CAPÍTULO 26
CAOS
Shaoran caminaba con desesperación en medio de la sala de abordaje, ¡las malditas leyes de Murphy que no fallaban! El clima estaba bien el día anterior, no había un maldito viento que hiciera retrasar o cancelar los vuelos.
- Shaoran, ya cálmate, no podrás despejar el clima por mucho que lo intentes.
- Estamos sobre el tiempo Mei, lo sabes bien.
- No entiendo, ¿si ya tenemos con claridad lo que vamos a hacer por qué no simplemente comunicarnos con Sakura y decirle que no firme? – dijo Akiho quien había insistido en acompañarles al igual que Yamazaki, pero este, en realidad tenía otras intenciones
- Porque… Ese no era el plan Akiho, no lo era. Quería verle la cara al maldito infeliz que quiso aprovecharse de ella
- Bueno, a menos que ocurra un misterioso milagro, eso no va a suceder, así que llámala. Dile que ya tenemos otra opción y no hay necesidad de firmar ese ridículo documento – repuso Meiling
El ambarino tomó su teléfono y se percató de la hora
- Mei, apenas son pasadas las 3 am.
- Demonios… Déjale un mensaje entonces.
De mala gana el ambarino empezó a teclear, solo esperaba que Sakura leyera a tiempo su mensaje y detuviera toda esa locura. Justo cuando terminó anunciaron que su vuelo estaría saliendo en una hora más, por lo menos ya tenían esperanzas en salir de Hong Kong
Afortunadamente aquella hora pasó rápidamente y pudieron abordar el vuelo, la inquietud de Shaoran crecía, solo esperaba llegar a tiempo y tener un espacio para hablar con Sakura
Era una mañana gris, Sakura se levantó de la cama de mala gana, odiaba madrugar y aun cuando lo hacía todos los días eso no quería decir que le desagradara menos, todo lo contrario
Y mucho más esa mañana donde sellaría el destino de su vida; eran sentimientos agridulces los que la embargaban, porque también sabía que, a través de ese negocio, el legado de su abuelo se salvaría de quedar en ruinas.
Se preparó con esmero y no era que quisiera parecer atractiva ante ese tenebroso hombre, pero tenía una imagen que preservar delante de los demás accionistas. Se detuvo un momento frente al espejo mirándose con cuidado
¿Shaoran iría a aquella reunión? Hasta la noche anterior no le había confirmado nada, ni él, ni Yamazaki… Era posible que se le dificultara a causa de su trabajo y cada vez hablaban menos
Suspiró, sus ojos se llenaron de lágrimas, a partir de ese día tendría que decirle adiós. No podría someterlo a estar junto a ella bajo esas condiciones, como un amor clandestino… Eso, asumiendo que aun la amara. Negó con su cabeza – no dejas de ser ilusa, Sakura Kinomoto
Se concentró de nuevo en su presentación y notó en su reloj de pulsera que se le hacía tarde. Tomó sus cosas sin darse cuenta de que lo que había quedado sobre la mesita de noche y salió del apartamento
Subió a su auto y se dedicó a conducir con cuidado, sin prisas, contemplando las calles empapadas con la leve brisa que se dejaba caer; aquella era una mañana melancólica, no podía olvidar la expresión de sus padres cuando compartió con ellos el plan que tenía, las lágrimas de su mamá que le suplicaban no cometer semejante locura y las palabras de todos los demás que se repetían en boca de su padre.
Para ella, simplemente no había vuelta de hoja, ya la decisión estaba tomada y solo un milagro la salvaría de ese cruel destino. No dejaba de pensar en Ierán Li, la experiencia similar que había tenido que pasar…
Suspiró de nuevo, ya estaba frente al enorme edificio e ingresó al parqueadero para dejar su vehículo. Al salir del auto, recogió todas sus cosas y rebuscó tratando de encontrar su teléfono, sin duda lo había dejado en casa y no lo revisaba desde la noche anterior; ojalá no la llamaran para algo importante, de todas maneras ya estaba en la oficina, cualquier cosa que se ofreciera, ahora podría ocuparse personalmente.
