DISCLAIMER: Los personajes de Naruto son EXCLUSIVOS y PERTENECEN a Kishimoto Masashi.
-:::::::::::::::-
Nuestro Destino
ANBU - Capítulo 26
Entre los escombros del antiguo y abandonado barrio Uchiha, Naruto surgía arrastrando consigo al destartalado Jiraiya, porque el infeliz aún vivía, sus ropas hechas jirones no parecían importarle, menos el cuerpo roto que empeñaba en forzar a andar, tiró al sannin a pocos metros delante de él para ponerse a gatas por completo.
― ¿Qué has hecho Teme? ¿Qué hiciste con Sakura chan? ―En su mirada reverberaba el odio, un odio encanado; Sasuke sólo estaba de pie, observando el camino que había emprendido Madara.
― Hmp!― Una escueta mueca de agobio invadió momentáneamente su rostro, ni él mismo había logrado acabar con la vida de Sakura Haruno, al menos, para evitarle el suplicio que pasaría, por el resto de su maldita vida.
Los lloriqueos de Hinata no hacían más que corroborar la respuesta, Ino parecía estar en shock, sólo observaba al vacío mientras Shizune se unía al grupo escoltada por dos anbu, una explosión subterránea surgió a unos metros del grupo, Rata hacía su aparición y la muerte solo rondaba por su chakra, sobre el hombro, llevaba un cuerpo inerte, aunque esa melena plateada llena de tierra fue la delatora.
―¿Así pensabas que terminaría Hokage? ―Escupió Rata, dejando sobre el suelo el cuerpo de Kakashi, justo cuando Tsundade se acercaba, estaba anonadada con el trabajo de su alumna, el bastardo apenas si respiraba, pero vivía, en algún grado, lo hacía―. Creí que ustedes iban a por todos, si alguien se metía con su grupo. ―Miró a la jadeante Hinata, la muchacha tenía algo más entre manos.
―Ino san se… ella... ―Hinata no podía articular palabras.
Y por un momento, Ino tuvo la misma silueta de Sakura ante los ojos desorbitados de Naruto y los indiferentes de Sasuke―. La encontraré a donde vaya ―cogió su Kunai y cercenó su cabello a la misma altura que el de Sakura―. El chakra parecía irregular en ella.
―No la regresaré hasta encontrar su cuerpo ―una sonrisa trastornada invadió su rostro.
:::::::::::::::::::::::
Sakura observaba la oscuridad en total desconcierto, no veía sus manos, ni si quiera sabía si respiraba o no, tampoco generaba brisa con el movimiento, lo único que lograba era escuchar murmullos, muchos que aumentaban y luego disminuían, provenían de todas partes y sólo podía esperar a que terminasen de hablar, cuchichear o lo que sea que hicieran.
―Diablos ―esto la estaba hartando, ojalá llegara a la consciencia pronto. ¿Qué le esperaba en la realidad? Nada bueno sospechaba.
No tenía ni un solo recuerdo de su vida o lo que hacía antes de caer en esa completa oscuridad.
―Un coma. Tienes alguna contusión o Sasuke te dijo que te amaba. ―Rió estúpidamente, hasta que un escalofrío recorrió su cuerpo. ¡Genial, primera reacción!
«Sasuke, Naruto. ¿Debo conocerlos?». No podía moverse y no sabía si estaba de pie o recostada, pero esos nombres fueron algo más que una respuesta automática. Los conocía; breves destellos surcaron por su mente, pero lo único que consiguió con ello fue más confusión.
Sintió una cachetada en el rostro y sólo podía escuchar los malditos murmullos―. Sakura chan… ―esto se estaba poniendo bueno para ella.
Dos luceros escarlatas aparecieron frente a ella, aunque no pareció notarlos, estaba enfocada en entender los murmullos, los lamentos que hablaban de una muerte para tres o algo así.
