Muy buen Día. No tengo mucho que decir acerca de este capitulo, solo que habla del pasado de Rin.
Sin mas, disfrútenlo.
Omake: Guardapelo dorado (Rin)
Desde que tengo memoria solo he tenido una tarea en particular. Un destino predefinido que siempre supe a pesar de que todo mi pasado era un completo misterio; una nube gris que entre más escarbaba en mi pasado más denso y nebuloso se hacía.
–Escucha bien niña, tienes que guardar esto muy bien, sino el experimento fracasara.
Ese era mi único propósito en la vida, mi única tarea, mi única razón para vivir.
–No lo pierdas, no lo sueltes, no dejes que nadie te lo quite.
Esas palabras resuenan aun en mi cabeza. Instrucciones que no entiendo bien, no entiendo porque he de ser yo la que tenga que cargar con este peso. No entiendo cuando fue que me comencé a sentir así, ya que, a pesar de no conocer nada de mi pasado, vivía mi presente solo sabiendo que podía proteger la tarea que me había sido encomendada.
–Nunca, escuchaste niña, nunca sueltes este guardapelo, porque si lo pierdes no podremos llevar a cabo el experimento y tú no regresaras aquí arrastrándote por tus fallos, ¿entendiste, niña…?
No lo entendía, no lo entendía en lo absoluto, no sabía porque me mandaban a mí, no sabía por qué tenía tanto miedo de la persona que frente a mí me daba órdenes; no me atrevía a contradecirla, simplemente obedecí.
Era una simple niña que no sabía nada, y quizás fue por eso que me enviaron a mí. Me hicieron daño, mucho daño al punto de que mi cuerpo sangraba por todos lado. Corrí desesperada por un bosque extraño donde nunca había estado, donde solo voces extrañas me rodeaban. Estaba obscuro a pesar de que sabía que era de día; a mí alrededor todo me aturdía. Mi corazón se escuchaba latir fuerte en mis idos y el sonido de la cadena dorada que colgaba en mi cuello era lo que más dolor me causaba, era la cadena de algo que no entendía, era la cadena de un destino que yo no elegí, era la cadena que no debía de soltar.
Pero, cuando me di cuenta, ya no pude correr más, y decidí que sería mi fin, estaba muy herida por dentro y fuera. ¿Por qué me pasaba todo esto? Quería que alguien me ayudara, alguien… Alguien…
–Alguien ayúdeme…
Pensé que sería mi fin, definitivamente hubiera preferido que lo fuera, pero no fue así, ya que alguien me ayudo. Alguien por fin me dio una respuesta, alguien por fin acudió a mis llamados de auxilio. Era una chica con hermosos y tiernos ojos. Ella me salvo. Ella me salvo a pesar de que no tenía que hacerlo; y permaneció a mi lado. La primera muestra de afecto que sentí fue por ella, por Hanayo… Por mi hermosa flor de primavera, por mi hermosa bruja del sol.
Cuando pensé que era mi fin ella me curó con ayuda de otras personas. Yo no sabía quién era, pero al parecer a Hanayo no le importo, ya que permaneció siempre a mi lado, sin importarle mi pasado, sin importarle nada más. Hanayo era feliz, siempre me sonreía, y me hacía sentir de la misma forma; feliz. Ella era mi luz que entre la oscuridad me iluminaba.
Los años pasaron rápido, tan rápido que los sentí que se iban como un suspiro. Yo no tenía ninguna meta en la vida, simplemente me dedique a pasar tiempo con Hanayo. A fin de cuentas era lo que más quería, estar a su lado era una de las razones por las que me levantaba en la mañana, una de las razones por permanecer con vida un día más a pesar de que mi pasado me acosaba siempre que veía el guardapelo dorado colgar de mi cuello. Pero ya no era un peso tan grande el que cargaba…, porque ahora Hanayo me ayudaba con él.
Pronto ese guardapelo se convirtió en mi tesoro más preciado. Por alguna razón, siempre que lo tenía cerca de mí, sentía que Hanayo estaba a mi lado; como si fuera una especie de magia. Cuando Hanayo, Nozomi o Shirome-san se ausentaban a practicar magia en el bosque y yo me quedaba sola en la cabaña, sentía que no estaba sola. Sentía que, con el guardapelo que tenía colgando en mi cuello, se reflejaban mis deseos de tener a Hanayo cerca de mí y esos sentimientos se materializaban para traerla a mi lado. La sentía tan cercana como nunca lo había hecho, como si una pequeña parte de ella me acompañara siempre a cualquier parte a la que iba.
Desinteresada ya no me importaban las palabras que algunas vez escuche: «No pierdas nunca esto niña, si lo pierdes no pienses en volver arrastrándote». Eso ya no me afectaba porque tenía a alguien que me quería, un lugar al cual podía llamar hogar, un cariño de madre como el que Shirome-san me daba, un cariño de hermanas como el que Nozomi-chan me hacía sentir, un cariño más allá de lo que entendía que solo Hanayo, mi Kayochin, me hacía sentir.
Y es por eso que, cuando Hanayo perdió a alguien preciado para ella, yo también sufrí de la misma forma.
Cuando Shirome-san murió el amor que ella me daba se esfumo también. Era algo extraño que nunca había sentido. Era un dolor tan fuerte de perder a alguien que no quisiera volver a sentirlo nunca. Shirome-san me trato siempre como a su hija, como alguien más de su pequeña familia, y verla morir así, frente a nosotras, no pudo ser más doloroso. Y más cuando descubrí la faceta que Hanayo ocultaba en su corazón, aquel dolor que mostro contra Nozomi me hizo sentir insegura y otra vez las preocupaciones llenaron mi mente. Sentía que no encajaba con ellas, sentía que no pertenecía a ese lugar, sentía que, a pesar de conocer a Hanayo durante tantos años, aun no descubría quien era en realidad.
Con la muerte de Shirome-san todo cambio entre nosotras. Yo no lo mostraba, solía comportarme animada y despreocupada, como siempre lo había hecho solo para no preocupar a Hanayo, la cual, a pesar de que siempre parecía feliz, yo sabía muy bien que sufría en secreto cuando ni yo ni su hermana la veíamos.
