Actualizando: Jueves 9 de Agosto. Un año actualizando :)

Disclaimmer: Los personajes de Naruto no me pertenecen. La trama es mía y no la presto a nadie, sépanlo.


Capítulo 25 – "No."

Se quedaron en silencio durante unos minutos, Sasuke estaba demasiado enrabiado como para poder preguntarle a la muchacha, sentía que al primer titubeo podría gritarle; Sakura por el contrario, estaba tan asustada que temía salir corriendo y llamar la atención de todos los que estaban ahí en la fiesta. No quería meterse en más problemas, ni meterlos a el y a Naruto en todo ese embrollo.

– ¿Y?

– Aquí no Sasuke…

La pelirrosa solo hizo un ademán de silencio con una mano y observó por el rabillo del ojo como pasaba un grupo de muchachos que no dejaban de voltear a verlos; ignoraba por completo el nuevo estado de molestia que comenzaba a desarrollarse en el Uchiha. Bajó la mirada en cuanto el grupo se fundió entre las personas y se cruzó de brazos, tenía una ligera idea de lo que Sasuke estaba pensando de ella en esos momentos, pero no le importaba. Levantó la mirada y la desvió rápidamente al sentir que la de Sasuke le congelaba las entrañas; lo tomó del brazo y empezó a caminar.

El solo sintió como lo tomaba con cuidado del brazo y lo alejaba de la esquina, guiándolo en dirección a aquel sendero de luces por el que habían llegado. Pasaron a varias personas que les dedicaron miradas extrañas y ambos se sintieron incómodos, pero a pesar de todo eso, ninguno podía dejar de sentir la cólera o el miedo. Después de unos momentos, estuvieron en una parte más callada, las luces seguían iluminando el sendero y no había gente que pudiera escuchar lo que estaban a punto de hablar. Dejó de sentir la leve presión que ejercía la mano de Sakura contra su brazo, la volteó a ver sin decir una palabra y se cruzó de brazos, esperando esa explicación que la muchacha aseguraba tener.

– En verdad no puedo hablar de eso.

Juntó las cejas, molesto. – Ese no es mi problema.

– Deberías entenderme. – Dijo con voz ahogada.

– Entiéndeme tú a mí. ¡Intentó matar a Hinata! – Dijo, casi gritando.

Cerró los ojos unos momentos y se alejó de Sakura lo más que pudo, no quería perder los estribos de esa manera; se llevó una mano a la cabeza y tiró un poco de su cabello, respiró profundo y al abrir los ojos clavo la mirada en una de las pequeñas luces que formaban el pasillo. Necesitaba encontrar un poco de calma en todo eso, pero no veía algo que lo ayudara a encontrar esa paz que necesitaba.

Sakura lo observó en silencio unos momentos, cada vez era más obvio que Sasuke sentía algo por Hinata… bajó la mirada, seguramente el sentía que Hinata podría encontrarse en peligro en esos momentos. Suspiró y se cruzó de brazos, buscando un poco de protección de esa manera.

– Habla.

Se giró y la observó en silencio unos minutos, la muchacha estaba cruzando los brazos con tanta fuerza que la seda de su kimono comenzó a plisarse entre sus dedos; al observarle el rostro vio arrepentimiento, pero decisión. Apretó los puños unos momentos, no tenía idea de lo que había pasado, pero esa actitud no le gustaba nada.

– ¿A que fuiste?

Sakura observó al frente con las cejas juntas, apretó un poco los labios e intentó componer su rostro, desvió la mirada y respiró profundo. Maldita cerda, pensó.

– No te incumbe…

Negó y se acercó un poco más a la muchacha. – Si le digo esto a Tsunade-sama, estarás en problemas.

– No lo harías. – Dijo atropelladamente, sintiendo como el corazón le latía con fuerza. – No lo harías…

Se encogió de hombros. ¿Debía ser un desgraciado para que le contestara? Lo sería. – ¿Qué hiciste?

– Nada.

– Bien.

Con los puños apretados se giró y empezó a caminar en dirección a la salida de la mansión, si Sakura quería jugar sucio, el también lo haría y si necesitaba decirle a Tsunade-sama lo que su alumna estaba haciendo a sus espaldas, para poder saber a que había ido, lo haría. Sentía a Sakura seguirlo de cerca, podía escuchar sus pasos, marcados por madera sobre las rocas del sendero. Sintió como Sakura lo tomaba del brazo y luego se impulsaba para quedar de frente a el; sentía las delgadas manos sobre su pecho y podía escuchar la respiración entrecortada de la muchacha; se alejó de ella, más que nada por costumbre y enarcó una ceja.

Sakura solo lo observó y negó, no podía arriesgarse. – Se supone que eres mi amigo.

– ¿Qué hacías ahí? – Dijo con los dientes apretados, e ignorando lo que Sakura había dicho.

Sintió como su rostro se contraía un poco y el corazón le latía con fuerza. Se llevó una mano a la frente y la frotó por unos momentos, sin saber que inventar y sintiendo que las palabras se atoraban en su garganta; se encogió de hombros y negó.

– Olvidé algo.

– ¿Con Suigetsu?

Lo observó unos minutos y luego negó. – ¿Por qué te interesa tanto?

– ¿Ya olvidaste lo que intentó hacer? – Preguntó con un tono suave, debido a la furia que estaba reprimiendo. – Secuestró e intentó matar a Hinata y a mí también.