―No te juegues conmigo Sakura chan…
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Frontera del país del Fuego
―Sakura chan es una niña mala ―canturreaba Tobi a viva voz, cojeaba indudablemente con el peso que acarreaba al hombro, el cuerpo inerte de una pelirrosa que parecía gozar de un permanente estado catatónico; al menos desde que se la arrebató a la perra rubia―. Tobi es un chico bueno, Sakura chan no debería hacer travesuras o Tobi la castigará ―Sin respuesta aún, nada de lo que hiciera lograba despertarla y eso lo irritaba.
Sentir destellos de ese maldito chakra no le ayudaba en nada, alguien les seguía el rastro y casi se había dejado la pierna al tratar de zafarse de Sasuke, el bastardo había hecho una perfecta sincronización espada-clon mientras él abandonaba la mugrosa aldea.
Y de repente la fuerza que los seguía se desvaneció, aquello le dio alas para hacer lo que quisiera.
:::::::::::::::::::::::::::
Llegar al país del Trueno en menos de una semana, encontrar una nueva guerra ninja en aquella ciudad no le extrañó, tampoco saber que Konoha y Suna tenían que ver en el asunto y la condenada no abría los malditos ojos, él giró sobre sus pasos hacia Sonido. «No sería tan malo empezar allí», pensó Madara, acarrear esa absurda personalidad chirriante no le apetecía en estos momentos.
En las inmediaciones del olvidado bosque, dejó a un lado el cuerpo de Sakura, se estiró y fijó su atención en ella, por breves momentos, le pareció haber acarreado con el cuerpo de la rubia―. Esto no ―afirmó sus sentidos en la kunoichi―. Sakura chan, quieres asustarme, eso no es divertido.
La sentó cogiéndola del cuello rasgado de su franela anbu―. Ese maldito truco no te salvará de lo que me dejaste con ganas de hacerte. ―Giró su rostro al estrellar su puño y sólo consiguió romperle el labio y rasgar más las ropas.
―Nada mal ―Apreciaba la resistencia, pero la sangre en su rostro magullado era más exigente y aun podía utilizar la herencia de los Uchiha. «Sacarla de donde estará no sería tan difícil», pensó excitado; él quería que ella viera, sintiera lo que había disfrutado brevemente en los últimos días.
―No te juegues conmigo Sakura chan, podría volver por tu maldita aldea y hacerla pedazos. ―Podía vislumbrarla en un espacio completamente oscuro, se le estaba muriendo y las almas que la rodeaban estaban reclamando su premio.
―Y yo siendo un chico malo con Sakura chan. ―Él era luz y ella oscuridad, bien, sólo la arrancaría de allí para pasar el rato en su significativa misión. No le costó mucho hacerlo, aunque empleó más cantidad de chakra de lo que había considerado para ingresar en ese oscuro lugar.
―No estoy en Konoha ―espetó ella más para sí que para el akatsuki, luego pareció cambiar de expresión, miró sus manos y por un largo rato, contempló el flujo de chakra cambiar de mano en mano, poco a poco los murmullos empezaron a reverberar con más fuerza.
Sus ojos jade se clavaron en él―. No volverás a Konoha, porque estarás muerto Madara. ―Había algo siniestro en sus ojos, algo que sospechaba debía cortar en el momento―. ¿Sabes en dónde te has metido? ―Luceros escarlatas se fueron encendiendo a gran velocidad alrededor de ella.
El juego de 'Tobi, el chico bueno' tendría que posponerse.
―Estás jugando con fuego, Sakura.
::::::::::::
Un susurro
Los murmullos van tomando significado
Los Uchiha…estaba con lo Uchiha
«No siempre puedes proteger a los que amas»
Alguien más que Kakashi lo decía antes que él, no sabía cómo, pero lo sentía así. Sus propios recuerdos volvían de a pocos, su niñez, parte de su adolescencia… ¿Y esto lo estaba tirando al caño? Los murmullos continuaron incesantes.
«¿Por qué lo haces, hijo?»
«¡Tu vida será tu infierno!»