Llegó por fin a su oficina dando orden a Misa de no ser interrumpida hasta que llegara el momento de la reunión. Un ambiente tenso reinaba en el lugar, Tomoyo no había llegado, Touya tampoco, así que podría librarse de los reproches por un rato.
Ahora solo sería cuestión de esperar que todo pasara.
Shaoran bajó del avión con sus acompañantes faltando tan solo 1 hora para la reunión, se notaba lo tenso que estaba mientras esperaban el equipaje y se disponían para salir.
- Shaoran, tranquilo, trata de llamarla de nuevo – recomendó Akiho
El ambarino asintió en silencio encendiendo su teléfono y dándose cuenta de que ni siquiera había leído el mensaje que había enviado en la madrugada, eso lo preocupó más
Intentó infructuosamente llamar al móvil de Sakura pero nunca recibió respuesta
El vehículo se movía lo más rápido que le era posible en una hora de tráfico tan difícil y el desespero del ambarino iba en aumento
- ¿Y Tommy, ya intentaste llamarla?
Shaoran negó, trató de llamarla pero tampoco logró nada
- ¡Maldición! – grito frustrado – ¿Qué puedo hacer?
- Shaoran, seguramente todo está bastante revolucionado allá, verás que llegaremos a tiempo – trató de tranquilizar Akiho
Afortunadamente en un trayecto el tráfico estaba muchísimo más fluido y les permitió avanzar con mayor velocidad, Shaoran rogaba a cuanta deidad conocía poder llegar a tiempo para aquella reunión
Pero faltando 20 minutos para aquel encuentro, por la puerta principal de Amamya ingresaba erguido y arrogante Hiroshi Hashimoto sin saludar a nadie a su paso, con aquella actitud de desdén hacia todos aquellos a quienes consideraba menos que él, que básicamente era casi toda la humanidad. Tomó el elevador y se dirigió al piso donde estaban las oficinas principales.
Midori llamó rápidamente a Misa para hacerle saber de la llegada del nuevo visitante. La asistente sabía que esa noticia no caería muy bien a su jefa, pero debía cumplir su deber y es que no olvidaba la forma lasciva como aquel hombre había mirado a la señorita Kinomoto la última vez que había estado en la empresa, era simplemente repugnante
- Si, Misa – dijo Sakura al levantar la bocina
- Señorita Kinomoto, siento mucho molestarla, pero Midori dice que el señor Hashimoto ya llegó
- ¿Y vino sin su hijo?
- No… de hecho, fue su hijo quien llegó. Si pregunta por usted ¿qué debo hacer?
La castaña guardó silencio, tal vez sería bueno poder hablar con él y aclarar de una vez cómo serían las cosas.
- Solo si solicita verme, puedes dejarlo pasar.
- Como usted diga, señorita
No pasó mucho tiempo cuando la figura altiva del recién llegado se dejó ver al abrirse las puertas del elevador y Misa sintió un escalofrío bastante desagradable recorrerla de pies a cabeza, no le gustaba para nada que Touya ni ningún otro familiar de su jefa llegase todavía.
Lo peor, es que el hombre venía acompañado de unos personajes que tenían más cara de mafiosos que de guardaespaldas ¿Con qué clase de bestia se estaba metiendo su jefa?
El hombre llegó directo a su escritorio, la miró de forma despectiva antes de seguir de largo para la oficina de Sakura
- Espere… Señor, tengo que anunciarlo
Hiroshi Hashimoto la miró de tal manera que sintió su sangre helarse. – Para tu información, la que está en la oficina será mi mujer a partir de hoy, así que si valoras en algo tu trabajo, no te metas en lo que no te importa – dijo el hombre a la atemorizada asistente
Las palabras murieron en la garganta de Misa, nunca, ninguno de sus jefes le había hablado así y jamás había sentido tanto temor. Ojalá alguien pudiera acudir en ayuda de la señorita Kinomoto
Sakura se encontraba muy concentrada en unos documentos legales que habían llegado esa misma mañana cuando escuchó la puerta abrirse; molesta, levantó sus ojos del documento solo para encontrarse a ese personaje que sería su esposo
Respiró profundo a pesar del profundo malestar que le generaba semejante acto de grosería, trató de acomodar una sonrisa amable y con su mano lo invitó a pasar. Este, hizo una seña a sus hombres para que permanecieran fuera.
