26. Feliz Navidad en Equestria

La Víspera de la Hoguera Caliente. Día de reunión, historia y devoción. En la Tierra esta sería fecha de celebración también, pues por aquella época esa sería Navidad de no ser que sólo se celebraría en Rise. Era un sitio bastante pequeño para celebrar esa fiesta, pero Hope accedió a poner un pino de los que habían conseguido plantar en las cercanías tras moverlo de otro sitio para que el día de Navidad pudiera estar presente con todos los decorados. Como muestra de afecto a los humanos y por ser el primer día de paz desde que Sansker y los Katastrophes cayeron, las Princesas invitaron a Hope y sus protegidos a la obra de teatro sobre la historia de la Víspera de la Hoguera Caliente. Todos los humanos de Rise se preparaban para una fiesta por todo lo alto en Canterlot para celebrar también el primer año que pasarán juntos los humanos en Equestria junto a sus habitantes. A Hope se le venía encima además una gran tarea ¡Preparar a los niños! Lavar a más de cien niños, vestirlos, adecentarlos y que estuvieran listos para esa noche. El rubio suspiró: le esperaba muchísimo trabajo. Pero lo que ignoraba era que ese día iba a recibir una visita de lo más especial…

Las chicas iban andando por la calle tranquilamente sobre las Vísperas y también sobre lo que significaría para los humanos esa fiesta que en su tierra conocían como Navidad. Sin duda el nombre era bonito y llamaba mucho la atención de Twilight, quien quería saber más de esto. De pronto, un saco enorme fue lanzado sobre el mane six, quienes no pudieron hacer nada ante la rapidez de su secuestrador. Sus gritos fueron ahogados por la tela del costal, siendo imposible que nadie las oyera.

Hope salió a pasear. Quería disfrutar de un poco de paz y acostumbrarse a su nueva forma de pony, ya que la Princesa Celestia le dijo que era importante comprender y aceptar ambas facetas de su nueva vida. De pronto, todo se volvió oscuro y sintió como si le estuvieran llevando en alguna especie de saco. El alicornio se resistió, pero no podía salir.

- ¡Ay, mi ojo!

- ¿Applejack?

- ¡Hope!

- ¡Quítame tu oreja de la cara!- gritó molesta Rainbow

- ¡Ay, Twilight me estás clavando tu cuerno en el estómago!

- Lo siento, Pinkie.

- ¡No siento mi pata! ¡No siento mi pata!

- Um ¿Rarity? Esa es mi pata- la corrigió Fluttershy.

- Oh, perdón.

- Chicas, sé que hay que "mantenerse unidos", pero esto es ridículo.

De pronto, todos sintieron como si fueran absorbidos por alguna especie de vórtice. En cuanto vieron un poco de luz, todos salieron a escape de allí hechos un ovillo.

- ¡Muy bien! ¿Quién ha sido el idiota que…?

Cuando Rainbow topó con la imagen de un Yeti albino ante ella, pegó un grito de miedo y corrió a esconderse detrás de Hope junto a las otras, dentro del saco. Se encontraban en una habitación que recordaba al salón de una casa de campo. La madera de nogal formaba las paredes, muebles y distintos elementos que la adornaban.

- ¡Ahí están! ¡Los Elementos de la Armonía!

En cuanto Hope oyó la voz, levantó la vista sin dar crédito a lo que veía.

- Tiene que ser una broma…

Ante Hope se alzaba un hombre regordete vestido de rojo y con unas largas y espesas barbas y melenas blancas. Sus ojos eran de un color azul intenso y era tan alto como un roble. Sus brazos eran grandes y musculosos, su sonrisa era amplia y sus mejillas ligeramente sonrosadas delataban su identidad.

- ¡¿Santa Claus?!

- ¡Jo, jo, jo! ¡Bienvenidos, amigos! Espero que los Yetis no hayan sido demasiado bruscos con vosotros.

- No, que va- comentó sarcástica Rainbow- Me encanta que me metan en sacos apestosos y me lancen por alguna especie de vórtice mágico que me traslade a algún remoto páramo desconocido.