Sakura cerró los ojos y dejó caer los hombros, no podía negar que las palabras de Sasuke eran demasiado ciertas para su gusto y hasta cierto punto, tenía razón. Apretó los labios y negó varias veces, ¿en que lío se había metido? A ese paso terminaría siendo repudiada por todas las personas que en verdad le importaban. Abrió los ojos y volteó a ver a Sasuke, no perdía nada con intentar hacer que se olvidara por completo del tema que estaban discutiendo.

– Tú intentaste matar a Karin… no encuentro diferencia…

Sintió una furia enorme contra Sakura, ¿ahora se ponía de lado del enemigo? Se sentía traicionado, no esperaba que Sakura y Naruto estuvieran ahí para el siempre, pero eso era una puñalada por la espalda. Las palabras de Sakura resonaron en su cabeza y la volteó a ver, con una mirada cargada del desprecio que sentía por ella en esos momentos.

– ¿Y te atreves a hablarme de amistad? – Escupió con cólera.

Sakura se inclinó un poco hacia atrás y se llevó una mano al pecho, la manera en que Sasuke lo había dicho había hecho que eso se escuchara pésimo; sus manos regresaron hechas puños hacia sus costados y bajó la mirada molesta, el no iba a jugar la carta de amigo traicionado y fiel con ella. Negó y volteó a ver a Sasuke, aun más molesta que momentos antes.

– No intentes jugar esa carta conmigo, ¡porque eres el menos indicado!

Enarcó una ceja y se cruzó de brazos, molesto, no podía entender porque Sakura se ponía a la defensiva en esos momentos. Enfrentaron la mirada del contrario con valor, en esos momentos ninguno sentía miedo y solo estaban decididos a defender sus puntos de vista y vencer al otro en esa batalla de palabras que parecía no tener final. Sakura podría hablar, sabía que el no era de esas personas que van por ahí contando lo que otras personas hablan… pero no, a ella le gustaba hacer las cosas difíciles.

– ¿A que fuiste esta tarde?

Juntó las cejas y desvió la mirada hacia su costado. – No te incumbe.

– Ah, ¿no? – Apretó los dientes con fuerza y quiso atravesar a Sakura con su katana. – Claro que no.

– Es enserio.

Se quedaron en silencio por unos momentos, Sakura lo único que quería era librarse de Sasuke y de ese maldito interrogatorio; Sasuke quería respuestas y estaba dispuesto a jugar hasta su última carta con tal de conseguirlas; sus ojos eran bastante útiles y no tenía problema en usarlo con ella. Después de unos momentos Sakura se llevó las manos al rostro y negó, no ganaría nada con ponerse a la defensiva; bajó las manos y volteó a ver a Sasuke.

– No me vas a chantajear.

– No soy así.

Respondió molesto, porque era la verdad, no la estaba chantajeando, solo le estaba dando la oportunidad de hablar antes de que las cosas fueran demasiado lejos y terminaran ambos en severos problemas.

– ¿Fuiste con Suigetsu?

– Si.

Se quedó en silencio unos momentos y escuchó los sonidos de la fiesta, al parecer ya habían llevado la cena a la mesa y seguramente todos comenzaban a preguntarse donde se encontraban ellos. Volteó a ver a Sakura, juntó un poco las cejas e intentó relajar sus puños, la muchacha comenzaba a cooperar, pero eso no le aseguraba que fuera a decirle todo lo que había pasado. Si tenía prohibido entrar, ¿por qué había hecho eso? Ella no tenía porque visitar a Suigetsu, no podía tener ni un tipo de venganza contra él… apretó un poco los dientes y desvió la mirada de la muchacha unos segundo, para poder calmarse, al volverla a ver clavó la mirada en los ojos jade.

– ¿A que fuiste?

Sakura apretó el semblante y se encogió de hombros. – A hablar…

– ¿De qué? – Comenzaba a perder la paciencia.

Sakura se llevó una mano a la cabeza y rascó un poco, intentando ganar tiempo… no podía hablar de eso, porque ella no había estado en la habitación con la hokage y todos los demás en el momento en que la rubia decidió compartir con ellos la información. Además, era algo que debía mantenerse en secreto especialmente de Sasuke y los Hyuuga. Resopló un poco y volteó a ver a Sasuke a los ojos.

– Tsunade-sama no quiere que lo sepas… y… yo escuché, por error.

Sasuke se quedó en silencio, con las cejas juntas, no entendía porque la hokage quería mantener eso en secreto de él. Sakura estaba tan nerviosa que no dejaba de jugar con las mangas de su kimono, quería perder un poco de tiempo para no sentirse tan mal después. Sentía que estaba traicionando a la hokage y eso no le agradaba demasiado. Volteó a ver a Sasuke y se encogió de hombros de nuevo.

– En cuatro días darán de alta a Suigetsu… pero antes lo van a interrogar, su condena depende de lo que conteste y de cómo lo conteste. Y Tsunade-sama está considerando el exilio. Digamos que es… una especie de trato.

– ¿Qué?

No podía permitir que Suigetsu saliera de ahí, tan campante. Comenzó a sentir que la furia volvía a su sangre, pero se contuvo al ver que Sakura parecía estar a punto de llevarse aquello a la tumba. Juntó las cejas y se quedó callado, no quería interrumpir a la muchacha.

Se frotó un brazo con cuidado y desvió la mirada. – Está dispuesto a contestar a todas las preguntas y no volver a la aldea jamás si lo dejan ir…

– ¿Dejarlo ir? – Por primera vez le decían algo que no entendía, pero eso de dejarlo ir no le parecía un gran castigo. – No pueden.

Observó a Sasuke y negó, era tan necio. – Exilio, Sasuke, no iría a cualquier lado. Lo trasladarían al remolino.