«Sakura Haruno se quedará con nosotros»
«Ella se quedará»
―No estoy en Konoha ―corroboró ella en voz alta, su chakra volvía a ella poco a poco, casi podía sentirlo recorrer por sus venas y de repente, sintió la agitación de todas esas almas, alguien más estaba con ellos.
«Madara. Maldito bastardo», Sakura no sintió repulsión, pero la necesidad de matarlo se incrementaba en esa extraña dimensión, levantó la vista al frente, incluso, Madara parecía estar iluminado como si estuviera en un interrogatorio.
― No volverás a Konoha, porque estarás muerto Madara. ―Ella sabía qué vendría a continuación, ese monstruo solo la querría lúcida y viva para una sola razón, su respuesta fue seguida de una punzada en su vientre.
Él había acudido a su maldita sentencia sin saberlo, pero el terror que invadió a las almas Uchiha la dejó absorta, nada podría acabar con este sujeto, no aquí.
Las lágrimas en Sakura emergían por su rostro, sabía lo que estaría a punto de sufrir con el mangekyou sharingan.
«Así que piensas hacerlo a tu modo»
«Adiós Kakashi kun»
«Te amo Ka-kakashi»
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Konoha - Días antes.
Hospital de Konoha
«Kakashi»
«Kakashi»
Regresar del más allá no debió ser tan problemático, pero lo fue. «Shikamaru debería escuchar esto», meditó el peliplata mientras se aclimataba al ambiente.
―Hatake san ya despertó ―escuchó un leve cuchicheo, luego risitas―. ¿Le duele la cabeza o siente algún malestar? ―una joven enfermera se acercó a él.
El copyninja simplemente la detuvo del cuello antes que lograra acercarse lo suficiente―. Sakura.
La kunoichi sobresaltada negó con la cabeza, ella no sabía nada o no se lo diría―. Dímelo. ―Le apretó el cuello un poco más.
Las otras enfermeras salieron gritando, al parecer, estaban en un viejo edificio Uchiha―. Haruno san, ella…
―Se fue con el akatsuki ―Kayose ingresó a la habitación con la ropa de Kakashi en un bulto―. Ahora, si quieres flirtear con esa belleza ―La enfermera salió disparada en cuanto la mano de Kakashi la soltó.
―¿Cuánto tiempo? ―Kakashi era consciente de unos dos o tres días que estuvo entre un lado y el otro, por desgracia le había parecido sentir el chakra de Sakura, lo cual, lo mantuvo a raya, al menos hasta esa mañana cuando el chakra de Sakura se había perdido por completo.
―Tres días y once horas, por kami. ¿Qué haces con ese maldito parche? ―Kayose trataba de encajar su vista en el parche que estaba pegado justo en la nalga derecha del copyninja.
Kakashi tiró de él rememorando el momento, había sido cuando estuvo internado hace poco, al menos, luego de su alta, Sakura no había utilizado uno―. Quería esterilizarme.
―Esas cosas son hormonas, Sai descubrió a otra de RAIZ que se hacía pasar por Rin―. Se bufó ―esa perra pensó que Sakura estaría con Madara en su mizuage. ―Retrocedió un paso al comprobar que el copyninja ya estaba listo para matar―. Tengo el presentimiento de que no volverás a Konoha.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Shizune ingresaba como una completa histérica al cuartel ANBU, específicamente a la tentativa oficina del Hokage dispuesta allí―. ¡Tsunade sama! ¡Tsunade sama!
―Ya lo sé Shizune, no podía drogarlo todo el tiempo, tenemos otros pacientes más importantes―. Shizune boqueó inútilmente―. Kayose está con él ―dijo sin más, aunque en su mirada había esperanza―. El grupo de Naruto no vuelve ―ella sólo había enviado al rubio hiperactivo por la desvariada Ino Yamanaka, utilizar jutsus prohibidos era como jugar con un kunai explosivo.
―Envié a Sai por ellos, y fue hace dos días. ―Miró incómoda a la ventana.
Tsunade se tomó en vilo su copa de sake―. ¿Cuántos se han ido?