- ¿Qué te trae por aquí tan temprano? – preguntó Sakura
- ¿Qué, acaso no se me permite ver a mi futura esposa antes del gran evento?
Escuchar esas palabras de la boca de aquel desagradable personaje hizo que el estómago de Sakura se revolviera, así que solo le quedaba respirar profundo y armarse de valor
- Mira, Hashimoto…
- Hiroshi – interrumpió él acercándose peligrosamente a la castaña
- Está bien… Hiroshi, sabes que esto es solo un acuerdo comercial, que esa figura de "matrimonio" – dijo ella enfatizando las comillas – es solo eso, una figura, una fachada que mantendremos por un tiempo determinado, pero no significa que entre nosotros suceda nada más o que te tomes privilegios que no te corresponden.
Sakura trataba de que su voz sonara calmada y en control de la situación, pero la verdad es que por dentro estaba temblando y se estaba arrepintiendo de lo que estaba a punto de hacer cuando él habló con una voz ronca y desagradable mientras continuaba acercándose hasta reducir casi al mínimo el espacio entre los dos.
Cuando la castaña se percató, la tenía acorralada contra la pared y solo podía sentir el aliento del hombre contra su rostro y no era para nada agradable, era el tipo de aliento resultante de años como fumador y que disimulaba muy mal con algún tipo de menta.
- Verás, pequeña… No tienes demasiadas opciones para escoger, estás en mis manos – susurró en su oído – además, ninguna mujer ha podido resistirse a mí, por mucho que lo hayan intentado y tú, no serás la excepción…
Sakura sintió deseos de llorar, si ese hombre se tomaba esos atrevimientos sin siquiera haber firmado el acuerdo, ¿qué podría hacerle cuando eso sucediera?
Shaoran salió desesperado del auto y empezó a correr escalinatas arriba hasta llegar a la entrada del edificio siendo seguido de cerca por Meiling que le decía que debía calmarse, todavía tenían tiempo
- Shao, ya, cálmate – casi gritaba Meiling al ver que había logrado acercarse más cuando él disminuyó el paso al entrar al lobbie
- Mei, necesito llegar ya, por favor. – se acercó a la recepción para pedir que lo anunciaran
Midori lo reconoció de inmediato – Li, ¿qué haces aquí?
- Soy accionista, necesito hablar con Sakura
La muchacha lo miró con escepticismo, aunque al verlo pudo notar un aire totalmente diferente en él en comparación con el juicioso asistente que había sido
- Misa, el señor Li, Shaoran Li, necesita ver a la señorita Kinomoto, dice que es accionista y viene a la reunión.
Misa, en su lugar, sintió como le volvía el alma al cuerpo, no podía olvidar cómo era Li con su jefa, la manera en que la protegía de todo y de todos y él podría intervenir en esta situación.
- Dile que se apresure, es urgente que esté aquí
Midori asintió – Li, corre, es urgente que llegues, la señorita Kinomoto te necesita
Shaoran, con su característico ceño fruncido asintió y corrió a los elevadores, afortunadamente las puertas de uno de ellos se abrió y pudo ingresar con Meiling, lastimosamente no podía esperar a Akiho y Yamazaki
- Shao, ¿estás bien? – preguntó Meiling estrechando la mano del ambarino
- No Mei, es algo… Es algo que me ahoga, siento que necesito llegar en este instante con Sakura
Meiling lo miró con preocupación, su frente perlada por una leve capa de sudor, y no era producto de la carrera por llegar, se le notaba nervioso e inquieto y ella misma sintió temor.
Después de un par de minutos que ambos primos Li sintieron como una eternidad, Shaoran salió del elevador y Misa se levantó de su escritorio visiblemente aliviada, afortunadamente los gorilas que acompañaban a Hiroshi, estaban muy entretenidos tomando café, así que Misa, le hizo una señal para que entrara.
