Twilight y sus personajes pertenecen a Stephenie Meyer

Gracias a Isa por corregir este capítulo

Música de este capítulo:

Yesterday-The Beatles

NOTA DE AUTOR ESPECIAL AL FINAL DONDE EXPLICO ALGUNAS PREGUNTAS QUE ME HICIERON EN EL GRUPO DE FACEBOOK.


PSI

El manto diáfano de una noche estrellada ilumina su cabeza cabizbaja. Su mano, al igual que sus pies, han dejado de tener fuerza, como si hubiera quedado exangüe de tanto vacío y decepción.

Ha sucumbido a lo que siempre le ha dicho a sus pacientes que no hagan: al aislamiento y la tentadora mano de la depresión. Suprime su compulsión de sentirse víctima y entiende que nadie debería o podría robarle su título de villano, no cuando es la única justicia que ha recibido en su vida.

Le da la razón a ella al odiarlo, acepta el rechazo y la mirada fría; no intenta evadir su castigo ni siquiera el más mínimo, pero se pregunta si tiene la decencia necesaria para dejarla ir. Un toque en la puerta lo hace levantar su cabeza para ver como la puerta se entre abre ligeramente. La oscuridad impide ver a su visitante, pero su instinto y sentido común le dictan que debe ser Jasper.

—¿Todo bien? —pregunta el rubio tentativamente.

—Ella está atrapada en un lugar del cual no puedo sacarla —Edward contesta con voz cansada, como si la hubiera usado un día entero y repetido lo mismo, sin embargo es la primera oración que pronuncia desde que llegó del hospital.

—¿Puedo pasar? —pregunta Jasper.

Al ver que no responde, Jasper entra aceptando el silencio como invitación. Sin embargo, no se atreve a prender la luz, sabe que Edward prefiere esta oscuridad. Podría apostar que si lo viera en la luz, los ojos de su amigo estarían rojos y cansados.

—Hoy he perdido algo, Jasper; cada día que pasa pierdo un poco más de ella y sé que jamás podré recuperar. Es como si un reloj de arena estuviera escurriendo por mi vida sin permitirme sostener nada en mis manos. Ni. Un. Solo. Grano. De. Arena. —enfatiza Edward y luego suspirado entrelaza sus dedos—. Cuando llegué estaba catatónica, el estúpido médico que la atiende le dio una dosis fuerte de barbitúricos, aunque no es motivo para dejarla así. Me preocupa que Marie se esté refugiando en su mente como mecanismo de defensa. —Edward se hace hacia adelante, sus ojos verdes brillan intensamente demostrando la emoción de la cual no se atreve a jactarse—. Pero la traje de vuelta, y me pregunto si eso es peor que dejarla en ese mundo aparte en el que existía sin mí…

Edward se para y camina a la ventana.

—Pero no puedo dejarla, ni siquiera así puedo dejarla ir; eso me hace tan cruel. ¿Por qué no aprendo mi lección? —Su vaho toca el vidrio de la ventana y con su dedo escribe una B que desaparece en segundos.

—Creo que dejarla en el limbo no es vida, Edward —responde Jasper después de unos segundos.

—¡Pero tampoco que viva encarcelada en ese lugar! —él grita exasperado—. Lo siento —Edward se disculpa al saber que se ha portado groseramente. Al voltear nota a Jasper mirándolo extrañamente—. Sé lo que estás pensando... —empieza a refutar Edward.

—No, no lo sabes —contesta Jasper con una sonrisa sardónica—. Si supieras lo que estoy pensando tendría un ojo morado en este momento. Pero dejémonos de rodeos. Edward, éste no eres tú, no deberías dejar que esto te derrote. Tu capacidad para afrontar esta situación es lo único que hará que ella salga de ese lugar, tu esposa depende de ti más que nunca.

Las palabras de Jasper dejan a Edward con cejas fruncidas y un extraño pensamiento rondando su cabeza. Calmado, retoma su lugar en la cama contra esquina de Jasper.

—Ella me sigue odiando, tal vez siempre lo haga. Y tengo esta... esta sucia esperanza de que cuando la saque de ese lugar... me deje tratarla, porque si no soy yo, ¿quién lo hará? —él pregunta inocentemente con temor en su voz. Sus ojos se abren enormemente como si la opción de no poder cuidar de ella fuera insoportable, porque lo es; su único propósito en la vida, algo que sabe que nació para hacer, es cuidarla. Nadie podrá robarle eso, ni siquiera ella—. Necesito que me necesite, que sea dependiente de mí, como yo lo soy de ella. —La posesividad y locura de sus palabras le sorprenden.

—Tienes que aceptar la opción de que Marie no vuelva contigo nunca, Edward —habla Jasper con paciencia.

El castaño toma sus manos y las pone sobre su cabeza que sacude frenéticamente.

