"Juventud, ¿Sabes qué la tuya no es la primera generación que anhela una vida plena de belleza y libertad"

-Benjamin Franklin-

Los personajes y todo el mundo de Harry Potter le pertenecen a la dueña de la llave del Imperio Ingles: J.K. ROWLING, el resto la historia aquí desarrollada es de: FUNGI MALVIAJADO.


[Parte, 1]

Después de detenerse quince minutos en la acera con todo el plan detenido por la falta de rastro, Hermione tuvo una idea.

-Hay que ir al mercado negro mágico –

-¿Cómo?-

-¡Si Harry!, la única manera de llegar hacia su ubicación es yendo al centro donde se encuentra la exportación ilegal de criaturas, objetos y plantas mágicas… - Hermione seguía hablando mientras avanzaba sin rumbo definido, Harry que la siguió por inercia se preguntaba dónde demonios se encontraba el mercado negro en aquel país.

Hermione lo llevaba de regreso a la estación de trenes, se detuvieron en la parada de taxis, Hermione le hizo la parada a uno, Harry abrió la puerta y dejo que Hermione entrara primero después él.

-Llévenos al mercado del centro de la ciudad- dijo Hermione al conductor.

Harry le lanzo una mirada cargada de interrogantes y reproche, quería saber que se tejía en la cabeza de su amiga, quería saber ya el sorpresivo e inteligente plan que en ese tipo de casos se le ocurrían a Hermione para que luego él se lamentare el hecho de no habérsele ocurrido primero.

Hermione al percatarse de la mirada de su amiga puso su mano en una pierna y le dio un apretón seguida de una mirada clásica de "No es el momento, no insistas, sé lo que hago".

El chofer había dejado las grandes avenidas para tomar pequeñas calles con pintorescas fachadas y tiendas. Los amigos estaban tan preocupados por como darían con el paradero de Malfoy y Samantha que no disfrutaban del paisaje y mucho menos hablaban.

El taxi paro enfrente de una larga calle acordonada con puestos de verduras, frutas, artesanías, pan, especias, sombreros, zapatos, etc.

Cuando Hermione se disponía a pagar el chofer la detuvo diciendo en un inglés entendible:

-No es nada, un regalo para el señor Harry Potter que nos ha devuelto la paz-

Harry se dio la vuelta bruscamente dejando de observar la calleja, Hermione abrió demasiado los ojos ante su sorpresa.

-¿Usted es mago?- pregunto Harry que fue el primero de los dos en recuperar el habla ante la sorpresa.

-¡Claro! Si no, no lo reconocería ¿Verdad? Aunque siempre digo que los muggles deberían saber de usted puesto que también los salvo de ser esclavizados- respondió alegre el taxista.

-¡Oh! ¡Claro!- concilió Hermione que solo unos segundos después que Harry reacciono –Entonces le queremos pedir otro favor si no es abusar-

-¡Para nada!- exclamo emocionado el taxista – Díganme en qué puedo ayudarles-

-¿Ahí también se encuentra el mercado mágico?- pregunto Hermione señalando la calleja.

-Sí, ahí se encuentra, la entrada es en el séptimo puesto de lado izquierdo, es un puesto de pescados- respondió el chofer.

-Bien, ¿Cómo ingresamos? ¿Hay algunas palabras mágicas? ¿Algún toque con la vari…- Hermione fue interrumpida.

-No, no, no, lo único que deben hacer es recargarse en la pizarra de los precios que está ahí, igual basta con solo tocarla, es un traslador pero no funciona como los trasladores comunes este solo te lleva a las alcantarillas que es donde se encuentra el mercado, la alcantarilla que hay debajo del mercado muggle- dijo el chofer.

-Nos verán los muggles desaparecer ¿No?- pregunto Harry.

-No, el dueño del puesto es mago y los muggles están más preocupados por salir del atascadero de personas- respondió el taxista.

-¿Ya adentro hacia donde nos dirigimos?- continuo preguntando Hermione.

-¡Oh, sí! Bueno es igual que el mercado de los muggles solo que tiene que dirigirse al puesto número trece y preguntar por Herr pero no le miren su oreja especial-

-¿Su oreja especial?- pregunto Harry.