- Mei, no entres todavía, espera un momento.
La morena frunció el ceño pero terminó aceptando. Así que Shaoran abrió la puerta para encontrarse con un espectáculo que le hizo hervir la sangre en el acto.
La tenía acorralada contra la pared, cubriendo la boca de Sakura con su mano mientras la castaña lloraba con los ojos cerrados y luchaba para liberarse, pero lo que vio después lo hizo reaccionar en el acto
La mano libre de aquel hombre empezó a subir la falda de Sakura mientras ella luchaba aún más. No pudo soportarlo y se arrojó sobre él golpeándolo con furia mientras Sakura, anegada en lágrimas veía con horror pero también alivio la escena frente a ella
¿Cómo? ¿Cómo en todo un universo de posibilidades podía llegar Shaoran justo a tiempo para salvarla? ¿Cómo una sola persona podía hacerla sentir a salvo del mundo entero?
Shaoran, por su parte, no podía dejar de golpear al imbécil que se había atrevido a tocarla, que le había hecho revivir el horror que había tenido que sufrir en su adolescencia y la había confinado a vivir presa del miedo y la inseguridad.
Pero todo, todo se detuvo en el momento en que escuchó el grito ahogado de Sakura y Shaoran pudo sentir el frío y metálico cañón de un arma que se posó en su cien.
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Todo pasó demasiado rápido. Las puertas del elevador se abrieron dejando ver a los demás miembros de la familia Kinomoto que llegaban al lugar tratando de mantenerse impasibles ante el anciano cuya asquerosa propuesta estaba a punto de aceptar su hija y hermana.
Al llegar, escucharon una discusión que se daba dentro de la oficina de Sakura, todos corrieron pero el primero en ingresar fue uno de los guardaespaldas de Hashimoto y Meiling observó aterrorizada como desenfundaba su arma y encañonaba a su primo.
Cuando estuvieron allí los demás observaron la terrorífica escena, a una Sakura despeinada y con su maquillaje corrido por las lágrimas, a Shaoran a horcajadas sobre un muy golpeado Hiroshi que tenía una sonrisa cínica en sus labios
- Ah, ahora ya no eres tan valiente – dijo el hombre en forma provocadora mientras se ponía de pie y Shaoran continuaba allí con sus manos levantadas – Te va a costar mucho este atrevimiento – dijo señalando su magullado rostro.
Al parecer el hombre no había notado que los demás los observaban desde fuera y se acercó a Sakura – Mira bien, pequeña, los tristes intentos de este payaso por rescatarte de un destino que está sellado. Una simple orden…
- Ya basta, haré… Haré lo que quieras, pero deja en paz a Shaoran.
Los ojos ambarinos de Shaoran se humedecieron al escuchar esas palabras, si antes tenía oportunidad de evitar que firmara ese documento, ahora sería imposible.
La vio acercarse a su escritorio sin quitar la vista de la escena de Shaoran y el arma en su cabeza. Sakura le enseñó el contrato a Hiroshi, este asintió y ella, con manos temblorosas firmó.
Shaoran cerró sus ojos, derrotado, ¿cómo demonios podía haber fallado de forma tan estrepitosa? Pero ¿cómo podía quedarse quieto viendo cómo el maldito bastardo se aprovechaba de ella?
De repente un sonido ensordecedor, un grito agudo y silencio.
Cuando Sakura abrió los ojos, estaba aturdida aún por el sonido que había escapado del arma del hombre, el pánico, uno que nunca había experimentado en toda su vida inundó cada rincón de su ser y mucho más al ver a Shaoran tendido en el piso
- Rómpelo ahora, Sakura – gritó Meiling, sacando a la castaña de su ensimismamiento.
Touya, Yukito y Fujitaka sometían al guardaespaldas que tenía encañonado a Shaoran mientras este yacía en el piso con una evidente mueca de dolor, pero Sakura no terminaba de reaccionar ante la situación.
