Primera Publicación: Octubre 2007

Resubida: Octubre 2017


Debido a que es el favorito de muchos, y que otros nunca terminaron de leerlo. Este fic será resubido o/


El Gran Desafio del Este

Capítulo 26: El pacto roto, el ataque de los X

En un lugar alejado de toda civilización, perdido entre las montañas en la región Kanto, se levantaba un gran fuerte con una R en su frente de color roja, éste era la central madre de la organización Rocket.

Un grupo de soldados de traje negro, con la misma letra roja en el pecho de su uniforme custodiaban el edificio. Iban y venían frente a su entrada, como si estuvieran esperando un ataque en cualquier momento.

— Pero míralos —se oyó una voz de mujer escondida entre los arbustos— están preparados para evitar un ataque.

— No saben que muchos de los miembros que hay dentro son nuestros —rio ahora la voz de un hombre —. Bien Vicky —se dirigió a la mujer— es hora de entrar en acción.

La mujer se puso una boina negra sobre su cabello de rizos Violeta y respondió: — ¡Bien!

Ellos salieron de su escondite, y se encaminaron con firmeza hacia los guardias quienes los detuvieron a punta de rifle.

— ¡Preséntense! —les exigieron.

— Soldado de Kanto, Victoria — se paró en posición de soldado.

— Soldado de Kanto, Franco —imitó a su compañera.

— Traemos noticias sobre el Dragonite Shiny y su portadora —completó Victoria mirándose con su compañero.

— ¿De verdad? —ellos le afirmaron con la cabeza— ¡Muy bien! El jefe se pondrá feliz, Pasen — le abrieron la puerta, y ambos entraron. Una vez dentro de la base, Victoria llevó emocionada el puño derecho a su rostro y se cubrió con él la enorme sonrisa de sus labios.

— Esto fue fácil —sonrió— la caída de Giovanni…

— Es un hecho —afirmó Francis quien miró a su compañera y sonrió con una sonrisa diabólica—. ¡Vamos! —y se fueron corriendo camino a la oficina de Giovanni.

Mientras en el gran salón donde estaba Giovanni, éste iba y venía seguido por su elegante gato persa, Persian…

— Esa Angelical Master Aqua… Dos años y ni pista de quien es… —tomó un control remoto, y fue cambiando de una pantalla, imágenes de ella— Ella tiene mis planes de conquistar al mundo en sus manos… —golpeo el escritorio con el puño—. ¡Maldición!

— Señor Giovanni —una voz salió por el comunicador de su oficina.

— ¿Qué pasa? —preguntó de mala manera.

— Hay dos agentes, que dicen saber sobre Dragonite, y su portadora.

— ¿Qué? —exclamó impaciente— No los demores, hazlo pasar —ordenó.

— Está bien —afirmó la secretaria.

Victoria y Franco entraron a la sala donde estaba Giovanni…

—Bien… —les indicó que se acercaran— ¿Qué saben?

— Vera… — Victoria dio un paso adelante—. Nuestras fuentes aseguran que Misty, líder del gimnasio Celeste es Angelical Master Aqua.

— ¿Están jugando conmigo? — Giovanni golpeó el escritorio irritado— Yo vi la batalla de AMA, contra esa líder.

— Creemos — Franco adelantó ahora el paso— que pudo haber usado a sus hermanas como distracción.

— No lo sé — Giovanni se cruzó de brazos—. Esa ha destruido muchos planes del profesor Nambar… pero no creo que ahora también interfiera y de esa forma.

— Siempre creímos eso — Victoria tomó la palabra de nuevo—, por algo los X han tomado su gimnasio, aunque el paradero de la Líder es el mismo misterio que AMA…

— Tal vez… —Giovanni tomó asiento y empezó a acariciar la cabeza de Persian.

— Ella afirmo que el profesor Oak conoce su identidad —le recordó Franco.

— Ese viejo conoce a mucha gente… —soltó de forma despectiva mirando a su pokémon.

