Bueno, y seguimos. Nos acercamos al final... mas o menos xD

Y si, la canción del final es "Poetry, how does it feel" de Akua Naru.


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CAPITULO 26

HUIR

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Atascados en el tráfico guardábamos silencio mientras la radio intercalaba canciones viejas con monótonas propagandas, pronto sonaba algo de Nina Simone mientras la lluvia golpeaba contra la ventana del auto, y el sonido sordo del parabrisas iba y venía entre gotas deformadas por la luz de la ciudad. Luces naranjas nos rodeaban como antorchas, de las luces traseras de un río de autos. Este tráfico iba para largo.

Nuestros aromas se entremezclaban en el pequeño espacio, recuerdos de la noche anterior aún flotaban entre nosotros, fantasmas que se negaban a descansar en paz.

La marca se había reforzado. Más fuerte que nunca quemaba contra mi cuello… Y solo bastaba una noche.

Recordé el patético estado en el que me encontró… Dios, ¿podía ser más humillante… Si, bueno, habíamos cogido.

Sabía que me arrepentiría, si a duras penas podía recordar la noche anterior entre la algarabía que era mi razón, pero lo que recordaba tan claro como el agua que me ahogaba, era el saber que me arrepentiría… El problema yacía fundamentalmente en el que, de hecho, no lo hacía.

No recordaba casi nada, y palabras se perdían entre sueños lejanos, de esos que no podías distinguir entre memorias o solo lo que soñaste deseaste que pasara.

Eres humano, dijo… eres humano.

Mi pecho tembló ante las palabras encogiendome en mi asiento, evitando mirar en su dirección mientras maldecía por lo bajo a los mil conductores que habían decidido transitar por esta misma vía, a esta misma hora, este mismo día, a la vez que él.

Pero aún si tenía razón, y en algun punto lograba traspasar esas mil cadenas que me mantenían, aunque no en cuerpo, pero sí en alma, en esa torre de cristal; entonces… no sabía, no sabía, porque en algún punto había dejado de imaginarlo, ¿pero no había empezado a luchar por ello inicialmente?¿Cuando había olvidado eso?; pero qué más daba, ahora mismo no me podía permitir actuar como un transeúnte que no le concierne el mundo, ese algo que generalmente eran los betas, no, ahora mismo debía ser un omega, una herramienta con un fin… un fin que tal vez, con suerte, me liberaría en cierto grado de mis cadenas. No completamente, no… estaba tan roto, tan descompuesto que me sentía incapaz de volver atrás, incapaz de solo… vivir bajo el manto de la monotonía y la calma.

"¿En qué piensas?" preguntó, dejé ir aire sin la más remota idea de como poner siquiera un fragmento de lo que corría por mi cabeza en palabras.

"No lo sé" bufó en tedio.

"¿Como coño no vas a saber? es tu puta cabeza" le miré de reojo.

"¿Y tu, que piensas?" guardó silencio por un par de segundos, frunció su ceño para pitar a

un hombre que había cambiado de carril y…

"No lo sé" respondió al fin. Sonreí distante.

"Ya…" su celular vibraba en la lejanía, constantemente… demasiado constantemente. Lo estaba ignorando. ¿Era eso inteligente?. No me molesté en preguntar, guardando silencio entre el blues y la lluvia, solo apreciando su aroma en el silencio que, estando bajo el mismo techo, nos tendía a abordar.

"Entonces…" habló por fin, aclarando su garganta para continuar "¿No hablaremos al respecto?"

"¿Hablar sobre que?" recargué mi cabeza contra el vidrio, viendo los transeúntes ir y venir entre calles bañadas en agua de lluvia, la luz de farolas naranjas, y neón contorneando mil y un avisos, sombrillas deteniendo el estamento del cielo, que se filtraba hasta el suelo por canaletas, y corría hacia los desagües en los costados de la avenida con un fuerza lenta y sosegada, pequeños ríos paseando por la acera junto a los peatones.

"¿Lo ignoraremos entonces?"

"Estoy tratando de hacerlo, si" dejó ir aire claramente fastidiado.

"Es difícil entenderte a veces" reí por lo bajo ante sus palabras.

"¿Alguna vez me has entendido?"

"Más de lo que crees"

"Oh… Ya veo. Entonces entenderás el porque es menester, tanto para mí, como para tí el… ignorar todo esto"

"Bueno, entiendo que eres un marica" rodé mis ojos ante la respuesta, no realmente sorprendido "Pero también entiendo que ahora mismo mil asuntos nos reclaman, tu necesitas más hilos en tu red, yo más números positivos en el balance…"

"Y para eso debemos centrarnos en ello; de nada sirve ensimismarse en una fantasía, cuando la realidad llama a la puerta con tal apremio" de nuevo silencio volvió a abordar el ambiente.