No sé si fue por el cariño que le tenía a Shirome-san, y es que me sentía tan desdichada al pensar en ella; me sentía tan infeliz. Y es que yo la sentía cerca de mí, como si aún permaneciera a nuestro lado. Ni Nozomi ni Hanayo me lo comentaron, nunca hablaban más de lo que tenían acerca de la muerte de su madre, pero quería pensar que ellas también se sentían de la misma forma que yo. Sentía que Shirome estaba a nuestro lado, cuidándonos. Tan cerca que incluso la podía oler, escuchar, sentir como su esencia no desaparecía nunca. Era extraño sentir esto, era como si en mi cuerpo tuviera un gran peso cargando todo el tiempo, y ahora no solo era a Hanayo la que veía a pesar de que se encontraba distante, sino que también sentía que Shirome-san estaba a mi lado, cuidándome, y pidiéndome que cuidara a sus hijas.
Pero todo este peso que tenía encima me lo quite un día. Fue muy simple, me quite de algo que me molestaba, algo que me aturdía, me quite de un pasado que no sabía que existía; y comencé a ver a futuro.
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– ¿Para que querías venir aquí, Rin-chan?
Las luces del ocaso pigmentaban las nubes blancas y esponjosas en el cielo, era una hermosa tarde. En el pueblo habían muchos lugares que nadie había visitado nunca, algunos solo yo conocía donde estaban. Esto pasó un día después de que Nozomi se había escapado de casa y se había ido a recorrer el mundo. Esto pasó cuando el insoportable peso de mis sentimientos desbordaba cada vez más y más en mi corazón.
–P-pue veras Kayochin…
Caminábamos las dos juntas, tomadas de la mano, como siempre solíamos hacerlo, por las afueras del pueblo, en un campo abierto que solo yo conocía, en el cual la luz del sol resplandecía hermosamente con sus rayos naranjas y dorados.
– ¿Qué pasa? Has estado muy misteriosa últimamente… ¿Tienes algo que te preocupa?
Hanayo estaba vestida tan linda como siempre: con un largo vestido blanco, con su sombrero que cubría su mirada, con su cabello dorado suelto y que con el viento se mecía hermosamente. Ya no podía dudarlo más, y es que frente a mi tenía a la chica, más hermosa que conocía, y era mi mejor amiga, mi salvadora, mi hermosa bruja del sol.
–E-Es solo que… –Caminaba nerviosa por aquel campo despejado. Me costaba mucho expresar lo que sentía, desde siempre he sido así, pero esto era lo más complicado que hubiera experimentado antes–, bueno… –Voltee a ver a Hanayo. Ella miraba hacia el cielo del ocaso pigmentado de naranja y purpura–. H-Hoy te vez muy linda… –Solté sin más, sintiendo como mi vergüenza se acumulaba en mis mejillas ruborizadas.
–G-Gracias, Rin-chan… –Con mi comentario solo conseguí empeorar las situación, haciendo que la tensión entre ambas se hiciera mayor–. P-Pero, yo no soy tan linda como lo eres tú…
–Claro que no, Kayochin es súper linda, siempre lo será… –Era como si hubieran activado un interruptor en mí. A pesar de las cosas vergonzosas que decía, lo único que quería era mantenerme firme en lo que decía–. Eres tan linda como una flor de primavera… Eres tan linda como los rayos del ocaso en este hermoso lugar…, n-ni siquiera eso se compara a lo linda que tú eres… Eres tan linda y hermosa que me gustaría abrazarte durante mucho tiempo, hasta que mis brazos se cansaran y se hartaran de tocarte. Eres tan linda que cuando te veo haces que mi corazón golpee fuerte contra mi pecho… Eres tan linda que quiero que este sentimiento dentro de mí nunca desaparezca.
Hanayo me miraba atónita, y yo no me podía creer todo lo que había dicho de repente. Pero ya no me podía detener. Respire profundamente y los sentimientos que sentía hacia Kayochin se hicieron más claros. Lleve mi mano a mi cuello, después a mi pecho y sentí la fría cadena de metal que siempre estaba en ese lugar, entonces me di cuenta de algo.
–Kayochin… –Ella me miro directo a los ojos, su hermoso iris rosa resplandeció con los rayos de sol–, me gustaría que tuvieras algo…
–N-No tienes que darme nada, Rin-chan –Se apresuró a decir, pero yo ya no aceptaría más de sus reproches o negativas–. T-todo lo que dijiste, ¿tú…?
–Es verdad… –No sabía de donde sacaba tanto valor, pero no me echaría atrás en un momento como ese. Lentamente me quite la cadena que colgaba de mi cuello. Como si me estuviera liberando de un gran lastre–. Kayochin… –Negué con mi cabeza–. Hanayo, sabes, desde que te conozco he sentido como algo dentro de mi florece como una flor… –Sentí como mi rostro se contrajo en una sonrisa, a pesar de que la sentí muy extraña en mi rostro–. Este sentimiento ya no se detiene…
Entre mis manos estaba el gran peso del guardapelo que desde el principio había estado conmigo, ese guardapelo que quizás guardaba todo mi pasado, ese guardapelo que, a pesar de que lo guardaba con cariño, era como una maldición que me escocia la mente, haciéndome recordar las frías palabras que una vez se me impusieron. Pero ese pasado ya no era doloroso, porque ahora que lo sentía en mis manos sabía que, al compartirlo con Hanayo, este sentimiento de pesadez y angustia desaparecería solo por estar al lado de ella. Y se lo entregaría como muestra de mi agradecimiento y afecto.
–Y-Yo no entiendo muy bien este tipo de cosas. Me cuesta mucho, decir lo que siento… –Hanayo se acercó más a mí, con los ojos bien abiertos y a punto del llanto–. Pero sé que contigo me siento bien, sé que a tu lado puedo superar todas las tristezas; todo lo que hay mi cabeza. Sé que a tu lado puedo soportar no tener un pasado, y contigo puedo construir un futuro… –La mire fijamente a los ojos, estos estaban llenos de lágrimas–. Quiero estar siempre a tu lado, Hanayo…
–Rin-chan… –Dijo. Ella ya estaba a un lado mío, envolviéndome con todo su cuerpo. La sentía contraerse en mis manos por sus sollozos, la sentía tan cerca de mí, sentí su esencia, su aroma, su corazón latir contra el mío. Ya no me cabía ninguna duda, esto que sentía por Hanayo era amor, estaba enamorada de mi mejor amiga, de mi salvadora, de mi hermosa flor–. N-No sabía que te sentías así… –Hanayo comenzó a sollozar más–. N-No sabía cómo te sentías, pensé que ya habías olvidado todo tu pasado, pensé que habías olvidado el día en el que te encontré. No sabía que sufrías tanto por no saber quién eres.