-Es un defectito que tiene pero le molesta mucho que la gente se le quede viendo por eso, así que eviten ver hacia su oreja-

-¡Ah! entiendo- dijo Harry comprendiendo el sentimiento que compartía con Herr, él sabía que era sentirse observado por algún detalle en su cara.

-Bueno, eso es todo, muchas gracias señor…- dijo Hermione deteniéndose pues no sabía el nombre de su proveedor de información.

-Müller, Frank Müller- completo el taxista.

-Gracias señor Müller – se despidió Hermione y le estrecho la mano al señor Müller, con eso se dio la vuelta avanzando hacia el mercado.

Mientras tanto Harry se acerco al señor Müller y le estrecho la mano agregando:

-Sí, muchas gracias señor Müller-

Dicho esto Harry siguió a Hermione que ya se encontraba en la entrada del mercado, él apresuro su paso alcanzándola y caminando a su lado.

Prestando la atención necesaria los amigos contaron los siete puestos hasta dar con el puesto de pescados, como les habían dicho. El puesto estaba vacío con excepción de su propietario que se encontraba detrás de la mesa donde exponía su mercancía, rápidamente los amigos buscaron el pizarrón de piso y sigilosamente actuando como que si ponían atención a los precios se acercaron a este. El dueño del negocio se levanto al vuelo en cuento los vio entrar pero sin prestar mucho interés hasta que una ráfaga de viento atravesó el puesto y le levanto el flequillo de cabello negro azabache a Harry revelando su identidad, el dueño puso una cara de real interés y avanzo más, Hermione agarro de la muñeca a Harry y rápidamente puso su mano sobre el pizarrón desapareciendo justo en el momento que el dueño había llegado a donde se encontraban.

¡Crac!

Aparecieron en un oscuro túnel, estaban en la alcantarilla debajo del mercado muggle, a su derecha y a su izquierda habían puestos: unos tenían nueves de humo de colores chillantes, en otros se oían chillidos de animales, uno tenía en exhibición ojos de todos los tamaños que a un conservaban los parpados y guiñaban a los niños pequeños que pasaban tomados de las manos de sus padres, para su sorpresa habían también puestos de comida y víveres, puestos de túnicas usadas y nuevas, cachivaches muggles (no solo el señor Weasley tenía esa fascinación por ellos), ingredientes para pociones, pociones, flores y plantas mágicas, etc.

-¿Hacia dónde caminamos? ¿Derecha o izquierda?- pregunto Hemiono a Harry.

-Izquierda- respondió Harry con voz segura.

-¿Estás seguro?- le pregunto dudosa Hermione.

-Si lo estoy – respondió Harry mientras avanzaba a su derecha y contaba mentalmente los puestos.

Hermione le siguió. Habían demasiados magos y brujas algunos tenían aspectos muy raros, un mago de baja estatura con un parpado caído, calvo y con joroba tomo la mano de Hemiono, ella asustada dio un tirón soltándose de él e inmediatamente se agarro con las dos manos del brazo de Harry, él que tarde se dio cuenta del percance con su mano contraria cubrió las manos de Hermione asegurando el agarre de esta en su otro brazo.

-Trece- dijo en voz alta Harry, parándose enfrente de un puesto que estaba cubierto por sabanas purpuras, una alfombra igual morada con bordados en dorado estilo aravico hacia como puerta, luciendo sus bordados que brillaban mágicamente.

Hermione finalmente soltó a Harry e inspecciono la fachada del puesto.

-¿Habrá alguna contraseña?- le pregunto a Harry.

-No lo sé, a lo mejor el tal Herr nos diga, me parece que hay que entrar y averiguarlo- contesto Harry algo nervioso.

-¿Entrar, así como así?- pregunto nuevamente Hermione nerviosa.

-Sí, ¿Cómo pensabas?- le pregunto bruscamente Harry.

-Nada, olvídalo, entremos- respondió Hermione moviendo la cabeza como tratando de sacudirse el miedo.

Harry tomo un extremo de la alfombra bordada y retiro dándole paso a Hermione que atravesó el espacio con la mano puesta en el lugar donde tenía guardada su varita, Harry la siguió imitando su posición de defensa.