"¿Y cuando… todo termine?" preguntó de la nada, le miré de reojo, estrechando mi mirada ante la pregunta.

"Nunca terminaremos Cartman, estos procesos tienden a llevar toda una vida" chasqueó la lengua en tedio.

"Tienes una respuesta para todo ¿no?" asentí.

"Y tu el culo lleno de preguntas estúpidas; por eso lo tendrás tan gordo" vi por el retrovisor como rodaba sus ojos en fastidio.

"¿Y si… por alguna razón fallamos?"

"Entonces tú seguirás siendo un alfa, y yo un omega. Nada más, nada menos"

"¿Y es eso tan malo?" le miré incrédulo.

"No lo sé culón, la última vez que miré, mi vida estaba hecha una mierda por ser omega. Puede que a ti te haya salido el puto tiquete dorado, pero yo…"

"Podría sacarte de esa terrible concepción, o podríamos dejar todo atrás para ir un lugar donde no importe esa mierda de alfas y omeg…"

"¿Y acaso ese lugar existe?"

"Puede que no, pero tenemos dinero suficiente para al menos simularlo. Comprar un condominio en algún lugar lejano, cientos de hectáreas alrededor para que nadie pueda rastrear nuestros aromas a menos que entren a un área que podemos vigilar, mientras vivimos una vida relativamente normal y…"

"Recluidos, alejados… no podríamos ir a comprar los víveres sin atraer miradas de mil y un personas, sin que te miraran como alguna clase de dios, sin que me miraran como alguna clase de perro doméstico…"

"Existen los domicilios ¿sabes?" negué.

"Nunca funcionaría… y aún de hacerlo, ¿de qué sirve? si más allá de esos lindes marcados por ideales absurdos habrán mil y un omegas sufriendo. Dar la espalda a la realidad para sucumbir ante una existencia egoísta es tan propio de tí" le miré encontrando su mirada en breve dolida, escondió ese sesgo en segundos "Pero no propio de mi… y si esas palabras que dijiste tenían siquiera una milésima de verdad… entonces estarás a mi lado en este tedioso proceso; pero… si mentías…" una punzada atravesó mi pecho por el simple pensamiento, punzada que ignoré para continuar mi estamento "Si mentías… entonces lo destruirás todo como siempre, derrumbarás todo lo construido, y al final del colapso te reirás en mi cara" guardó silencio, un silencio casi culpable…

"Tal vez que todo caiga es lo mejor" y ese estamento me perturbó por un segundo. ¿Estaba planeando algo?. Le miré en busca de respuestas, pero no había nada en su rostro "¿Qué pasaría si… fuese incapaz de generar una propuesta sostenible para la empresa y entraremos en crisis?"

Había contemplado aquella posibilidad… Sí que lo había hecho, y la temía con encarnada desesperación, porque de haber una, absolutamente todo se derrumbaría en nada… Tantos años de preparación, de planeación, de sufrimiento, todo reducido a cenizas ante los pies de un sistema, que por naturaleza, funcionaba en crisis.

"No pasará"

"Bien, no pasará… Pero ¿Y si pasara?"

"En tal caso, bueno, de nada habrían servido nuestros avances hasta ahora, sería el equivalente a perder mil putas horas de juego sin guardar" le miré de reojo "¿Entiendes?" y volvió en mi dirección con una mirada molesta.

"No, ¿No sería entonces una buena oportunidad para resetear la partida? ¿Hacerlo mejor?"

"¿Mejor para quién?"

"Para los omegas"

"Una partida es una partida Cartman, la historia no se puede cambiar, ni la interfaz, ni la jugabilidad… Aún de haber una crisis el sistema se mantendrá en pie. ¿Qué pasó tras la crisis de los treinta?, se mejoró el sistema contable, se fortificó la veracidad de los reportes financieros en contraste con la realidad de la producción, se reforzó la participación del estado en el mercado… Mejoró, más no decayó" me encogí de hombros "Y la del dos mil ocho no se ha solucionado en su totalidad siquiera, el país tiene una deuda billonaria que le pesa y a pesar de ello continúa en pie… ¿Y sabes que pasaría, si por alguna razón cayese la potencia económica más grande en la actualidad?" volvió su mirada a la carretera en silencio.

"Otra la reemplazaría" asentí.

"Bien sea Japón, Alemania, incluso China… el sistem es como una hydra, de cortar una cabeza solo surgirán tres; y los mismos seguirán en poder, y los mismos seguirán subyugados, porque poco importa quien cae o quien se levanta, un sistema que ha alcanzado este nivel de complejidad es inquebrantable, y aún si no es perenne, su fin vendrá lento y a su debido tiempo, como la muerte de una estrella… Sabemos que morirá, ¿Pero acaso tenemos el poder para producirla?"

