- Liam (llamó Ángel y Liam lentamente se giró bajando los brazos).
- Papi por favor no me peques, te prometo que…
- Liam, shhhh (lo mando a callar de cuajo) te voy a hacer una pregunta y quiero que me contestes solo la verdad, no me voy a enfadar respondas lo que respondas ¿entiendes? (Ángel se sentó en la cama y colocó a Liam entre sus piernas para estar a la altura de los ojos de su hijo)
- ¿Sí? (dijo mal fiando Liam)
- Te has sentido algo distinto en los últimos dos meses.
- ¿Cómo distinto? (Liam no entendía)
- Bueno…como si tuvieras la necesidad de buscar algo.
- ¿Cómo si hubiera perdido algo?
- Más o menos, ¿Te has sentido más inquieto?
- ¿Sí digo que sí, no me pegarás? (dijo Liam mirando aún con recelo a su padre. Spike solo rodó los ojos, ahí tenía el grandullón su respuesta. Ese era el Liam de siempre intentando salvar el culo a la primera oportunidad disponible).
- Hijo, te voy a castigar por todas las trastadas que has hecho, eso no va a cambiar respondas lo que respondas (dijo poniéndose serio). Así que contesta.
- No, me siento bien, como siempre.
- ¿entonces, ningunas ganas de clavarnos a tío Spike o a mí una estaca verdad? Jajajaja (se rió Ángel por ser tan estúpido de pensar en esa posibilidad. Pero la cara de Liam se transformó de golpe y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos pero no había llanto solo su cara de dolor y las lágrimas) ¿Hijo? ¿estás bien? ¿Por qué lloras, Liam? (dijo sentándolo sobre su rodilla y secándole las lágrimas. En ese momento Liam se abrazó a su padre y lloró abiertamente en su hombro)
- Yo no lo haré papi, no os clavaré una estaca nunca, nunca, lo juro, papi, por favor, no me odies (decía entre sollozos Liam) nunca lo haría.
- Ey ey campeón, no llores, papá no quiso insinuar eso, solo bromeaba sé perfectamente que no me clavarías una estaca hijo.
- Pero…pero tú dijiste…sniff sniff tú dijiste que si tenía ganas de clavárosla…Giles te lo dijo…¿No? (Ángel miró a Spike en búsqueda de una respuesta Spike negó con la cabeza él tampoco sabía de qué hablaba).
- Si, hijo me contó, ya lo sabía (se marcó un farol Ángel).
- Y no me odias? ¿Aunque yo quiera sienta que debo clavarte una estaca en el corazón?
- Pero no lo has hecho nunca ¿verdad?
- Noooo porque eres mi papá y me quieres y cuidas de mi y de todos y eres bueno…y yo también te quiero.
- Yo también te quiero, hijo (y le dio un largo abrazo). Y sé que no tengo que temer contigo (dijo limpiándole con un pañuelo las lágrimas) Pero no más secretos, hijo, cualquier cosa que te pase quiero saberlo.
- Valee sniff (dijo haciendo un mohín) tío Spike a ti tampoco te clavaría una estaca.
- JAJAJA muchas gracias, campeón. Es bueno saberlo.
- Oye mocoso (dijo Spike) ¿Y des de cuando hace que me ves como una brocheta ambulante? (Liam se rió por la comparación)
- Siempre (dijo flojito y mordiéndose la uña del dedo meñique como hacía cuando estaba angustiado, nervioso o tenía miedo). Pero no lo haré nunca, Nunca, tío Spike, tienes mi palabra (dijo esperando con todas sus fuerzas que su tío lo creyese).
- Mas te vale, porque si me clavas una estaca dejarás de ser mi sobrino favorito (dijo sonriéndole).
- Ok, Liam (dijo Ángel volviéndolo a poner en el suelo) a la esquina. En un rato regreso y acabamos tú y yo lo que tenemos pendientes.
- Papi, por fa no me pegues, por fi, te juro que no lo vuelvo a hacer, te lo juro por lo que más quieras.