—No puedo —dice Edward en voz ahogada—. Sé que suena mal viniendo de mí, pero yo también sufro, Jasper; cuando ella está lejos de mí y verla en el estado en que la vi, sabiendo que es mi culpa. Sé que no es justo, que debería tener vergüenza de pensar en mí cuando ella está en ese lugar. —Edward levanta su cara y mira a su amigo—. ¿Por qué soy así? ¿Qué está mal conmigo? —dice sacudiendo su cabeza—. Es sólo que me niego a perderla, eso me hace tan...

—¿Egoísta? —pregunta Jasper secamente—. Sí, lo hace. Pero independientemente de eso, del dolor y la angustia, si regresara contigo, necesitas pensar en su bienestar en caso de que ella se aleje de ti. Sé que no quieres escuchar esto, Edward, pero como tu amigo mi responsabilidad es darte un punto de vista objetivo y hablar con la verdad.

—Lo sé, lo sé —habla Edward desganado.

—Si te consuela, traigo noticias, no exactamente buenas, pero tampoco malas —habla Jasper con un tono más animado.

Edward levanta su cabeza expectante.

—¿Qué noticias? —pregunta el castaño.

Jasper se sienta en el respaldo de la cama; odia que no haya sillas. Edward lo mira con expectación, pero decide sacar un cigarro. No sabe por qué desea torturarlo tanto.

—Jasper... —habla Edward impaciente.

El rubio se ríe. Su cigarro es destellante en este claro oscuro que están.

—¿Podrías prender la luz? Esto es más de la oscuridad habitual en esta casa y eso es mucho decir...

Exasperado, Edward se levanta prendiendo el interruptor de la luz.

—El detective privado que contraté me ha hablado esta tarde. Según la información que encontró, Charles no sólo ha hecho experimentos en asilos públicos de Chicago, sino en hospitales privados también. La noticia buena-mala es que uno de los pacientes en uno de dichos hospitales ha metido demanda contra el hospital y contra F.S., pero al parecer la demanda fue infructuosa. El detective supone que es porque el paciente recibió dinero para retirar la demanda —Jasper dice levantando una ceja—. Afortunadamente para nosotros, también por efecto de esa demanda varios empleados fueron despedidos de su puesto y sin recibir compensación monetaria, lo cual indica que estarán bastante enojados con el hospital o bien F.S. como para querer hablar.

El humo que sale de la boca del rubio cubre su cara y, mientras se despeja la humareda, su sonrisa torcida indica que son más noticias buenas que malas.

—Eso es bueno, ¿cierto? —pregunta Edward con un dejo de esperanza en su voz.

—En teoría sí, pero no te emociones tanto; puede llevarnos por buen camino como por una calle sin salida. Te digo esto porque necesitaré invertir en... incentivos para convencer a los ex empleados en hablar y, si tienen pruebas, comprarlas.

—No me interesa el costo, lo sabes —dice Edward distraídamente—. ¿Cuánto crees que tarde todo ese interrogatorio con los ex empleados? ¿Crees que se consiga algo? —pregunta apresuradamente.

Jasper inhala de su cigarro y sacude la cabeza.

—No podría decirte con certeza; una semana, dos cuando mucho.

La mirada de Edward de desesperación deja dudando a Jasper si fue buena idea decirle sobre el último hallazgo, pero es a su vez su abogado, y esta vez su responsabilidad profesional tiene más peso que su amistad.

—Bien, mantéenme informado —responde Edward tratando de mantener su ecuanimidad.

Jasper asiente y se levanta de la cama.

—¿No vas a cenar? Quinnie dejó unos bollos recién hechos.

Edward sacude la cabeza.

—Creo que voy a acostarme un rato, mañana tengo que ir a trabajar y luego ver a Marie.

Una vez solo, Edward se acuesta en la cama, el cansancio pesa en sus párpados y su cuerpo sucumbe ante la fatiga. Sus ojos están apenas abiertos contemplando la ventana, cuando un frío invade el cuarto. Toma la cobija y se cubre en ella, tratando de dormir. Su vista perdida y somnolienta lo lleva a la ventana. Puede jurar que antes de dormir vio como la misma B que dibujó hace minutos se marca nuevamente en el vidrio de la ventana.

X*-*-*X

No hay horas que contar cuando duermes, ni dolor que palpar; fotogramas caleidoscópicos detrás de tus párpados emergen brillantes y supinos cubriendo con su coraza de olvido; luego eres ajeno, sin cuerpo al cual rendir cuentas al final del día. Sin embargo, lo cruel de un sueño es despertarse por completo y ver que tu vida es un acto vacío.

En una difusa memoria, sus ojos verdes son como navajas hermosas que traspasan su pecho. Su memoria, siendo la amiga más cruel que posee, se desvanece llevándose los sueños confundidos con realidad. No sabe si recuerda un sueño o pedazos de sucesos que mejor prefiere olvidar. Su cabeza duele al tratar de recordar por qué está aquí. Instintivamente lleva su mano a su sien y siente un ligero escozor que la hace retirar su mano inmediatamente.