— Bueno —Victoria suspiró al ver que no podía convencerlo—, pero mire, Jessie, James, Cassidy y Butch, cuatro de sus agentes que conocían a esa líder, no aparecieron más ¿casualidad? No lo creo…

— Bueno a los dos primeros los eché yo, le sirven a ella ahora, par de traidores… pero de Cassidy y Butch… —iba a continuar pero Franco lo interrumpió.

—Piénselo Jefe, que Misty sea Angelical Master Aqua es una de las posibilidades más grandes.

— Bueno —Giovanni sacudió su cabeza—, ¿qué quieren por esta información?

Victoria y Franco se miraron, al movimiento de sus cabezas apuntaron a Giovanni con dos armas y dos pokébolas.

— Queremos su cabeza — de las pokébolas salieron, un Pokémon Flor, Vileplume, y un Pokémon amarillo Atrapamoscas, Victreebell.

— ¿Qué es esto? —gritó Giovanni levantándose tan rápido que el sillón en donde estaba retumbó contra el suelo.

— Paralizador —pidió Violeta, Vileplume obedeció y en un par de segundos, tanto Giovanni como Persian quedaron paralizados—. Esto es un…

— Un motín… —completó Franco acercándose a Giovanni— y usted vendrá con nosotros a ciudad Celeste…

— No podrán… salir… —trató de amenazarlos pero a duras penas si le salía la voz.

—Pues —Victoria apoyó el codo derecho en la cabeza de Giovanni—, temo informarle que los agentes Rocket que quedan aquí son la mayoría, por no decir la totalidad, Agentes X.

— Vienen de parte de Stephan… —alcanzó a decir antes de volver a revolcarse del dolor en el suelo.

— Pues si —sonrió Victoria de nuevo—. Nuestra misión… es llevarlo al gimnasio Celeste.

Mientras tanto en la región del Este. Jessie y James, habían llegado al lugar; gracias al helicóptero confiscado a Cassidy y Butch…

El ambiente estaba algo tenso, y Ash estaba demasiado molesto, no hacía más que apretar y relajar sus puños una y otra vez.

— Siempre es culpa de los Rocket… —gruñó

— Ash, por favor —le suplicó Misty—, cálmate…

— Pero, ¿lo oíste? —le preguntó señalando a Jessie y a James— Realmente, ¿los oíste? ¡Todo es culpa de un estúpido experimento de esos idiotas Rocket!

— Ash —le dijo Lucio con un tono de voz bajo para que él tratara de calmarse también—, si es una maldición es posible que al purificarlo se vaya… aunque…

— La fuerza destructiva del Pokémon seguirá —pronunció Misty, mirando la pokébola buceo que Jessie acababa de darle.

— Bueno —exclamó May…

— Ahora más que nunca debemos seguir —completó Dawn.

— Lo sé —respondió Ash— necesitamos ir al lugar ese…

— Pero primero necesitamos la medalla Fisura —al momento que Lucio dijo eso, Ash lo miró sorprendido.

— ¿Por qué?

— Las ocho medallas son la llave para abrir la estación Pureza, nadie al menos que tenga las ocho medallas, puede cruzar esa puerta.

— Ah — Max comentó con un movimiento de sus lentes— es una buena forma de mantener el lago seguro.

— Pues así es — contestó Lucio—, había que preservar el lugar.

— ¡Bueno! — Ash levantó el brazo— Vamos a Estación Rocosa, ganemos la medalla

— Puedes pedir que te la den Ash… —ante aquella sugerencia Ash lo miro de reojo bajando el puño.

— Si esas medallas son llaves, deben tener la energía de una batalla grabada en ellas… —le explicó Ash a Lucio con clara madurez—, y eso de que me la den… no me convence…

— En un tiempo si lo hacían —comentó Misty con una gran sonrisa, Ash la miró de reojo.

— ¿Ya empiezas?

— Solo era un comentario —rio nerviosa— Cálmate…

—¿Quién quedó en el laboratorio ahora? —preguntó Tracey ignorando a la pareja.

—¡Ah! —tomó la palabra Jessie— Dos viejos conocidos…

—¿Dos viejos conocidos?

—Si —sonrió James— Cassidita y Buchecito… —los chicos se miraron sorprendidos.