"Tal vez" su respuesta no me sorprendió, solo alguien como él tendría el ego lo suficientemente grande como para creerse capaz de amenazar al mismo dios.

"No… no tenemos tal poder Cartman, porque aún si lograras una crisis lo suficiente grande para hacer caer a esas tres grandes potencias en América, Asia y Europa, no solo dañarías al sistema mismo, sino a los cientos de millones de personas que dependen de él" sonreí al tanto de que aquello poco le importaba "La caída de estos grandes titanes son como grandes fichas de dominó que empujaran a las pequeñas que le siguen. Si EEUU entrase en crisis, este ajustaría las tasas de interés de las deudas con países aún en desarrollo, ahorcando a su vez al segundo y, sobre todo, al tercer mundo… Todos se jalarían entre todos para evitar caer, como algún dramático cuadro de almas precipitándose al infierno; y en medio del caos poco podría salvar a esas almas en pena más que un suceso que impulsase una vez más la economía desde el abismo hacia el borde, como siempre lo ha estado. Sabes que un evento de tal magnitud o puede ser muy bueno o muy malo; o puede ser una guerra mundial como en el caso de la crisis de los años treinta… Digo, habrás escuchado la entrevista a Keynes en la BBC justo antes del iniciar de la guerra, el como lo llamaba un mal necesario, porque, a fin de cuentas, el gasto público en armamento y reconstrucción que se llevaría en aquel entonces volvería a poner la economía en marcha… O puede ser algo muy bueno; pero nunca hemos visto algo de tal índole, ¿O si?"

"No"

"No podemos derrocar al sistema, no podemos destruirlo o forzarlo a retirarse… solo podemos mejorarlo en pos a nuestro beneficio, y eso intento hacer. Mientras una sola alma vuelva del pozo de la condena tras jalar cientos por evitar su caída, el sistema seguirá en pie, y resurgirá más fuerte tras un colapso que quitó del camino a la mayoría de los contendientes, encontrando frente a él no más que un campo fertilizado con los cadáveres de la competencia"

"Vaya, qué poético"

"Siendo que no entiendes con terminología, apelo al simbolismo, gorda" chasqueó la lengua en tedio "Vamos, refuta mi percepción, me encantaría ver en funcionamiento tu positivismo… o egocentrismo"

"Si es posible predecir quién surgirá del pozo en última instancia, y este potencial económico funciona en pro a un nuevo sistema, obligando a los estados a cambiar su funcionamiento… Entonces se podría cambiar algo. Sabes que en la actualidad el estado se ve superado en creces por las transnacionales y multinacionales, cuyos intereses trascienden a las fronteras, y por tanto, cuando impera la necesidad de mayor rentabilidad, las leyes mismas"

"¿Entonces dices que si se predicen los ganadores que liderarán a la economía tras la crisis, si éstos actuasen en pro a un nuevo sistema… es posible que no solo la economía, sino también la ley se acoplase al mismo?" asintió tomando un desvío para evitar la larga fila de tránsito frente a nosotros "¿Sabes lo difícil que podría llegar a ser eso? prever el funcionamiento del mundo entero en pos a un evento de tal magnitud que altera tantos aspectos de la vida… el cómo la gente, los gobiernos, las empresas reaccionarán; y aún así, de predecirlo, absolutamente nada garantiza que los que queden atrás apelen a un nuevo sistema… Es imposible Cartman, tal como tirar una piedra al río, y no solo calcular la coordenada exacta sobre dónde caerá la piedra, sino también que esta coordenada sirva a nuestros intereses… Y no solo es una piedra, son miles"

"Bueno, soñar no cuesta nada" sonrió en mi dirección.

"Y aún de lograrlo… por gracia y obra de tu puta madre, el sufrimiento, las muertes, las consecuencias sobre la vida de miles de millones de personas serían abrumadoras… inhumanas" con solo pensarlo me sentía estremecer… Pensar en actuar de tal manera, sojuzgando sobre el mundo como si las cifras carecieran de vida, de realidades tras las mismas era… era digno de alguien cuyo poder había sesgado su percepción de la realidad, o un psicópata. Alguien como Cartman seguramente.

"No lo harás ¿verdad?"

"¿Eh?" viró en mi dirección.

"Causar una crisis de tal magnitud… Aunque dudo que lo logres, eres capaz de cosas sobrehumanas, o inhumanas, cuando te lo propones" sonrió en desdén.

"Demasiado trabajo" habló al fin tras un momento de silencio. Dios, de mentir probablemente sería imposible para mi el saberlo, su vida básicamente consistían en dar la mentira correcta en el momento correcto.