- Lo que más quiero es a mi familia, y por eso mismo, porque la quiero me voy a asegurar que no la pierdo por el camino. Ahora a esa esquina. Y Liam, me alegro que hayas recordado que se debe esperar con las manos en la nuca aunque no lo mencionara pero sí que te dije que esperaras sin pantalones ni calzoncillos.
- Está Spike (dijo con horror).
- Tu tío ha visto cosas peores que tu trasero, así que eso va fuera (y esperó hasta que Liam se deshizo de la parte de debajo de su ropa. Se estiró de la camiseta todo lo que pudo para medio cubrir su trasero pero al poner las manos en la nuca la camiseta subió dejando a la vista el blanco trasero del niño, que no sería blanco por mucho más tiempo).
- Ves, no fui yo, entonces (dijo Connor nada más entrar su padre en el despacho, Connor tenía un muy buen oído, mejor si como en ese momento lo agudizaba).
- ¿nos has oído?
- Madre y padre vampiros ¿recuerdas? (dijo rodando los ojos, claro que podía oírlos había heredado el oído supersónico de los vampiros) te dije que no había notado ninguna diferencia. Liam siempre ha tenido ese instinto, y lo lleva muy bien. Seguís respirando…bueno…ya me entiendes.
- Nadie te estaba echando la culpa (dijo Ángel molesto).
- ¡Mis huevos que no! Quizás no lo dijerais pero vuestras caras lo decían a gritos. "le has robado la inocencia a mi hijito" (dijo Connor poniendo voz tenebrosa).
- Connor, esa boca, y no te echaba a ti la culpa más de lo que se la echaba al propio Liam.
- Lo que tú digas (dijo cruzándose de brazos).
- No te cruces tanto de brazos, aquí has bajado a dos cosas una a hablar y otra a recibir tu castigo. Por mi parte, ya hemos hablado todo lo que había que hablar, así que si no tienes nada más que quieras decirme, podemos pasar a lo segundo.
- Tengo una pregunta.
- ¿Sí?
- ¿De dónde vienen los niños?
- Buen intento, desnúdate y sobre el escritorio (dijo casi riéndose).
- ¿Sobre el escritorio? (preguntó preocupado Connor. Porque eso solo significaba que su padre planeaba darle con la vara o con el martinete).
- Sí, hijo, eso he dicho (y lo miró fijamente demostrándole que no estaba dispuesto a recapitular en su decisión).
- ¿Cuántos?
- No lo sé, seis de diez hijo, son muchas ¿No me lo negarás?
- No, perooo
- Pero qué Connor.
- Nada olvídalo (dijo yéndose hacia el escritorio).
- No, hijo, si tienes algo que decirme, quiero que lo hagas.
- Sé que me lo merezco, y no voy a …bueno que o merezco y vale, sí. Pero… (Connor resopló sabía que no debía decirlo pero aquello se le estaba atragantándosele dentro)
- ¿Pero qué. hijo?
- Que…no puedes pedir a un lobo que no se coma a una oveja porque en vez de estar en Sheffield esté en Disneyworld.
- ¿Qué? (Ángel parpadeaba porque no entendía de que estaba hablando Connor).
- Liam se fue solo de caza porque yo no quise llevarle a ninguna más, y yo me busqué mis propias cazas porque a las que tú me dejas participar son, por dios, papá, son insultantes. No soy un principiante, no soy un bebé, no puedes pretendes que matando a un demonio de nivel uno me sienta genial conmigo mismo.
- ¿Estás insinuando que esto es culpa mía?
- No, papá. Tengo muy claro que soy yo quien la ha jodido todo. Pero papá, creo que tú también deberías hacer un ejercicio de autocrítica. Quieres una familia normal, bien por ti, pero no lo somos. Y no lo somos porque tú seas un vampiro. No lo somos porque yo soy el destructor y Liam…Liam no tengo ni polla de lo que es pero sí que puede matar a un vampiro a 200 metros sin apenas visibilidad.
- ¡Connor Ángel Galway!
