Capítulo 26 - A de azul

.

.

.

La primera vez que la conocí y vi sus ojos, no pude evitar pensar que eran tan claros y azules como el cielo parisino. Con el tiempo fui notando que, según la actitud que tomaba, dependiendo de la situación, había ciertos matices en sus iris que me causaban más fascinación aún.

Disfrutaba cada vez que le hacía poner los ojos en blanco con alguna de mis bromas gatunas. Solo con intercambiar una mirada con ella, estando hecha una furia, podía provocarme más pánico que Hawkmoth, un ejército de akumas o hasta mi propio padre. Sus risas eran contagiosas y cuando se divertía sus ojos parecían ser un reflejo de su increíble sonrisa. En ocasiones, cuando se entusiasmaba con algo, parecía que sus pupilas se ensanchaban, y sus iris brillaban con tal intensidad que parecía que el sol se reflejaba en ella, aun siendo la noche más oscura y aunque solo estuviéramos nosotros dos en el silencio de la punta más alta de la Torre Eiffel de París. Solo las estrellas y las luces que inundaban la ciudad eran testigos entonces de cómo resplandecía ella ante mis ojos en mis pensamientos.

Aún con su orgullo y testarudez, ante mis ojos era increíble. Podíamos tener en ocasiones nuestros desacuerdos, pero siempre los solucionábamos juntos y estábamos el uno para el otro cuando la situación lo ameritaba. Me juré a mí mismo, tras nuestra primera batalla, que amaría a quien quiera que fuera esa chica bajo la máscara. Y aún continuaba manteniendo esa promesa.

Hace tiempo que nos prometimos revelarnos mutuamente nuestras identidades cuando acabara todo contra Hawkmoth. Ya nos conocíamos lo suficientemente bien como para confiar el uno en el otro. Habíamos compartido mucho tiempo juntos y demasiadas experiencias al límite como para no hacerlo a aquellas alturas.

Lo que me preguntaba era... ¿qué sucedería después?

¿Sería capaz de soportar por más tiempo callar también mis sentimientos por ella?

No me lo ponía fácil. Sus bromas, sus sonrisas y nuestros acercamientos durante las batallas no hacían más que volverme loco. Ni siquiera yo sabía cómo es que lograba concentrarme teniéndola tan cerca mientras sentía en todas esas ocasiones que me quedaba sin aliento.

Y sus ojos sobretodo... eran mi auténtica perdición...

En más de una ocasión con el paso de los años, y antes de descubrir nuestras identidades, tuve la oportunidad de maravillarme contemplando sus iris; ya fuera siendo Chat Noir o Adrien Agreste.

Siempre me resultó curiosa la expresión de Ladybug cuando se encontraba conmigo en su forma civil. Era como si el abanico de emociones que reflejaban sus joyas oculares se viera sobrepasado. Había tanto y al mismo tiempo era tan confuso. Pude notar fácilmente que no nos miraba de la misma manera a mi yo cotidiano y a mi yo heroico. Pero fue uno de los más randes misterios que me embargó hasta que descubrí finalmente quién era ella. No fue solo porque me conocía, sino por sus sentimientos hacia mí. No fui capaz de distinguir en la mirada de Ladybug hacia mí la misma que yo le dedicaba a ella.

-¡Adrien vamos! ¡Corre!

Aprovechando uno de mis ratos libres entre semana, salí con Nino a dar una vuelta para tomar los helados y quizás ir a una nueva tienda de recreativos a la que estaba deseando ir mi amigo.

Cuál fue mi sorpresa cuando, de camino a dicho lugar, nos vimos atrapados en pocos segundos en medio de una zona donde un akuma estaba atacando. Algunos coches volaron por los aires y en algún momento me vi separado de Nino. Intentamos correr para ponernos a salvo inútilmente mientras esquivábamos objetos que arrojaba el villano desde el cielo. Muchos civiles también se vieron atrapados en el fuego cruzado.

Para cuando localicé un lugar entre los coches arrojados donde poder transformarme sin ojos fisgones, me lancé corriendo hacia allá sin percatarme de nada más. Craso error.

-¡Adrien cuidado!

Ya era tarde. Ni más ni menos que un autobús turístico iba sobrevolando en dirección hacia mí. Era demasiado grande como para intentar correr o esquivarlo. No podría transformarme en mitad de la calle y no me daría tiempo a refugiarme en cualquier otro lugar.