Ya adentro, vieron a su alrededor, era una tienda vacía lo único que cambiaba era que el lado opuesto de las sabanas era de un color amarillo oro y que estaba iluminado por velas que se encontraban en las esquinas, el piso estaba cubierto por una alfombra color rojo escarlata con bordados idénticos a los usados en la alfombra de la puerta, y al fondo se podía ver una entrada tapada con una cortina del mismo color amarillo oro.

-Hola- susurro Hermione aún con la mano puesta sobre el lugar donde se encontraba su varita y con la otra mano estrujando el brazo de Harry.

Nada paso. Ahora fue el turno de Harry para llamar.

-¡Hola! ¿Hay alguien?- pregunto con voz fuerte pero temerosa.

¡Pum!

Entre un humo blanco se materializó un hombre. Era calvo, de nariz ganchuda, con un par de cejas pobladas negras y claro con unas enormes orejas.

Harry rápidamente centro su mirada a los ojos oscuros del mago, concentrándose como si estuviera enfrente de un hipogrifo.

-¿Usted es Herr?- pregunto Harry conteniéndose por desviar su mirada a las orejas del mago.

-¿Quién lo busca?- pregunto en inglés con un fuerte acento alemán.

-Ron Weasley- respondo inmediatamente Harry, Hermione pego un respingo disimulado, comprendiendo que debían cambiar su identidad. Harry se llevo disimuladamente una mano a la frente peinándose como si no quiere la cosa el flequillo tratando de cubrir su cicatriz, agradeció que esta estaba cubierta cuando dijo su identidad falsa

-No conocemos a ningún Ron Weasley- dijo el hombre con voz irritada.

-Por eso permítanos hablar con el señor Herr- inmediatamente dijo Hermione.

-Yo soy Herr y no conozco a ningún Ron Weasley-

-Entonces no es un mal momento para presentarnos- se apresuro añadir Harry extendiéndole una mano, Herr la rechazo, era claro que Harry no esperaba que se la estrechara.

-¿Qué quieren?- pregunto a la defensiva Herr.

-Hablar de negocios- respondió Hermione.

-¿Usted quién es?- pregunto agresivo Herr a Hermione.

-¡Oh, lo siento! Soy Lavander Brown- se presento Hermione muy segura de su identidad. Harry se hubiese reído pues resultaba gracioso que ahí se encontraran Ron y Lavander, juntos.

-¿Qué clase de negocio quieren hacer?- pregunto un poco menos agresivo Herr.

-Queremos comprar un dragón bebe, un dragón Gales bebe- respondió Hermione con soltura. Harry abrió los ojos un poco al oír la respuesta de su amiga.

-¿Para qué?- inquirió interesado Herr, Harry también quería saber para qué ellos querían un dragón.

-Queremos hacerle un regalo a nuestro padrino de bodas, ama a los dragones siempre le han gustado, de hecho hace ya unos años crio un Ridgeback Noruego pero tuvo que devolverlo a su habitad por que el pequeño dragón tenía problemas con el clima, usted sabe Londres no es muy cálido para esa clase de dragón ¿No?- Hermione sonaba muy convincente que incluso Harry estaba llegando a creerle que de ahí saldrían con una cría o huevo de dragón para regalárselo a Hagrid porque seguro que Hermione hablaba de él no conocía a nadie más que se le hubiese ocurrido empollar y criar un dragón.

-Entiendo, pero por que viajar hasta acá por un dragón Gales sabiendo que en Londres se encuentran- dijo astutamente Herr. Harry creyó que estaban perdidos.

-Bien, hace poco se creó una ley en la cual no se pueden comprar o criar dragones bajo ningún concepto puesto que los muggles ya investigan, nuevamente, su existencia y ahora tienen muchas pruebas casi irrefutables por lo cual se han hecho programas para dar a conocer sus hallazgos y pruebas, entonces si de verdad capturan a un dragón pondrán en peligro a estas criaturas cosa que el ministerio ni la comunidad mágica inglesa quiere- explico Hermione como si estuviera enfrente de Shacklebolt exponiendo su ley contra los magos y brujas que permitan el auto castigo en los elfos domésticos.

-¿Cómo cubrirán la falta a esa ley?- pregunto suspicaz Herr.

-Nuestro amigo vive en una cabaña a la orilla de un bosque muy alejado de los muggles, es al norte de Escocia- respondió Harry sintiéndose útil nuevamente.

