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Choque de Mundos

Cap. 26

Aquellos que dejamos Atrás

Era la mañana siguiente a la discusión entre Harry y Lily, día que por demás estaba llena de promesas y, sobre todo, de muchas sorpresas. Aunque el mal humor de Harry parecía haberse disipado casi por completo, como si la lluvia que había caído desde la noche anterior se lo hubiese llevado, había sido reemplazados por un extraño sentimiento similar a la melancolía que Harry contagiaba puesto que en su tono y su mirada había un deje de tristeza. Evidentemente, aunque Harry se había guardado la discusión para si, todos estaban enterados de que se había dicho, en parte gracias a las orejas extensible y también porque esos dos tenían unos poderosos pulmones.

Lily no se había vuelto a aparecer por ahí, ni siquiera para dejar a su hijo, Harry estaba ahí, pero había sido Sirius quien se encargó de traerlo de vuelta, lo cual no ayudaba a terminar de descubrir lo que pasaba por la mente de Harry, porque cuando le preguntaron, sólo sonrió y les dijo que todo estaba bien. Aunque para exasperación de Ron, las chicas parecían entender en parte ese estado de ánimo, cuando ni el mismo Harry acababa de entender que tenía. Lo único que Hermione había comentado era que lo mejor era dejar que pusiera en orden sus sentimientos.

La mañana había sorprendido a Harry en la habitación de sus padres, pensar en la verdadera naturaleza de ese lugar era tan extraño. Había logrado dormir un poco pero finalmente se había despertado, como antaño había bajado a su ahora cómodo lugar frente a la chimenea con la mente en blanco No supo a que hora había terminado abriendo la puerta del cuarto donde dormía él mismo pero con apenas un año, se quedó quieto ahí mirándose a si mismo. ¿Qué le impedía permitirle a ese pequeño seguir viviendo tranquilo y feliz bajo el cobijo de sus padres? Permitirse a si mismo crecer y ver crecer también a James y a Lily como padres, tener la posibilidad de estar rodeado de su familia, hermanos tal vez... igual que los Weasley.

Por otro lado ¿Quién era él para cambiar lo que ya estaba escrito? Por muy doloroso y terrible que fuese. Tal vez, sólo tal vez, cambiarlo generaría muchos cambios, podría no conocer a Hagrid hasta estar en la escuela y su relación no sería tan unida, a lo mejor sino fuese huérfano nunca hubiese tenido ese primer acercamiento a los Weasley y a Ron, personas que se habían convertido a su familia, a lo mejor no se hubiese unido a su pelirrojo amigo para salvar a Hermione y no hubiese pasado alucinantes veranos en la madriguera... También había la posibilidad de que todo de alguna manera se conservara o terminara igual, sólo que con la diferencia de que habría alguien mas ahí junto a él, padres a quienes hacer sentir orgullosos.

Pero lo que mas le detenía era la incertidumbre de que tan malo sería cambiar el terrible 31 de octubre de ese año... sin el sacrificio de Lily, él no hubiese sobrevivido. Ese obstáculo ya lo había superado, con tal de que no confiaran en Colagusano, pero... si Voldemort no moría en ese entonces ¿qué tan malo sería? Mucha gente que el conocía podía morir, solo porque el se permitía el derecho a ser feliz...

Había pensado en todo, una emboscada a Voldemort, finalmente ellos conocían el futuro y miles de posibilidades mas, todas tan tentadoras como increíbles. Pero todas ellas habían sido desechadas por el mismo Harry ante la bandera de que un "quizás" nos era suficiente aliciente para mandar su promesa al demonio y poner en un hilo la vida y destino de sus amigos. Lo había pensado muchas veces y esa había sido siempre su decisión final.

Sin embargo desde su discusión con Lily algo había cambiado y ni siquiera sabía bien porque, le llenaba un sentimiento nuevo y desconocido. Cierto que había recibido miles de regaños de parte de los Dursley, la inmensa mayoría injustos, degradantes y con el fin de suprimir la naturaleza mágica de Harry. En ese sentido no podía haber nada diferente con la discusión o, como Harry había terminado de definir, una extraña manera de regañarlo, pero si había algo, a pesar de las palabras, la inmadurez y la terquedad, escondidas en las palabras de Lily había amor y preocupación. Y Harry temía aceptar que en verdad se había sentido dichoso, de manera retorcida dadas las circunstancias, pero feliz al fin y al cabo. Acababa de recibir su primer regaño, uno que pudiese recordar, de su verdadera y única madre y eso era algo que no podía reemplazar con nada.

Las únicas figuras maternales que había conocido en su vida eran a su tia Petunia (que no es que desbordara amor por su sobrino) y la señora Weasley, mamá de Ron, y a pesar de todo el amor que la señora le profesaba, el cariño con el que lo trataba y la declaración que para ella Harry era un hijo mas, no era lo mismo, no era el mismo sentimiento. De verdad había algo que lo unía a Lily, a pesar de que con trabajo se viera mayor que él, igual era el mismo hechizo que aún estaba activo en él desde que su madre muriese hace tanto, o tal vez era realmente lo que siempre se le había negado: amor maternal.

Lo cierto era que ahora su corazón dudaba y eso no era bueno, no por lo menos para los motivos que lo habían traído ahí, a esa época. Con esas mismas dudas y conflictos terminó abriendo la puerta de la habitación que ocupaban James y Lily. Pasó la mirada con lentitud por el lugar, era la primera vez que entraba, sobre todo sin permiso, pero si lo pensaba fríamente no hacía nada malo, ellos eran sus padres después de todo, no sólo sentía el derecho de estar ahí, sino también la necesidad. A pesar de que a primera vista no parecía tan grande, era bastante amplio por lo que Harry sospechaba era gracias a la magia. En una esquina se podían ver los baúles que habían traído el día que se mudaron ahí. No tenía el aspecto completamente hogareño que se esperaba en un principio, tal vez porque en un inicio no esperaban quedarse ahí tanto tiempo, reflejaba calidez y cierto toque femenino que parecía ser el resultado de que Lily durmiera ahí. La cama matrimonial estaba perfectamente tendida, pasó los dedos distraídamente por el cubrecama, cuantas veces no deseó hacer exactamente lo mismo que su primo Dudley y pasarse a mitad de la noche a la cama de sus padres, justo después de una pesadilla. Pero Harry no podía hacer eso, los terribles sueños llenos de gritos y en ocasiones, que terminaban con un destello verde tenía que superarlos él solo en su alacena debajo de las escaleras, incluso cuando creció y sus pesadillas se volvieron mas y mas terribles sólo se encontró con burlas e indiferencia de la única familia sanguínea que le quedaba.

Recargó la frente en la ventana y cerró los ojos ante la agradable sensación que el frío cristal generaba en su apretujada mente. Y en esa misma posición lo alcanzó el amanecer, sin traer las respuestas al conflicto que ahora tenía.

No sabía bien cuanto tiempo llevaba ahí y hubiese estado asi mucho tiempo mas si el ruido de la puerta de abajo no lo hubiera alertado. Extrañado se dio vuelta ¿quién podía llegar a esas horas de la mañana? Luego cayó en cuenta de algo ¡estaba en la habitación de sus padres! A menos que fueran ellos resultaría muy sospechoso y peligroso, sin contar que también, si fueran Sirius o su madre sería muy embarazoso. Salió lo mas rápido posible mientras sacaba la máscara y se la colocaba. Al pasar al pie de la escalera y ver la puerta debajo se quedó helado.

-¿P..Papá? —no es que planeara decirlo, simplemente se le salió.

En el piso de abajo se encontraban Lily, cerrando la puerta con una bolsa de viaje en el hombro, y James apoyado en un par de muletas. Ambos levantaron la mirada un poco confundidos cuando escucharon la voz de Harry y al verlo al pie de la escalera se quedaron un segundo estáticos.

-¡Hola, Harry! —saludó animadamente James, traía varios vendajes y su rostro se veía un poco hinchado sin tomar en cuenta el bonito moretón que ostentaba en su mejilla derecha, pero por lo demás parecía bien. -¿Qué haces despierto a estas horas?

Harry desvió la mirada hacia Lily, ella había adoptado una mortal seriedad y también lo miraba atentamente, asi se quedaron unos segundos mientras James captaba el trasfondo del asunto. Por lo demás, ni Harry ni Lily habían peleado nunca desde que sabían que eran madre e hijo, finalmente Lily levantó las cejas antes de hablar.

-¿Otra vez no dormiste? —lo dijo con voz tan tranquila y natural que la impresión que Harry tuvo en un principio de que Lily seguía enfadada con él se disipó en su mayoría.
-Eh... no...este, sólo me levante un poco temprano —era mitad mentira, mitad verdad, y los ojos de Lily reflejaban un "si como no..."
-Si, como digas ¿Entonces te vas a quedar ahí parado o me vas a ayudar?

Harry se dio cuenta de que parecía estúpido ahí parado cuando por demás Lily traía una gran bolsa y ayudaba a un tambaleante James a mantenerse de pie. Bajo los escalones con velocidad y de dos en dos, cuando los alcanzó tomó el bolso de Lily y sostuvo a James por el otro lado.