Trasladarlo al remolino no era un castigo. Sakura juntó las cejas al ver como cambiaba el rostro de Sasuke y se acercó a él, le puso las manos en los hombros y apretó con fuerza.

– No intentes interponerte, no pienso dejarte, no esta vez.

– Intentó matar a Hinata. – Repitió, apretando los dientes.

– Hubieras pensado en eso antes de darle el cabello. – Dijo furiosa, apretando los dientes con más fuerza que él. – Esto lo provocaste tú, así que no interfieras.

Se quedó en completo silencio al ver el rostro de Sakura, tenía razón al decir que el había provocado todo eso, pero no por esa razón se iba a quedar de brazos cruzados mientras el desgraciado andaba en el remolino, feliz de la vida. Pero seguramente duplicarían la seguridad en el pabellón, conocía a Tsunade y ella no era de esperar a que las cosas sucedieran; cerró los ojos y respiró profundo, ¿qué demonios había hecho?

No podía interferir o de lo contrario Sakura se ganaría bastantes problemas y el solo conseguiría aun más de los que ya tenía. Se llevó una mano a la cabeza, si atacaba a Suigetsu, Hiashi solo afirmaría la opinión que tenía de él y sería aun más difícil acercarse a Hinata, pero no quería que dejaran libre al albino sin saber si en verdad estaban a salvo todos. Negó un poco y cerró los ojos, era la primera vez en años que actuaba sin pensar realmente en lo que podía pasar, le había mostrado el cabello solo para que no intentara atacar a la Hyuuga de nuevo… pero todo había salido mal.

Sakura sonrió al ver tan confundido a Sasuke y no pudo evitar molestarlo. – ¿Arrepentido?

Juntó las cejas y volteó a ver a la sonriente muchacha… por alguna razón la sonrisa se le contagió, aunque solo por unos segundos.

– Cállate…

Se quedaron en silencio unos momentos. Sakura suspiró y se llevó una mano a la cabeza, Sasuke en verdad le había hecho sudar la gota gorda… por unos momentos pensó que terminarían en un fuerte pleito y que sería difícil sacar a Naruto de en medio. Sonrió de medio lado y se estiró un poco. Dos extraños sonidos hicieron que Sakura se sonrojara un poco y que Sasuke desviara la mirada… estaban muriendo de hambre.

– ¿Qué te parece si vamos a cenar ya, Sasuke-kun?

Arrugó la nariz al escuchar el 'kun' pero asintió. – Después de ti.

Y sin decir otra palabra caminaron en dirección a la fiesta. Al entrar, unos cuantos pares de ojos se posaron sobre ellos y los susurros no tardaron en hacer acto de presencia. Sakura juntó un poco las cejas, pero no pudo evitar que un sonrojo adornara sus mejillas. Sasuke, por el contrario, respiró profundo y caminó hacia donde estaban los demás, siguiendo de cerca a la muchacha. Al llegar a la mesa notó que aun no empezaban a cenar por estarlos esperando. Tomó lugar en su asiento e ignoró las miradas Naruto les estaba dedicando… ya después hablarían con el.

– ¿Hay espacio para nosotros? – Preguntó la voz de Kiba.

Chouji sonrió un poco y asintió. – Claro, claro, ¿Hinata no vendrá?

Kiba se encogió de hombros y tomó su lugar. – Está ocupada, pero ya le avisamos.

Lejos de ahí, Hinata estaba acompañada por Hanabi, que se aseguraba que todo estuviera en orden con los alimentos antes de ir a sus respectivas mesas. Tenía la mirada clavada en el suelo y una extraña sensación amarga se había apoderado de su estómago… había visto a Sakura y Sasuke salir de la fiesta y regresar, pero por alguna razón se había molestado al verlos juntos y saber que habían estado solos por bastante tiempo.

– Hinata fue la que escogió los platillos.

Escuchó decir a Hanabi y solo sonrió, mientras se preparaba mentalmente para una oleada de elogios y miles de sonrisas hipócritas que comenzaban a cansarla. Volteó a ver a Hanabi unos momentos y luego desvió la mirada, estaba harta de estar complaciendo a todos los invitados de su padre… y ahora que lo pensaba, tenía horas que no veía a ese señor en el jardín, suspiró un poco ante la idea de que seguramente estaría dentro con sus amigos.

Agradeció a todos los elogios y luego buscó con la mirada al Uchiha, no podía evitar buscarlo después de lo que había pasado; de nuevo una mezcla de felicidad y desazón la embargaron. Volteó a ver a Hanabi de nuevo, esperando que ella captara sus miradas de auxilio. La escuchó decirle algo que seguramente era un 'espera' y luego escuchó como se despedía de aquellas mujeres, que no dejaban de repetirles lo hermosas que se lucían y lo perfecta que estaba resultando la fiesta.

– ¿Qué? – Preguntó Hanabi con una sonrisa.

– Ya no quiero hacer esto…

– Ni yo… ¿que te parece si damos por hecho que todo está perfecto y vamos a cenar con nuestros amigos?

Asintió a lo que había dicho Hanabi, le sonrió agradecida y le soltó lentamente el brazo. Recordó lo que Kiba le había dicho y caminó en silencio hacia la mesa en la que debían estar todos reunidos; tragó saliva al sentir esa punzada amarga y apretó un poco los puños, no dejaría que sentimientos absurdos le arruinaran la velada. Caminó entre las mesas, agradecida de que todos estuvieran en sus asientos, hacía menos desesperante la trayectoria.