-Bien, síganme- dijo Herr dándoles la espalda y dirigiéndose hacia las cortinas doradas. Harry y Hermione lo siguieron.

[Parte, 2]

Hincados alrededor de la trampilla se encontraban Samantha y Draco.

-¿Alguna otra idea?- pregunto Draco.

-Si- respondió Samantha clavando las uñas en las rendijas y jalando hacia ellos.

-¡Brillante! Vamos a salir de aquí cual vil muggles ¿No?- dijo con sorna Draco y arrastrando las palabras más que nunca.

-¿Se… te… ocu…rre…al…gu…na…idea…me…jor?- pregunto con esfuerzo y algo irritada Samantha.

-Si tuviera mi varita claro que sí-

Samantha indignada y molesta dejo de forcejear con la trampilla y fulmino con la mirada a Malfoy.

-¡Entonces saca tu varita genio y sácanos de aquí!- le espeto Samantha.

-Ya te dije que no la tengo-

-Pues entonces planea como vamos a salir de aquí usando magia para que tu reputación no se arruine y tú sigas siendo tan imbécil como siempre- dijo exasperada Samantha.

-No tengo ningún plan- dijo molesto Malfoy.

-¡Entones ayúdame a jalar la trampilla!- le grito furiosa Samantha.

-Baja la voz, nos van a oír- dijo Malfoy haciendo un movimiento con las palmas abiertas de cara al suelo y moviéndolas para indicar que baraja la voz.

-No lo creo, aunque estemos en un sótano que es de piedra esta blindado, o sea nadie nos puede oír-

-¡Debí imaginármelo!-

-No tenías tiempo, te la pasaste soñando con alguien, bueno con una chica-

-¿Cómo?-

-Mientras estaba en trance te podía ver también oír pero todos mis sentidos estaban puestos en desatarme de ese hechizo así que no intente ni quise responderte-

-Mira que bien, estuve como imbécil preocupado por tu estado catatónico y tu no tuviste el interés de decirme que estaba pasando simplemente entraste en trance olvidándote de que no estabas sola- le reprocho molesto Malfoy.

-¿Preocupado?- pregunto extrañada y curiosa Samantha sin evitar sonreír.

-Temo porque Potter encuentre un pretexto para no limpiar el nombre de los Malfoy, por cierto era un sueño sin importancia, no soñaba con nadie-

-¡Oh si claro! Tu expediente, que quede limpio, claro, no sentimientos, entendido- dijo Samantha fingiendo que se creía lo que Malfoy le acababa de decir.

-Haz lo que quieras pero salgamos de aquí-

-Entonces ayúdame-

Draco se coloco enfrente de Samantha y clavo las uñas al igual que ella, ambos jalaron hacia arriba. Lo intentaron seis veces hasta que en la séptima lograron levantar la puerta de la trampilla.

Un chorro de luz amarilla les impacto violenta en la cara, haciendo que ambos cerraran los ojos y poco los abrieran acostumbrándose nuevamente a la luz.

Draco bajo un poco su cabeza para mirar si se encontraba alguien haciendo guardia en el piso debajo de ellos. Nadie, no había nadie.

-No hay nadie, voy a bajar-

-¿Hay escaleras?- pregunto nerviosa Samantha.

-¡Si, claro! Hasta nuestras varitas están puestas en un taburete, ¡Por supuesto que no!- exclamo sarcástico Draco, vengándose por lo que ella le había hecho primero.

-No soy muy buena con eso de brincar al vacio…-

-Sabes montar en escoba ¿No?- le pregunto Draco, Samantha asintió con la cabeza –Pues es lo mismo-

-No, no lo es, cuando jugaba al Quidditch en Durmstrang siempre me hechizaban para que por si me caía de la escoba no me golpeara… también tomaba una poción para el vértigo-

-Después hablamos de porque Durmstrang tiene jugadores tan patéticos incluyendo a Krum por supuesto- dicho esto Malfoy brinco al piso cayendo perfectamente en cuclillas sin lastimarse.

Samantha abrió la boca por la sorpresa de que no le avisara que brincaría y por qué había tenido un aterrizaje estupendo, el temor la invadió.

-Ni lo pienses, no brincare- susurro Samantha, puesto que sabía que ahora si los podrían escuchar.

-Sí, si lo harás y ahora mismo- le ordeno enojado Malfoy en un susurro.