-¿Cómo es que...? —comenzó Harry un poco perdido —Creí que estarías en el hospital mas tiempo
-Bueno —dijo James haciendo una mueca de dolor al poner el pie en el primer escalón —Como soy muy guapo y simpático...ugh... las enfermeras se enamoraron de mi y como Lily es celosa preferí fugarme al amanecer y asi evitar que las devoraran bestias mitológicas perversas. —Lily volteó los ojos y Harry comenzó a reírse, era tranquilizador ver a James bien anímicamente.
-Miente. Como había despertado y San Mungo esta sobrepoblado por los ataques, decidieron que mientras estuviese quieto en casa sin hacer nada peligroso y tomara unas cientos de pociones...
-Que saben a los mil diablos —añadió James
-Deja que termine, podía estar aquí. ¿De dónde sacaste lo de las enfermeras? —le preguntó interesada, luego pareció quedarse pensando en algo e hizo una exclamación de entendimiento —Claro¿cómo no lo pensé antes? Sirius estuvo anoche mientras yo bajaba por algo de comer.
-Se me hace raro que no se ofreciera a acompañarlos —opinó Harry quien tenía una sensación extraña en su pecho.
-Si yo tuviera buenas curvas y fuese mujer igual hubiese conseguido que se levantara temprano, antes no.

Ayudó a James a recostarse sobre la cama y luego no supo exactamente que hacer, le era difícil actuar natural con la plática de Hermione aún retumbándole en los oídos y su pequeño conflicto interno sobre si mandar todo al demonio o no. También se sentía un poco incómodo con Lily, sabía que debía disculparse por su explosión de ayer pero no sabía como.

-Por cierto, Harry —dijo James sonriendo con malignidad al notar el titubeo de este. —Te juro que si me vienes a visitar a la habitación Lily no te convertirá en salamandra.
-Te enteraste... —murmuró Harry incómodo.
-No importa ya la verdad —contestó distraídamente Lily comenzando a desempacar y sin mirar a nadie.

Harry miró a su madre algo confundido pero no dijo nada, la mirada de James era cándida pero era sólo apariencia, aunque tampoco dijo nada, finalmente Harry comenzó a caminar hacia la puerta.

-Será mejor que deje que se acomoden —James asintió como si todo estuviese bien —Me alegra mucho que estés mejor, de verdad.
-Gracias, lo sé.

La puerta se cerró y James se quedó mirándola un largo rato mientras Lily comenzaba a decir algo acerca de lavar ropa pero su esposo no le ponía atención, sus ojos parecían atravesar la puerta, su semblante había perdido la sonrisa y ahora reflejaba seriedad.

-¿Sabes Lily? No hay que ser adivino para darse cuenta de que si yo no estuviese en la habitación hubiesen hablado de lo que ocurrió ayer.
-¿Qué? —preguntó ella sin entender en un inicio.
-Las respuestas evasivas y la manera en la que ambos parecían a punto de decir algo no son invisibles para mi, menos en tu caso pues tengo mucho de conocerte.

Lily se mordió el labio, miró a un lado y suspiró.

-Supongo que nada se te escapa ¿eh? Simplemente es un poco incómodo... y creo que para él también.
-A veces pienso que estar muerto en el futuro no es tan malo —dio con voz extraña —Soportar estos silencios incómodos es peor.
-Eso no es motivo de broma —dijo Lily molesta —No juegues con eso, James
-Recuerda, no te enojes con el enfermo, no debe tener sobresaltos ni alterarse —comentó James con tono monótono —"rdenes del médico

Lily volteó los ojos con exasperación antes de decir algo mas contra su convaleciente esposo, lo miró abriendo mucho los ojos y sacando chispas por estos. Ya iba a salirse cuando James bajó la mirada.

-Lo siento, -susurró, Lily detuvo la mano en el picaporte —es sólo que a veces siento que salgo sobrando.
-Eso no es verdad —le dijo Lily suavizando el semblante y regresando sobre sus pasos para sentarse en la orilla de la cama, James rehuía su mirada.
-Pero pareciese que todos conocen mejor a mi hijo que yo. Ustedes dos tienen un carácter muy parecido, tenían tiempo charlando, pareces saber mucho de él sin contar que ya hasta discutiste con él. Hasta Sirius parece mas unido a él que yo, tu misma lo dijiste, Harry parece tener una buena relación con él. Eso sin contar que los dos lo han visto sin su máscara cuando lo único que yo conozco de su rostro es simple descripción. —negó con la cabeza —Olvida lo que dije, sólo estoy divagando.

Lily sonrió suavemente y le tomó la mano mientras James seguía mirando hacia otro lado.

-Si hubieses visto lo nerviosos que estaba cuando no aparecías o lo empeñado que estaba con ir a verte no dirías eso. —le dijo para animarlo. Pero James parecía terco en su punto —Además, a mi nunca me ha dicho mamá, a diferencia de ti.

Abrió un poco la boca recordándolo y finalmente miró a Lily, levantó la mano de su esposa y la besó sonriendo con amargura.

-Tienes razón, gracias.

-o-

Tener a James en casa era un cambio agradable y extraño a la vez, dado que fue imposible mantenerlo quieto en su habitación por mas de tres horas (sin importar que Lily se enfadara, o que lo amenazara) decidieron que por la tranquilidad de todos se moviera de su habitación, también porque no sabían quien hacía mas escándalo, si el Harry de un año cuando lloraba o James pidiendo a gritos cualquier cantidad de cosas tontas en una sucia estrategia para que lo dejaran bajar. Asi que después de un rato con James pidiendo cada 10 segundos que le acomodaran la almohada, que le leyeran un libro, que le subieran un vaso de jugo, que si el jugo no estaba lo suficiente frío, que si estaba ahora congelado, que exigía su varita, que exigía cargar a su hijo, esquivar el plato de desayuno de una encolerizada Lily, derrumbar la puerta diciendo que tenía calor, encantar las hojas del Profeta para que se volvieran aviones y rondaran por toda la casa como mosquitos picando a todos, y una cantidad impresionante de trucos que solía hacer durante su tiempo en Hogwarts, decidieron por votación unánime dejarlo estar en la sala. Eso sin contar que si seguían oyendo la nada afinada voz de James cantando la canción de los elefantes a todo pulmón, todos serían culpables de asesinato en defensa propia.

Ahora el susodicho estaba medio obligado a estar sentado en un sillón frente al televisor mientras veía distraídamente un canal con actitud aburrida y su pequeño hijo sentado sobre él. Prefería estar dando vueltas por la casa pero lo tenía rotundamente prohibido y estar ahí era mejor que encerrado en la habitación de arriba solo, ahí por lo menos podía ver el ir y venir de la gente, sin contar ese tonto programa muggle que no acababa de entender.

-¿Alguien puede cambiar el canal? —preguntó en voz alta mientras todos intentaban desayunar
-¡NO! —gritaron todos al unísono y bastante enfadados
-Es que ya me aburrí de ver a Carmela Ernestina declarándole su amor a Gustavo Emiliano, siendo que no es éste sino su hermano gemelo maligno Alvaro Enrique, quien tramó un malvado plan con ayuda de la hermanastra malvada de Carmela Ernestina, que por cierto se quiere quedar con su fortuna, para hacerle creer que es su amor cuando Gustavo Emiliano esta en verdad en el hospital en estado de coma con un cáncer terminal esperando que le transplanten el cerebro al cuerpo de un hombre con muerte cerebral, que en realidad es su padre -respiró —O eso es lo que entiendo.
-Pues te aguantas —le contestó Lily fuera de sus casillas y sorprendida también de la retentiva de James —Prometiste que estarías en paz si te dejaba bajar y ahora lo cumples.
-Ya lo se —dijo con impaciencia, luego miró al pequeño que le miraba con sus ojos verdes -¡Harry tiene sed!
-¡No uses a tu hijo de excusa, James Potter! —reclamó Lily desde la cocina.

-o-

A media tarde estaba James de nuevo en su habitación haciendo flotar una pluma con su varita totalmente hastiado de estar quieto, la casa en total silencio. Su pequeño hijo dormía cercado por almohadas a un lado de él, Lily había salido a un encargo, todavía no había rastro de Sirius ni de nadie mas, los chicos habían salido con actitud misteriosa, en lo que James suponía acertadamente era intentando terminar con la misión que los había llevado al futuro, lo cierto es que tanto Lily como James comenzaban a sospechar que esos seis seguían una carrera contra el tiempo, porque cada vez e veían mas y mas nervioso respecto a las fechas, aunque no tenían ni la mas mínima idea del porque. Ni siquiera Atha estaba en el cuartel, Dumbledore se había dado una vuelta por ahí y se la había llevado sin muchas explicaciones, claro que James ya sabía muy bien para que era.

Intentando descubrir las tres manchas del techo le vino una maquiavélica y espléndida idea a la mente¡Tenía el campo libre para infiltrarse en la habitación de los chicos¡Y sin testigos! Era perfecto, una sonrisa diabólica se dibujo en su rostro, sólo había un problema, ellos usaban contraseñas, se cruzó de brazos, algo se le ocurriría, él era James Potter y ninguna puerta era suficiente para detenerlo.

Así que cercó a su hijo con mas almohadas y un hechizo, acercó el par de muletas y se puso de pie con dificultad, pero alentado por su idea no se quejó. Asomó la cabeza por la puerta y miró para ver si había moros en la costa, comprobando lo solitario del lugar se dirigió presto y alegre a la habitación contigua que era la de los chicos. Como la primera regla para inmiscuirse en lugares indebidos era probar lo mas sencillo, giró el picaporte y la puerta cedió. Eso lo dejó sorprendido, estaba seguro que no eran tan descuidados, claro que James no sabía que él último en salir de la habitación había sido Neville y este tenía tendencia a ser terriblemente olvidadizo.

Entró con gran ansiedad como si fuese a recibir los regalos de Navidad, se encontró con tres camas en completo desastre y muchas cosas regadas por ahí, lo cual no se le hizo muy raro ya que ahí dormían tres adolescentes. Al pie de las tres camas estaban las mochilas que vio que traían consigo el día que los conoció, ahora que lo pensaba ese día parecía tan lejano, cuando los vio por primera vez pensaba que eran muy extraños, mas por la manera en que miraban a Sirius y a él, como parecía que era la primera vez que lo veía. Alejó esas ideas con un movimiento de mano para revisar rápidamente las mochilas, no era correcto y menos legal, pero él nunca había seguido las reglas de todas formas.