Su entorno es aterrorizante, fúnebre, gris y estéril. Con miedo, corre hacia la pequeña ventana que está en la puerta. Las barras le dejan poca visibilidad, pero aun así puede notar el largo pasillo blanco y las otras puertas que es probable tengan un cuarto como éste por detrás. Su respiración se acelera y sus gritos comienzan nuevamente; predecibles.

Un enfermero entra, ella trata de salir golpeando al inmenso hombre que con una mano la puede tirar al piso si quiere. La toma de los brazos y la somete en el piso. La jeringa, ésa sí la recuerda. Como si eso fuera el catalizador de todo su sistema nervioso, su memoria regresa con furor; ojos verdes que le piden regresar de su eterno descanso, se siente traicionada, pero alternamente añora su voz. Sus ojos derraman lágrimas cuando siente el líquido entrar en su cuerpo, y al mismo tiempo que sucumbe al sueño, también a la ira que parece crecer con cada día.

Después de lo que cree son días —pero no está segura—, cree haber aprendido la lección, pero sólo se miente a sí misma. Baum la reta y la humilla con sonrisas siniestras y amenazas sutiles que la hacen apretar su quijada en furia. Aprieta sus puños y acepta lo que le dan, como se lo den, porque hay algo que se está desmoronando poco a poco dentro de ella, algo parecido a la voluntad. Sin embargo, aún queda una parte íntegra de ella, no la han quebrado.

Él entra con su insigne bata blanca. El bordado en su bolsillo derecho dice "Dr. Baum". Sabe que el nombre le es conocido, pero su cabeza duele al tratar de hilar pensamientos y recuerdos. El olor a colonia vieja inunda sus fosas nasales despertando extrañas memorias olfativas que la hacen irse a una esquina y contraerse.

—Hola Isabella, veo que no has estado comiendo —Baum dice clínicamente mientras mira el reporte médico.

Marie aprieta sus puños y sus labios secos se forman en una línea tensa.

—Bien, veamos cómo está tu memoria. —Baum saca un sobre de su bata y lo abre. El ruido es increíblemente fuerte para la sensible cabeza de Marie que ha recibido descargas eléctricas en las últimas horas.

Ella no voltea, pero puede ver por su vista periférica que Baum le está mostrando algo.

—Esta fotografía tiene a alguien muy importante para ti, ¿los reconoces?

Los segundos pasan y Marie no se atreve a voltear.

Baum da un suspiro molesto y camina hasta que pone la foto frente a la cara de Marie.

La cercanía le hace casi imposible ignorar la imagen frente a ella. La foto es de un hombre mayor y una hermosa mujer castaña, una pequeña niña está en medio de los dos. No duda en reconocerse a sí misma, y poco a poco comprende que es la última fotografía familiar en la cual posó. Su madre se ve feliz y sonriente, su padre también, y ella sujeta la mano de cada padre con una carita seria y asustadiza. Recuerda cuando tomaron esa foto; tenía unos 8 años y era el cumpleaños de su madre. Recuerda también que había alguien detrás el fotógrafo que la saludaba; era su amigo Matty, el mismo que la metió en problemas con su padre cuando quiso presentárselo, pero en realidad nadie lo podía ver más que ella.

—Matty —contesta Marie en voz baja.

—¿Qué fue eso? —pregunta Baum al escuchar el murmuro de Marie.

Ella traga saliva y apunta con su dedo tembloroso a su padre.

—Charles. —Mueve su dedo hacia su madre—. Renée. —Y luego hacia ella—. Isabella.

La mente especulativa de Baum no deja de preguntarse por qué se refiere a sí misma como en tercera persona.

—Ésa eres tú —Baum responde con una ligera sonrisa condescendiente, como si estuviera hablando con una persona con deficiencia mental.

Marie no hace ningún movimiento para contestar su comentario.

—Bien, bien, tu memoria a largo plazo está en buenas condiciones, ahora veamos eventos recientes.

Igual que antes, el psiquiatra toma otra foto de su bolsillo. Esta vez, el acto hace que Marie voltee su cabeza ligeramente.

Algo, que sólo se puede definir como sexto sentido, le hace sentir un escalofrío por todo su cuerpo, como si lo que siguiera fuera algo muy importante, algo vital.

Esta vez, Baum ve el interés de Marie. Curioso, toma la foto y se la ofrece. Ella la toma tentativamente. Su mano temblorosa se levanta y mientras toma la foto, puede ver el hombre que está solo mirando directamente a la cámara. La fotografía cae de inmediato al piso, pues sus manos está ocupadas sosteniendo su cabeza, un dolor terrible atormenta su cerebro, y luego las voces; es como si estuviera hubieran encendido un radio con voces entrecortadas. Todo ese tiempo, mientras siente su cabeza explotar, no puede más que recordar ojos verdes, nítidos, fríos, desprovistos de afecto, y una pregunta que no deja de repetir: ¿Eres feliz, Marie?