-Estas demente, no brincare son como seis metros- dijo Samantha entrando en pánico.

-Lo harás porque eres un auror y se supone que los aurores son valientes, aparte de que no te quieres quedar allá arriba y que te vuelvan a encerrar y a amarrar-

-¡Malfoy en serio me da pavor!- exclamo en voz baja temblando Samantha.

-No tienes nada que temer estoy aquí abajo te voy a cachar-

-No te creo-

-No pienso dejar que te mates, te juro que te voy a cachar-

-¡No puedo!-

-¡Si puedes!-

-¡No!-

-Entonces me voy, te quedas, no pienso perder más tiempo contigo y tu estúpido temor- dicho esto Draco desapareció del área visual de Samantha.

-¡Draco no me dejes! ¡Voy a brincar! ¡Ayúdame!- exclamo Samantha invadida por el temor y el pánico.

Se sentó en la orilla dejando sus pies colgando, poco a poco se dio la vuelta y fue dejando salir su cuerpo sosteniéndose de la orilla con sus manos. Escucho como Draco regresaba y se ponía debajo de ella, él la esperaba con los brazos preparados para cacharla.

-No mires hacia abajo- le advirtió Draco.

-¡¿Qué?!- exclamo Samantha bajando su mirada hacia él, demasiado tarde ya había visto hacia abajo.

-Olvídalo, ahora suéltate-

-¡No!-

-¡Demonios si! Una, dos…-

-Es mala idea, yo…-

-¡Me largo! Sígueme cuando logres bajar de ahí, si es que bajas y me encuentras- dijo Draco, alejándose de Samantha a paso lento, muy lento, pero Samantha creyó que Malfoy corría y se alejaba millas de ella.

-¡Una, dos y… y… y…y tres!- se dejo caer Samantha.

Sintió como caía y cuando creyó que llegaría a estrellarse unos brazos rodearon su cintura bruscamente evitando que se estrellara. Poco a poco la bajo permitiéndole tocar el suelo con sus pies suavemente.

Samantha al sentir el piso bajo sus pies intento sostenerse por ella misma pero no pudo y antes de desvanecerse se sostuvo del cuello de la camisa de un serio Draco que la tomo de los codos para darle más seguridad.

-Estás débil-

-Si eso creo, demasiado uso de mis poderes y mala alimentación, ¿Tu estas bien?-

-Eso creo, me maree un poco cuando aterrice pero me tranquílese, creo que te ayudare a caminar- dicho esto paso un brazo detrás de su cintura, Samantha paso un brazo detrás del cuello de él sujetándose del hombro –Bien, salgamos de aquí-

Ambos empezaron a avanzar hacia su derecha donde se encontraba una puerta de roble enorme.

-Necesitamos nuestras varitas- dijo Samantha con agarrándose más fuerte de Malfoy pues se acababa de marear.

-No sabemos quién las tiene o donde están- dijo Draco pensativo.

-¿Cómo escaparemos o nos defenderemos?- pregunto preocupada Samantha mientras miraba a todos lados.

-Tú eres la experta en cosas muggles ¿No?- dijo con sorna Draco.

-¡No! Se lo básico y lo lógico para sobrevivir- le dijo molesta Samantha.

-Ya nos las arreglaremos, primero debes caminar por tu propio pie y evitar que se den cuenta de que estamos libres- dijo Draco que seguía cavilando algunas ideas.

[Parte, 3]

Inmediatamente cruzaron hacia el otro lado y la diferencia entre el salón atrás y este nuevo era totalmente visible. En ese lado de la tierra era como entrar al patio de un circo. Animales y seres fantásticos e ilegales se hallaban amarrados con cadenas invisibles exceptuando los grilletes oxidados, otros animales se encontraban encerrados en jaulas de hierro del tamaño justo para cada animal, entre la variedad de animales se encontraban: crías de dragón, cancerberos, gryndelows, Kappas, Gorras rojas, un unicornio bebe, salamandras de Líbano, etc.…; a pesar de su cautiverio las criaturas estaban en perfectas condiciones aunque tristes por estar encerrados. A parte de estos animales y seres también habían objetos, plantas, productos para elaborar pociones, como por ejemplo: giratiempos (Hermione tomo nota mental de ellos), varitas mágicas, mandrágoras en todas sus etapas, un retoño de Lazo del Diablo, Coclearia, Col masticadora China, Flor Voladora, Snargaluff, pelos de Unicornio, plumas de fénix, plumas de Thestral (Ambos, Harry y Hermione se percataron de ellas aunque también un letrero les ayudó a identificarlas), garras de dragón, piel de serpiente a Arbórea, urea de Basilisco, entre un centenar de cosas prohibidas o ilegales.