Se percató que el documento seguía en sus manos y lo rompió con toda la rabia que su corazón sentía; en ese mismo momento, el anciano se había acercado a su hijo y lo golpeó con tal fuerza que terminó por lanzarlo al piso
- ¡Eres un imbécil! ¡Has arruinado todo, todo! ¡No sirves para nada!
Al verlo ahí, tendido en el piso, Sakura no pudo hacer otra cosa que patearlo con todas sus fuerzas justo en las costillas – ¡Maldito bastardo! – Le gritó – En tu jodida vida te vas a olvidar de Sakura Kinomoto, y con que vuelvas a aparecer por mi camino me encargaré de hacer de tu asquerosa vida un maldito infierno – Le dio una última y fuerte patada justo en su masculinidad que lo hizo retorcerse de dolor.
Después de desquitar toda su rabia se percató un poco más de la situación… Pero justo cuando fue a acercarse, una voz levemente conocida hizo aparición
- ¡Shaoran! – Exclamó la rubia arrodillándose frente a él y despejando su frente del cabello rebelde que la cubría – Dime que estás bien, por favor – le susurraba al castaño con demasiada cercanía para el gusto de sakura
Sakura pudo ver como él le sonreía a pesar del dolor – No te preocupes, creo que no es grave.
- La bala rebotó – dijo Meiling con algo de rabia o frustración, Sakura no supo determinarlo muy bien.
La castaña seguía muy confundida, pero la escena frente a ella la hacía querer llorar, ver a Shaoran mirar a la recién llegada con esa familiaridad y deseo de que no se preocupara…
- Llegaron los paramédicos – dijo Misa desde la entrada
Procedieron rápidamente a inmovilizar a Shaoran y sacarlo de allí. También la policía se había encargado de esposar al guardaespaldas y el anciano Hashimoto se había ido dejando a su flamante hijo tirado en el piso de aquella oficina
Sakura se dejó caer rendida en el sofá de su oficina dejando que todos hicieran lo que debían y con un solo pensamiento en mente. Shaoran… Shaoran y Akiho.
Tomoyo se acercó en silencio, se sentó a su lado y permitió que Sakura posara la cabeza en su hombro hasta que sintió las cálidas lágrimas caer y por fin, después de tanto ser fuerte, se derrumbó en sus brazos entre sollozos
- Llora Sakurita, aquí estoy para ti – dijo la amatista
La castaña sollozaba como niña pequeña, cansada de llorar, cansada de soportar tanta presión… Simplemente, cansada
- Tommy – dijo con voz ronca – Necesito verlo
La amatista asintió y la tomó de la mano – pero antes, vamos a retocarte un poco – le dijo tomando con cariño su rostro – estás hecha un desastre, cariño
Sakura rio con desgano, sabía que ese día iba a ser terrible, pero no a ese nivel. Ahora sí, estaban sin una sola solución a la vista y ahora, por su culpa, Shaoran estaba herido
Tomoyo se encargó de peinarla y retocar su maquillaje, posteriormente la llevó al hospital. Fujitaka y Sonomi estaban con la policía y no tenía idea de dónde estaba Touya
Llegaron rápidamente al hospital y allí se encontraron con Meiling que tomaba café estando sola en un lugar apartado
- ¡Mei! – llamaron su atención al llegar
La morena se levantó y abrazó a sus amigas – Que bueno que llegan, Sak, ¿cómo estás?
- Yo estoy bien Mei, dime, ¿Shaoran?
- Él también está bien, un poco dolorido pero ya pasará.
Las tres amigas se sentaron pero pronto uno de los médicos llamó a Meiling para hablar sobre unos asuntos de Shaoran
Pero no pasó mucho tiempo hasta que Touya y Yukito llegaron al lugar
- Monstruo, ¿estás bien? – preguntó el mayor de los Kinomoto tomando a su hermana de los hombros y observándola bien
- Si, Touya. Estoy bien
- No entiendo cómo se salieron tanto las cosas de control
Sakura se llenó de ira ante el recuerdo, detestaba sentirse tan vulnerable y mucho más, por su debilidad haber permitido que Shaoran pasara por semejante peligro aunque aún no entendía cómo había terminado de darse toda la situación.