—Sédala —dice Baum al enfermero que está en la puerta—, algo ligero. Quiero que cuando venga el esposo, ella esté despierta. Esto es algo que quiero que vea. —El tono sádico en su voz implica que éste resultado era justo lo que estaba esperando.

X*-*-*X

Al despertar, hay un miedo férreo en su corazón. La lluvia azota con gotas gordas el techo y ese tap tap tap rítmico se afina al tap tip tap de su corazón. Por un momento, antes de entender su situación, piensa que está en casa y ella está a su lado. Es justo este momento matutino el que lo destroza cada día; darse cuenta que tal vez nunca vuelva a saber lo que es despertarse junto a su esposa. Toma la almohada y la abraza, sus ojos no dejan de enfocarse en las líneas de agua que escurren por la ventana, uniéndose unas a otras y desapareciendo. Se imagina que así será su vida, como una gota que escurre atraída por la gravedad uniéndose a otras, destinado a la idempotencia.

Cuando al fin sacude su morosidad, Edward se prepara para trabajar, y si todo sale bien, poder hablar con su esposa en la tarde.

Las horas son eternas, no por el hecho de contar los minutos para verla, es además fingir escuchar y entender problemas ajenos. Es plasmar en tu cara una falsa sonrisa o asentir en comprensión. Ve que todos sus pacientes salen satisfechos e incluso uno dice que se siente curado. Edward quiere reírse ante tal ironía, pero se limita a decir "¿Lo estás? No lo parece ", con ese mordaz tono clínico que deja a su paciente con una cara de confusión.

Sabe que no está siendo profesional, pero fingir por tantas horas debe dejar su causal de mal ánimo y cinismo. En alguna parte de su ética cree que debería dejar de consultar cuando él mismo es un caso de depresión severa; sin embargo nunca ha dicho aprender de sus lecciones y se niega a dejar esta rutina, es una que lo mantiene alerta, por mucho que la odie. Suspira y se dice a sí mismo no es diferente a ningún otro trabajo.

Ya en la tarde, rumbo a Alhambra, sus nervios y ansiedad están por las nubes. No está muy seguro si automedicarse o bien intentar superar esto con alguna técnica de respiración, lo que sí sabe es que si ella no lo ve, definitivamente tomará su buena dosis de whisky después; el rechazo lo está matando.

El ritual hospitalario lo hace distraídamente, y no es hasta que ve a Baum que su porte vuelve a ser firme y ecuánime. Nadie que lo viera diría que es un hombre en agonía emocional.

—Su insistencia me tiene atónito, Dr. Masen —dice Baum con tono un tanto sarcástico.

Edward omite su comentario y va a lo que le interesa.

—Quiero verla.

Preguntar cómo está no le dirá nada de su estado, no confía en Baum, pero sabe que al verla todo estará mejor. Necesita asegurarse que ella lo reconoce y que su esposa está ahí, en alguna parte.

—Claro —dice sonriente Baum.

Edward sospecha inmediatamente que Baum no haya puesto objeción; ese hombre le ha hecho casi imposible sus visitas con Marie y sabe que no significa nada bueno si está tan accesible a que la vea.

Al ver el pasillo gris-amarillento, desea pedir que saquen a su esposa de ahí y la pongan en otro lugar menos deprimente, pero sabe que será ignorado, como lo ha sido desde que ella fue internada.

Se para frente a la puerta y por la ventana la puede ver acostada en el piso en una esquina mirando hacia una pared. Trae un pantalón y un camisón que le quedan gigantes, pero al menos es una mejoría a lo que tenía antes. Espera que Baum abra la puerta con su llave maestra.

Su paso tentativo se detiene al ver las paredes cubiertas de nombres y palabras arbitrarias, al menos para él.

—¿Marie? —él pregunta tragando saliva.

Ella voltea, sus ojos no se abren en sorpresa o se entrecierran en confusión. Son claros y perfectamente alertas.

Edward camina hacia ella. Marie no se mueve en absoluto, inclusive cuando él se pone en cuclillas frente a ella. Es ahí que Edward se da cuenta lo que estaba haciendo volteada a la pared. Escrito en la pared, con su uña, está "amatista mercader de venecia".

—Linda, ¿qué haces?¿Por qué has escrito todo esto? —él pregunta dulcemente gesticulando con su mano a las paredes.

—No lo sé, no puedo dejar de pensarlo, está aquí —ella apunta a su sien.

Edward asiente y le ofrece una ligera sonrisa de comprensión.

—Está bien —él dice tratando de tocar su frente, pero ella lo rechaza. Edward aprieta su quijada y asiente, mostrando que comprende las reglas del juego, todavía no le es permitido tocarla.

—Edward —ella dice en voz baja, sin mirarlo.

—¿Sí? —él contesta con temblor en su voz.