Sonrió al ver a todos sentados a la mesa, pero más al ver que Sasuke estaba sentado entre Naruto y Kiba. Caminó en silencio y al estar a menos de dos metros Kiba, Naruto, Chouji, Sakura e Ino la recibieron con una enorme sonrisa y una estruendosa bienvenida; Sasuke, Shikamaru y Shino solo le sonrieron y le saludaron con un gesto de la cabeza. Se sentó en el lugar que Kiba y Shino le habían reservado y se sonrojo al notar que no habían empezado a cenar por esperarla.

– N-No debieron…

Kiba sonrió y negó. – Sabíamos que no tardarías.

La muchacha sonrió y Sasuke sintió que su estómago se llenaba de algo extraño, tragó saliva, en un intento por deshacerse de aquello que sentía. Y sin más ceremonia comenzaron a cenar; la pasaron tranquilamente al principio, pero a medida que los alimentos iban desapareciendo de los platos comenzaron las pláticas. Los juegos no tardaron en comenzar, al igual que las risas y alguna que otra pequeña pelea ridícula entre algunos de los comensales. A la hora del postre Naruto y Kiba molestaron a Ino y Sakura, que terminaron rechazando por completo el dulce que tenían enfrente y con las cejas bien juntas. Hinata dejó salir una pequeña risa al ver como las muchachas comenzaban a molestar al rubio y al castaño. Sasuke solo se pudo dedicar a observar a Hinata y sonreír cada que ella lo veía, desviaba la mirada y se sonrojaba por completo.

Después de media hora Ino, Sakura, Shikamaru y Kiba ya estaban lo suficientemente ebrios, como para molestar a Sasuke con sus voces arrastradas, sus incontrolables risas y sus comentarios sin sentido. Hinata era la única mujer que no había tomado una gota del alcohol y Sasuke y Naruto los únicos barones que habían imitado a la Hyuuga. Naruto estuvo al pendiente de Sakura, preocupado por la cantidad de sake que había bebido y Sasuke solo se dedicó a molestarlo.

– Suficiente.

Cortó la tranquila voz de Shino, haciendo que todos voltearan en dirección a ellos, pero Hinata no se había percatado de eso y siguió con la pequeña reprimenda que había comenzado el Aburame.

– Si tomas una gota más… me encargaré de que tu madre se entere.

– ¿¡Eh!? Hina-chan, siempre eres tan cruel…

Sasuke observó a la muchacha al escuchar que hablaba, por alguna razón le parecía extraño verla hablar de esa manera con alguien más… tan suelta y familiarizada, nunca le había escuchado reprimir a alguien y mucho menos amenazarlo, por la manera en que Kiba se quejaba, parecía que eso pasaba todo el tiempo. Sintió que el corazón le latía un poco más rápido en el momento que la mirada de Hinata se topó con él, pero esta vez se vieron durante unos segundos, antes de que Kiba se levantara y se pusiera en medio.

Un poco molesto, juntó las cejas y controló el impulso de empujar a Kiba hacia un lado, solo quería seguir viendo a la Hyuuga. Observó al castaño sin ningún sentimiento aparente, solo con esa mirada vacía que tanto lo caracterizaba y luego la desvió hacia los tres vasos que había frente a él. Arrugó un poco la nariz, odiaba esos estúpidos juegos de borrachos.

– Los reto.

– Yo paso. – Dijo Naruto con cara de asco.

Notó la manera en la que el Inuzuka volteaba a verlo y se negó rotundamente. No le agradaba exhibirse mientras se embriagaba… en realidad solo no le gustaba embriagarse.

– Ni de broma.

Observó la manera en que el rubio suspiraba y se llevaba una mano a la frente, luego volteó a ver a Kiba, si Shino no lo acompañaba a casa, estaba seguro que se perdería en el camino y dormiría en la acera. Una sonrisa burlona y cruel se formó en su rostro al imaginarse al molesto Inuzuka en la acera y con una resaca que no olvidaría en su vida… valdría la pena ver eso.

– Sasuke, deberías relajarte. – Dijo Naruto, asustado, al ver el rostro del Uchiha. – En serio.

– ¡Si! Siempre con esa cara… parece que traes un palo atorado en-…

– ¡Kiba! – Resonó la voz alarmada de Hinata. – ¡C-Cálmate!

– ¡Ay, Hinata! – La cara de Kiba era una mueca ebria de sorpresa. – ¿Por qué lo defiendes? ¿Es tu novio, acaso?

Quiso llevarse una mano a la cara y arrancarse los ojos, no entendía como podían ser tan inmaduros. Respiró profundo y volteó a ver a Sakura e Ino, estaban tan ebrias que no podían moverse de la silla por miedo a caer al suelo, pero habían estallado en risas al escuchar al Inuzuka hablar, Naruto por el contrario tenía una mano en la frente, al parecer preocupado. La voz de Hinata al regañar a Kiba lo hizo voltear.

– ¡S-Suficiente por hoy, y-ya dices incoherencias!

– ¡Lo quieres y por eso lo defiendes! – Se quejó el Inuzuka. – ¡Ya te caché!

Hinata se puso colorada y buscó en la mesa algo, con desesperación. Estiró un brazo y tomó el cubo de los hielos, esperó a que Shino tomara a Kiba por los hombros y sin más preámbulo dejó que el helado contenido cayera sobre la cabeza muchacho. Sasuke sonrió de medio lado al ver la manera en que Kiba se quedaba completamente pasmado, con los ojos desorbitados y separaba los labios por unos momentos al sentir el cambio de temperatura.

– ¡Cálmate!

