos de todo en la cama. No, la mamada después de que Charlie descubriera lo del tatuaje y estabas castigada. No, no, espera… el atuendo de navidad. Ese me gusto, aunque no pude disfrutarlo.-

-Me gusto cuando me recogiste en la bicicleta.- le dije.

-Se me había olvidado eso. Ese fue un muy difícil puto viaje. Estaba tan domado.-

-Todavía lo estas.-

Me reí mientras el hacía pffff y movía las manos en el aire. –Tu eres la que esta domada.-

-Lo sé. Estamos muy cerca de hacer conocimiento legal de que los dos estamos completa y totalmente domados.-

-Raro.- dijo Edward con un suspiro.

-Si. Muy raro.-

A pesar de todo lo que había pasado durante todo el tiempo en que nos conocimos, de alguna forma logramos enfrentarlo todo. Cosas que debieron separarnos para siempre, como cuando accidentalmente dormí con Jasper, Edward siendo un cabrón celoso y golpeando a cualquiera que me mirara, forzados a estar separados cuando Edward estuvo en Europa, todo lo que me pasó en el verano, Viczorra fue la que nos junto de nuevo.

Pero quiero decir, tenía perfecto sentido. Nuestra relación siempre iba para atrás y era poco convencional. Era por eso que todo esto de comprometernos a los 19, vivir juntos no me parecía nada extraño. Nosotros éramos tan incorrectos. Pero de alguna forma estábamos bien.

-¿Crees que estemos cometiendo un error, Swanster?-

-Nop. ¿Y tu?-

-No- dijo sin dudar. –Y si es un error, estoy seguro que sabremos que hacer. Siempre lo hacemos.-

-Sip. Creo que estaremos bien, Edward.-

El sonrió y me beso en la esquina de la boca rápidamente antes de suspirar.

-Yo que estaremos bien.-

¡Se comprometieron! Todo fue tan ellos. Y ya se dieron cuenta, lo del cajón era el itinerario del viaje.

Y bueno chicas, este es el último capitulo. El próximo será el epilogo y no estén tristes por que viene un outtake junto con mi nueva traducción, para que no sientan tan feo de que la historia termine, les subiré la nueva historia luego luego.

Ya saben, cualquier cosa que quieran decirme, pasen a mi perfil y ahí les digo como encontrarme.

Reviews! Por que Dickward y Swanster están comprometidos.