—Por un momento te olvidé, y todo era... —ella dice en voz baja, luego voltea con él. Su mano se levanta y Edward casi puede sentir el tacto de ella sobre él, pero Marie retira la mano—. ¿Por qué me trajiste de vuelta? ¿No ves que esto no es vida?

Las palabras cercenan a Edward.

—No podía dejarte ir, eres mía —él dice con fervor tratando de que sus ojos no se agüen.

—¿Lo soy? —ella pregunta con confusión inocente, como si la idea fuera ajena.

—Sí, lo eres, por completo —él dice decidido.

—No lo creo. No sé a qué pertenezco, pero no siento que te pertenezco.

Eso hace reaccionar a Edward en desesperación, siente que está a punto de gritar hasta que sus pulmones duelan pidiendo misericordia.

— No, no digas eso—él suplica desesperante—Haré lo que me pidas, Marie, sólo dímelo, pero no digas eso, no puedo soportar que me digas algo así de terrible.

Ella lo mira con esos ojos llenos de sabiduría, algo innato en ella que él jamás pudo comprender. Siempre supo que sus ojos eran puros y aun ahora lo son al juzgarlo tan duramente.

—No quiero que vuelvas, nunca. No quiero que regreses a verme —ella habla con una voz tan tranquila y ecuánime que hace enchinar la piel de Edward.

—¿Po...por qué? —él pregunta confundido.

—Porque verte me duele, me duele mucho, y porque ya no soy la mujer con la que te casaste.

—Eso no es verdad, no puedes decirme eso, sé que lo eres...

—No, Edward, no entiendes. Esto —ella gesticula a su rededor—, es un infierno, pero verte es mucho peor. No tengo palabras... —Su voz no falla en cortar el aire denso entre los dos—. Amarte es lo mejor y lo peor que me ha pasado, pero odiarte es lo único que tengo ahora. No tengo nada que darte y no quiero nada de ti. Venir aquí no cambiará las cosas.

—Marie, no puedes decir eso, ¿estás diciendo que prefieres estar aquí que verme? ¿Es eso? —él pregunta dolido.

Ella ríe en contestación.

—Esto no es sobre ti, Edward. ¿Por qué nunca me di cuenta lo egoísta que eres? —ella dice para sí misma.

—Lo sé, sé que soy egoísta. Sólo déjame arreglar las cosas, sacarte de aquí... —él suplica.

—No hay nada que arreglar, lo único que puedes hacer por mí es olvidarte que existo.

—No puedo, jamás podría —Edward insiste con fervor, pero luego ella lo voltea a ver; hay un súplica en sus ojos que no puede omitir.

—Oh Edward, claro que puedes—ella dice con una sonrisa triste y luego grita, grita tan fuerte y tan seguido que un enfermero entra corriendo.

—¿Qué sucede?—grita el hombre volteando a ver a la pareja.

—¡Lo quiero fuera de aquí! ¡No lo quiero ver nunca más! —ella grita. En sus ojos hay una malicia que Edward le cuesta trabajo creer que su esposa pueda tener.

—Lo siento, doctor Masen, pero tiene que salir de la celda, está perturbando a la paciente —advierte el enfermero, el cual toma a Edward de los brazos, sin embargo este último se zafa, haciendo que otro enfermero tenga que venir a forzarlo para salir.

—No lo hagas, por favor—él suplica con un nudo en su garganta pero sólo lo recibe silencio y la cara inexpresiva de su esposa.

Su desesperación es tal que quiere ir a ella y hacerla ver, si tan sólo la hiciera entender... Pero los hombres lo sujetan, lo quieren apartar de ella. Sabe que no puede rendirse que esta no será la última vez que la vea.

—No me voy a rendir, Marie ¡Lo juro! ¡Nunca dejaré de luchar!

Ella se para y camina hacia él mientras Edward lucha por no salir de la celda.

—Nunca vuelvas a llamarme Marie, mi nombre es Bella —ella dice mientras toma la puerta y empuja a Edward fuera del cuarto, encerrándose a sí misma.

Ella tiene razón, ya no es la mujer con la que se casó, piensa Edward al ver la puerta cerrarse en su cara y los ojos de su esposa mirándolo fríamente detrás de la celda.

X*-*-*X

Él vuelve, uno, dos, tres días después hasta que sus visitas son prohibidas por Baum alegando que su presencia sólo es contraproducente para su esposa. El juez interviene, Jasper apela y mientras las cosas se resuelven él está vetado de Alhambra.

En cambio para Bella, las cosas tienen cierta rutina perturbadora. Sus sesiones de electroshock son una vez a la semana. En parte las detesta porque termina con un horrible dolor de cabeza después, pero las necesita porque le hacen olvidarlo por unos momentos y al menos agradece que Baum la anestesie antes de meterla "al horno" como le dicen informalmente al procedimiento entre el personal del hospital.