- Hermano, todavía estoy un poco confundida, no logro entender qué fue lo que pasó y como ese hombre no le hizo mayor daño a Shaoran
Touya movió la cabeza con desconcierto – La verdad, monstruo, es que Meiling es una mujer de armas tomar, literalmente
Sakura guardó silencio dando paso a que su hermano continuara con el relato
- Todo fue muy rápido, cuando nosotros llegamos escuchamos la pelea en tu oficina y corrimos a ver qué sucedía. Pero cuando todo se quedó en silencio y ese imbécil empezó a lanzar amenazas y hacerte firmar ese documento… De un momento a otro, Meiling se movió con una velocidad asombrosa, inmovilizó a ese gorila y en el forcejeo el arma se disparó, la bala rebotó y terminó por herir a Shaoran, pero hasta donde sé fue una herida sin importancia y mucho más teniendo en cuenta lo que pudo haber sucedido de dispararle en la cabeza
- ¿Mei? ¿Mei fue la que lo hizo? – preguntó Sakura visiblemente asombrada
- Por supuesto pudimos reaccionar después inmovilizando al hombre, Misa ya había llamado a la policía
- Eso fue lo que realmente me asustó – intervino Tomoyo – yo estaba en la empresa cuando vi a los policías corriendo por el lugar, no sabes el terror que sentí, cuando llegué a la oficina ya todo el peligro había pasado
- Yo… -Dijo Sakura un poco dubitativa – estaba tan aturdida, no entendía lo que estaba sucediendo y no me di cuenta de lo que hizo Mei, es muy valiente, tengo que agradecerle
- Todos tenemos que hacerlo, de no ser por ella…
Los presentes guardaron silencio, el solo imaginar todo lo que pudo haber sucedido de no ser por la oportuna intervención de la morena…
- Listo, ya terminé – llegó la aludida mirándose la ropa – creo que tengo que cambiarme, no me gusta ver la sangre de Shaoran en mi ropa
De inmediato Sakura saltó para aferrarse a su amiga en un fuerte abrazo – Gracias, Mei, gracias
La morena sonrió y correspondió el gesto de su amiga – No fue nada Sak, solo agradezcamos que todo salió bien
La castaña sollozó un poco y Meiling simplemente la dejó desahogarse, comprendía a la perfección la angustia que ella debió haber sufrido por todo lo acontecido. Cuando por fin se separaron la miró con cuidado – Sak, dime, ¿tú estás bien? ¿La bestia esa no logró hacerte daño? Shaoran me lo contó todo, ese bastardo miserable…
- Tranquila Mei, Shaoran, como siempre, llegó justo a tiempo. Dime ¿Cómo está él?
- Lo tendrán en observación unas horas más, fue una herida sin importancia pero perdió bastante sangre
- Todo por mi culpa – dijo Sakura sentándose en una de las sillas con Meiling a su lado – Yo… Mei, te juro que pensé que podría manejarlo, nunca me imaginé que podría ser así. De solo pensar que Shaoran nunca hubiese llegado… - La castaña se estremeció ante la idea
Meiling la abrazó por los hombros – No te atormentes pensando en lo que no pasó, hay cosas más importantes en que pensar
- Lo sé, volvimos al principio – respondió Sakura visiblemente desanimada
- Sak, no te apresures ¿Dónde está mi amiga que siempre está llena de optimismo? Ya verás que todo se solucionará
Sakura sonrió con desgano – De todo corazón, espero que así sea. Mei, ¿quién está con Shaoran? – preguntó con el temor de conocer la respuesta
- Akiho, es bastante terca y no creo que se vaya a ir hasta que él salga también.
- Ya veo…
- ¿Quieres pasar a verlo?
- No quiero ser una molestia, creo que ya le traje bastantes problemas a Shaoran por un día.