–N-No tienes que preocuparte… –Dije en un tono despreocupado, e inclusive me atreví a reír un poco para liberar la tensión–. Si tú aceptas esto… –Me separe de su lado y puse el guardapelo frente a ella–, eso ya no me importara más. Lo único que me importa ahora es estar a tu lado.
Suavemente deje caer el guardapelo en sus manos. Hanayo lo acepto solo mirándolo, mirando el brillo que se reflejaba con los rayos naranjas del sol.
–Gracias… –Dijo entre sollozos–. Gracias por todo esto, Rin-chan… –Hanayo apretó el guardapelo con sus dos manos, como si tuviera miedo de que el viento que nos azotaba se lo llevará–. Este será mí más grande tesoro de ahora en adelante… –Fijamente me miro a los ojos–, mi segundo más grande tesoro…
– ¿Segundo? –Me precipite a preguntar, pero el repentino dedo índice de Hanayo en mis labios me impidió seguir hablando.
–En mi corazón tengo uno de los primeros y más grandes tesoros que siempre he guardado… –Sentí como mi mirada se hacía más grande al escuchar la confesión de Hanayo–. En mi corazón estas tú, Rin-chan…
Con solo esas palabras sentí como mi cuerpo se estremeció, sentí como perdía fuerza, como si me hubieran golpeado con una especie de magia que adormecía todo mi cuerpo. Hanayo sentía lo mismo que yo, eso era algo que me hacía enormemente feliz.
–Kayochin, yo…
–Cierra los ojos, Rin-chan…
–Pero, Kayochin, ¿para qué?
–Ciérralos, sino… –Sus mejillas adquirieron un tenue color carmín–. Sino no me atreveré a hacerlo.
Iba a cuestionarla, pero no me atreví al ver como su mirada se desviaba de la mía con timidez. Con fuerza cerré los ojos; haciéndole caso a Hanayo. Entonces, de un momento a otro, sentí como ella se movía más hacia mi cuerpo, sentí como con sus brazos me atrapaba por la espalda y como su pecho golpeaba contra el mío. Su corazón lo sentía tan acelerado, o quizás fuera el mío, ya no estaba segura, ya que sentía como si el cuerpo de Hanayo y el mío se fundiera en uno solo.
–No los vayas a abrir –Su voz parecía nerviosa, y yo no me atreví a desobedecer–. No te perdonare si lo haces, Rin-chan.
– ¿Enserio no me lo perdonaras? –Hanayo dejo salir una tenue risa, la cual sentí contra mi rostro.
–No. Yo siempre te perdonare a pesar de lo que hagas.
Sentí su voz como un suave susurro en mi rostro. Su aroma se sentía más cerca; olía a flores. Su suave y cálido aliento lo sentía cerca de mí, y, cuando menos lo pensé, sentí como ese aliento que chocaba contra mis mejillas desaparecía para sentir el suave tacto de los labios de Hanayo contra los míos. Suaves, eran muy suaves, tan dulces, tan salados por las lágrimas, pero en definitiva despertaron todos los sentimientos escondidos que desbordaban en mi interior, haciéndolos explotar en una sensación indescriptible. No quería que se alejara de mi lado, quería seguir probando sus suaves labios contra los míos. Amaba esa sensación, amaban mucho a la chica que estaba frente a mí, amaba mucho a mi linda bruja del sol y las flores. Mi preciosa Hanayo.
–Te amo, Rin-chan…
Me separe solo un poco para verla por fin. Mis ojos se encontraban a centímetros de los suyos. Su iris rosado me miraba fijamente.
–También te amo, mi preciosa flor… –La mire a los ojos y así me quede un rato, hipnotizada por su mirada– Quédate así y dame el guardapelo.
– ¿Para qué?
Sin responder a su pregunta tome el guardapelo y pase la cadena dorada por su blanco cuello. Entrelace la cadena y la abroché, dejando así que el guardapelo colgara libremente en su pecho.
–Se ve lindo en ti… –Dije mirando como el guardapelo se expandía y se contraía conforme las respiraciones apresuradas de Hanayo. Me acerque de nuevo a su lado y volví a unir nuestros labios en un rápido beso–. Te amo mucho, Hanayo, no tienes ni idea cuánto.
Nos quedamos un rato en ese lugar que desde ahora sería un lugar secreto para las dos. En ese lugar donde confesé lo que sentía por Hanayo. En ese lugar que guarda todos mis sentimientos por ella.
Pero esa felicidad no duro mucho…
…
Creí que huyendo de mi pasado ya no habría nada que me detuviera a estar con Hanayo. Pensé que desasiéndome de mi destino ya no habría impedimentos para mí. Pero justamente de lo que me libere fue de mi propio destino, mas no del de Hanayo.
Entre nosotras todo iba bien, vivíamos juntas con Kotori en una casa cerca del pueblo. Las personas del lugar extrañamente ya no se comportaban distantes con nosotras, y pronto descubrí porque.
Como Hanayo no tenía necesidad de usar su magia, no la volvió a usar otra vez. Vivíamos una vida normal, ella incluso decía que no le gustaría volver a usar su magia nunca más. Pero eso duro poco cuando un día llegaron a nosotras dos personas: Umi y Honoka.
No podía esperar menos de Hanayo, siempre fue tan bondadosa; como cuando me encontró en el bosque y curo mis heridas; como cuando curo a Kotori la primera vez que la conoció. En esta ocasión ayudo a una chica que desesperada le pedía resucitar a su amada compañera. No se podía negar, y a pesar de que lo intento, al final ayudo a Honoka y a Umi. Yo estaba orgullosa de cómo se comportaba, además que la presencia de las dos familiares avivo más nuestra felicidad. Parecía que nada cambiaria, pero precisamente ese suceso desencadeno todo. El destino de Hanayo cayó en sus hombros días después.
Demandado por los pueblerinos que lentamente desaparecían y se transformaban en seres sin cuerpo, solo almas errantes que deambulaban en el pueblo, pidieron a Hanayo ser la próxima sucesora de la "Bruja protectora". Antes parecían ignorar o no saber que había una bruja entre ellos, habían olvidado por completo la existencia de alguien con poderes mágicos desde la muerte de Shirome-san. Pero ahora que Hanayo había restaurado la magia en el pueblo con el uso de sus poderes para crear el vínculo del espíritu y revivir a Honoka, ya no había razones para que los pueblerinos no le demandaran tomaran su poder para seguir viviendo. Haciendo así que Hanayo fuera la bruja más poderosa de todos los tiempos.