...


...

"Eso sería todo por ahora" habló a través de la pantalla, mientras la habitación mugrienta de algún hotelucho al otro lado del mundo se levantaba a su espalda. Movió su mirada hacia una ventana por la que si apenas se filtraba algo de luz, dejando ver marcas de hollín y suciedad en su tez, una cicatriz nueva que aún no se había curado justo bajo la línea de su mandíbula, y la prominencia de las ojeras que bajaban en torno a su puente como sentencias de muerte.

"¿Cuantos?" pregunté recargándome sobre mi asiento de cuero, contemplando la pantalla del computador en silencio mientras tomaba una milésima taza de café.

"¿Cuantos que?" volvió hacia mí curioso, empezando a encender un cigarro de mala calidad.

"Cuantos muertos" su mirada azul me observó curiosa. Una sonrisa se elevó mientras sostenía el cigarro entre sus dientes.

"¿Debía contar?" musitó con el cigarrillo en su lugar, para absorber el humo y luego soltar una voluta blanca al aire.

"No, pero asumo que lo haces" elevó su mirada apreciativo, buscando por la respuesta en el techo, aún cuando no estaba allí.

"No he contado a los alfas, o a los beta. Solo omegas" volvió a fumar parte de su cigarro, el rojo de la estela de fuego al final de su droga calcinandose, tornando en negro el blanco papelillo a un ritmo alarmante.

"¿Cuantos?" repetí la pregunta. Su sonrisa se perdió en un recuerdo y murmuró el número que si apenas entendí, sintiendo mi pecho hundirse como pétalos aplastados entre barro.

"Y aún así no son números concretos; sabes que mueren en ambos lados, y que hay muertes que nunca llegan a nuestros oídos… de esas crueles que suceden en los callejones a donde no alcanzan las balas; pero si la perversión humana" se encogió de hombros dejando ir humo entre sus palabras, desbordando de sus labios resecos, de sus fosas enrojecidas por el polvo levantado por la guerra "Podrían ser el doble"

Un temblor en mis manos devino de su estamento, y era más que obvio que l consternación se vió reflejada en mi rostro, pues solo guardo silencio mientras yo buscaba por aire para evitar caer rendida ante las estadísticas.

"No deberías mostrar esa expresión a otros" comentó tras un rato.

"Que expresión"

"Esa, de arrepentimiento. Duda. Podría costar más vidas de las que crees" tiró la última colilla de su cigarro hacia la ventana "Ten cuidado de no flaquear, la gente que muere aquí cada día no lo hace en pos a un líder débil; sería terrible si tus convicciones fuesen de menor valor que las de tu soldado"

"Entiendo" cubrí mi rostro en un gesto disimulado, irguiendo mi figura, dejando mi cabello caer sobre mi expresión cansada.

"Lee el informe de los últimos avances en Sudáfrica; esperaré por tus ordenes" y colgó.

Tras su ausencia el estudio se sumió en silencio que para este punto aborrecía. Coloque algo de música para amainar los nervios, aunque poco hacia, y me alejé de mi silla y escritorio, dando pasos sin una dirección específica por la amplia sala mientras buscaba reorganizar mis líneas de razonamiento en la dirección requerida.

Tanto por hacer, solo buscaba un pequeño descanso a mis dedos tras el constante teclear, y a mis hombros por el peso que constantemente debía soportar.

Sobé mi entrecejo por el dolor de cabeza que había persistido por los últimos dos días, y murmuré entre dientes la cifra que Kenny me había dado para añadirle cierto grado de realidad; guardando silencio tras ello en un homenaje silente, tal como los nombres desconocidos que nunca llegaron a oídos de nadie más que los de ellos mismos.

Un golpear traspasó el umbral que la música intentaba establecer.

"¿Quien?" y no hubo respuesta… la cual era la respuesta en si misma.

Bebe.

"Pasa, está abierto" y la puerta se abrió antes de que yo terminara de hablar, mostrando su siempre estilizada figura, adornada en esta vivaz y enérgica sonrisa propia de un inocente.

Sus labios rojos dejaban ver esta hilera de blancos dientes mientras avanzaba al interior de la estancia con mil y un bolsas de compras, cajas, paquetes; todos amontonados sobre sus brazos y manos, y me pregunté cómo demonios podía cargar todo eso.

"Vaya, tuviste un día activo por lo que veo" asintió entusiasmada tirando mil y un cosas al suelo. Volví a mi escritorio mientras me seguía con varias cajas en manos.

Empezó a deshacer los moños, quitar las marcas y a sacar los objetos de su obsesión mostrandolos hacia mí con tanta alegría como diversión.