- Dijiste que hablara. Papá quiero formar parte de tu familia, de verdad que lo quiero. Pero no sé cuánto tiempo podré soportarlo, nuestra relación no es tan fuerte como la de Liam y tú. Yo no tengo ese autocontrol. Soy lo que soy, papá. Y lo de hoy…lo de hoy solo ha sido un aviso. La volveré a cagar, lo sé. Porque me muero entre estas cuatro paredes, no soporto tu asquerosa escuela, no soporto a la gente de aquí, tan vacíos y superficiales (no se refería al equipo sino a los californianos en general). Y lo sé, acabaré haciendo algo realmente estúpido, como iba a hacer Liam. Y sabes, hasta Holtz se dio cuenta que por muchas palizas que me diera, eso no lo podía sacar de mí. Los vampiros no tienen hijos. La única razón por la que yo existo es esa profecía. Soy un vampiro en un cuerpo de humano. Vosotros sentís una sed horrible de sangre pues mi sed es igual, pero de caza. Y Liam…no voy a hablar en su nombre pero no es un niño de 9 años, esa ficción que te has querido crear te va a pasar factura. Hoy lo evitaste, pero habrá un mañana, y quizás no tengas esa suerte que has tenido hoy (dijo apretando fuerte los puños para evitar alzar la voz o soltar algún insulto por el camino).
- Hijo, soy muy consciente de lo que has sido hasta ahora, pero también soy muy consciente de todo lo que puedes llegar a ser. Tú te empeñas en creer lo que los demás te han dicho. Eres una máquina. Eres un guerrero. Un medio para un fin. Pero hijo, no es así. Tú eres Connor Ángel Galway (remarcó cada palabra con una palmada en la pared) un chico capaz de hacer grandes cosas, solo tienes que proponértelo.
- Pues me propongo ser un gran guerreo (dijo alzando la barbilla orgulloso) Siento volver a ser una decepción (dijo con amargura).
- (Ángel cerró los ojos y se golpeó en la cabeza mentalmente, como podía enviarle mensajes tan erróneos a su hijo) Hijo, yo solo quiero que no te cierres en banda al resto de cosas que esta dimensión puede ofrecerte, solo eso. si cuando seas mayor decides que de todas las posibles opciones te quedas con la de luchar contra el mal, entonces te daré mi bendición. Pero hasta que ese día llegue, y Connor aún está lejano, no dejaré que te cierres puertas, así que si, iras a la escuela, si participaras en actos sociales y te relacionarás con chicos y chicas de tu edad y sí solo irás a las cazas conmigo. Pero te he escuchado, y a partir de ahora participarás en todos los trabajos que nos surja, no más filtros, (Connor lo miró al fin aliviado), pero solo cuando el resto de tus obligaciones te lo permitan (Connor asintió como un cachorrito).
- Gracias papá (dijo Connor) ya verás como no te arrepientes.
- Ya me estoy arrepintiendo, hijo.
- Y lo de la escuela…
- Eso no tiene discusión (atajó de inmediato), hijo, a la escuela vas y punto, "dura lex sed lex"("la ley es dura, pero es la ley" dijo sabiendo que su hijo sabía latín).
- "Brevior saltare cum defurmibus mulieribus est vita" ("la vida es corta para bailar con mujeres feas" dijo Connor riéndose y haciendo que su padre se riera con él) Lo siento, siempre que alguien dice algo en latín me viene esa frase.
- Venga vamos (y abrió la vitrina y sacó el martinete, para horror de Connor), que tu hermano está arriba esperando.
- ¿No irás a pegarle a él con eso? (dijo horrorizado).
- Tu hermano solo tiene 9, el cepillo ya hará bien su trabajo.
- En teoría yo solo tengo tres.
- ¿En serio quieres que te trate como a un niño de tres? Piénsatelo bien Connor…si ahora con 15 ya te parezco muy pelmazo imagínate lo que llegaría a ser si te tratase como a un niñito de tres años (Connor abrió muchos los ojos y se estremeció. Ángel se rio disimuladamente). Esa ropa fuera y sobre la mesa (y esta vez sí que obedeció).
