Capítulo 26: EL INICIO DE UN MALENTENDIDO

Versión de Harry Potter.

Después de un tiempo de esperar a Matt, llego con nosotros y estuvimos platicando en el rancho durante horas, nos contó de su vida; de como él se ha encargado de su familia desde que su padre murió y ha tenido que trabajar para seguir estudiando él y su hermano menor y para llevar dinero a su casa para su madre la cual esta enferma; también nos ha hablado de Durmstrang y sus amigos, de su relación con Darla y muchas cosas más.

También nosotros le hemos dado una pequeña reseña de nuestras vidas aunque yo no tuve que decir mucho ya que prácticamente todo el mundo mágico conoce mi vida incluso más que yo.

Años de vivir en el mundo muggle me aisló del mundo mágico y de mi verdadera identidad, algunas veces pienso en como hubiera sido mi vida si desde el principio hubiera sabido la verdad sobre mi, mi futuro y la muerte de mis padres o como hubiera sido si ellos no hubieran muerto, tal vez ahora tendría hermanos y hermanas y no seria hijo único.

Aunque con el paso de los años tengo que admitir que encontré a alguien que ha sido como un hermano para mi, y claro se trata de Ron, mi mejor amigo y hermano del alma.

Él al igual que Hermione han sido muy cercanos a mí, tanto que ya forman parte de mi familia, aunque mis sentimientos con Hermione son diferentes ya que a ella la amo y jamás podría verla como a una hermana y mucho menos como a una simple amiga, ya que ella es la persona más maravillosa, especial y valiosa en mi vida.

— Es hora de irnos… o a menos de que quieran quedarse, ya todos están en la camioneta — nos llama Darla y yo no me di cuenta de la hora.

— Ya vamos… — le digo y veo como se gira y aprovechamos para despedirnos de Matt — ¡fue un gusto haberte conocido Matt, visítanos cuando quieras! — le digo estrechando su mano.

— ¡Igualmente!, procurare hacerlo pronto — nos dice mientras se despide de Ron y Neville.

— Y si tienes problemas con otra loca, ya sabes a quien acudir — bromea Ron.

— ¡Gracias!, lo tendré en mente — se ríe Matt.

— ¡Adiós Matt, cuídate! — le dice Neville.

— ¡Ustedes también… y ya no sé metan en problemas! — nos sugiere.

— ¡¿Vendrán o no? — nos vuelve a llamar Darla.

Rápidamente la seguimos para no ocasionar que nos deje, porque con el carácter que tiene es muy probable que lo haga sin ningún remordimiento.

— Esto es muy aburrido — dice por décima vez Ron.

— Lo sabemos — le contestamos Neville y yo en la camioneta esperando a Darla ya que se ha marchado a buscar a un turista que falta para irnos.

— Me divertiría más estando en mi casa… — se queja — aunque lo más seguro es que mi mamá debe de estar planeando todo lo de la boda de Bill y Fleur… no sé porque empiezan a planear todo tan pronto si la boda es en Diciembre y además en Francia.

— Pensé que seria en la Madriguera — digo confundido, ya que yo escuche como hace unas semanas la señora Weasley hablaba de eso con el señor Weasley.

La verdad es que Bill y Fleur se iban a casar un dia después de mi cumpleaños en la Madriguera pero con la caída de Voldemort y todo el tiempo libre, decidieron o mejor dicho, Fleur decidió que quería una fiesta a lo grande en la Madriguera, pero ahora no entiendo porque la quiere en Francia.

— Así era, pero Fleur dijo que ella quería que su boda fuera en Francia — me responde.

— ¿Y que dijo Bill al respecto? — pregunta Neville.

— ¿Que va a decir?, si se le escurre la baba cada vez que la ve… nunca le puede decir que no — se burla Ron.

— De todas formas la señora Weasley se va a ahorrar mucho trabajo… no va a tener que andar de allá para acá con los preparativos de la boda — le comento.