- Rainbow, sé amable.

- ¡¿Amable?! ¡Estarás de coña, Hope! ¡Ha mandado a sus Yetis peludos a por nosotros, nos ha tirado dentro de un saco y nos ha mandado a su guarida como si fuéramos judías! ¡Prácticamente nos ha secuestrado! ¡¿Quién diantres se cree que es este tío?!

- Acabo de decirlo, Rainbow: Santa Claus.

- Eso sigue sin decirme nada.

- También se le conoce como San Nicolás. Es el patrón de la fiesta de Navidad y su misión en esta fiesta es la de mandar los regalos que piden los niños para estas festividades.

- ¡Uuuuuuh!- dijo Pinkie Pie- ¡Suena divertido!

- ¡Y lo es!- gritó enérgico Santa Claus- ¡Es el mejor trabajo del mundo! Por eso os he llamado. Necesitamos de vuestra ayuda.

- ¿Ayuda para qué?- preguntó sospechosa Rainbow Dash.

- Necesitamos que la Navidad y las fiestas típicas de la humanidad lleguen a Equestria.

- ¿Por qué?

- Cuando la humanidad se desvaneció, creíamos que nuestro destino estaba sellado, condenados a dormir eternamente hasta encontrar un nuevo motivo para vivir. Y entonces supimos de ti, Hope, y de lo que hiciste por mantener vivo el legado de la Tierra. Y cuando oímos hablar del planeta adónde ibas, pensamos ¿Y por qué no aprovechar?

- ¿"Nos"?- repitió Rainbow- ¿Quiénes?

- Ah, cierto. Aún no os he presentado formalmente. Permitidme entonces. Estos son mi familia y amigos.

Cuando los ponies vieron mejor a su alrededor, descubrieron que en la habitación no estaban solos. Vieron también a un par de niños pequeños de pelo blanco, un enorme conejo con unas muñequeras de cuero marrón, sombrero borsalino de ala ancha el cual usaba para taparse la cara al más puro estilo cowboy y un enorme bumerán colgando de su espalda, una pequeña hada y una chica de pelo corto ¿Hecha de arena brillante? Era raro de definir para el pony humano. Su arena formaba una gabardina con capucha. También había un hombre mayor de aspecto elegante, barbas y pelo canosos distinguidamente peinados hacia atrás pero no tan largas y espesas como las de Santa Claus que vestía una túnica blanca y miraba constantemente un reloj de arena que mascullaba algo ¿minutos, le pareció oir a Hope? También había una mujer joven de piel oscura que llevaba un vestido verde claro con decorados de hojas y demás elementos de la naturaleza. Su pelo era rizado, atado a una cola de caballo y caía en cascada por su espalda como una espesa mata de raíces.

- Esos dos son mis hijos: Jill y Jack Frost. Todavía son jóvenes, pero Jill es una pequeña genio que sabe organizar como nadie una tanda de juguetes para que el equipo de los envolvedores la prepare. Y Jack se encarga de que nieve en Navidad para alimentar su espíritu. Ese de ahí- señalando al conejo- es Edmund Aster O'Hare, el conejo de pascua.

- Qué hay- dijo el mencionado levantado el ala de su sombrero para luego volver a bajarla y dormirse.

- Es algo gruñón a veces, pero cuando le conoces es majo. Esta pequeña es Titania, reina de las Hadas.

- Hola, mucho gusto.

- La chica silenciosa chica de allí es Sunny Sandman, espíritu de los sueños.

La chica de arena sólo saludó con la mano.

- Ah, y no habla.

- ¿Por qué no habla?- preguntó Rainbow.

- No lo dice.

- Que bien.

- Ese hombre de ahí es Meridian, el Padre Tiempo ¿Qué hora es, Meridian?

- Exactamente y siguiendo la posición de las estrellas y situando en el punto exacto de nuestra localización en esta galaxia, son exactamente las cinco horas diecinueve minutos y cincuenta segundos, hora de la tarde según el indicador de Saddle Arabia, Santa, amigo- todo esto lo dijo con un tono monótono, como si fuera un ordenador contestando a una máquina y volviendo a su conteo.