Dijeron Hinata y Shino al mismo tiempo, sorprendiendo a todos por la manera en que habían hablado, esa tranquilidad tan característica en sus voces había sido reemplazada por enojo y advertencia. Sasuke sintió un ligero jalón en la manga y volteó a ver al causante, se topó con unos ojos celestes sonrientes; juntó un poco las cejas, esa mirada no traía nada bueno.

– Cuando se casen, Hinata te va a traer de los-…

– ¡Cállate, puede escuchar!

Dijo Sasuke en un susurro molesto, al tiempo que le retacaba un pedazo de pan en la boca al rubio. Naruto le escupió a Sasuke el trozo de pan, molesto y tosió durante unos momentos, debido a las pequeñas migas que se habían depositado en su garganta. Los muchachos pelearon en voz bajada durante unos minutos y se dieron pequeños empujones de vez en cuando.

Hinata ignoró por completo los quejidos de Kiba, que comenzaba a sentirse mareado y nauseabundo debido al sake, giró un poco el rostro al percibir un ligero ajetreo y una pequeña sonrisa se formó en sus labios al ver que Sasuke peleaba como niño pequeño con Naruto. Bajó un poco la mano en la que sostenía la servilleta con la que estaba aplicando hielo a la frente del Inuzuka y escuchó al muchacho quejarse. Agitó la cabeza y volteó a ver al castaño, la servilleta estaba presionando el ojo del muchacho.

– L-Lo siento… e-era para probar… ¡no estás tan e-ebrio! – Dijo con una sonrisa fingida.

Dejó la servilleta en la mesa y volteó a ver a Sasuke de nuevo, ¿en verdad había pensado que estaría mejor lejos de él? Sonrió de medio lado, se acomodó las mangas del kimono y empezó a caminar en dirección al Uchiha, pero un fuerte tirón del brazo la obligó a detenerse; se giró un poco fastidiada y suspiró molesta, Kiba se tornaba insoportable cada que se embriagaba más de la cuenta y debían cuidarlo de cometer barbaridades. Al ver quien era el que la detenía sintió que la sangre se le congelaba y que el corazón dejaba de latirle; volteó a ver a Sasuke y luego a Hayato, que estaba parado justo frente a ella.

– Te he buscado toda la noche.

Lo observó unos momentos sin saber que decir y luego miró hacia atrás, Sasuke había alejado un poco la silla de la mesa y Naruto parecía estar a punto de saltar de la que ocupaba; volteó a ver a Hayato de nuevo, sintiendo que el corazón se le quería salir del pecho. El muchacho la veía con una ligera sonrisa cordial; bajó la mirada y se zafó de su agarre… maldiciendo el momento en que aquel idiota se había decidido a buscarla de nuevo.

– ¿Enserio? – Preguntó en un tono frío que no tenía idea de donde había salido.

El muchacho asintió y se frotó un hombro. – Si… sabes, quería preguntarte algo.

Negó rápidamente y se alejó de él. – No.

– Pero… aun no te hago la pregunta.

– ¿Es muy urgente? E-Es que… yo… estoy un poco… n-necesito atender a K-Kiba-kun… y…

– Importante, más que nada. – Respondió el muchacho con una ligera sonrisa.

Sintió que una mueca de miedo adornaba su rostro y se cubrió con una mano, mientras fingía que tosía, acomodó su semblante y volteó hacia atrás, sintió que el corazón se le congelaba al ver que Sasuke no estaba en la mesa y que Naruto y Sakura se habían levantado y caminaban lentamente detrás del Uchiha (Sakura sosteniéndose del rubio). Cerró los ojos y maldijo al muchacho por lo bajo, sintiéndose aún más nerviosa y asustada que momentos antes. Abrió los ojos y bajó la mano.

No sabía si debía irse de ahí o escuchar lo que el muchacho tenía que decir. No quería escuchar lo que Hayato quería preguntar, sabía que era y no tenía idea de cómo rechazarlo frente a todas esas personas. Bajó la mirada y notó la confusión en los ojos de los integrantes de su mesa y luego buscó a Sasuke con la mirada, pero lo único que pudo ver fue el cabello de Sakura al girar y desaparecer en el sendero que guiaba al exterior de la casa. Tragó saliva y volteó a ver a Hayato al escuchar que carraspeaba.

– ¿Hinata, te casarías conmigo?

Abrió los ojos grandes y volteó a ver alrededor, sorprendida al ver que todos los estaban viendo y que varios habían guardado silencio. Se llevó la mano al pecho y agachó el rostro, avergonzada de ser el centro de atención en una fiesta que ni era para ella. Lo lamento, Neji. Pensó. Cerró los ojos y apretó los párpados lo más que pudo, quería desaparecer de ahí. Escuchó a Kiba pronunciar su nombre por lo bajo y clavó su mirada en los ojos negros de su compañero, podía ver confusión pero también algo de coraje.

Se descubrió el rostro y vio a todos por segunda vez, luego notó que Neji estaba deteniendo a Hanabi por los codos, la muchacha parecía estar a punto de darle la paliza de su vida al muchacho que tenía frente a ella, mostrando una hermosa y reluciente sortija de matrimonio. Sintió que las piernas comenzaban a temblarle y vio a Hanabi de nuevo, sería mejor que detuviera eso antes de que Neji tuviera que retener a la castaña con medidas drásticas.

Escuchó a Ino susurrar un 'está aterrada' y a Shikamaru contestar un 'esto es problemático' volteó a ver a Shino y a Kiba y sintió que el corazón se le apretaba al ver las sonrisas de apoyo. Volteó a ver la sortija de matrimonio y la boca se le secó, no cabía duda que era una pieza que valía mucho dinero. Parpadeó y escuchó murmullos, no tenía idea de cuanto tiempo llevaba ahí parada, con la mirada clavada en la sortija y el gesto de sorpresa en el rostro.