— Eso díselo a ella… creo que un dia de estos nos va a dejar sin chimenea… el otro dia, por ejemplo, llego por la Red Flu y estaba muy enojada porque ella y Fleur no sé ponían de acuerdo con el color del vestido de las damas, mamá quería uno rosa y Fleur uno dorado, entonces mamá al momento de Aparecerse en la casa no sé como le hizo pero rompió la esquina de la chimenea junto con el cuadro que había arriba… no sé cual es el problema de elegir un color, si por mi fuera seria del color del equipo de los Chudley Cannons, estoy seguro que a todos les gustaría — dice Ron y yo sólo puedo pensar en el pésimo gusto que tiene.

— Si Ron, pero no todos somos tú… además no creo que las chicas quieran ponerse esos colores en una boda y si lo hicieran ten por seguro que no las veríamos porque se estarían escondiendo de todos — le dice Neville mientras yo rió.

— ¿Qué quieres decir? — pregunta confundido.

— Olvídalo… — le responde Neville.

— ¿Dónde estará Darla?, ya me quiero ir — pregunto.

Esperamos varios minutos cuando por fin llego Darla y nos pusimos en marcha al hotel. Hoy si puedo decir que no sufrí ningún accidente y estoy entero, además para nuestra suerte conocimos a un nuevo amigo, Matt.

Luego de hablar mucho tiempo con él, resulto ser una persona sumamente amigable y agradable, espero lo veamos otra vez.

Llegamos al hotel y nos bajamos de la camioneta rápidamente; estoy entrando al hotel cuando mis músculos se tensan y me detengo y observo una horrible escena frente a mi, ahora ya sé la respuesta de porque Hermione no fue al viaje, siento que me hierve la sangre.

Frente a mi están Krum y Hermione abrazándose, no sé que es peor, que se estén abrazando frente a mi o que yo no puedo reaccionar para atacarlo y alejarlo de una vez por todas de nosotros.

Neville y Ron ya me han alcanzado y se quedan viendo la misma escena que yo; no lo podré soportar por más tiempo, si no sé aleja de mi novia lo matare ahora mismo.

Algo pasa, la ha soltado pero… ¡maldito sea!, la besó en la mejilla, ya no puedo más, hasta aquí llega mi paciencia, si antes no hice algo fue por respeto a Hermione pero ahora, ahora ni la Inmovilización Total podrán detener mi ira y mis maldiciones sobre él.

Versión de Hermione Granger.

No creo poder escuchar lo que tiene que decirme, me maldigo mentalmente por haber aceptado venir, ¿ahora que haré?

— Viktor… — lo interrumpo antes de que diga algo que francamente ya me harte de oír.

— No, escucha Hermione… yo… — por favor, por favor, que ya no hable — yo, ¡lo siento!… — ¡¿qué? — lamento lo que sucedió en el partido de Quidditch y en la playa… nunca debí invitarlos al juego… sólo lo hice porque quería tenerte cerca, porque aún te sigo queriendo y me rehusaba a perderte… jamás quise ocasionarte un problema con Harry, me siento como un estupido… sobre todo porque sé que te hice sufrir con mi comportamiento, en verdad lo siento… espero puedas perdonarme… — se disculpa Viktor y yo ya no me siento nerviosa como antes por lo que pudiera decirme, sólo que aún siento un poco de rencor por él.

— ¡Pero eso no te disculpa por lo que le hicieron tú y tus amigos a Harry!… — le digo enojada.

— Lo se, pero también ponte en mi lugar… pensé que aún podía recuperarte, que todo podría ser como antes… pero creo que me equivoque… me di cuenta de cómo te preocupas por él… y cuanto lo quieres… lo siento… ¿podrías perdonarme? — me dice Viktor con una cara de suplica que conmovería hasta al mismo Snape.

— No lo sé Viktor… — le digo francamente.