—Pero… —exclamó Misty dejando de lado su pelea con Ash.

—Tranquila Misty —susurró James—, tu suegrita se encargó de ellos.

—¡¿Mi mamá?! —se sobresaltó Ash.

—Pero si Delia es… —Misty no daba créditos de que Delia sea capaz de enfrentar a alguien siendo tan…

—Sí, ella es una persona muy amable… —respondió Jessie—, pero cuando una madre siente que su hijo está en peligro… Hace cosas que nunca haría…

—Ya lo creo —comentó Ash sorprendido—. No me imagino a mi mamá teniendo batallas Pokémon.

—Tu madre es increíble —exclamó Meowth al borde de las lágrimas—, nos trató tan bien, nos alimentó —los tres estaban emocionados— ¡Que vida llevamos estas semanas!

—Bueno —Ash tosió antes de volver a dirigirse a Lucio—, ¿cuánto falta para la estación Rocosa?

— Si no me equivoco —Lucio se puso a pensar— a dos días de caminata…

— Entonces empecemos amigos —pidió tomando su mochila— mientras más rápido lleguemos, más rápido acabamos con esto.

—¡Sí! — exclamaron todos.

Empezaron a caminar, Ash iba adelante como siempre, tras él, Misty con Jessie y James a sus costados, atrás May y Dawn, y más atrás, Max, Brock y Tracey…

Iban caminando en silencio, hasta que pasaron por un campo de árboles con bayas Pecha… Misty se acercó a uno emocionada.

— ¡Miren! —le señaló uno baya que era el triple de la normal, pero estaba muy alta.

— ¿Quieres que te la alcancemos? —preguntó Meowth mostrando sus garras.

— No —le negó pero miró a Ash—, pero… Ash…

— ¿Qué? —la miró con una ceja alta.

— Quiero eso —le señaló la baya.

— Espera… ¿me viste cara de Aipom? —Misty iba a responderle, pero él la interrumpió— mejor no me contestes —Misty sonrió sin decir nada.

— Anda Ash… Trepa el arbolito, como un Aipom, como un Chimchar o como un Mankey, como quieras. Pero, ¡hazlo!

Ash bufó, se sacó su mochila y se acercó al árbol.

— Lo que tengo que hacer —gruñó entre dientes—, más vale que lo tengas en cuenta.

— Tú me tuviste un mes de novia y no me queje —le recordó la pelirroja cerrando los ojos.

— Sí —la miró de reojo—, pero creo que tú tenías más ganas que yo… —Misty se le acercó hecha una furia, pero Ash subió al árbol en un salto— jajá ¡No me alcanzas!

— ¡Ya tendrás que bajar algún día! — Misty puso ambas manos en la cintura.

Los chicos miraban la escena en silencio y se miraban entre ellos.

— Si no quiero no bajo, y no te doy la baya… —le dijo tan concentrado en su burla que apenas si se dio cuenta que una piedra pasó rosándole la cara— Mis…

Misty tenía una piedra en su mano, la tiraba y la tomaba de manera consecutiva — La próxima no fallo… —lo amenazó.

—Tranquila Misty —dijo sorprendido del acto—, ya me porto bien… — se acercó a la baya y la tomó, Pikachu bajó primero del árbol, y Ash le pasó la baya a su Pokémon, quien se la entregó a Misty.

— Gracias Pikachu —la pelirroja se agachó y le dio un beso al Pokémon.

— ¡Oye! —protestó Ash desde arriba del árbol— ¡Yo me subí aquí para bajártela!

— Si —tomó una pokébola y sacó al pokémon Rey—, Slowking… Confusión en Ash.

— ¿Qué? — gritó Ash, cuando un aura azul lo rodeó, y lo bajó del árbol de golpe quitando la fuerza psíquica del cuerpo de Ash, pero lo vuelve a tomar antes de que éste se estrellara contra el suelo, y lo apoyó sutilmente, dejando escapar de los labios de Ash un suspiro de alivio— Uf… —tomó aire—, casi tuve miedo.

— ¿casi? — rio Max, y Ash lo miró de reojo.