- Me da mal rollo- masculló Rainbow.

- ¡Muchas gracias! Siempre da la hora exacta. Dios nos libre de la que le da si descubre que no la ha dado.

- Yo aún recuerdo cuando le gasté esa broma una vez- comentó O'Hare.

- Hoy cenaré conejo en pepitoria si no dejas de interrumpir mi concentración y dejas de fingir que duermes.

- Huy, que miedo.

- En fin- interrumpió el patrón de las Navidades- Y esta señorita de aquí es Earthia Oakenshield, la Madre Naturaleza.

- Mucho gusto en conoceros.

- Ah, y mi señora debería volver pronto.

- Un momento- tomó la palabra Hope- Si estamos en tu casa ¿esto no debería ser el Polo Norte?

- Es un fallo común. En realidad, cuando esparcí el rumor quise decir otra cosa, pero Sunny se equivocó y entendió Polo Norte.

- ¿Cómo es eso posible?

- Verás, Santa Claus es sólo un título que se hereda de generación en generación. Mi nombre real es Nicholas St. Frost North y cuando le dije a Sunny "diles a todos que vivo en la Estrella Polar" ella entendió "el polo de norte". Así, transmitido de manera confusa a todos, unos entendieron "el polo del norte", "el polo al norte" y finalmente "el polo norte". Error de gramática unido a transmisión de boca a boca es igual a terrible error, pero igual me fue bien porque no es bueno que me encontraran.

- Entonces… Esto es…

- ¡Bienvenidos a Polaris, la Estrella Polar! ¡Mi hogar!

Hope se atrevió a planear un poco para mirar por la ventana que daba al exterior, revelando que estaban en un gran castillo de madera sobre una pradera nevada… Y eso era todo. A lo lejos sólo se veían estrellas y constelaciones como nunca se pudieron ver desde la superficie de la Tierra ni aun cuando la capa de contaminación no cubría la atmósfera.

- Glup.

- Qué vistas ¿eh?

- ¿Esto es seguro?

- Tan seguro como la mejor aseguradora a todo riesgo de Equestria- contestó mientras se sentaba en un sillón de cuero- Tranquilo, muchacho. No te vas a caer.

- Eso espero.

- Bueno, a lo que íbamos: el motivo de mi "llamada".

- ¿Llamas así a meternos en un costal y tirarnos aquí?

- No tuviste reparo en volver al saco.

- Eso no cuenta.

- Eres una chica demasiado rencorosa, Rainbow Dash. Además, ese era el medio más rápido. Si las Princesas os hubiesen llamado, la sorpresa se habría echado a perder.

- ¿Conoces a sus majestades?

- ¡Pues claro! ¿Quién crees que me dio permiso para que os llamara?

- Entonces la Princesa Celestia y la Princesa Luna están tras esto también…

- Bueno, a lo nuestro: resulta que para estas primeras Navidades en Equestria preciso de la colaboración de vosotros ¡Quiero seáis quienes tiren de mi trineo estas navidades!

Hope no pudo evitar sonreir al adivinar lo que estaba pensando Santa Claus, pero las chicas no compartían su opinión.

- ¡Qué horror!- dijo Rarity- Soy una dama, no una mula de carga… Sin ánimo de ofender a estas.

- Eso no suena tan divertido- comentó Pinkie Pie con desánimo.

- Pensé que sería algo importante- le espetó Twilight- No es que desapruebe el trabajo de campo, pero…

- No me importa tirar de un trineo- dijo por su parte Applejack- Simplemente a esto no le veo el punto.

- Um, me temo que no soy muy fuerte- comentó amablemente Fluttershy- No sé si podré…

- Los estás perdiendo, Nick- le susurró por lo bajo O'Hare.

- ¿Tirar de tu trineo?- dijo ofendida Rainbow- ¿En serio? ¿Para eso nos has traído aquí?

- ¡Eso es!- Santa Claus se levantó para tirar de una palanca que estaba ¡Y empezamos a practicar desde hoy!