Volteó a ver a Hayato y balbuceó varias cosas que ni ella entendió. Se llevó una mano a la frente, respiró profundo y juntó un poco las cejas. Esto es una misión, solo es una misión… respira, míralo a los ojos… solo es una misión…una simple y horrible misión. Pensó aterrada. Se descubrió el rostro y clavó la mirada en el suelo.

– Y-Yo… E-Es que… – ¡Mierda! Eso era más difícil y bochornoso de lo que había pensado. – H-Hayato… y-yo…

Cerró los ojos y negó varias veces, sin saber que decir exactamente, respiró profundo y apretó sus manos. Al abrir los ojos, miró los de su hermana, que la veía llena de enojo y dolor; le sonrió de medio lado y volteó a ver a Hayato, pero un pequeño ajetreo la hizo voltear de nuevo. Neji estaba sosteniendo a Hanabi, que se había "desmayado". Apretó un poco más los puños y clavó la mirada en los ojos del muchacho.

– No.

Se alejó del tumulto corriendo, podía escuchar a Hayato llamarla entre el sonido de los latidos de su corazón. No supo en que momento había sucedido, pero ella estaba corriendo y podía escuchar a Hanabi decir que se encontraba bien, que solo había sido la emoción del momento. Empujó a todas las personas que se interponían entre su camino y les pedía disculpas sin sentirlo realmente, lo único que quería era alejarse de ahí. Escuchó a Kiba e Ino llamarla, pero los ignoró por completo. Cerró los ojos unos momentos y los abrió al sentir que chocaba con alguien. Se quedó congelada al ver que había chocado con Naruto. Balbuceó un débil lo siento y sintió que el muchacho le ponía las manos en los hombros.

– Ve a su casa, nadie los molestará ahí…

Y antes de que pudiera agradecer, sintió que le daba un ligero empujón y empezó a correr lejos de ahí… de todas las personas que comenzaban a secretearse por lo que había pasado. Sintió que algo húmedo se deslizaba por su rostro y se limpió rápidamente, arruinando por completo el ligero maquillaje que llevaba puesto toda la velada.

A cada paso sentía como se le iba deshaciendo el peinado, sonrió un poco al sentir de nuevo esa extraña libertad que tanto le agradaba; se limpió el rostro por completo y siguió corriendo… saber que se alejaba de esa casa, en la que estaban todas esas personas hablando de ella, le daba fuerzas para ir más rápido. Cerró los ojos unos momentos y respiró profundo, probando el aroma de la libertar y enamorándose de él por completo. Corrió con los ojos cerrados por varios minutos, no necesitaba abrirlos… no necesitaba saber a donde iba, en cuanto llegara a su destino ella lo sabría.

Abrió los ojos y se detuvo lentamente, hasta quedar de frente a las enormes puertas de la casa de Sasuke. Levantó la mano y tiró del cordel que pendía a lado de las puertas, de inmediato escuchó que una campana sonaba no muy lejos de donde estaba y sin poder esperar saltó la barda. Al aterrizar se sorprendió al ver lo cambiada que estaba la fachada, respiró profundo y empezó a correr hasta la entrada, se detuvo ahí y golpeó con fuerza la madera. ¿Qué lo hacía tardar tanto? Volvió a llamar a la puerta con fuerza y luego pegó el oído a la madera, esperando escuchar algo, pero nada… era como si la casa estuviera vacía.

– ¿Hinata?

La muchacha se giró al escucharlo y solo vaciló durante unos segundos antes de dejar caer los brazos y cerrar los labios. Sasuke solo se le quedó viendo, sorprendido por lo hermosa que se veía, a pesar de que tenía una mancha roja a lado de sus labios y el cabello completamente despeinado; se llevó una mano al pecho al sentir que le latía con fuerza, ¿qué estaba haciendo ella ahí?

– ¿Qué haces aquí? Deberías estar en casa, con Hayato. – Dijo un poco serio.

Hinata se llevó una mano al pecho y vaciló de nuevo, antes de que salieran frases de sus labios que ni ella podía entender. Se llevó ambas manos al rostro y respiró profundo, quedaría como una completa idiota.

Se sentía herido y verla frente a él, vestida de esa manera, despeinada y con el maquillaje corrido no ayudaba a la decisión que tenía pensado tomar. Cerró los ojos y suspiró, lo mejor sería regresarla a casa.

– ¿Te acompaño de regreso?

Abrió los ojos al escuchar que Hinata corría y solo estuvo a tiempo para abrir los brazos y recibir a la muchacha en ellos; apretó los labios al ver que ella estaba cerca de su rostro y sintió que el corazón le latía rápidamente, como si acabara de terminar una carrera. Le acarició el rostro con cuidado, sintiendo que eso estaba mal y que debía cortar el abrazo… pero no quería y no lo haría. La vio a los ojos y sonrió un poco, después de todo estaba con él en esos momentos y no con el imberbe de Hayato.

– No.

– Está bien.

– Y si.

¿A qué demonios venía ese si? Juntó las cejas y separó los labios para hablar, pero sintió que los labios de la muchacha rosaban los suyos y las palabras se perdieron en su garganta. La tomó con fuerza y le correspondió el beso, sonrió al entender a que se debía el si y la estrechó contra él… no la dejaría escapar, a partir de ese día Hinata Hyuuga solo sería de él y de nadie más.