Su comportamiento no es precisamente dócil, pero sí resignado; es como un animal enjaulado que alimentan y ven de lejos sin tratar de perturbar. Los rumores es que cosas raras pasan de noche en su celda. Bella se ríe, si tan sólo supieran.

Algo que nunca pensó fue que agradecería el aislamiento, eso le ha hecho enfrentar muchos miedos, ser fuerte y controlar su don. Si tan sólo lo hubiera hecho así con Aro, no estaría en este problema.

El hospital está atestado de almas que la acosan, de entes que la atormentan de noche suplicando un poco de contacto humano. Ella les habla y ellos en cambio la ayudan. Su favorito es Liam, un pequeño que murió aquí antes de que esto fuera considerado un hospital privado. Era una vieja casa de huérfanos que sirvió de refugio en la guerra civil. Una de las tantas cosas en que le ha ayudado Liam, es en distraer a James, el enfermero nocturno. Cuando eso pasa, Bella puede escaparse unos minutos y tirar en el retrete las pastillas que le dan, y si tiene suerte, puede robar una hogaza de pan de la cocina.

Hoy es una de esas noches en las que su dotación de pastillas no puede seguir oculta entre la grieta que está entre la pared y el piso.

—Liam, recuerda que necesito al menos unos 10 minutos, y no uses el truco del baño, James no volverá a caer —ella dice asomándose por la ventana.

—¿Pelota? —el niño pregunta.

Otra cosa que Bella ama de Liam es que no habla mucho, es tan críptico como se podría esperar de un niño que fue autista en vida.

—Sí, la pelota está bien —ella comenta distraídamente.

X*-*-*X

James llega entrando por el pasillo a la hora esperada cerca de las 8 pm y también hora de apagar las luces.

—Buenas noches, doctor Cullen. ¿Empezando pronto el fin de semana? —pregunta James con un falso interés.

Carlisle levanta una ceja y se da cuenta que trae ropa de civil. Si fuera por él no usaría bata, siente que eso impone sobre cualquier paciente, no que haya tratado a algún paciente los últimos dos años.

—Ya veremos —contesta Carlisle con apatía al pensar en su enorme y vacío condominio y la botella de escocés que lo espera con brazos abiertos. Odia California, prefiere Inglaterra y su clima presuntuoso, y más que eso, extraña su tierra Irlanda y ese olor a verde que sólo puede venir de un campo fresco.

La única razón por la que aceptó trabajar en Alhambra es porque su puesto sería administrativo y no tendría ningún tipo de relación con pacientes. Y tiene que ser honesto, gana más detrás de su escritorio que inyectando sedantes en Inglaterra. Si la junta administrativa no fuera tan desconfiada del alemán, está seguro que él no estaría aquí. Al menos agradece que Baum tenga fama de inestable y que su acento Irlandés sea cautivador.

El pasillo es largo, pero antes de llegar a la puerta se da cuenta que olvidó sus llaves en la oficina. Maldice bajo su aliento y se regresa, esta vez por el área de la cocina que es un atajo hacia la administración. Los focos están apagados y eso hace que camine tocando las paredes oscuras. Sabe que la cocina no está muy lejos, así que ralentiza su paso. Al entrar a lo que parece ser la cocina, busca el interruptor con su mano hasta subirlo. El cuarto es en efecto la cocina que está vacía, salvo por un pequeño y asombrado visitante que lo mira como un venado a punto de ser atropellado. Es una joven, por sus ropas es obviamente una paciente; parece una pequeña ratita sosteniendo un pedazo de queso que parecía llevarse a la boca antes de que Carlisle la tomara en pleno acto infraganti, y bajo su axila está reposando una hogaza de pan.

—Haz como que no estoy, sólo estoy tomando un atajo —él dice pasando a Bella que parece que está a punto de correr en cualquier momento.

Carlisle sale de la cocina y se detiene a medio paso, al darse vuelta la chica lo sigue viendo aterrada.

—¿Sabes qué? Si vas a robar, al menos que sea algo de calidad. Martha, la cocinera, guarda el pan de nuez todas las noches arriba del horno, está hasta atrás... —él dice gesticulando al horno. Bella lo sigue con la mirada, dando un paso tentativo hacia la salida.

Como si ella fuera un animal peligroso, él se acerca poco a poco hacia el horno que afortunadamente queda más cerca de él que de ella, y lentamente, sin perderla de vista, toma el pan. Lo ofrece, pero ella no parece moverse. No sabe en qué momento ella dejó el queso y el pan, pero ya no los trae consigo.

—Puedes tomarlo, no diré nada. —Su voz es suave y eso hace sentir con extraña confianza a Bella.

Carlisle decide poner el pan entre la mesa que los separa, es una gran mesa que se usa para hacer masas para panes y pasteles, aproximadamente de dos metros de largo y uno de ancho, tal vez por eso ella no ha huido aún, porque sabe que podría escapar antes de que él llegue a ella.