Primera cama, un libro de herbología, se preguntaba para que, ropa, mas ropa, lo que parecía una bolsita de cuero con unos cuantos envoltorios de dulces, pergaminos con notas que no eran de utilidad, chasqueó la lengua con impaciencia. La siguiente mochila no era muy diferente, varios afiches de Quidditch, lo cual le hizo pensar que tal vez era la de su hijo, mas ropa, un suéter rojo con una R bordada (ahora que lo pensaba el chico alto se llamaba Ron), frascos, artículos personales, nada incriminatorio. Siguiendo el orden de eliminación natural, si estaba en lo correcto, la última mochila era la de Harry, emocionado la abrió y entre los nudos de ropa encontró... nada interesante, parecía que estos chicos habían sido muy cuidadosos sobre lo que llevaban al pasado por cualquier cosa, así que sólo pudo comprobar que era la mochila de Harry al descubrir otro sueter tejido a mano con una H, había una capa de Hogwarts, pergaminos, tinta y bastante mas abajo, la capa de invisibilidad de James.

La sacó para extenderla y mirarla mejor, era tan irreal mirar esa capa vieja cuando tenía una igual en el cuarto de a lado, herencia de su familia. Era lógico pensar que Harry la trajera consigo, de todas formas ya lo sabía porque Lily se lo había contado. Sin embargo no había nada que le diera siquiera una pista acerca del terrible destino, paseó la mirada por la habitación abatido.

Repentinamente abrió los ojos como platos...

-o-

-¿Hay alguien en casa? —preguntó Sirius al entrar al cuartel. Pero no obtuvo respuesta, eso le extrañó porque sabía que James debía estar ahí, pensó que tal vez estaba dormido asi que subió a la habitación.

Pero James no estaba dormido, en cambio estaba sentado en la cama de su habitación con actitud perdida y ligeramente dichosa.

-¿James? —preguntó Sirius dudoso -¿Qué te pasa?

No obtuvo respuesta, James seguía mirando hacia la pared como si fuese autista, los ojos casi en blanco, ni siquiera había parecido escuchar a su amigo.

-¡James! —repitió Sirius tronando los dedos -¡Ey! Despierta
-La mas maravillosa... —murmuró finalmente James con voz ausente, Sirius lo miró preocupado por su salud mental.
-¿De que hablas?

Sirius pasó su mano frente al rostro de James y finalmente este giró la cabeza para encontrarse con la mirada interrogante de Sirius. James comenzó a sonreír bobamente.

-¡En esa habitación hay la mas maravillosa y perfecta escoba que he visto en mi vida! —exclamó sobresaltando a Sirius y despertando a Harry que comenzó a sollozar molesto.
-¿Estas loco?
-¡No! En serio, me metí a la habitación de Harry y entonces...
-¿Te metiste a la habitación¿Cómo...?
-La dejaron abierta —dijo impaciente sin darle importancia, cuando por demás Sirius lo consideraba prioridad máxima —Pero eso no importa, lo interesante es esa escoba ¡Es fantástica¡Futurista!
-¿Y encontraste alguna mención de lo que va a pasar? —lo ignoró Sirius mientras James tomaba a Harry para que se tranquilizara
-Ninguna pista —volvió a contestar impaciente -¡Pero esa escoba es lo importante¡Tienes que verla!

Sirius resopló, James y las escobas, su mejor amigo podía dejar que le mundo se destruyera si veía una escoba interesante,... o cualquier escoba

Lily llegó a casa hasta el anochecer y se encontró una curiosa estampa: Harry estaba en el piso jugando con varios muñecos mientras James y Sirius estaban cerca, pero lo extraño es que su esposo tenía el rostro de un niño que le hubiesen prohibido abrir sus regalos de cumpleaños mientras Sirius parecía tener una cara de hastío impresionante.

-Ya te dije que en cualquier otra ocasión te apoyaría —repetía Sirius por centésima vez a un mal encarado James —Pero hoy saliste del hospital, no tienes ni permitido moverte ¡No esta bien que montes escoba!
-¿Qué! —interrumpió Lily escandalizada sorprendiendo a los dos hombres. Mientras su hijo se ponía de pie y caminaba tambaleante hacia su madre. —No me digas que a este hombre inconsciente se le ocurrió subirse a un palo volador.
-Entonces no te digo —musitó Sirius nervioso, no se había dado cuenta de la presencia de Lily. Esta se tapó la cara con las manos en exasperación.
-Quiero una explicación de que pasó.

James, también sumamente nervioso y molesto a la vez, le contó a grandes rasgos lo que había ocurrido, mientras Lily se daba por vencida en cuanto a mantener a su hiperactivo esposo quieto, por lo menos asi se ahorraría muchos dolores de cabeza. Se sintió interesada por la habitación, eso no podía negarlo y también le decepcionó que no hubiese nada mas... o tal vez si, sólo que la máquina enferma por Quiddicth que decía ser su amado probablemente no vió mas después de su encuentro celestial.

-Ok, lo importante es que ellos no se enteren de que entramos a su habitación —razonó Lily —Perderíamos la oportunidad pues serían mucho mas cuidadosos. Aunque tal vez no es tan mala idea ver si hay algo mas, tengo la sensación de que James no revisó todo.
-Nah... ¿tu crees? —dijo Sirius con ironía

Pero cuando pensaban ir a dar una segunda mirada a la habitación (sin James claro esta) la puerta se volvió a abrir para dar paso a seis chicos con ropa de calle pero que se habían puesto las máscaras antes de entrar al ver luces.

-Buenas noches ¿Qué hacen todos aquí abajo?
-Nada —dijo inocentemente Sirius con una sonrisa encantadora —Vine a visitar a James, estábamos charlando un poco, nada interesante.

Un visaje moreno y con muletas lo pasó de largo y se arrojó hacia un Harry de diecisiete años que lo miraba con miedo, al igual que los demás.

-¡Esa escoba en tu habitación¿De quien es¿De cuando es¿Puedo montarla¡no¡Tengo que montarla¿Verdad que me dejaran¡Necesito verla¡Ahora¡No lo resisto mas!

Lily se golpeó la frente y Sirius comenzó a golpearse contra la pared, ahí iba su plan de mantenerlo en secreto¿Qué tan malo sería medio matar a James otra vez para tenerlo amarrado a una cama de hospital?

-¡Entraron a la habitación! —exclamó Ron señalándolos
-Corrección —dijo Lily —…l entró a su cuarto cuando no estábamos
-¿Qué... digo, viste algo...? —empezó nervioso Harry
-¡Nada! —dijo impaciente James —¿Ahora podemos retomar lo de la escoba?

Hermione, siempre en control de la situación, paciente, lógica, comprensiva, de mente fría y calculadora, se dirigió a sus amigos con tranquilidad, diplomacia y las palabras adecuadas.

-¿QUI…N DIABLOS DEJO LA PUERTA ABIERTA!

Era impresionante como de pronto la cabeza de Hermione parecía crecer terroríficamente, los demás se encogieron mientras la castaña resoplaba con furia. La gente suele unirse con un fin común en momentos difíciles ó, como en este caso, cuando sus mentes se unían para dar con una única respuesta.

Todos miraron, al mismo tiempo y acusadoramente a Neville.

-Este... yo... pues... —dijo el chico encogiéndose al sentir cinco peligrosas miradas —Creo que tal vez, pude... eh... olvidar cerrar la puerta. —juntó sus dedos y bajó la mirada —Lo siento.

Cinco mentes pidieron mas paciencia al Señor. Pero considerando que era las cosas que le solían pasar a Neville...

-¿Entonces no vió nada? —preguntó Ginny dado que los espasmos de Hermione le impedían hablar.
-¡La escoba¡La escoba! —chillaba James
-A parte de eso —comenzó Sirius al límite de su paciencia —creo que podrán estar tranquilos.
-¡Tengo que verla, tengo que verla, tengo que verla! —decía James respirando rápidamente hiperventilado -¿De quien es!
-Ehh... mía —murmuró Harry levantando la mano y preocupado por la salud mental de su padre

James se quedó inmóvil al tiempo que giraba para ver a Harry, como un ciervo revisando por depredadores, o peor... un tigre mirando a su presa. Previendo que James estaba a punto de arrojársele encima a su hijo y dándose cuenta de una maravillosa oportunidad de mantenerlo quieto a la vez, Lily se le adelantó.

-Un momento, James —dijo ella sonriendo con malignidad —Si prometes quedarte quieto y seguir las instrucciones del hospital, además de portarte bien, yoo me encargo de que te subas a esa escoba, mientras, Harry no te va a permitir ni verla ¿entendido?

James abrió los ojos, miró a su esposa, luego a su hijo y con una velocidad increíble para alguien que en la mañana con trabajo si podía poner de pie y que traía muletas, regresó al sillón de la sala y se quedo quieto y muy callado.

A lo lejos se podía escuchar un lobo aullar.

-Tal vez era idea mía pero... ¿No estaba James convaleciente? —preguntó curioso Ron
-Lo esta. Pero por una escoba como la que dice vió, James podría vender su alma —contestó Sirius mientras Lily asentía muy seria.

Harry no pudo evitar sonreír.

-o-

Le habían permitido a James saber el nombre de la escoba pero no verla, por órdenes de Lily que temía que su marido los maldijera a todos y saliera volando sin importar desangrarse. Eso pareció calmar un poco los ánimos maniáticos de James por un rato además de que se esforzaba por restablecerse lo mas pronto posible.