―El capitán Rata arrastraba a Kayose san en cuanto Kakashi escapó y…
―Dije cuántos ―bramó Tsunade.
―Nueve ninjas, incluyendo a Uchiha san ―Tsunade suspiró―. Diez con Itachi Uchiha.
― Me supongo que el resto de jounins están sitiando el país del Trueno―. Shizune asintió―. Y ya reaccionó Hatori. ―La morena sólo decayó la mirada.
―Tiene la mente en blanco, utilizó su propia técnica en él durante el ataque.
―Tráemelo, le haré recordar sus putos recuerdos ―La sonrisa de Tsunade era evidente, podía pasar el rato torturando a un anbu, muy astuto de su parte, no declararía por tanto no rompería el juramento.
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Recorrer interminables millas sin descansar no había sido como un lindo paseo por el campo. pero retener un alma era algo que la estaba drenando por completo. «No me extrañaría terminar como interna definitiva en el hospital», rió Ino escuetamente. Aunque ella no supiese que su amiga-rival pensaba lo mismo.
Un tirón involuntario la hizo tropezar, dos más hicieron flaquear sus piernas, felizmente la yerba la recibió confortablemente―. Kuso, maldito Sai, le dije que me llevara, pero no, el niño lindo tenía que revisar los alrededores.
Algo había hecho despertar a Sakura, frunció la frente, no lo físico ni siquiera una violación lo haría, y ella lo había sentido todo lo que le había sucedido al cuerpo de Sakura en esos tres días. «Madara», ese bastardo no tardaría en descubrir su jutsu―. Malditos Uchiha. ―Se fue arrastrando entre la maleza para buscar un refugio, no duraría mucho si continuaba así.
―Frentona ―Su cuerpo se paralizó de repente, la escena que presenciaba no la podría borrar de su mente jamás, Madara sobre Sakura, bañada en sangre y el malnacido infeliz disfrutando de ello, la pelirosada lentamente giró su cabeza hacia la dirección de la rubia, sus ojos jade oscurecidos por la pena, miraban a la nada.
―Per.dó… ―murmuró con lágrimas de sangre.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Sakura sintió el momento que fue alcanzada por el Mangekyou Sharingan.
Él estaba sobre ella en un instante, iniciando su ataque triunfal, desgarrando sus ropas, cortando cabellos, clavando sus palmas sobre su cabeza con un kunai para disfrutar más de ella y allí fue cuando se vio a sí misma tras los ojos de Madara, flagelada sin poder hacer nada contra ese bastardo, quien parecía disfrutar al ver su obra, haciendo realidad sus deseos más oscuros; Sakura podía ver pero no sentir, su cuerpo no le respondía, ella sabía que jamás sería la misma. «No soy yo, no soy yo, no soy», se repetía a sí misma mientras la escena se repetía una y otra vez, miles de veces, un acto interminable, sin fin.
Sus manos recorriéndola con agresividad, raspando cuanto podía, magullando, porque maldita sea la luz que le brindaba mayor acceso a ella―. Sabes bien Sakura chan, malditamente bien. ―gruñía con aprobación―. Sí, vas a matarme de placer luego de esto, sé que lo harás.
De repente los espasmos comenzaron, hormigueando su piel, la fricción, porque no tenía excitación, sentía asco y un dolor tal que la forzaba a luchar por mantener su consciencia, sus dedos fueron respondiendo de a poco. Ella, ella.
―¡Sakura chan! ―gimoteaba guturalmente mientras empujaba con fuerza en ella, sin piedad, mordiendo sus pechos, marcándolos para él.
Se refugió en los meros momentos que pasó con Kakashi, decidida a perderse, el veneno, sí, el que había decidido ponerse antes de partir, se encargaría de arrastrar al bastardo al otro mundo.
Y nuevamente lo sintió.
«¡KAKASHI NO!». Todo en ella comenzó a acelerarse, el escozor, el dolor, las lágrimas, el zumbido en su cabeza, todo, ese chakra inconfundible, él estaba cerca, muy cerca.
Y no podía zafarse.