Palabras embellecidas eran las que decía cada uno de los habitantes del pueblo. Palabras venenosas era todo lo que yo percibía en ellos. Yo sabía muy bien lo que era la bruja protectora, estuve el suficiente tiempo con Shirome-san, con Hanayo, con Nozomi, para saber que la labor de la bruja protectora no era ser la bruja más fuerte, sino que era brindarle su energía a todo ser vivo que lo necesitara, cediéndole así su poder mágico a las plantas, a los animales, a la tierra para que esta siguiera con vida y no pereciera todo el mundo como lentamente lo hacia aquel pueblo.
El destino de la bruja protectora era desaparecer para brindarle al mundo lo que necesitaba para sobrevivir, por eso era tan importante, por eso es que necesitaban con desesperación a Hanayo.
Hanayo siempre se negaba a este destino y yo siempre estuve a su lado para protegerla cuando la desesperación de su indecisión no la dejaba pensar con claridad. Ella estaba sufriendo por no saber qué hacer. No quería verla así, no quería que ella sufriera solo por lo que las demás personas le imponían. No quería que la persona que más amaba muriera en mis manos.
Entonces, como si fuera una tenue luz en toda la obscura desesperación, apareció de nuevo la bruja de la Luna. Nozomi regreso a la aldea un día, como si nada hubiera pasado, ignorando por completo la congoja de su hermana, ignorando por completo que, por culpa de su ausencia, ella tenía que pagar por algo que a Nozomi le correspondía. Shirome-san siempre lo dijo, Nozomi era la candidata perfecta para ser la bruja protectora, y ella parecía estar de acuerdo con la idea, pero cuando se enteró que Hanayo iba a ser la sucesora ella no hizo nada para impedirlo.
Por más que Hanayo le pidió ayuda, Nozomi simplemente la miraba con indiferencia, como si todos esos años en su ausencia le reprochará algo con la mirada. Nozomi solo sugirió una cosa y siempre que lo decía lo decía con seguridad:
"Tenemos que ser las dos las que hagan este ritual, quizás haya una posibilidad de que no tengamos que brindarle todo el poder a la tierra para protegerla, quizás haya una posibilidad de que esta maldición de ser una bruja desaparezca para siempre y ser personas normales y empezar desde cero."
Decía con una sonrisa, pero yo no lo quería creer, tenía miedo, tenía miedo de que algo en ese ritual que sugería Nozomi saliera mal; que ella dejara atrás a Hanayo y al final, cuando ambas hubieran hecho el ritual, Hanayo fuera la única que desapareciera. Tenía tanto miedo de que Hanayo me dejara sola.
Tenía que hacer algo para ayudarla. Era muy egoísta lo que pensaba, pero sabía muy bien que Hanayo vendría conmigo si le proponía escapar juntas. Yo la amaba demasiado, y estoy segura que ella también lo hacía. Entonces, a pesar de que sentía pena por Nozomi la cual era como una hermana para mí, tome la decisión de escapar de la aldea junto a Hanayo, de escapar del destino que tenían planeado para ella como yo había escapado del mío.
Pero algo salió mal. Alguien se enteró de mis planes antes de que pudiéramos salir del pueblo…
Justo en el día en que huiríamos juntas, algo me impido hacerlo, una verdad que pensé había olvidado. Algo que me golpeo tan fuerte que me impidió seguir creyendo que escapar del destino era algo posible.
El último día para escapar ya estaba todo listo. Hanayo conocía muy bien el bosque, así que no había problemas para salir de ahí. Yo había preparado todo para que no nos faltara nada cuando estuviéramos las dos juntas. Solo tenía que ir a un lugar, a un lugar en el cual guardaba uno de los grandes misterios que aún vivía en mi mente…
El lugar de mí pasado que creí olvidado.
Camine sola hasta las afueras del bosque y entre a una casa muy bien conocida por mí. Había vivido algunos años con Hanayo y Nozomi ahí, así que no me representaba ningún problema ir. Pero justo cuando me deshice del guardapelo y se lo entregue a Hanayo, el sentimiento de estar en ese lugar era abrumador para mí. Cuando estaba en ese lugar me embargaba la nostalgia, el miedo… Aquel lugar era la casa de la alquimista.
Solo quería cerciorarme de que podía dejar todo mi pasado atrás, no sabía porque, pero siempre terminaba en ese lugar; desde que deje el guardapelo tenia tantas ganas de volver ahí que no podía evitarlo, pero no sabía porque era, no sabía que escondía esa casa.
La casa esa noche parecía desierta. No quería preocupar a Hanayo así que fui sola; si ella hubiera estado a mi lado seguramente me acobardaría.
–Es extraño que no vengas con Hanayo, siempre estas a su lado.
Entre el sonido del viento y de la madera crujir bajo mis pies, escuche la voz que menos esperé.
Intente tranquilizarme, no tenía por qué asustarme de ella, era un apersona muy buena, nos lo demostró cuando nos cuidaba a Hanayo y a mí.
–K-Kazami-san, que sorpresa… –Dije dándome la vuelta.
La vi directo a los ojos. Aquellos ojos verdes los cuales en el pasado me parecían amables, me hicieron sentir extraña, como si con ellos viera más dentro de mí de lo que me imaginaba.
–Vienes aquí por algo, realmente me parece increíble no verte pegada a Hanayo como siempre.
–Está en casa preparándose para… –Titubee, tenía miedo; nunca fui muy confiable para guardar secretos–. Está preparándose para el ritual de bruja… –Ante todo lo que pensé que haría Kazami, ella comenzó a reír tenuemente y se apartó de mi lado, comenzando a caminar hacia la sala de la casa.
– ¿Puedo preguntarte algo Rin-chan? –Dijo Kazami mientras caminaba hacia la puerta trasera de la casa. Yo la seguía de cerca, me comenzaba a sentir nerviosa y no sabía porque–. No es de Hanayo, creo que queda bastante claro que tú no quieres que haga el ritual; ella es alguien muy importante para ti…
– ¿E-Entonces si no es de ella, de que me podría preguntar? Y-Yo no soy nada interesante nya, apenas si se algunas pocas cosas. Y la verdad no quiero hablar de eso tampoco…
–Una sola pregunta te quiero hacer… –Kazami abrió las puertas que daban hacia el patio trasero, haciendo que el frio aire golpeara mi rostro–. ¿Vienes aquí arrastrándote por tus fallos?