Se separaron después de unos segundos y Hinata sintió que Sasuke recargaba su frente en la de ella y luego la tomaba por la cintura; sonrió un poco y dejó salir un suspiro, como toda quinceañera enamorada lo haría. Entrelazó sus dedos en la nuca de Sasuke y sonrió un poco más, no iba a alejarse de él… costara lo que costara, estaría con Sasuke hasta que el decidiera lo contrario.

– Gracias…

Sonrió un poco y negó. – N-No…

Se quedaron en silencio unos minutos; Sasuke tomó a Hinata entre sus brazos y dejó que ella se recargara en su pecho. Sonrió de nuevo y continuó con los ojos cerrados, si pudiera tenerla así siempre, sería el hombre más feliz del mundo. Abrió los ojos y la observó por unos segundos, antes de desviar la mirada hacia el cielo, no podía creer lo hermosa que se veía a pesar de estar echa un completo desastre. Le tomó del mentón y la obligó a levantar el rostro, la observó a los ojos y sonrió de lado.

– Podría cortejarte como los demás lo hacen. – Le dio un beso en le frente y recargó su mejilla en la cabeza de la muchacha, pero mantuvo la mirada clavada al frente. – Invitarte a cenar, llevarte por un helado por las tardes y esas cosas. No me importa.

Hinata juntó un poco las cejas, no entendía por que le estaba diciendo eso, pero no pudo evitar que una pequeña sonrisa apareciera en su rostro. Sasuke se encogió de hombros unos momentos y al relajarlos apretó un poco más el abrazo.

– Pero no quiero darte problemas.

Sintió que el corazón le latía con fuerza y lo único que pudo hacer fue deslizar sus manos de la nuca de Sasuke a su pecho y aferrarse a la tela del kimono; cerró los ojos y sonrió un poco, unas enormes ganas de reír comenzaron a embargarla. Recordó la fiesta, lo que había pasado y la imagen de su padre, cabreado por lo que había pasado la hizo juntar un poco las cejas; agitó un poco la cabeza y se dedicó a sentir el calor de Sasuke. En esos momentos lo único importante era el abrazo en el que Sasuke la tenía aprisionada.

Abrió los ojos y observó la aldea unos momentos, se veía tan tranquila, tan ajena a lo que estaba pasando en el mirador en esos momentos; sonrió de nuevo y apretó un poco más el agarre, podía sentir los latidos de Sasuke y eso le causaba una sensación extraña en el pecho. Suspiró y jugó un poco con la seda, no sabía como marcharían las cosas, pero en esos momentos todo parecía ir bien. Nadie podría ser mejor que Sasuke en esos momentos… nadie podría estar callado la mayoría del tiempo y aun así hacerla sentir bien o darle buenas opiniones con decir menos de diez palabras.

– No me d-das problemas…

Sonrió y la atrajo más hacia el, le dio un ligero beso en la cabeza y recordó la escena que había abandonado hacía unos minutos. No tenía idea de que le había respondido a Hayato. Juntó un poco las cejas y cerró los ojos, conocía a Hinata, pero necesitaba escucharlo de sus labios, además estaba abierto a cualquier posibilidad.

Carraspeó un poco y apretó los labios. – ¿Qué respondiste?

– Que no…

Abrió los ojos y la volteó a ver; Hinata se había alejado dos pasos de él y lo estaba viendo con una pequeña sonrisa. Bajó la mirada y sonrió un poco, en verdad se sentía afortunado esa noche. Levantó la mirada y sintió cosquillas en el estómago al ver que las mejillas de la muchacha estaban ligeramente rojas; un extraño impulso lo hizo inclinarse y darle un corto beso en los labios, sin pensárselo dos veces. La imagen que se había creado en su cabeza de Hinata y Hayato desapareció de inmediato, dejándolo aun más contento.

– Debí quedarme y ver su cara.

Hinata dejó salir una pequeña risa y negó. – Eres…

– ¿Vengativo? – Se encogió de hombros y le dio un beso en la frente. – Solo cuando es por algo o alguien importante…

Sonrió un poco más y desvió la mirada, sentía miles de descargas por todo el cuerpo. Lo volteó a ver unos momentos y luego suspiró, aunque le hubiera dicho que no, estaba segura de que no sería fácil deshacerse de el, lo conocía lo suficiente para saber que era odiosamente insistente y conociendo a su padre, seguramente lo obligaría a cortejarla. Se llevó una mano al rostro y suspiró.

– Pero creo que… va a insistir.

Sasuke la observó unos momentos y luego desvió la mirada. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro al ver lo desagradada que se encontraba Hinata por lo que acababa de decir. Se alejó un poco de ella y luego volteó a ver la aldea… en esos momentos sentía que no había hombre más feliz que él en la aldea, ni en todo el planeta.

– Tendré que hablar con él.

Hinata lo volteó a ver, con los ojos grandes. – N-No…

– Hablo enserio. – Insistió, ocultando su sonrisa.

Hinata se inclinó un poco hacia atrás y lo vio a los ojos unos momentos, desvió la mirada hacia la aldea y negó al sentir que sus mejillas se encendían. – No… No lo hagas…

No sonrió, pero le gustaba que Hinata volviera a tenerle un poco más de confianza. Se imaginó a la muchacha, completamente roja al ver que el llegaba a la mansión para hablar con Hayato; negó un poco y volteó a verla… no dejaría que la alejaran de él.

– Está bien. – Dijo en tono aburrido. La tomó con cuidado por la muñeca y tiró ligeramente de ella. – Ven acá… – Dijo antes de estirar el brazo que tenía libre y abrazarla con él.