Aunque entró en escena otra loca y peligrosa bruja. Atha apareció con su nueva varita nueva, emocionada y con ojos brillantes de alegría, casi derriba la casa al lanzar un hechizo que nadie sabe de donde saco, al parecer ni siquiera ella y se había limitado a mover la varita contra el techo y contra cuanto objeto aparecía en su camino. Ante la expectativa de terminar sin cuartel y enterrados por los restos de una casa si no le enseñaban a controlarla, Sirius aceptó con poca convicción comenzar las clases el día siguiente, que era domingo.

Además era un día perfecto para comenzarlas pues James no estaría en casa, y Atha seguía manteniendo su naturaleza oculta de él. A pesar de que James tenía prohibido salir, una carta por lechuza el día anterior lo había calmado mas que saber de la escoba, esta vez ni siquiera Lily había objetado y habían comenzado a prepararse para un viaje delicado. El problema era que con Sirius con Atha, Lily se enfrentaba a un obstáculo para facilitar el viaje.

Así que esa noche, Lily tocó la puerta de la habitación de Harry, le abrió Ron quien la miró con extrañeza, claro, con la máscara, llamó a Harry y este salió.

-Mañana tenemos que salir a visitar a la familia de James —comenzó ella. Harry se interesó, había evitado preguntar de sus abuelos por temor a echarse de cabeza con el asunto de su poco conocimiento de ese punto. Aunque no entendía para que se lo decía Lily —Aunque se que tienes muy bien establecido eso de no inmiscuirte en nuestro tiempo y todo eso, nos gustaría que nos acompañaras.
-¿Perdón? —parpadeó, creyó oir algo mal.
-No puedo viajar con James herido y a la vez llevarte a ti, bueno, al pequeño, tu me entiendes —dijo agitando las manos cansada de los problemas que el tiempo le provocaba a sus palabras —Sería mas fácil si me ayudaras.
-Pensé que James tenía prohibido salir de casa
-Harry¿tu no conoces a tus abuelos, cierto?
-No... porque están muertos —lo dijo de la manera mas rápida y segura posible, la verdad no tenía ni idea y confiaba en que Lily no le preguntara si sabía como habían muerto porque se encontraba en callejón sin salida.
-Bueno, tu abuela, la madre de James, falleció hace casi un año de manera natural —dijo con calma, no hizo ningún comentario acerca del nerviosismo de Harry, incluso le pareció al chico que ella se lo esperaba —Desde entonces tu abuelo no ha estado, bueno, muy bien de salud y se enteró del accidente de James y quiere verlo. Además, sería una buena oportunidad para que lo conozcas.
-Pero no puede verme... sería peligroso.
-No el todo, tampoco te estoy pidiendo que vayas y te sientes en su regazo.

Harry guardó silencio, no sabía bien que hacer, Hermione le había pedido mantener su distancia pero... también moría de curiosidad por saber mas de su propia familia, su mundo se limitaba a los Dursley y era natural que quisiese saber mas acerca del otro lado de su familia. Su abuelo... tuvo la impresión, por una charla anterior con sus padres, que sus dos abuelos paternos estaban vivos, al parecer se equivocó. Suspiró, con o sin el consentimiento de Hermione, había tomado una decisión.

-Esta bien, iré con ustedes.
-Perfecto —dijo Lily sonriente —nos vamos mañana.

Harry se despidió pensando seriamente en la mejor manera de plantearle su decisión a Hermione.

-o-

La mañana siguiente, para cuando bajaron los Potter, Harry ya los esperaba vestido de pies a cabeza de manera muggle, sin embargo, para decepción de James, poco podía ver de su hijo, debido a la gorra y los lentes oscuros que cubrían su rostro. Comenzaba a hacer frío así que Harry también estaba forrado con una sudadera. Por lo menos podía ver buena parte del indomable cabello azabache de Harry y eso lo animó un poco.

-Buenas, Harry —saludó James, Harry se lo regresó.
-¿Cómo iremos?
-Pues dado que James no tiene permitido desaparecerse y tu no sabes donde es, creo que la mejor opción serán polvos flu. —explicó Lily —El plan es el siguiente, yo me desaparezco contigo... bueno él —dijo señalando al pequeño que cargaba —tu entiendes. Esperen cinco minutos y ayuda a James a pasar por la chimenea, yo lo recibiré, tu lo sigues.
-Bien

Lily desapareció abrazando muy fuerte a su pequeño mientras Harry y James se iban a la sala a esperar unos minutos. Harry bostezó pues era muy temprano.

-¿No tuviste problemas por esto? —le cuestionó James
-Un poco, pero terminaron accediendo —A ese paso Hermione terminaría calva

Se volvieron a rodear de silencio, Harry se sentía nervioso y emocionado, era la primera vez que sabría mas de la familia Potter, conocía, por medio de Sirius, que eran buenas personas y que habían acogido a su padrino cuando huyó de Grimmauld Place, ahora también sabía que solo conocería a su abuelo. Sin embargo intentaba que no se notara tanto si completo desconocimiento de esa información, comenzaba a sospechar que le ocultaban algo. James lo miraba de soslayo.

-Significa mucho para mi que nos acompañes hoy —soltó James tranquilamente, cogiendo a Harry desprevenido
-No… ni mencionarlo —dijo rápidamente para evitar el tema, pero James insistió
-Tu abuela murió poco después de que naciste, muerte natural a diferencia… -cortó la frase, como si estuviese hablando de mas —En fin, desde entonces tu abuelo enfermó, ellos eran muy unidos y creo que no pudo resistir vivir un día sin el otro. —James jugaba con sus pulgares mientras Harry bajaba la mirada —En parte los entiendo, desde entonces voy a visitarlo muy seguido, ahora se enteró de esto y esta como loco intentando verme. Creo que presiente su muerte

Harry no dijo nada, no porque quisiera, sino porque no se le ocurría que decir sin revelar que no sabia nada, o que probablemente su abuelo moriría pronto… tenía entendido que sus tíos eran sus únicos parientes vivos. James pareció notarlo, lo que alertó a Harry, aunque su padre no mencionó nada. Traer lentes oscuros tenía sus ventajas, aún podía mirar a James sin que este lo notara, pero eso no evitó que notara su ceño fruncido, había gato encerrado en todo eso, tendría que vigilar mas de cerca de sus padres.

-Oye, Harry… -balbuceó James nervioso -¿Crees… -se pasó una mano distraídamente por el cabello y Harry sonrió inconscientemente — que tu abuelo pueda ver tu rostro?
-No lo creo —respondió Harry ¿A que venía eso?
-Se que no es algo normal de pedir pero… mi padre siempre quiso conocer a sus nietos y… bueno, no creo que tenga mucha vida por delante, sería una pequeña alegría para él.
-Es peligroso, lo sabes —le dijo sin mucha convicción
-Si, si. No es que este en la posibilidad de ir y contárselo al mundo… No importa era sólo una duda. —pareció mirar a otro lado y cuando Harry creyó que estarían listos para irse volvió a arremeter -¿Y yo?
-¿Tu que? —preguntó sin saber de que hablaba
-¿Todavía no puedo ver tu rostro completo¿Aún me tengo que conformar con saber que tu cabello es negro y que ahora puedo ver que mueves la boca para hablar?

Harry abrió la boca con sorpresa, no se acordaba que James era el único que no lo había visto sin máscara, su madre y Sirius lo habían hecho, en el caso de Lily no bajo su completo consentimiento y por Sirius fue mas bien estrategia. Bajó la cabeza y se miró la punta de los pies, no era justo, y había algo en el tono de James de hacía un minuto que se lo confirmaba, le estaba lanzando la indirecta.

De alguna manera sentía que se lo debía, no había ido al hospital y se había atenido a confesarle lo preocupado y angustiado que estuvo, y en parte el hecho de que aún guardaba su destino como secreto máximo, también porque no tenía pensado seguir por ahí mucho tiempo. Haciendo una imperceptible mueca que James no se perdió mientras miraba a su hijo inquisitivamente con sus ojos color avellana, Harry se quitó la gorra un momento liberando el muy desordenado cabello azabache y desencantó sus gafas.

Esta vez fue James quien abrió imperceptiblemente la boca, mientras Harry miraba a otro lado apenado y muy serio, no quería hacer eso, pero de todas formas se sentía bien. De todas formas solo era su rostro. Cuando se decidió a mirar hacia James este sonreía divertido.

-Ey es cierto —exclamó —Nos parecemos mucho. Con razón traes esa máscara, nada mas hubieses entrado por la puerta todos te hubiésemos reconocido.
-Si… -murmuró Harry nervioso volviéndose a colocar la gorra y encantando sus gafas.
-¿Miopía? —dijo James en un tono que intentaba no sonar decepcionado, hubiese preferido que Harry no se hubiese vuelto a ocultar tras su muralla de ropa.
-Desde que tengo 7 —contestó. Pensó que los cinco minutos que había pedido Lily habían pasado por mucho, James se dio cuenta también pero no se movió.
-Esa cicatriz tiene una forma muy graciosa
-Si… -le contestó con sarcasmo —vieras cuanta alegría a traído a mi vida.

Tarde se dio cuenta Harry que había hablado de mas, sobre todo considerando lo listo que era James, este se recargó en su silla y lo miró fijamente, se había dado cuenta que esa cicatriz no era nada mas una marca con forma inusual, Harry maldijo mentalmente, tenía que buscar una excusa y rápido.

Un montón de flamas verdes explotaron en la chimenea al tiempo que una cabeza pelirroja asomaba bastante enfadada.

-¿Qué no piensan venir? —les regañó -¡Ya pasaron mas de 15 minutos!