Titubeante comencé a retroceder. ¿Qué fue lo que dijo? Esas palabras hacían eco en mi cabeza. No podía ser, pensé que lo había olvidado, pero esa voz, esa misma voz que me decía las mismas palabras…
Mire a Kazami, ella se había dado la vuelta hacia mí mirándome con una extraña sonrisa, no me daba miedo, era más bien muy calidad. Sus ojos brillaban con la luz de la luna, y el viento mecía su largo cabello castaño.
– ¿Q-Que fue lo que dijiste? –Comencé a reír nerviosa, pero en ese momento sentí como cada palabra que salía de mi boca estremecía todo mi cuerpo–. No sé de qué hablas, es un poco extraña esa pregunta.
– ¿Lo perdiste verdad…? –Kazami se acercó a mí, pero yo retrocedí un paso cuando sentí que estaba demasiado cerca; su presencia era opresiva–. Sabes muy bien de lo que hablo, Rin-chan.
–N-No, no lo sé, y es mejor que regrese a casa con Kayochin, se preocupa mucho si no llego temprano…
–Se lo diste a ella…
–Lo siento, tengo que irme… –Comencé a retroceder hacia la salida, pero extrañamente mis piernas no se movían al ver la mirada de Kazami–. Me hubiera gustado platicar más tiempo contigo, o con Sui, no la he visto desde hace un tiempo, espero que este bien.
–No te pongas nerviosa, cariño… –Dijo Kazami con un tono que me pareció muy tranquilo, un tono que desprendía un sentimiento único que nunca había sentido antes, un sentimiento parecido al que sentía cuando Shirome-san me hablaba. Sabía que era, y tenía miedo de sentirlo; era un tono maternal–. No estoy enfadada, para nada, al contrario, creo que hiciste un buen trabajo en entregárselo a ella.
– ¡En serio no se de lo que hablas! –Me comenzaba a alterar. Mis respiraciones salían desesperadas. ¿Qué estaba pasando? ¿Por qué ahora me sentía así?
–Yo nunca te enseñe a mentir, Rin-chan… –Lentamente se fue acercando a mí–. ¿Te sientes mal? Es mejor que esperes un poco a que se te baje la tensión que tienes, te puede hacer daño –Su mano trato de acercarse a mí, pero antes de eso retrocedí un poco espantada de ella–. Mi niña… –Un profundo suspiro salió de sus labios–. Ya no tienes por qué ocultarlo, se todo acerca del guardapelo, se todo acerca de lo que paso hace muchos años en el bosque, y se todo de ti, Rin-chan… –Sus ojos me miraron fijamente; tenía miedo de su mirada. Comencé a caminar lejos de ella, buscando la salida más próxima; la salida detrás de ella que llevaba al jardín–. No tengas miedo cariño, ya no tendrás que sufrir más… –Una gran sonrisa apareció en sus labios–. Me da mucho gusto haber pasado algunos años cuidándote a pesar de haberte abandonado tan cruelmente cuando eras una niña. Pero entiende que lo hacía por el bien de ambas, estaba segura que regresarías con un gran logro para mí. Estoy orgullosa de lo que hiciste, el ritual salió perfectamente bien y mira… –Ella me señalo con su mano, no sabía que era lo que me quería mostrar pero yo comencé a rodear el salón buscando la salida detrás de ella–. Lo vez, esto es el resultado de lo que creamos juntas, el resultado del vínculo del corazón…
–Por favor no hables más… –Mi voz salió entre sollozos–. No sé de qué hablas, no sé por qué dices todo esto, yo no tengo idea de quién eres…
– ¡Pero si soy tu madre cariño!
– ¡NO! –No quería escucharlo, no quería que fuera verdad, no era verdad, lo sabía, quería mentirme a mí misma, sabía que lo que decía Kazami era alguna broma, tenía que serlo–. No lo digas. Tú no eres mi madre… –Kazami parecía muy consternada por mis palabras, pero en sus labios apareció una sonrisa sincera.
–Quizás tengas razón, yo nunca fui una madre para ti. En cambio te entregue a una…. –Su ceño se frunció y apretó con fuerza los dientes–. A una bruja que cambio por completo tu forma de pensar –Su mirada condescendiente apareció de nuevo en su rostro y algunas lágrimas se precipitaron a bajar por sus mejillas; algo que me hizo sentir que lo que decía era verdad–. Pero si tan solo me dieras una oportunidad. Mira… –Ella se llevó las manos a las mejillas, se limpió las lágrimas y puso una gran sonrisa en su rostro. De nuevo me apunto con sus largos dedos–. Esto es lo que conseguimos juntas, y ahora que tengo el poder de una bruja podemos hacer lo que queramos juntas, vivir juntas, con Sui-sama…
Su mirada resplandeció de color verde y al verlo sentí como mi mirada se abrió por la impresión. De sus dedos empezó a brotar unos tenues destellos de luz blanca. Y entonces me di cuenta que lo que salía de las manos de Kazami era la misma magia de Shirome-san.
–Aléjate… –Dije asustada, retrocedí y camine hacia la puerta que llevaba al jardín–. ¿Qué has hecho? ¿Por qué tienes magia? ¿Por qué…, porque es igual a ala de…?
– ¿Shirome-san? –Sonrió de forma muy extraña–. No es igual cariño, es la misma… –Dejo salir un suspiro y después una tenue risa, y por cada paso que daba hacia el exterior ella se acercaba a mí con la mano levantada y con la luz apuntándome–. Es la esencia del alma que Shirome-san dejo, recolectada todos estoy años por ti, cuando estuviste a su lado, cuando ella usaba magia, cuando Hanayo la usaba, cuando Nozomi la usaba, todo esto que tengo es gracias a ti, tú me ayudaste mucho, mi querida hija.
–N-No es cierto, estas mintiendo, yo no hice tal cosa.