— ¿Pensaste que en verdad te iba a tirar? —Misty se cruzó de brazos molesta— ¡Qué bonito lo tuyo Ash!

— ¡Pero — estiró ambas manos señalándola—, si tú eres capaz de todo!

—Gracias… —susurro, pero Ash le dio un beso en la mejilla con una sonrisa en sus labios.

— Sigamos —dijo Ash levantando el brazo derecho.

Regresando a la región Kanto… mejor dicho, en ciudad Celeste.

El gimnasio era un asco, ese gimnasio calificado como un bello acuario, tenía sus puertas oscuras y escritos en aerosoles. A la entrada del recinto todo era oscuro, los acuarios estaban sucios, algunos también escritos, la piscina era lo único que se mantenía en condiciones, ya que la usaban los miembros de la organización X, aunque en esta ocasión, estaba cerrada.

Allí, llevaron a Giovanni, el cual estaba atado de manos algo adormecido por el paralizador y el somnífero que usaron en él. Y lo tiraron frente al trampolín.

Stephan estaba sentado en el trampolín del gimnasio, era un hombre de unos cuarenta años, ojos azules y su rostro de tez clara estaba cubierta por una estilizada barba negra, llevaba el cabello corto del mismo color oscuro. Vestía una chaqueta verde oscura sobre una polera negra, al ver a su visitante, se paró en el trampolín donde estaba sentado.

— Pero, miren a quien tenemos aquí —exclamó dando un aplauso—, mi viejo amigo Giovanni —dio una gran carcajada que retumbó en el estadio—, ¿Contento con la X-terminación del equipo Rocket?

— ¿Que dices? —Giovanni le preguntó en un susurro.

— Míralo tú mismo —le enseñó una pantalla que apareció en la tribuna—, adoro este lugar, como era un teatro —volvió a sonreír mostrando una gran sonrisa blanca—, tengo mucha tecnología al alcance de la mano —dio un aplauso y miró a su antiguo camarada—. Presentando la caída de los Rocket…

Giovanni miró la pantalla y vio el edificio donde horas antes estaba, destruido por una explosión…

— Te dije que con Stephan no se jugaba… — bajó de allí y se acercó a su viejo amigo—, me robaste al Dratini solo para poder perderlo, para que cayera en manos de una justiciera; que al parecer es una persona que lucha por la paz entre humanos y Pokémon ¡Que pérdida de tiempo! Los Pokémon, son para usarlos —apoyó ambas manos en su cintura— y no para jugar a los amigos.

— Sabes que pienso lo mismo que tú —comentó Giovanni.

— Por eso pensé en salvarte de la explosión —le indicó—, quiero que trabajes para mí.

— ¿Trabajar para ti? — el efecto de las esporas desapareció y pudo pararse erguido—, ¡Yo doy órdenes, no recibo órdenes!

— Bueno, si esas tenemos… Estamos buscando a la líder de este gimnasio, ¿la conoces?

— De vista, siempre tuve mala relación con los líderes de gimnasios de la región…

— Ay… vaya… —se cruzó de brazos— ¿puedes saber por dónde andará?

— La última vez que supe de AMA, fue cuando enfrentó a la líder de este gimnasio, estaba en Isla Espuma…

— Si, eso lo sé. No me dices nada nuevo…

— Mande a investigar en el laboratorio del profesor Oak, pero mis agentes no regresaron.

— También lo supe —Stephan suspiró resignado—, todos los Rocket son unos inútiles… sobre todo el que lo dirige.

—¡Oye! —levantó su voz.

— No amigo… no me grites a mí —le advirtió y luego miró a los agentes que llegaron con él—. Enciérrenlo en algún lado —pidió con un gesto de su mano.

— ¡Como usted ordene! —afirmaron Victoria y Franco, y se lo llevaron.

— Las flores acuáticas Daisy, Violeta y Lily y la sirena del lugar, Misty —Stephan volvió a pararse en el trampolín observando todo a su alrededor— ¿Por qué presiento que, entre este montón de estupideces, está el secreto de AMA? Y lo voy a encontrar… yo sé que en algún lugar de este sitio está…