A Harry y Hermione se les iban los ojos ante cada producto, animal o ser expuesto. No eran los únicos que estaban ahí para comprar, un grupo menor a veinte personas se encontraban comprando.

Se colocaron delante de los dragones.

-¿No es peligroso que cinco dragones se encuentren aquí?- pregunto Hermione a Herr mientras miraba de reojo a una cría de Cola Cuerno Húngaro dormir mientras las otras cuatro movían sus alas perezosas.

-No, han sido criados en cautiverio eso reduce su instinto, no lo desarrollan por completo hasta que son liberadas- respondió Herr con insuficiencia.

-¿Y qué pasa si nadie los quiere?- pregunto nuevamente Hermione.

-Los hacemos botas- dijo burlón Herr que voltio a ver el rostro constipado y aterrorizado de Hermione, Herr soltó una carcajada y añadió – Los llevamos a otro mercado negro donde se venden como medio de transporte o como guardianes, se pierde bastante dinero cuando eso sucede por eso tenemos pocos ejemplares-

-¿Cuántos años tiene?- pregunto Harry.

- Aún tiene seis meses, hay esperanzas de que los vendamos todavía- respondió Herr que supuso hacia donde quería ir Harry con esa pregunta.

Hermione nuevamente se había aferrado al brazo de Harry y cuando el Bola de Fuego Chino soltó una llamarada Hermione brinco y enterró las uñas en el brazo de Harry haciendo que a este le lloraran los ojos de dolor. Recuperándose un poco, Harry pregunto:

-¿Cuánto cuesta un dragón de esta edad?-

-Depende, en el caso de un Gales de seis meses esa alrededor de quinientos galeones, si fuera más joven aumentaría diez galeones…- Herr fue interrumpido por una perspicaz Hermione.

-¿Cuánto cuesta un huevo de dragón?-

-Depende la especie- respondió Herr.

-¿Un Cola Cuerno Húngaro?- insistió Hermione.

-Alrededor de setecientos u ochocientos galeones, según el vendedor y la facilidad con que haya conseguido el huevo-

-Nos gustaría un huevo de Gales, nuestro amigo le encantaría criarlo desde antes de nacer-

-Justo hace unos días nos llegaron tres huevos entre ellos un Gales- comento Herr y en el rostro se le apareció una sonrisa de complicidad, a Hermione y a Harry les brillaron los ojos.

Ambos sabían que Malfoy transportaba: tres huevos de dragón (Gales, Yankee y Bola de Fuego Chino), una cría de semanas de nacida de cancerbero y una acromantula de un mes de nacida.


Heyhey!

Despues de casi tres meses sin subir capitulo aquí estoy de nuevo.

Las nuevas son que ya estoy estudiando la carrera no en el lugar que yo queria pero bueno no esta taaaan mal la universidad que al final elegi...

Por cierto les gusta mi voz para la radio hahaha, y me felicitaron por un Spot que grabe hahahaha, bien orgullosa de mi hahaha...

¿Qué tal uds con la escuela, todo bien? eso espero...

Gracias al cielo que no ganó AVATAR a MEJOR PELICULA ni JAMES CAMERON como MEJOR DIRECTOR, AVATAR NO ES PELICULA!! hehehe.... si me gusto pero no para que la nominaran...

Soy hija de politicos o qué? prometo y prometo, les juro que en el capitulo que viene si hay algo entre DRACO Y HERMIONE, I PROMISE!!!

GRACIAS A TODOS (AS) QUE AUN SIGUEN LEYENDO EL FIC, QUE ME AGREGAN A AUTOR FAVORITO Y A HISTORIA FAVORITA, GRACIAAAAAS!

Gracias a FLAMES TO DUST que sigue leyendo el fic y ha estado desde el principio!

SALUDOS

BESOS,

BYE!

Atte.:

FungiMalviajado!!*