- Si crees que voy a tirar de un tonto trineo de madera sólo para que puedas repartir regalos estás muy…

Ante los ojos de todos los presentes se abrió una escotilla que reveló un trineo rojo con detalles dorados. Los asientos del conductor eran de cuero marrón y tenía sobre su parte delantera un panel de controles con distintas acciones. La parte delantera, donde se situaban los renos, estaba formada por una barra de madera con correas donde además había siete tubos.

- Es la segunda generación. Balsa ártica con madera de abedul irlandés y acero especial antiderrapante para superficies resbaladizas. Fabricado en 1890, este trineo alcanza los 90.000 kilómetros por hora a una altitud de 13.000 metros. Y tiene calefacción acondicionada.

Todos miraron asombrados al carruaje, a alguna de las mane six les resultó imposible soltar una expresión de asombro.

- Vale, un paseo- dijo Rainbow- Pero sólo uno.

Santa Claus rió.

- A todos les encanta el trineo.

El Conejo de Pascua rodó sus ojos.

- ¿Y cómo funciona esto?- dijo la pegaso azul.

- Simple: volaremos por todo el cielo de Equestria hasta recorrerlo entero.

- Pero- dijo Twilight- Sólo tres de nosotros pueden volar ¿Cómo vamos a hacerlo?

- Con eso de ahí- dijo señalando a una bombona- ¿Me lo alcanzas, por favor?

- Claro- la unicornio usó su levitación para llevar el objeto hasta el patrón de la Navidad, siéndole imposible no leer la placa de metal que llevaba pegada- "Potasa de carboniloroxiamilocitrato"- de repente ahogó un grito y su expresión se volvió sonriente como la de un niño con zapatos nuevos- ¡Polvos mágicos!

- Extraídos de la estela de los cometas espaciales.

- ¡Es mil veces más ligero que cualquier otro elemento mágico de la tabla periódica de Equestria! Con esto volar es posible para cualquier ser vivo.

- Oh- dijo Rainbow- Entonces supongo que no necesitaré aletear.

- ¿Y los renos?- preguntó Hope.

- Les dimos el día libre.

El grupo se preparó para un vuelo de prueba. Todavía tenían unos días antes de Navidad y tenían que hacerlo bien. Además de los regalos de los niños, Santa Claus había preparado otro para los equestres: árboles y decorados de Navidad para alegrar a todos. Asi que el trineo iría algo cargado de más, pero todos podían soportarlo. En cuanto los siete Elementos se pusieron los arneses, pudieron notar que estos tenían cascabeles en ellos que emitían un ruido de lo más especial, como si en lugar de estar hechos de metal estuvieran hechos de cristal tintineante. Los primeros vuelos fueron bien, lo único era que el equipo no dominaba tan bien el aterrizaje y tendrían que entrenar mucho para perfeccionarlo o de lo contrario acabarían destrozando el tejado incluso antes de poder tocar el suelo.

Entre práctica y práctica, el equipo se tomaba un descanso para saber más sobre la navidad. Fue entonces cuando Twilight y Fluttershy encontraron una curiosa planta que no habían visto antes en Equestria.

- Perdón- le espetó Twilight a uno de los elfos ayudantes de Santa Claus, un joven elfo llamado Dingle.

- ¿Sí, señorita?

- ¿Qué es esto?

- ¿Eso? Oh, es muérdago.

- ¿Muérdago?

- Una planta usada para decorar en Navidad. Se sigue la tradición desde los celtas. Se dice que si una pareja está bajo el muérdago, deben besarse.

- ¿En serio?- este dato llamó la atención de la unicornio violeta.

- Oh, sí. Es tradición.

- Gracias.

El elfo se marchó, pero en cuanto su mirada entró en contacto con la de la pegaso pelirosada, dedujo que ambas habían tenido la misma idea.

- Es que ni se te ocurra…

Pero antes de poder soltar alguna amenaza, Fluttershy la empujó y cogió los ramilletes de muérdago. Se llevó uno y empujó la carretilla donde estaban puestos cuesta abajo antes de alzar el vuelo.