~oOo~

Después de aquella escena, el equipo ocho y el diez decidieron abandonar la fiesta; Naruto había ido tras Sakura, pero le había perdido el rastro y se topó con Chouji que llevaba a Shikamaru a rastras, y le rogó por que le ayudara con Ino. Aceptó al ver que la muchacha no podía dar dos pasos sin irse de lado y porque Shikamaru parecía ser un poco más difícil de tratar que la rubia.

Llevaba caminando unos minutos, estaba acostumbrado a llevar a Sakura, que casi siempre iba golpeándole y regañándole por dejarla tomar tanto; pero Ino no paraba de reír y de agradecerle por el favor. Sintió que la muchacha caía y con un ligero movimiento la puso en pie de nuevo. La escuchó carcajear y no pudo evitar reírse.

La volteó a ver, llevaba las sandalias en las manos y el cabello suelto, completamente despeinado y lleno de nudos, y ya no había rastros del maquillaje que había portado con orgullo durante la fiesta. Volteó al frente y juntó las cejas, según las indicaciones que Chouji le había dado, no faltaban más de cuatro cuadras.

– ¿Ya no haz visto a Aiko? – Volteó a verla por el rabillo del ojo y negó. Ino asintió y apretó los labios. – ¿Sigues enamorado de Sakura?

Bajó la mirada y se encogió de hombros, recordando la manera tan sombría en que la muchacha le había pedido que dejara de seguirla.

– Ya no se que siento por ella…

Ino bajó la mirada y apretó los labios, entendía la preocupación de Naruto; sonrió de lado y negó. Le frotó la espalda con cuidado, como solía hacerlo siempre que Chouji se encontraba entristecido.

– Sakura estará bien… encontrará a alguien…

– Lo ha querido desde siempre.

– No significa que no pueda enamorarse de alguien más y si no te corresponde ser su pareja, solo podrás estar ahí para animarla y apoyarla…

Odiaba que Ino tuviera razón. – No me voy a rendir…

– No siempre es lo mejor…

Sintió que Ino caía por completo y la agitó un poco, pero ni así logró que se pusiera en pie. La movió un poco para poder verle el rostro y gruñó al darse cuenta que se había quedado dormida, odiaba que siempre se quedaran dormidos a mitad de una conversación. La tomó en sus brazos y caminó, sintiéndose raro entre tanto silencio.

Con Ino en brazos pudo llegar más rápido a la casa; la dejó sobre uno de los sillones de la sala de estar y sintió curiosidad al verla dormir… la energía que siempre se veía en su rostro había desaparecido y ahora podía ver una enorme tranquilidad. Intentó alejarse y se percató de que la muchacha se había aferrado a su kimono, y con cuidado zafó la seda del agarre.

– Shika… maru…

Se quedó quieto, era bien sabido que el Nara andaba detrás de cierta rubia de la arena. Ahora entendía porque buscaba, desesperadamente, misiones que la mantuvieran fuera durante el tiempo que Temari estaba en la aldea y también entendió porque le había hablado de aquella manera. Le sonrió un poco y se sentó en el sillón que había frente al de la rubia, se quedaría ahí unos momentos, en caso de que llegara a sentirse mal.


¿Me merezco un comentario? Bueno, si es así, pueden dejarlo en el recuadro que está abajo :D

Bueno, eso del final... ya quiero cerrar ese enamoramiento que tiene Naruto hacia Sakura, digamos que Aiko es una muchacha con la que el rubio solía salir, la verdad no quiero entrar en detalles porque no me parece relevante, esta historia es de Sasuke y Hinata... pero bueno, y por si les quedó la duda, no pienso emparejarlo con Ino.

Bueeeeeeeeno, tenía pensado actualizar ayer... pero, conseguí un trabajillo esta semana y me hice bolas completamente con los días DX y a parte, cambiaron las opciones y no tenía ni idea de en donde debía meterme para actualizar ._. lo sé, idiota, no sabes leer... pero ya solucioné eso (n_n' idiota chipi, es obvio). Y bueno, hoy se cumple un año de que me animé a publicar la historia :D Así que creeeeo que fue bueno que pasara lo de las opciones :B jajajaja ¡MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE ME HAN ACOMPAÑADO DESDE ENTONCES! ¡LOS AMO A TODOS! Si esta historia ha salido adelante es gracias a su apoyo y a sus maravillosos comentarios :) En verdad, tiendo a mandar las cosas a la fregada muy fácil... pero ustedes lo han evitado :) ¡MUCHAS GRACIAS!

Contestación a reviews sin cuenta:

Magic Ann Love: Sasuke conquistador me da problemas, no quiero volverlo un blandito, pero tampoco quiero que sea un vil témpano de hielo con Hinata y es complicado, escribo y borro, escribo y vuelvo a borrar *sonido de frustración* pero me alegra que te guste :D Trabajaré muy duro para que las cosas no se salgan de contexto :) Claro que voy a seguir :D Muchísimas gracias por tu comentario, en verdad, espero que este capítulo te haya gustado y también espero poder leerte pronto! Hasta luego, un beso y un abrazo!

Claudia: ¡Jajaja muchas gracias! Me alegra que me leas, no importa la ocasión, solo importa que me leas y que te guste esta historia! Muchísimas gracias por tu comentario, espero que este capítulo te guste :D Hasta luego! Besos!

Atentamente: Chipikroou

Muchísimas gracias a todos por este año en el que han estado conmigo :D Y si llevan menos tiempo, muchas gracias, no discrimino.