Para cuando pasó por la chimenea, Harry intentó no hacer tan evidente la gran sorpresa que se llevó al entrar a la casa de sus abuelos, de reojo y todo lo discreto que podía, miraba a todos lados curioso por la cantidad de objetos extraños colgados en las paredes y adornando el lugar, era como entrar al despacho de Dumbledore, pero mil veces mas femenino. También estaba atestado de fotografías, muchas de las cuales eran personas que le resultaban familiares a Harry aunque no tenia idea de donde. Después de unos minutos de reflexión lo recordó… muchas de esas caras las había visto un día, reflejados en el espejo de Oesed…

Un pequeño elfo los recibió sonriente, aunque también preocupado de ver a James en ese estado, después de saludarlo y tranquilizarlo por la presencia de Harry, a quien por demás no conocía, su padre se giró hacia él.

-Ahora iremos con mi padre, necesito tranquilizarlo un rato y que avisarle que estas aquí. Da una vuelta por la casa con calma, mandaré a Tootie por ti cuando sepa que esta presentable y deje de regañarme por lanzarme a una batalla.

Harry asintió, tal vez demasiado efusivamente, eso era exactamente lo que esperaba, moría por revisar esa casa y al parecer James le había hecho un gran favor. Otra cosa por que pensar pero mejor lo dejaba para después.

-o-

-¿Te vas a parar algún día o piensas dormir hasta la próxima primavera? —dijo un malhumorado Sirius, bastante desmañanado y aporreando la puerta de la habitación de Atha.

Se escuchó como si alguien bajara pesadamente de una cama, una exclamación poco ortodoxa para escuchar de una mujer y un click antes de que la puerta se abriera. Los ojos furiosos de Sirius se encontraron con otros también molestos y lagañosos, solo que de color azul.

-¿Qué demonios quieres¿No ves la hora que es? —le preguntó con poca educación
-Me levanto temprano en domingo, —comenzó a enumerar Sirius con los dedos sacando fuego por la mirada —tengo que cancelar todos mis compromisos, sacrifico mi día de descanso para enseñarte magia ¿Y así me recibes? —Atha abrió los ojos repentinamente recordando las clases de magia -¡Esta bien, me voy si quieres dormir! Sería una excelente idea a seguir.
-¡No, no, no, no! —le detuvo Atha -¡Perdón! Lo había olvidado.
-Lo que sea —farfulló el moreno —Abajo en cinco minutos.
-Ya rugiste —exclamó y cerró la puerta

Exactamente seis minutos después, según el reloj de un poco alegre Sirius, Atha apareció en la sala, donde Sirius había retirado los muebles, esperaba que nadie se apareciese por el cuartel ese día, aunque sospechaba que Dumbledore intervendría para que nadie los molestara.

-¿Qué es ese atuendo? —preguntó anonadado Sirius mirándola.

Atha traía sus pantalones deportivos, zapatos deportivos y un top para ejercicio, se había recogido su negro cabello en una coleta alta y además se había puesto una banda en la cabeza y muñequeras.

-¿Qué estoy mal? —le preguntó mirándose.
-No si piensas practicar boxeo o correr la maratón —le dijo poniendo particular atención en el bastante pegado al cuerpo pantalón y el apretado top. Atha pareció darse cuenta.
-Talla 36 B por si te consume la morbosa curiosidad. —le dijo levantando las cejas
-Si eso me pareció... —dijo distraídamente -¡Digo! Eh... este... comencemos... —tosió recuperando la compostura. -¿Sabes hacer magia?
-Uy si, por eso pedí clases, soy tan buena que compre varita —ironizó Atha
-Otra vez —dijo Sirius deseando clases de yoga para alcanzar la paz —Además de desaparecerte¿Hay algún hechizo que conozcas o hayas intentando antes?
-No, se el nombre de varios hechizos que veía a mi padre hacer, pero nunca intenté hacer ninguno. —dijo pensativa -¿Crees que me puedas enseñar a invocar agua?
-¿Agua? Eres una elemental que maneja ese elemento y es lo único que se te ocurre.
-Oye, yo no puedo crearla de la nada, me encantaría hacerlo. ¿Sabes lo doloroso que es deshidratarte?
-Este día va a ser muuuy largo. —suspiró Sirius

-o-

A primera vista, esa era una casa muy grande, llena de cosas interesantes, fotografías y recuerdos, pero también bastante modesta a pesar de que Harry sabía muy bien que no eran precisamente pobres, dada su pequeña herencia. Aún no tenía idea de donde había salido tanto dinero pero no se arriesgaba a preguntar, esa era el tipo de información que el debía conocer y si se enteraba de que no tenía ni la mas remota idea, sería sospechoso. Eso sin contar que parecía que estaban sospechando algo, ahora lo importante era saber que exactamente.

Luego de un buen rato de dar vueltas solo por casa, llegó a una habitación que estaba forrada de posters mágicos de Quidditch… no necesitaba leer el café como su profesora de adivinación para presentir de quien había sido esa habitación. Su estómago pegó un bote con emoción, esa tenía que ser la habitación de su padre, apuró a puerta y la abrió.

Era, por mucho, un cuarto mucho mas grande que el suyo en Privet Drive (ya ni hablar de la alacena) y sospechaba que era mas grande que el Ron. Era imposible determinar de que color eran las paredes porque estaban tapizadas de miles y miles de afiches, grandes, pequeños y de equipos de los que Harry ni había oído hablar. La cama, bastante grande parecía no haber sido usada en años, sin embargo la habitación estaba impecable, Harry se preguntó si su padrino se quedó en a misma habitación el tiempo que vivió allí, tal vez había usado una de las otras dos habitaciones para visitas que había visto.

Un pequeño librero de madera estaba atiborrado de libros y revistas de magia, la inmensa mayoría tenían que ver con cierto deporte de magos, Harry no tardó en tomar varias y pensar seriamente en enfrascarse en religiosa lectura, pero antes notó que otros libros eran prácticamente los mismos que el usó durante sus años de Hogwarts, la mayoría garabateados hasta el cansancio o casi intactos. Acabó por dejar las revistas para después y seguir explorando, había una fotografía que mostraba a una pareja junto con un adolescente que bien pudo ser él si no tuviera los ojos de color diferente. Esos debían ser sus abuelos, a pesar de que su abuelo no era tan parecido como James y él, definitivamente había un fuerte aire de familia, sobre todo hablando del cabello. Harry sonrió, eso debía ser tara genética, algún tipo de maldición que un peine oscuro les había arrojado por venganza. Su abuela parecía una mujer muy amable y simpática, de rostro amable y con unos ojos parecidos a los de su hijo, porque su abuelo tenía los ojos azul oscuro.

Sintió una pena repentina, le hubiese gustado conocer también a su abuela, siempre había oído hablar que las abuelas adoraban a sus nieto y ese tipo de amor se le negó siempre… aunque se hubiese conformado con haber crecido con sus padres.

Le echó una mirada rápida a varias figuritas miniatura de jugadores de Quidditch, que en ese momento dormían, una pila de pergaminos, plumas de diferentes tamaños y una pecera vacía, seguramente casa de alguna criatura hace mucho tiempo. Su mirada se clavó en una fotografía en particular que estaba sobre el escritorio: En ella aparecía James y un grupo de personas, todas con uniforme de Hogwarts, debajo del brazo de un alegre y confiado James aparecía Lily sonriendo alegremente y mirando a la vez divertida a Sirius que los había abrazado a ambos y le lanzaba señas a los que veían la fotografía, a un lado de Lily estaba Lupin, con su rostro cansado de siempre, y sonriendo mucho mas alegre de lo que lo había visto nunca, y como siempre, cerca de James y de Sirius, se encontraba Colagusano, pequeño y muy alegre, una alegría falsa que le revolvía a Harry las entrañas.

La puerta se abrió mientras Harry seguía clavando la mirada en la fotografía y perdiéndose en pensamientos oscuros, una voz aguda lo asustó.

-El señor dice que si gusta venir. —Harry miró a elfo como si de pronto hubiese despertado o se creyera encontrarse en otro lugar, asintió en silencio y con una vaga mirada de despedida a la habitación y a la fotografía que había vuelto a poner en su lugar, salió.

Harry entró a la habitación y lo primero que vió fue a sus padres sentados, era un cuarto muy iluminado y agradable, mucho mas grande que el de su padre.

-Papá —comenzó James —este es… un amigo, Virens
-Mucho gusto, señor Virens, siéntase como en su casa —dijo una voz

Harry notó por primera vez al hombre acostado en la cama y no supo que decir, no era un mago muy viejo, por mucho, pero parecía muy cansado y acabado, tal como dijo James, parecía estar dejándose morir por alguna razón. Los oscuros ojos azules se veían ya vidriosos y su cara estaba surcada por arrugas que parecían demasiado prematuras, incluso demasiadas…

-El gusto es mío —se limitó a decir con una leve sonrisa.

-o-

-Y ese es el hechizo para levitar cosas —dijo Sirius con pose de intelectual y los ojos cerrados, Caray, a veces el mismo se sorprendía de lo bueno que era.
-¿Así? —dijo ella al grito de ¡Wingardium Leviosa!
-Creo que has cogido el truco ¡Pero te prohibo levitarme a mi! —le gritó un metro sobre el piso.

-o-

Harry se había sentado en una esquina, miraba y escuchaba con suma atención intentando memorizar los rasgos de un abuelo que nunca había conocido y que probablemente no tenía mucha vida por delante.

De vez en cuando James o Lily lo miraban, o su abuelo preguntaba algunas cosas sobre él, las cuales respondían sus padres, quienes parecían saber exactamente que decir, otras las contestaba el mismo lo mas educada y evasivamente posible.