- ¡Lo siento, lo siento, lo siento!- dijo la pony un centenar de veces al resultarle imposible no sentirse culpable.

- ¡Fluttershy, eres de lo más bajo!- la insultó Twilight antes de salir corriendo tras las plantas- ¡Si salvo una sola de esas plantas me las pagarás! ¡Y si no, también!

Tras horas de persecución, la unicornio se las apañó finalmente para coger una antes de que cayese al infinito. Se fue usando un hechizo teletransportador y a lo lejos pudo oír a los elfos quejándose a lo lejos por la pérdida del muérdago que tanto les había costado recoger.

Entonces dio comienzo una desesperada competición entre ellas por tener la atención de Hope. Hope ayudaba a Santa a organizar la primera Navidad en Equestria al mismo tiempo que Twilight y Fluttershy peleaban por conseguir un beso de Hope, pero ninguno de sus intentos tuvo éxito. Y el hecho de que se tropezaran las unas con las otras en cada intento no lo hacía todo mejor, al contrario; estaban empeorándolo todo. Twilight puso un racimo de muérdago encima de una rama que pasaba cerca de Hope y Fluttershy había mandado a unos Yetis a descolgarlo bajo la excusa de que iban a decorar ese árbol como práctica para los árboles de navidad que iban a estar en el trineo como regalo para los equestres y en otra ocasión Fluttershy fue muy hábil al mezclar muérdago entre los decorados de navidad de la casa para que lo colgaran bajo una puerta y cuando llegara la hora ella pasaría por debajo de la puerta con el rubio. Sin embargo, tan rápido lo había colocado la pegaso, Twilight lo había descolgado y tirado a la nieve. Eso le costó caro, pues Fluttershy se vengó haciéndole tragar una gran bola de nieve a la pegaso.

- ¿Qué dices?- preguntó la pegaso. Twilight masculló algo- Lo siento, no puedo entenderte. Tienes nieve en la boca. Si tomas helado, al menos hazlo poco a poco. Muy de golpe puede ser malo para ti.

Twilight escupió la nieve cuando la pegaso se fue y juró venganza admitiendo:

- ¡Esto es la guerra!

Y ya sabéis lo que se dice en el amor y la guerra: todo vale. Entre práctica de vuelo y práctica de vuelo, la competición por el beso de Hope se volvió tan dura que llegó un punto en el cual las dos acabaron derrumbadas sobre el suelo, incapaces de moverse. No fue sólo por la pelea del muérdago, sino también por el hecho de que los entrenamientos de vuelo las estaban agotando poco a poco y alguna vez tenían que volver a casa a hacer diferentes tareas: Hope tenía que ir al recital con los niños en Canterlot, Twilight tenía una reunión familia antes de Navidad, Fluttershy tenía que cuidar de sus animalitos, Rainbow iba a una cena de Vísperas de la Fogata con unos compañeros de clase de la Academia Wonderbolts y Rarity y Pinkie Pie tenían que reunirse con sus familias. Entonces se dieron cuenta de algo: no les quedaba tiempo. Esa noche era la noche de Navidad y aunque el vuelo y el aterrizaje eran perfectos, ellas aún no habían cumplido su plan. Después de Navidades, lo más probable era que todos volviesen a casa sin más y nunca volverían a tener una oportunidad como esta hasta dentro de doce meses. Ambas se desesperaron y cayeron deprimidas sobre la nieve. Si no se hubieran preocupado tanto en pelearse y más en ganarse el afecto del pony humano…

- ¿Qué sucede, chicas?

- Oh, señor Claus- dijo Fluttershy.

- Llamadme Santa. Todos lo hacen. O casi todos.

- Es que… Oímos lo de la costumbre del muérdago.

- No digáis más. Hay alguien que os gusta, ¿eh?

Las dos asienten.

- Bueno, bueno. Si es eso lo que queréis por Navidad, puedo cumplirlo con mucha facilidad.

- ¿En serio?

- Hemos preparado una cena de Navidad aquí en la Estrella. Cuando terminemos, volvemos a comer y ahí tendréis otra oportunidad.

- ¡¿De verdad?!- gritaron las dos

- Os lo garantizo.