—Puedes llevarte el queso también, supongo que la comida aquí... —Él no termina de decir su oración, cuando la chica toma el pan y corre hacia la salida.

Carlisle se queda atónito por unos segundos. Está seguro que no es la primera vez que ella se escapa. No ha estado mucho en Alhambra, pero sabe que escaparse de las celdas es casi imposible, lo cual lo deja con una enorme curiosidad. Sabe que como director del hospital debería tomar alguna acción disciplinaria, pero algo le dice que ella es inofensiva y no planea joderse a una pobre mujer por robar comida. Sabe lo horrible que es la comida de Martha, a excepción del pan de nuez, claro.

Bella regresa corriendo y se mete a su celda. James ha de seguir pensando que hay alguien fuera y del otro lado del hospital gracias a Liam. Su corazón late a mil por segundo. Estuvo tan cerca..., si la hubieran descubierto Baum la hubiera castigado con quitarle su única hora en el patio con los demás pacientes, hora que le ha costado ganarse después de su renuente docilidad. Esa hora es la única que hace que no se vuelva loca en ese lugar. No sabe quién era ese hombre, lo único que agradece es que no la haya delatado o al menos no parece que lo vaya a hacer. Debe ser porque no es enfermero o doctor de aquí, ¿tal vez un visitante? Seguro viene a visitar a alguien aquí, aunque las horas de visita no son en la noche, ¿pero ella qué sabe? Este lugar tiene sus propias reglas y es algo que le ha costado aprender.


NOTA DE AUTOR

Esta es una dinámica que propuse en el grupo de facebook el viernes pasado, donde les dije que podían preguntarme lo que quisieran de la historia y que la respuesta no conllevara spoilers. Estas son algunas preguntas (omitiré la persona que las hizo por motivos prácticos)

1)¿Sigue Aro atormentando a Marie en el hospital en donde esta encerrada?

No, Marie está siendo atormentada por su propia mente y la depresión (al menos por ahora)

2) quiero saber por Paris, ¿qué es de el?

Paris está en el establo y está siendo cuidado por Ray.
3)Bella vio en varias ocasiones a su madre, por que ella no le habla?

Si se fijan, los fantásmas que se le aparecen siempre tienen una relación con el lugar o las personas que se relaciona. Marie ve a Alice cuando conoce a Edward, cuando llega a LA y está en la casa ve a Aro, cuando estuvo en su casa de Chicago, Bella siempre se quejó de ver a su madre. Como ahora no está en Chicago, entonces no ve a su madre. Tal vez así no funcione en la vida real pero me he tomado libertades artísticas lol, esto lo hice para no atiborrar la historia de fantásmas y cosas así.

4)Alice continua a su lado tratando de ayudarla?

Alice ha sido rechazada y de alguna manera Bella no la quiere ver, realmente no la quiere ver ni a nivel subconciente ni consciente, por lo cual ha roto el lazo y Alice no se siente bienvenida (recuerda que es un fantasma "bueno") y está respetando su decisión. Así que no, Alice no está ahora en el panorama.

5) Sobre Charlie: aun no me explico como puede hacerle eso a su hija. El realmente siente algo por bella?

Charles amó muchísimo a Renée pero es un hombre que ha sido endurecido por la vida (el dinero y poder) hasta el punto en que ha perdido perspectiva de las cosas que importan, como su hija por ejemplo. Debe de sentir algún tipo de afecto hacia Bella, pero es más importante su reputación. Además Charles ha evitado tener cualquier lazo con su hija por lo mismo, como sufrió tanto con Renée al ser internada no quería sufrir lo mismo con su hija. PArecerá que Charlie internó a Renée porque no quería que la gente se diera cuenta que estaba loca, pero irónicamente su situación era como la de Edward, no quería aceptar su enfermedad (que realmente no es enfermedad) pero luego Renée empeoró (por falta de comprensión de su don) Entonces básicamente Charlie vivió lo mismo que Edward vive ahora, la única diferencia es que Charles no era psiquiátra y quería más su imperio que tratar de curar a su esposa. La historia se está repitiendo tristemente.

6)¿Edward no sospecha de los tratamientos de electroshock que le están aplicando a Bella?
No, porque el electroshock no deja marcas muy evidentes y si las dejara serían en la sien. Bella trae el cabello largo y suelto y por lo tanto se le ocultan (si le quedara alguna marca) además recuerden que Edward no la puede tocar porque ella no se lo permite. Además en la mente de Bella él está totalmente consciente del tratamiento y como leyeron en este capítulo, agradece el tratamiento y no lo repudia como se podría esperar. El siguiente capítulo veremos como será una sesión de electroshock común para Bella, y pondré una advertencia antes.

7)¿Qué es lo que sucede con Edward, es como que aun me confunde Al principio estaba con bella sólo por su dinero y bueno sentía respeto por ella. Después pasa por muchos sentimientos encontrados, hasta sentir algun afecto por ella, pero no al grado de lo que el tenia con Kate. Ahora se que siente por ella?