Harry sabía muy bien lo que las miradas de James significaban, quería que se revelara ante su abuelo, pero eso era una locura total. Aunque ahora comprendía que su papá tenía razón en algo, no creía que fuera a contarle a alguien, era muy fiel a Dumbledore, escuchaba atento las noticias que su hijo le traía de la guerra y fue hasta que su abuelo toco ese tema, que se volvió a replantear si acceder a la petición de James o no.

-Ahora mi única preocupación es pensar que mi pequeño nieto vivirá en un mundo con guerra, en la que el bando ganador es aún imposible de determinar. —James y Lily se miraron nerviosos, Harry sospechó que su abuelo no sabía que él mismo era parte de la solución.
-Seguramente ganaremos, no se preocupe —animó Lily
-Aunque… también es triste saber que no estaré para ese entonces y que no podré ver a todos los nietos que vienen o crecer a Harry. Tampoco su abuela, y ella quería tanto tener nietos.

James bajó la mirada triste, mientras Harry pensaba si todo eso no era parte de un malvado plan de chantaje emocional.

Volvió a mirar a su abuelo, era un viejo moribundo, no podía hacerle daño a nadie… y mientras Hermione no se enterara por el momento. De todas formas, su amiga no estaba ahí para detenerlo, y ella por lo menos tenía familia, una pequeña alegría para alguien que nunca lo vería crecer (y que esperaba ya no estuviese para cuando perdiera a su hijo) no debía representar problema alguno.

-La guerra… -comenzó Harry desde su rincón, James dio la vuelta a su cabeza tan rápido que pareció hacerse daño —terminará pronto.

Un silencio sepulcral se hizo en la habitación mientras todos lo miraban. James sonrió al entender hacia donde iba Harry, este le devolvió la sonrisa con calma, pensar antes de actuar no solía ser su fuerte.

-¿Cómo lo sabe, señor Virens? —preguntó su abuelo intrigado
-Yo estuve y he estado ahí. —dijo encogiéndose de hombros
-¿Cómo? —preguntó otra vez mirando a su hijo y nuera
-Papá, hay alguien a quien seguro te alegras de conocer. —dijo James animado, Lily no estaba muy segura que fuera buena idea tampoco

-o-

-Creo que fue un error enseñarte a aparecer agua, es avanzado y peligroso
-¿Bromeas? —le dijo Atha emocionada -¡Es genial¿Cómo va a ser peligroso?
-Peligroso para mi y mi salud —le contestó Sirius extendiendo los brazos totalmente empapado
-Perdón —le dijo sacando la lengua. Sirius movió la varita y se secó. Mientras Atha miraba a su alrededor —Oye¿Es mi impresión o estamos solos?
-Me encontré a los demás cuando llegué, tenían asuntos que arreglar, James y Lily salieron también.

Atha se giró hacia Sirius mirándolo inquisitivamente y con sospecha. Sirius levantó una ceja extrañado.

-¿No tienes pensado aprovecharte de mi, verdad? —le dijo en tono peligroso —Se Judo.
-Si Atha —dijo Sirius con tono exagerado —Has descubierto mi macabro y bien tramado plan, el terminar empapado y flotando por la habitación por 20 minutos también eran tácticas para que no sospecharas de mi. Ahora se buena, flojita y cooperando. ¿Así o mas sarcástico nena?
-El último pobre incauto que osó llamarme "nena" apareció con un pollo atravesado en el trasero, muñeco.
-Hablas como toda una dama, tan delicada como un albañil y déjame decirte que la última incauta que osó llamarme "muñeco" terminó en la cama conmigo.
-Ya quisieras... —le contestó Atha, el comentario pareció hacerle gracia —Imagínate, nuestros hijos tendrían la cabeza y el ego tan grande que podrían volar.
-Cierto —dijo Sirius analizando la información y consultando su reloj —Ya se pasó la hora de la comida, mejor nos detenemos un rato.

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-No me lo creo —susurró su abuelo —Pero… el parecido es sorprendente.

Miraba a Harry como si hubiese visto aparecer al demonio frente a él, aunque probablemente no estaría tan alegre. James había hecho un recuento rápido y sin detalles de quien era Harry, y aunque el hombre no se lo creyó en un principio, en cuanto miró la faz de su nieto con tanto años, sus dudas parecieron disiparse.

-Son los ojos de Lily —Harry asintió con media sonrisa bastante habituado, si le dieran un galeón por cada vez que le decían eso tendría otra pequeña fortuna. -¿Y… como está todos en el futuro?
-Harry se niega a contarnos de eso —intervino Lily para alivio de Harry —Insiste en que es peligroso
-Por supuesto, por supuesto —afirmó el anciano sonriente —Pero… es tan inesperado y… ¿Por qué esperaron hasta ahora para decírmelo.
-Sorpresa, sorpresa —sonrió James —De todas formas hasta hace poco nos enteramos, Harry fue muy cuidadoso en que no lo supiésemos tan fácilmente.
-Entonces¿es cierto que la guerra terminará pronto?
-Si

Era mitad verdad, mitad mentira, y vió con alivio que sus padres pensaban que mentía en gran parte, probablemente para tranquilizarlo, aunque sabía también que se metía en mas problemas, James y Lily conocían que estaba en ese tiempo, en parte para detener a mortífagos por lo que la guerra no podía haber terminado asi como asi, tendría que encontrar una manera de librarse de esa explicación.

-¿Y esa cicatriz? —cuestionó, la calma de Harry fue tal que se sorprendió a si mismo, esa era una pregunta obligada y ya tenía una respuesta
-Me caí de la escoba siendo pequeño. —sonrió

Su abuelo se dio por bien servido, aunque James estaba seguro que mentía, sin embargo se guardó sus comentarios mientras el anciano se veía mas alegre que en mucho tiempo.

-o-

A pesar de que la comida fue tranquila charlaron de cosas banales, Sirius se veía un poco pensativo, estaba analizando la mejor manera de plantearle a Atha la posibilidad de extender la cantidad de personas que conocían su secreto contándoselo a James.

-¿Por qué tan callado? —le cuestionó ella al notar su mutismo. Sirius suspiró.
-Atha... Ahora que James esta tanto tiempo en casa y con tus clases de magia¿No crees que sería buena idea contarle a James que eres una elemental del agua? —La sonrisa de Atha desapareció y dejo su tenedor en la mesa.
-Preferiría que no
-Yo creo que sería lo mejor.
-Yo creo que no —dijo ella mirando hacia otro lado. Sirius volvió a suspirar, tendría que usar tácticas mas convincentes.
-Atha, tienes que decírselo a James —le dijo mirándola con seriedad
-¿Por qué? Ya lo sabe demasiada gente
-Mira, no lo dijimos antes porque todo fue muy repentino y porque H... Virens y los demás estaban ahí. Pero tanto Lily como yo sabemos muy bien cual es la pirámide que rastrea a los magos elementales
-¿Qué? —preguntó ella asustada mirándolo
-James lleva siglos investigando esa pirámide, él trabaja en el Departamento de Misterios
-¿Qué¿Es... un inefable?

Sirius asintió. Sabía muy bien que no debía andar dando ese tipo de información pero dada la situación y quien era ella, lo ignoró.

-…l no sabe nada de lo que ocurrió en aquella batalla, ni de tu naturaleza —mintió —y mucho menos acerca del verdadero fin de ese aparato, tu abuelo no le deja acercarse, pero James lo logra y sabe bastante de ella, podría ayudarte a comprenderla mejor y a no ocultarte.

Atha miraba a todos lados mientras se mordía el labio nerviosa e indecisa. Parecía tener un serio conflicto interno, Sirius se dio cuenta y siguió enterrando la daga.

-James es el esposo de Lily y mi mejor amigo, es una persona de total confianza y yo meto las manos al fuego por él —Atha aún no parecía muy convencida —Además... tu abuelo no va a vivir para siempre Atha¿Qué vas a hacer cuando muera¿Crees que el siguiente guardián va a protegerte? —notó el estremecimiento de la chica —Piénsalo, hacer partícipe a James de este secreto obligará a tu abuelo a volver a James el próximo guardián y ninguno de nosotros permitirá que te pase nada, mucho menos James.

Este razonamiento pareció mover algo dentro de Atha, la chica bajo la cabeza, cerró los ojos y suspiró...

-Esta bien. —dijo con tono derrotado —Pero no se como decírselo...
-No te preocupes, yo me encargo de eso. —le dijo animadamente Sirius, ella sonrió débilmente.

-o-

Tras despedirse de su abuelo y con un sentimiento molesto en el fondo de su estómago, pues estaba seguro que nunca lo volvería a ver, Harry regresó al cuartel junto a sus padres y su otro yo un tanto triste, nada comparado con James que parecía hacer todo lo posible por verse optimista aunque sus ojos contaban otra historia.

Pero lo mas extraño era la actitud de Lily, parecía ausente y reflexiva, aunque cuando le preguntó que le pasaba agitó la cabeza y sonrió. Harry notó que James la miraba con seriedad y compasión, como si supiera algo que Harry no conocía, lo cual era muy probable si se ponía a pensar en ello, él no sabía mucho de sus padres de todas maneras.

Sus amigos llegaron sin novedades, como últimamente les había pasado, se comenzaban a frustrar mas y mas, necesitaban dar con algo y rápido, se les acababan las ideas. Hermione le hablaba a Harry con las palabras estrictamente necesarias, una manera de expresar su enojo, Harry no le tomó mucha importancia seguro de que pronto se le pasaría, además seguía muy intrigado por la actitud de Lily.