«No puede, no debe»
El tiempo se detuvo para ella en el instante, podía verlo claramente sobre una colina, la brisa le provocó frío, sí, estaba tumbada en la hierba, el cielo, era de día y ella sólo quería estar muerta.
―Per…do...―
::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Los pájaros trinaron a espaldas de Ino Yanaka.
―Oh Kami… ―El chidori serpenteaba a un lado de su rostro―. Hatake san. ―La sangre se le heló en un segundo, el mismo que Sai utilizó para cogerla de los pies y arrastrarla del lugar.
Ése no era Kakashi, ése era un demonio, su rostro era frío e impasible, los perros ninja jadeaban de cansancio pero él no, tragó algo de golpe mientras se acercaba lentamente a Madara, quien había dejado a la pelirorsa para después.
Dos Kakashi llegaron de otras dos direcciones, dando inicio a la batalla.
Madara no tardó en coger del cuello a los dos clones y romperles el cuello, lástima que el original caía del cielo, el del frente sólo era su pantalla y contenía más chakra de lo normal, la ira encarnizada en Kakashi era visible y no dudaría en usar sus técnicas más oscuras, no lo miraba a los ojos, sabía lo que ocurriría, en contra de lo que esperaba el infame, cayó de cuclillas y le voló el miembro con su Chidori.
―¡Sabemos quién ha ganado Kakashi! ―Eso no detuvo al copyninja, desmembró al clon sin miramientos, mientras desenfundaba su katana, la enterró en lo más profundo de la tierra hiriendo a Madara.
Lo arrancó de la tierra recibiendo a cambio un Goukakyuu no jutsu directamente en el rostro, el intercambio duró lo suficiente para que Ino se acercara a la desfalleciente Sakura.
―Frentona ―Ino se sorprendía de lo que su amiga rival había soportado, sobreviviendo pese a ello y muriendo por ver al amor de su vida en esos momentos―. ¿Lo usaste baka?
―Está envenenada ―gruñó Pakkun aliviando a la rubia, el ninken apartó la nariz experta de golpe mientras una explosión los cubrió de polvo, luego sucedió otra, dos más, casi los lanzó contra los árboles mientras los otros dos shinobis se mataban entre sí.
―¡SAKURA ES MÍA!
Ino cubrió instintivamente a Sakura mientras Sai se preparaba para el ataque, ver lo que venía a por ellos hizo que ladeara la cabeza.
::::::::::::::::::
Madara había atravesado el abdomen de Kakashi con su mano derecha, mientras preparaba su Magenkyo sharingan.
Itachi cayó detrás del copyninja sigilosamente y Madara lo supo, cada uno le arrancó un ojo provocando que el poder acumulado en ellos estallase y los lanzara contra los árboles.
El ataque descontrolado que siguió, hirió a Kakashi en el rostro, él se apoyó con su Katana, Madara fuera de sí iba hacia Sakura.
―SAKURA ES MÍA.
―SÓLO MIA, NADIE LA TENDRÁ MÁS QUE YO ―chillaba acercándose determinado y ciego a su objetivo―. ACABARÉ CON USTEDES GUSANOS Y LUEGO, LA TENDRÉ DE NUEVO…
Kakashi le arrancó el corazón y lo apartó de su camino, los ojos de Ino se desorbitaron, jamás en su vida iba a ver algo así de nuevo, jamás, la sangre en el rostro de Kakashi no era lo peligroso, era su chakra, su mirada, al menos el ojo Hatake estaba abierto, el otro solo sangraba.
Se tiró de rodillas frente a Sakura cogiéndola suavemente y acercándola a su pecho, tosió sangre a un lado provocando que ella abriese los ojos, esos ojitos jade estaban muriendo.
―Sakura, lo hiciste bien, el veneno surtió efecto ―la apretó más, aunque pareciera que le hacía daño; la franela que Ino le había colocado cubría lo necesario, mas no su vergüenza; él quería protegerla, quería hacerlo, debió hacerlo.