- ¡Gracias, Santa!- exclamó feliz Twilight- No me extraña que todos te quieran.

- ¡Jo, jo, jo! ¡Mi deber es hacer a todos felices aunque sea una sola noche al año! Ahora vamos, todos están esperando en el trineo.

Dicho y hecho, nada más llegar allí estaba todo el equipo en el trineo, con sus arneses con cascabeles ya colocados. Nada más llegar las dos ponies restantes, se pusieron a toda prisa sus arneses y los elfos verificaban la seguridad de estos.

- ¡Llegáis tarde!- se quejó Rainbow Dash- ¿Es que queréis que Navidad se retrase?

- Perdón, perdón- dijo Twilight.

- Lo siento- comentó por su parte Fluttershy.

Los elfos dieron la señal de seguridad comprobada y el patrón de las Navidades se subió al reno junto a un saco en el cual habían guardado los regalos usando magia de las hadas de Titania. Con él iba un pequeño equipo de elfos por si necesitaba ayuda.

- ¡Bien pues!- exclamó Santa Claus- ¡Empecemos el reparto!

Dicho esto, se sentó y dio la señal a los Elementos para que empezaran a coger carrerilla.

- ¡Tal y como lo practicamos, amigos!- les dijo- ¡Tal y como lo practicamos!

Y tras acelerar por la rampa de despegue y soltar un poco de polvos mágicos, finalmente el transporte despegó con gran rapidez y salieron a repartir.

Fue más fácil decirlo que hacerlo, ya que el trabajo duro venía con el reparto. Bajar los regalos, ponerlos, salir y volver a volar para empezar de nuevo. Así toda la noche hasta que finalmente terminaron y todos volvieron a la Estrella.

Ya de regreso a Polaris, todos recibieron al equipo y fueron a celebrar con una suculenta comida que la señora Margaret F. Claus les había preparado. Cada vez que la veían, todos creían ver a una adorable mujer mayor de pelo blanco recogido en un moño y ojos verdes, pero en realidad era una mujer de lo más capaz y además de preparar la comida o tricotar se encargaba de cosas realmente importantes en el aspecto de relaciones públicas. Fue ella quien se encargó de llevar a cabo la reunión entre Canterlot y Solaris para aprobar la Navidad en Equestria y fue ella quien se encargó de tratar, firmar y rellenar los cientos de papeles para su beneplácito por los ministros de cada región del planeta. Algo memorable, admitió Twilight. También era una mujer encantadora que trataba todo con suma calma y tranquilidad y siempre conseguía que saliera bien. Y cocinaba como nadie. Tal vez fuera ese "toque de mamá" que le daban a la comida las mujeres casadas, pensaron algunos, pues pudieron sentirlo en cada bocado de pavo y cada trago de zarzaparrilla casera que daban al banquete. Allí también se presentaron las Princesas, quienes habían sido cordialmente invitadas por la señora Claus como parte del acuerdo de Navidad firmado por ambas regentes.

- Mañana también tengo trabajo- comentó Santa Claus- Es la primera vez que me voy a dar a ver a los niños.

- ¿Y qué hay del misterio de las Navidades?- le preguntó Hope- Ya sabes: el creer y todo eso.

- ¿Sabes? Lo cierto es que llevo mucho tiempo pensándolo y cuando vi el fin de la humanidad creía que mi propia existencia y la de mis amigos se perderían para siempre. Y entonces llegaste tú. Y con tu acto vimos que la vida es algo tan inesperado que no sabemos adónde nos va a llevar, asi que ¿Por qué pasarla solos?

- Bueno, si crees en ello de verdad…

- Lo hago.

- Entonces buena suerte. Verte en persona será el mejor regalo de Navidad para todos los niños de Rise. Y estoy seguro de que le caerás bien también a los niños Equestres.

- Estoy seguro. Por cierto, me estaba preguntando…

- ¿Si?

- Quisiera saber si os ha gustado el trabajo.

- Ha estado bien.

- ¡Sí!- dijo Rainbow mientras saboreaba una ensalada Tutti Frutti- Tenías razón, Santa. Este es el mejor trabajo del mundo.