- Deja de decir eso, espérame pregunto si puedes pasar
La morena se retiró por un momento y Sakura esperó pacientemente hasta su regreso. No pasó mucho tiempo hasta que Meiling regresó no muy animada
- Lo siento, Sak. A Shaoran le pusieron un sedante y está dormido
- No te preocupes, lo único que me interesa es saber que está bien
- En ese caso, ¿por qué no aprovechas para ir a descansar? De todas maneras la junta tiene que hacerse, supongo que mañana, aprovecha este tiempo, despeja tus ideas y ya verás que mañana todo será mejor
- ¿Puedo verlo?... Aunque sea un momento.
Meiling le sonrió asintiendo y la acompaño hacia donde estaba Shaoran, cuando ingresaron a la sala de emergencias había varias camas con sus respectivas cortinas que permitían tener un poco de privacidad.
Akiho no estaba, solo el ambarino que dormía tranquilamente con su brazo vendado. Quiso abrazarlo, besarlo, pedirle perdón por todo lo que había causado solo por dejarse llevar por la desesperación y no tomar las decisiones con cabeza fría
Pero lo vio allí, tan tranquilo y pacífico que no se sintió con el derecho a perturbar esa paz, solo acarició su frente y lo observó con cuidado; era tan apuesto y valiente. Cerró sus ojos y pensó en todo lo que perdió por su indecisión del pasado, todo lo que habrían compartido juntos si hubiese dejado de lado sus temores y tomar su mano para continuar juntos el camino… Suspiró y escuchó unos suaves pasos acercarse y descorrer la cortina
- Oh, lo siento… Sakura – dijo aquella suave y melodiosa voz que ella logró identificar
- No te preocupes, ya me iba, solo quería confirmar que está bien
- Xiao Lang es muy fuerte, no te preocupes, con toda seguridad cuando pase el efecto de los analgésicos estará listo para la acción
- Lo sé, solo espero que se cuide y no cometa una imprudencia.
Sakura pudo notar un poco de molestia en la expresión de Akiho y tenía razón en sentirse así, el que Shaoran estuviera en esa condición era solo su culpa. Así que agachó su rostro sintiendo que su garganta se cerraba de nuevo, hizo una rápida reverencia y salió del lugar sin decir nada más.
Al salir de nuevo al corredor respiró profundo tratando de ahuyentar las lágrimas, solo quería llegar a casa y descansar, al fin y al cabo Shaoran ya tenía quien lo cuidara y no valía la pena que estuviera allí
La noche había sido muy pesada para ella y su rostro reflejaba cansancio. Se quedó mirándose al espejo durante un buen tiempo tratando de reconocer a la Sakura Kinomoto que había sido; la chica entusiasta y optimista que siempre encontraba el lado amable de cada situación. Esa mañana tendría que asumir ante toda la junta directiva y accionistas que no tenía un plan B, necesitaba tiempo pero la verdad es que no encontraba ninguna opción para salvar la compañía
Suspiró y se adentró en la ducha dejando que el agua caliente recorriera todo su cuerpo, se había cansado de llorar y no lo haría más, eso no resolvería nada. Procuró arreglarse lo más pronto posible y salió con rumbo a la oficina
Al llegar, ya estaban allí sus familiares y el representante de los accionistas minoritarios. Ni rastro de Shaoran
Ingresó a la sala seguida por Tomoyo y Touya, sus padres ya les esperaban allí. Revisó su reloj y vio que faltaban cinco minutos para la hora en punto. Revisó los documentos que contenían el balance financiero y el estado real de la empresa, tendría que dar la cara y esperar que milagrosamente a alguien se le ocurriera una solución, de lo contrario tendrían que tomar medidas muy drásticas, cerrar plantas, hacer recortes de personal… De solo pensar en todas esas personas y sus familias perder su única fuente de ingreso le provocó un estremecimiento que trató de calmar con un poco de té.
El tiempo había pasado, era hora de iniciar la reunión.
- Shaoran, lo mejor es que descanses, recuerda que los analgésicos que estás tomando son bastante fuertes, no estarás en condiciones...