Ya estaba en su habitación acostado, con Ron roncando sonoramente en la otra cama, cuando el sonido de una puerta lo alertó. Se puso sus gafas para consultar el reloj y ver que era bastante tarde, movido por la curiosidad, consciente que la puerta que se había abierto era la que estaba a un lado de la suya y que esa correspondía a la de sus padres, se incorporó en silencio y tomó su mascara. Quería saber de una vez por todas que le pasaba a Lily.

Bajo en silencio y efectivamente encontró a su madre sentada frente a la chimenea. Ni siquiera se inmutó cuando Harry se sentó a su lado, como antes, a Harry le dio la impresión de que Lily ya se lo esperaba.

-¿Qué tienes? —preguntó preocupado al notar los ojos ligeramente rojos de su madre y su mirada perdida. Parecía haber llorado —Te he visto rara desde la tarde.
-Nada, en especial —Harry le iba a contestar que no se lo creía cuando Lily volvió a hablar —Sólo que hoy que viste a tu abuelo y conociste un poco a ese lado de tu familia, me puse a pensar en la mía.

Harry hizo un movimiento de entendimiento, Lily le había dicho que su padre había muerto y siempre le dio la impresión de que le ocultaba algo, que había cierta culpa en el tono de voz de su madre ese día. Pero seguía sin entender que pasaba exactamente.

-Tu... ¿sabes que tengo una hermana, cierto? —la voz de Lily pareciera infinitamente triste y mantenía la mirada clavada en el fuego. Harry se sorprendió del tipo de pregunta que Lily había soltado de repente, parecía que tenía algo que quería sacar.
-Si, la tía Petunia —Harry sabía que mientras no dijera que tanto conocía a su tía no había problema de sospecha, sólo significaba que ella se lo había comentado —Tiene un hijo de mi edad y son muggles.
-Aja... —Algo en la mirada de Lily cambió pero fue tan veloz como una estrella fugaz, agitó su cabeza negando —Supongo que sabes que odia la magia.
-Si, lo sé
-¿Alguna vez te he contado porque la odia tanto?

Lo había expresado en forma de pregunta pero se veía mas como si supiera que la respuesta iba a ser negativa, Harry la miró con perspicacia pero no comentó nada, Lily no lo miraba y el rumbo que comenzaba a tomar la conversación se volvía interesante. ¿Por qué Lily sacaba esta conversación ahora?

-No estoy muy seguro —dijo con sinceridad —¿Envidia¿Miedo a lo desconocido?
-Algo así —Lily miró hacia el techo mientras tomaba una fuerte bocanada —Aunque hay que considerar los detalles mas oscuros acerca del tema, lo que motivó el miedo y la envidia. —Se recargó en el sofa y se miró la punta de los pies. —Es normal que exista cierta... competencia, entre hermanos, sobre todo cuando son del mismo sexo y de edades tan similares como Petunia y yo, ella apenas me lleva dos años.

Harry se acomodó y se giró completamente hacia Lily, por alguna razón sintió que un fuerte misterio acerca de la familia de su madre se resolvería, la razón por la que su tía parecía conocer tanto de magia y a la vez la aborrecía.

-Cuando éramos pequeñas nos peleábamos justo como cualquier otro hermano, sólo con la pequeña diferencia de que solían ocurrir pequeños "accidentes" o eventos inexplicables a mi alrededor —Lily sonrió con melancolía —Obviamente era un aviso de que yo era una bruja pero no lo sabía, Petunia me comenzó a tachar de rara y cosas similares, no la culpo es lo que los niños hacen. Pero pasaron los años y como era de esperarse, Petunia creció mas rápido que yo asi que de pronto tenía una hermana que entraba a la pre adolescencia, se comenzaba a convertir en mujer y llamaba la atención de todos, yo en cambio era una niña delgada, pequeña, algo pecosa y que se sentía rara por mover objetos misteriosamente o transformar objetos, así que me refugié en los libros.
-Hasta que llegó tu carta de Hogwarts —Lily asintió, seguía sin mirar a Harry, como si así pudiese ser mas fácil hablar.
-Me emocioné mucho cuando llegó¡era una bruja! La magia si existía y yo no era un fenómeno —repentinamente Harry se sintió muy unido a Lily, eso era mas o menos lo que él había sentido cuando se le reveló el mundo de la magia, sólo que con la diferencia de que él no tenía a sus padres con él —Mis padres estaban muy emocionados, era increíble y supongo que Petunia se sintió celosa... y la verdad es que yo no hice mucho para evitarlo. Se sentía bien, era mi hermana mayor y yo quería superarla, como con cualquier hermano, me encantaba que mis padres me pusieran atención, me sentía bien, sentía que había un lugar en el que encajaba.
-Y por eso llegabas a casa con ranas y cosas así durante las vacaciones —murmuró Harry con media sonrisa al recordar fugazmente algo que su tía había comentado. Lily giró los ojos imperceptiblemente, se mordió el labio.
-Si. Yo adoraba a mis padres y quería que vieran lo maravilloso que era mi mundo, lo fantástico de la magia, debo aceptar que también deseaba que Petunia lo viera. Aunque yo sabía que envidiaba eso, a ella le gustaba ser el centro de atención y cuando yo llegaba de vacaciones toda la atención se centraba en mí, como era lógico si pasaba todo un año encerrada en un castillo muy lejos de mi hogar.

Volvió a mirar al fuego, sentía la mirada de Harry sobre ella, sabía que estaba profundamente interesado pero las razones por las que podría estarlo le sonaban tan inverosímiles como poco probables y algunas incluso atemorizantes.

-Sin embargo los años pasan y uno madura. Me volví mas discreta con asuntos mágicos y traté de que Petunia tuviera su lugar; pero creo que la envidia por la magia había pasado un poco, aunque a veces no lo quería admitir, se quedaba en la cocina escuchando mis relatos, enterándose de la magia y de pequeños detalles, preguntaba... incluso se sorprendía a veces. —calló un segundo —Por esos tiempos los ataques de Voldemort se comenzaron a hacer mas violentos, pero desde cierto ángulo yo no los tomé en cuenta, por un lado cuando no estaba en el impenetrable castillo estaba en mi mundo muggle donde nadie sabía de esto y... por ese tiempo también comencé a andar con tu padre.
-Eso fue en su séptimo año —volvió a comentar Harry, de eso si estaba enterado, Sirius y Lupin se lo habían contado.
-James me acompañaba a casa y trataba de no mantenerse mucho tiempo lejos de mí —sonrió —tal vez pensaba que me arrepentiría o algo así, Petunia nos espiaba, siempre tuvo esa mala costumbre, le gustaba saber mas que los demás y con los rumores de una guerra en el mundo mágico, mortífagos y cosas parecidas, solía escuchar mas de lo que debía. Yo intentaba que no escucharan mucho, no me gustaba pensar que se asustaran porque yo lo estaba, quería mantenerlos alejados, protegerlos.

La voz de Lily se cortó, se puso una mano en el pecho.

-James y yo nos comprometimos al salir de la escuela, eran tiempos duros y nadie sabía si seguiría vivo al día siguiente. También nos convocaron para unirnos a la Orden del Fénix y aceptamos. En una de nuestras primeras misiones nos encontramos con Voldemort...

Lily volvió a guardar silencio, como si recordara algo que había pasado hacia demasiado tiempo, mas allá de ese cuarto, no era miedo lo que se reflejaba en su rostro, era otra cosa, pero era indefinible. Harry contó mentalmente, esa debía ser la primera vez que se enfrentaron a él... tal y como la profecía marcaba, una de las tres veces.

-Entonces pasó... yo vivía con mis padres, mientras nuestras misiones se volvían mas riesgosas, nuestra fama nos precedía, no cualquiera se había enfrentado a Voldemort y sobrevivido. —tragó saliva —fue un error que yo viviese ahí, debí alejarme en cuanto me volví parte de la orden, pero yo era joven y a penas comenzaba a trabajar, un lugar propio siendo chica no parecía opción... eso selló en parte nuestro destino.
-¿Atacaron tu casa? —Harry habló en temerosa voz baja como si así pudiese evitar que los viejos fantasmas no se despertaran con tanta fuerza. Pero todo comenzaba a tomar forma en su mente.
-Esa noche Petunia había salido con su novio, con el cual se casó —Harry ni tenía que preguntar quien —Yo estaba en una misión secreta, claro que eso no lo sabían los chicos malos, o eso supongo —Harry no quiso interrumpir el "supongo" a pesar de que le sonó extraño —Así que, naturalmente, atacaron mi casa... sin nadie que pudiese ayudar a sus dos solitarios habitantes...

La voz de Lily se cortó por segunda vez en esa noche, parecía temblar al intentar controlar el llanto, como si sacar los esqueletos del armario la destruyera, como si llevara tiempo intentando olvidar o mantenerlos alejados.

-Perdón por contarte esto sin aviso… pero creí que tenías derecho a saber… saber porque no tienes abuelos maternos como el que hoy conociste. Saber que fue mi culpa que mis padres muriesen esa noche, de la manera mas terrible, dos personas buenas e inocentes que jamás hubiesen sabido de la magia sino hubiese sido por mi. Es por mí que mi padre nunca pudo entregar ni a Petunia ni a mi en el altar y mi madre no conoció a sus nietos. Por mi la casa fue destruida y toda nuestra vida desapareció... Petunia se horrorizó y me culpó cuando se enteró de quien lo había hecho, tenía razón, fue una suerte que ella no hubiese estado en la casa esa noche, me gritó muchas cosas y yo no pude desmentirla ni una sola vez, porque muy en el fondo sabía que estaba en lo correcto. Fue la última vez que la vi... la invité a mi boda y le informé cuando naciste pero nunca respondió, ya no lo intento, se muy bien cuanto me odia, ella era muy apegada a mis padres... igual que yo.