- Me alegro, porque me gustaría saber si puedo contar con vosotros el año que viene… Y el resto de todos los demás años también.

- ¿Lo dices en serio?

- Sí, es mi regalo de Navidad.

- ¿Y qué pasa con los renos?

- Oh, están algo viejos y pronto tendrán que jubilarse. Les tengo otro trabajo con los elfos, más tranquilo y sin agitaciones, recogiendo plantas para los decorados.

- Suena bien- dijo Twilight, quien miró a los demás y todos asintieron- ¡Aceptamos!

- ¡Perfecto! ¡Estás han sido las mejores Navidades de mi vida!

- ¡Y las nuestras!- añadió Rainbow.

Todos rieron y comieron para luego dar un pequeño baile en la sala. Todos se quedaron sorprendidos de que el Padre Tiempo supiera bailar tan bien el swing, cosa que también les hacía gracia.

Pero lo más inesperado llegó cuando Twilight llamó a Hope a la cocina y entró por la puerta.

- Oh, mira- dijo ella- muérdago.

- ¿Dónde?

- Ahí.

Justo encima de la puerta.

- Oh, vaya.

- Si, que inesperado.

La unicornio se quedó de piedra al ver que Fluttershy iba acompañando a Hope. Seguramente se olió lo que estaba planeando. Atravesó con la mirada a Fluttershy al principio, pero pronto se resignó y tras girar sus ojos le mandó una mirada de resignación como diciendo "ambas a la vez, hoy es un empate", a lo que la pegaso guiñó un ojo en señal de acuerdo. Pero justo cuando estaban a punto de darle un beso en la mejilla al alicornio…

- ¿Qué pasa aquí?- interrumpió de pronto Rainbow.

- ¡Oh, muérdago!- dijo Applejack- ¿Estáis repartiendo besos como regalo de Navidad?

- Que bonito- dijo Rarity- ¿yo también puedo?

- ¡Y yo, y yo!- exclamó Pinkie.

- Cielos, cielos- dijo Celestia- Qué enérgicos están todos por aquí.

- Esto suena interesante, sin embargo- dijo su hermana pequeña.

- ¿Qué, qué?

De pronto, Hope se encontraba con seis yeguas dispuestas a dar besos, lo cual enfadó a Fluttershy y Twilight.

- ¡Nosotras estábamos primero!- dijeron a la vez.

- ¡¿Todas a la vez?! ¡Esto es demasiado amor hasta para mí!

No seas crío, Hope. Nunca se tiene demasiado amor, pillastre.

Y como despedida, una canción:

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Ya sé que viene con retraso, pero ¡Feliz Navidad y próspero año nuevo! Espero que os haya gustado mi trabajo ¡Y esto ha sido todo en NADEZHDA! ¿Todo? ¿O tal vez no?

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Mi nombre es Hope Hart y hace un año que llegué a este misterioso planeta llamado Equestria. Y desde entonces he intentado por todos los medios adaptarme a la vida de este planeta. El resultado: la vida nunca ha sido mejor. Tengo amigos, tengo a mis compañeros y tengo una familia de ciento catorce niños que cuidar. Y estoy enamorado. La vida no puede ser mejor… Pero ya sabéis cómo es la vida: siempre inesperada. Justo cuando crees que todo va bien, algo inesperado sucede.

- ¡¿Qué haces tú aquí?! ¡¿Cómo has llegado?!

- Amigos, señores, equestres y humanos, un antiguo mal que creía extinto ha vuelto para amenazarnos. Y es más fuerte que nunca.

- ¡Si no hacemos algo, Equestria morirá!

- ¡Yo lo haré!

- Ellos vienen a destruir lo que yo he llegado a amar, lo que todos hemos llegado a amar. Nunca más.

- Vale la pena luchar por algunas cosas. Si vamos, vamos a luchar por la vida.

- Eliminadlos… A todos.

- ¡Hope!

Próximamente...

KRIEG

(Guerra)

A partir del 1 de Enero de 2013 o durante el mes de Enero