–Claro que lo hiciste, yo te mande a que la recolectaras –Sentía el frio golpear contra mi cuerpo. Ambas caminábamos ahora por el jardín de la casa–. Claro que tú no lo hiciste sola, todo fue gracias a que siempre cumpliste tu promesa de nunca soltar el regalo que te di, mi querida niña…
–Es mentira, por favor, ya no hables mas, esto no lo hice yo, por favor, cállate…
–El guardapelo que te di fue lo que recolecto la magia de las tres brujas, y, ahora que Hanayo y Nozomi van a hacer el ritual de bruja, podre recolectar la energía necesaria para cumplir con el deseo de Sui-sama… –Kazami desvió la mirada de la mía y miro hacia el obscuro cielo con vehemencia–, y estaremos viviendo juntas solo tú, sui, yo… –Me miro directo a los ojos– y Shirome-san…
Desconcertada la mire a los ojos. Aquellos ojos que me aprecian amables ahora me daban miedo. La sonrisa que adornaba su rostro me aterrorizaba, y la blanca luz luminosa de sus dedos me oprimía dolorosamente el corazón.
– ¿Q-Qué fue lo que dijiste? –Entonces, una nueva voz interrumpió todos mis pensamientos.
Como si el tiempo se detuviera mire hacia el lugar del cual había venido la voz. Viendo como el cabello purpura de la chica que frente a nosotras estaba nos veía consternada y completamente impresionada.
–Mencionaste a mi madre… ¿Por qué? –La sonrisa en el rostro de Kazami desapareció, al igual que la luz blanca de sus manos–. ¿Qué era eso? ¿Por qué tú podías…?
–Nozomi… –Dijo Kazami con desdén. Mi cuerpo comenzó a temblar, al igual que el de Nozomi al encontrarse con la fría mirada de Kazami–. ¿Qué haces aquí? Se supone que estarías en casa de Hanayo preparándote para el ritual… –Una risita salió de sus labios–. ¿No me digas que piensas escapar? Es algo muy propio de ti, abandonar a tu familia por tu egoísmo.
Cunado Kazami termino de hablar la mirada de Nozomi se desvió hacia mí, y cuando vi su fría mirada supe que ella sabía todo. Nozomi lo sabía, sabía que Hanayo y yo pensábamos huir. Comencé a sentirme más nerviosa y mi cuerpo no lo resistió más; mis piernas por fin fallaron después de que ese peso de sentimientos y revelaciones me golpearon.
– ¡Cariño! –Gritó desesperada Kazami mientras se acercaba a mi lado.
– ¿Cariño? –Dijo desconcertada Nozomi–. ¿Qué es lo que pasa aquí?
Nozomi dio un paso hacia nosotras pero de pronto un rayo blanco de las manos de Kazami salió volando en dirección a ella dándole justo en la cabeza sin posibilidad de esquivarlo.
Kazami se acercó a mí y me tomo de los hombros, la vi tan cerca que me dio miedo. Mire el cuerpo de Nozomi el cual había caído al suelo cerca de la fuente que había en el jardín
– ¿Q-Que fue lo que le hiciste? –Asustada intente retroceder, pero Kazami me sostenía firmemente de los hombros–. ¡¿Está muerta?! ¿Tú la mataste? –Mi voz salió extraña y muy aguda. Tenía miedo.
–No te preocupes, la necesitamos para después, nunca le haría daño… –Kazami volteo a ver el cuerpo de Nozomi, el cual de un momento otro se estremeció–. Simplemente le quite los últimos recuerdos que tenía…
–Si eso es cierto entonces ella… –Y entonces lo pensé: pensé que si Kazami había hecho eso entonces Nozomi no sabría que Hanayo y yo pensábamos en escapar–, no lo sabe.
–Ella no lo sabe…. –El agarre de Kazami me aprisiono más fuerte; era doloroso–. Pero ahora yo lo se… –Vi directo a los ojos a Kazami, habían cambiado y me miraban con un sentimiento incierto y angustiante–. La magia para quitar los recuerdos requiere que la persona que lleva a cabo el hechizo se apropie de ellos. Y ahora sé porque Nozomi estaba aquí… –Kazami apretó más fuerte el agarre y su sonrisa se acrecentó en sus labios–. ¿Querías irte de nuevo de mi lado, hija? –La sonrisa de Kazami desapareció sustituyéndola con una extraña y horrible mueca–. ¿Por qué querías abandonarme ahora que por fin estábamos juntas? ¿Acaso no me quieres? ¿Acaso no quisiste saber la verdad todo este tiempo?
–S-Suéltame… –El dolor con que me sostenía comenzaba a entumecerme los brazos–. Me haces daño, por favor, suéltame.
–Nunca te soltare –Dijo con una voz sombría–. Nunca dejare que te vayas con esa estúpida y egoísta bruja –Una horrible sonrisa apareció en su rostro–. Estaremos siempre juntas, como una familia –La luz blanca de sus manos volvió a aparecer, quemándome los hombros. Deje salir un estruendoso grito el cual parecía un trueno que hizo eco en todo el lugar–. Estas siendo una niña muy malcriada, Rin-chan… –Mis sollozos se hicieron más sonoros, el dolor en mis brazos era insoportable–. Tengo que castigar tu impertinencia –Kazami se rio con una voz siniestra–. Nunca pasaste por una faceta rebelde mi niña, pero me alegra mucho corregirte antes de que eso pase.
–Me duele. Por favor, suéltame…
–Claro que duele, es algo que toda madre debe de hacer cuando ve que su niña querida va por mal camino… Tranquila, estarás bien –La mano de Kazami soltó por fin mi hombro, pero la luz blanca se dirigió ahora hacia mi rostro–. Esto es por tu bien cariño…
–No por favor, no lo hagas…
La luz blanca de la mano de Kazami se acercó más a mi rostro pero, justo en el momento en que sentí el calor que desprendía la luz de sus dedos, un fuerte sonido como de un trueno nos dejó paralizadas a ambas.
Mire hacia el lugar del que había venido el sonido y vi como Nozomi se trataba de incorporar difícilmente. Su cabello purpura estaba brillando con fuerza y su mano estaba levantada con su magia purpura apuntando hacia Kazami. Me sentí aliviada. Otro rayo salió de las manos de Nozomi y golpeo justo al lado de Kazami.