Así que ese era el misterio, esa era la razón por la que su tía Petunia odiaba tanto la magia pero a la vez parecía muy informada, por eso protegía tanto a su familia y a Dudley, al extremo de intentar que él dejara de ser mago cuando sus padres lo habían sido. El silencio los envolvía y su boca estaba abierta de la sorpresa, Harry miró a Lily quien dejaba resbalar silenciosas lágrimas por sus pálidas mejillas, lágrimas que parecían de fuego cuando reflejaban la luz de la chimenea.

-Algo que he aprendido con los años es que uno no debe vivir cargando el pasado —la voz de Harry era suave, miraba el fuego y sonreía casi imperceptiblemente aunque su expresión era de infinita tristeza, Lily lo miró con atención, un poco sorprendida por el tono que usaba Harry —Y sobre todo, que de nada sirve culparse. Las cosas ocurren quiera uno o no, aunque duelan en el alma y aún cuando uno sepa que tal vez si hubiese hecho esto en lugar de lo otro las cosas no hubiesen ocurrido. —sintió un escalofrío —Pero de nada sirve cambiarlas, todo ocurre por una razón. —suspiró —No debes culparte tanto, alguien me dijo una vez que entra a la Orden era correr riesgos, estar dispuesto a morir y uno lo toma porque quiere hacer una diferencia... lo difícil es cuando alguien querido muere por ello.

-Pareces haber visto muchas muertes así —dijo Lily conmovida y sorprendida de la madurez de su hijo
-¿Tu crees? —dijo misteriosamente mirando al fuego —Tal vez tengas razón, estamos en guerra y yo no paso precisamente desapercibido. —Lily enarcó una ceja al notar como Harry miraba el fuego y recordó algo
-Una vez me dijiste que el fuego te recordaba a alguien querido, alguien... que ya había muerto.

Harry se tensó, pero no dijo nada, ni siquiera dejo de mirar el fuego, sabía a donde iba esa pregunta, pensaba ser sincero en cuanto a su postura sobre ello.

-¿De quien hablabas?
-¿Por qué mejor no me preguntas lo que de verdad piensas? —contestó mirando el fuego —Aunque no hace falta, no Lily, la respuesta es no.

Lily no sabía como sentirse, había entendido la respuesta de Harry, de si James o ella era de quien Harry se acordaba tanto... no podía ser ella, casi estaba segura que nunca la había conocido, pero no sabía como, Harry parecía conocer detalles extraños de su vida, detalles que probablemente sólo sabría de su boca, o tal vez James se los había contado lo que dejaba la interrogante de cuando moriría su esposo y entonces ¿con quien estuvo Harry?

Algo pareció activarse en el cerebro de Lily... algo que parecía no haber sido conectado y que ahora comenzaba a tomar un retorcido sentido.

-¿Te culpas de esa muerte? —preguntó con voz extraña, Harry se tomó su tiempo para contestar.
-Hay muchas cosas que podrían ser consideradas mi culpa. Pero si, en parte lo fue.

Harry se puso de pie, no quería seguir hablando de eso, no tenía la fuerza para mantener ese secreto, temía que Lily estuviera sacando información, algo le decía que Lily sabía mas de lo que aparentaba, pero él se había cuidado de no decir nada, de no dar señales, pero temía que ella pudiese llegar a conclusiones erróneas. También porque había sido un día largo y su entereza se quebraba como el cristal.

-Deja de pensar en eso —le dijo cuando se puso de pie, sonrió con lo que el consideró confianza —Ustedes están bien, pero hay muchos matices en mi existencia, muchos de los cuales no deberías conocer hasta su debido tiempo. Buenas Noches.

Lily se despidió pero no se movió de ahí, se quedó mirando la escalera por donde Harry había desaparecido, incluso después de que la puerta se cerró suavemente. Ahora sentía una opresión en el pecho, el misterio del futuro de su hijo parecía complicarse mas... esta vez tenía la fuerte sospecha de que Sirius tampoco viviría tanto como pensó.

Sirius debía ser la persona de la que hablaba Harry, por eso parecía tener tanta confianza con él pero a la vez se veía nervioso, le afectaba su presencia... Si ellos fallecían Sirius era el tutor legal de Harry pero al parecer no lo sería por mucho tiempo...

Ahora el problema era si decírselo a James sin que enloqueciera o no. Ya ni pensar en que Sirius se enterara.

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Sucede que pido disculpas por adelantado, la parte del padre de James era mas larga, pero fue la ultima escena que escribí y ya no la modifique, horrores ortograficos ignorenlos, ando un poco corrida de tiempo y no pude checarlo como suelo hacerlo. Siguiente capitulo¡ya esta! pero no lo voy a subir hoy, igual el viernes, sabado o lunes, no lo he decidido jajajaja! intenté que tuviera mucho dramatismo y oscuridad (o lo que pueda intentar) porque tenemos una muerte muy importante (si, muerte! Dolor! Pena! Destrucción!) (Muajajajjajajaja!

Los dejo, este capitulo es enorme, no se pueden quejar

El rincón de Umbra

Fanny Shadow: Hao! Bienvenida a la historia jajaja! Tengo una amiga que también usa el nick de Fanny jajaja! Gracias! Hago lo que se puede con este cerebro tan lleno de conflictos jajaja! La información de magos elementales… mira, voy a poner una explicación mas o menos amplia en el capi 30 (no falta tanto) tal vez ahí despeje todas tus dudas, tengo mucha información mas, como el aparato y cosas que obvié durante la historia porque me tardo mas escribiéndolo, pero si tienes curiosidad aún después del capi 30 (no te la doy ahorita porque arruino la sorpresa) me avisas y te mando todo lo que he planeado jajajaja, pero me das crédito eh? Se oye interesante la historia, me avisas cuando la tengas.

Viktorpotter: Gracias! Te gustó la discusión? Fue un favor especial aunque ya la tenía pensada, algunos me han dicho que debió haber sido mas fuerte (jajajaja) Si, es muy tierno que sea su primera pelea familiar no? Pus si me tardé jajaja, ya lo tenía, pero por una u otra cosa olvidaba subirlo (últimamente olvido donde esta la puerta y cosas asi) El que sigue ya esta, y para que vean que soy buena onda y me averguenzo de mi tardanza lo subo el viernes o… mas seguro el lunes. Si te dio miedo? Ya lo había mencionado, lo de los magos suele parecerse en todas las historias, sobre todo porque la base es la misma (los elementos) Si, hay varios, uno de ellos es James vs Harry (recomendable) (mas si te encantan las peleas jajaja) que es un fic de este giro que aún no se termina tampoco y es bastante interesante, lo curioso es que cuando la chica que lo escribe publicó la magia elemental yo ya tenía a Atha en la historia y todo planeado y no me eché para atrás, de todas formas ella lo maneja un poco diferente a mi, yo lo veo desde un punto mas oscuro y mortal. Mis otros fics jajaj gracias! Solo uno es dramático además de este (o mas o menos) pero no tengo mucho de escribir ese, los otros son cómicos (tengo unos cuantos problemas con eso jajajaja) Yo también tengo muchas historias, te puedo decir que escribir el fanfic de otra ayuda muchísimo a pulir tus capacidades narrativas, y asi poner lo mejor en tu historia propia. Es cierto, la imitación es el mejor halago.

PD: jajaja si falta no? Lo toma´re en cuenta.

PDD: No, Atha y Dumby no son familia, se conocen pero no.

Hermlils HAo niña! Jajaja, pronto, muy pronto…

Olga: Hao! Gracias! Sip, ya explotó. Jajaja ok, se lo comentaré, pero igual no le gusta mucho jajajaja! Si, se calma un poco.

Night: Si! Jajaja

Cris: Hao! Ok, lo anexaré, lo que pasa es que últimamente no me conecto para nada. Si? Te gusto la Atha jajajaja? A mi también me gusta el agua, aunque en particular también adoro el viento y el fuego! Sip, Atha corrió con suerte, solo por eso sigue viva en realidad, su abuelo a matado a muchos magos elementales antes. Crees que es Harry? Veremos, veremos tengo algunos capitulillos confusientos (jajaja mi palabra de hoy) JAjaja si… adoro a Lily! Jajaja creo que todos querían un apelea y estos dos no tardaban en explotar jajajaja, James se divirtió de lo lindo (es que es cómico, y si, parecen hermanos mas que madre e hijo) Lily estaba demasiado encendida igual que Harry y no tenía cabeza para analizar nada en ese momento, pero lo hará. Sip, Remus es muy listo, y veremos mas de su inteligencia adelante, la historia es asi, Sirius desconfía de REmus y REmus de Sirius… cosas de la vida. Jajaja pues ya supiste mi pequeña teoría de porque odia a Lily ahí me cuentas que te pareció. Te gustaría que Atha y Sirius terminaran juntos?

Vane: Jajaja si reto reto jajaja! Me vas a matar, yo lo se, me odiaran yo lo se jajajaja! Ya verás ya verás. Sip, el primer paso es aceptarlo y el segundo reafirmarlo jajajajajajaja! Si jajaja le puse un título muy truculento, me gustan asi, extraños y sobreentendidos jajajajajaja, pero que divertido es pelearnos era mas ironico jajajaja! Ya actualice, y lo vuelvo a hacer maximo el lunes para que vean que me averguenzo de olvidar haberlo mandado jajajaja. Noup, harry nunca mandaría al diablo a Hermione, le tiene mucho aprecio jajajajajaja, tiene razón, los dos tienen razón. No actualice porque andaba muy cansada y lo olvidaba a pesar de ya tener el capi, el que sigue esta listo!