Los ponía frente a mi pantalla, evitando que viese algo de mi trabajo, buscando mi atención mientras señalaba insistente la marca de los zapatos, los adornos en el tacón, la suela, la punta… Dios, parecía un puto gato… un gato de la moda.

"Estaba bastante bien" comentaba cada tanto intentando leer el informe enviado por Kenny, mi mirada viajando entre tacones de Prada de no menos de mil dólares, y los reportes de asesinatos exitosos de líderes alfas.

Vaya contraste.

"Estan divinos Bebe, pero ahora mismo tengo algo de trabajo que…" frunció su ceño en frustración cerrando mi portátil en un gesto más que impertinente, considerando que debía ser un omega entrenado.

No me enojaba; por el contrario, me encantaba que estuviera empezando romper todas esas cadenas mentales que le habían introducido a lo largo de los años como grilletes, que por lo visto, podía quitar… a pesar de ello, no había elegido el mejor momento para comportarse de forma caprichosa.

Dejé ir un suspiro de cansancio viéndola empezar a teclear furiosa por la pantalla de su celular, luego la volteó en mi dirección.

"Llevas pegada a esta puta oficina como por tres días seguidos. Se te va a aplanar el culo a este paso cariño" dejé ir una pequeña sonrisa ante la tosquedad de sus palabras.

"Bebe, que se me aplane el trasero es la menor de mis preocupaciones ahora mismo" rodó sus ojos en tedio volviendo a teclear increíblemente rápido en su celular, lo volvió hacia mí de nuevo.

"¿Segura?, porque vas para los treinta" una vez más una sonrisa huyó de mí, tintada en el cinismo propio de quien no espera realmente mucho de la vida.

Para los treinta, ¿eh?.

Dejé ir un segundo suspiro de cansancio, no había dormido más de seis horas entre estos tres días, descansando solo lo suficiente para no afectar mi juicio, supliendo un sueño decente con medicamentos cuyos nombres me harían ganar un par de años de cárcel.

"Bien, bien… Media hora, un descanso de media hora" su sonrisa se extendió como fuego por su juvenil rostro, cálida y apresurada.

"Espera, compré algo para ti" tras escribir aquello en un afán propio de un infante, se movió por sobre sus pasos hacia el montón de bolsas que había tirado minutos atrás.

Se apresuró a buscar entre el desorden una caja cubierta en satén, rodeada con un moño de exquisita manufactura, y la marca de algún diseñador reconocido bordada sobre la fina tela.

Se volvió hacia mí, para desarmar las hileras del moño, y elevar la tapa de la fina caja.

"Es hecho a medida" decía en un papelito adentro, el cual supuse había escrito con antelación. ¿Cuál medida? "Bueno, las que consideré eran tus medidas" decía al final. Sonreí involuntariamente ante el gesto sintiendo sus ojos detallar mi expresión.

"Vamos a verlo entonces" asintió claramente excitada por mi reacción, introduciendo sus manos con cuidado al interior de la caja, para tomar el doblado vestido de diseñador y sacarlo con una delicadeza propia de ella, exponiendo a la tenue luz de mi oficina un vestido de fiesta de fina manufactura de un azul rey oscuro, cuyo escote cruzado se detenía sobre un cinturón ceñido cubierto en piedras Swaroski en complejas formas que se perdían sobre el inicio de la parte inferior; un tul traslúcido contorneaba la falda con una larga incisión por donde supuse se vería la pierna derecha hasta un punto más que revelador, cayendo hasta el suelo.

Su mirada me detallaba expectante por mi reacción.

No era mi tipo de vestidos… demasiado abierto, dios, me sentiría sumamente vulnerable en esa cosa, y de soplar el viento bien valdría el traje para aparecer en una revista playboy…

"Está precioso" su rostro mostró cierto grado de alivio tras mis palabras, dejó el vestido a un lado y se apuró a tomar su celular.

"Este tono azul te queda increíble por tu tez y tu cabello azabache; y combina con tus ojos. También compre unos tacones de cuero ante, y suela de napa mordoré y tacón esculpido; te encantarán, importados de Italia. Y un collar bastante discreto de diamantes y oro blanco, porque se que no te gusta resaltar" bueno, no creo que el collar bastase para no resaltar. Encogí mi ceño ante los variopintos términos, de los cuales en mi puta vida había escuchado hablar. Asentí tras leer, forzando en mi rostro un gesto de satisfacción.

"Confío en tu gusto. Aunque dudo que vaya a hacer uso de algo tan… elegante, pronto" movió su cabeza en negativa ante mi comentario, empezó a escribir con renovada excitación.