– ¡Suéltala! –Gritó Nozomi con una voz que nos sabía que tenía; parecía realmente furiosa–. Déjala ir…
–Debiste de haber permanecido un rato más dormida… –Dijo Kazami entre dientes. La voltee a ver y me aterre al ver como su mirada estaba ensombrecida y de sus manos salían chispas blancas que se precipitaban hacia el suelo–. ¿Cómo te atreves a atacarme? –Otro rayo salió de las manos de Nozomi y este golpeo a Kazami, pero a ella no pareció importarle–. Y ahora me lastimas… –La mano de Kazami se levantó en dirección a Nozomi–. Solo estaba educando a mi hija como Shirome-san lo hizo contigo, o al menos debió de haber hecho esto cuando tuvo la oportunidad –Un rayo blanco salió en dirección a Nozomi, pero ella lo desvió con su magia–. Es la mejor forma de educar a un hijo, y a ti te falto disciplina. –Kazami se levantó por fin y encaro a Nozomi, las dos estaban frente a frente con sus manos iluminadas.
– ¡No te permitiré que sigas hablando de mi madre! –Gritó furiosa Nozomi mientras lanzaba otro rayo que Kazami desvió sin dificultad.
Una ráfaga de rayos blancos y purpuras iluminaron la profunda obscuridad. Yo miraba asombrada todo lo que pasaba a mí alrededor mientras que en mi cabeza revoloteaban todas las palabras que había escuchado de Kazami. Angustiada mire a Nozomi, parecía tener el control de la batalla y Kazami lentamente iba cediendo. Pero ahora que veía la situación en la que me encontraba, pensé que era el momento oportuno para escapar. Tenía que buscar a Hanayo cuanto antes para huir de la aldea, tenía que encontrarla lo más rápido posible ahora que por fin había podido escapar de Kazami.
Me levante rápidamente, pero Kazami pareció haberse dado cuenta de lo que pretendía. Fui demasiado lenta porque a Kazami le dejo de interesar la pelea para acercarse de nuevo a mí.
–Te dije que no escaparías, Rin-chan... –Un rayo purpura paso rosando a lado de la cabeza de Kazami, pero ella parecía cien por ciento concentrada en mi–. No te iras nunca de mi lado.
El cabello de Kazami se ilumino en la obscuridad. La magia blanca que salía de sus manos se transformó en una de color purpura; la misma que la de Nozomi. Sin siquiera ver a Nozomi, Kazami lanzó el rayo e impacto directo en la cabeza de Nozomi. Ella intento protegerse, y por más que trataba que esa energía no la alcanzara, Nozomi perdió las fuerzas y cayó de nuevo al suelo inconsciente.
–Ya no hay tiempo, tengo que llevarte a un lugar seguro… Al menos hasta que te des cuenta del error que estabas por cometer –La sonrisa de Kazami se acrecentó–. Me impresiona que ya me haya cansado de tener una hija a pesar de que hace unos minutos estaba feliz de tenerte a mi lado, pero quizás yo no sirva para ser madre –El cabello de Kazami resplandeció mas y una luz dorada salió de sus dedos; era la magia de Hanayo–. Te mantendré alejada de todo durante un tiempo, no quiero que pienses siquiera en escapar de nuevo de mi lado, ahora que estas junto a mí no dejare que te vayas otra vez.
La luz dorada de las manos de Kazami impacto en mi pecho; sentí como el ardor por la luz me recorría todo el cuerpo. Entonces, la luz blanca de Shirome-san volvió a tomar procesión de las manos de Kazami. Ella acerco esa luz a mi rostro y toco mi cara haciéndome sentir como la luz quemaba mi piel. Intente gritar pero todo grito mío era opacado por el sonido de la energía que me escocia. Sentí como mi cuerpo se aligeraba. Sentí como mi visión se nublaba y que todo pensamiento desaparecía de mi mente.
Entre el ruido de los rayos que me quemaban la piel. Entre el dolor, entre la desesperación, me comencé a preguntar: ¿Dónde estaba? ¿Por qué estaba en ese lugar, en esa situación? ¿Dónde estaba Hanayo? Ya no lo sabía, mi mente estaba nublada, como si una nube negra se cerniera dentro de mí. Ya no veía nada claro, ya no sentía nada, ya no pensaba nada… Tenía mucho miedo.
Pero entonces escuche pasos. Con un esfuerzo y soportando el dolor en mí rostro mire hacia arriba, viendo el rostro de Nozomi muy cerca de mí. Me miraba desconcertada, sin entender la situación.
–R-Rin-chan… –Decía con la voz entrecortada y entre sollozos–. ¿Qué paso? ¿Por qué tu…?
Ella miraba todo mi cuerpo y yo no sabía porque lo hacía. Trate de levantar mi mano pero me espante al ver como brillaban con fulgores de luz blanca y lentamente se consumían por el brillo y desaparecían en el aire; era como si me quitaran la piel a pedazos. Pero no era doloroso, era más bien, extraño. A pesar de que veía como mi mano desaparecía yo aún la sentía perfectamente.
– ¡¿Qué es lo que te pasa Rin-chan, que es lo que te pasa?! –Nozomi zarandeaba con desesperación mi cuerpo y lloraba desconsoladamente–. Por favor, esto no está pasando, esto no está pasando ¿verdad? ¡Por favor Rin dime algo!
–Hanayo… –Mire hacia el cielo y vi como la luna se cernía majestuosa encima nuestro–. Quiero verla, ¿dónde está…? ¿Qué hago en este sitio? Tengo que verla rápido, las dos, las dos…
Como si me deseo se cumpliera, claramente pude ver un resplandor rosa que rompía la obscuridad, y entonces la pude sentir, pude sentir que estaba cerca de mí…
– ¡RIN! –Escuche su voz desesperada, pero yo estaba feliz de poder verla otra vez– ¿Q-Qué fue… lo que paso?
Escuche como Hanayo se acercó de pronto y la vi por fin. Su hermoso cabello dorado, sus hermosos ojos rosas que me hacían sentir segura. Todo estaría bien, lo sabía a pesar de que estaba desapareciendo por alguna extraña razón; sabía que todo estaría bien.
Trate de acercarme a ella, sentirla por última vez ya que sentía que no lo haría por un largo tiempo. Toque su mejilla con lo que quedaba de mi mano y, cuando sentí la calidez de su rostro, mi mano desapareció.
–K… Kayo… chin –Su nombre me hacía sentir segura. Aunque su rostro parecía afligido y una extraña molestia apareció de pronto en él.