Con una mueca de dolor el ambarino se levantó
- Es mi decisión Akiho, iré a esa reunión así tenga que pasar por encima de ustedes, no tengo que pedirle permiso a nadie
- No estoy diciendo eso… Es que debes cuidarte
- Akiho, eres mi amiga… Estás de mi lado y me ayudas o me estás estorbando. Decide
La rubia rodó los ojos con cansancio, era obvio desde el principio que perdería esa discusión, pero tenía que intentarlo
- Está bien, llamaré a Yamazaki para que te ayude a preparar; tendrás que apresurarte, estamos sobre el tiempo
Efectivamente el tiempo corría demasiado pronto y de nuevo se encontraba en aquel vehículo muriendo de nervios porque la reunión empezaría sin él
- ¿Podrías calmarte por favor? Me pones nerviosa
- Salimos muy tarde del hotel y ¿por qué nos hospedamos tan lejos? Es obvio que el tráfico estaría en nuestra contra.
- Ya vamos a llegar… Además, tenemos una solución, no importa a la hora que lleguemos
- Importa, Akiho, importa mucho porque se tomarán decisiones con base en lo que se tiene hasta el momento, se puede filtrar la información y crear aún más pánico.
El auto avanzaba por las concurridas calles de Tokio, a la espera de llegar a tiempo a aquella reunión.
Los rostros de todos los presentes eran de desesperanza. Sakura y Touya habían terminado de dar el informe y hasta ahora se conocían las condiciones reales de la empresa, la cotización de las acciones en bolsa; se habían devaluado hasta el punto de no valer casi nada, dejando a los allí presenten prácticamente sin un patrimonio y sin esperanzas.
- De manera que… La única opción que tenemos para mantenernos a flote, es hacer recorte de personal, cerrar algunas de nuestras plantas.
- En pocas palabras, operar al mínimo – completó Touya
Los murmullos empezaron a escucharse en la sala, lastimosamente no había nada que discutir, les quedaba claro que se habían buscado todas las opciones y no se había hallado una solución
- Entonces… Cerraremos 4 plantas de producción por completo, en el caso de esta sede – Sakura tenía un nudo en la garganta pero se obligó a continuar – Tenemos una nómina de 2350 empleados… Tendremos que prescindir del 50% y, respecto a…
- Esperen – se escuchó la voz de Shaoran cuando ingresó estrepitosamente a la sala. Todos lo miraron en silencio y el corazón de Sakura se detuvo por un instante – Sakura, señores… No tomen decisiones todavía, tenemos una propuesta que les puede interesar
Sakura lo miró con desconcierto, no lograba entender la magnitud de las palabras dichas por Shaoran… ¿Una solución? Pero si él era solo un empleado de una empresa en Pekín, ¿de qué manera podría ayudarlos?
- ¿Me permites? – dijo con voz pausada a la castaña quien solo atinó a asentir y se sentó en el puesto que le correspondía.
- Como pueden ver, no estoy en muy buenas condiciones como para explicar al detalle nuestra propuesta. Mi nombre es Li Shaoran, director y propietario de Empresas Li en Hong Kong
El murmullo se hizo más intenso entre los presentes mientras Sakura observaba a Shaoran con una expresión de desconcierto e incredulidad, cuando el ambarino la miró, su mirada era como una disculpa camuflada pero ella se sentía realmente confundida
Holaaa! Dios, tanto tiempo sin actualizar, me siento de lo peor...
Pero bueno chicos, estoy trabajando y si antes mi tiempo era muy limitado, ahora es practicamente nulo y me costó mucho sacar este capítulo. ¿Hasta cuándo se extenderá la historia? espero, si no se me ocurre alguna locura, que queden unos dos capítulos máximo...
De todas maneras, agradezco enormemente su apoyo y compañía, cada uno de sus hermosos comentarios y los ánimos que recibo al leerlos, ¡ustedes son los mejores!
Ahora los dejo, estoy ridiculamente cansada y aunque quisiera decirles muchas cosas, las fuerzas no me dan.
Un abrazote enorme y un muy feliz inicio de semana.
Ale-San