"Déjame eso a mí, ya encontraré la ocasión. Por ahora, solo pruebatelo"

"Me encantaría, en serio; pero ahora mismo no tengo tiempo para…" frunció su ceño silenciando mis labios con su índice. Luego señaló la hora en un reloj de pared cercano; no había pasado la media hora.

Suspiré en resignación volviendo hacia el vestido.

"Bien" su sonrisa se volvió a iluminar. Tomó mi brazo y me levanto de mi lugar moviendo sus manos casi por instinto a los botones de mi uniforme militar.

Había tenido un evento en la mañana, un homenaje a soldados muertos en combate tras un bombardeo a la embajada estadounidense en un país con el que estábamos en conflicto actualmente. Aún no me había quitado el traje ceremonial.

Me alejé de su tacto como si fuese fuego, su mirada me buscó curiosa por la repentina lejanía.

"Lo haré yo" bajó su ceño en molestia alejándose.

En nuestros años de secundaria no habría sido gran cosa este tipo de cercanía, pero en nuestros años de secundaria no estábamos hormonalmente diseñadas para coger… así que…

Tomé la caja y me dirigí hacia el baño de mi oficina.

En segundos me encontré en la soledad del baño, el espejo frente a mi del amplio tocador reflejaba mi cansancio.

Dejé la caja sobre la superficie de mármol negro, recargándome contra la puerta en cansancio mientras empezaba a desabotonar botón tras botón de esta asfixiante hilera de formalidad, contemplando en el espejo el apartar de ese traje que debería instigar imponencia; pero no generaba más que un peso sin precedente… a veces sentía que me aplastaba.

Bostecé dejando caer la chaqueta, yendo hacia el nudo de la corbata del mismo tono de la camisa, desamarrando torpemente el nudo por mis aletargadas funciones motoras.

No alcancé a alejar la corbata de mi cuello cuando todo se torno negro, ni siquiera pasó por mi cabeza la idea de la inconsciencia. De un momento a otro todo estaba negro, y de un momento a otro, abrí mis ojos para encontrarme frente a ella. Bebe.

"¿Qué pasó?" murmuré recobrando la conciencia, alejándome de su tacto mientras la respuesta venía con el pasar de los segundos. Su mirada preocupada me detallaba, la puerta del baño estaba abierta y ella, con sus delicadas rodillas sobre el suelo, observaba cuidando mi torpe levantar.

Tomó su teléfono, el cual descansaba en el suelo, y escribió tan rápido como pudo.

"Te desmayaste. ¿Cuándo fue la última vez que dormiste por más de putas seis horas de corrido?" arqueé mis cejas, más sorprendida por el hecho de que hubiese escrito tanto en tan poco tiempo, que por el hecho de haberme desmayado del obvio cansancio.

Sonreí ante la pregunta.

"Si te dijera me nouearías… para dormir y eso" frunció su ceño en molestia. Miré la hora en mi reloj de muñeca… solo estuve fuera por un par de minutos, nada grave.

Intenté levantarme por completo pero el mareo me obligó a retomar mi lugar en las baldosas del baño. Mierda.

Abrió sus labios para hablar, pero no más que un uniforme sonido brotó roto de entre sus labios; los cerró en una delgada línea carmín, aborreciendo su incapacidad por regañarme adecuadamente.

"Tengo demasiado que hacer" intenté explicarme buscando por mi chaqueta, yendo hacia los bolsillos para encontrar alguna píldora extra para reanimar mi funcionamiento. Detuvo mi mano, agarrando mis muñecas con dudosa fuerza. Busqué su mirada sorprendida por el gesto "Tengo demasiado trabajo Bebe, no puedo…" sus labios formaron un frustrado puchero. Negó "No lo entiendes" su agarre se endureció "Tengo…" y alejó sus manos de mis muñecas para subirlas a mis mejillas, su mirada dejó este tono desafiante de hacía unos segundos para recurrir a uno un tanto más suplicante, infantilmente suplicante.

Resistí el impulso de suspirar contemplando esos dos pozos de zafiros que me observaban preocupados.

Elevé mis manos hacia las suyas, para luego apartarlas de mi piel.

"Cada minuto que carece de mi presencia, es equivalente a una muerte que probablemente no pude evitar. Mi descanso es intrascendente comparado a las bajas que puedo retrasar. ¿Entiendes?" alejó sus manos de mi agarre, poniéndose de pie en clara molestia. Señaló entonces el vestido. Dejé ir un bufido de incredulidad "Ya pasó la media hora" chocó su tacón contra la baldosa y señaló con mayor insistencia el vestido.

Dios.

"Bien, bien… ¿Me dejarás trabajar después de probar el vestido?" asintió, aunque las sonrisas de unos minutos atrás ya no se dibujaban en su rostro.