«Kakashi». Sin poder resistir más cayó en la absoluta inconsciencia.
La tristeza era algo que Sai no comprendía, en los libros no hallaba alguna respuesta lógica, tampoco al tomar a Sakura como ejemplo en meses anteriores, al menos, cuando esperaba a Sasuke, ahora, viendo a un shinobi tras cumplir su misión sacrificando lo que más anhelaba.
«No hay victoria sin sacrificios, tampoco vale una misión sin heridos o pérdidas»
―Es mentira ―susurró observando a la pareja, Ino lo miró confundida―. Quien dice que 'Los shinobis no lloran'. Está mintiendo.
―Sai imbécil ―Las lágrimas en ella no se compararían a las de Sai, menos a…
― ¡Apártate de ella!―Ino empujó a Kakashi a tiempo de que el jutsu curativo de Sakura absorbiera su chakra sin piedad―. ¡Muerto no la ayudarás!
―Quizá un poco de mi maldito chakra ayude ―Rata y Kayose llegaban junto a Naruto, el shinobi hiperactivo estaba magullado y los grilletes en sus muñecas y tobillos indicaban que se había colado a la misión.
Pero quién hubiera imaginado.
Ino fue lanzada contra Naruto y en una nube de humo, Sakura y el copyninja desaparecieron sin más.
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
6 MESES DESPUÉS
Aldea Oculta de la Hoja ― Nueva Torre del Hokage
Naruto observaba acuclillado desde la ventana de la gran oficina de Tsunade, últimamente se comportaba más centrado.
―Ellos volverán algún día Dobe ―Sasuke estaba frente al gran escritorio de caoba, sin otro portador del Sharingan o algún maldito anciano del consejo vivo, él fue requerido para mantener la paz en el superviviente país del Fuego ohasta que le encontrara algún uso útil, según Tsunade.
―Sólo entreguen su maldito informe y lárguense ―La rubia exuberante ahora tendía a soportar menos las resacas, sobre todo a esos dos, cuando peleaban.
―¡Ellos volverán pronto dattebayo! ―chilló Naruto en frustración―. Sólo tenemos que buscar con más determinación.
Tsunade rodó los ojos―. Eso me suena a: los encontraremos pronto, mocoso. No existen las búsquedas para dos idiotas que se largaron, pero los encarcelaría por esto. ―El dolor en los orbes de la rubia delataron su verdadero humor, la pena por su mejor alumna y prácticamente hija.
Ella lo era todo y ya no estaba.
―Métetelo en la cabeza de una vez, no estarán cerca de un pueblo, tampoco a un camino.
―hump! ―Sasuke había aportado parte de sus servicios en la búsqueda de Sakura y Kakashi.
Pero sabía que ellos no querían ser encontrados.
Si es que estaban vivos.
Porque para empezar, sólo había razones para acabar con ese sufrimiento, lo vio en Kakashi, lo sentía en Sakura.
Ella no despotricaría si encontrara una fosa con dos cuerpos en descomposición, tampoco culparía a alguien por sus muertes, al fin y al cabo eran ninjas y sabían a lo que se enfrentaban desde el principio.
Sabían que el camino del ninja no eran risas y gloria.
Quedarían inmortalizados por sus hazañas aunque sus vidas hayan sido una mierda.
«Y no, no dejaría de buscarlos», pensó Sasuke, recordando que especialmente ella le había devuelto a su hermano.
―Idiotas.
A través de la ventana podía vislumbrar a un ninken corriendo hacia esa oficina con todas las fuerzas que le daban las patitas, llevaba un pergamino en el hocico, una premisa.
::::::::::::::::::::::::
Yo!
―Maldito bastardo. ―Tsunade apretaba el pergamino mientras sus ojos se cargaban de todo el sake que había bebido desde que creía que casi había perdido a Sakura.
―Le dije lo mismo por hacerme andar todo este camino por su maldito Icha Icha ―masculló Pakkun rascándose la orejita con su patita trasera―. Aunque por las bragas de Sakura no tendría mucha objeción.
Corsaria.