Los sentimientos de Edward han ido cambiando poco a poco desde que la conoció ha sentido apatía, hartazgo, curiosidad médica, curiosidad emocional, afecto, cariño y por siempre siempre siempre ha sentido culpabilidad. Los capítulos antes de Navidad, él ya sabía que sus sentimientos eran serios y muy grandes. ¿Son iguales a los de Kate o más grandes? eso se responde en el capítulo 23 y cito
"Mientras besa a su esposa en su nuevo auto, Edward se da cuenta que esto es la vida que siempre quiso; no el dinero o el reconocimiento, sino poder compartirlo con alguien que lo entienda, poder dar y proveer a alguien que sólo pida tu afecto a cambio y eso sea suficiente. Es no sentirse menos, pero en cambio, totalmente amado. ¿Por qué le tomó tanto tiempo darse cuenta?"
y luego en el 24
Edward a Kate
"—Pero es muy tarde, ¿no lo entiendes? Tú misma dijiste que nunca te amé realmente —dice Edward mirándola duramente—. Y ahora sólo estás pidiéndome esto porque tu esposo te ha demostrado al fin el patán que es, es la desesperación que habla —él dice hirientemente—. Nunca fuimos hechos para estar juntos, y lo sabes."
Y por último donde realmente se admite a sí mismo que la ama
"—¡No por favor! —él grita con llanto en los ojos—. No cielo, no lo hagas, no tienes idea... No tienes idea de cuánto te amo, no tienes que hacer esto... Por favor... —él suplica caminando hacia ella."
Lástima que Bella jamás recordará esa declaración pues estaba "poseída" por Aro. En conclusión Edward ama a Bella, y sólo sintió obsesión por Kate.

8)¿vuelve aparecer Irina?

9)Nos puedes decir un poquititooo chiquitito de que trata el personaje de carlisle?

Como ya saben Carlisle es psiquiátra, Irlandés y por si no lo habían notado es un cínico. No es nada parecido al Carlisle canon

10) ¿La perdida del collar es importante?

11)¿Cuánto cambiará Marie (del 1 al 10)?

Marie va a tener una lucha consigo misma en ser la vieja Bella o Marie, pero en realidad es una fusión de las dos. Al final, es una Bella más fuerte y valiente, algo que siempre fue pero nunca pudo explorar, así que digamos que un 10

12)Tendremos muchos personajes nuevos?

No muchos, pero algunos.

13)¿El padre de Edward culpa a este por la muerte de Alice?

Los padres de Edward no culpan a Edward por la muerte de Alice, pero sí que haya seguido la carrera de psiquiatra, esta historia se desarrollará en el transcurso de la historia

14)¿Ni aún con lo que le pasaba a Alice, Edward duda aunque sea un poco que es una posibilidad que no sólo la ciencia explique esto?

Lo de Edward no creyendo lo que dijo Marie sobre Alice es porque es psiquiatra y está literalmente entrenado para no creer en cosas que no tengan explicación, su duda es mínima si es que tiene una (por ahora).

15)¿Kate se va a volver un dolor de cabeza?

Kate va a hacer lo que Kate sabe hacer mejor, aparecer cuando menos lo esperes.

16)Si Alice ya no esta viva, habrá alguien para Jasper?

La situación romántica de Jasper es más complicada de lo que parece

17)¿cuántos capitulos tendra Versus ?

48 en total más el epílogo.

18)¿tienes otra historias en mente?

Sí otras tres, todavía no decido con cual de las tres me voy a enfocar más para la siguiente historia pero las tres las planeo escribir.

19)¿Rosalie y Emmett van a tener participación importante en lo que está pasando con Marie?

20)El paseo a Francia se quedó en veremos también, por todo lo que sucedió, la casa a la que iban a ir tiene algo que ver en gran medida con al historia?

considerando que el trailer se ve a Edward yendo a París... entonces se infiere que él irá en algún momento por lo cual el viaje a París es relevante a la historia.

21) ¿Por qué Edward sigue llamando a Bella Marie?

Edward la sigue llamando así porque ama a Marie y ama a Bella, pero sabe con certeza que sólo Marie necesita de él, y todavía no la quiere dejar ir, es una transición de la que aún no está listo

22)¿Vas a revelar el secreto de la numeración de los capítulos?

no es secreto (al menos no para esta historia) sólo es una especie de experimento, y algo simbólico. Creo que cuando termine la historia se comprenderá mejor.

23)¿alguna de tus historias va a ser en primera persona?

todavía no lo sé, probablemente haga una mezcla, de hecho estoy segura que la siguiente historia tiene partes en primera persona y otras en tercera. Lo que pasa es que la primera persona es un recurso que uso, no una forma de narración a la que esté afinada a escribir, se pierde mucho así.

Si tienen más preguntas relevantes las veo en el grupo o por review (o pm) n.n

Saludos,

Eve