Tras algo de esfuerzo logré volver a ponerme de pie, no me ayudó por supuesto; estaba demasiado enojada para eso, supongo.

Hice una señal hacia la puerta con mi cabeza.

"Agradecería un poco de privacidad" negó "No puedo hacerlo si estas aquí Bebe" sus labios se adelgazan en negación. Volvió a mover su cabeza hacia ambos lados.

Si no la conociera pensaría que tenía algo planeado...

"Estas poniendo las cosas bastante difíciles ¿sabes?" asintió "Eso no es bueno" se encogió de hombros en indiferencia. Suspiré "Bueno, te puede importar una mierda; pero, a mi no" y volvió a encogerse de hombros. Esto no iría a ningún lado.

chasqueé mi lengua tomando la caja, caminando hacia mi estudio, me siguió.

Era incomodo estar ambas en el baño, y si no tenía más opción, al menos lo haría en un lugar donde pudiese huir. Claro que en mis condiciones no es como que tuviera muchas opciones.

Tomé asiento en la sala, se sentó a mi lado sin pedir mayor permiso.

Continué con el apartar de mi corbata, dejándola a un lado mientras sentía su mirada seguir mis movimientos sin vergüenza alguna, escuchando su respiración cercana, detallando su perfume, el tono a labial, su shampoo.

Suspiré empezando a desabotonar la camiseta, mil y un putos botones más. Coño, esto era exasperante, y aun cuando había intentado ignorarlo, bajo este ambiente nublado de… de algo indecente, su aroma se tornaba más que punzante contra mi nariz.

¿Me estaba probando?... ¿Deseaba esto?¿Me deseaba?.

El pensamiento llevó una estela de fuego hacia mi vientre y mi respiración huyó cálida, tintada en un deseo surgente que intentaba evitar. ¿Cuando había sido la última vez que había deseado el tacto de otro ser humano? ¿Cuando había sido la última vez en la que había soñado con labios ajenos sobre mi piel, el rozar de sexos y…

Me sentía como un ciervo en medio del bosque, observando directo a la mira de un rifle, al tanto de lo que pasaría a este paso, pero aún así teniendo la idea inocente de poder huir con el correr suficiente.

Mi detuve por un segundo dudando en desvestirme; si había un punto de retorno, era esto. Ambas sabíamos que en cuanto los botones se separaran, ningún vestido volvería a cubrir mi desnudez más que la suya propia.

Apartó mis dedos estáticos para ayudar con el desabotonar, recargándose sobre mi en breve, su aliento suave, perfumado en el tono dulce del labial, alcanzando mi clavícula desnuda mientras sus pechos se presionaban entre sus brazos, sobresaliendo de entre su vestido negro, con un escote más que atrayente.

Moví mi mirada hacia la ventana huyendo de su aroma, de su perfectamente esculpida, malditamente dócil ante ese tacto magistral entrenado para desnudar, para desnudarse… desnudarse…

Aparté el pensamiento con un movimiento de cabeza, virando entonces hacia el techo.

Sus nudillos rozaron en breve contra mis pechos al apartar los botones de esa zona y mi respiración se atascó por un segundo. De poder gritar a mi palpitar porque se controlará de una puta vez lo hubiese hecho; pero, como era una simple mortal incapaz de limitar mi ritmo cardiaco ante el más mínimo roce, me limite a morder mi labio y mirar decididamente al techo con un ahínco casi obsesivo.

Terminó tras un momento, y mi respiración volvió a fluir aliviada. Ya, por fin, solo…

Pero sus manos continuaron hacia los botones de mi pantalón, luego la cremallera… y su piel parecía hervir, pues percibía su calor contra el mío como manos que se refugiaban congeladas entre lumbres.

Volví mi mirada hacia ella completamente abstraída, y allí estaba, observando mi abdomen desnudo, y los atisbos de ropa interior que se percibían bajo la tela, en silencio, sus labios rojos, gruesos, entreabiertos en una muy bien disimulada sed.

Su mano se movió hacia mi piel en duda, en dirección a una cicatriz conseguida en mis años de servicio, al lado de otra, y otra más…

Buscó por mi mirada.

"Si nunca has marchado a la guerra, no eres digno de dirigirla" murmuré por su obvia curiosidad "Aun si eres un alfa" y sus cejas cayeron en… empatía.

Tanteó las cicatrices, sus labios entreabiertos como si desease hablar, sin su celular a la mano…

Tomé su mano para apartarla.

No haría nada sin mi consentimiento; aún si estaba entrenada para complacer, debía ser siempre su amo quien diese el primer paso, pues ella no tenía voto sobre dónde o cuándo debía ser usada. Y a pesar de ello se acercó en un movimiento tan grácil como felino, para tomar mis labios con clara duda.