El cuerpo se me entumeció viéndolo venir hacia mí inevitablemente. Pero de una fuerte impresión, me vi empujado hacia atrás como si se tratase de un saco de boxeo. Para cuando me di cuenta de todo estaba adolorido de la espalda por caer duramente contra el cemento y la cabeza me retumbaba. Veía de forma difusa y el sol del día claro no me ayudaba mucho a enfocar la vista.

-¡Adrien! ¿Estás bien? ¡Adrien!

Para cuando logré no ver doble a mi alrededor, empecé a sentir algo encima de mí aun a pocos centímetros. Las quejas de dolor se atoraron en mi garganta al contemplar a la causante de que no me hubiera aplastado el vehículo de dos ruedas. Su rostro y el mío apenas estaban a un palmo de distancia y sus profundas cuencas azules se dividían entre la preocupación y algo más que no pude notar.

-¿Ladybug?-Logré decir al final aún sorprendido y cada vez más emocionado por tenerla junto a mí y que me salvara en el último momento. Mi mano derecha fue a parar inevitablemente a la mano que había posado ella sobre mi mejilla seguramente para que le contestara antes sin perder el conocimiento. Realmente había sido una caída muy dura.

-Menos mal estás bien.-Suspiró a mi parecer luego azorada mientras para mi pena empezaba a incorporarse y me tendía una mano.-¿Puedes levantarte?

-Creo que... puedo...-Dije cortado mientras me palpaba la zona baja de la espalda intentando incorporarme tomando su mano.-Gracias por salvarme.

No sabía que cara de bobo le puse yo mientras la contemplaba sonriéndome de vuelta aliviada. Pero a los pocos segundos se escuchó de nuevo los reclamos del akuma en el cielo y ella, de forma rápida y segura, me dejó para enfrentarlo no sin antes pedirme que me pusiera a salvo.

Yo me la quedé contemplando unos segundos mientras se lanzaba al ataque impulsada por su inseparable yo-yo. Plagg tuvo que despertarme de mi nube particular para centrarme e ir a transformarme para apoyarla como Chat Noir.

Poco después de la batalla y de chocar puños con mi lady, volví con Nino después de que se acabara mi transformación. Había logrado ponerse a cubierto pero se quedó preocupado por mí hasta que acabó todo después de que me viera casi siendo aplastado por el bus.

-¡La entrada de Ladybug en escena fue de película! ¡Asombrosa!

-Jajaja de haber estado Alya seguro no lo hubiera dudado dos veces para grabarlo.-Mencioné yo a nuestra amiga de clase recordando el Ladyblog. Debería revisarlo al llegar a casa para ver si, de hecho, la castaña publicaba algo sobre ese akuma en la tarde.

-Pero cuéntame Dude, ¿cómo fue cuando te salvó? Apenas pude ver nada con la nube de humo que se levantó después.

Sonreí de lado, con las manos en los bolsillos, caminando al lado de mi amigo mientras me quedé contemplando al cielo.

-La caída fue dura, pero mereció la pena...- "porque me había hecho volar hasta el cielo con su mirada" pensé lo último para mí mismo.

-¿Cómo?-Dijo mi amigo rascándose la gorra sin comprender muy bien a lo que me refería.

No le di más importancia al asunto evitando preguntas curiosas de Nino y vino bien llegar pronto a la sala de recreativos. Pese a la buena tarde que pasé el tiempo restante con mi amigo, durante la noche, no pude reprimir el pensamiento de que lo mejor había sido tener ese cruce de miradas tan cercano con ella.

Averiguaría quien era esa chica que tanto me maravillaba, y después, me aseguraría de amarla más de lo que ya podía hacer. Porque era única y fascinante... como sus ojos azules...

.

.

Por y para siempre tuyo... my lady...

.

.

Adrien Agreste

.

.


Holaaa a todos y a todas mis queridas mariquitas y gatitos negros!

Sí, finalmente llegamos al fin... Pero no os pongáis tristes. Ha sido un lujo escribir estas dos historias tanto de la A a la Z, como de la Z a la A. Gracias por todo el apoyo, por todos vuestros votos y vuestros reviews. Sin vosotros y vuestro entusiamo por la serie y por lo que hago, esto no tendría sentido.

Ha sido un gusto ponerse tanto en la piel de Marinette como en la de Adrien para vivir estos momentos tan tiernos, sensibles y memorables. Espero que os haya gustado tanto como a mí hacerlo y anhelo veros en más de mis proyectos con igual de entusiasmo.

La próxima historia a actualizar será... Chateando con un gatito... así que prepararse para lo que se viene porque llegan curvas ;p

Nos leemos pronto,

Saluditos,

Ladyaqua198