Cuando vi su mirada recordé aquella vez que perdió a su madre. Hanayo estaba muy enfadada y lo mostraba claramente en los ojos que miraban distante hacia donde estaba Nozomi.
–K-Kayochin… –Trate de llamarla, pero mi voz solo se escuchaba dentro de mí.
Los fulgores que rodeaban mi cuerpo me cubrieron y me dejaron ciega. Ya no veía nada más, solo escuchaba los sollozos de Hanayo. Quería estar a su lado, decirle que estaba bien, pero pronto deje de sentir todo a mi alrededor.
Cuando recupere el conocimiento sentía que ya no estaba en el mismo lugar de antes. Sentí como mi cuerpo estaba por completo paralizado, y por más esfuerzos que hacía no podía moverme. Me sentía tan aturdida que incluso el profundo silencio que me rodeaba lograba hacer que el dolor en mi cabeza se incrementara; era algo insoportable.
Entonces escuche una voz.
–No me esperaba tenerte aquí… ¿Qué habrá pasado?
Reconocía la voz, pero por más que intentaba abrir los ojos no podía hacerlo. Entonces el fuerte sonido de una puerta a lo lejos me dejo aún más aturdida.
– ¡Sui-sama! –Kazami grito con una voz que me pareció muy aguda–. Siento molestarla tan tarde, pero…
– ¿Fuiste tú la que la trajo aquí?
–Así es, pero fue solo porque pensé… –Entonces, como si fuera un latigazo en el viento, escuche un duro golpe seguido de un bramido de dolor–. P-Perdóneme, es solo que pensé.
– ¿Qué pensaste? ¿Qué traerla aquí nos ayudaría…? ¿Sabes lo que pasaría si ella descubre todo…?
–E-Es por eso que yo… –Escuche otro golpe seguido de otro lamento–. E-Es mi culpa por completo, pero sé que podemos confiar en ella, y-yo sé que…
–Que sea tu hija no la hace confiable, solo traerá más problemas. Ha pasado tanto tiempo con Hanayo como para obedecerte.
–D-Déjeme explicarle, si yo la controlo con un hechizo, ella nos puede ser de gran utilidad. Confié en mí por favor, se lo suplico.
Un eterno silencio se apodero del ambiente. Solo podía escuchar con dificultad mis presurosos suspiros salir de mi boca.
–Quizás sea una buena idea… –Hablo de nuevo Sui–. Quizás nos sea de ayuda… –Una tenue risa se escuchó en todo el lugar haciendo eco en la habitación.
Después de eso no recuerdo lo que paso, solo recuerdo obscuridad, una profunda obscuridad. No sabía cuánto tiempo había pasado inconsciente, ya no sabía porque estaba ahí, y poco a poco me olvidaba de mis propios pensamientos. No tenía un propósito y ni siquiera sabía lo que Sui y Kazami me hacían cada día que pasaba presa en algún lugar. Estaba asustada y todas las esperanzas de sobrevivir abandonaron mi mente después de pasar días prisionera de la obscuridad en mi cabeza. Todos los días sentía como mi cuerpo se movía, como si lo controlaran por hilos, pero yo no veía nada; estaba ciega o algo por el estilo. Ya no pensaba por mi cuenta, sino que solo escuchaba las órdenes de Sui y de Kazami. Solo recordaba un nombre, un nombre que me hacía soportar todos los días: Hanayo.
Pero entonces un día recupere mi vista, un día pude ver de nuevo los colores que me rodeaban. Como si me liberaran de una obscura prisión, una luz me dejo ver de nuevo el lugar en el que me encontraba. Una luz brillante, blanca, purpura, verde. Era la luz de Nozomi, estaba segura y cuando la vi pude recordar de nuevo todo lo que era, todo lo que esperaba, pude recordar toda mi pena.
Solo pude ver como Sui peleaba con Nozomi y pude ver a una chica que no conocía. Era rubia y con unos hermosos ojos azules; parecía confiable. La chica se preocupaba por Nozomi, decía su nombre como yo decía el de Hanayo, con esa vehemencia, con ese sentimiento que solo yo conocía y que me hacía tener un poco de esperanza.
Lleve a esa chica a casa de Hanayo esperando también encontrarme con ella. Caminamos juntas entre la niebla. Pero justo cuando estuve frente a la casa donde una vez viví con Hanayo, las cadenas de Kazami me cegaron de nuevo. Ahora veía de nuevo obscuridad. Pero esta vez era diferente, porque ahora sabía que aun tenia esperanza de volver a ver a Hanayo. Porque sabía que el hechizo que me mantenía prisionera se rompería algún día. Tenía esperanza de ver de nuevo a mi hermosa flor, a mi bruja del sol, a mi preciosa amiga, a mi gran amor, a mi Hanayo.
Espero que hayan disfrutado el capitulo. Dije que seria corto pero al final salio esto explicando bien todo lo acontecido con Rin y su papel en la historia. ¿Quien pensaba que Kazami era irrelevante en la historia? ¿Que pasara ahora que ya conocen toda la verdad? ¿Alguien se había olvidado del guardapelo el cual sera pieza clave par el siguiente capitulo?
Muchísimas gracias por seguir esta historia todas las veces que actualizo, realmente mis mas sincera gratitud. Si quieren saber cuando subo esta y mis demás historias siganme en Facebook: Biso47 Fiction.
Agradecerles ademas ya que esta historia cumple un año y por eso quise subir este capitulo el mismo día en que inicio la historia. No me esperaba para nada escribir una historia tan larga.
Rebe13: que bueno que te gusto el primer encuentro de Eli y Nozomi, nadie se esperaba que se conocieran desde pequeñas, o quizás si. Espero que este capítulo tambien te guste y que lo disfrutes mucho.
SilentDrago: Espero que te quede mas claro con este capitulo el estado de Rin, gracias por leer.
Robin Schultz: Pues yo también estoy de tu lado, sin duda Sui tenia razones para hacer lo que hizo, aunque las cosas se tornaron difíciles sin que ella pudiera hacer nada por evitarlo, al final también su odio ayudo a que las cosas terminaran mal.
Me encantan las cadenas de oración para que Eli no quede inconsciente, espero que ya no le pase, de seguro tiene anemia de tanto desmayo inoportuno jejeje.
Gracias por esperar esta historia y me da gusto que te guste.
Sin mas, Muchas Gracias Por Leer y Por sus Reviews. Esperen con ganas el siguiente capitulo.