Y mientras aguardábamos estáticas por el más mínimo movimiento, podía escuchar el descontrolado ritmo de su pecho compitiendo contra el mío, en una carrera de deseo que bien podría terminar muy bien, o muy mal.

Hey, I want to make love to your existence [Hey, quiero hacerle el amor a tu existencia]
drenched in the colors of your energy,
[ Empaparme en los colores de tu energía]
then masturbate to the memories.
[Y entonces masturbarme con los recuerdos]
I wanna lose myself inside yourself.
[ quiero perderme dentro de tí]
until you find me, confine me, to the freedom, of your prison.
[Hasta que me encuentres, me confines hacia la libertad de tu prisión]

Música que olvidé quitar sonaba distante, y la letra calaba entre nuestros huesos.

Y por fin moví mis labios contra los suyos. Y el mundo se desbordó en poesía.

Luz de las farolas del jardín se filtraban ante la prominente noche, y su tez entorno a mi, cobraba el color del entorno como si fuese mi entorno mismo.

Busqué por su piel en el desespero de la necesidad, del náufrago que aferra sus uñas a cualquier rastro de salvación que en medio de la nada pudiese conseguir. Y estaba en la nada, de rodillas, cuál existencia carente de existencia, ante esta divinidad que aclamaba por mis labios.

¿Que podía hacer un simple mortal cuando este ser no terrenal aclamaba por placer carnal?. Dios, complacerla con cada fibra de mi piel porque… ¿Qué más daba?, no perteneciamos a nadie, y nadie pertenecía a nosotras… solo eramos deseos y piel dispuesta, dos seres sin cadenas, que ya no tenían más que perder que el pudor.

My, I want to drink the sweat off your intellect [Mi, quiero beber el sudor de tu intelecto]
reflect, and watch your light passion off my neck
[ reflejar y ver tu ligera pasión en mi cuello]
caress the sight of your presence with no question
[ Acariciar la visión de tu presencia sin preguntas]
undress, to the nakedness of love, pure love
[Desvestirnos hasta la desnudez del amor, amor puro]
I want to make love to my soulmate. my soulmate
[Quiero hacer el amor a mi alma gemela, mi alma gemela]

Dios, si su piel estuviese compuesto por letras, le hubiese leído con tal pasión solo propia de un erudito confinado, pues podría sumirme en su cuerpo cual ser cuya existencia está predispuesta a la expresión del arte.

Ella era arte, y yo no más que un artista frustrado intentando en desesperación rozar su perfección a través de mis manos.

Cuán frustrante. ¿Lo lograría?.

...

I wonder how does it feel to make love to your soul mate. [Me pregunto cómo se siente hacer el amor a tu alma gemela]
kind of like writing poetry till climax.
[Cómo escribir poesía hasta el clímax]
till the point and place where our space and time match,
[Hasta el punto y lugar donde nuestro espacio y tiempo congruen]
and we, cross divine paths. tell me would you like that.
[Y cruzamos caminos divinos, dime, te gustaría eso]
how would like that
[Cómo te gustaría eso]

...

El mover de sus caderas ahora sobre mi, sus labios danzando sobre los míos con tal compás solo imitable por la pincelada de un maestro, su aroma… maldita sea, su aroma era tan embriagante como el afrodisíaco de los dioses; si alguien debía pecar de deseo, esta debía ser la esencia que cubriría el crimen de los actos, de las obscenidades propias del sexo.

Sus manos apartaron mi camisa desabotonada, piel contra piel ardía en pasión acumulada, desde años, años atrás.

Su ser sobre mi piel era poesía. Maldita poesía sólo legible por caricias, por besos calando entre respiraciones atascadas, estas ansías animales que daban color al mundo, como el fuego del atardecer, como el azul de los mares. Su existencia, ahora mismo, era lo único que necesitaba para concebir la mía.

I wanna love you more than madly. [Quiero amarte más que locamente]
wrap these legs, around your words
[Enrollar estas piernas entorno a tus palabras]
until your speech is straddled deep, gladly
[ Hasta que tu discurso se asiente profundo, con gusto]
swim the currents of your vibrations
[Nadar en las corrientes de tus vibraciones]
be separate and one
[Separadas y como una]
with the same meditation
[Con la misma meditación]

Por un segundo pude existir ajena a la realidad. Por un segundo pude sentir más allá del cansancio, el temor, la duda… el arrepentimiento; por primera vez en años me atrevía a rozar algo que no me arrepentiría de poseer. Y dios, si que le quería poseer.


No profundicé en la ultima escena porque sé que no están aquí para leer Wendy x Bebe; a pesar de ello me gustó, al menos en este fic, esta pareja xD

Eso es todo c: Hasta la próxima :D