Le siguió un incomodo silencio en el que yo no podía apartar la vista de la mesa y él me veía constantemente como esperando otra respuesta.

— Sabes, después de todo yo tenía razón desde el principio — rompe el silencio Viktor.

— ¿De que hablas? — pregunto confundida mientras lo miro.

— De tú y Harry… siempre supe que tú sentías algo más que compañerismo y amistad por él… creo que todos nos dimos cuenta de eso… — me dice y yo me sonrojo un poco por su comentario, ya que cuando él y yo salíamos durante mi cuarto año, recuerdo que hablaba muy a menudo de él y lo apoyaba más en las pruebas.

— Viktor yo… — trato de armar una disculpa o una excusa por mi actitud con él.

— Está bien… después de todo, creo que conseguí lo que quería — me dice con una sonrisa triste.

— ¿Qué? — pregunto.

— Que seas feliz… sólo lamento que no lo fueras conmigo… — ahora si me siento fatal.

— En verdad lo siento… en verdad lo intente, pero… — me sonrojo.

— Lo amas a él… lo entiendo, créeme… ahora lo se… un poco tarde, pero al fin lo entendí… sólo espero que no sea demasiado tarde para recuperar tu amistad.

— No, no lo es — le brindo una sonrisa.

— ¡¿De verdad? — me pregunta con una sonrisa nerviosa jugando en sus labios.

— Si, creo que te lo debo después de todo… además, no todos los días el jugador numero uno del equipo de Durmstrang quiere ser tu amigo — bromeo con él y logro hacerlo sonreír.

— ¡Valla, gracias!… pero no creo que sea el numero uno — me encanta su modestia y cuando sonríe.

— Eso es lo que he oído — le comento.

— Bien, si tú lo dices, entonces lo creeré… — sonríe de nuevo — ¿nos vamos? — me dice levantándose y pagando la cuenta.

— Claro.

Vamos rumbo al vestíbulo del hotel y él me brinda sonrisas cada que puede y yo no puedo más que sonrojarme un poco, siempre me sucede lo mismo con él, recuerdo lo nerviosa que me ponía cuando estaba cerca de él y como me sonrojaba inmediatamente cuando me hacia este tipo de gestos. Claro ahora ya no tanto como antes.

— Espero que no te haya causado muchos problemas con Harry el otro dia — se disculpa de nuevo.

— No te preocupes — le sonrió.

— Sólo que aún me siento mal por…

— Viktor, ya te lo dije… está bien, no te preocupes… de verdad — lo calmo.

— Gracias, pero aún así…

— Aún así, nosotros vamos a seguir siendo amigos, ¿de acuerdo? — le digo.

— De acuerdo — me dice con una sonrisa y yo no puedo más y lo abrazo.

Es un abrazo lleno de cariño y perdón, ya todo esta aclarado y ahora si podré decir que no puedo preocuparme por nada más el resto de las vacaciones, pues ya he resulto todos mis problemas con Viktor, Gretel y además de eso ya esta casi todo listo para la fiesta sorpresa de Neville y Harry para mañana.

Un momento, la fiesta, lo olvide, Luna y Ginny deben estar buscándome, me fui sin avisarles.

— Viktor, me tengo que ir, olvide hacer algo muy importante — le digo separándome de él.

— Claro, no te preocupes, ve… — me dice dándome un beso en la mejilla — por cierto, dile a Harry que lo siento mucho — me dice.

— Claro, se lo diré, adiós — le digo dándome media vuelta y caminando rápidamente hacia el ascensor.

Espero llegar antes de que las chicas se desesperen y vengan a buscarme o se enfaden por mi tardanza; entro rápidamente al ascensor y se cierran las puertas mientras yo veo mis pies golpear rápidamente el piso dando a notar la prisa que tengo por llegar.

El tiempo pasó frente a mis ojos como la luz que se escapa por la ventana por la mañana, rápida e incontrolablemente.